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Capítulo 29: Caminante de un doble Reino
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Los colores ambarinos y violáceos flotaban en el ambiente, su túnica se arrastraba por el suelo y comenzó a sisear cuando bajó por aquellos escalones.
Dos sombras la esperaban al final de aquel curioso pasillo.
— ¿Y bien?— clamó una de forma burlona.
Ella le dedicó una mirada envenenada al tiempo que pasaba a su lado.
—Que te importa, cara de rana— clamó en el mismo tono en el que él le había hablado antes.
—Midna, Midna, Midna… no creas que porque eres su favorita vas a poder pisotearnos siempre.
— ¿Yo?, ¿Pisotearlos?, pero si ustedes no necesitan mi ayuda para poder arrastrarse por el lodo, ¿acaso fui yo quien dejó escapar al Cuervo?— clamó antes de soltar una carcajada.
Las otras dos sombras se crisparon de mala manera.
Aquella pequeña riña comenzó a volverse escandalosa y cuando los gruñidos se hicieron evidentes una sombra aún más grande apareció de la nada.
— ¡Basta!— gruñó y su penetrante mirada dejó a los otros tres anonadados— quédate quieta Midna… ¿quieres volver a la celda?
La joven Twili agachó la mirada con miedo.
—No… no maestro.
Los otros dos soltaron una risita hasta que de pronto la sombra grande chasqueó los dedos y a uno de ellos le cayó un conjuro paralizante, se electrocutó de manera ridícula pero dolorosa y después cuando se cayó al suelo su compañero se puso a temblar de miedo.
—Lo mismo va para ustedes, par de ineptos— bramó con enojo— sus descuidos, ¡sus descuidos! me han costado caros, les di la tarea más simple de todas y fallaron de forma ridícula, ¿Qué tan difícil era eliminar al clan Hakuryuu?, incluso les preste a Argorok, ¿Y con que me han salido?... a si— clamó poniéndoles encima una mirada fiera, era tan penetrante que incluso Midna dio un par de traspiés en reversa a pesar de que no era a ella a quien le dirigían aquella mirada— ahora resulta que el guardián de la Trifuerza del valor está vivo y que además está preparando una cuadrilla para poder cerrar el umbral, ¡Y por si fuera poco!, ¡RESULTA! Que casualmente se les había escapado un mocoso al cual le restaron importancia, y ahora esto…— bufó casi escupiéndoles en la cara.
Midna se movió de forma tambaleante al tiempo que su maestro se abría camino para llegar a una de las ventanas de la estancia, tras los cristales el mundo del crepúsculo lucia pacífico y hermoso, era como un escenario contrastante, como si aquellos cristales dividieran a un par de reinos.
—Y ahora esto…— volvió a repetir— El pequeño mocoso se convirtió en un Dragón enorme… Rinku Hakuryuu— susurró con desprecio desmedido— lo peor que podría haber pasado ya ocurrió, los guardianes de la Trifuerza volvieron a encontrarse, y ese par de hylians también han vuelto a encontrar sus alas, si descubren como volver a usar el poder que resguardaba la diosa ya todo estará perdido…
Nuevamente sus penetrantes ojos rojos miraron hacia el exterior, la raza de los Twili también se caracterizaba por ser juguetona, ahí afuera los habitantes del crepúsculo sonreían de manera alegre sin sospechar que dentro del castillo de su reino comenzaba a cernirse una peligrosa tormenta.
—Midna… ¿Qué has estado haciendo?
—Yo…yo, no… no he podido encontrarlo, usted sabe que esa vez sólo logre que me confirmara su nombre, él me dejo vivir por lastima, era… muy fuerte y no logre ver su rostro— mentía…
Le mentía a su maestro, tenía miedo de que algo malo ocurriera, de que Zelda llegara a enterarse y perdiera su amistad para siempre, ella había sido su única amiga y Midna la quería como jamás había querido a otra persona, el problema era que Zelda adoraba a Link de forma desesperada, entonces… ¿Qué pasaría si Link terminaba muerto por su culpa?
