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Capítulo 32: Mensajeros de La Diosa (Primera parte)

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Los Mensajeros de la Diosa

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Por un momento sintió que de verdad se soltaría, la arena la jalaba desde el fondo como si fuera una verdadera bestia hambrienta.

Las risas de los Mogmas se seguían escuchando en todo lo largo y ancho de aquel escenario.

—Ya basta… —suplicó tratando de no ahogarse, ésta vez de verdad que tenía miedo— ¿Por qué?... ¿Por qué están haciendo esto?, ¡Que ganan con ayudar a ese cobarde de Zilant!

— ¿Ganancia?— masculló una voz desde lo alto muy por encima de su cabeza, viró la vista y alcanzó a distinguir a Jerry entre la multitud de pelajes parduzcos, la luz de la luna recayó de forma tenue sobre sus rostros dejando al descubierto la mayor parte de sus identidades.

— ¡Qué fue lo que les prometió!... ¿Dinero?, yo puedo darles más de lo que él jamás podrá ofrecerles en su vida.

Nuevamente los mogmas se rieron de forma sonara, aunque ésta vez la risa estaba cargada de cierto fastidio.

— ¿Qué puede ofrecernos un alma sucia como la tuya?— clamó uno de los mogmas que estaban a su espalda.

—Los Twili lo comenzaron todo… los Twili deben hacer frente a nuestra ira, sobre sus hombros es donde recaerán todos estos sentimientos.

—Fueron ustedes… fueron los Twili…— se repitieron las voces acompañadas de miradas sumamente sombrías.

Entonces la arena se volvió más escurridiza y el poco terreno firme comenzó a desmoronarse.

—"Rayos de verdad están planeando ahogarme"…. "Maestro, ¿a qué se refieren éstos seres?, ¿Los Twili lo comenzaron todo?"

Soltó un gemido sumamente aterrado. Entonces de manera extraña el agujero de hormiga león pareció apaciguarse, unos pasos de naturaleza casi viscosa se escucharon justo frente a ella, Midna abrió los ojos y desde uno de los callejones vio como otra sombra se acercaba.

—Se acabó— susurró el nuevo invitado

El resto de los mogmas le clavaron la mirada de forma confundida. Cris simplemente se unió a ellos con esa mirada cargada de rabia. Mientras sus cortas patas chocaban contra el frio y duro asfalto y mientras su mente se cargaba de recuerdos dolorosos.

—"Cris"— Jerry vagabundeó un buen rato entre miles y miles de interrogantes, ahora que el susodicho había salido finalmente de su agujero ya no quedaban dudas de que todo había terminado.

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Aldea Mogma, en los barrios bajos del Sur aproximadamente 5 años antes….

— ¡Cris!— el bufido de viejo Mogama resopló de modo fastidiado, Cris despertó de un sólo sobresalto. Bostezó perezosamete y miró al viejo con cierto fastidio.

El anciano Mogma suspiró de buena manera.

—Eres un caso perdido, ¿de verdad crees que puedo dejarte mi legado?

—Eh?, Jiji, ¿A dónde vas a dejar todo esto? Sé lo que piensas desde el día en que vine al mundo, Rayos ¿Por qué Sakuma no nació siendo macho? Y esas cosas por el estilo…

Nuevamente y al igual que en muchas otras ocasiones el tronido del bastón del viejo Mogma resonó al chocar contra su cabeza, estaba cansado de que su único nieto no tomara las cosas en serio, con esa actitud libertina y tomando todo de mala gana sabía muy bien que no lograría llevar a la aldea por buen camino. El jefe Mogma se alisó sus largos y blancos bigotes.

—Estas esperando a que diga largarte o algo por el estilo, pero no estoy dispuesto a rendirme, no con el único macho que ha nacido en ésta familia durante años, si me muero antes de que lo aprendas todo correctamente de verdad que nos meteremos en un verdadero problema. La historia y las leyendas deben ser retransmitidas, así cuando llegue el día sabremos que hemos cumplido…

—Con la misión que nos encomendó la Diosa— Farfulló con fastidio completando las líneas del viejo líder— ¡Abuelo! Son leyendas, ¿de verdad crees en esas cosas?

El pobre Cris volvió a sentir la furia del bastón del abuelo.

