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Capítulo 25: Trotadores de Mundos (Segunda parte)
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"Respuestas desde el bajo Mundo"
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Las Lindes del gran centro aproximadamente 6 años antes…
—Link— volvió a musitar mientras batía la olla de los frijoles— te juro que me suena de algún lado.
—Si— susurró Link de forma cansada.
La casa de Linebeck era un pequeño jacal* techado que se erigía a las afueras del centro en el lado sur de Hyrule City, tenía un pequeño alambrado eléctrico como protección contra las creaturas de Twili y alrededor habían ciertos depósitos con un líquido viscoso y fétido.
El pobre Link llevaba cerca de media hora tratando de aguantar las náuseas.
— ¿Por qué tienes eso ahí afuera?— preguntó sumamente mareado y agonizante.
—Ya viste ese alambrado, está para llorar amigo, el olor camuflara el nuestro para que las creaturas de Twili no nos encuentren— clamó con cierto orgullo.
—Moriré antes de que me coman— gruñó con una mueca graciosa.
— ¡Venga, Link!, no mueras que se me acabara el negocio.
Después de cierto tiempo terminó por acostumbrarse, de la manera más extraña comió de forma agradable, era tan raro entender que ya no estaba con Zelda y que las cosas ahora eran o muy insípidas o demasiado condimentadas.
—Eres un horrible cocinero— había gruñido recordando lo bien que había comido estando con su diosa.
Linebeck también gruñó ante el comentario pero lo pasó de largo porque no era la primera vez que se lo decían.
—Entonces Link, ¿Qué pasó contigo?
—El sistema de seguridad que tenía mi casa colapso de una forma misteriosa— habló mientras Linebeck se sentaba junto a él en una mesita cuadrada con sillas de madera— las creaturas de Twili se aprovecharon de eso.
— ¿Y cuantos quedaron?
—Sólo yo— susurró mientras estiraba la mano hacia el centro de la mesa y tomaba una tortilla un poco quemada.
— ¡Vaya!, eres un grumete con suerte, normalmente los niños son los primeros en ser comidos, supongo que son tiernos y jugosos.
—Supongo que si—le dijo Link con una voz neutra, después de todo, el cansancio le había cubierto las emociones.
Afuera los gruñidos de las bestias resonaban de forma inquieta y de un momento a otro se le fue completamente el hambre.
—Es difícil vivir con miedo chico— susurró Linebeck— si quieres salir de esta vas a tener que superarlo, hazte a la idea de que los Twili ya forman parte de éste mundo.
—Lo sé— clamó desviando la mirada
— ¿Hace cuánto que estas así?
—Unos días
— ¿Y en donde has sobrevivido desde entonces?
—En casa de una amiga, pero tuvo problemas con su padre por haberme ayudado y por eso termine en las calles de vagabundo.
—Debe ser un tipo muy malo— clamó con pereza— ni siquiera yo tengo el corazón necesario para dejar afuera a un niño en la noche.
—Entonces estás haciendo esto por lastima ¿cierto?
—Si— dijo soltando una carcajada— Pero lo que te dije antes tampoco eran mentiras, me gustaría tener un guardaespaldas, sabes, he oído que los hylian son buenos en eso.
—Los hylians que pueden usar magia por supuesto.
—Todos los hylians pueden usarla, a lo mejor no te has dado cuenta pero yo creo que puedes llegar a tener mucho talento.
Link rodó los ojos de forma curiosa.
— ¿Y qué pasa contigo?— preguntó de forma incrédula— ¿también eres un hylian no?
—Oh.. ¿yo?..—dijo él también de modo incrédulo y se rio de forma nerviosa— sí, si lo soy.
— ¿Entonces?
—Mira esto, chico— dijo levantándose un poco la camisa, un extraño símbolo de caracteres desconocidos estaba tatuado en su piel en su costado izquierdo muy cerca de su obligo.
