*ೃ.˚.*ೃ

Capítulo 51: Twilight GAMES (Primera Parte)

*ೃ.˚.*ೃ***ೃ.˚.*ೃ

...

/Cinco, cuatro, tres... dos...uno!/

/Comenzamos/

Las voces en los altos parlantes se volvieron difusas... lejanas.

Zelda agachó la mirada.

Link... ¿la había plantado?

Un sentimiento verdaderamente desconocido se instaló en su alma.

Era tan extraño entender aquello, saber que por primera vez su pareja la había cambiado, que existía algo más importante que ella en las prioridades de su novio.

Realmente no podía creer eso, quizás porque él jamás había dejado de seguirla, y justo hoy que había trabajado con empeño para darle una verdadera sorpresa de cumpleaños él simplemente había desaparecido.

El sonido del alto parlante seguía resonando a lo lejos. Y de pronto El pensamiento egoísta que la había gobernado en un inicio se mezcló con la duda y la incertidumbre.

.~*}{…..}{*~.

El estadio de Dragonfly estaba a rebosar.

/Oh santas diosas, la cosa se pondrá buena, mira esa lista Mochi, jamás había visto tanto peso pesado junto/

El interlocutor Kyu reía alegremente, su compañero Mochi había comenzado a leer la lista de los participantes.

—Link...— los pensamientos de Zelda eran un caos, realmente quería salir de eso sitio, inclinó su peso hacia un lado para saltar fuera de la plataforma de juego.

/Ahí va el penúltimo bloque y en la plataforma del lado oeste solo con dos participantes están el pequeño del trío lizalfo, "Cronos" , su hermano mayor "Ceo" y... ohhhh ¡El lobo del Crepúsculo!/

/ ¡Que!/

— ¡Qué! — replicó Zelda

En ese instante el nombre de Link se marcó en la pantalla principal. Al otro lado en la plataforma oeste se encontraba la figura del susodicho, exhausta, jadeante y sin aliento. A duras penas se sostenía equilibrando su peso mientras sus manos temblaban buscando apoyo en sus propias rodillas.

/¡Que sorpresa!/

/Parece que consiguió llegar a su lugar un segundo antes de la cuenta regresiva y por eso el sistema no lo detectó en un inicio, sí que fue una sorpresa/

Zelda seguía de piedra, justo había estado a punto de saltar y dejarlo todo. Quizás aún no se reponía porque tenía una cara sumamente boba cuando desde lo lejos Link le lanzó una mirada coqueta con la que posiblemente le pedía disculpas.

Un fuerte ruido se escuchó y entonces la plataforma mágico-virtual se cerró, fue cubierta por la ilusión que le daba vida al juego. Así que Zelda apareció en un lugar desconocido.

/Iniciamos con las reglas del evento, Mochi/

/Vamos a ver, parece ser que tendremos una variación... ¡Cielos!/

Pasó un papel a su compañero. El otro Kyu abrió los ojos y soltó una risilla

/Ok, por esta única vez los puntos de monstruo normales no cuentan, ¡atención al escenario!/

Sobre sus cabezas se dibujó un cristal azul; con una figura errática, sus accidentadas curvas estaban custodiadas por finos filigranas dorados.

/Gana quien al final obtenga la joya, hey , está escondida en el escenario, pero cuidado jóvenes y valientes jugadores, éste tesoro está custodiado por un guardián secreto/

/Es tan secreto que ni siquiera yo, Mochi, sabe de qué se trata, solo podemos decirles que esta numerado con el nivel 20/

/Rayos pequeño amigo, es el doble de fuerte que los seres de las sombras y vaya que estos causan problemas/

/Suerte a todos... oh y algo más, estaremos en modalidad battle royal/

Las últimas palabras de Mochi por el altavoz hicieron que la docena de participantes exclamaran ¡que! Al unísono.

—Cuervo desgraciado, parece que empezaste jugando sucio, gruñó Link con una risita divertida

Dejó salir el poco aire que le quedaba.