—Menudo crio— gruñó con fastidio fingido.

—Jiji ya todos nos han abandonado, ¿Por qué los mogmas seguimos siendo los únicos que guardamos las tradiciones?

—Porque nosotros somos los mensajeros. El pueblo de las sombras los guardianes y los dragones los bravos guerreros.

— ¿Los dragones?, pero si se cayeron del cielo hace un buen de décadas y además…, ya no importa, el único que seguía guardando su lugar está verdaderamente muerto.

—Yo sé que no. — musitó el anciano con tristeza.

— ¿De verdad crees que vendrán algún día?

—Algún día el Elegido vendrá a nosotros para que le transmitamos el secreto.

—Si de verdad sigue por ahí, ya debería darse prisa. Es porque estás aquí todo el tiempo leyendo cartas y haciendo predicciones con la arena, ¡No has visto la ciudad!, es un verdadero caos, si de verdad existe ese tal elegido seguro que está dormido en sus laureles.

Nuevamente el anciano refunfuñó al escuchar tan insolentes comentarios.

— ¡Hey Cris!— una graciosa cabeza peluda se asomó por la entrada de la rustica casita de piedra— ¡Ven a ver lo que cogimos del otro lado de la ciudad!, es increíble, seguro que con tus habilidades podremos instalarlo de manera eficiente.

—Arggg, Jerry.

—Perdone la interrupción venerable líder, ¿Puedo llevármelo?— clamó con una sonrisita tonta mientras sus grandes brazos se enroscaban alrededor del nieto del líder.

— ¡Eso no!, me refiero a esos comentarios, ¿Qué no les he dicho que dejen de hurgar en cosas ajenas?, ¡No somos ladronzuelos!

—Pero señor…

— ¡Pero nada!, devolver cualquier cosa que se hayan cogido.

—Abuelo basta— susurró Cris con cierto cansancio al ver el rostro triste de su amigo— los buenos lideres también deben de apreciar el esfuerzo de sus compañeros, nadie roba por gusto, ¿Qué no te lo he dicho?, La ciudad es un verdadero caos…

—Venerable Líder, encontramos el tramo de alambrado eléctrico tirado en la basura, las personas ricachonas del lado norte siempre los están desechando, ¿Por qué no podemos coger lo que ellos no quieren?

Nuevamente el viejo Mogma resopló con cierto disgusto. Cris simplemente meneó la cabeza y después salió de la estancia.

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Esa mañana justo después de una cálida lluvia nocturna de verano el sol asomó de forma gustosa bañando la ciudad entera, después de una noche tortuosa como las que se habían producido desde hace más de dos años, el amanecer se había convertido en un símbolo de esperanza para los habitantes de Hyrule City.

En el Z-Corp, las cosas parecían marchar de maravilla. La pequeña diosa que había domesticado al cochorro de lobo parecía más alegre que nunca, desde que Link se había instalado ahí en su casa todos y cada uno de sus días habían sido sumamente felices y divertidos.

Justo en el centro de los pisos superiores, en donde el abuelo Gustaf había instalado su enorme biblioteca, Impa había vuelto a poner una cara extraña, el pequeño par de pasos que vagabundeaban por el sitio la hacían despegar su mirada de la lectura cada cinco minutos.

— ¡Vaya!— susurró con una voz casi imperceptible.

A su lado, Gustaf sonrió de manera curiosa.

— ¿Qué es lo que te perturba tanto, Impa?, es porque te ha robado tu sitio.

—Si más o menos— volvió a refunfuñar de forma bajita— dígame Señor Gustaf, ¿Alguna vez había visto usted algo como eso?, la verdad es que me tiene un poco perturbada, esos chicos…

Entonces nuevamente se escucharon las pisadas, Link y Zelda pasaron casi justo enfrente de sus narices, ella con una pequeña listita y Link cargado de montones y montones de libros, y así había sido desde hace varios días y antes que eso con muchas otras cosas, la Sheikah de verdad que estaba intrigada con ese pequeño hylian, aun no sabía ni siquiera con toda certeza de donde había salido y ese peculiar asunto seguía disgustándole de sobre manera.