Su maestro había demostrado no tener escrúpulos para nada y no le importaba hacer un trabajo sucio y al aire libre si para eso alcanzaba sus objetivos. Midna lo había previsto en miles de ocasiones, tenía que deshacerse de Link, sí, pero sin que su maestro se diera cuanta, para cuando preguntara ella se excusaría diciendo que había visto la oportunidad o que había atinado a un golpe de suerte.
Después de ese incidente hace un año atrás el "Maestro" estaba renuente a cualquier excusa, estaba furioso de saber que "otro" miembro de Hakuyuu seguía con vida.
—Lárguense— bramó de mala manera— les avisare cuando todo esté listo, pronto volverá a llegar el momento… quiero que estén preparados, y que esta vez no fallen.
Las tres pequeñas sombras asintieron. La sombra grande desapareció de inmediato. Midna se retiró de forma presurosa pero antes de salir del castillo sintió cierto dolor en su pecho.
—Zelda…— murmuró con mucha tristeza.
En los calabozos del castillo también estaba esa otra persona, era cierto que Zelda la había tratado con cariño pero… no había sido la única. Su indecisión hizo que sus pasos se volvieran torpes y antes de cruzar el umbral de la puerta cambio de dirección.
Como una pequeña sombra se escabulló de manera inteligente y cuando llegó a los calabozos se abrió paso usando su rango de teniente ante los guardias, caminó silenciosamente hasta llegar al final de las celdas, en el fondo oscuro y tenebroso había una estancia vieja y desagradable aunque los barrotes de aquella jaula eran los más fuertes de todo ese horrible recinto.
—Hola— habló con voz tímida y un poco divagante.
Al fondo la celda entre la oscuridad surgió una figura, era mucho más pequeña que Midna y al escuchar la voz de la Twili se levantó con dificultad y fue a posarse junto a las rejillas de su prisión, estaba ataviada con una capucha andrajosa pero aun así sonrió al ver a la joven de Twili.
—Hola, pequeña princesa, volviste.
Ella negó con la cabeza.
—He venido… sólo a visitarte…— clamó sintiendo una profunda tristeza, su mirada se quedó perdida entre aquella figura, su estatura bajita, su boca risueña, ese par de mechones rubios y esos juguetones ojos verdes como esmeraldas— te he traído un regalo— clamó metiendo una mano a su capucha, de ahí salió la paletita y con una sonrisa se la entregó a la pequeña sombra. Los brillantes ojos verdes relucieron con alegría— seguro que lo reconoces, se llama dulce, me lo he traído desde el otro mundo… el mundo de las luces, el mundo de donde tú provienes, ésta me la regaló una amiga pero creo que será mejor que tú te la comas— le dijo con ternura— ¡oh! Es cierto, también te traje un panecillo, me lo he robado de la cocina del castillo ésta mañana— le dijo con una sonrisa mientras le entregaba el alimento de forma discreta— recuerda, es un secreto.
—Si… es un secreto… pequeña princesa, no tienes por qué robarte nada. — clamó la pequeña sombra con cariño.
—Ya basta— musitó— sabes que está en mi naturaleza y no me digas princesa, sabes que soy una simple esclava y además ya no soy pequeña— refunfuñó haciendo un mohín gracioso.
La otra sombra soltó una risilla.
—Adiós— dijo Midna.
—Nos veremos— se despidió la pequeña sombra al ver que se marchaba.
La oscuridad volvió a apoderarse la estancia y el silencio regresó para reinar de forma perpetua.
—Nos veremos pequeña princesa— volvió a susurrar a pesar de que Midna ya se había ido…
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El cálido viento chocó contra su cara y después de dos largas semanas jamás imaginó que terminaría por extrañar al mundo de la luz algún día.
Alegremente se dirigió hacia la escuela y al entrar saludó a todos con mucho gusto, los estudiantes parecían demasiado felices, pero seguramente era porque se acercaban las vacaciones, una semana más y estarían libres de deberes.
