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Capítulo 24: Trotadores de Mundos (Primera parte)

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"El Gran Lobo de mar"

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Z-Corp hace 6 años aproximadamente…

¡Qué! ¡Cómo que se fue!

La pobre Zelda se había despertado con la terrible noticia de que Link había abandonado el Z-Corp desde el día anterior, se deshizo de los brazos de Impa y bajó a toda prisa a las partes bajas del edificio.

Eran cerca de las ocho de la mañana así que por suerte se evitó el penoso hecho de ir atropellando a todo empleado que se interpusiera en su camino, al llegar a la puerta sintió que alguien le jalaba el brazo, abrió los ojos de manera espantada y cuando se dio cuenta ya se encontraba en uno de los cuartitos de limpieza.

—Señorita Zelda.

— ¡Hatoru! ¿Qué haces?

—Le evitó la vergüenza— clamó mientras la soltaba suavemente.

Juntas se asomaron discretamente a las puertas principales en donde había más guardias de lo normal.

—Desde muy temprano su padre mando a sellarle las puertas, si los guardias la ven tendrá problemas, señorita.

—Pero mi pobrecito Link se quedó afuera desde anoche, ¡quién sabe si está herido o vivo!, ¡Tengo que ir a buscarlo!

La sirvienta parpadeó un par de veces y después se rio con cierta dulzura, la forma en la que Zelda había dicho "mi pobrecito Link" de verdad que había sido tierna.

—Ya, cálmese— le dijo de forma parsimoniosa— él está vivo, lo convencí para que no pasara la noche afuera, aunque, no he podido detenerlo ésta mañana, el señor Daphnes también me a regañado…— clamó soltando un suspiro— no sé si ya se dio cuenta de eso.

Zelda la miró atentamente, esa mañana no vestía con su traje de sirvienta, en lugar de ello traía puesto un overol azul marino que no era otra cosa más que el uniforme de la gente de limpieza.

— ¡Cielos!— clamó Zelda sintiéndose un poco arrepentida de haber metido a la pobre chica en semejante lio.

— ¡Pero no me importa!— clamó ella con cierto orgullo— no podía dejar que se lo comieran las creaturas de Twili, así limpie baños por el resto de mi vida no me arrepiento de lo que he hecho.

—Parece que las cámaras de vigilancia también te han fastidiado.

—Si— gruñó torciendo la mueca— no esperaba que me descubrieran escondiendo al chico anoche.

—No te preocupes, te prometo que voy a solucionarlo, en menos de lo que piensas estarás en los pisos de arriba nuevamente.

—Gracias señorita y por cierto. ¿Me acompaña al cuarto del servicio?

— ¿Eh?

—Es que Link le dejo un pequeño regalo antes de irse.

— ¿Un regalo?— preguntó de forma curiosa, miró nuevamente hacia la puerta, quería correr e irlo a buscar, aunque ahora que sabía que no había pasado la noche afuera se sentía más tranquila.

Acompañó a Hatoru sin decir una sola palabra y cuando llegaron al cuarto del servicio se sentó de tranquilamente en una de las camas. Nuevamente suspiró con cierta tristeza y de forma curiosa inspeccionó aquella diminuta estancia. Había tres camas y solamente dos muebles con cajones en los que las sirvientas guardaban sus cosas, el mes pasado la compañera de Hatoru había renunciado y como siempre habían sido sólo dos ahora ella estaba en el cuarto sola disfrutando de las tres camas, la noche pasada Link había tomado un lugar al fondo no solamente por respeto sino porque tampoco podía dormir muy bien.

— ¡Cierre los ojos!— dijo la sirvienta mientras metía la cabeza en el único armario que había.

Zelda obedeció con cierta desgana.

— ¡Listo!— clamó Hatoru alegremente.

Cuando Zelda abrió sus ojos se encontró con otros pardos, parpadeó de forma sorpresiva y sonrió alegremente al tiempo que lo abrazaba.

—¡Pero ¿cómo?!, ¿Cómo fue que lo reparaste?