Aunque lo que verdaderamente la tenía acomplejada era la actitud que Link guardaba para con Zelda, tan solo seguía siendo un niño, pero la seguía a todas partes como si fuera un corderito manso, o aun peor que eso, casi un sirviente, a veces cuando se les quedaba viendo podía ver a través de sus ojos cierta devoción mientras estaba cerca de Zelda.

—Quita esa cara…

— ¿Eh?— se sintió acomplejada cuando la voz de Gustaf nuevamente la despertó de su trance.

—Esa misma cara… solamente denota que estas ardiendo de celos, es porque Zelda ya no te sigue como entes, creo haber visto eso en algún otro lado.

— ¿En que otro lado?— gruñó un poco atolondrada.

—Hace bastantes años cuando Ariane y Daphnes…

— ¡Oh por las diosas!, ¡No quiero escuchar de eso!

—Vamos Impa, deberías comprendernos un poco. En pocas décadas los hylian de seguro sí que habrán desaparecido, es un milagro que aun siendo tan pocos podamos encontrar nuestras almas gemelas.

—La la la la,¡El cuento de las almas gemelas!, escuché Gustaf no quiero ser grosera pero no creo en esas cosas.

—¿Ni siquiera cuando vez a Link?, es decir, es pequeño aun, pero es bastante evidente que se ha quedado prendado, algún día cuando se dé cuenta solamente sonreirá y se reirá de esto. Es el destino, seguro que él y Zelda fueron pareja en otra vida, una en la que seguro se amaron mucho, la diosa Hylia escribió; que sin importar cuantos siglos pasen los sentimientos de amor son eternos…

— ¡Ssshh! Querrá que lo linchen, ya sabe que Daphnes odia ésto, él ni siquiera cree en las diosas de oro, mucho menos en la Diosa Pagana de los piratas del Cielo.

— ¿Y tú, querida Sheikah?

—Yo… creo que tampoco creo en nada.

—Mientes, es porque aun estas resentida.

—La verdad es que tampoco creo que a Ariane le gustara Daphnes, seguro que él le puso algo en la bebida. Si, debe ser eso, porque solía invitarla mucho a las malteadas, pero yo sé que él odia las cosas dulces, ¡Fue una trampa siniestra!

Gustaf se echó a reír con cierto disimulo, ladeó la cabeza de un lado a otro y después bajó el libro que estaba leyendo para mirar a su pequeña nieta. A Zelda le encantaba sentarse en la alfombra del piso para hacer sus tareas, y bueno a Link le encantaba quedarse ahí embobado mirándola.

—Bien Link— tomó aire, recitó palabras antiguas, algunas fáciles y otras complejas, al mismo tiempo Link la traducía lo mejor posible tratando de no fallar en el ejercicio que Zelda amablemente le había creado. — bien, ya casi…

— ¿Y ahora que hacen?— preguntó el abuelo de forma curiosa mientras se acercaba.

—Adelanto a Link en lengua antigua.

—Vaya pero se ve súper complicado, incluso cuando sea un genio de la informática, ¿No crees que lo estás forzando un poco, cielo?

— ¿Eh?— parpadeó de manera graciosa y miró su pequeño amigo— ¿estás cansado, Link?

—No. Y, estoy bien señor Gustaf, gracias.

—Sé que anoche te quedaste despierto cumpliendo con los egocéntricos encargos de Dahpnes, le he dicho que no te haga trabajar tanto pero es terco como mula, creo que no entiende que también tienes otros deberes. Y bueno tú también pareces algo terco.

—Es porque me quedo aquí siempre. Y Zelda tiene que irse a la escuela, yo también quiero ir con ella— musitó de forma triste.

—Es inevitable pequeño, el incidente con tu familia terminó haciendo que te retrasaras un curso entero, no te sientas mal no fue tu culpa.

—Pero si apruebo los exámenes especiales, podre ir con Zelda.

—Creo que entiendo tu punto— clamó con una sonrisa— pero no hagas que tu mente se esfuerce demasiado— clamó con una risita mientras los dejaba nuevamente solos.

—Oye Link, si quieres…

Link la abrazó de forma graciosa hasta que su cabecita quedo recostada y arrellanada en su cuello, ella simplemente volvió a reírse como lo hacía cada vez que él se ponía así de meloso. El revoltoso cabello rubio de Link le hizo algo de cosquillas y de manera automática ella le acarició la cabeza tratando de peinárselo.

