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Capítulo 45: El Heredero de la Oscuridad (Cuarta Parte)
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"Leyenda"
...
Desierto de Hyrule aproximadamente 5 años antes
Los pies se le hundían en la arena...
"Quieres que cambie de opinión. Demuestra compromiso"
El viento soplaba y chocaba contra sus goggles, extendió su mapa y con la brújula marcó el rumbo.
—Debe estar por aquí Epona.
La yegua alzó las orejas, el sol estaba en su cenit ese día, el calor pegaba recio, pero la determinación del joven Link no cedería así de fácil.
—Según mis cálculos, la tierra que está justo debajo de Altarea se encuentra a 1 km.
Epona relinchó, siguieron caminando en recto mientras Link dejaba banderitas para marcar el camino, llevaban dos días de exploración aunque no habían conseguido salir de las dunas revoltosas.
.~*}{…..}{*~.
— ¡Qué hiciste qué...!— Impa rugió
Cuervo se tapó los oídos. Estaba echado en el césped de un lugar conocido como "La isla de los Cantares"
—Estás loco.
—Solo le conté una leyenda, a ver si así dejamos de pedir cosas peligrosas.
Link le había vuelto a pedir que lo entrenará, pero entonces…
..
—Está bien, si me demuestras que eres fuerte te enseñare y...
— ¿Y?
—Te entrenare como caballero de Hylia
— ¡Genial!
—Solo tienes que ganarme en combate.
Y ahí se le apagó la energía.
—Ya no es tan genial. No es justo, sabes que no puedo.
—Si no puedes, entonces, no puedes
— ¡Eres un egoísta!— gruñó
Cuervo se echó a reír.
— ¡Aragón, dígale algo!
—Lo siento, no soy caballero de Hylia, ni tampoco poseo un rango mayor.
—No es justo.
—Es verdad, no lo es— susurró bajo su capucha
— ¿Cómo puedo ganarle a alguien con mejor dominio de la magia que el mío?
—No puedes, debes buscar entonces otra ventaja.
—Ventaja...
Link se quedó pensando.
— ¿Como algo extra?
—Supongo
—Pero no se usar ningún arma.
—Igual tendría que ser algo no común.
Cuervo volvió a reír ante la charla de aquellos dos.
—Lo siento Link, pero tendrías que tener la mismísima Espada Maestra para tener oportunidad de ganarle.
— ¿Espada Maestra?, ¿Qué es eso?
—Es una espada legendaria, que esta oculta en el templo del presidió.
Los ojos de Link brillaron, se viró hacia Cuervo quien yacía plácidamente acomodado en el césped, y sin más le saltó sobre el estómago y se quedó ahí sentado. El pobre Cuervo soltó el aire de golpe.
— ¿Eso es cierto?, ¿existe?
—Auch... es decir. Si, existe.
Se irguió hasta quedar sentado y dejó que el pequeño Hylian resbalar hasta su regazo.
—Conoces la leyenda del primer caballero de Hylia.
Link asintió efusivamente.
—El guardián de la diosa blanca. Hace mucho mamá me contó que existió un hombre que se convirtió en caballero de la diosa y que juntos acabaron con la oscuridad que acechaba éste mundo. —rememoró, la familia Hakuryuu había servido a las tres diosas en sus últimos tiempos, pero al parecer la madre de Link aun guardaba cierto legado y devoción hacia la cuarta diosa.
—Hylia, forjó una espada de hoja divina, y se la dio a su caballero. Cuenta la leyenda que su filo es capaz de cegar al mal, de acabar con las tinieblas y llevar el mundo a la luz. — completó Cuervo.
Otra vez los ojos de Link brillaban, definitivamente estaba intrigado.
—Se dice que el arma tiene alma y voluntad propia, y que eligió a un solo amo por el resto de la eternidad. Así que únicamente sirve a la reencarnación del caballero de la diosa.
—Hace muchos años en la era del cielo, apareció un segundo héroe— habló Aragón
—Originalmente la espada yacía aquí en Altarea, pero entonces durante la era del cielo el gran mal reencarnó en un monstruo gigante. Los ancianos cuentan que el segundo héroe hizo caer la estatua de Hylia sobre aquella aberración.
— ¡¿Qué?!
—La efigie que viste en el centro de la isla es una réplica.
