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Capítulo 40: Alas negras (Segunda Parte)
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"Escape de la isla de la Diosa"
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Isla principal de Altarea, aproximadamente 5 años antes…
— Se va a ahogar— rechistó, Cuervo gruñó a su montura con la mirada, el loftwing se deshizo de ésta y se echó a volar lejos evadiendo el reproche de su jinete.
Pronto los jinetes del cielo se reunieron. Cuervo llamó al más cercano, era el que llevaba la capucha. Le dedicó una mirada antes de virarse y ver como el pobre Link volvía a hundirse.
— Sáquenlo de ahí, no sabe nadar— replicó.
Después de varios minutos Cuervo comenzaba a preocuparse.
— ¡Cuervo!, no está — clamó un jinete, completamente empapado después de haber buceado cerca de donde el pequeño Hylian había caído.
— ¡Como que no está!— replicó, su mirada dio miedo.
Oteó a los alrededores, el lago estaba cubierto por sus hombres, no había manera de que el pequeño hubiera salido por algún punto ciego, además no sabía nadar, ¿o, si?
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En un lugar oscuro, el agua burbujeó, Link emergió de ahí a bocanadas. La gruta resonó en un eco extraño.
Era real...
Y si era real ¿Qué le decía que los cuentos y leyendas no?, el recuerdo del momento en el que cayó en el agua estaba muy presente mientras escuchaba la voz de Cuervo susurrando, al hundirse había visto los secretos que había en el fondo del lago, las ruinas del templo de la diosa.
— Es real, incluso esto...
Escupió agua y nadó lenta y torpemente, menos mal que Zelda le había insistido, jamás le había llamado la atención aprender a moverse en el agua, pero a su pequeña diosa le encantaba y como era de esperarse, a donde iba ella él la seguía sin reproche alguno, se sacudió como perrito lanudo y se pasó una mano por la cara para quitarse de ahí los mechones largos del flequillo.
Era real...
Y por eso pensó que quizás las "Crónicas del cielo" también lo eran, el libro que le leía a Zelda cada noche no era un simple diario imaginario, ese viejo volumen de Ariane contenía más secretos de los que hubiera imaginado.
— Pero si éste pasaje existe, tal y en la ubicación que narraba el libro, eso significa que la advertencia tampoco puede ser ignorada, cada día de luna llena ésta gruta se inunda, y para mi mala suerte justo es hoy.
Suspiró, más aun así agradeció su buena suerte, solamente su pequeña cabecita loca hubiera actuado de esa manera, solo a él se le hubiera ocurrido buscar una vía de escape escondida en una narración antiquísima, y además solo en los segundos en los que se había sumergido en aquellas aguas.
Con paso firme se aventuró en la gruta ayudado de una pequeña chispita de magia que iluminaba su camino, sacó su celular y le escurrió el líquido. Tal y como esperaba la tecnología del Z-Corp había librado al agua, pero no a la barrera de la diosa, el espeso mar de nubes bloqueaba cualquier señal que intentará llegar hasta ese sitio. Con tristeza agachó la mirada, pensó en Zelda, su princesita debía extrañarlo, al caer la noche seguro iría a buscarlo pese al peligro que aquello significaba, se sacudió el pensamiento de la cabeza, no podía permitirlo, mientras avanzaba tecleó un mensaje y lo envío a Linebeck, al segundo recordó que seguía desaparecido así que no dudo en incluir otros destinatarios, el texto se quedó en espera, aunque de momento eso no importaba, siguió su camino tanteando sus pasos en la semi penumbra. Si aquel libro había sido plenamente verdadero aun debía existir una salida de la isla de la diosa.
Al menos le quedaba el consuelo de que Cris había presenciado todo lo ocurrido
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Cuervo rugió cuando cayó la tarde, no podía creer que Rinku hubiera desaparecido.
— ¿Y si se ahogó?— clamó una vocecita triste a sus espaldas.
— No, Aragón. El cuerpo ya hubiera salido a flote. El lago es muy profundo debió haber salido por otro lado sin que nos diéramos cuenta. Dejen de bucear y saquen a los lémury, sin loftwing no puede ir a ningún lado así que por lo menos sabemos que sigue aquí en la isla.
El joven encapuchado asintió, le miró con sus ojos violáceos y le palmeó la espalda.
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En la aldea Mogma se vivía otro drama. Cris había vuelto sin aliento gritando como desquiciado.
— ¿Estás seguro?
— Estoy, ¡seguro!, El cuervo.. Secuestró... a Link.
