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Capítulo 31: Rompecabezas del Pasado

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Un rugido amenazante salió desde la aldea mogma, los habitantes que estaban cerca de aquel ser salieron corriendo de forma despavorida.

Sakuma estaba furiosa y literalmente echaba fuego por las narices. A su lado, Cris había cerrado los ojos y había ensordecido sus oídos de manera voluntaria, la furia de su hermana arrasó con casi todos en la aldea.

— ¡Está loca!— clamaron al tiempo que huían hacia afuera o hacia sus casas.

El mensaje que Link le había mandado a Cris fue tomado casi como símbolo de guerra. A pesar de que la mayoría de los mogmas ya habían aceptado su destino, Sakuma nieta del anterior jefe mogma no estaba dispuesta a seguir a un hylian como si fuera uno más de sus hermanos.

A lo lejos, en las tierras del presidio, Jerry, Coback y otros de sus compañeros suspiraban de alivio al haber podido escapar antes de que la loca mogma vertiera su furia descontrolada sobre ellos. Pero no podían decir lo mismo de Cris quien por fuerzas mayores y de promesas añejas debía permanecer siempre a su lado.

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Mientras tanto Zelda estaba encantada con su nuevo invitado, lo cargaba a todas partes como si fuera un pequeño peluche y lo cuidaba con bastante cariño. Link le había dado la libertad para que lo llevara a donde ella quisiera, siempre y cuando no lo expusiera demasiado al sol y tuviera el cuidado de no exhibirlo en las muchedumbres.

La otra desventaja de haber nacido albino era que podía ser una presa fácil para los traficantes de lo exótico, si Link lo sabría, porque había lidiado miles de veces con ellos rescatando a los loftwings que se separan de sus parvadas.

Las noches de invierno cayeron rápidamente sobre la ajetreada ciudad de Hyrule City, el frío se volvía cada vez más tácito, pero por primera vez Zelda dejó de percibir esa desventaja, adoraba dormir en los brazos de Link, y además Shiro también le daba calorcito.

El celular se anunció desde su modo de silencio, y en plena penumbra Link abrió un ojo con pereza, de manera tierna le dio un beso de despedida a su diosa y después profirió con palabras claras su hechizo de sueño.

A veces también odiaba tener que hacerlo, pero de otra forma Zelda podía descubrirlo, ahora que vivían juntos debía tener más cuidado cuando salía por las noches.

— ¿Onii-chan?— desde la oscuridad musitó al ver cierta luminiscencia.

Link se vistió con sus atavíos blancos y se acercó con cautela para susurrarle unas cuantas palabras.

—Duérmete ya Shiro

— ¿Te iras de nuevo?

—Sí, cuida bien a Zelda, seguro que regreso antes del amanecer.

El pequeño mogma puso un poco gachas las orejas.

—No tengas miedo. Los futuros jefes nunca lo tienen, son fuertes para proteger las cosas que aman.

—Hummm

—Y no te preocupes, ésta casa tiene más protección que cualquiera.

— ¿También le pusiste eso?— clamó con cierta alegría.

—Sí.

Se marchó sin hacer más ruido mientras Shiro volvía a acurrucarse en los brazos de la diosa.

Años atrás, mucho antes de que Midna le revelara el secreto de la piedra de la Lagrima de Dragón Crepuscular, Link había desarrollado una magia curiosa que funcionaba casi de la misma manera, la diferencia era que no veía en el alma y solamente repelía la esencia, por eso nunca había invitado a Zelda a su casa mientas estuviera con Midna, porque aquella curiosa magia repelía todo lo que fuera Twili, sin importar si era bueno o maligno. También la había puesto alrededor de toda la aldea Mogma ganándose así la confianza de algunos de los ancianos.

Sus pasos fueron ligeros como el viento y lo llevaron hasta los antiguos jardines colgantes.

Atravesó la vegetación como si nada, y a su paso bostezo de forma quejumbrosa, tenía sueño por haber dormido poco en los últimos días.

— ¡Venga!— clamó con cierto fastidio— más vale que se desquiten de una buena vez si están enojados.

Los gruñidos sonaron de entre la maleza, aunque solamente dos se atrevieron a dar la cara.

