¡Hola! Es Frane, gracias por darse una vuelta por mi pequeña historia. Espero que les guste, una disculpa por los posibles errores de ortografía y quizás mi mala forma de escribir. Descubrí Haikyuu! hace poco y quede encantada con la historia, por lo que al tener el deseo de comenzar a escribir algo pensé que este manga sería el ideal. Esta historia contiene spoilers ligeros, un lenguaje vulgar, se hace mención del acoso y abuso sexual. No creo que desencadene episodios de pánico, pero sí has pasado por algo así, tal vez prefieras leer otra cosa, realmente no es muy explícito, pero hay personas que son muy sensibles. Lees bajo tu responsabilidad.
Finalmente, los personajes ni la historia no me pertenecen, son propiedad de Haruichi Furudate, y este escrito es sin fines de lucro. ¡Disfruten!
Tiempo muerto
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Por Fraanej
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Capítulo 1. Una mala broma.
"¡Es hora de irnos, Hinata idiota!" Se escuchó la gruesa voz del armador del equipo de voleibol de Karasuno. "¡Espérame Kageyama!" Le respondió el diminuto bloqueador central.
Se encontraban en el patio trasero de la preparatoria, Hinata se colgó su mochila y tomó su bicicleta, junto con Kageyama caminaron hacia la salida del plantel. Justo al frente estaban Tanaka y Sugawara sentados en el suelo.
"¡Deberíamos pasar con Ukai-sensei por unos onigiris!" Gritó emocionado Tanaka. "No creo que el entrenador quiera vernos incluso en los días libres, Tanaka-san" Sugawara le respondió, hizo un ademan en dirección a Kageyama y Hinata para que se acercaran a ellos.
"Así que, ¿quiéren ir a mi casa? Podría decirle a mi hermana que nos prepare algo para cenar" Tanaka habló para después levantarse y sacudirse el polvo de las piernas.
"¡Lo siento! ¡Le prometí a mis padres que cenaría en casa esta noche!" Hinata se disculpó con una sonrisa nerviosa. "¡Prometo que haremos algo mañana! ¡Nos vemos!"
Los tres chicos observaron como Hinata subía a su bicicleta y conforme avanzaba iba desapareciendo hacia una avenida, que seguramente lo llevaría al otro lado de la montaña.
"Hinata vive muy lejos de aquí, ¿cierto?" Preguntó Suga. "Creo que hace 30 minutos a su casa" Aclaró el armador.
"¡Con razón tiene tanta resistencia en las piernas!" Tanaka comenzó a saltar. Los 3 jugadores se dirigieron a casa del chico, mientras continuaban platicando acerca de sus entrenamientos.
Hinata iba pedaleando tranquilamente, las noches en la prefectura Miyagi eran agradables, el clima nunca fue lo suficientemente caliente como para sentirse sofocado, o tan frio como para evitar que saliera de casa. Había un silencio pacífico, era posible apreciar el sonido del río que corría alrededor de la prefectura, así como el nado de los peces en su interior.
Las estrellas adornaban el cielo y la gran luna mostraba su resplandor desde lejos. Transcurridos 20 minutos, Hinata comenzó a llegar al final del camino, giró en una pequeña apertura de la carretera para adentrarse al fraccionamiento. Él vivía en una zona un poco más campirana, con el paso de los años Miyagi estuvo en constante cambio, probablemente después podría contar con su propia torre, similar a la que estaba situada en Tokyo.
El cuervo estaba tan absorto en sus pensamientos acerca de los cambios futuristas de su ciudad que no se dio cuenta de que un pequeño automóvil se estaba acercando con velocidad. Fue demasiado tarde cuando giró la vista, en un parpadeo perdió el conocimiento.
Comenzó a moverse, había una superficie pesada pero no lograba ubicar si se encontraba sobre o debajo de ella. Todo su cuerpo se sentía demasiado pesado, su cabeza daba vueltas. Dio una respiración lenta y con dificultad, sabía que no serviría de nada entrar en pánico en ese momento. Logró apoyarse sobre sus brazos, sin embargo, aún tenía los ojos cerrados. No estaba seguro de cuánto tiempo estaba pasando, pero se sentía como una eternidad.
