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Capítulo 30: Misterio en Negro y Blanco

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El viento del invierno sopló sobre su cabello azabache, era extraño que su discípulo quisiera verlo de esa manera. Allá arriba en los altos rascacielos de Hyrule City, a plena luz del día y en un lugar prácticamente público.

A su lado el Susurro Nocturno permanecía reposando de placida manera, cubierto con un espeso camuflaje de magia solamente su conjurador lograba ver.

Allá abajo en el centro comercial dos figuras conocidas se paseaban alegremente, eran Zelda y Hatoru, la joven sirvienta había estado buscando a su señora para asegurarse de que estuviera bien y de que no le hubiera pasado nada, es decir, la última vez que supo de ella le habían dicho que Zelda se había salido corriendo en plena noche y que era probable que estuviera bien muerta en el estómago de alguna creatura de Twili. Pero la joven hylian no había aceptado esas ideas y después de varios días de búsqueda se le ocurrió ir a buscarla a su escuela, y ahora estaban ahí recorriendo alegremente los locales en busca de algo nuevo y lindo.

La mirada del Cuervo se clavó de forma penetrante en las jóvenes y de pronto sus extraños ojos escarlata mostraron una profunda tristeza, en ese momento unos curiosos pasos se escucharon a sus espaldas pero no se molestó en virarse porque los conocía perfectamente.

La curiosa mirada de Link se posó sobre el Cuervo y después de un rato cuando siguió la dirección de los ojos escarlata una pequeña venita se posó en su frente.

— ¡Hey, a donde demonios estas mirando!— gruñó con irritación al descubrir que no le quitaba la mirada de encima a su novia.

—Tu novia es muy bonita. — soltó él de la nada

—¡Ahhh!, ¡Ni se te ocurra! Y deja de mirarla de esa manera.

—Pero ¿Por qué?— clamó en tono sumamente divertido.

Link lo tomó por el cuello para tirarlo y se pelearon de forma divertida durante un rato, a sus espaldas Susurro Nocturno se viró para dormirse y Hiiro bostezó de modo gracioso.

—Ya.. ya, ya basta— gruñó Cuervo mientras se levanta de un solo salto, se sacudió el polvo y se arregló un poco el cabello— ¿Qué es tan importante para que me llames de esta forma?

—Es importante— clamó Link— tan importante, que de esto depende mi vida.

— ¿Tu vida?— musitó con nervios.

Link desvió la mirada, sus ojos azules se posaron sobre Zelda y su corazón de pronto se sintió muy dolido.

—La encontré…— musitó, su mirada y su conciencia parecían sumamente perdidas.

— ¿La encontraste?

—La ubicación de la parte que nos faltaba de la Trifuerza… la sabiduría

— ¡Qué!

—Tenías razón, está muy bien oculta, está dormida en el corazón de su portador.

—Entonces, ¿Cómo la encontraste?— pronunció con la mirada estupefacta.

—Con una resonancia.

— ¿Qué?

Link bajó la mirada de forma triste.

—No me gusta mezclar mis asuntos personales con esto pero…

Suspiró de manera sumamente pesada porque nunca se imaginó que llegaría a pasarle aquello, de pronto la carga se había vuelto pesada y en lugar de seguir hablando se llevó una de sus manos a su rostro.

El Cuervo se le acercó de manera lenta y sin pensarlo dos veces posó una mano sobre su hombro.

— ¿Qué tienes?, deberías estar contento, ¿Qué pasa con esto y por qué dices que de ello depende tu vida?, es decir, de esto depende el mundo entero pero…

—Tengo miedo, Cuervo— soltó de repente y sin poder evitarlo se colgó de su cuello.

El ave negra abrió los ojos por la sorpresa, era extraño que le demostrara cariño tan abiertamente, siempre se la pasaban peleando o discutiendo, pero ambos sabían que solo se tenían a ellos mismos. Link le susurró unas cuantas cosas cerca de su oído, cosas sumamente extrañas, muy personales y también muy agobiantes, su mirada carmesí se crispó de un momento a otro.

—Entonces… ¿Esa noche?

—Si… no me había dado cuenta y después… cuando ocurrió de nuevo entendí que algo extraño pasaba, regrese para comprobarlo y fue entonces cuando lo descubrí, realmente fue casi casi por accidente, porque la Trifuerza del valor hace resonancia con las otras dos partes.