—Enojados es decir poco— clamó Coback. — has dejado que Sakuma masacre al clan entero.

—Si— susurró Link con una vocecita divertida

A los alrededores se escucharon varios suspiros, aunque parecían más cansados que molestos.

— ¿Y bien?

—Parece que el museo tiene muchos invitados.

— ¿Invitados?, ¿Hay alguien más aparte de la teniente?

—Dos encapuchados raritos

—Hmmm— gruñó Link

Algo extraño pasaba con ese sitio, los entes del crepúsculo buscaban algo con ansias y parecía estar conectado directamente con el Museo. Hacia un año que Midna parecía rondarlo de manera constante, al inicio Link creyó que era parte de sus ataques aleatorios, pero conforme pasaba el tiempo cierta curiosidad se iba instalando en su cabecita.

No había monstruos del crepúsculo, solamente estaban ahí Midna y los dos encapuchados, era extraño, muy, muy extraño.

— ¿Los Zambullimos?

—No…— musitó el hylian con ojos escrutadores.

Los Twili en la parte baja parecían estar discutiendo y Link alcanzó a acatar que no estaban ahí precisamente en condición de aliados, uno de ellos empujó a Midna de forma grosera, y Link a pesar de que no le tenía empatía no pudo evitar sentir cierto enfado. La joven Twili respondió a la agresión con una cachetada bien tronada que dejó al otro casi muerto en el piso, y desde la distancia, en las alturas, el joven Dragón blanco tuvo que llevar una mano a su rostro para poder contener la risa.

A veces simple y sencillamente creía que Midna, más que una amenaza, era una extraña alma perdida, atrapada en un mundo que no cuadraba con su verdadera naturaleza.

—Que salvaje— clamó Coback entre cuchicheos.

—No has visto nada hermano, si la haces enfadar a veces se transforma en una gata loca— contestó Link de forma graciosa.

Los Twili se miraron fijamente y entre bufidos se dieron la mano, como si estuvieran haciendo una tregua aunque de manera sumamente forzada. Los Mogmas gruñeron con cierto enfado, pero Link alzo una mano calmando así el tumulto. Shitó de manera suave, y a pesar de que deseaban bajar y enfrentarlos no desobedecieron las ordenes de quien ahora y desde hacía cinco años era su jefe.

— ¿Por qué?— rechistó uno a la distancia, un poco por detrás de Jerry.

—Los ojos de Link siguieron a Midna sin prestar atención a aquel ultimo comentario, los twili rodearon el Museo varias veces, pero al final entre la confusión de sus miradas simplemente parecieron discutir la retirada. Las tres sombras desaparecieron como si nunca hubieran pisado aquel sitio.

Link se levantó lentamente desde su escondite.

— ¡Por qué?... es una gran pregunta. Escuchen, hay que ser precavidos, si se tiran sin conocer al nuevo enemigo puede haber consecuencias graves, no se separen y piensen con la cabeza, no con la rabia.

— ¿Qué fue todo eso?— preguntó Jerry sumamente confundido.

—Una inspección de campo, le tienen puesto el ojo, pero por alguna razón no entran, la seguridad del Museo es como la de cualquier otro edificio, ¿entonces?, ¿Qué es lo que los retiene tanto?, hace un año cuando Midna intentó entrar se había armado con stalwolfs, después volvió con numerosos monstruos pero eso había sido para tenderme una trampa, en teoría lo que intuye que necesita es velocidad no fuerza bruta.

— ¿Y entonces?

—Monten una ligera guardia, ya saben, cómo siempre. Tengo que atender unos pendientes, éste asunto ya me picoteo el estómago.

Los Mogmas asintieron y después observaron cómo se marchaba, ágil y rápido como gato, de vez en cuando no entendían sus locas cavilaciones, pero desde que lo tenían a cargo, sus estrategias habían resultado tener buenos frutos con muy pocos riesgos.

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Esa mañana cuando Zelda despertó, se encontró abrazada de su hermoso novio, escondió el rostro entre su pecho y suspiró inhalando su esencia, después de unas cuantas caricias Link dio un pequeño respingo de forma atolondrada.

—Cielo, despierta tenemos clases por la mañana.

—Awww, no quiero, tengo sueño.