—"Cuervo..." — no podía evitar sentirse muy culpable, lo había abandonado con esas creaturas, aunque los ojos del Hylian azabache parecían muy convencidos cuando le dijo que se fuera. —maldición.

...

Una bala casi le alcanzó el hombro, giro sobre su tobillo y disparo por instinto, un jugador que se había aventurado quedó marcado como "muerto".

/Parece que la Diosa va con todo/

/Les recordamos a nuestros anfitriones que solo las armas registradas están permitidas, cualquier uso de una herramienta externa marcara en automático una descalificación/

/ Y por supuesto, está estrictamente prohibido el uso de cualquier tipo de magia, ¡recuerden amiguitos, la seguridad es primero!/

/Aunque es legal usar habilidades naturales/

El último en hablar fue el novato Mochi. Prácticamente la advertencia significaba que si otro jugador sabia luchar cuerpo a cuerpo las reglas no lo detendrán, quizás el TG* de los profesionales estaba en un nivel completamente distinto.

/Vaya, allá va el joven Storm, ¡está volando muy bajo!/

/Está tratando de pillar a alguien desprevenido/

Storm, era el jugador novato, un joven watarara que pertenecía a un clan migrante. Era hábil y calculador pero para su infortunio, también muy premeditado.

La trampa en esto era que mientras los jugadores planeaban con sigilo sus estrategias, el par de Kyus narradores les veía desde lo alto de las cabinas, prácticamente podían arruinarles el plan o delatar su ubicación aun sin que fuera intencional. Cerca de ahí Ceo el lizalfo estaba escondido en una grieta del paisaje escarpado. El campo de juego había terminado en una extraña combinación de variopintos paisajes y entonces cuando vio pasar a Storm dio un latigazo con la cola y provocó un derrumbe. El resultado de aquello fue que el pobre e inexperto watarara quedara fuera de combate después ser aplastado por las gigantescas piedras.

—Jajajaja, que fácil— se burló, bajó de los riscos y con un gorgorito llamó al otro lizalfo. — haces bien de carnada hermano— elogió al susodicho, Hiperión sonrío dejando ver la hilera de colmillos filosos que adornaban su hocico.

/Ooooooh, vaya mala suerte/

El público había soltado un grito de terror al ver aquello.

/No se preocupen. Él está bien, el campo está diseñado para ser una ilusión perfecta, caerte de un barranco no te matara, pero les recordamos que la gravedad sigue presente así que si caes seguro te dolerá mucho jajajajajaja/

/Y eso seguro dolió mucho/

Las piedras que se habían desprendido desaparecieron, pero el pobre Storm había sido marcado como "muerto". Fuera de combate, quizás para la próxima vez aprendería de sus errores.

Sus botas resonaron en la escena poco después de que ya todo hubiera pasado, la solitaria espada yacía en el suelo, más de su dueño no había quedado rastro alguno, creía haberlo visto desde la distancia; con cierta rabia en los ojos y deseos de venganza absoluta. El lobo miro de nuevo al vacío, el sistema de TG debía haberlo sacado en automático del campo.

-Lizalfos…- susurró.

La espada brilló haciéndole señas, sonrió y la tomó para él mismo.

Las reglas dicen que solo las armas registradas pueden entrar al campo de batalla, no mencionan nada sobre obtener más de una vez dentro del juego.

Las palabras de su dama seguían en su cabeza. La Diosa podría no tener fuerza bruta que la respaldara, pero lo que si tenía era una inteligencia que aparecía muy puntualmente en las situaciones menos esperadas.

.~*}{…..}{*~.

Lejos de ahí Zelda había logrado librarse en buena manera. Aun estando sola era una contrincante de temer. Pero había cosas que le preocupaban, el incidente con Link la tenía distraída, quizás poco pensaba en que estaba en una competencia y mucho menos en que tenía que poner prioridad a la búsqueda del ítem especial. Su mente y su corazón estaban en otro lado, tan lejano que no sintió acercarse al vengativo de Cronos.