Era una mañana definitivamente preciosa, aunque los recuerdos de esa última tarde en su mundo la ponían un poco triste.
—Buenos días— Clamó Anju Sensei cuando la vio pasar con gusto.
—Buenos días— y la frase seguía sonando súper extraña, en su mundo no había día ni noche solamente el crepúsculo eterno, cálido y ambarino. Definitivamente había puesto una cara estupefacta la primera vez que había cruzado el umbral y se había encontrado con ese sol radiante.
—Aquí tiene señorita Moon— clamó Anju entregándole unos papeles— un cien perfecto, ¡bravo!, nada que envidiarle a la señorita Diosa— clamó entre risas.
—Gracias, sabía que Zelda no me fallaría— clamó con cierto orgullo mientras se alejaba.
El cuchicheo en los pasillos hizo que alzara una ceja pero ignoró el chismorreo y prosiguió con su camino.
—Grusi, ¿Has visto a Zelda?— preguntó de forma amable.
Grusi se encontraba con otras chicas, estaban hechas bolita tratando de ver lo que parecía una especie de video en un teléfono celular, de pronto se habían reído a carcajadas y después soltaron un "Awwww" al mismo tiempo y con mucha ternura. Cuando la Twili habló Grusi volteó de manera despistada, todavía se reía y se limpió un lagrimita que se le había soltado de tanto reírse.
—Hola Midna, perdón, ¿Qué decías?
—Sólo te preguntaba si has visto a Zelda.
—La verdad es que no, pero, últimamente le gusta mucho estar con Link en los jardines— clamó con una sonrisa.
—Entonces, voy a buscarla, gracias.
Bajó la mirada y parecía un poco triste.
—No me ha contestado el teléfono desde hace rato— musitó de forma un poco dolida.
La sonrisa de Grusi desapareció por unos instantes.
—Si… esa Zelda, — gruñó con enfado fingido— después de lo del festival del Otoño está peor que en las nubes, ¿quieres saber por qué no te contesta el teléfono?
—Sí.
La sonrisa de Grusi volvió a ensancharse.
—No tiene nada que ver contigo Midna, no te sientas mal. — Miró uno de los enormes relojes de los pasillos— ya casi comienzan las clases, si la traes hare que te des cuenta, estoy casi segura de que ella no recuerda eso.
—Bien— murmuró con voz confusa.
Había sido tan, tan, tan ¡extraño!, pero bueno, era cierto, debía traer a Zelda porque ya casi comenzaban las clases.
— ¿El festival del Otoño?...mmmm….¿Que habrá pasado?, ¿habrá ganado algún nuevo juego?— clamó antes de echarse a reír de forma discreta.
Cruzó los jardines y al fondo logró ver su silueta recostada sobre el césped, creyó que estaría vagabundeando pero en realidad estaba leyendo.
Y lo único extraño que había ahí era…Link. El joven hylian permanecía recostado a su lado y la abrazaba de forma tierna, había acomodado su cabeza sobre el pecho de Zelda y dormitaba de una manera muy placida. Y lo extraño era, ¡Precisamente eso!, Midna no alcanzaba a comprender que era lo que pasaba.
—Hey— saludo de modo alegre haciendo que Zelda abandonara su lectura.
Al ver a la joven Twili le sonrió muy gustosa.
—Vaya, vaya, pérdida. Por fin has vuelto.
— ¿Yo perdida?, ¡Mira quién lo dice!, te he buscado toda la mañana— clamó alegremente tendiéndole una mano.
Normalmente la hylian la hubiera aceptado, lo siguiente que sucedería era que ella se liberaría de su aprisionamiento y Link terminaría por caerse al suelo de forma graciosa.
Eso era lo que Midna esperaba, pero Zelda negó con la cabeza y en lugar de tomarle la mano simplemente le pidió que le sostuviera el libro. La joven Twili parpadeó de modo confundido pero después de un rato no le dio importancia.
—Zelda, si lo sigues dejando después no vas a sacártelo de encima.