—No puede ser…

—Tengo miedo, Cuervo, si las cosas siguen así el secreto va a descubrirse… no quiero perder a mi Zelda, sin ella mi vida no tiene sentido, sin ella… no necesito mi vida.

—Tranquilo Link— y de esa forma terminó devolviéndole el abrazo— tranquilo— le musitó al ver que Link se había echado a llorar con desconsuelo— No te preocupes… "No voy a dejar que a ti te pase lo mismo"— sus ojos escarlata volvieron a perderse en las concurridas calles, el viento sopló nuevamente agitando esos curiosos cabellos blancos.

.~*}{…..}{*~.

—Señorita Zelda que buen susto me había metido.

—Perdóname Hatoru, creo que a final de cuentas no dejo de hacer tonterías.

— ¿Volverá a casa?

—No…

Hatoru bajó la mirada de forma triste.

—Perdóname es que… quiero quedarme con mi Link.

— ¿Está bien a su lado?

—Mejor que nunca. Sé que tienes miedo, y yo también lo tengo, pero… creo que ya no importa, si las cosas cambian o si…

Su mirada se había perdido en el suelo y de pronto su frase se vio interrumpida al sentir que la abrazaban por la espalda.

— ¡Link!— clamó de forma graciosa, sabía perfectamente que eran sus brazos. Él sonrió de agradable manera al tiempo que escondía el rostro en el cuello de su compañera.

— ¿¡Que cosas van a cambiar!?— Gruñó de modo enfadado— Hatoru, ¡otra vez le estas metiendo ideas extrañas en la cabeza!

— ¿Extrañas…? solo son verdades, Link.

—Claro que no— clamó en tono dolido— ¿Qué te pasa?, ¿Acaso ya no me conoces?

La chica sólo viró la cara y puso una extraña mueca de berrinche. Zelda suspiró un poco y después se deshizo del abrazo de Link de forma rápida.

—Bueno ya se acabaron las compras, vamos a hacer algo divertido.

—Yo paso, su concepto de diversión me tiene anonadada señorita.

— ¡Pero Hatoru!

—Nada, me voy a casa y de paso le aviso a su abuelo que la encontré viva.

—Bien. Entonces, ¿recoges mi encargo?

—Si— clamó de forma sonriente— aunque no se para que quiere eso.

— ¿Qué cosa?— preguntó Link curioso.

—Es una sorpresa, ¡Sor-pre-sa!, te va a encantar.

— ¿A, si?

—Sí, bueno al menos eso espero.

— ¿Pero no me dices?

—No— le bufó en modo divertido.

Hatoru movió la cabeza y después se despidió de forma alegre, al cruzar la última calle que la separaba del Z-corp sintió algo muy extraño, volteó hacia todas partes pero no pudo encontrar nada, así que sin más remedio prosiguió su camino.

Desde los rascacielos unos ojos escarlata la despidieron con mucha tristeza. Susurro Nocturno no alcanzaba a comprender porque el aura de su maestro cambiaba tanto cada vez que iba y se posaba en ese sitio.

Mientras tanto Link y Zelda se habían puesto a hacer tonterías, aunque…

— ¿Qué te pasa, amor?

— ¿Qué?

—Desde hace buen rato que tienes esa cara triste.

— ¿Cuál cara triste?— clamó él de forma boba.

—Pues esa, no me disimules Link que te conozco perfectamente.

La sonrisa de Link desapareció por unos instantes.

—Estabas escuchando a Hatoru, ¿es por eso?

—Si es por eso— y era una verdad a medias, aunque Zelda intuyó que realmente era por eso— Zelda yo…— la abrazó con mucha vehemencia para después recargarse contra su pecho.

—Ya cielo...

Ti amu

Zelda se echó a reír de manera alegre

—También Ti amu*

— ¿Mucho?

—Si mucho, ¿Qué te pasa, Link?

—Tengo miedo de que me dejes, sabes una cosa… creo que no lo soportaría, me pondría a llorar eternamente.

—Huy eres un bobo— le gruñó mientras se le colgaba del cuello— ¿Por qué piensas que voy a dejarte?

Link nuevamente ladeó la mirada con tristeza.

—Nunca, — le susurró en el oído—… también me pondría llorar Link, así que por favor ya no digas tonterías.

— ¿Me das un beso?— clamó de forma boba.

—Nop.

— ¿No?

—No… tú dámelo— le dijo de forma traviesa. — ¿Por qué sigues preguntando eso, amor?

