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Capítulo 43: El Heredero de la Oscuridad (Segunda Parte)
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"Pacto con la Sierva de la Diosa"
...
Definitivamente Cocu se había perdido, la tarde pasada habían terminado por ir con la policía Goron. Grusi estaba muy deprimida, aunque confiaba en que nada malo le hubiera pasado.
Los pasos de Zelda resonaban esa mañana por las banquetas aledañas al parque central. El viento de finales de otoño chocaba contra su larga cabellera. La última hoja de aquel árbol de flores moradas había caído tras sus pasos, mientras se preguntaba ¿A dónde se habrían marchado todos?, ¿A dónde se había ido Midna sin despedirse?
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Centro de la Aldea Mogma aproximadamente 5 años antes.
...
Link y su trío de Mogmas caminaban por el centro de la aldea, era extraño pero al final de cuentas el clan mogma había terminado dividido, había quienes tenían sus dudas sobre que un Hylian fuera ahora el jefe.
Había pasado medio mes desde que eso sucediera y el ambiente se sentía un poco extraño. Linebeck estaba ahí como de costumbre, había regresado como un hombre distinto. Link apreciaba eso, aunque estaba preocupado y se sentía terrible de que hubiera tenido aquel accidente por su culpa.
El joven Hylian desplegó ahí un mapa de la zona.
—He estado estudiando la situación, creo que sería más seguro usar otro tipo de barrera alrededor de la aldea, el alambrado que recolectaron Jerry y Coback es bueno, pero deja muchos puntos ciegos por los cuales podría colarse algún Twili.
—No sé qué otra cosa podría repeler a esas creaturas, parece complicado tratar de cambiar las cosas, ¿Que propone, nuevo jefe?— Habló Cris, sentía cierto orgullo de su logro aunque eso implicará cambiar muchas tradiciones Mogmas.
—La electricidad los ahuyenta, quizás sí...
Aún no había terminado de hablar cuando de la nada Susurró Nocturno cayó del cielo, rápido, rapaz... Tan sigiloso que nadie se percató de su presencia hasta que ya fue demasiado tarde, los tres mogmas y el marinero cayeron sobre sus traseros al suelo después de proferir un grito de espanto.
El gigantesco pájaro se llevó a Link entre las garras y alzó vuelo tan rápido como había descendido.
— ¡Link!— Linebeck se paró de golpe al ver que secuestraban al chico. En ese momento Cuervo se viró y le fulminó con una mirada dominante.
Simplemente no podía dejar de ver a ese hombre con desprecio, lo odiaba por muchas y diversas razones aunque casi todas estaban relacionadas con su nuevo protegido.
El lobo de mar se quedó petrificado ante la amenaza silente, sin poder evitar sentir terror al ver aquellos ojos escarlata.
El grito de Link se perdió en la distancia del amplio cielo, dejando tras de sí a dos mogmas en pánico, a un hombre petrificado y a Cris bufando con fastidio.
El Mogma nieto del antiguo líder, realmente no podía que creer que ese Cuervo actuará a sus anchas como si todo le perteneciera, pero para él caso ya no importaba. Link se había marchado.
...
.
— ¡Cuervo! — gruñó de manera torpe y graciosa.
Cuervo lanzó una risa socarrona, parecía de buen humor aquella mañana. Susurro Nocturno seguía ascendiendo, rompiendo las nubes con las alas mientras esquivaba a las aves más pequeñas que volaban por esa zona.
— ¡Bájame, bájame ya!
— ¿Qué te pasa, Link?
— ¡Vas por ahí pillándome cada que se te da la gana, tengo muchas cosas que hacer, harás que pierda el fin de semana!
—Pero precisamente es eso, es fin de semana, quiero que vengas conmigo.
El loftwing cruzó una corriente de aire, "mi mapa" clamó el pobre Link de manera atolondrada cuando el papel se le soltó de las manos. Suspiró con cansancio, era obvio que no podría seguir con los planes que ya había armado desde el viernes.
Su teléfono sonó en su bolsillo.
—Oye Cris... no sé si vuelva hoy— contestó mucho antes de que el Mogma hablara por el parlante.
Cuervo esbozó una sonrisa aún más amplia y le tendió la mano, Link subió junto él y se sentó en su regazo.
— ¿Por qué eres así?—gruñó
No contestó a la pregunta, simplemente le pasó el brazo izquierdo por el estómago y lo sujetó fuerte. Resignado, Link recargó la espalda contra su pecho para sentirse un poco más cómodo el resto del viaje.