—Eres un flojo, Link— gruñó con cariño mientras le regalaba un beso. Link sonrió de forma tonta aunque también se viró para evitar despertarse. Zelda simplemente suspiró, tomó a Shiro entre sus brazos y se lo colocó justo en la cabeza.

— ¿Lo despierto?— preguntó el pequeño mogma con su vocecita tierna

Ella asintió con la cabeza y se fue a la cocina a preparar el desayuno, después de unos cuantos minutos escuchó como Link se reía porque Shiro le hacía cosquillas, y momentos después inevitablemente tuvo que levantarse. Partieron a la universidad sin mayores conflictos y como Link sólo tenía una clase, decidió llevarse a Shiro para que no se quedara solo en casa.

El pequeño mogma nunca había estado en una clase fuera de su aldea, le prometió a Link que se quedaría quietecito, y mientras escuchaba la lección se maravilló al entender lo poco que conocía de su mundo, esas cosas que narraba el profesor ¿de verdad habían pasado en Hyrule City?, todo era tan extraño, y también de alguna forma tan apasionante. Cuando la clase llegó a su fin Link se levantó y fue a hablar con el docente en turno.

—Kafei- sensei, sé que hoy esta de reemplazo pero quizás podría ilustrarme un poco.

—Si joven Link, dime.

— ¿Qué pasa con el Museo de la Antigua Ciudadela?

—¿El museo?, ¡Vaya!, bueno no se mucho al respecto, es un espacio histórico que ha sido reutilizado desde hace más de dos siglos, antes de eso se desconoce para que se utilizaba o cual fue el motivo por el que lo construyeron, aunque algunos historiadores han escrito sus opiniones al respecto. Ve a la biblioteca, quizás encuentres respuestas a tus cuestionamientos.

El joven hylian asintió de manera alegre mientras se marchaba y el pequeño mogma agitó la mano a modo de despedida, Kafei correspondió de la misma manera pensando en que el pequeño amigo de Link era sumamente tierno.

— ¿Biblioteca?

—Si…

— ¿Por qué vamos a otro edificio?

—Porque solamente ahí cabe

— ¿No cabía en el salón de clases?— preguntó de manera inocente.

Link se rio de modo agradable.

—Estas por ver algo maravilloso— clamó al tiempo en que se adentraban en el edificio más alto y ostentoso de la escuela, nuevamente el pobre se quedó sin habla— Sabes por qué te he traído.

Él negó con la cabeza, sabía perfectamente que no era sobreprotección ni nada por el estilo, porque Link era el único que de verdad lo valoraba por lo que realmente era; un ser viviente que sentía como cualquier otro.

—Pronto, Shiro, tú serás el jefe y la línea de sucesión se renovara contigo, pero ¿sabes pensar como un jefe?

—No lo sé... a veces me da miedo. Tener que tomar decisiones, es aterrador involucrar a alguien más y no poder responsabilizarte por eso, solamente por ser un jefe elegido.

—A mí también me daba miedo, por eso es que aprendí, para poder cuidarlos y guiarlos de buena manera, los buenos jefes saben cuándo pelar y cuando pensar, éste, Shiro , es un lugar casi sagrado, aunque nadie lo entienda el legado de nuestros ancestros es la mejor arma que tenemos, por eso no debes olvidar las palabras de tu abuelo, aunque tu madre las niegue de forma tajante. Escucha y mira, siempre sigue tus instintos.

—Instintos…— musitó— pero si huele a Twili— clamó con un poco de miedo.

—Exacto— dijo Link con una sonrisa. Pronunció unas palabras mágicas y se cubrió con un poco de camuflaje, al fondo de los pasillos se ocultaron tras una estantería elevada y vieron salir a Midna de entre la penumbra, la joven Twili caminaba pensativa como si algo realmente le preocupara— Esa… es Midna Moon, Teniente de la división de asalto, se hace pasar por estudiante para poder encajar en el mundo social que hemos creado… es lista sin duda.

Los ojos de Shiro también fueron a seguirla de forma curiosa, hasta que se perdió entre los miles y miles de libros. Después de un rato Link despejó su magia y se adentró en el pasillo por el cual había salido Midna.