El pobre Link se echó a reír de forma tierna y avergonzada.

—Entonces la siguiente vez ya no preguntare— dijo triunfante mientras unía sus labios con los de ella.

Durante largos instantes se quedaron ahí pegados, Link la acarició con ternura y Zelda volvió a sentir maripositas en el estómago, una de sus manos acabó por posarse por ahí atrás en su retaguardia y después de forma graciosa terminó por dar un buen respingo.

—¡Link!, por favor estamos en público.

— ¿Y eso qué?, eres mi chica, es normal que te demuestre mi cariño, además te ves tan linda cunado te sonrojas— le dijo en tono de burla.

—Eres un tonto.

—Y tú una princesa, ¿Por qué te preocupas tanto de lo que piensen otros?

—No es eso, es que…

—Es que nada— refunfuñó el atrapándola de forma vehemente.

—No me estés toqueteando— clamó del modo más tímido que se le pudo haber salido.

Y fue el colmo de los colmos, Link se echó a reír nuevamente y solo después de un rato accedió a sus peticiones, era difícil dejar las viejas costumbres aunque cuando se trataba de Zelda él solía ceder demasiado fácil.

—Siento algo extraño.

—Todavía no te golpeo.

—No creo que sea eso cielo, es, … familiar.

— ¿Familiar?

—Si… creo que ya no importa. — clamó nervioso.

La peculiar esencia se movía de forma extraña y Link irguió una ceja de modo curioso, estaba seguro de que no se trataba de Midna porque la joven Twili había aprendido a esconderse de una manera increíble.

Y mientras vagabundeaban por la plaza cruzaron unas cuantas callecitas y Link volvió a moverse con inquietud, definitivamente era algo que conocía aunque no alcanzaba a captar de forma exacta lo que era, al final del todo se sacudió con ganas aunque después de un rato abrió los ojos como platos al darse cuenta de lo que era.

—No— musitó de manera preocupada

Zelda se viró para verlo y también irguió una ceja al ver su semblante preocupado.

— ¿En dónde está?

—¿Dónde está que..?

— ¡Detrás de mí!

— ¿La calle?— preguntó ella confundida

—¡La calle!— y de la nada salió corriendo muy asustado, poco antes de llegar a la callecita los autos que transitaban comenzaron a sonar las bocinas de forma irritada, se había hecho un escándalo, de la nada se escucharon varias llantas frenar contra el asfalto y también una vocecita sumamente asustada.

Zelda se puso pálida al ver a Link meterse entre los autos y también de forma asustada intentó seguirlo, pero cuando llegó a la callecita el escandalo parecía haber acabado, solamente quedaban las bocinas molestas y los conductores alejándose y lanzando sandeces al aire. El flujo del tráfico regresó a la normalidad y detrás de la calle Zelda logró distinguir a Link con algo extraño sobre los brazos.

Cuando finalmente él pudo volver a cruzar todavía parecía asustado, la gente lo miraba de forma curiosa y una niñita soltó el curioso comentario de "Mira un gato Blanco"

— ¡Link!— clamó Zelda muy preocupada.

—Perdón amor, hay que movernos de éste sitio.

— ¿Qué?

—Entre menos gente lo vea mejor.

— ¿Qué?— volvió a repetir

Pero Link no le dio tiempo para más preguntas, la tomó del brazo y la sacó de la muchedumbre. En el otro lado del centro comercial las cosas se movían más clamadas y Link terminó por meterse a las lides de la fuente de Hyilia para dar un buen respiro.

—Link, deja de dar vueltas, ¡Y dime que rayos es lo que me ocultas!

—No es un que, ¡Es un quien!— le dijo mientras le enseñaba al pequeño mogma albino.

La criaturita agachó la mirada de forma avergonzada y Link la puso en el piso para después mirarla con una cara muy severa.

— ¡Shiroe!, ¡Que haces fuera de casa!

El pequeño Mogma agachó de modo triste las orejas, Link nunca le decía Shiroe a menos que estuviera de verdad enojado.

—Yo…— trató de explicarle pero la mirada severa de Link hizo que se pusiera a llorar de forma desconsolada.

El joven hylian lanzó un tremendo suspiro y Zelda terminó por abrazarlo de forma tierna.

—Link no le grites, ¿Por qué estás tan enojado, amor?

—Zelda ¡casi lo atropellan!