—Link, no quiero que vuelvas a ver nunca a ese hombre.
Su voz sonó un poco sombría, Link levantó la cabeza para mirarle, aunque en esa posición simplemente consiguió que su flequillo chocara contra la barbilla del sicario. No logró verle el rostro, aunque por su tono de voz intuía que estaba molesto.
— ¿A Linebeck?, ¿Por qué?
—No quiero que tejas amistad con ese contrabandista. Es calaña del bajo mundo y nada bueno va a salir del hecho que te juntes con aquella gente.
—Él no ha hecho nada malo.
—No lo quiero cerca de ti. Creía habérselo advertido la última vez, si lo sigue haciendo voy a asesinarlo.
Y hablaba en serio, muy enserio... aunque había un pequeño inconveniente.
—No lo harás— rechistó el mini hylian abordo del loftwing.
Atravesaron el mar de nubes aunque ésta vez sin miedo, Susurro Nocturno voló directo a la isla principal de la diosa blanca.
— ¿Y qué quieres de mi ésta vez?— preguntó cambiando el tema.
—Nada— musitó. Lo apachurró aún más contra su pecho como si de verdad deseara conservarlo, como si quisiera protegerlo de todo aquello cuanto viniera del futuro.
Link negó con la cabeza. Realmente quería saber cuáles eran sus razones para seguirse escondiendo.
.~*}{…..}{*~.
Zelda hacia su tarea en la biblioteca cuando de pronto entró Hatoru con el almuerzo. Llevaba dos sándwiches y un par de vasos con jugo.
— ¿En dónde se metió Link?— preguntó al no encontrarlo con la mirada.
—Está con los mogmas— respondió en voz neutra sin dejar de escribir su ensayo.
—Hombre tenía que ser, se está volviendo vago— rechistó.
Zelda soltó una risita y negó con la cabeza.
—Él termino ayer— rectificó.
—Señorita, lo defiende demasiado.
—Mi deber es cuidarlo, Hatoru. ¿Recuerdas?, yo se lo prometí.
—Pero él no está aquí. Se está poniendo malagradecido. Últimamente siempre está usted sola.
—Es verdad, un poco. Sinceramente lo extraño demasiado. Siempre estaba conmigo, y me abrazaba y podía perderme en sus tiernos ojos azules, o distraerme acariciando su revoltoso cabello... mmmh, creo que ha crecido mucho, es extraño… supongo que ilógicamente no me lo esperaba.
— ¿Qué?— clamó en una mueca rara pero graciosa, dejó la charola y se sentó a su lado.
—Ayer me di cuenta, es más alto que yo, quería colgarme a su cuello pero ya tengo que ponerme de puntitas, no tengo idea de cuando fue que ocurrió eso.
—Santas diosas.
Se despeinó la cabellera albina, Zelda parecía acomplejada al darse cuenta de los muchos cambios que habían ocurrido en tan poco tiempo.
—Bueno, pero es que ya va siendo hora, va para los catorce, en cualquier momento seguro vuela. Por eso no debería quererlo tanto. Ahora está con los chicos, pero seguramente pronto se ira con las chicas.
Fue un comentario muy aligerado, pero a la pequeña diosa eso le cayó de golpe, soltó el lápiz y por primera vez despegó la vista de la dichosa tarea.
— ¿Qué?
—No quiero eso.
—Supongo...
Agachó la mirada, estaba perdida y un poco triste. Hatoru sintió culpa sabiendo que había metido la pata con su comentario.
—Si yo le digo que lo quiero mucho, seguro él se queda a mi lado.
— ¿Qué le pasa, Zelda?, usted también habla como si hubiera crecido.
—Pues sí…
—Juntos, ¿juntos, juntos?
—Si— confirmó
— ¡Como novios!
No era como si hubiera dicho eso, ella simplemente se refería a "juntos" tal y como lo habían estado desde hacía un año. De pronto no contestó a la pregunta, se puso un poco colorada ante la mención de la idea, ¿ella y Link de novios?, jamás lo había pensado, aunque con lo mucho que lo adoraba, de repente la idea le pareció muy linda.
— ¿Por qué no?
— ¡Qué!
—Es lindo. — dijo de manera tímida.
—Espere señorita, ¿realmente se ha enamorado de él?