— ¿Qué es eso?— clamó Link con asombro, se levantó de su sitio y fue a inspeccionar de cerca— nunca en mi vida había visto un símbolo como ese.
—Es… el idioma de los Twili— susurró Linebeck con voz sombría— es su magia… y este maldito sello me ha dejado a mi sin la mía.
—Pero los Twili no pueden usar magia.
—Si… eso parece ser, tampoco sé cómo fue que lo hicieron, esto pasa cuando te pasas de listo en el bajo mundo, pero el gran Lobo de mar era fuerte y orgulloso no quería ceder sus territorios a los contrabandistas Twili. Me dieron una paliza y después me dejaron éste regalito. ¿Quieres ver un hechizo de fuego?
—¿Eh?, pues, sí.
Linebeck se paró en el centro de su casa e invocó su magia pero en ese mismo instante el símbolo en su piel brillo de manera intensa y una corriente eléctrica le recorrió todo el cuerpo.
— ¡Cielos!— clamó Link dando saltitos hacia atrás de forma atolondrada.
Linebeck solamente se sacudió para quitarse el entumecimiento.
—Es como un seguro, restringe la magia Hylian.
—Eso es…muy cruel… y muy triste— clamó Link bajando la mirada de forma triste. — es como si te hubieran quitado algo importante.
—Sí, pocos lo entienden, soy como un ave con las alas recortadas.
Durante cierto tiempo no hubo otra cosa más que el silencio, Linebeck se dejó caer para sentarse en el piso y después Link fue a acompañarlo.
— ¿Y qué hace un Lobo de mar en pleno corazón de Hyrule City?, ¿No deberías estar en el mar?
—Si— clamó de forma graciosa— pero ya no tengo magia ni barco, es difícil no ahogarte si no tienes una cosa o la otra.
—Entiendo.
—Aquí estoy probando suerte.
— ¿Pero el bajo mundo es muy peligroso?
—Sí. Cualquier sitio es muy peligroso. He escuchado rumores extraños.
— ¿Rumores?
—Rumores como lo que le pasó a tu familia, muchas personas han estado desapareciendo de la misma forma en las últimas semanas, hace algunos días la finca de la familia Hakuryuu se incendió de manera extraña.
Link abrió los ojos de forma sorpresiva pero su anfitrión estaba tan sumido en su historia que no se percató de ello.
—Muchos creen que son accidentes pero algunos colegas y yo hemos concluido en que es demasiado sospechoso, algo o alguien está tratando de librarse de los hylians.
— ¿Algo o alguien?— pronunció Link de forma temblorosa.
—Sabes… si yo fuera tú pensaría en cambiarme el nombre, ya sabes sólo por si las moscas y…— se interrumpió de pronto y se paró como un resorte— ¡Ah!, ¡eso es!, ya sé porque tu nombre me suena.
— ¿Ah, si?— preguntó Link con un severo tic nervioso en el ojo.
— ¿¡Cómo se escribe tu nombre grumete!?
—E. — tartamudeó con voz nerviosa— ¿Link?
—Sí.
—Tal y como suena "L", "I", "N", "K"
—Hmmmm?
— ¿Qué pasa con eso?— preguntó con la voz todavía un poco ida
— Es que se llamaba Rinku.
— ¿¡Rinku!?
—El hijo menor y sucesor del legado de los Hakuryuu.
De pronto lo miraba de forma inquisitiva, lo examinó de pies a cabeza y después él mismo se rascó su cabeza como si no entendiera algo.
—Tú no eres— clamó de la nada
— ¿No?
—Es muy probable que el otro esté muerto y además tu cabello es rubio y tus ojos azules.
— ¿Eh!?
—Conocí a un miembro de ese linaje y no se parecía a ti en nada, pero tu nombre suena igualito al de ese otro chico.
—Es hyliano antiguo, a cualquiera le suena way* ponerse ese nombre— dijo de forma atolondrada— el problema está a la hora de transcribirlo.
—Oh vaya, pareces saber mucho.