—De todas formas ya no puedo sacármelo de encima Midna— clamó de forma graciosa y atolondrada— Link despierta— susurró con un amor desmedido haciendo que la Twili irguiera una ceja.
Link refunfuñó un poco y la abrazó aún más fuerte, a Zelda le dio por reírse y después de un rato terminó por despeinarlo de forma graciosa.
—¡Despierta!—Gruñó de nuevo y se levantó para dejarlo caer en el pasto.
Link suspiró de forma graciosa y después se levantó para poder estirarse.
—Oh Teniente, ya regresó del crepúsculo, ¡Que sorpresa!, ¿Por qué no paso allá las vacaciones?, he escuchado que tienen unos atardeceres muy longevos.
Midna lo golpeó con el libro en la cabeza y Zelda simplemente cerró los ojos de forma graciosa.
—Muy gracioso, atardeceres longevos… muy gracioso. ¡Zelda! Ya déjalo— murmuró en tono suplicante.
—Sabes que no puedo— le musitó también de forma tierna, la tomó por el brazo y regresaron al gran edificio.
Link refunfuñó un par de veces porque literalmente le habían quitado a su novia.
Cuando llegaron al edificio aun quedaban quince minutos de descanso y Grusi fue a interceptarlas de manera casi mágica.
— ¡Zelda!, Zelda, Zelda. Espera.
— ¿Qué pasa, Grusi?— clamó curiosa al ver que la chica casi había patinado por alanzarla.
— ¡Ya lo tengo!
— ¿Qué tienes?
—Tú regalo.
— ¿Mi regalo?
—Sé que fue hace una semana, pero cuando Cocu me dijo que lo tenía quise esperar para dártelo.
—Vaya, no entiendo ¿Qué tiene que ver tu novio reportero en todo esto?
—¡Pues eso!, porque es reportero, el muy friki carga su cámara para todos lados, incluso a nuestras citas.
Las chicas y las amigas de Grusi que en ese momento llegaban se rieron de forma graciosa.
—Voy a darte esto— dijo sacando de su bolsa una targetita de memoria— Tadaaa, ¡Pruébala!
— ¿En qué?— murmuró Midna a modo irónico, había visto el horrible teléfono de Zelda cientos de veces y sabía que no tenía una ranura para ese tipo de cosas.
Zelda se rio un poco nerviosa y después optó por dejar de disimularlo. "¿Quién fue el chismoso?" murmuró virando hacia Link su mirada inquisitiva, y el joven hylian comenzó a silbar con disimulo. Grusi se rio de forma tierna y se acercó a él mientras Zelda lidiaba con su nuevo teléfono.
Midna refunfuñó de buena manera y después recordó lo que le había dicho Grusi "si la traes hare que te des cuenta"
— ¡Por qué no me dijiste nada!, te he llamado toda la mañana— gruñó mientras la zarandeaba de forma graciosa
—Lo siento es que aún no me acostumbro— se defendió tratando de no marearse.
Link rodó los ojos con un poco de fastidio, también se había asustado la primera vez que Zelda no le había contestado y después cuando descubrió el regalo del abuelo también se puso un poquito loco, Zelda era tan despistada que se le había olvidado darle a todos su nuevo número incluso a Link ¡y eso que ya eran novios!
Saria se acercó de manera alegre y fue a posarse junto a Link y Grusi.
— ¿De verdad lo tienes?
—Lo teníaaaa, ya se lo di a Zelda.
—Ay Zelda déjame verlo— clamó de modo suplicante.
— ¿El teléfono?— murmuró Link de forma graciosa, no entendía porque las chicas habían hecho tanto escándalo.
—No bobo, de verdad que eres lento, es… lo que hay en la memoria, tiene un video incluido.
Y Link arqueó una ceja.
—Vaya, ¿qué puede ser que tiene tan locas a las chicas?— Dijo él. Grusi le dio un buen zape pero después sonrió de forma tierna, las chicas se acercaron a Link y comenzaron a preguntarle un montón de cosas raras.
