oOoOo

Capítulo 39: Alas negras (Primera Parte)

OoOoO

...

"Cuervo"

..

.

Hyrule City Aproximadamente 5 años antes

No sabía como pero para ese entonces estaba seguro de que había sido su destino. Sus ojos y los del Mogma quedaron entrelazados en un juramento silente, estrecharon sus manos, no como dos buenos amigos, sino como dos creaturas que habían encontrado conveniencia al caminar juntos un mismo camino.

— Me agradas, joven Hylian...

Link sonrío con cierta malicia.

—No habrá vuelta atrás. Cris— repitió como un juramento.

Lo sabía. Soltó su mano. A lo lejos Epona alzó las orejas, algo silbaba sobre las nubes, cortaba el viento con aquel manto negruzco. Cris solo lo vio venir después de ver un extraño brillo en los ojos de Link, las iris del joven centellaron en un azul mágico. Jamás había sentido algo similar, una resonancia mágica, poderosa y muy peligrosa.

El vozarrón descomunal cayó en ese instante sobre la tierra seguido del oscuro plumaje. Se plantó delante de Link dejando a su paso una corriente de aire revuelta en cenizas viejas que habían estado ahí desde aquel día trágico.

El pequeño Hylian y el Mogma retrocedieron dos pasos, era un loftwing, un loftwing enorme. La descomunal creatura posó sus iris helados y escarlatas sobre ellos.

Jamás habían visto cosa semejante.

—Rinku Hakuryuu...— apremió en voz profunda.

El ambiente se heló en ese instante, los ojos de Link se volvieron peligrosos. Por primera vez le dedicó una mirada al jinete de semejante creatura, también era Hylian, cabello azabache y ojos escarlata, una sonrisa extraña se dibujó en su cara al ver al pequeño que tenía justo enfrente.

—No puede ser— Cris gruñó tratando de que su quijada no temblara— ese pájaro monstruoso y descomunal pertenece a Cuervo.

—Si...— Link tragó saliva— definitivamente todo en él dice soy el ave negra.

Había escuchado tanto hablar de Cuervo, que realmente para ese entonces era como si de verdad lo conociera, pero no entendía porque estaba ahí, ¿Qué era lo que quería? ¿Por qué conocía su identidad?

—He venido por ti— habló, nuevamente en voz profunda. Su mirada imponente se posó sobre las creaturas terrenales.

Link le clavó la mirada...

"No fue un accidente"

Las palabras del anciano Mogma nuevamente resonaban en su cabeza, las advertencias de Linebeck, los rumores del bajo mundo. Todo se había mezclado ahí en ese preciso segundo.

— ¿Qué quieres de mí?

— A ti.

Empuñó la izquierda poniéndose a la defensiva.

—Te he estado buscando.

De pronto su voz había sonado ligera y casi hipnótica. El loftwing avanzaba hundiendo las patas sobre el suelo terregoso y blando

— ¡Aléjate!, te lo advierto no des ni un solo paso más. No sé qué deseas de mí, pero no pienso seguirte. ¿Cómo sabes quién soy yo?

—Simplemente lo sé.

—No.

Retrocedió gruñendo. Nadie debía saber quién era, y si alguien sabia entonces seguro ese alguien había tenido que ver con el accidente de su familia, con el exterminio del clan Mogma, y los disturbios nocturnos que cada noche se volvían más frecuentes.

—Has venido a terminar lo que comenzaron. — replicó

—Podría decirse. Si... podría decirse que he venido a desaparecerte. A borrarte de la mira de Hyrule City.

Nuevamente el loftwing dio un paso, pero la advertencia ya estaba plantada, sin menor aviso y guiado por la fuerza de su propio instinto Link soltó la magia que había estado conteniendo en el puño, el fuego de Din atrapó al ave y al jinete en un remolino de fuego abrazador.

Cris no sabía ni que estaba pasando, el choque de magias abrumadoras lo tenía completamente noqueado. La mandíbula de Link crujió cuando de pronto su magia se esfumó de golpe, al ave negra batió las alas en medio de la tempestad de fuego pocos segundos antes de que el Cuervo tronara los dedos e hiciera menguar el hechizo del pequeño Hylian.

—No puede ser...

—Imposible, ¡deshizo el fuego!, el fuego con el que abatiste a los Twili— espetó Cris.

Y así era, así de fácil lo había deshecho, la magia que alguna vez hubiese librado a la aldea Mogma de las creaturas ahora parecía sucumbir ante la simple mirada de éste ser extraño. El Cuervo torció una sonrisa y soltó una carcajada eufórica.

—Corre. — Susurró Cris— ¡Corre!