—Soy complejo— clamó de forma graciosa.
Linebeck torció el gesto, después de un rato simplemente dijo:
—De todas formas si yo fuera ese otro chico igual me cambiaría la identidad, ya sabes, para poder comenzar de nuevo, uno nunca sabe, si te enamoras o consigues amigos es mejor si ellos no saben nada de tu pasado. Sabes Link, también deberías hacer lo mismo, no sabes si lo de tu familia fue realmente un accidente.
—Si—susurró en una voz ida y muy extraña. Era como una idea loca y rebuscada, tan extraña que simple y sencillamente no le cupo en la cabeza, "algo o alguien tratando de deshacerse de los hylians"
Esa noche Link no pegó ni una vez los ojos, el gruñido de las creaturas de Twili le espantaba el sueño, las había escuchado en cientos de ocasiones, corriendo a las afueras de la finca y también de vez en cuando, cuando él y Raven paseaban por las noches en los jardines. El sentimiento de saber que su familia había sido devorada por esas bestias se le engrió cada vez más profundo en su alma como si fuera una plaga molesta que no le dejaba aclarar su mente, las noches en el Z-Corp habían sido tranquilas porque de alguna forma estar a al lado de Zelda le inspiraba valor y confianza, estar en el piso treinta de un rascacielos también había ayudado a que los sonidos no fueran otra cosa más que leves murmullos que se iban con el viento.
—"Zelda"— pensó de manera triste mientras la extrañaba, la idea de su identidad también le carcomía por dentro "No sabes si lo de tu familia fue un accidente" , las palabras de Linebeck cruzaron toda la noche por su cabeza, no quería que nada malo le pasara a su diosa, tal vez había sido un milagro que ella misma le cambiara el nombre.
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Cuando los primeros rayos del sol le dieron en la cara él aún seguía despierto, la voz de las creaturas seguía en su cabeza, había creado una terrible fisura que posiblemente nunca cerraría, suspiró de manera triste pensando en que quizás nunca más en su vida volvería a conciliar el sueño durante las noches.
Después de algunas horas escuchó como Linebeck bostezaba y se levantaba de su cama para poder cambiarse, con cierta pereza se colocó su gabardina de marinero y después cuando vio a Link parpadeó un par de veces.
— ¿Qué?— preguntó Link mientras se peinaba un poco la cabeza.
Entonces lo escuchó reírse cómo si tuviera algo gracioso en la cara.
—Nada. Se me había olvidado que estabas aquí.
El pobre Link casi se caía al suelo por el ridículo comentario.
—"Madre de las diosas, he terminado en manos de un completo idiota"— clamó para sus adentros.
—Bien Rinku, nos vamos de cacería.
—¡Link!— gruñó él de manera severa, de ser posible no quería volver a escuchar su verdadero nombre nunca más en su vida, además sabía que Linebeck sólo lo había dicho para burlarse ya que la noche pasada se había convencido de que él no era ese mismo chico, las palabras "no se parecía a ti en nada" también le habían zumbado de manera fuerte en su cabeza, ¿A quién habría conocido Linebeck para asegurar semejante trastada?, toda su familia se parecía a él sin excepción alguna a la regla.
—Si como sea. Link.
— ¿A qué te refieres con cacería?
—Pues… a buscar algún trabajo, ya sabes, ir de aquí para allá, llevar encargos y esas cosas.
— ¿Encargos?, ¿Nos van a poner a circular droga?
— ¡Achisss!, ¡Pero que pensamiento tan vulgar!, ¿Cómo es que un chiquillo piensa en esas cosas?
— ¿No será así?— preguntó con algo de alegría.
Linebeck rio nerviosamente, Link agachó la cabeza de un solo golpe.
—Será así ¿Cierto?, para que me regañas si sabes que soy sincero.
—Me perturba que tu mente piense más de lo que debería.
—Creías que era un ingenuo— clamó Link de forma burlona.