— ¿Amor?, pues si, desde siempre
La pobre dama de compañía casi se desmaya. La pequeña Zelda no creía que lo que sentía tuviera algo de malo, desde hace tiempo que se había dado cuenta, porque lo que ella sentía con Link no lo sentía con ninguna otra persona, esa felicidad que solo él le brindaba, lo mucho que lo extrañaba, pero sobre todo los celos que había sentido de vez en cuando al ver que el chico le daba su atención a otras creaturas, eso solo podía significar que ella tenía sentimientos hacia él que iban más allá de su amistad. Además, lo que de verdad había terminado por hacer que lo aceptara de golpe, había sido la angustia que se instaló en su corazón con el simple comentario de Hatoru.
— Pero, creo que yo recién me doy cuenta. Y no creo que Link piense demasiado en ello, quizás no ha crecido demasiado como para pensarlo.
—Santas diosas— repitió.
— ¿Debería pedirle que sea mi novio?
Y la pobre chica se levantó de golpe. Tomó a la pequeña dama por los hombros y negó con la cabeza.
—No Zelda, no lo haga. No se enamore.
— ¿Qué?, pero...
—Si lo hace las cosas cambiaran, y si él se va usted quedara herida, por eso no debería quererlo de esa manera.
—Pero, yo ya lo quiero— susurró con cierta tristeza.
—Entonces no se lo diga. Porque los hombres solo quieren una cosa y cuando la obtienen simplemente se marchan. Y si usted se hace novia de Link, él seguro cambiara, las cosas cambiaran y ya no podrán ser amigos.
Se quedó un tanto petrificada. ¿Sería cierto?
—Hatoru ¿por qué me dices eso?— preguntó, sus ojitos se volvieron tristes porque sintió muchas ganas de llorar.
—Porque a mí me paso. Mi novio también era mi mejor amigo, pero cuando le di lo que el buscaba se marchó, me dejó. Me dejó sola. Y yo no quiero que usted sufra mi dolor. Mejor es,.. que Link sea su amigo y nada más.
.~*}{…..}{*~.
En Altarea caía la tarde, Link y Cuervo paseaban cerca del borde oeste de la isla.
Habían comido en casa de Smith y hablado de cosas triviales, el joven Hylian no terminaba de entender esa personalidad medio bipolar que su acompañante se había creado, aun así, parte de eso no parecía importarle, se sentía cómodo a su lado a pesar de que casi todos sus conocidos le temían.
—Cuervo, enséñame tu magia.
—Eh?
— He pensado mucho en ésto, tú eres el líder de los piratas del cielo. Yo quiero ser uno. Enséñame.
Se quedó atónito, luego soltó una carcajada, se río tanto que le salió una lagrimita.
—No
La respuesta fue muy tajante.
— ¡Por qué!
—Hasta hace poco se suponía que no podías usar magia, y ahora la haces y es explosiva y peligrosa, no te ha servido de nada, más que para atraer gente como ese tal Linebeck.
— ¡Oye!
—No Link , ya no quiero que te metas en cosas peligrosas, ya no vas a ir más con los contrabandistas y definitivamente no te convertirás en pirata del cielo.
Link rechistó e hizo un mohín de enfado, ¿quién rayos se creía que era, su padre?, y ni su padre lo había sermoneado de esa manera, aunque claro antes jamás había tenido motivos.
—Eres un egoísta.
— ¿Qué, estás enojado? No me importa. Le dije a tu madre que te protegería, y ni siquiera deberías volver a las tierras inferiores.
Link volvió a reñirle con la mirada.
—Egoísta— repitió haciendo berrinche.
Viró la vista, cerca de ahí había dos encapuchados, uno de ellos seguro era Aragón, reconoció su capucha violáceo.
—No importa, voy a decirle a Aragón que me enseñe.
— ¿A, si?, pues él no puede— refunfuñó al ver lo rápido que lo reemplazaban— él no usa magia Hylian, así que no puede enseñarte.
Link soltó una risilla, sonrío de manera picara y le dio la espalada.
—A mí no me haces tonto, yo sé que si pactas con un usuario de otra magia puedes volverte portador de ésta.
—Y necesitas un hechizo muy complejo— defendió. Se cruzó de brazos y le lanzó una mirada retadora.
Link también.
—Yo lo sé. — y salió corriendo.
A Cuervo le escurrió una gotita de sudor frío por la nuca.
...
.
Y los dos encapuchados seguían ahí, él que le daba la espalda a Link llevaba la capucha violáceo, abrió los ojos de golpe cuando sitio que alguien se le colgaba de la mano.