Ambos corrieron en una dirección distinta, por el rabillo de la mirada consiguió ver como la gigantesca ave prefería al pequeño ser peludo, su jinete hacía tiempo que parecía desconectado de la realidad como si el hecho de haberlo confrontado con magia lo hubiera dejado estupefacto.

Link cogió una piedra y atino a la cabeza del loftwing haciendo que éste bramara y cambiara de objetivo

—Me quieres a mí

— ¡Link!— Cris gritó aterrado mientras observaba como su amigo corría con semejante pájaro pisándose los talones.

— ¡Corre!— gritó como contestación en el instante en el que el ave batió las alas y levantó una ráfaga de cenizas. El pobre Mogma salió volando con el impulso y Link se tambaleó mientras cruzaba los brazos para no azotar de lleno en el suelo, rodó varios metros antes de sentir como el descomunal ser alado lo cogía por una pierna y emprendía vuelo.

— ¡Link!— Cris se quedó gritando su nombre, horrorizado al ver como el Cuervo secuestraba al pequeño Hylian.

.~*}{…..}{*~.

En las entrañas del Z-corp, otro ser sintió el miedo en carne propia, de pronto a Zelda le había dolido el pecho, un mal presentimiento le había llegado de la nada. Presagiando al mal augurio salió de su habitación. Se estaba ahogando, esa sensación opresiva había sido tan fuerte que era imposible ignorarla, evadió el elevador y en cambio prefirió usar las escaleras que llevaban hasta el último piso del rascacielos, necesitaba poner su mente en blanco, la imagen de su pequeño Link no abandonaba su cabeza, pero sabía que estaba bien, ese día temprano le había mandado un mensaje de texto asegurándole que pasaría todo el día con los mogmas, las pequeñas y peludas creaturas se habían ganado su simpatía desde el inicio y por eso mismo sabía que él estaría seguro con ellos.

Aun así...

No podía quitarse esa sensación de encima.

Era simplemente terrible.

.~*}{…..}{*~.

Estaba de cabeza...

Volaban al ras de los techos del mercado de los barrios bajos de Hyrule City, la algarabía de las calles opacaba el rugido del viento que se cortaba tras el paso del loftwing negro, las decenas de toldos armados con madera y telas obstruían la visión del firmamento, absolutamente nadie se había percatado del hecho de que el Cuervo estaba ahí.

—Maldición— masculló— "si no hago algo de verdad terminare secuestrado"

Y no sabía que intenciones tenia aquel ser con él, lo más probable es que lo deseara muerto, a esas alturas era algo que ya no le sorprendía, no sabía si el asunto estaba ligado con su familia, aunque lo más probables era que alguien lo hubiera descubierto en los negocios sucios en los que se había metido con Linebeck en el último año. Cuervo era un sicario con reputación, quizás de verdad había sido descuidado, quizás de verdad debería de haberle hecho caso a Jolene y a Nabooru. Fuera como fuera ya era tarde para enmendar eso, aunque tampoco se arrepentía ni sentía pizca alguna de culpa.

Aflojó la manga y dejo resbalar por ella una daga. Un instrumento Gerudo de fino uso, se la había regalado la pirata hacía varios meses y siempre la cargaba por si la dudas, la magia jamás le había fallado pero siempre se preparó por si acontecía una situación como esta. El viento bailaba a través de sus cabellos mientras sus ojos inspeccionaban el paisaje que tenía debajo, y entonces simplemente lo hizo. El loftwing bramó cuando de la nada sintió la puñalada en la pata

Con un movimiento rápido Link le había clavado el arma, por instinto el gran pájaro lo soltó enseguida, chilló tan fuerte que eso alertó al jinete que llevaba a cuestas.

Cuervo asomó hacia la parte baja de su montura, sin poder creer lo que veía.

— ¡Rinku!

Aquel grito desaforado resonó a través del viento, no podía creer que de verdad se hubiera dejado caer desde esa altura, el corazón le latió a tope como pocas veces en su vida, aunque volvió a su sitio en pocos segundos, nuevamente sus iris escarlatas se dilataron, metros por debajo su pequeña presa carecía de miedo, los ojos del joven Hylian permanecían fríos y calculadores.

—"Bien"— pensó que si acumulaba la suficiente magia ésta le serviría para frenar su caída, quizás si aterrizaba en algún toldo ni siquiera sentiría el golpe. Ahí abajo había tanta gente que Cuervo no lo seguiría, al menos no con el loftwing.

Una corriente de energía comenzó a remolonear a su alrededor Y poco a poco la velocidad de la caída disminuyó, los toldos más altos del mercado comenzaban a pasar a su lado dándole una seguridad abrumadora, o al menos eso era lo que creía, de la nada un graznido tremendo lo aturdió por la espalda, el vozarrón del ave hizo eco en todas la callejuelas, los alegres comerciantes que hasta el momento habían estado en sus deberes viraron la mirada hacia las techumbres de cuero, tela y lona.