— ¿Yo?— negó con la cabeza de forma divertida— lo único que hice fue sacarlo anoche de su cuarto, espero que me perdone, el joven Link no podía dormir, ya sabe con todo lo ocurrido y además de todas formas no se hubiera podido acomodar en la cama, no sé si se acuerda pero su padre le metió un cachetadon tremendo, a las pocas horas se le hizo un morete enorme.

Carraspeó un poco para aclararse la garganta, Zelda había bajado la mirada de manera triste.

—El punto es… que de pronto dijo algo extraño "Hatoru ayúdame a traer al Lobo", al inicio no entendí nada y después recordé que había visto una extraña cosa tirada en el piso de su cuarto, no sabía que era un lobo hasta que lo inspeccione de cerca. Y bueno aquí está ahora, no sé qué le habrá pasado pero Link definitivamente lo ha traído desde la muerte.

Zelda asintió de manera grata, el lobo había vuelto a ser tal y como era, bueno estaba un poco más gordo y se le veían algunas de las costuras, estaba más que obvio que Link lo había vuelto a coser a mano.

—No tengo idea de cómo lo hizo— volvió a hablar mientras Zelda abrazaba su peluche cariñosamente— la verdad es que me quede dormida como por ahí de las doce de la noche, no creí que de verdad hablara en serio cuando dijo que quería repáralo, solamente pensé ¿Qué le puede pasar si le doy una aguja y un poco de guata?— clamó de manera graciosa— cuando me desperté él ya se había ido.

Suspiró un poco y después se metió una mano a la bolsa del overol.

—Le dejó esta nota, estaba pegada en la oreja del Lobo. — volvió a decir entregándole un papelito a Zelda.

Perdóname por haberte hecho llorar, te prometo que nunca más en mi vida voy a lastimarte, lamento haber tomado tu lobo sin permiso pero al menos quería devolverte un poco de todo lo que me has dado.

Te prometo que algún día voy a volver para verte, guárdame bien mi corazón porque creo que se ha quedado contigo.

Te quiero.

Link.

P.D. No hagas locuras mientras estoy fuera.

Estrujó la pequeña carta como si fuera un tesoro y después se la guardó dentro de un bolsillo.

—Gracias, Hatoru— dijo al tiempo que se marchaba.

— ¿A dónde va?

—A mi cuarto, a poner a salvo al gran Lobo y después a buscar a mi amigo.

—Pero él ya decidió irse.

—Si, pero es porque está confundido, le han pasado muchas cosas en muy pocos días, y si se lastima creo que no podría perdonármelo, no después de que le dije que siempre lo protegería.

Sonrió un poco pero después vio a Hatoru virarse como si no quisiera darle la cara.

— ¿Te sientes bien?, ahora que lo pienso creo que te he visto un poco triste estos días. ¿Te pasó algo?

—Nada, tal vez… es solo mi imaginación.

— ¿Si?

—A desaparecido, desde hace días que no lo veo ni me llama.

— ¿Quién, tu novio?

—Si— suspiró— es un idiota— terminó gruñendo de forma graciosa y Zelda sólo soltó una pequeña risa— pero ya volverá y cuando la haga le daré un buen jalón de orejas.

Ambas se rieron nuevamente y después Zelda se marchó de forma rápida.

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— ¡He dicho que no! Anda vete de aquí niño.

—Pero

—¡No!

— ¡Pero!

— ¡Qué no!, ¡guardias!

Gritó un poco al tiempo que lo sacaban de la tienda y su trasero chocaba contra el piso.

—Diosas que mal genio— musitó el pobre Link sobándose el trasero.

Era el sexto lugar en el que pedía trabajo y el tercero en el que lo echaban a patadas, la gente del centro podía llegar a ser muy ruda si se molestaba, suspiró de manera cansada y pensó en que tal vez sería mucho mejor idea intentar en las lindes de Hyrule City, aunque ahora que lo pensaba no sabía exactamente como volver a ese sitio, la noche que salió de su casa lo había hecho cabalgando sobre su potranca Epona y la verdad era que no sabía cuál era el camino.