Impa simplemente volvió a erguir una ceja, creía que eso no era un comportamiento decente, aunque en el fondo también comenzaba a creer en las palabras del viejo Gustaf, la sonrisa de su amiga Ariane volvió a su memoria y sin poder evitarlo también irguió una pequeña sonrisa.

Al otro lado de la puerta, Hatoru bajó la mirada y Link suspiró de manera triste cuando la vio alejarse tras el marco de una de las ventanillas. Algo terrible había pasado…

—"Otra misión para ese viejo lobo"— pensó mientras se adormilaba en los brazos de Zelda.

Pronto nuevamente el crepúsculo descendería y junto con él una multitud de responsabilidades que él mismo se había legado.

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Al comenzar la tarde una sombra sigilosa se asomó a las cercanías del Z-Corp, caminaba con paso gracioso haciendo alago de su nueva vestimenta.

Link salió por uno de los costados del edificio y con pasos tranquilos emprendió su caminata, sus pasos sigilosos como los de un gato delataron de forma notable a la otra presencia que lo seguía, los chasquidos torpes y arrítmicos lo hicieron rodar los ojos de forma graciosa.

Zelda se había ido a la escuela desde temprano y él aprovechó que también había adelantado su propio trabajo. Había decidido seguir dando vueltas, estaba seguro de que algún día llegaría, porque poco a poco había comenzado a reconocer lugares y calles, tomó uno de los pocos autobuses que transitaban en la zona, incluso cuando Hyrule City era un centro de civilización enorme, la tecnología dedicada al trasporte seguía siendo extrañamente escaza.

Después de media hora llegó a su destino, las zonas aledañas a la periferia. Sus ojos zarcos vagabundearon en busca de sus propios recuerdos hasta que sin darse cuanta comenzó a caminar de forma inconsciente.

Su periplo lo llevó hasta un edificio rustico y colorido en el que desde lo lejos podía escuchar las risas de los estudiantes.

— ¡Hey Cocu! Pásame la pelota

Y un chico de cabello castaño corrió detrás del alambrado para pasarle la pelota a uno de sus compañeros.

Link observó la escena desde la distancia y bajó la mirada de forma triste.

—Si me dijeras tu verdadero nombre podría encontrar lo que buscas— habló una voz a sus espaldas, pertenecía a la sombra que lo había estado siguiendo y Link simplemente se encogió de hombros, sabía que estaba ahí incluso antes de que hablara.

—Si Linebeck… pero no quiero arriesgarme, es mejor si simplemente vagabundeo.

— ¿Encontraste algo?... tal vez tu antigua escuela, ¿Tenias ahí algún amigo?

—Sólo uno— clamó irguiendo una sonrisa mientras sus ojos volvían a ver al chico de cabello castaño corriendo con la pelota. — En fin… Esa otra persona que fui ya está muerta, incluso si lo extraño, ahora mismo no quiero dejar de ser Link.

—Eso se nota, mira nada más, ¡Canijo!, quien iba a pensar que tu Diosa era la heredera del Z-corp, con razón ya casi ni nos vemos, debes estar bastante cómodo en ese lujoso edificio, y mientras tanto yo me quedo pasando frio en ese cuchitril de casa.

Link se rio de forma nerviosa y atolondrada, le había pedido disculpas cientos de veces por no haber vuelto con él aquel día que se reencontró con Zelda. Sabía que Linebeck bromeaba pero aun así se sentía mal de que sus palabras fueran ciertas.

—Otra vez con eso… deja de estar gruñendo, ¿no te gusta la gabardina nueva que te compre con tanto esfuerzo?

— ¡Oh, la gabardina!, la adoro, gracias, he ido a presumírsela a Jolene en su cara jajaja, estaba furica, cree que la he robado de algún sitio y esta terca en que le diga de donde, pero no le diré nada, al menos ésta vez sí tengo algo mejor que ella— volvía reírse en voz altanera y Link suspiró con cierta gracia, a veces ese lobo de mar se comportaba peor que un niño.

—A ver cuando vuelves a declararle tus sentimientos.

Y después de eso Linebeck se atragantó de buena manera.