— ¡Demonios!— Link gruñó cuando la enorme garra del loftwing lo capturó por el pecho.

Para ese entonces sabía que Cuervo estaba loco, decenas de gritos resonaron metros abajo cuando la muchedumbre vio descender sobre sus cabezas a semejante pájaro oscuro. Casi como si fuera una tempestad voló al ras de suelo aleteando y esquivando a cuanto mercante estuvo en su camino, cualquier otro loftwing se habría estrellado, pero no el loftwing de Cuervo, nadie jamás hubiera creído que semejante gigante pudiera ser tan hábil, cruzó los barrios bajos a camino de acrobacia aérea mientras la risa de su jinete, jubilosa y libertina invadía los oídos de Link.

— ¡Estas demente! — rugió, sus manos se aferraron a la pata que lo tenía cautivo, el vuelo vertiginoso siguió a través de la ciudad rumbo al norte y pronto las casas maltrechas de los barrios bajos fueron reemplazados por los rascacielos, cada vez subía más y más. Nuevamente Cuervo se reía.

— ¿Te gustaría volver a intentarlo?— preguntó de manera burlona.

Link lo miró con cierta rabia mientras su opresor le señalaba con la mirada la daga Gerudo que yacía clavada en la pata del pájaro gigante, el arma estaba a su alcance pero el piso ya se había alejado demasiados metros, más de los que podía calcular que podía amortiguar con su magia.

—Eso es, Susurro Nocturno, ¡sube!, ¡sube!— comandó.

Su montura obedeció sin rechiste, de pronto estaban tan alto que de verdad sintió mareo, el viento le golpeaba la cara de manera recia, ya no miraba hacia abajo, sabía que su única oportunidad de escape había desaparecido al igual que la tierra firme muchos metros por debajo. El graznido del loftwing resonó en los cielos y al escucharlo cayó en cuenta de que de verdad estaba varado en una situación terrible.

—"No..., no puedo creer que de verdad esté sucediendo, a éste paso"— alzó la mirada, para ese entonces el Susurro Nocturno ya volaba de manera recta, desde esa altura el rascacielos más alto de la ciudad ya se veía en primer plano, el corazón de Link se agito al comprender de golpe que quizás ya no vería más a Zelda. —"Si las cosas siguen así. No veré más a mi princesa. Zelda... Zelda..." ¡Zelda!

Cuervo bajó la mirada.

— ¡ZELDA!— lo gritó con todas las fuerzas de su alma, con el instinto que lo obligaba a llamarla cada vez que tenía miedo y buscaba la seguridad de sus brazos, un par de lágrimas resbalaron por su mejilla mientras el nombre de la pequeña diosa resonaba en el amplio firmamento.

Lo que no sabía era que su voz de verdad le llegaría, lejos de ahí, sobre el techo del Z-Corp, Zelda alzó la vista al cielo sintiendo que algo la llamaba, una minúscula sombra se perdía más allá de las nubes, lejos, muy, muy lejos...

— ¿Quién es esa?— preguntó el captor en voz completamente intrigada

Susurro Nocturno dio un fuerte aleteo, Link no contestó a la pregunta, simplemente seguía mirando como el Z-corp se volvía cada vez más y más pequeño, Cuervo pareció enfadarse de que le ignoraran y palmeó a su ave para que ascendiera aún más deprisa. Al sentir el golpe de los vientos fríos Link volvió en sí, no entendía porque seguían subiendo sin aparente rumbo.

— ¿¡A donde me llevas!?— rugió aun imponiendo su voluntad.

Cuervo no contestó pero le dedicó una sonrisa ladina.

— ¡Basta!, ¡Basta!, si sigues ascendiendo vas a estrellarnos contra la barrera del mar de nubes.

Pero no hizo caso, el loftwing apresuraba cada vez más y más el vuelo.

El mar de nubes estaba literalmente sobre sus cabezas. La barrera de la diosa blanca que jamás nada ni nadie había traspasado.

— ¡Detente, estas demente!— gritó muerto de miedo. La risa del Cuervo chocó contra las nubes, Link se cubrió con ambos brazos cuando el Susurro Nocturno se internó en aquella blancura, traspasó la barrera de la diosa como si esta jamás hubiera existido. "Imposible" pensaba...

—"¡No es posible!"— siguió bramando dentro de su cabeza.

De pronto Susurro Nocturno había arrancado con las alas la última capa de aquella mítica barrera nívea, se sintió deslumbrado por el cambio de luz en aquella área, de presión y del mismo aire que había respirado toda su vida.