—Sí, pero lo salvaste, además se nota que está asustado, quita tu fea cara de ogro, ¿que no ves que no te queda?

Link se llevó una mano a la cara y refunfuñó en silencio durante un rato.

—Mira qué bonito es— clamó ella abrazándolo como si fuera un peluche— ¿Cómo puedes estar enojado?

—Zelda— musitó nuevamente, pero la sonrisa de su diosa ya le había quitado el enfado.

El pequeño mogma se también se abrazó a ella y dejó de llorar para poner una sonrisa, la esencia cálida de la Diosa terminó por reconfortar su corazón herido y después de unos momentos volvió a reírse de forma graciosa.

— ¿Zelda?, señorita Diosa— clamó el pequeño con entusiasmo.

—Sí, ¿Me conoces?— preguntó ella de manera sonriente.

—Sí, Link onii-chan habla de ti todo el tiempo.

— ¿A, si?

—Él dice que eres su chica.

— ¿A, si?

—Si— volvió a decir en voz juguetona.

— ¿Y desde cuándo?

—Pues…— parecía que contaba con las garras y después irguió las manos mostrando cinco dedos.

— ¿Cinco?, ¿días?

—Años.

— ¡Link!

El pobre chico se rio de forma nerviosa.

—Ay Zel, tú sabes que te amo desde hace más tiempo que eso.

—Pero si sólo soy tu chica desde hace una semana— gruñó ella.

Link rodó los ojos con cierto disimulo.

—Y, ¿De quién es el pequeño Mogma?— preguntó ella de manera dubitativa, sabía que Link tenía más de un amigo como ese pero ella solo conocía a Jerry y a Coback.

—Es el sobrino de Cris, y Cris es el primo de Coback ¿recuerdas?

—Oh, si ya recuerdo— asintió de forma graciosa, Link le había hablado de Cris aunque ella nunca lo había visto en persona.

—Y ya es hora de que vuelva a casa— gruñó él un poco— su madre va a matarme si se entera.

—No quiero…— susurró Shiro de forma triste.

— ¿Qué?

—Ya no quiero volver a casa… me peleé con mi mamá, es que ella no me deja ver el mundo, no me deja acompañar a Jerry ni a nadie… yo, ya no quiero vivir encerrado.

Link suspiró de manera pesada, un terrible hueco se le había abierto en la boca del estómago, de pronto su celular sonó en su bolcillo y contestó con cierta desgana sabiendo que posiblemente se trataba de…

—Dime, Coback.

—Tenemos un problema en la aldea— le dijo el mogma con voz nerviosa— Jefe…. No sé cómo decírselo pero…— suspiró con algo de miedo. — Perdimos a Shiroe, no sabemos cómo pero logró escabullirse fuera sin que nos diéramos cuenta

—Ajá

— ¿Ah…? , ¿Todavía no me ha gritado?

—No… ¿Quieres que te grite?

—¿… Estas tan enojado que me hablas con esa indiferencia?

—Sí, estoy realmente enojado. — Clamó Link nuevamente con desgana. — Es, porque te dije que sucedería, si lo sobreprotegen demasiado solo harán que se siga escapando.

— ¿Pero?

—Nada. ¿Está Sakuma cerca?

—La tengo al lado.

— ¿Me la pasas?

—Pero sabes que…

— ¿Sí o no?

—Sí.

De pronto se hizo el silencio, detrás del auricular sólo se escuchaba una respiración entrecortada.

—Soy todo oídos— murmuró Link

Pero el silencio siguió de forma tajante, el joven Hylian se crispó nuevamente y con cierto enojo cortó la llamada.

— ¿Link?— Zelda lo miró preocupada. — No le dijiste a Coback que lo tenías.

—No, creo que se me ha olvidado— clamó con cierta gracia— vamos por un helado.

— ¿Qué es un helado?— preguntó el pequeño mogma de manera graciosa.

La mitad de la conversación le dio a Zelda unas cuantas referencias y cuando escuchó aquella inocente pregunta casi se echa a llorar de la nada.

—Es algo rico y delicioso— dijo Link de forma alegre.

— ¿Es delicioso?

—Sí, es muy rico— clamó Zelda siguiéndole a Link el juego.

Y mientras caminaban Link se puso a escribir un mensaje.