—Éste crio…

—Ssshhh, tengo un trabajo pendiente.

— ¿Si?

Metió una mano a su bolsillo y de ahí sacó un sobre amarillo que le entregó cuidadosamente, adentro había información y la foto de una persona.

—Una chica bonita— clamó Linebeck con cierto regocijo.

—No le eches el ojo, y pon atención, esto es importante.

—Ajá— dijo preparado para tomar nota mental.

—Su nombre es Hatoru, es la sirvienta principal del Z-corp y una buena amiga mía, hace aproximadamente un año que su novio desapareció como si nada, quiero que encuentres al chico, no puedo darte una descripción ni un nombre porque ella se ha negado a hablar de eso, aunque sé por boca de Zelda que tiene más o menos diecinueve años. Los papeles que te anexe en el sobre contienen información de la sirvienta, úsalos para encontrar pistas.

—Ajá— volvió a decir mientras se guardaba el encargo— ¿Algo más?

—Sólo eso.

—Ésta vez quiero unas botas nuevas.

—Lo que quieras— masculló mirando al cielo.

— ¿Por qué deseas ayudar a esa chica?

—Ella me ayudo antes. No lo demuestra pero está verdaderamente triste, su corazón sufre cada día que pasa, y además— musitó poniendo una cara de pocos amigos

— ¿Si?

— ¡Me está volviendo loco!, quien sabe qué demonios pasó con ese otro chico, pero útilmente sólo dice Señorita Zelda no se fie de los chicos. Señorita Zelda son traicioneros no le haga tanta confianza. Señorita…. ¡Ahhhh!, se ha quedado tan estancada, que cree que todos los hombres son iguales, no tiene compasión con nada ni siquiera porque sólo soy un niño.

—Jajaja, menudo enredo.

—No sé si es mi imaginación pero últimamente hasta creo que me está vigilando— clamó gruñendo de forma graciosa.

—Debe haber tomado instintivamente a Zelda como su protegida, si un hombre le hizo daño a ella, seguro que no quiere a que tu diosa le pase lo mismo.

—Pero Zelda y yo sólo somos amigos, yo no la veo de esa manera.

—Lo sé chaval… pero las mujeres están locas, ¿Qué no vez a Jolene?

—Sí, pero… ahora que lo pienso a ella también la lastimó cierto hombre— clamó con una mirada acusadora.

Linebeck se viró de manera inmediata y silbó de forma disimulada.

—Como sea… esto es diferente, esta persona desapareció sin dejar el menor rastro, creo que muy en su subconciente, Hatoru, prefiere creer que ha sido engañada a pensar que algo malo pudo haberle ocurrido, si fue así como sucedió, bueno…

—Es mejor estar seguros, ¿no?

—Sí.

—¿Crees que las creaturas de Twili hayan tenido algo que ver con esto?

—No lo sé, este es tu trabajo.

—Vamos Link, date algo de crédito… listillo, eres el mejor de mis camaradas, aunque no lo creas. Ya decía yo que tenía un buen ojo, es una lástima que ya no quieras ser mi guardaespaldas, y con lo bien que se te da la magia del fuego.

—Si…

— ¿Cómo vas con eso?

—Bastante bien, desde que se desbloqueó he podido hacer uso de casi todos los hechizos que alguna vez había estado intentado enseñarme mi madre.

—Que buena memoria— clamó de forma graciosa.

—También he estado con Jolene, aunque últimamente ella ya no quiere enseñarme nada, dice que es peligroso y que mejor lo olvide de una buena vez por todas, también cree que es mejor si ya no te vuelvo a hablar nunca.

—Ahhh, esa mujer. Seguro cree que está incubando un nuevo cuervo.

— ¿Un qué?

—Ya sabes un Cuervo.

—No entiendo lo que dices.

—No importa, es mejor si nunca lo sabes— dijo abrazándose a sí mismo como si le hubiera dado frio.

—Si… vale, algún listillo del bajo mundo

—Jeje, es lo peor de lo peor, es un monstruo. Se ha cargado a quien menos te imaginas.

—No me interesa— farfulló con cierta pereza.