Veamos, iba en mi bicicleta, cuando voltee una gran luz apareció de repente… y creo que choqué contra un poste… ¿o fue una persona? ¡Fue demasiado fuerte!... Hinata pensó, ciertamente no estaba seguro de lo que había sucedido.
Fue demasiado rápido, demasiado duro y se sintió tan mal.Justo después de ello, comenzó a entrar en razón, no pudo ser una persona puesto que su cuerpo le dolía demasiado en todas partes, tal vez se golpeó contra la bicicleta y el impacto con el suelo lo rompió. "¿Ro-roto?" La pregunta y el miedo le invadieron con la misma velocidad con la que había perdido la conciencia.
Abrió sus ojos con lentitud, miró a su alrededor, pero no había nadie, incluso no había ninguna casa con las luces encendidas, o al menos dentro de su rango de vista. Intentó levantarse, pero sintió una clase de choque eléctrico que bajó por su espalda. Trató de mover sus piernas, no resultó, hubo una sensación extraña. Podía mover los dedos de su pie izquierdo, pero el derecho… ¿su pierna estaba tan entumecida que no la sentía en lo absoluto?
Las lágrimas bañaron su rostro, tenía tanto miedo y no quería mirar. Se giró despacio con ayuda de sus brazos, lanzó un suspiro tranquilo cuando observó que tenía ambas piernas y que al parecer ninguna estaba en una posición extraña. Probablemente era una torcedura.
"¡Mmmg, maldición!" Gritó, fue de nuevo ante esa sensación en su espalda. Un líquido espeso bajó por su cuello, se tocó, estaba sangrando. "¡Vamos Hinata! Esto no es nada…" Trató de animarse.
"¿Qué sucedió?" Escuchó otra voz. Pudo ver una figura a unos cuantos metros delante. ¡Sí había golpeado a otra persona! Si él se sentía fatal por el supuesto golpe de la bicicleta, no quiso imaginar cómo estaría aquel individuo.
Se levantó, no supo si fue a causa de la adrenalina o del miedo, necesitaba verificar el estado de aquel ciudadano. Al instante sintió como si su cuerpo se separara en dos, con dificultad dio unos cuantos saltos y después comenzó a cojear. Estaba mareado, pero se esforzó en sobre manera para no desmayarse de nuevo.
Se sentía una pésima persona, estaba demasiado distraído que ni siquiera notó que arrolló a alguien más. Se acercó al otro individuo, a causa de la oscuridad no lograba identificarlo, y su voz tampoco le era familiar. "Oye, ¿estás bien?" Esperó un momento, no tuvo respuesta. "¡Po-por favor! ¡No te mueras!" Sujetó al muchacho por los hombros y lo sacudió ligeramente. "¡Prometo que te llevaré a un hospital! ¡Por favor despierta!".
El muchacho no despertaba, Hinata entró en pánico nuevamente, miro en todas las direcciones. Todo seguía en silencio a pesar de sus gritos. A lo lejos vio su pequeña mochila. Nuevamente se levantó y trató de correr hacia ella, se lanzó al suelo, la abrió y tomó su celular.
Pasaban de las 9:00 p.m., abrió a sus contactos y optó por llamar a su padre…. ¡Bip bip! ¡Deja tu mensaje después del tono!, sin respuesta, seleccionó el número de su madre… ¡Bip bip! ¡Deja tu mensaje después del tono!
Fueron casi 10 minutos de estar marcando números aleatorios en su celular, esperando respuesta, pero nadie atendía del otro lado de la línea. ¿Quién podría responder? ¡Kageyama!... Se sintió desesperando, no era el mejor amigo del armador, y probablemente Tobio estaría bañándose, comiendo, o haciendo cualquier cosa, menos esperando una llamada suya.
¡Bip bip! ¡Habla Tobio, no puedo responder ahora, deja tu mensaje y te llamo enseguida!
¡Bip bip! ¡Habla Tobio, no puedo responder ahora, deja tu mensaje y te llamo enseguida!
¡Bip bip! ¡Habla Tobio, no puedo responder ahora, deja tu mensaje y te llamo enseguida!