Bajó la mirada de forma triste y caminó por las calles sin llevar ningún sentido, la mañana había transcurrido de forma lenta y agobiante, no sabía que sería tan duro poder encontrar un trabajo, tampoco tenía idea de donde podría encontrar un refugio o cómo podría conseguir algo de comida.

Después de un rato se sentó en una acera y miró de manera nostálgica hacia el cielo, pensaba que ya estaba un poco mejor pero de un momento a otro se dio cuenta de que no era cierto, tenía ganas de llorar y abandonarlo todo, ¿Qué le había pasado? ¿A dónde se le había ido el valor de la noche pasada?

Poco a poco comprendió que era demasiado pronto y que si lo había soportado bien era porque Zelda había permanecido a su lado, su bonita diosa le había brindado tanto amor y cariño que su corazón no había tenido tiempo para sentir tan duro aquel primer golpe, pero ahora estando solo los recuerdos de esa noche invadían su mente de modo constante.

—Oye chico— una voz desconocida le habló de forma picara. — ¿Qué me dices me compras un reloj?

Alzó la mirada de forma un poco perdida, el hombre que le hablaba era alto, medianamente moreno y con un gracioso bigote que era tan pequeño que apenas si se veía, tenía ojeras remarcadas pero no parecía ser por falta de sueño. Abrió su curiosa gabardina azul que parecía de marinero y le mostró a Link una inmensa cantidad de relojes.

—Lo siento. — Contestó un poco ido ante la aparición de tal persona— no tengo dinero— le dijo mientras se levantaba de la acera, se quitó un poco el polvo y caminó en la dirección opuesta.

— ¡Anda no me digas eso!

—Lo siento, pero es cierto.

—No te creo chico, lo que pasa es que me estás dando largas.

—Creo que no, tú no entiendes, sé que no lo parezco pero ahora soy un vagabundo.

— ¡Qué!— clamó de forma graciosa y después se echó a reír de buena manera. —Si no quieres… bueno de verdad no me compres pero no me salgas con esas chorradas, se nota que eres de buena familia, ¡Mírate!, tu apariencia no disimula, esas ropas elegantes de marca y ese olor a perfume que se extiende a kilómetros.— dijo moviendo la mano de forma graciosa como si quisiera disipar el olor en el aire.

Por unos instantes el pobre Link enrojeció de manera seria, no podía evitar oler de esa forma porque el aroma del cuarto de Zelda se le había pegado por todos lados.

Después de un rato exhaló de modo exagerado e ignoró a aquel hombre tan extraño.

—Ajá, ahora me ignoras, ¿Verdad que me estabas mintiendo?

—No. Todo lo que he dicho ha sido una verdad absoluta. — clamó con pereza mientras caminaba.

—Ajá, entonces seguro que te peleaste con tu familia y te has salido haciendo berrinche ¿cierto?

— ¿¡Qué!?, ¿de dónde sacas eso?

—Ese golpe en tu cara lo dice todo. ¿eh?, ¿Te pegó tu papi por alzarle la voz?— clamó echándose a reír de nuevo— pobres niños ricos siempre les pasan ese tipo de cosas.

Entonces se detuvo de forma torpe en seco.

— ¿De veras?— preguntó muy preocupado, nuevamente pensaba en Zelda y en como la noche pasada su papá había estado muy cerca de pegarle, si él no se hubiera metido seguro que ese moretón estaría en la cara de su preciosa Diosa.

El hombre lo miró de manera curiosa, la extraña mirada de Link le decía que nada de esto era un juego.

—Oye, ¿Qué te pasa, si hablabas en serio?

—Si— bufó de forma un poco molesta.

Se deshizo del hombre y durante algunas horas volvió a intentar en los comercios aledaños, había un cartel que decía "Se solicita Empleado de forma Urgente, sin escolaridad ni experiencia". Era como la aguja de oro entre el pajar de la miseria y Link no dudó ni un segundo en entrar al establecimiento, era un pequeño restaurante en el que se servía comida extranjera, Link había leído varios libros de cocina y en ninguno había visto comida como aquella.