— ¿Y entonces?— preguntó Link buscando una respuesta.

— ¿Instinto?

Asintió con gusto.

—Dime que es lo que ha tomado— clamó entusiasta.

El pequeño Mogma olfateó el aire y después de unos minutos señaló varios libros, de forma oportuna eran exactamente los mismos documentos que Link necesitaba, pistas y evidencias que hablaban sobre el antiguo museo. Aunque después de un rato entendió porque Midna había salido sumamente desilusionada, aquellas cosas sólo contenían informaciones muy vagas y poco precisas, daban descripciones de la estructura y del tipo de arquitectura que presentaba, pero no se sabía que había sido de él antes de su reutilización como espacio histórico, ni tampoco había pistas que ubicaran su construcción en alguna época exacta, solamente se daba por entendido que era sumamente antiguo y que posiblemente a lo largo del tiempo había tenido algunas restauraciones, aunque el gobierno de la cuidad se lo había apropiado tan deprisa que no había dado oportunidad a los arqueólogos para que lo estudiaran.

Después de unas cuantas horas, Link entendió que solamente había una forma de llegar al fondo, tenía que…

—Hola, Amor— clamó Zelda mientras lo abrazaba por la cabeza. Había aparecido casi de la nada justo por detrás de la mesa en la que se encontraban sentados.

—Hola, Cielo, ¿necesitabas un libro?

—No. Es tarde y te buscaba, pero no contestabas tu celular, así que fui con tu último maestro para preguntar si sabía a dónde te habías ido.

—Oh Zel, perdóname, es que estaba tan abstraído— susurró con tanta pena, le tendió lo brazos y la sentó en su regazo de forma amorosa.

—Si… es porque aquí te pierdes mi vida, y bueno, es regla tener aquí el celular en silencio.

—Si— murmuró mientras le daba un beso.

— ¿Qué buscas?

—Pistas del Museo, es … para un trabajo. Pero creo que no he tenido éxito, ¿Me acompañarías a hacer investigación de campo?

—Sí, a donde vaya mi valiente historiador, ahí estaré siempre a su lado.

— ¡Genial!— Clamó Shiro —Quiero ver el Museo

—Sera un lindo paseo— musitó Zelda

Ese fin de semana empacaron como si fueran de día de campo y se embarcaron a la aventura, durante las primeras horas Link rebuscó en los archivos del Museo, mientras Zelda y Shiro recorrían las antesalas husmeando entre las antigüedades que ahí guardaban y también divirtiéndose en el área recreativa. Nuevamente sin información a la mano Link gruñó un poco.

— ¿Qué es lo que buscas exactamente, Cielo?

—El origen

— ¿Origen?, hmmm, hace años mi mamá dijo algo así como "éste lugar es el puente que une el tiempo" la verdad no entendí mucho.

—El puente que une el tiempo… algo que Ariane dijo— clamó casi en trance.

—Tal vez si le preguntas al mismo templo— susurró mientras entraban en la sala que estaba al fondo— parece que grita a todo pulmón su propia historia, solo que nadie ha sabido escucharlo.

—Si— sus ojos se perdieron en la estancia, en las paredes grabadas con miles de glifos, en los vitrales que parecían ilustrar acontecimientos y en ese curioso pedestal que estaba al centro abandonado. Se hincó de forma curiosa, y sin saber cómo, en su mente leyó aquella arcaica caligrafía.

"Pedestal del Tiempo"

—Tiempo… — ahí estaba otra vez cómo la chispa del fuego en su cabeza.

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Sin duda alguna era un sitio misterioso, se sentía una extraña y antigua magia, aunque no era algo porque alarmarse, sin saber de dónde procedía era tan probable que en tiempo de antaño hubiera habido ahí algún poder misterioso.

Esa noche mientras las palabras del pedestal rondaban en su cabeza, el teléfono sonó de forma inesperada.

— ¿Si?, hola Coback.

Zelda irguió una ceja preguntándose qué quería el mogma a esas horas de la noche.

— ¿A, si?, vaya, es sumamente rápida.

De forma sumamente curiosa Zelda se pegó al oído de su novio para intentar escuchar a través del parlante.

— ¿Ella aparecerá pronto?