A Linebeck le salió una venita del enojo, la verdad era que si lo creía y pensó que sería sumamente fácil manipularlo, aunque para ser sinceros era normal que lo creyera ya que Link era un niño lo vieras por donde lo vieras, el problema era que su mentecita lista había tomado por sorpresa al Lobo de mar despistado.
—En fin, como sea, grumete ¡Leva anclas!
—Eso significa que mueva el trasero, cierto— volvió a decirle de forma graciosa.
Nuevamente lo vio hacer cierto berrinche, ¿Quién estaba manipulando a quién?, bueno a esas alturas todavía no se sabía.
…
Los barrios pobres al sur de la ciudad le dieron a Link una mejor vista del mundo, durante años había permanecido al margen de todo aquello aunque por boca de Raven sabía que Hyrule City no era precisamente la ciudad brillante que el gobierno profesaba.
La Elite se había encargado de enmascarar ese lado oscuro a la vista de todos los demás ciudadanos, aunque tarde o temprano se daba por hecho que las diferencias entre el lado norte y el sur de la ciudad se volverían tacitas, tangibles y problemáticas.
Los raídos pensamientos remolinearon de forma extraña en su pequeña cabeza, ¿Y si hubiera alguien que pudiera hacer algo?, Alguien como el Robín Hood de las leyendas, entonces tal vez la ciudad tendría un mejor futuro.
El sonido de sus pisadas se volvió casi pegajoso cuando entraron en una zona de callejones rodeada de bares y comercios de mala muerte, Link suspiró con cierto nervio aunque sabía que Linebeck no era completamente idiota, si se había aventurado hasta ese sitio seguro era porque estaba seguro de que nada malo les pasaría.
Entraron en un restaurant-bar andrajoso y se sentaron en los bancos que estaban dispuestos al frente de la barra, una rata pasó corriendo frente a sus narices y Link abrió los ojos al tiempo que le daban escalofríos.
—Huy, ¡Jodidos bichos!— gruñó Linebeck al tiempo que tiraba al animalillo de la barra.
El dueño del sitio rio de manera mocha. Link se viró para verlo, llevaba un mandil blanco o al menos así había sido en un principio, la tela se había vuelto mugrienta seguramente a causa de la grasa, era un hombre alto y gordo con cara de gamberro y se notaba que no le agradaba lo que en ese momento veía.
—Linebeck tú si que no tienes vergüenza, ¿Cuándo vas a pagarme?— preguntó con una voz media ronca como si hubiera estado años y años enfermo a tal grado que el sonido era entre gutural y desfigurado.
—Ya pronto querido amigo, ya pronto. — habló con un poco de nervios.
— ¿Y qué quieres?
—Bueno, varias cosas, quiero bajar a buscar trabajo y también quería saber si por aquí anda ella.
—¡Ahh!, ella, si esta abajo, esta de mal humor, ¿Seguro que quieres verla?
Nuevamente el lobo de mar rio con nervios.
—Sí, pero antes sírvenos el desayuno.
— ¿Sírvenos?— preguntó al tiempo que se viraba para reparar de la presencia de Link en el sitio— Lobo desgraciado, ¡Sabes que aquí no traficamos con menores!
— ¡Qué!— bramaron los hylians al mismo tiempo.
—Espera, espera, ¡no es lo que piensas!, él es mi nuevo grumete personal
—Cómo si te creyera, ¡Te has pasado la raya, cierto!— clamó mientras se acercaba de modo amenazante.
— ¡No!, de veras que no— dijo Linebeck mientras se escondía detrás de Link.
—¡Diablos!, ¡No me estés usando de escudo!— rezongó el pequeño hylian.
—Link, dile que no te estoy vendiendo o aquí se acaba nuestra travesía.
— ¡Eh!
El otro hombre había sacado el cuchillo de la cocina y se aproximaba de manera enojada hacia el marinero.
— ¡Es cierto!, es cierto, no me está vendiendo, lo acompaño por cuenta propia.