El lizalfo color esmeralda no olvidaría el ridículo que les habían hecho pasar hace poco más de un mes, ésta era su oportunidad, siempre buscaba conseguir algún logro propio, aunque comúnmente terminaba siendo opacado por su par de hermanos, quizás veía como buena suerte que los hubieran dispersado en distintos puntos del campo de batalla.

Saboreó el aire con su legua bífida.

Ya había pasado cerca de media hora desde que diera inicio el juego. La diosa pasó corriendo por los laberintos pétreos cuando de la nada el gigantesco reptil le salió a modo de emboscada.

— ¿A dónde vas con tanta prisa, pequeña deidad?— espetó de manera burlona enseñando los dientes

Zelda se detuvo de golpe y dio tres pasos en reversa.

—"Maldición"— pensó. Se había topado con un oponente grande y ágil. Sin pensarlo demasiado se llevó una mano a la cintura y cogió una de sus pistolas, casi al instante soltó tres disparos. Cronos gruñó y fue a esconderse tras una roca.

¡Menuda sorpresa!, por un segundo creyó que ella se asustaría, pero en cambio le había atacado sin siquiera perder la compostura. Meneó la cabeza, su contador de salud marco -20%, una de los disparos de la diosa le había alcanzado la cola.

—Grrrr— el sonido salió de su hocico en un tono peligroso, a lo lejos lograba escuchar a los espectadores en las gradas, incluso bajo la nítida transparencia de cielo mágico- virtual conseguía visualizar a la gente ahí afuera. Se relamió los belfos, no permitiría que se repitiera la historia. No volvería a ser humillado y mucho menos por una chiquilla. Alzó la mirada por encina de su escondite, otra bala rebotó justo ahí mismo.

—Condenada mocosa — rechistó. — ¡No puedes hacer eso por siempre!

— ¡Tampoco puedes esconderte para siempre! — le gritó de regreso.

Este era el momento huir o pelear. Si lo calculaba bien su elección decidiría el futuro de sus siguientes jugadas.

—"El guardián"— pensó. Aun no sabía qué tipo de monstruo tendría el ítem. —Lo siento Cronos— musitó muy bajo, guardó sus armas y se echó a correr en la dirección contraria a la que había venido.

Entre tanto el lagarto aguardaba su momento en silencio, pero el tiempo pasaba y su oponente simplemente había dejado de dar señales de vida. Olfateó la ligera corriente de viento, sus ojos se dilataron, y su mandíbula crujió al darse cuenta de lo que había hecho la Diosa.

...

Ni siquiera lo había pensado tanto. Sabía que le costaría vencerlo, Cronos era demasiado rápido como para enfrentarse cara a cara, sin algún factor sorpresa era muy difícil que tuviera oportunidad.

Mientras corría intentó hacer perder su rastro entre los laberintos de los acantilados, no obstante un rugido furibundo sonaba a la distancia.

— ¿Y ahora qué le pasa a éste?— se preguntó un poco molesta. Ese lagarto parecía demasiado insistente, ¿estaría enojado por lo de la última vez?

En realidad definitivamente estaba molesto, muy, muy molesto, y mucho más después de que lo hubieran menospreciado, tirado como trapo viejo.

Zelda le vio moverse entre las sombras de las rocas como si fuera una serpiente lista para arremeter contra su presa.

— ¿Consideras que no soy un oponente digno?— pronunció en voz gutural saltando delante de ella y cortándole el paso.

Zelda se detuvo de golpe.

— ¡Cronos, lagarto odioso, no tienes a alguien más a quien molestar!

El lagarto río con malicia, se abalanzó sobre ella, Zelda chocó las manos para usar su hechizo de invocación el cual era el único permitido por tratarse de una habilidad innata que se atribuía a la raza Hylian.

—Fuera— rugió, atinó a repelerlo con una de las espadas que guardaba con Link en un almacén compartido.

No obstante, su habilidad con el arma restaba ser demasiado básica, renunció a la idea después de unos solos minutos, pero parar ese entonces ya era tarde, el lizalfo malicioso leyó sus intenciones y sin escrúpulo alguno le dio un latigazo con la cola, la pobre Zelda terminó por caer disparada y rodó unos cuantos metros por el terreno pedregoso.