—Sin duda alguna. La hemos visto revolotear cerca.

—Bien… estaré prevenido.

Y el "estaré prevenido" había sonado de forma tan desencajarte en la conversación que Coback se dio cuenta de que Link no podía hablar abiertamente, seguro que Zelda estaba cerca, y la verdad era que estaba mucho más que cerca.

— ¿Quién viene?— preguntó ella colgándosele traviesamente del cuello, mientras él colgaba la llamada.

—Seguro que te lo imaginas— clamó en voz bajita desviando su mirada hasta la cama en la que Shiro dormía a pierna suelta.

Entonces, Zelda imaginó que hablaban de Sakuma la madre del pequeño Mogma. Sin hacer más preguntas se arropó y después de lavarse los dientes se acostó en la cama. Durante cierto tiempo Link esperó a que se durmiera por ella misma, pero su novia le hacía coquetas señas para que fuera a su lado. Sin oponer resistencia Link se sentó cerca de ella y de forma traviesa se acariciaron por unos momentos, el cálido roce de sus labios llegó hasta su cuello y sin poder evitarlo el joven hylian dio un pequeño respingo, con la sangre y la hormona alborotada se forzó a mantener la cordura en su sitio.

—Zelda— musitó su nombre con todo el amor del mundo— "¡Demonios!, sólo a ti se te ocurre ponerte así ahora princesa"— clamó para su adentros sabiendo que se le hacía tarde para poder escabullirse. Y además, Zelda se había puesto en ese plan travieso que sólo le indicaba que no lo iba a dejar escapar así como si nada.

Para su buena fortuna, en ese preciso momento el pequeño mogma dio un bostezó y se viró para acomodarse en otro sitio. Fue entonces cuando la pobre de Zelda reaccionó, estaba sumamente avergonzada por dejar que sus instintos la guiaran más que su lógica, a veces se le olvidaba por completo que ya no estaba precisamente "solos", Link simplemente soltó una pequeña risita.

—Duérmete…

—Vamos a la sala, seguro que no se da cuenta.

—Duérmete— volvió a susurrar sintiendo que quería ahorcarse a él mismo— susurró de manera suave su hechizo mientras Zelda lo miraba a los ojos, las palabras la acariciaron de forma melodiosa y en pocos segundos cerró los parpados y se dejó caer en sus brazos. El pobre Link volvió a suspirar de nuevo— demonios… mi trabajo es horrible— gruñó de forma graciosa mientras acomodaba a Zelda en la cama y la cobijaba para que no tuviera frío, se despidió con un beso y salió a toda prisa.

Sus pasos sonaron un poco agobiados cuando pisaron los jardines Colgantes de Hyrule City. Los mogmas lo miraron de forma curiosa por unos instantes, y después Coback lo saludo desde la distancia. La conversación exacta que habían tenido hacia poco era;

Estamos en el museo, la Teniente ha vuelto con compañía, esta vez sí que se trajo a los Stalwolfs

¿A, si?, vaya, es sumamente rápida.

También están esos otros dos sujetos, los hemos visto moverse por las calles aledañas.

¿Ella aparecerá pronto?

Sin duda alguna. La hemos visto revolotear cerca. "¿Por qué hablas en singular?"

Bien… estaré prevenido.

—"Traducción; "voy en camino" "

Un par de risitas se hicieron presentes mientras el joven dragón se posicionaba en su sitio.

— ¿Qué?— gruñó respirando de forma pausada.

— ¿Qué te pasó?— preguntó Jerry tratando de ahogar su risa— Mira Coback está todo colorado y además…

—Ahhh!, ¡Jerry idiota!— volvió a gruñir con mucho enfado tratando de controlar su propio cuerpo

El grupo de risotadas se escuchó a la distancia y el pobre de Link se puso rojo como tomate, es decir, más de lo que ya estaba.

— ¿Zelda te pilló en un mal momento?— clamó de manera burlona.

—Ya basta o te juro que te exiliare del clan sin remordimiento. Maldita Midna, justo aparece en el momento menos indicado.

—Wow, wow, wow…. Allá va por el ala este— la voz de Coback interrumpió su charla idiota.