—La original está en las tierras inferiores, y desde entonces se le conoce como templo del presidio, y justo ahí es donde el héroe escondió su arma.
Cuervo se paró de golpe y el pobre Link rodó por el césped.
—Pero, eso significa que ese lugar está justo debajo de Altarea. — Clamó Link verdaderamente emocionado.
—Exacto— respondió Aragón
— ¿Como saben que la leyenda es real, acaso ustedes la han visto?
—Por supuesto— clamaron ambos al unísono.
Parecía que ese era el final de la historia...
— ¡Vamos!— espetó con más energías de las debidas
—Nah— rechistó Cuervo con una sonrisa malvada.
—Cuervo egoísta, pero si tú sabes en donde está.
— La mayoría de los caballeros de Hylia lo sabemos, pero nadie te lo va a decir. No soy tonto Link, no te contaría esto si no lo supiera.
— ¿Aragón?
—Lo siento. Moriría si te lo digo, aunque prácticamente lo sabes. Igual Link deberías rendirte no puedes llegar ahí sin un loftwing, es prácticamente imposible, bueno, casi.
—Entonces iré.
Cuervo volvió a carcajearse.
—Claro, señor valiente. Hagamos un nuevo trato, si la consigues, puedes olvidarte de vencerme, seré tu maestro sin rechistar nada.
.
…
—Y por eso le dije que consiguiera la espada— clamó con pereza
Impa le dio un zape, la cabeza del pobre Hylian crujió de manera sonora.
— ¡Idiota!, él de verdad va a hacerlo.
—Ya cálmate— gruñó— es imposible, el bosque del presidió es inaccesible desde Hyrule City, tendría que cruzar el desierto.
— ¿Y si lo hace?
— No lo hará, está prendado de tu protegida. Por eso sé que no hará nada estúpido. Hacer llorar a Zelda es algo que jamás se permitiría.
—Cuervo idiota. Casi parece que no lo conoces.
—No lo hará.
...
.
En el desierto….
El moldorm rugió. Era grande... enorme...
Nadie sabía cómo una creatura de esas dimensiones podía vivir entre la arena. Link y Epona no lo habían notado hasta que accidentalmente le pisaron la cabeza.
La bestia rugió, al inicio enojada, aunque después de ver a los intrusos en su territorio sus ojos brillaron al considerarlos una sustancial comida.
—Corre... ¡Corre!— dijo antes de empujar a su yegua para que saliera de trance, la pobre estaba muy asustada pero salió corriendo tal y como su amo le ordenó.
El moldorm los persiguió por el desierto hasta que perdieron el rumbo, incluso Link dejó caer las banderillas con las que estaba marcando el camino.
—Rayos
Se viró. Lo enfrentó cara a cara. Sin pensarlo le lanzó un hechizo de fuego, pero la magia le rebotó en la cara al monstruo.
A Link le escurrió una gotita de sudor frío.
— ¡Aaaaaah, sigue corriendo!
Claro, era un monstruo de tierras calientes, el fuego simplemente le había hecho cosquillas.
—Piensa Link... piensa...
El gigante se le echó encima, abrió la boca para engullirlos pero Link reacciono rápido. Uso el hechizo de viento que había aprendido de Aragón y con eso se salvó a sí mismo y a la yegua al salir de la trayectoria del ataque.
En moldorm desapareció en la arena
—Epona, levántate. Todavía está aquí, se está moviendo bajo nosotros.
Justo terminaba de decirlo cuando el animal salió de las arenas.
—Eso es, ¡ya sé!
Lo vio venir.
— ¡Raika!— clamó, un relámpago cayó desde el cielo y azotó a la bestia. El impacto fue tan poderoso que el monstruo salió asustado y se ocultó de nuevo entre las dunas.
Entonces Link cayó sobre su trasero, jadeando, con el corazón latiendo a tope después de tanta adrenalina.
—Eso es... ya ... no eres tan valiente. Cielos, ¿por qué no se meten con alguien de su tamaño?
Siempre era así, siempre lo subestimaban por ser pequeño, igual había pasado en el colegio y eso le daba cierta rabia.
Epona relinchó a lo lejos, Link la buscó con la mirada y la encontró justo en el lugar que habían estado buscando, un terreno semiarido, la frontera entre el bosque y el desierto.