—Diablos— gruñó, su cinturón había salido volando después de que las escamas cortaran las amarras de cuero que lo sostenían, eso también significaba que había perdido sus pistolas.

—Serás mi cena pequeña diosa.

—Se te olvido el aderezo en polvo—le contestó y con el puño en tierra apuntó a los ojos.

El movimiento fue tan inesperado que Cronos se tambaleó en reversa hasta tropezar con su propia cola. Gruñó de rabia, mientras Zelda se levantaba con un brinco y se echaba a correr hacia la salida del laberinto.

/Diablos Mochi! ¿Viste eso?/

/Una espectacular jugada por parte de la Diosa. ¡Pero ahora esta indefensa!/

/El ataque de Cronos le dejó sin armas y ahora está corriendo en la dirección contraria/

/ ¿Podrá continuar el en juego sin sus pistolas?/

/ ¡Espera, que es eso!/

En ese instante el lizalfo abrió el hocico.

Zelda se viró al sentir que una extraña magia se acumulaba a sus espaldas.

La joven diosa pegó un ligero grito y no alcanzó a decir otra cosa. Cronos tiró a matar. A duras penas esquivó, pero él ataque ígneo siguió su curso. Un ruido estruendoso resonó en el estadio cuando la magia del lizalfo chocó contra el suelo a pocos centímetros de donde estaba Zelda quien frenó en seco pero terminó cayendo en la tierra lánguida y espesa que había quedado ahí en el camino, se hundió sin remedio alguno quedándose atascada en ese sitio.

Estaba atrapada, intento huir pero él fango viscoso se pegó aún más a ella. De pronto todo parecía haber terminado, fue como si el siguiente segundo cruzara en cámara lenta delante de los ojos de todos. La visión de aquel reptil enorme saltando hacia su presa con los ojos desorbitados y el hocico abierto envuelto en un resollido gutural, ansioso y bestial, como si el lizalfo se hubiera dejado consumir por sus más primitivos instintos.

Y entonces...

Algo le cayó encima. Cronos soltó un aullido lastimero cuando ese algo atrapó sus costillas desde el aire. Rápido y certero, fue como una bala salida de la nada. Nadie supo cómo ni de dónde.

Ambos cayeron fuerte en el terreno pedregoso, pero solo uno se levantó intacto.

/Ooooooh! ¡El lobo del crepúsculo! ¡Damas y caballeros, salió de la nada!/

/Lo veo y no lo creo, Mochi, fue como ver a un verdadero depredador emboscado a su presa/

/Ahí está , justo en la repetición/

Las pantallas laterales mostraron de nuevo ese momento, todos estaba sin aliento mientras nuevamente veían como el chico caía encima del lagarto, noqueándolo al momento en el que impactaban en el piso.

/Ya se veía venir/

/la mayoría apostamos a que este par de leyenda volvería a hacer equipo durante los juegos/

/¿Hmmmm?, si ambos sobreviven hasta el final ¿Quién crees que gane?/

/Bueno, no es secreto para nadie que ese lobo le aúlla a la joven deidad, quizás de deje perder para dar el honor a su dama/

Quizás hubiera sido un momento penoso para Zelda, de no ser porque estaba plenamente en shock, lo último que supo fue que había sido salvada de aquella viscosa trampa, miró hacia atrás de reojo y vio a Cronos desmayado en el piso, con la leyenda en letras virtuales: "muerto".

Aquella imagen se alejaba rápidamente en su entendimiento, ni siquiera sentía el piso... claro, no era ella la que estaba corriendo. Link la llevaba en brazos, cierta sensación le resultó familiar en aquella escena. Pronto la imagen de la noche en la que había conocido a Zilant invadió sus recuerdos, pero al igual que el lizalfo caído esta desapareció en segundos, simplemente miraba a Link, solo a Link. A su Link.

.~*}{…..}{*~.

Lejos de ahí ...