— ¿Por qué?— Coback no entendía. Pero Jerry tenía cierta idea de lo que podía haber pasado.
— Escuchen, cálmense. Hay alguien que puede ayudarnos— rechistó el mogma — se llama Nabooru, Link dijo que si algo pasaba fuéramos con ella.
Los tres juntos se aventuraron en los barrios bajos, en un bar encontraron a la susodicha. Al inicio la pirata gerudo los miró con recelo, no estaba segura de porque esas creaturas habían ido a buscarla, pero Jerry nombró al pequeño hylian y las cosas cambiaron, escuchó con atención a los antiguos habitantes de Eldin mientras su ceño se fruncía al escuchar cada una de sus oraciones.
— Cuervo es tal cual— pronunció— toma todo lo que parece brillante y lo hace suyo. Si secuestró a Link no creo que sea por la alianza que éste tiene con Linebeck, sino porque ha visto o se ha enterado de su magia, debe quererlo para él, seguro desea convertirlo en pirata del cielo.
Cierto silencio invadió el viejo recinto, una rata chilló en una esquina
— ¡Tenemos que salvarlo!— Cris había sido dominado por el pánico.
— ¿Cómo?— replicó Coback negando con la cabeza.
No sabían siquiera donde estaba, ¿a qué parte de Hyrule había ido a parar su amigo?... o si seguiría siquiera en Hyrule.
— Hagamos un plan...— rechistó, siguió hablando, la conversación entre él y Coback pareció quedarse estancada.
La mirada de Jerry iba y venía de un Mogma a otro sin saber que hacer o siquiera si debía opinar. Nabooru soltó un suspiro, haciendo que éste alzará la mirada.
— ¿Qué debemos hacer?— preguntó casi para sí mismo.
— Bueno. Joven mogma, ¿que querría Link que hicieran?, si él estuviera aquí, ¿que pediría?
— Aammm... ¿Qué cuidemos a Zelda ?
— Cierto es— habló en voz sabia — la pequeña diosa siempre es su prioridad. Deben ver que esté a salvo hasta que él vuelva.
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Y esa misma tarde dos de los tres mogmas terminaron fuera del Z- Corp , esperando con paciencia la oportunidad de encontrar a la protegida de su nuevo líder.
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Era la primera vez...
La primera vez que veía el manto de estrellas a la intemperie, el cielo desde el "cielo", era raro y fascinante
Creaturas de la noche ululaban junto al viento.
Era como estar en otro mundo, uno en el que las bestias de Twili no existían, se preguntó si así había sido el mundo mucho antes de que ambos reinos de la luz y el crepúsculo supieran la existencia el uno del otro.
Cerró lo ojos, el aire estaba helado, se sentía mareado debido a la diferencia de presión que existía en ese sitio, el oxígeno era más escaso aunque no a un extremo en el que las personas no pudieran vivir con ello. Su mente divagaba en muchas cosas, aunque solo una de ellas volvía de manera tortuosa con cada uno de sus latidos.
Zelda...
Su princesita era en lo único que pensaba.
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La tarde para ella no había podido ser más extraña, lo mogmas habían acudido a su encuentro y le habían dicho que Link había mandado mensaje, que se quedaría con ellos esa noche porque los estaba ayudando en algunos asuntos de la aldea.
Aceptó eso aunque no con todo el ánimo del mundo. ¿Por qué Link no la había llamado? Era tan inusual que por ni un segundo dudó en marcarle, pero su teléfono estaba "fuera del área de servicio". Coback mintió diciendo que era por la mala recepción que apenas si llegaba a su aldea y que por eso mismo ellos habían ido en persona a entregar el mensaje.
Los vio marcharse antes de que cayera el ocaso, con tristeza y con una leve corazonada envuelta en inquietud y angustia.
Ya era de noche.
El sueño no acudió a ella, estaba preocupada, que tal si los stalwolfs aullaban aquella noche ¿y si él tenía miedo?, no tendría a quien acudir durante aquellos ataques de pánico.
Se viró mil veces sobre su colcha.
— Basta, Zelda— se gruñó al darse cuenta que lo estaba sobreprotegiendo demasiado. Pero había pasado más de un año y en ese tiempo no había día en el que se hubieran separado de aquella manera, se había envuelto a sí misma en un sentimiento extraño, como si le hubieran arrebatado una parte de su existencia.
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En el cielo otra alma se sentía de la misma manera.
Los ojos azules de Link permanecían anclados en las estrellas, ruidos entre la maleza le advirtieron que debía seguir andando.