"¡¿Qué quieres, Hinata idiota?! ¡¿No estás viendo la hora?!" Kageyama estaba molesto. Se encontraba en su recamara, estaba acostado en su cama mientras leía un manga.
Hinata sintió como su alma volvía a su cuerpo al escuchar la voz del armador. Inhalo y exhalo, trató de sonar tranquilo, nada preocupado… como si pudiese. "¡Kageyama! ¡Ne-necesito ayuda!"
"¡¿Uh?! ¿Qué podrías necesitar ahora? Cuelga el maldito teléfono y -" No pudo terminar puesto que Hinata lo interrumpió al instante, estaba seguro de que su compañero le colgaría de inmediato.
"¡Iba de-de camino a mi casa, pe-pero entonces, no sé qué pasó!" Kageyama se sintió intrigado, Hinata sonaba agitado, estaba hablando demasiado rápido. "¡Habla claro, Hinata idiota!" Le gritó.
"¡Creo que está muerto! ¡Lo golpee demasiado fuerte!"
¿Muerto? ¿De qué está hablando este idiota? Pensó el armador. No estaba de humor para las bromas del menor. "¡Voy a colgarte! ¡No quiero escuchar tus estúpidas bromas!" Aclaró.
"¡No no, por-por favor! Él esta… ¿qué?" Hubo un cambio repentino en la voz de Hinata. Tobio esperó, hubo un silencio abrumador del otro lado de la línea, podía escuchar un rose en la bocina, seguramente Hinata estaba cambiando de mano su teléfono. "¿Hinata?" Le llamó.
"¡Ya no está! Creo que se fue, pero debe estar cerca… hay algo de sangre aquí también y-"
La voz de Hinata fue sustituida por un sonido fuerte, parecía el claxon de un carro. Instantes después la llamada se cortó. Tobio se quedó desconcertado, una broma o no, fue de muy mal gusto. Ciertamente consideraba a Hinata como un ser problemático, sin modales, con un pésimo sentido común, y él no era necesariamente la persona más amable o paciente del mundo.
Aun así, no podía negar que estaba extrañado por la llamada de Hinata. ¿Cómo se atrevía a llamarle tan tarde? Y lo peor del caso, ¡le colgaba! Hinata era insoportable la mayoría del tiempo. Ni siquiera recordaba cuando fue que le dio su número telefónico, se preguntó si debía devolverle la llamada, tuvo un mal presentimiento, un cosquilleo en su nuca le hizo temblar. Estaba seguro de que se arrepentiría de marcarle al pelirrojo.
A pesar de sus intentos, su llamada fue mandada al buzón. Quizás Hinata se había quedado sin batería. Kageyama seguía preocupado, iban a ser casi las 10:00 p.m., si su madre entraba a su habitación y lo veía despierto lo regañaría. Supuso que estaba demasiado cansado, por lo que su preocupación era inútil en realidad. Se sentía algo paranoico. Podría ver a Hinata dentro de unas horas y podría preguntarle el motivo de su llamada. Dejó el celular sobre su escritorio, apagó la luz de su lámpara, se acomodó dentro de sus cobijas, cerró los ojos y al instante se quedó dormido.
El bloqueador central estaba hablando con Kageyama, se puso de pie en busca de la persona a la que había tratado de despertar minutos atrás, estaba demasiado abrumado, no se había alejado tanto y ese individuo había desaparecido. Estaba más alerta que antes, estaba sudando frio, su mirada se nublaba de vez en cuando, sus oídos zumbaban y se tambaleaba.
Cuando de pronto la extraña luz apareció nuevamente, un auto frenó justo detrás de él, se asustó y se tiró al suelo. Colgó el teléfono y lo dejó en su mochila, sin darse cuenta que lo había apagado. Escuchó como una de las puertas se abría, y alguien bajaba. Se sintió aliviado nuevamente, por fin alguien aparecía. Dio una sonrisa cansada que desapareció al instante.
El sujeto era muchísimo más grande que él, de complexión ancha, llevaba el cabello largo y recogido en una coleta. Se acercó a Hinata y lo jaló con fuerza, estando de pie lo colocó dentro del carro, lo lanzó a la parte trasera y le ató las manos con una cuerda. Hinata estaba demasiado asustando, su compañero se colocó en el asiento delantero y le gritó: "¡Más te vale guardar silencio o te matare!"