— ¡Baboso!— Rugió Ceo, estaba furioso después de escuchar la voz de los Kyus narradores. El hermano menor había caído presa del ataque del lobo del crepúsculo.

—Impulsivo... como siempre.

—No importa, ya recibirá su castigo después. — refunfuñó.

.~*}{…..}{*~.

Desde lo más alto del estadio Dragonfly, los narradores cotillas perdieron de vista a Link y Zelda, el joven se había encontrado un escondrijo entre el laberinto de rocas, sabía que con ese par de chismes arriba no llegarían muy lejos.

Aunque de pronto había un silencio absoluto. Zelda no había pronunciado palabra alguna.

Link la depositó en el piso con sumo cuidado.

—No me dices nada, Zel. — Habló rompiendo el silencio sepulcral que los envolvía— ¿Estas realmente enojada conmigo?

—Me dejaste. Link.

Sollozó, pero no pudo contenerse y terminó por refugiarse en el pecho de su amado.

Simplemente se sentía terrible, no tenía manera de pedir perdón por ello. Solamente la abrazó con fuerza.

—No... Perdóname, no es cierto. Pero no llegabas y de verdad lo sentí así. Y me dolió.

—Mi princesa.

—Y después de que pasó, me preocupe, pensé quizás algo le ha pasado. Pero estas aquí, sano y salvo, y no sé cómo sentirme— pronunció mientras sus manos se aferraban más y más a la ropa de su compañero— ¿Que podía ser más importante que estar juntos hoy?

—Nada…

—Link— le gruñó. Pero él le dio un besito en coronilla de la cabellera y todos esos sentimientos amargos desaparecieron.

—No puedo decirte a donde fui mi princesita.

— ¿Por qué?— gruñó en berrinche

— ¿Confías en mí?

Su voz fue tan dulce, que ahí mismo había caído antes de siquiera contestar "Si"

Link asomó a través del cielo raso falso que servía de firmamento del estadio virtual de Dragonfly, apretó a Zelda contra su pecho mientras husmeaba con la mirada, el lugar donde se suponía estaría Cuervo estaba vacío.

—Si mi misión tuvo éxito, Grusi volverá a sonreír. Bueno, quizás.

— ¿Qué?— finalmente sacó la cabeza de su escondite, asomó hacia afuera siguiendo los curiosos ojos de Link con la mirada. Pronto encontró a Grusi entre las miles de gentes, justo en el lugar de las gradas en el que la había dejado. Al inicio no entendió las palabras de Link en absoluto, hasta que se la nada un ser encapuchado se acercó a la chica.

Al inicio Grusi pareció tener cierta duda respecto a la presencia del extraño, pero en menos de lo que siquiera el propio Link hubiera pensado, la joven reconoció al susodicho y fue a abrazarlo. Zelda abrió los ojos como platos, porque incluso a esa distancia pudo ver como su amiga se aferraba, se desvivía y besaba a ese desconocido.

— ¡Cocu!...

—Ya lo sabía. El ingrato no iba a quedarse quieto, ni siquiera pese a su condición.

—Espera... Link, ¿acaso tú...?

—"Se acabó"— pensó— aunque de estar en su lugar yo habría hecho lo mismo, no habría podido estar un segundo más sin ver al amor de mi vida.

Sabía desde entonces que tendría que lidiar con la ira o la compasión de Grusi, quizás éste fuera el fin del secreto de Zilant, porque no imaginaba como iba a ser Cocu para excusarse, o mejor dicho sabía bien que no lo haría.

Soltó todo el aliento que había dejado retenido en lo que parecía una infinidad de tiempo, pero entonces Zelda lo abrazó por la cintura.

— ¿La llamada que recibiste, era del jefe Goron?— preguntó, imaginaba que así era porque Link había dado su nombre cuando habían ido a levantar la denuncia de desaparición.

—Fui por mi amigo— respondió evadiendo la pregunta.

—Pero porque no me dijiste nada.