—Bien hecho Epona. Vaya ese moldorm al menos sirvió de algo, aunque perdí mis marcadores, no sé cómo vamos a volver.
Epona relinchó y señaló al piso.
—Que bien. Eres muy inteligente, seguiremos el rastro que dejo esa serpiente gigante.
.~*}{…..}{*~.
Era casi el crepúsculo cuando Impa llegó al Z-corp. Asomó a todos los pisos del edificio pero no consiguió encontrar al Hylian fugitivo.
— ¿Zelda?
Abrió la puerta de la recámara sin permiso, la joven llevaba días sin salir de su habitación, la Sheikah le encontró tirada en la alfombra del piso.
— ¿Donde esta Link?
—No sé.
—Cariño... ¿Qué rayos te pasa?
—No sé.
—Parece que no te importa.
—No sé— repitió girándose y haciéndose bolita.
Impa se sentó a su lado.
—Ok... si sé— respondió al sentir que la sheikah le acariciaba el cabello.
Impa irguió una ceja, la había visto tan rara últimamente que al inicio creyó que se debía a los cambios naturales que pasaban las personas cuando crecían.
—Dime, sabes que puedes confiar en mí.
—Link me dijo te amo
— ¿Qué?— soltó una risita, no se lo esperaba aunque tampoco era una gran sorpresa.
Zelda ocultó la cabeza bajo el lobo de peluche.
—Lo dijo— rechistó.
— ¿Y?
—Y... no quiero.
—Qué raro— musitó.
En ese instante Link cruzaba el pasillo vio la puerta abierta y no dudó en meter la cabeza.
—Zel ya regrese, te traje dulces. ¿Te sientes mejor?
Pero ella no contestó solo siguió con la cabeza escondida. Link suspiró de manera triste, dejó los dulces en una mesita y se retiró. Impa dejó a su protegida y lo siguió hasta que casi llegó a su cuarto.
—Fuiste al desierto— acusó, Link se viró hacia ella.
Eso era obvio estaba todo sucio y tenía la cabeza llena de sedimentos, fue aún más evidente cuando Impa posó su mano ahí y el fino hilo de arenilla resbaló cayendo al piso.
—Si
— ¿Y encontraste algo?
—Arena... y moldorms, muchos moldorms. — gruñó en cara de asco
Impa soltó una risilla nerviosa
—No suena, ¿tan mal?
—Créeme fue horrible, al inicio era uno y después había más de quince, tienen un humor de los mil demonios. Pero se acabó.
Nuevamente le acarició la cabeza, supuso que había aprendido la lección, quizás Cuervo tenía razón y dejara de intentarlo. Link abrió la puerta de su cuarto dispuesto a entrar.
— ¿Y Zelda?
—No sé, creo que se siente mal, no ha querido hablarme o salir.
Y simplemente desapareció en su habitación, necesitaba un baño, uno muy largo.
...
.
— ¿Qué debería hacer Hatoru?
La sheikah escuchó la conversación detrás de la puerta al volver por su camino.
—Solo debe ser firme.
Impa frunció el ceño, al parecer la inseguridad de Zelda si tenía un origen, conocía bien la tristeza que había pasado la muchacha en el último año, pero no creía que estuviera en condiciones de aconsejar a Zelda. Volvió a tocar la puerta aunque de todas maneras entró sin permiso. Hatoru salió de ahí llevándose una bandeja de platos sucios.
—Mira Zel, si quieres mi consejo. No sigas ese consejo.
— ¿Y entonces qué?
—Deberías tratar de que las cosas sigan su curso. Mira si simplemente te encierras, lo único que consigues es que él se preocupe. ¿A caso buscas lastimarlo?
—No...
—Él está muy triste, creo que no puede entender que pasa contigo.
Zelda suspiro...
Quería que todo fuera como antes. Lo extrañaba. Realmente lo extrañaba muchísimo.
.
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Continuara...
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Comentarios del Capítulo
Y recuerdan aquella vez cuando Link fue a pedirle a Impa las llaves del ultimo piso de la escuela, y ella le dijo a Zelda "Zelda, espero que disfrutes eso y que por fin des una respuesta correcta"
Ésta es la prueba que desde siempre le estuvo diciendo que pensara en su respuesta correcta xD
¿Encontraría Link lo que buscaba mas allá de las dunas del desierto?