Le estaban pisando los talones, aunque no tenía idea de cómo.
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Ese día, cerca del amanecer, asomó la cabeza por encima de un viejo tronco caído. Desde su escondite vio a la manada de creaturas; esponjosas, graciosas, de grandes orejas y cola anillada. Sus enormes ojos azules adornaban su cabeza de pelaje siamés, mientras sus hocicos diminutos emitían sonidos felinos. Tras de estas venían los piratas del cielo, Link pensó entonces que el hecho de que lo hubieran correteado la noche entera se debía a ellas, nunca había visto animales como esos pero no necesitaba meditarlo mucho como para llegar a la conclusión de que los extraños felinos servían como "sabuesos".
Con resignación lanzó un bufido, cansado ya de ser una presa clavó la mirada buscando una salida. Y ahí en medio de cavilaciones de pronto algo se colgó en su pierna, rechistó con un sobresalto pues al mirar hacia abajo encontró a la creaturita abrazada a su pantalón.
De manera graciosa sacudió la pierna e intento quitárselo, pero el felino solo soltó una maullido tierno y no lo soltó, siguió ahí jugando con su pierna.
Con cierto espanto Link por fin lo cogió en brazos simplemente para darse cuenta de no era más que un cachorro , era irónico, el resto de la manada parecía concentrada en buscar su rastro en cada resquicio de la isla, y el más pequeño era quien había terminado por encontrarlo simplemente por andar ahí de vago.
Ésta vez lo miró con cierta chispa de maldad en la mirada, no era la primera vez que debía perder su propio rastro, sus andadas con Linebeck lo habían dotado de mañas que poca gente tendría.
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En otro lado de Altarea los ojos escarlata de Cuervo brillaban en la penumbra.
— Cómo... ¿cómo es posible que no lo encuentren?
Aspiró profundo hasta llenar los pulmones a tope.
— ¡Aragón!— rugió.
El joven de la capucha sudó en frío, estaba por ahí sentado mirando un óculo redondo y cristalino. Una voz anciana soltó una carcajada, mientras veía al Cuervo remolinear por la pequeña habitación.
— Hago lo que puedo— gruñó el susodicho, aunque de manera bajita y sumamente mansa— la isla principal es grande incluso para mí, pero en cuanto el cristal cargue la totalidad de su esencia podremos verlo. Tranquilo.
Amanecía y tras la penumbra llegaron las corrientes heladas que precedían al brillo del astro celeste, pronto el óculo cargó la esencia total de la isla y encontró al "intruso".
— Santas diosas— refunfuñó el Cuervo, el pequeño estaba cerca de donde ellos estaban, a través del cristal miró como el resto de los piratas del cielo también estaban ahí a escasos metros, no obstante el pillo de Link los evadía con tanta facilidad que aquello parecía haberse convertirlo en un juego de chiquillos, de vez en cuando le veía asomar la cabeza entre los matorrales y salir corriendo en la dirección contraria de donde estaban los hombres.
Simplemente no podía creerlo, los piratas del cielo jamás habían sido burlados de aquella manera y mucho menos por un niño, y la otra cosa rara era que llevaba a cuestas un lémury así como si nada.
— Está yendo hacia el oeste— anunció el encapuchado.
— Es territorio agreste— rechistó, sus ojos escarlata brillaron con preocupación verdadera.
Comandó a los dos que estaban a su lado a que lo siguieran, ambos lo hicieron sin pensarlo demasiado.
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El oeste de la isla era territorio olvidado, algunas ruinas yacían enterradas solo dejando ver la desgastada cúspide de lo que alguna vez habían sido.
Era suelo de peñascos y tierras débiles, un par de ellos decoraban el terreno antes de dejar paso a la planicie final en donde terminaba la tierra.
— Allá va— dijo el anciano.
Le vieron corriendo sobre la pendiente que se situaba bajo ellos, llevaba el mini lémury prendado a la cabeza. Los ojos de Aragón brillaron en ese instante.
— Está usando magia.
— Sus iris violáceos vieron a través del aura del joven, y lo descubrió recubierto de un hechizo poco usual que no pertenecía a los hylian.
Cuervo movió la cabeza y se despeinó el cabello con la mano sintiéndose muy confundido. Finalmente agachó la mirada y miró por el cristal del óculo.
¿Qué era lo que había pasado?, ¿Como, cuando o donde había aprendido magia? Su mirada ya no era la de un niño pese a que recién había cumplido trece.