El pelirrojo levantó la vista, había un cuchillo frente a su rostro. Su agresor no perdió el tiempo, encendió el auto y se estacionó unas calles más abajo. Puso los seguros a las puertas y encendió el radio. Una canción comenzó a sonar. Demasiado mal para todo lo que estaba sucediendo.
Rain, rain, go away
Come again another day
Daddy wants to play
Rain, rain go away
El tipo guardó el cuchillo en un estuche, se pasó a la parte trasera y acarició el rostro del menor. Hinata no podía asimilar todo lo que estaba sucediendo, miró al muchacho, llevaba unos anteojos, parecían estar rotos, su rostro no se apreciaba muy bien, llevaba una chamarra azul, su pánico aumentó cuando notó el logo de la preparatoria Karasuno en su camisa. A pesar de ello, no ubicaba a esta persona, había manchas en su rostro y ropa.
"Te sorprendería lo mucho que sé de ti… niño" El muchacho se le acercó peligrosamente y lo arrincono contra la puerta del auto. "Te he visto en esos partidos, corriendo por todos lados… ¿te han dicho lo bien que te queda el uniforme?" Una de sus manos acarició su cabello, bajó con su rostro y luego hasta su cuello. "Pero, ¿sabes algo? Yo creo que te verías muchísimo mejor sin toda esa ropa…"
El tiempo pareció detenerse. Aquella persona le comenzó a besar el cuello para después morderlo con fuerza, bajó hasta su pecho, donde tomo una respiración profunda. Para esto, Hinata ya se encontraba recostado, el individuo desconocido tenía sus manos sobre su pecho, le bajó el zipper de la chamarra del equipo de Volei, le levantó la playera sin ningún cuidado. Con una mano sujetó las manos de Hinata sobre su cabeza, y con la otra le acarició el pecho.
Ante el roce, Shoyo no pudo evitar que su espalda se arquera. "Mmhh…" Soltó un gemido, no fue a causa de que lo estuviera disfrutando, sino por el dolor en su espalda. El hombre continúo besándole el pecho, lo mordía y dejaba algo de saliva después de chuparle la piel.
Hinata creía fielmente en la frase que dice: Todo sucede por una razón. Cualquier persona pasa por situaciones que son clave para su desarrollo y crecimiento, hay momentos más buenos que otros, y sin importar que, se deben aceptar con valentía.
"El miedo es para los débiles, debes ser valiente y enfrentar lo que venga con fuerza, sino jamás serás capaz de levantarte"
Alguien le había mencionado aquello en algún momento de su vida. Hinata había pasado por muchas situaciones en las que tuvo miedo, como aquella ocasión en que su abuelo enfermó, cuando su madre tuvo complicaciones durante el nacimiento de su hermana, su primer partido en la secundaria, cuando jugó con sus compañeros contra el equipo del Gran Rey y perdieron…
Ese partido en especial cruzó de forma lenta por su mente, estaba lleno de adrenalina, brincó y sintió que golpeó el balón, al abrir los ojos lo último que supo fue que el balón cruzó junto a él de regreso a la cancha. Sintió tantas cosas, pensó que era lo más parecido a lo que estaba sintiendo ahora.
Esa idea se esfumó demasiado rápido. ¿Qué debía hacer? Estaba llorando, apretó su boca, y con una fuerza inhumana logró soltar sus manos de la cuerda, trato de empujar al tipo, lo golpeó, rasguñó, incluso intento patearlo. Cualquier cosa era mejor que nada. Tal vez su vida terminaría en ese instante, pero no se iría de este mundo sin luchar. ¿Era valiente? No lo sabía, quería mantener la idea de que el gran Hinata tuvo una vida digna hasta el final, que no flaqueo ante nada, que siempre dio todo de sí, que luchó… que trató… que logró salir adelante… como el gran pequeño Gigante…
Un golpe le hizo soltar un grito, estaba sangrando nuevamente, ¿le había reventado el labio al tipo? No, la sangre en su rostro era suya. Había un olor desagradable en el aire, entre el sudor y sangre seca. "¡Te dije que te mataría así que cállate niño!" Esta vez no fue un golpe, el hombre se recostó sobre sus piernas y el dolor fue insoportable.