— ¿A, si?— dijo el otro levantando una de sus pobladas cejas.
—Si, si, soy… su grumete, si eso es, soy su grumete, me está dando trabajo a cambio de alojamiento y comida.
— ¿Por qué?, no pareces un vagabundo.
—Pero si lo soy, por favor no lo mate, es difícil encontrar un lugar seguro en Hyrule City.
La mirada de Link se volvió un poco triste y entonces el hombre del bar bajó su cuchillo.
—Bien— susurró antes de volverse e ir a su cocina. Linebeck suspiró de manera ahogada.
—Eres un cobarde, Linebeck.
— ¡Qué!, ¡Yo no soy un cobarde!, estaba improvisando grumete, seguro que no se hubiera atrevido a hacerte nada. — dijo mientras se reía con sorna.
Link suspiró y bajó la cabeza de golpe, debía hacerse a la idea de que ahora su vida sería un contante conflicto, se había topado quizás con el único Lobo de mar que no inspiraba para nada respeto y además con lo poco que había escuchado se daba a la idea de qué clase de reputación era la que se cargaba su nuevo amigo.
Después de un rato el hombre del bar volvió a la barra y dejo dos tazones de comida bien servida, nuevamente la rata se asomó por uno de los resquicios y después de esquivar a Linebeck miró a Link con ojos suplicantes.
Otra vez sintió cierto escalofrío, seguro que tarde o temprano moriría por alguna infección antes de llegar a la vida adulta, aun así el pequeño animalillo se acercó con cautela y a Link le dio lastima verlo. Era una rata flaca y desnutrida, y también pensó que seguro la había pasado mal tratando de sobrevivir en las calles.
—Toma— dijo mientras sacaba un trozo de pan del plato para dárselo al animalillo, la rata lo tomó de manera picara y después salió corriendo dando saltitos.
—Eres extraño chico— murmuró el dueño del bar.
—Es que no me gustan esos ojos tristes, todos los seres del mundo tienen derecho a la vida, ¿Qué es lo que nos hace sentirnos superiores?— susurró mientras probaba bocado.
—Parece que Linebeck se ha topado con un pequeño idealista.
—Idealista— susurró él mientras recordaba ciertas cosas, la imagen de Raven también se había pegado a su cabeza.
Cierto estruendo resonó en el bar y Link logró salir de sus cavilaciones, todo parecía en orden y no sabía de donde había salido el sonido.
—Si esta de mal humor— gruñó Linebeck mientras terminaba su desayuno.
— ¿Quién?—Preguntó Link de forma curiosa.
El lobo de mar exhaló de forma exagerada.
—Ya verás grumete— clamó al levantarse, le hizo una seña y Link fue seguirlo.
Entraron a la parte trasera y ahí oculta entre algunos barriles había una escalera que descendía hacia una especie de sótano.
—Tienes suerte, no todos entran en éste sitio.
— ¿Por qué?
—Es trabajo reservado, para las grandes personalidades.
— ¿Qué clase de personalidades?
— ¿Mmmmm?, traficantes, Lobos de mar como yo, piratas, mercenarios, ya sabes… cualquiera que se gane el derecho de permanecer en éste mundo— finalmente había dejado las tonterías no tenía caso decir las cosas de modo suave porque al fin y al cabo Link no se dejaba engañar tan fácilmente.
Y en el sótano aparecieron ante su vista toda clase de personalidades, era tal y como Linebeck las había descrito, y además ahí abajo no solamente había humanos sino seres de casi todas las razas.
—Vaya— masculló con asombro y no pudo evitar dar un paso en retroceso, una extraña musiquita acompañaba aquel ambiente y entonces entendió porque era restaurant- bar aquel sitio, la parte de arriba era el restaurante y ahí bajo era como el paraíso de los gamberros, había cerveza y bebida en todos lados, un extraño olor a tabaco se difuminaba en el ambiente; era rancio y penetrante como si hubiera estado ahí desde el inicio de los tiempos.