Por un instante Linebeck se imaginó que ocurriría si de verdad lo temores de Jolene se hacían verdaderos, Link era lo que se conocía en el bajo mundo como un mago nato, un ser con una fuerza fuera del entendimiento, si algún día esa magia llegaba a caer malos pasos, ni siquiera él podría garantizarse a sí mismo su seguridad propia. Sintió escalofríos y se abrazó aún más fuerte de manera férrea.

Sus pensamientos se desvanecieron cuando Link le hizo una señal conocida.

— ¿Nos vamos?— susurró sin poder evitar transmitir cierto dolor en su tono, nuevamente Linebeck miró hacia la escuela.

Por muy maduro que pareciera, Link seguía siendo un niño, su corazón era tan frágil que cualquier clase de recuerdo relacionado con aquel día parecía desmoronarlo.

— ¿No exploraras más?

—Quizás luego…. Atardece… quiero volver con Zelda.

—Reprimes todo el valor que eres capaz de utilizar. ¿Por qué, Link?

—Estoy un poco en los límites, este deseo de volver tras mis huellas cada vez se convierte más y más en un pensamiento suicida, a veces me pregunto si de verdad hago lo correcto, pero no puedo dejar de pensar en lo que me dijiste cuando nos conocimos.

—Lamento tanto haberlo mencionado. ¿Podrías olvidar mis palabras?

—…

Sin saber cómo contestar aquello simplemente se dio la vuelta, no entendía porque después de todo lo que había pasado no podía olvidar y simplemente comenzar con una nueva vida, estaba seguro de que Rinku Hakuryuu estaba muerto, y de que ahora, solamente con ser Link bastaba.

Bajo la sombra de sus propias dudas caminó con paso aletargado, el crepúsculo ya casi se había cernido, a Linebeck le preocupó que Link hubiera decidido tomar el camino largo, pero por primera vez en años había dejado de temer a los colores rojizos del cielo, sabía que estaría a salvo mientras su joven compañero no perdiera la cordura.

El viejo lobo de mar prosiguió sumido en sus pensamientos, hasta que los pasos del pequeño hylian fueron inaudibles, entonces se detuvo antes de chocar contra su propio compañero.

— ¿Link?

Se había detenido literalmente de golpe, como si algo en el horizonte hubiera captado su atención de manera inmediata.

— ¿Qué es eso?— pronunció en voz rala

Entonces Linebeck levantó la vista, frente al tenue rojizo de las nubes, una columna de humo alzaba el vuelo de forma rápida, algo se quemaba a la distancia, pronto, aquella silueta parduzca se volvió verdaderamente enorme.

El cielo mismo parecía estarse intoxicando con semejante fumarola.

—Algo se quema.

— ¿En plena ciudad?— rechistó el pequeño hylian.

—Si bien recuerdo, por ahí había muchas casas de madera y piedra, tradicionales de las tribus exteriores. Materia orgánica, quizás demasiado humo no sea lo que haya en ese sitio, quizás están celebrando algo.

Link asintió con la cabeza, nuevamente retomo su camino, una punzada desde el interior de su pecho lo obligó nuevamente a mirar hacia la fumarola, era extraño, pero se sentía inquieto de sobremanera.

Solamente con la mirada comandó a Linebeck para que retomaran el paso.

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Cerca de la media noche una luz asomaba desde el piso treinta de uno de los rascacielos más altos de Hyrule City. En épocas de exámenes Zelda acostumbraba a dormirse tarde, ese día había tenido más deberes de los que usualmente acumulaba, y había obviado el hecho de no ver a Link durante toda la tarde, pues nada más al arribar del colegio se había encasillado en su cuarto en arduas y complejas lecturas.

Cuando el reloj comenzó a marcar la media noche se preguntó si sería prudente dormir de una vez por todas, aunque hacia horas que se había metido a la cama las sabanas estaban atiborradas de cuadernos y libros.

Las ventanas en los pisos superiores aullaban con el ulular del viento, y de forma inusual una ligera brisa de lluvia nocturna había comenzado a cernirse de forma insistente. Cabeceo ante el cansancio aunque no se dio cuenta de ello hasta que escuchó un leve toquido.