Le vio escabullirse en la hierba alta. Tras de él uno de los lémury detectó su presencia con sus grandes oídos y dio alarma al resto de la manada.
— Se acabó— murmuró Cuervo, Link había avanzado hacia el risco en donde ya no había camino, quizás se había preocupado de más, ahora era cuestión de esperar a que lo cogieran, le vio llegar al barranco y virar la cabeza hacia el fondo como si sus pequeños ojos calcularan la distancia que había entre él y la hondonada de la planicie.
— No..., espera, no se atreverá, ¿o sí?
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El viento le revolvía los cabellos, el amanecer ya coloreaba de naranja el horizonte. Sabía que estaba cerca, aunque jamás hubiera pisado Altarea en el pasado los paisajes que se describían en el libro parecían haber quedado inmutables incluso después de los siglos.
La creatura peluda yacía cómodamente en su cabeza, con ayuda de su hechizo le había robado el olor y había conseguido avanzar a cuesta de trompicones.
Los piratas del cielo habían estado tras sus pasos a cada instante, no era tan fácil burlarlos como a los traficantes del bajo mundo, estos hombres eran hábiles y quizás muchísimo más listos que cualquier pillo con el que se hubiera cruzado antes. Las lecciones de Linebeck y las piratas le estaban quedando un poco cortas.
Avanzó con premura. Sabía que desde hace buen rato lo habían detectado pues las creaturas portaban grandes orejas que asimilaban sonidos desde largas distancias.
Para él caso ya le daba igual, les vio de reojo y se preparó mentalmente.
— Venga Link. Salta— susurró, cogió vuelo y se echó en corrediza por los senderos casi verticales del peñasco. El lémury que llevaba consigo se espantó y saltó hacia una orilla temiéndole al barranco; la creatura se deslizó grácilmente ayudado de sus anchas orejas que les servían para planear unos cuantos metros.
Durante algún tiempo su agilidad le dio ventaja, mientras usaba algunas rocas como apoyo. Seguía bajando, corriendo aunque no tenía idea de cómo detenerse, hasta que llegó a la parte honda y ahí frenó en seco. No sirvió de nada el terreno frágil lo hizo resbalar y por momentos enteros se deslizó cuesta a abajo tratando de no irse de bruces.
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Cuervo estaba pálido, jamás creyó que el chiquillo desafiara así a la muerte.
— Rinku— musitó su nombre, casi al final de su camino lo vio caerse de cara. Pero el pequeño Hylian parecía estar consciente de que ocurriría, había puesto los brazos y había girado para amortiguar el golpe.
Al final si había bajado, casi quince metros de peñasco, corriendo como cabra entre las rocas y rodando como una. Link se levantó con pesadez, con la ropa rasgada y la cabeza sangrante. Pero no lloró ni profirió quejido, incluso desde esa distancia sus jóvenes ojos no mostraron debilidad alguna. Tardo algunos segundos en reponerse, pero cuando lo hizo volvió a correr como alma que llevaba el diablo tan rápido como sus pies se lo permitían.
Entonces Cuervo dejó de observar y salió corriendo, con un único pensamiento en la cabeza.
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Casi... ya casi
Si su teoría era correcta delante de él estaba lo que buscaba, el fin de la isla principal de Altarea estaba a pocos metros, saboreó su libertad por un segundo, hasta que de pronto de manera sorpresiva una corriente aire salió desde el borde la tierra, el grito del Susurro Nocturno retumbó con fuerza. Cuervo salió desde el norte montando casi a ras de la tierra, los ojos de Link mostraron miedo por un segundo.
— "No puede ser"— se preguntó por qué justo ahora, justo cuando estaba así de cerca, rechistó una blasfemia en su cabeza.
Justo detrás de Cuervo un loftwing blanco y uno color cenizo le seguían de cerca, aterrizaron y le bloquearon las posibles vías de escape tratando de encerrarlo en un círculo.
— "No"— pensó, se dio cuenta en ese segundo, ellos aún no se habían percatado de lo que pretendía, lo habían acorralado con la espalda contra el vacío.
— ¡Rinku, basta!, ¡Perdón!, ¡Perdón!— las voz de Cuervo se alzó suplicante, en un tono que jamás nadie había oído.
Link dio un paso hacia atrás, ni siquiera en ese instante bajo la guardia, mucho menos cuando lo vio saltar desde su montura para acercarse.
— Lo siento no debí asustarte de esa manera, estuvo mal, lo siento, de verdad lo siento, por favor deja de correr, vas a lastimarte— profirió mientras miraba el hilillo de sangre que escurría por la cabeza del chico.