— ¡Imposible!— Ésta vez lo gritó a todo pulmón, la risa del Cuervo ululaba más allá de las corrientes aéreas, centenares de loftwings salvajes volaban alrededor del paisaje, y un par de ellos se acercaron a ellos con jinete a lomo.

Los extraños saludaron al Hylian de pelo azabache con señas y éste les devolvió el saludo, más de uno soltó una risilla de júbilo al ver al pequeño "secuestrado" en la pata de la montura del sicario.

Y Link seguía pensando "No es posible". Todo lo que alguna vez había creído cuentos y leyendas estaba ahí frente a sus ojos, la tierra sobre las nubes de verdad existía, las islas flotantes y la mismísima Altarea.

La tierra natal de la diosa Hylia apareció ante sus ojos a los pocos segundos, ¡Era enorme!, más de lo que jamás hubiera creído, las viejas litografías no le hacían ni poca justicia. La isla coronada con la efigie de la diosa blanca se acercaba cada vez más y más, Hylia relucía en mármol blanco dando la bienvenida a los jinetes viajeros; estaba situada sobre un islote solitario plantado en el lago principal de Altarea. Susurro Nocturno descendió ahí en picada.

—Bájalo con cuidado— Ordenó Cuervo, pero los ojos del loftwing brillaron con cierta malicia, y sin dejo alguno de culpa lo aventó y lo dejó caer en pleno lago. —Tsch..., ¡tenías que ser!— gruñó el jinete, de verdad que aquel loftwing azabache era rencoroso, no olvidaría jamás la puñalada que le habían propinado y mucho menos cuando esa daga Gerudo seguía reduciendo en su pata.

Tras de sí el pobre Link soltó un tremendo grito, el sonido estruendoso del agua alertó a los habitantes de aquella mítica isla, muchos viraron la mirada sin saber que era lo que había ocurrido, desde el cielo el resto de jinetes recién descendían.

—Tenía que ser— clamó otro entre risas. Iba encapuchado en túnica violácea oscura, venia en un loftwing de plumaje blanco puro con terminaciones de alas manchadas de Prusia y ojos amielados.

Aquella creatura de mítica belleza aterrizó de manera elegante a las orillas del lago, tras de sí Susurro Nocturno se dejó caer en porte empoderado con un graznido grave y tosco, quizás le sacaba un par de cabezas alturas dejando aún más claro quiebres el alfa de la parvada.

Cuervo simplemente hecho un brinco volviendo a mancillar blasfemias.

.~*}{…..}{*~.

Cuando el pájaro lo liberó, su tiempo de reacción fue nulo, cayó de lleno sin poder frenar su caída, chocó contra el lago de manera dolorosa y se hundió en el antiguo cuerpo de agua que coronaba el centro de aquella isla. Durante unos segundos sintió como el líquido invadía sus pulmones, trató de no ahogarse y comandó a su cuerpo a tratar de salir a flote, tal y como su instinto le dictaba se abrió camino entre la corriente. La luz del sol que chocaba contra el lago parecía distante y temblorosa y cuando por fin consiguió emerger a la superficie, lo primero que invadió su vista fue la monumental efigie de la deidad blanca.

Algo muy dentro de si se removió, algo en sus recuerdos más prístinos pareció vibrar ante aquella imagen, sus pupilas dilatadas se habían quedado prendadas a Hylia como si durante aquel simple segundo no existiera nada más en el mundo excepto ella.

A lo lejos escuchó la voz de Cuervo y sus congéneres, pero se escuchaba lejana, tenue, inaudible. Esa sensación extraña y nostálgica, un poco triste pero acogedora, invadió cada espacio de su existencia.

— ¡Sáquenlo de ahí, no sabe nadar!— escuchó que gritaba su captor, en una voz tan lejana que apenas si le llegaba como susurro.

.

.

Continuara...

.


Comentarios del Capítulo:

La que se va a liar!

Y tremendo susto que le han metido al pobrecillo, por fin Cuervo hace su "Primera" aparición, aunque no es el cuervo que conocemos "del tiempo presente", pronto verán a que me refiero. Entramos en una saga cortita pero que no da ni un respiro, Link no se la va a poner fácil a este sicario descarriado y aunque ya falló en su intento por enfrentarlo cara a cara, una vez dentro de la isla de la Diosa tendrá que dar hasta su ultimo aliento para evitar caer en manos "enemigas"

En cuanto a mi, aun no puedo creer que la historia haya llegado hasta esta parte, este momento se veía tan lejano que por poco y lo siento irreal, no estoy preparada mentalmente jajajajaja