Contuvo la respiración por unos instantes, el olor era problemático pero lo que realmente le causaba estragos era la mala vibra que se sentía por todo el sitio, para su mala o buena suerte aunque no podía usar magia si había aprendido a sentir cierto tipo de presencias.
—Vamos a ver— escuchó que susurraba Linebeck
Caminaron unos cuantos pasos hasta el final del sótano, nuevamente se escuchó el estruendo y Link vio como un tipo languiducho salía volando por los aires hasta estrellarse en los barriles de vino.
—¡Cielos!— susurró al ver al pobre tipo, su mirada se volvió en la dirección en la que había salido y justo ahí vio a una de las personas más terroríficas que conocería a lo largo de su vida, era una mujer esbelta con ojos achinados, tez morena y cabello color azabache, también llevaba puesta una gabardina de marinero aunque era más bonita que la de Linebeck y denotaba un alto rango de capitana cosa que Link supo de inmediato porque alguna vez había estudiado ese tipo de cosas en sus tiempos libres de lectura.
Al lado de la mujer había otro grupo de mujeres, también eran altas y esbeltas aunque tenían el cabello rojizo. Armadas hasta los dientes miraban a los miembros del bar con cierto desprecio en los ojos.
— ¡Espera!— dijo Link sosteniendo a Linebeck por la espalda cuando vio que se acercaba a ellas.
— ¿Qué te pasa?
—No vayas— dijo Link con firmeza— son sumamente peligrosas
—Eso lo sabe todo el mundo, ¿Te dio miedo ver como volaba ese hombre?— clamó con algo de sorna— acostúmbrate grumete, aquí se tratan todos los negociantes del bajo mundo.
— ¿Y ellas?
—Son piratas. Esa de ahí es Jolene su capitana y es precisamente la persona que buscamos.
Discutían de una forma apaciguada cuando de repente Linebeck sintió que lo jalaban del cuello y lo lanzaban directo a los barriles.
—Linebeck, ¿Cómo te atreves a presentarte ante mí?, ¡perro desgraciado!, ¿viniste a suplicarme algo?
Link se quedó helado aunque para su fortuna la mujer lo ignoró y fue directo a donde había caído el pobre Lobo de mar despistado.
—Ah, ¡Jolene!, ¡Querida!
—No soy tu querida, ¡Lárgate!, sabes que mientras estoy aquí estas exiliado.
—Pero cielo, he venido a verte.
— ¿Vas a pagarme?
Nuevamente a Link le dio el tic en el ojo.
—"¡Ese Linebeck!, ¿Que acaso a todo el mundo le debe?, será mejor que salga de aquí mientras pueda"
—En realidad ocupaba un favorcito. — dijo Linebeck cubriéndose la cara.
—Eres un verdadero desgraciado. —clamó ella mientras lo levantaba del cuello.
—Pero Jolene, recuerda… somos amigos.
La capitana refunfuñó de mala manera, Linebeck se señaló un lugar en el costado y ella lo soltó de mala gana, Link que había estado muy atento entendió que tal vez Linebeck no le había contado toda la historia relacionada con los traficantes Twili.
—Tengo mercancía que necesito que pulas.
— ¿Qué clase de mercancía?
—Ese de ahí es Link, mi nuevo grumete, quiero que le enseñes.
—¡Eh!, pero si de verdad es un grumete— soltó antes de reírse a carcajadas— éste enano, jajaja Linebeck de veras que estas desesperado ¿cierto?
Él puso una mala cara y cruzó los brazos como si hiciera berrinche.
—Llévalo con sus padres, ese pescadito debilucho no sirve.
—Estoy seguro de que tiene talento y además es huérfano, no tengo devoluciones ni reembolsos.
—Pues que lastima.
Siguieron discutiendo durante un buen rato, Link agachó un poco la mirada "no sirve", las palabras de la pirata le había dolido un poco.