Por un segundo todo pareció en calma, Link siguió dando pasos cortos en reversa hasta que llegó justo al borde. Ladeó ligeramente la cabeza y miró hacia las nubes espesas que corrían perezosas bajones borde de la isla.
— Ven aquí— suplicó la voz del sicario.
Pero simplemente lo miró y tras eso se dejó caer al abismo. Los tres hombres lanzaron una exclamación y se quedaron pálidos del susto, Cuervo llegó a trompicones torpes hasta el borde y asomó cabeza sin poder ver nada debido a la espesura del cielo, sus ojos escarlata husmeaban desesperadamente sin poder creer lo que acababa de presenciar.
— ¡Repulsió!— gruñó su acompañante encapuchado, y la magia del viento devoró las nubes arrancándolas de su sitio. Nuevamente al ver el panorama se quedaron atónitos.
— ¿Qué rayos...
La escalera del cielo.
Si existía. Bajo la isla se extendía como un camino de terruños de tierra, pequeñas islas flotantes alineadas a distintas alturas.
Realmente era como una escalera.
Cuervo pegó un grito de sorpresa cuando encontró a su fugitivo saltando de un islote a otro yendo cada vez más al fondo, se dejaba caer y luego amortiguaba el deceso usando su magia.
Cada vez que caía Link daba un respingo, la altura entre cada isla se hacía cada vez mayor, en el último salto había aterrizado mal y nuevamente se había revolcado entre las piedritas. Cansado y sin aliento, después de una noche terrible y con el estómago vacío, finalmente la vista y el resto de sus sentidos comenzaban a fallarle, por un instante un terrible mareo se apoderó de él, mas sin embargo aquello no lo detuvo. A esas alturas lo único que le quedaba era el instinto y la férrea convicción de volver al lado de su diosa.
— Ya casi...
Salto, abrió los brazos y se fue en caída libre, la siguiente plataforma estaba al menos a veinte metros, quizás era la más lejana pero si lograba alcanzarla posiblemente el resto del descenso fuera menos difícil, el viento chocaba contra su cuerpo casi de manera dolorosa, se preparó nuevamente para desplegar la poca magia que aun tenia, pero a medio camino el chillido del Susurro Nocturno le advirtió que quizás no llegaría hasta el fondo. Maldiciendo a sus adentros viró la cabeza y por el rabillo de la mirada vislumbró a la gigantesca masa de plumas oscuras, apenas si tuvo tiempo de reacomodarse cuando sintió de nuevo la apresante garra de la descomunal ave.
Con rabia e impotencia simplemente observó cómo nuevamente el camino que con tanto trabajo había recorrido quedaba bajo sus pies, una vez más se veía arrastrado hacia el firmamento, mientas escuchaba la voz de Cuervo sin entender que era lo que decía.
— "¡Maldición!"— lo bramó con todas sus fuerzas hasta el más profundo de sus pensamientos, se metió la mano al bolsillo y dejo caer el teléfono, no sabía si tendría otra oportunidad de soltarlo así que simplemente lo hizo, confiando y rezando que sus mensajes se mandaran una vez que el aparato cruzara por si solo la espesura del mar de nubes.
El gruñido del pájaro gigante le taladró otra vez los oídos. El loftwing subió a la isla trayendo consigo una corriente de aire que empujo a los que ya estaban ahí arriba.
— ¡Suéltame!— bramó
Sus ojos y los de Cuervo se encontraron. Y por primera vez el sicario debió tomarlo en serio. Algo en la mirada de ese pequeño hylian despertó en él un miedo profundo, como un choque de magias abrumadoras que habían estado dormidas desde tiempos ancestrales.
Entonces lo vio. Ordenó a su loftwing que soltara al muchacho, pero al igual que muchas veces. Susurro Nocturno desobedeció haciendo valer su orgullo.
— ¡Suéltalo!, ¡Susurro, suéltalo!— bramó la orden, pero el pájaro obedeció ya muy tarde, en un solo instante su pata quedó envuelta en llamas abrazaderas.
La magia que desplegó Link en aquel instante era muy distinta a las que había utilizado el día anterior para amenazarlo.
Link cayó al suelo envuelto en una bola ardiente, mientras al ave chillaba después de haberlo soltado.
— ¡Rinku!— haciendo caso omiso a su montura, Cuervo saltó para alcanzarlo. Lo encontró jadeante y con piernas temblorosas, la magia se le había agotado desde hacía buen rato así que no se explicaba de donde había salido tremenda llamarada.