Un empleado salió a recibirlo y le dio buena cara. Le mostró el establecimiento y lo puso a lavar unos cuantos platos, al caer la tarde le dijo que era buena hora para que conociera a su jefe y Link gustoso fue a presentarse.

—Entre— llamó la voz desde una pequeña oficina— Link fue a sentarse y desde el otro lado de una puerta escuchó que le decían— escuche que has hecho un buen trabajo, es un gusto tener a alguien tan joven.

—Gracias— clamó alegremente al tiempo que escuchaba que su jefe salía a recibirlo— la verdad es que ha sido una f.f. ..tuna… ¡diosas!— clamó sintiendo que la sangre se le iba del cuerpo.

— ¿Te pasa algo?— preguntó la criaturita color azul casi violáceo.

— ¡Un Twili!— clamó retrocediendo de forma asustada, le temblaron las piernas al tiempo que volvía recordar los sucesos de los días pasados.

— ¿Algún problema?— preguntó confundo el Twili.

—N. , es que, es decir, creo que debo irme, si ¡eso!, debo irme— volvió a clamar antes de salir corriendo como gato asustado.

Se sentó en la acera más cercana y se hizo ovillo tratando de calmarse.

—Idiota— se gruñó en voz baja.

—El Twili de ese comercio dice que lo lamenta y te manda esto— la voz familiar le hizo erguir la mirada.

El hombre de los relojes "piratas" le tendía la mano con unas cuantas rupias.

Link agachó la mirada y nuevamente escondió el rostro entre sus piernas.

—Te las regalo— dijo de forma dolida.

— ¿Qué?

—No quiero nada que venga de los Twili, si lo hubiera sabido no habría ni entrado a ese comercio.

— ¿Eres prejuicioso?

—Soy… como un gato, rencoroso de naturaleza.

— ¿Te hicieron algo los azulitos?

—No exactamente, pero por culpa de su mundo ahora soy huérfano y vagabundo. — bufó de forma enojada ente sus propias palabras y se levantó para marcharse lejos.

Después de un rato escuchó que todavía lo seguían.

— ¿Por qué me sigues?

—No sé. Eso mismo me pregunto, sabes. Hay algo en ti que me llama la atención.

— ¡Cielos ya te dije que no tengo dinero!— clamó de forma exasperada levantando curiosamente los brazos.

Un fuerte rugido se escuchó de forma sonara y el pobre Link volvió a enrojecer de buena manera, el otro hombre se rio de manera atolondrada.

—Vaya, vaya— clamó de forma burlona— te cambio una comida por tu chamarra ¿qué dices? ¿Trato?

—No, ¡Ni muerto!— gruñó severamente

—Jeje, entonces prefieres morir de hambre antes que de frío, que interesante.

—No— susurró desviando la mirada— no es el hambre ni el frío— dijo mientras se abrazaba a sí mismo— es que ésta ropa me la regaló Zelda.

—fiuuu jajaja, vagabundo y huérfano, pero muy enamorado— clamó nuevamente con su voz burlona, pero se detuvo cuando vio que a Link no le hizo ni la menor gracia— ¿Y ahora qué? ¿No te enfadas?

— ¿Qué? ¿Por qué?

—A los chicos de tu edad no les gusta cuando les dicen o insinúan que tienen novia.

—Bueno yo no tengo novia, pero Zelda es una persona a quien quiero mucho no tengo porque enojarme.

— ¿Qué aburrido?— clamó haciendo cierto berrinche.

—Ya está bueno, deja de seguirme.

— ¿No tienes hambre?

—Claro que tengo, no he comido en todo el día, pero ya no importa debo buscar un refugio. ¿Sabes de algo parecido?