—Cierren el perímetro y esperen indicaciones— clamó Link mientras se tiraba del edificio, de forma ágil alcanzó el suelo sin ningún rasguño y se escabulló de manera rápida entre las pequeñas estructuras que rodeaban el museo.

Las tres sombras se habían reunido en una de las entradas aledañas del edificio.

—Entonces hacemos la prueba, pero si fallas Midna…

— ¡Imbécil!— gruñó la Twili, ésta es tu misión no la mía, y pensar que te he prestado mis escuadrones. No creas que esto seguirá por mucho tiempo, en cuanto tengamos esa cosa, le diré al maestro que me deslinde de trabajar con ustedes.

—Venga, señorita, no se ponga brava. Hay que ver como el poder hace sentirse importantes hasta a los Twili de clase baja como tú— clamó el otro.

Nuevamente gruñó de forma enojada. Ese era su descubrimiento, le había prometido a su maestro que tarde o temprano se lo llevaría ¿¡Por qué tenía que haber metido a esos dos i?, y además, la había humillado de mala manera quitándole el cargo de la misión para dárselo a ése bueno para nada.

Sin saber por qué, se sintió sumamente herida y viró el rostro tratando de ocultar sus sentimientos.

—Dile a tus chuchos que comiencen.

Midna volvió a gruñir al tiempo que les hacia una señal a los stalwofs, los cánidos también gruñeron ante el insulto y se colocaron en una posición de "V", estaba obvio que lo que Midna había preparado era un escuadrón de asalto. La twili susurró unas cuantas palabras y preparó un hechizo para volar las puertas del museo.

—Espere Teniente, no querrá hacer eso.

La voz a sus espaldas la dejó helada y después se viró para poder ver entre la penumbra. El Zilant salió desde las sombras y se presentó ante los extraños con una pose amenazante.

—Si destruye algo con tanto valor histórico le aseguro que no tendré compasión con su alma.

— ¡Quién es ese!

—Es Zilant…. –blasfemó sabiendo que las cosas se pondrían difíciles— ustedes de verdad que están idiotas, no saben ni reconocer a sus enemigos.

El dragón blanco se echó a reír al escuchar como Midna pronunciaba aquellas palabras, los dos encapuchados habían puesto una cara horrible e indignada después del buen insulto que les había lanzado su compañera.

—Vaya, la peste de Twili se propaga rápido. Esos a dos a sus espaldas despiden un aura corrupta cargada de muerte, si yo fuera usted elegiría mis compañías, Teniente.

—Si yo fuera yo… bueno, también lo haría— clamó lanzándoles una mirada de asco.

— ¡Basta!, ¡En donde demonios estas parada!

—Sí, ¡de qué lado se supone que estas!— gruñó el otro con una voz media chillona.

—Mi lógica esta parada justo del otro lado, aunque bueno, en realidad eso no importa ahora, hemos perdido la jugada— gruñó sabiendo que su plan estaba arruinado.

—Ves esto, ésta Twili es una cobarde.

—Le diremos al maestro.

Link escuchó la conversación sintiendo que casi le daba gastritis. ¿Qué clase compañeros eran esos?

—Venga Teninte— susurró con un poco de tristeza— no tienes porque soportar esto. "Midna"

—"Link…. Como se nota que no sabes nada"

Durante unos instantes juntaron sus miradas de forma nostálgica recordando los tiempos en los que habían sostenido una amistad sincera, incluso cuando siempre había habido golpes e insultos de por medio, en el fondo los dos se habían apreciado, de no ser porque ambos se habían descubierto, quizás esas cosas no hubieran cambiado.

Pero ahora sólo había de por medio ese odio ajeno y esa necesidad de alejarse.

— ¡A él!— gruñó uno de los encapuchados

Los stalwofs descompusieron la posición que antes habían adoptado y se viraron para enfrentarse a su nuevo objetivo. Midna entrecerró los ojos y se dio la media vuelta, sabía que no ganarían; porque Link se había deshecho de ellos en miles de ocasiones. Para matar al dragón necesitaba algo incluso mejor que un buen Kargaroc de las sombras, necesitaba algo con una fuerza similarmente inmensa, algo como otro dragón enorme.