—Aragón, Cuervo está siendo malo conmigo— le recriminó.
Le apachurró la mano, aunque la sintió extraña... delgada, distinta.
—Acá estoy, joven Link— respondió el de otra capucha, era negra aunque debajo de ella veía los ojos violáceos del amigo del susodicho.
¿Se había equivocado de persona?
A quien le sostenía la mano era un desconocido, bueno, casi...
Se descubrió la cabeza de golpe y se giró hacia el chico.
— ¡Link!
— ¡Impa!
Ambos soltaron un grito de sorpresa tan repentino y tan profundo que de seguro se escuchó en toda la isla.
— ¿¡Qué estás haciendo aquí!?— de verdad que no podía creerlo. Link se quedó todo trabado ante la acusación y sin pensarlo señaló a Cuervo acusatoriamente.
Entonces Impa le clavó los ojos, fue como un choque de dos fuegos, el ambiente estaba tenso.
—Tú— gruñó la sheikah, tomó al pequeño Hylian de la mano y lo ocultó a sus espaldas.
—Oye Sheikah, él me pertenece— gruñó al ver que Impa se había puesto posesiva.
—Le pertenece a Zelda, así que no pienso dártelo. — contestó.
De pronto ambos discutían. Link retrocedió dos pasos y prefirió quedarse cerca de Aragón.
— ¿Por qué pelean?— preguntó absolutamente desorientado.
—Yo no sé— contestó Aragón con simpleza
— ¿Y cómo es que Impa está aquí?
—Impa es de aquí. — volvió a contestar incluso con algo de desgana.
La discusión del otro lado estaba escalando, incluso Impa; la sheikah siempre serena, había empezado a soltar chispazos de magia.
—Rinku, es un Hakuryuu, y no sé cómo es que lo conoces o a la tal Zelda. Pero él me pertenece.
— ¡Rinku!— Impa se viró de golpe.
Lo sabía, sabía que algo en ese pequeño le recordaba a Cuervo, desde la primera vez que Link había enfrentado a Daphnes había sentido esa familiaridad en su energía.
—Me mentiste, y a Zelda... no, lo sabias, sabias lo que pasaba y te estabas ocultando.
— ¿Saber?... no sé de qué hablas, pero, no mentí. Fue una confusión, pero no quise volver a ser Rinku.
Le miró a los ojos, y vio a través de ellos una verdad sincera.
—Tuve miedo, aun no estoy seguro de si lo que pasó esa noche en mi casa fue un accidente u otra cosa, pero fuese como fuese no quería arriesgar a Zelda. Así que simplemente deje a Rinku muerto. Era... era lo mejor para todos.
Bajó la mirada, Impa volvió a sentir un pinchazo en el pecho, se puso de cuclillas a su lado y lo abrazó. Lo abrazó muy fuerte.
—Está bien— susurró.
Cuervo volvió a reñirle aun sin estar seguro de cómo o porque se conocían, y entonces Impa se levantó de un brinco y también le gruñó como fiera.
Otra vez Link se quedó confuso.
—Que no te afecte. No eres tú, son ellos. Se odian a muerte. Bueno, en realidad es Impa quien odia a Cuervo. — dijo Aragón.
— ¡Por qué!— preguntó perplejo viendo como a la distancia aquellos dos se peleaban como gatos salvajes y furibundos.
—Que te diga ella. Así que... ¿Tu Zelda es, Zelda Harkinian?
— ¿Eh?, sí.
—Vaya— clamó. Nunca se lo hubiera imaginado.
Pasó un tiempo antes de que aquella lucha campal dejara de tener sentido, al parecer ninguno de los dos iba a parar, no sin que alguno le sacara un ojo al otro.
Link se viró con algo de desgana y se rascó la cabeza. Después recordó algo y se volvió hacia Aragón.
—Aragón, podrías enseñarme tu magia.
— ¿Mi magia?
—Sí. La que usaste en las nubes.
—Ohhh
—Fue increíble. Yo quiero saber, pero Cuervo no quiere enseñarme.
—No creí que hubieras visto eso.
Era increíble tomando en cuenta que había hecho ese hechizo mientras Link huía, quizás ese pequeño Hylian tenía una mente analítica increíble.
— ¿Me enseñas?
—No puedo.
— ¿Eh?
—No es mi magia. También soy usuario por contrato.
— ¿De quién?