—Los vagabundos se juntan en el sur de esta calle— habló señalando hacia la dirección exacta. — hay un cercado eléctrico que se activa durante las noches, ya sabes como "Beneficio del gobierno" – gruñó un poco mientras señalaba la palabra "Beneficio" y "gobierno" con comillas aéreas.

—Bien. Gracias.

—Uy ¡Cielos!, no quieres ir a ese sitio, es malo y feo—le dijo mientras lo retenía por la chamarra.

—Sí. Seguro nada es peor que el estómago de un Stalwolf.

—Nunca he estado en el estómago de uno, pero ese sitio es muy feo creeeeme.

—Bueno yo casi estuve en el estómago de dos y no quiero volver a estar tan cerca.

—Mira, hagamos un trato, te contrato y te pago con alojamiento ¿Qué dices?

Entonces Link detuvo de pronto su marcha.

— ¿En serio?

—Más o menos.

— ¿Cómo que más o menos?

—Puedes o no aceptar, esto de los relojes es un pasatiempo, el verdadero negocio está en el bajo mundo.

— ¿El bajo mundo?—susurró.

—Así que… ¿Te animas?

—Me huele a algo extraño, ¿Por qué así tan de repente?

—Ok, Ok, me atrapaste, rayos eres un chico listo. Es que, eres un pequeño hylian vagabundeando por las calles, es difícil encontrar a alguien como tú, ¿Qué dices me vendes tu magia?

—"¡Me lleva la….!"— rugió de forma molesta para sus adentros mientras se le hacía un buen tic en el ojo— no se usarla— gruñó mientras se daba la vuelta.

El otro se echó a reír de buena forma y también de manera muy incrédula.

—Otra vez me estas tomando el pelo.

—No, no puedo usar magia, ¡diosas!

— ¿En serio?

—Deja de burlarte, ¡No puedo!— le dijo de modo tajante mientras se alejaba enojado.

Había sido un día terrible, primero se había marchado sin ver a Zelda, lo habían echado de un montón de lados, ¡había trabajado gratis para un Twili! Y ahora no podía quitarse de encima a ese loco relojero que en realidad era un traficante del bajo mundo.

—Por Hylia— susurró de forma cansada.

— ¿Ajá?— escuchó la voz a sus espaldas y una pequeña venita le apareció en el rostro.

—Ya déjame.

— ¿No quieres aprender a usar tu magia?

— ¿Eh?

— Ya entendí que no puedes usarla pero, ¿no quieres aprender cómo?

—Si… pero no sé si pueda, lo he intentado durante toda mi vida y no ha pasado nada— clamó de manera sentida. Recordaba los duros entrenamientos que había hecho junto a su madre y todos habían resultado vanos y muy inútiles ¿Qué podía enseñarle ese traficante que no pudiera una sacerdotisa hylian?

— ¡Sí!, vaya, con eso basta— clamó mientras lo tomaba de la mano y se lo llevaba a rastras.

— ¡Hey que haces!

—Ya casi cae el crepúsculo ¿quieres que te coman?, ¡Yo no!

El pobre Link suspiró con pereza.

—Genial ¡ahora me secuestran!, ¿¡Que podría ser más divertido!?

Nuevamente su acompañante rio de forma burlona.

—Por cierto ¿Cómo te llamas? Yo soy Linebeck el Gran lobo de mar.

—Link— clamó con mucha desgana mientras sus pies se arrastraban por el piso de forma involuntaria.

— ¡Link! Mmmm, que raro, creo que me suena de algún sitio.

Y de esa forma el pobre Link fue secuestrado, sin saber que le esperaba rogó con fervor a la diosa Hylia para no meterse en más problemas.

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Continuara...

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Comentarios del Capítulo:

Oh no, ha sido secuestrado x"D

jajajaja ¡la que se va a liar con éste par!, Yo creo que por mucho que Link ruegue a Hylia el destino ya huele a desastre, ¿en que clase de mundo terminará enredado esta vez? es segurisimo que en uno completamente distinto del que viene su Diosa Zelda.

La buena noticia es que Lobito de peluche revivio xD