Afligido se tambaleó hasta donde yacía un arbolito muerto y le robó una rama para amenazar al sicario.
— Vaya— escuchó que decían, Cuervo se viro para encontrar a su amigo de lado. — ¿Qué hacemos?— preguntó.
Para ese entonces ambos sabían que ese pequeño Hylian pelearía por su libertad hasta la muerte.
— Esto no es normal— la voz de Cuervo tembló, una lágrima resbaló por su mejilla, seguía viendo los ojos del que alguna vez se había llamado "Rinku", pero de aquel pequeño ya no conseguía encontrar nada. — Algo paso... algo en las tierras inferiores...
— Cuervo...— Lo llamó al ver que se encaminaba al chico.
— Él no va a parar, Aragón.
Sus pasos crujieron en la maleza muerta, Link le amenazó con el palo.
— Me quieres, ven por mí— Le amenazó en voz temblorosa, se le echó encima sin pensarlo demasiado.
La pelea siguió durante minutos enteros en los que Cuervo simplemente esquivaba esa rama mortal que se movía como sablazo, Link no estaba moviendo esa cosa al azar, se notaba que desde hacía tiempo dominaba alguna clase de arma. Pero paso al tiempo y sus movimientos se volvieron cada vez más torpes. El sicario decidió acabar con ello y en un movimiento lo tiró de espaldas.
— Basta, ven— habló con tristeza.
— Yo voy a volver al lado de Zel...— balbuceó
Cuervo dio un brinco en reversa cuando Link soltó otra llamarada de magia, se rodeó a sí mismo en una espiral de fuego sabiendo que ya no podía pelear más pero que por lo menos se defendería hasta el fin.
— Su magia se agotó hace tiempo— dijo Aragón acercándose — Está en sus límites.
— Tengo que detenerlo, si sigue haciendo esto se va a lastimar.
— ¡Cuervo!— lo llamó pero no pudo detenerlo y simplemente miró como se adentraba en aquel mortífero remolino de llamas.
Pronto la magia lo lastimó en serio, pero no se detuvo y siguió avanzando.
— "¿Que te paso?"
Dio otro paso lento y dificultoso.
— "¿Cuantas penurias habrás pasado?, ¿Qué cosas terribles habrás vivido?, ¿Cuánto miedo has debido pasar, si te obligas luchar a estos extremos?"
Porque simplemente ahora actuaba como un animal muy asustado y herido.
Estiró su brazo y finalmente logró cogerlo. Link se resistió pero en el intento finalmente su cuerpo cedió y la magia que lo rodeaba se quebró en ese instante, el torbellino de llamas se apagó en bruto.
— Ya... Ya te tengo — Gimió mientras lo abrazaba con cariño.
Ya no tenía fuerzas para apartarlo, ni Link para resistirse, el pequeño perdió la conciencia a medias mientras sentía como era rodeado por el aura de él que hasta entonces había considerado su enemigo.
— "Tu..."— pensó, el pensamiento se disolvió poco a poco en su cabeza, sus ojos se fueron opacando hasta perder color y brillo. Simplemente estaba al límite.
El lamento de Cuervo se escuchó muy claro ese día. Y por única vez lloró sin importar que hubiera quien lo viera o quien presenciara la debilidad que habitaba en su alma.
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Continuara...
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Comentarios del Capitulo:
Y quizás no todo era como parecía, porque en realidad nadie conocía al Cuervo, ni sus sentimientos, ni sus verdaderas intenciones.
Este ser misterioso cargado de dolor y pena.
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Link decidió pelear hasta el final, ¿Que tan al limite podría haber llevado su propia magia?, y lo mas importante que habría pasado de haber llegado hasta el final de la escalera del cielo. posiblemente se habría caído de bruces hasta el vació.
En fin espero que hayan amado el capitulo, yo lo ame porque introduje un personaje conocido jajajajaja, ya saben que me encanta reciclar a mis Ocs y es que no puedo evitar tomarles cariño y andarlos paseando de fic en fic xD
por poquito se me olvidaba que ya habíamos cambiado de mes xD y justo en octubre estoy dando prioridad a otras publicaciones, por si gustan acompañarme estoy participando en el Linktober, pueden encontrar mis dibujitos en mi devianart que como ya saben el Link esta publicado en mi perfil o también en mi instagram que esta como yahab_casas , habrá algunos días dedicados a Twiligth GAMES ya me encanta estar integrando material para este AU.