—"¿Por qué?"— Pensó— "¿Por qué soy el único que no puede?, si pudiera hubiera ayudado a mi familia, si pudiera podría ganarme un lugar al lado de Zelda. Linebeck tiene razón, todos los hylians pueden usar magia y a menos que yo no sea uno debo poder aprenderla".
—Oye, bonito tipo al que te le pegaste— dijo una voz a sus espaldas, se viró y vio a una de las mujeres que habían estado al lado de Jolene.
—Tú… — carraspeó un poco y la miró con más detenimiento— Señorita, ¿Por qué ésta con una pirata?
— ¿Qué?
—Su aura, no es como las el resto, es … cálida, ha peleado, sí, pero su corazón aun es puro.
—Vaya, ¿Cómo sabes eso?
—Puedo verlo en sus ojos.
La mujer sonrío de agradable manera.
—Soy Nabooru.
—Yo soy Link, mucho gusto.
—Que nombre tan extraño.
—Sí, es especial, es el nombre que me puso mi Diosa.
— ¿Tu Diosa?— preguntó de forma curiosa, de pronto sentía demasiada empatía hacia ese pequeño hylian— ¿Cuál de todas?, hay muchas Diosas que rigen en el mundo.
—Solo una rige el mío.
— ¿A, si? ¿Y cómo se llama?
Abrió la boca para contestar pero de un momento a otro recordó que ese no era el sitio.
—Es un secreto— dijo con una sonrisa en la cara— su nombre no debe ser revelado en un sitio como éste, es muy peligroso.
—Vaya, eres Listo, tal vez Linebeck no esta tan ciego.
—Quien sabe. ¿Por qué Jolene lo odia tanto? Se nota que quiere matarlo nada más con la mirada, aun así, él dijo "Somos amigos" y ella retrocedió en su marcha.
Nabooru le hizo una curiosa seña y Link se acercó para escucharla.
—Solían ser novios.
— ¡Qué!— bramó de forma incrédula.
Ella se echó a reír a carcajadas y siguió riéndose al ver que la expresión de Link no cambiaba mientras le echaba miradas a la pareja que estaba peleando.
— ¿Es un chiste?— preguntó nervioso.
—Eso dicen todos, pero es cierto, aunque ya no importa, el idiota de Linebeck se fue con otra chica y desde entonces Jolene lo odia.
—Vaya, que raro— dijo llevándose una mano a la cabeza. — Si no la quería, ¿entonces por qué eran novios?
—Así son los hombres.
Pero Link negó con la cabeza.
—Eres joven para entender estas cosas.
—Si— susurró— pero debes serle fiel a tu compañera, debes cuidarla pase lo que pase y no lastimarla sin importar lo que a ti te haya pasado.
— ¿De veras?
—Eso dijo mi tío y yo le creo.
—Bueno, síguelo creyendo. Siempre.
Link asintió con la cabeza, Jolene y Linebeck seguían discutiendo, suspiró de manera cansada y sin pensarlo demasiado fue y se metió entre ellos.
—Linebeck— habló con firmeza, Jolene retrocedió un poco sorprendida, era cierto que era un niño pero nunca antes nadie le había cortado una pelea de forma tan tajante— Busquemos a otra persona— volvió a hablar Link de forma segura.
— ¿Qué?, ¿de qué hablas, Link?
—Si tu amiga no desea enseñarme no es necesario que la obligues, busquemos a otra persona. Si es que son verdad tus palabras deberé aprender sin importar mi maestro.
Parpadeó un poco y de forma atolondrada, la noche pasada su pequeño grumete no mostraba esa seguridad que ahora tenía.
— ¿Seguro?, no conozco a otra persona, podríamos durar meses buscando.
—Estoy seguro. Y aprenderé no importa si es con maestro o por mí mismo. Escucha Linebeck, ¿Ves a ésta gente?— clamó señalando al resto del bar— éste lugar está lleno de tristeza, a éste sitio sólo vienen las personas que se sienten vacías, no quiero terminar de esta manera, voy a luchar y nunca más en mi vida voy a perder cosas importantes.