—Porque te conozco, le habrías dicho a Grusi, y no sabía si podría volver con Cocu a salvo o siquiera si lo encontraría, no quería dar falsas esperanzas.

—Pero...

—Y cuando te digo que no, te pones terca— le interrumpió— como no te hubieras quedado quieta seguro que me seguías y no quería exponerte a un sitio peligroso.

— ¡Link!— gruñó plenamente ruborizada.

Sabía que no saldría del berrinche, así que se rindió ahí mismo. Pero por primera vez Zelda aceptó su derrota. El silencio regreso para envolver a la pareja.

—Link, no debes ir sin mí. — le regañó con tristeza

—Zel...

La tomó por la cintura y la besó intensamente, el contacto contra sus labios fue como una verdadera chispa, se obligó a sí mismo a poner la mente en blanco para no dejar escapar su magia.

—Un día de estos seguro me odias— susurró volviendo a caer en esa realidad tan fatídica que lo acosaba cada noche— pero mientras tanto déjame cuidarte. Daría mi vida por ti Zel.

.~*}{…..}{*~.

Hiperión olfateó el aire, enarcó una ceja y después irguió una sonrisa ladina. Con la garra señaló a los laberintos pétreos.

—Buen trabajo. Hermano. Buen trabajo— canturreó el lizalfo grande dándole al otro unas palmaditas.

—Pido al Chico.

—Hmmmm— lo pensó... y lo siguió pensando. Quizás debía decir si, aunque deseaba ser él quien le diera una paliza al que había descalificado a su hermano.

...

— ¿A dónde se fueron esos dos?

—Yo creo que el Lobo del crepúsculo se ha dado cuenta— dijo Mochi

— ¿Qué le vamos a hacer?, es un chico listo— rechistó él otro Kyu. El lobo le había restado diversión, pero también le añadido un toque de suspenso extra. El par de kyus sabía que cuando la pareja apareciera de nuevo lo harían de la forma más inesperada.

/Damas y caballeros, parece que se tomaron muy en serio lo del battle royal/

/Quedan seis competidores/

/ ¿Qué pasa si caen todos antes de encontrar al guardián?/

/Se acaba el juego/

/¿Y si el que sobrevive no consigue el ítem?/

/Entonces también se acaba el juego/

/Rayos/

"Y mil rayos", pensaron los competidores que aún quedaban en la arena.

.~*}{…..}{*~.

El calor de Link llenó su cuerpo, después de todo no había nada que hacer si se ponía de ese modo. Sucumbió ante sus caricias y sus tiernas palabras, aunque debió recordarse a sí misma que ese no era el lugar ni el momento para eso. Quiso huir pero era imposible, aunque para su buena o quizás mala fortuna los eventos del juego seguían su curso. Una sombra grande rodeada de una masa de oscuridad atravesó los cielos.

Una creatura Twili. Quizás la más grande que ambos hubieran visto hasta ahora.

Link alzó la mirada.

—Condenado Cuervo...— soltó sin pensarlo.

—No creo que sea un Kargaroc. — respondió ella haciendo alusión a aquellas otras aves gigantes

—No. Pero creo que encontramos al guardián.

Ella asintió.

Por ese momento ambos se miraron a los ojos, perdonaron cualquier infortunio o tristeza que hubieran pasado ese día.

—Hagamos una promesa— Pronunció Zelda.

Y ambos sellaron un pacto que dio el verdadero inicio de aquellos juegos del crepúsculo.

.

.

Continuara...

.


Comentarios del Capitulo:

Condenado Cuervo xD

Y finalmente llegamos a ésta parte, porque uffff todos quieren ver a Zeldita pateando traseros jajaja.

Bueno antes que nada una tremenda disculpa por el atraso, no me he sentido bien ni física ni emocionalmente, pero aun así no quería seguir retrasando la publicación de éste capitulo al cual solo le faltaban un par de correcciones. Espero que les haya gustado mucho y mil disculpas por ser el único fic que actualmente lleva una publicación continua, les prometo que mientras no muera en algún momento Camino a Hyrule y el resto de los stan by regresaran.