—De Impa— clamó en tono cantarín mientras la señalaba— Ella es mi maestra.
—Waow, magia sheikah, increíble— expresó maravillado, sabía que esa era rara y que estaba casi extinta igual que los propios sheikah, tenía mucho tiempo conociendo a Impa y se preguntaba ¿cómo era que no se había dado cuenta?, al parecer ella sabía esconder muy bien sus dones. ¿Cómo lo hacía?, en realidad nadie sabía, ese era su don y era su secreto.
— ¡Impa!— Link corrió hacia ella y se le colgó del brazo. —Enséñame magia Sheikah
—Oh no. Definitivamente no— gruñó Cuervo.
— ¿Por qué?— preguntó ella a secas.
Link ladeó la cabeza de modo tierno.
— ¿Para que la quieres. Qué harás si te la doy? — replicó ella.
—Protegeré a Zelda— contestó sin dudar ni un solo segundo.
—Está bien
— ¡Qué!— el pobre sicario estaba perplejo.
Impa cerró los ojos e invocó una chispa de magia luminosa a su mano, con un movimiento sutil guio su mano hasta el pecho de Link e introdujo ahí la magia.
El contrato era un ritual tan simple que lo único que se requería para que funcionara era el consentimiento total del usuario original, en realidad era algo que solía hacerse en privado, pero a Impa le había dado lo mismo, y parte de ello se había debido a la convicción que mostraba el espíritu de Link y su lealtad para con su protegida.
— ¡Que te pasa!— rugió el pelinegro, quien no había podido hacer nada para evitarlo, Impa lo había hecho tan rápido y sin dudas, que Cuervo no había tenido la menor oportunidad de reacción.
Para el caso ya era tarde.
—Ve con Aragón, ahora él puede mostrarte, yo debo ir a atender unos cuantos asuntos.
— ¡Sí!— clamó victorioso antes de irse de ahí dando saltitos como chico con juguete nuevo.
Impa también se fue como si nada, Cuervo le cortó el paso mirándola con odio de muerte.
—No olvidare esto— gruñó.
—Igual que yo jamás he olvidado... — susurró su verdadero nombre, los ojos escarlata del Hylian se llenaron de recelo— Y no me mires así, esto no fue venganza. Te lo dije, Link le pertenece a Zelda y me asegurare de que así siga siendo.
Lo quitó de en medio con un empujoncito, Cuervo simplemente estrujó las manos.
Tan solo era que la sheikah finalmente se había dado cuanta, esa magia abrumadora que había hecho correr al lizalfo solamente habría podido venir de un solo sitio. Miró a Link a la distancia. Estaba segura de que su decisión había sido la correcta.
.~*}{…..}{*~.
La tarde ya casi caía. Acarició al loftwing blanco que le pertenecía desde que había nacido, el animal emitió un ruido de satisfacción y después se acicaló las plumas cuya terminación era escarlata. Impa le amarró bien la montura, debía irse antes de que alguien en el Z-corp notara su ausencia.
Pero entonces ahí estaban Link, Aragón y Cuervo de nuevo.
—Vamos Cuervo, porque siempre debe ser tan difícil, tú me trajiste, tu deberías llevarme, está por atardecer debo bajar de la isla.
—Rinku es fin de semana, quédate conmigo.
—Debo irme, todos creen que estoy con los mogma, si no vuelvo a casa será un lío.
Y además no quería volver a ver la carita de preocupación de Zelda.
— ¿Aragón?
—Por favor no me pidas a mí, no quiero más problemas— rechistó retrocediendo un paso. Cuervo ya le había mandado una sentencia de muerte por lo que Impa le había hecho a su protegido. El pobre río con nervios y prefirió alejarse de ese par de hylians.
—Vamos— volvió a pedirle.
Pero Cuervo de verdad quería que se quedara. Link negó con la cabeza.
—Buscare a alguien más. En el peor de los casos, saltare de la isla.
—Rinku...
— Sabes que lo haré— clamó mientras se alejaba, quizás alguien en el pueblo de las nubes quisiera bajarlo. Fue entonces cuando vio a Impa.
La sheikah había montado cuando lo escuchó gritar su nombre.
— ¡Impa!
Llego hasta ella jadeando después de haber corrido un buen tramo.
— ¿Me llevas?
—Claro. Sube.
Eso había sido fácil. Dio un brinco y se acomodó detrás de ella, aunque después sintió remordimiento, y tras de él un dejo de tristeza, viró a sus espaldas y alzó la mano para despedirse de Cuervo, el otro Hylian le devolvió la despedida.