Aun asi…

—Debo aprovechar ésta petulancia… ¡A él!— gritó mientras se viraba para darle frente— Vengan rodéenlo.

Link retrocedió de forma rápida pero los stalwofs formaron un enorme círculo, el escuadrón principal estaba conformado de veinte sabuesos y en la retaguardia había otros diez que Midna había llevado por si acaso.

De pronto se dio cuenta de que la Twili los había impregnado con una magia extraña, porque comenzaron a brillar como si fueran las palabras de un extraño hechizo.

—Inmoviliza la magia Hylian— clamó ella como si fuera un deja-vu

—Sabes que no me detendrás con eso.

—Cierto….— musitó de forma amarga.

Tras de ella se irguieron las otras dos sombras.

Llamado de la oscuridad— rugió uno de ellos y una sombra extraña se extendió hasta sus pies, se suponía que tendría que estar sumamente asustado, pero Link solamente parpadeó con un poco de asombro. La sombra que se suponía debía estrangularlo simplemente lo rozó por unos momentos y después se retiró como si nada— ¡Qué!, ¡Qué demonios!

— ¡Quítate!, fallaste el hechizo. ¡Espíritu de la venganza!— esta vez aparecieron espectros violáceos, pero de igual forma, cuando se acercaron al hylian, solamente lo inspeccionaron de forma curiosa y en lugar de torturarlo hasta la muerte se hicieron humo y se alejaron con el viento.

Los tres Twili estaban catatónicos ante lo ocurrido, ¿Qué pasaba con su magia?, Link no había hecho ninguna clase de movimiento, solamente estaba ahí parado mirándolos con ojos escrutadores.

— ¡Par de inútiles!— gruñó Midna, ¿Qué no tienen otras cosas mejores?

—Éstos son hechizos de alto nivel. No estarás haciendo algo que interfiera con nuestra magia ¿Verdad, Midna?

— ¡Claro que no!, ¡Como te atreves!, Les doy la oportunidad de asestarle un golpe directo, y ustedes simplemente la arruinan.

—Sí que son inútiles— habló Link con un poco de pereza— es verdad que son de alto nivel, pero no funcionan por muchas razones obvias, la primera de ellas es porque está claro que no es magia Twili, esos hechizos son robados. La segunda, es porque su naturaleza los obliga a reconocer a sus portadores… sabían ustedes que sin importar cuantos años pasen la magia siempre regresa a su lugar de origen… y además…

— ¡Silencio!— gruñó de forma furica uno de ellos ante las acusaciones, no podía creer que ese tal Zilant les estuviera restregando en la cara verdades del pasado que debían de permanecer ocultas.

— ¿Magia robada?— musitó Midna en voz confundida.

Los encapuchados la tomaron desde la espalda y la obligaron a que retrocediera, el movimiento fue tan brusco que inevitablemente terminó en el piso. Entonces los stalwofs terminaron por dispersarse aunque todavía estaban en posición de ataque, nuevamente recibieron órdenes y se abalanzaron contra Zilant.

Eran tantos que por unos segundos Link se preguntó qué clase magia usaría para poder bloquearlos, y sin pensarlo mucho entendió que malgastaría fuerzas utilizando sus hechizos comunes. Un fuerte chasquido sonó desde su mano izquierda al tiempo que tronaba los dedos como solía hacerlo cuando invocaba algo. El piso entero tembló de mala manera, cientos de grietas aparecieron y se diseminaron por todo el escenario, y de pronto, el asfalto desapareció dejando a su paso enormes zanjas de tierra.

— ¡Por mis dioses!— clamó uno de los encapuchados el reconocer la magia.

Las grietas se extendieron y el terreno entero se transformó en una enorme trampa de arena, en un agujero de hormiga león gigante, los stalwolfs gruñeron al sentir que la arena se los tragaba. Y de esa forma, los treinta canidos quedaron atrapados en una trampa sin salida. Midna se aferró a una de las pocas partes solidas que quedaban, y solo así, evitó ser tragada completamente.

Los otros encapuchados habían dado un brinco como chapulines espantados y se habían refugiado en el techo del antiguo museo.

—Yo…yo… no puedo hacer eso— clamó uno de forma estupefacta— hacía años que se había hecho con esa misma magia, pero nunca en su vida había creado una fisura tan grande.