"¿Cómo lo hiciste?", "¿cuándo se te ocurrió?", "¿Quién fue tu cómplice?", "¿de verdad Impa te dejo hacerlo?"
Eran tantas preguntas que Link se volvió un poco tonto.
—Cielos, ¿Pero cuál era el tema?— clamó sumamente confundido.
— ¡Pues tu regalo!— anticipó Saria.
—Así es Link, porque tu regalo también es el mío. —añadió Grusi
— ¿¡Qué!?
— ¿Qué regalo?— preguntó Midna un poco anonadada.
—Ay Midna, ¡Te lo perdiste!, ¡Fue enorme y colorido!
—Fue gigante
— ¡Fue súper romántico!
— ¡Y también súperrr tierno!
— ¿Qué?— volvió a clamar la Twili de forma aún más confusa cuando todas las chicas le contestaron casi al mismo tiempo.
—Todo el mundo lo vio— aclaró Saria antes de soltar una buena risa.
El pobre Link se había puesto rojo como tomate y cuando Zelda se viró para verlo también se rio de su infortunio.
—Lo ves Link, ¡Siempre me avergüenzas!— clamó en tono divertido haciendo que Link se pusiera aún más nervioso. — ¿entonces?— musitó de forma curiosa una vez que la memoria se había instalado— Lo que hay aquí es….?
—Así es— dijeron Saria y Grusi al mismo tiempo— Le dije a Cocu que lo grabara, es decir, ya teníamos buenos lugares para el evento de la primera noche, fue una suerte que el atarantado de mi novio no apagara en ningún momento la cámara.
— ¡No!— clamó Link incluso aún más colorado que antes.
Zelda no dejaba de tener los ojos como platos y Midna aún seguía súper confundida, Impa también se arrimó para ver que era esa bolita en medio del pasillo y justo cuando llegó Saria le dio play al video.
—Oh, ¡Los fuegos artificiales!— clamó de forma divertida.
Zelda volvió a poner los ojos como patos cuando se dio cuenta de tenia a la Sheikah ahí recargada en el hombro.
Link suspiró todo colorado pero al final optó por ir a ver el video y refugiarse en los brazos de su diosa. La extraña imagen seguía sin cuadrar en la mente de Midna, Link había atrapado a Zelda por la espalda y había acurrucado su cabeza entre su cuello, pero la joven hylian no lo había golpeado como normalmente solía hacerlo, algo muy, muy extraño de verdad que estaba pasando y era algo que tenía que ver con el misterioso video, al final se armó de valor y se coló entre la bolita lo cual no era muy cómodo para ella teniendo en cuenta de que toda su vida había esquivado a las multitudes.
Ahí estaban "Los fuegos artificiales", ¿Pero ¡que tenían de extraño!?, poco a poco sus ojos se abrieron como platos al leer el mensaje final en la pantalla. Link suspiraba como un cachorro enamorado y Zelda tenía puesta una sonrisa de oreja a oreja.
—Gracias Grusi, me has regalado el mejor momento de mi vida. De verdad llegue a pensar que sería efímero y que solo se atesoraría para siempre en mi memoria. — dijo Zelda con felicidad desmedida.
—Si— musitó la joven— ¿Por qué el idiota de Cocu no me hace a mí algo como eso?— gruñó de manera graciosa haciendo que las demás también soltaran una carcajada.
Pero la alegría no le había llegado precisamente a todo mundo, la joven Twili se había puesto pálida como la harina y después cuando Zelda se viró y Link le dio un beso en la boca confirmó que la respuesta a la proposición de aquella noche había sido un sí rotundo.
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Continuara...
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Comentarios del Capítulo:
una misteriosa pequeña sombra en los calabozos del l Crepúsculo. ¿Que tan curioso puede ser el destino? para ese amor que renuncio a morir y que encontró su camino por la senda más inesperada.
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Pobre Link ha sido avergonzado en publico xD, supongo que jamas dejaran que olvide sus locuras y mucho menos ahora que Zelda tiene ese vídeo