"Hola Cris. Tengo a Shiro, pero lo dejare bajo mi custodia un tiempo, si tienen algo que rechistar háganlo personalmente, cualquier cosa referente al pequeño heredero ahora queda estrictamente a mi cargo. Que quede claro que hago valer mis derechos como "actual Jefe mogma"

Caminaron alegremente hacia el parque y Zelda se rio un poco al ver la mirada asombrada de Shiro, parecía como si de verdad nunca hubiera salido de su casa, como si cada cosa que viera representará algo extraño y nuevo. Al llegar al pequeño arroyo Link le dio permiso para que explorara mientras que él y Zelda se sentaban un rato y conversaban sobre el asunto.

—Entonces, ¿de verdad nunca ha salido?— preguntó ella con asombro. De cierta forma le recordaba a ella misma, solo que como Link se lo contaba parecía un caso más extremo. — ¿Pero... por qué?

—Tú misma lo viste, ni siquiera supo cómo cruzar la calle, era obvio que simple y sencillamente me estaba siguiendo…— entonces suspiró de manera triste— es por su condición…

— ¿Su condición?

—No existen mogmas albinos… con vida.

— ¿Qué?

—Ellos consideran que es un mal de los dioses…, en cierta forma tienen razón, es un mal genético, su madre tiene miedo que de un momento a otro pierda la vida.

— ¿A ver si vas más despacio?

—Solamente sabemos que su condición albina es degenerativa, tiene una corta esperanza de vida y también es probable que de un momento a otro se quede ciego…

— ¿Qué tan probable?— musitó ella con la voz casi temblorosa.

—Ellos le apuestan al ochenta, pero yo sigo diciendo que es lo contrario. Un veinte por ciento. Lo he llevado con varios doctores y ellos dicen que está en perfecto estado y que su condición no tiene por qué menguar su vida.

—Entonces, ¿Por qué los mogmas han perdido la esperanza?

—Tal vez porque desde siempre ha sido de esa manera, cada mogma albino que ha nacido no pasa de los tres años…

Su mirada se perdió en el inmenso cielo, a lo lejos escuchó como Shiro se divertía siguiendo a las sacraliposas, en los barrios bajos difícilmente lograban verse pero en el parque central de Hyrule City eran abundantes incluso cuando la mayoría de ellas ya había migrado a tierras cálidas. Link sabía que nada malo pasaría porque Saria así se lo había dicho, porque Cuervo se lo había confirmado y porque él mismo había inspeccionado con su magia al pequeño mogma. Shiroe era un caso extraño y desconcertante pero eso era bueno desde cierto punto de vista.

—Es muy triste, ¿Él lo sabe?

—No, claro que no, nadie ha querido decírselo y su madre también lo ha prohibido...—suspiró de manera amarga al tiempo que le pasaba los brazos por la cintura a Zelda y le daba un tierno beso.

— ¿Qué pasa, Link?, tienes esa cara de enfado que pocas veces logro verte.

—Es Sakuma…

— ¿Sakuma?

—Su madre… realmente es ella quien lo tiene encerrado, sé que es para protegerlo pero ella no entiende que con eso le está robando la vida.

—A veces los padres actúan de forma idiota— gruñó ella un poco ante el pensamiento.

—Zelda, la verdad no te lo había dicho pero….

— ¿Si?

—Espero que no te enojes, pero ésta es una oportunidad única, le he mandado un mensaje a Cris, creo que sería bueno que Shiro pase un par de días con nosotros.

—Claro, ¿Por qué crees que estaría enojada?

—Te estoy metiendo en la sopa, seguro que después de esto Sakuma también vierte su odio sobre ti.

Zelda se rio de manera graciosa.

—No creas que eso me intimida— le dijo de forma firme.

—Esa es mi chica— le contesto él dándole otro beso.

Algo peludo y suave se había metido entre ellos y los miraba graciosamente.

— ¡Shiro!— gruñó Link en voz avergonzada pero el pequeño mogma solamente se reía.

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Continuara...

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N.A: Ti amu (Te amo), en una forma boba y cariñosa xD


Comentarios del Capítulo:

Parece que el joven dragón encontró algo muy importante, aunque de forma accidental o quizás caprichosa el destino quien ha querido y ha elegido al portador de la fuerza sagrada. ¿Que le habrá ocurrido a Cuervo en el pasado?, pero aun mas importante, de lo que quiere proteger a Link. Un recuerdo muy doloroso ha vuelto a abrirse paso en la memoria del ave negra.

Y parece que este par consiguió un pequeño adoptado. ¡La que se va a liar en el clan Mogma! x"D