Se viró hacia Jolene y se inclinó de forma amable.
—Gracias, disculpe la molestia— después se viró de forma lenta hacia el lado contrario— Adiós señorita Nabooru fue un honor haberla conocido.
—Nabooru— susurró Jolene, la otra chica movió la mano a modo de despedida.
—Que lastima— susurró mientras veía como Link y Linebeck se marchaban.
— ¡Eres una Gerudo!— clamó la capitana.
— ¿Si?
— ¿Te ha simpatizado un hombre?
—Si…. ¿Qué extraño no?, pero tiene un corazón hermoso, ¿Por qué no le enseñas?, él no ha hecho nada, a quien tu odias es a ese Lobo de mar traicionero.
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—Vaya que mala suerte, bueno vamos al tablón de anuncio— dijo Linebeck antes de que cruzaran hacia las escaleras.
— ¿Y para qué es el tablón?
—Para buscar trabajo— dijo su compañero mientras revisaba los múltiples anuncios que había en ese tablón ubicado en una esquina del sitio.
Tomó una hoja y se la metió a la gabardina.
—Es cerca del crepúsculo, pero bueno parece un encargo sencillo.
—No me gusta el crepúsculo— dijo Link de forma triste.
—Yo sé que no grumete, pero no hay de otra, es precisamente a esa hora porque las calles comienzan a estar desoladas, estos encargos son mejores mientras menos espectadores tengan.
—No me gusta— volvió a susurrar desviando la mirada.
Pensar en positivo le ayudó un poco, aunque de todas formas había sentido miedo en cuanto Linebeck pronuncio la palabra "Crepúsculo"
Afuera del bar el aire volvía a ser respirable, Link aspiró de manera profunda y se alegró de no tener que seguir apestando a tabaco.
— ¡Linebeck!— la voz hizo que ambos se viraran.
— ¿Pasa algo?, ¿En dónde se te olvido golpearme, Jolene?
—Aquí— dijo mientras le daba un codazo en el estómago.
—Ayyyy, ¡Demonios!, eres peor que los peores piratas del mar del Oeste.
—Gracias— clamó orgullosa del comentario. — cambie de opinión.
— ¿Qué?— masculló el pobre Lobo de mar desinflado.
—Déjame ver— dijo al tiempo que rodeaba a Link para inspeccionarlo— ¿Qué sabes hacer muchacho?
Link siguió sus movimientos con la mirada, estaba nervioso debido a la fuerte aura que aquella mujer despedía pero…. Había cambiado de opinión y esa podría ser una oportunidad única.
—Sé leer auras y energías.
— ¿Es todo?
—Es todo.
— ¿Qué raro?, ¿Ningún hechizo?
—Ninguno señora.
—Ninguno— volvió a susurrar. Se viró hacia Linebeck que apenas recobraba el aire— vamos a ponerlo a prueba.
Una extraña sonrisa se dibujó en su rostro y hasta a Linebeck le dio un poco de escalofrió.
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Continuara...
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N.A.* jacal: se refiere a una casita hecha con materiales precarios o desgastarles.
*way/kawai: una palabra japonesa para referirse a lo genial o lo lindo
Comentarios del Capítulo:
Cielos!, accidente o no, ahora la idea esta en su cabeza. Quizás si fue destino que Zelda le cambiara su nombre.
Huyyy, el bajo mundo parece peligroso, y ahora nuestro pequeño ha terminado con marineros, gerudos y piratas, se ve que seguro lia xD.
Este Linebeck es un loquillo, debo confesar que me gusta que Jolene le pegue :v ... jajajajaja.
¿Que clase de misterio esconde Cuervo?, quizas pronto en el futuro nos demos cuenta. Cierta extraña magia Twili parece conocida, ¿Sera este el origen del Hechizo que aprendió Midna para defenderse de Zilant?