—Es un demonio. Creo que tal vez si es mejor que nos retiremos.

Sin pensarlo demasiado emprendieron la carrera de huida, dejando a Midna abandonada, y escuchando los lamentos agonizantes de los stalwolfs que aún se hundían.

Desde el único lugar que había quedado sólido, Link miró a Midna de manera un poco triste.

—Te abandonaron. Creo que no les importa si te mato en este instante.

Midna agachó la mirada y se aferró a la parte intacta que aún quedaba del asfalto para tratar de no ahogarse.

—Si me matas les harías un favor a esos.

—Exacto.

— ¿Éste es tu haz bajo la manga?, poder usar magia oculta.

— ¿Magia?

Entonces se rio de buena manera.

—Éste no es mi haz bajo manga. ¡Ellos, son mi haz bajo la manga!— clamó extendiendo los brazos señalando a ambos lados de su cuerpo.

— ¿Ellos?

Una multitud de risas resonó desde la penumbra, y cerca de los bordes, alrededor del enorme agujero aparecieron uno a uno los mogmas.

— ¡Mogmas!— clamó sin poder creer lo que veía— ¿Ellos hicieron esto?, ¡No, no es posible!, son bichos del bajo mundo, ladronzuelos que vagan por las calles.

Nuevamente se escucharon las carcajadas burlonas y satisfechas, Link les había dado la oportunidad de vengarse, y además, de dar la cara para hacerle saber a la Twili quien era su verdadero enemigo.

—Son sirvientes de la Diosa, Midna, no deberías subestimarlos. En fin, ¡Muchachos, encárguense de ella!

Chifló sonoramente y desde el cielo su llamado fue contestado con un fuerte graznido. Hiiro descendió desde las alturas y Link saltó en su lomo de forma ágil.

—Voy por tus amiguitos— habló mientras se perdía entre las mortecinas luces de Hyrule city.

La arena se volvió más viscosa y Midna se aferró con fuerza al poco terreno solido que había quedado. Las sombras de los mogmas irguieron sonrisas un poco malvadas mientras sus ojos se clavaban de forma severa sobre la silueta de la joven Twili. A sus mentes acudió el recuerdo de ese trágico día, esa noche en la que había cambiado su destino, y entre la penumbra nuevamente volvieron a escucharse aquellas risillas siniestras, cargadas de dolor y de amargura.

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Continuara...

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Comentarios del Capítulo:

Misterios y más misterios ¿Que habrá sabido la desaparecida Ariane que intriga tanto a nuestro joven héroe? les recomiendo que tomen nota de este cap porque tiene mas secretos ocultos que el mismisimo desierto Gerudo.

Y...Zelda... ¡Por las Diosas mujer!, pobre Link esto amerita sesión de Bullying grupal :v jajajajajja, menos mal que Shiro estaba dormidito ...ejemp!

Rayos, ¿Midna lograra sobrevivir a esto, o terminara siendo tragada por la arena?... hace como mil millones de años que esa incógnita esta en el aire xD

...

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Buenas, queridos lectores!

una disculpa por el atraso de éste mes conforme a la reedicion del fic. Dije que los nuevos caps estarian en Diciembre pero el tiempo no me dio tregua, por lo que han tenido que postergarse hasta finales de éste mes, habran notado que por fin desapareció la leyenda de "En Edicion" , y es que como recordaran justo este cap es el ultimo de las publicaciones que originalmente conformaban la historia.

El siguiente capitulo abre una nueva Saga, por lo que reiteradamente acudo a su paciencia especialmente para los que han esperado años y años a que actualice. Las siguientes publicaciones vuelven al ritmo mensual, espero que las disfruten mucho y que hayan valido la pena esos miles de siglos de hiatus. Les recuerdo que el fic sigue en proceso de escritura por lo que , aunque me gustaría, no puedo llevar las publicaciones a un ritmo mas eficaz, prefiero seguir escribiendo mientras tenga la inspiracion fresca, así que le estoy dando prioridad a eso antes que a la edición x"D

Una vez mas. GRACIAS POR SEGUIR CONMIGO

Y les recuerdo que me hace inmensamente feliz leer sus comentarios :3