Desde la puesta de su habitación resonó un gemido triste, la pequeña diosa se levantó de un solo salto de la cama, sabiendo perfectamente a que se debía ese sonido, con paso rápido abrió la puerta. Al otro lado del umbral otra pequeña sombra aguardaba, parecía cansada y triste, llevaba puesta la pijama pero le escurría agua desde pelo.

—Ay Link, ¿Y ahora que paso?

Dudo en responder a la pregunta, algo en el interior de su estómago se había retorcido, su instinto de supervivencia lo obligo a volcase hacia la protección más inmediata, abrazó a Zelda mientras lloraba en silencio.

— ¿Otra vez la pesadilla?— farfulló en una voz rala, casi imperceptible.

Link asintió de forma leve.

En silencio Zelda lo tomó de la mano y lo arrastró hasta su cuarto, tomó una toalla seca de su armario y con cuidado le secó la cabeza húmeda.

—Perdóname…. Trataba de tranquilizarme, creí que podría solo y que quizás un baño ayudaría.

—Está bien Link, sabes que puedes venir aquí cuando suceda.

—Pero seguramente te levante de la cama…— agachó la mirada.

—Tranquilo aún estaba estudiando. — le habló con calma y con cariño utilizó su manos para acariciarle el rostro, lo obligó a levantar la mirada haciéndole saber que no estaba molesta por aquel hecho.

— ¿Puedo quedarte contigo, Zel…?— preguntó de forma tímida.

—Claro que sí. Ven aquí.

Y entonces caminaron juntos hasta el mueble, con paciencia Zelda retiró todos su libros, acunó a Link en la cama y después se sentó a su lado, bajo la tenue luminiscencia de la lamparita de buro siguió leyendo, mientras velaba el sueño de su cachorro.

Tras su propio instinto Link la abrazo de la cintura.

—Perdóname… — susurró entre sueños.

Se sentía tan mal por haberle mentido, por aprovecharse de la persona que más quería en ese mundo, era verdad que había vivido una pesadilla, y que las inmensas llamas permanecerían en su memoria quizás para siempre, el olor de la humedad había cubierto al de las cenizas, pero la imagen de la cacería que había librado esa noche estaba intacta incluso bajo sus parpados.

Suspiró de forma leve…

No era la primera vez que ocurría, aunque nunca antes se había atrevido a llegar tan lejos, a traspasar la frontera de su propia cordura, a internarse en esos terrenos indeseables de los cuales deseaba alejarse más que nunca.

Un inocente había muerto en sus brazos…

…. Había hecho una promesa que no sabía si cumpliría.

Los ojos tristes de aquellas creaturas se habían enganchado a su ser mientras la lluvia trataba de apaciguar a aquel fuego inmisericorde.

Y cuando se marchó del sitio solamente podía escuchar la voz del anciano en su cabeza.

—"Perdóname, Zel"

La necesitaba tanto, aun no podía confesarle que su miedo a los Twili había casi desaparecido, que la excusa de la pesadilla, solamente era eso… una excusa vana.

El pretexto perfecto para poder ir a refugiarse en sus brazos, para poder calmar la ansiedad que sentía por las noches, la misma que lo llamaba y lo incitaba a hacer locuras, como si algo muy dentro de él lo convocara desde la distancia. Una magia ancestral que había custodiado su ser incluso antes de que naciera.

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Continuara...

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Comentarios del Capítulo:

Que recuerdo mas extraño a aparecido en la memoria de Link, ¿Fue un sueño o una pesadilla?, en algún punto del tiempo que no ha sido contado aun, nuevamente ocurrió algo que cambio la vida del pequeño hylian para siempre.

Creo que por fin se va sabiendo de donde saco Hatoru esas locas ideas que le metia a Zelda xD, pero ¿Que ocurrió realmente con ese chico?, quizás algún dia Link consiga saberlo.

Parece que a Impa le quitaron su lugar como guardiana, aunque por mucho que ahora lo resienta pronto sera ella misma quien proteja el lazo ancestral que une a ese par.

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Al fin!, Capitulo nuevo, cielos no puedo creer que hubiera terminado retrasada con dos meses, Lo siento xD, recuerden la nueva publicación es mensual, igual si ven algún error extraño pueden hacérmelo saber, la verdad escribí todo desde mi cel :v jajajaja no falta que tonteria se me haya ido por culpa del autocorrector.