—Me sorprende que no lo detengas— dijo Aragón después de que Cuervo hubiera aceptado fácilmente su derrota.
El loftwing se Impa se dejó caer bajo las nubes y se perdió en el cielo de las tierras inferiores.
—Se volvió rebelde.
—Debió luchar por su vida. Debes aceptar que cualquiera cambia con eso.
—Esa sheikah me las va pagar caro. Me desquitare contigo. — clamó.
Al pobre Aragón le escurrió una gotita de sudor frío.
— ¿Por qué a mí?— se lamentó.
—Porque no tienes pantalones. Yo soy tu amigo, pero siempre arrastras la cola entre las patas cuando estas con ella.
Definitivamente ahí había odio y celos. El pobre Aragón se escondió bajo su capucha, sin remedio debió aceptar su destino, tan solo era que había quedado atrapado en medio del fuego cruzado que se producía cada que esos dos se encontraban.
...
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En otro cielo más bajo otra historia daba comienzo...
—De verdad me sorprendiste, estas llena de sorpresas.
—Mira quien habla. Se supone que tú no puedes usar magia Link. ¿Hace cuánto que estas con Cuervo?
—Un par de semanas.
—Lo siento, no sabía que eras un Hakuryuu, te habría dicho lo de tu familia.
—Está bien, fue mi decisión ocultarlo. Estoy un poco confundido, ¿porque todos le temen a Cuervo?
—Tiene un carácter de los demonios, y además suele perder con facilidad el control de su magia, es impredecible y destructiva. Cualquiera le temería a eso, por donde Cuervo va siempre se siembra el desastre.
—Qué extraño, jamás fue así antes— dijo con tristeza.
—Él ni siquiera se atreve a decirte quien es, ¿verdad?
—No. Es decir, no sé que le hace pensar que no me di cuenta.
—Es bobo hasta el cansancio.
—Pero respeto su silencio, creo que entiendo la razón por la que lo hace. Igual que yo, él está buscando proteger algo.
Impa gruñó bajito, odiaba sentir esa pizca de empatía.
—Entonces Impa. ¿Naciste en Altarea?
—No, mi clan es de las tierras inferiores, yo soy de Hyrule, pero tenemos lazos con Altarea.
—Qué raro, creía que solo los piratas del cielo podían tener un loftwing.
—Las aves pertenecen a Hylia, si tú tienes su bendición es posible que un loftwing te elija.
—Suena complicado.
—En realidad lo es.
— ¿Y por qué odias tanto a Cuervo?
— ¿Quieres odiarlo?
— ¿Qué?
—Si quieres odiarlo, entonces te digo.
— ¿Por qué lo odiaría?
—Porque quieres a Zelda.
Link no entendió, ¿qué tenía que ver su pequeña diosa en todo eso?
—Cuervo perdió a Ariane.
Fue lo único que dijo. La sangre de Link se quedó helada.
El loftwing níveo se perdió aún más entre las nubes hasta desaparecer completamente sin siquiera llegar a dejar rastro de su existencia o la de sus acompañantes.
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Continuara...
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Comentarios del Capítulo:
Y acá fue donde todo se torció.
¡Hatoru noooooo! xD xD xD
Si amigos, perdonenla metió la pata, ya sabíamos que era su culpa por andarle metiendo ideas raras a Zeldita en la cabeza jajajaja pero es que solo intentaba protegerla.
Y bueno, vaya sorpresa, aunque seguro alguien ya se lo imaginaba, quizás recuerden esos primeros capítulos en los que Link mira a Impa y replica en su mente "Entonces tendrá que ser una orden", lo cual daba la pista de que algo ocultaban éste par. ¿Que clase de poder es el que tiene Zilant sobre la Sheikah en el tiempo presente?
De Momento ambos han terminado como cómplices silentes, conocen sus propios secretos de manera mutua y se han aliado contra el Cuervo xD, al pobre lo han hecho pasar un mal rato jajaja.
solo resta decir que la verdadera única victima de todo es Aragón x"D
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Aviso:
La publicación de este fic que se estaba llevando a cabo a inicio de mes cambiara a El PRIMER FIN DE SEMANA de cada mes ;)
La publicación del resto de los fics sigue en irregular.
Espero que hayan disfrutado del capitulo, los quiero, y recuerden pueden dejar su Review , me anima leer sus comentarios sobre esta historia.