Se había olvidado por completo de la torcedura que tenía. El tipo volvió a sacar el cuchillo y lo colocó sobre su cuello, podía sentir frío de la punta del arma. Estaba seguro que si presionaba con más fuerza podría cortarle la piel fácilmente.
"Seré bueno contigo y terminaremos con esto rápido, ¿de acuerdo? ¡Asiente o te cortaré todo!" Le volvió a gritar. Hinata asintió rápido. ¿Qué terminara? Sí, eso sonaba tan bien.
El hombre le bajó fácilmente la pantalonera y los bóxers, le abrió ambas piernas y continúo desabrochándose su cinturón. Desabrochó su pantalón, se despojó de su ropa y dejó libre su miembro. Hinata quería vomitar, estaba seguro de todo lo que iba a pasar, cerró sus ojos con fuerza, las lágrimas seguían fluyendo, y con las manos se tapó la boca.
Un gritó ahogado salió cuando sintió como el muchacho le metía su miembro, con las manos le sujeto la cintura y sin ningún cuidado empezó a embestirlo. Después de un rato salió, con rapidez sujetó la cabeza de Hinata y lo acercó hasta su miembro. "¿Realmente eres un niño o ya sabes qué hacer? Si vomitas será peor, así que no lo hagas…"
Hinata aguantó lo mejor que pudo, colocó el miembro del tipo en su boca, pero no hizo nada más. Al parecer el hombre se molestó y lo empujó con fuerza. El oxígeno se le terminaba, su cabeza le dolía tanto, nuevamente sintió que de desmayaría.
Rain, rain, go away
Come again another day…
Perdió la cuenta de cuantas veces había sonado esa insoportable canción, lo único que tuvo claro, fue que cuando termino, su agresor también se detuvo. "Eres un buen niño… deberías agradecerme, ¿sabes?" Cuestionó el hombre. "La mayoría de personas que pasan por esto terminan muertas, así que estoy siendo amable contigo"
Hinata estaba recostado en el sillón, no podía moverse, le dolía todo el cuerpo, su cabeza se sentía como si fuese a estallar, tenía un mareo fatal, pero seguía teniendo miedo de vomitar. No podía moverse, era como si se encontrara recostado sobre vidrios rotos, y su pierna... no la sentía de nuevo. Ya no estaba llorando, solamente se limitaba a ver el techo del auto y esuchaba vagamente lo que el otro le decía. Estaba tan cansado. Quería cerrar sus ojos y dormir. Todo era un mal sueño. Era una pesadilla… o eso deseaba.
"Fuiste tan lindo tratando de ayudarme, por eso, mi vida por tu vida, es un trato justo, ¿no crees?"
Después de eso, el hombre le volvió a atar las manos y le acomodó la ropa, arrancó el auto y se detuvo en el lugar donde estuvieron antes. Abrió la puerta y lanzó a Hinata al suelo. Dudaba mucho que pudiese moverse, juraba que ya estaba inconsciente. No le tomó mayor importancia y se fue.
Pasaban de las 10:30 a.m. y Kageyama no había logrado encontrar a Hinata en ningún lado. Caminó en dirección al gimnasio, tampoco vio la bicicleta de su compañero en ningún sitio. ¿Había faltado a clases? Quizás estaba enfermo o salió de la ciudad con sus padres de último minuto. No se sentía bien, puesto que tampoco atendía el teléfono.
Al entrar al gimnasio, el armador saludó a sus compañeros. "¿No has visto a Shoyo? Siempre es el primero en llegar" Preguntó alarmado el líbero.
"No soy niñera de ese idiota" Le respondió sin más. Su cabeza comenzaba a dolerle, era cierto que compartía grado con el menor, y algunas clases, pero nada más. Siempre que había algo relacionado con el pelirrojo él se veía envuelto, estaba tan molesto por la presencia del menor, ni siquiera lo consideraba su amigo.
"Oi Kageyama-san, no hables así de Hinata-san" Le reprendió Sugawara.
"Lo más sorprendente, es que los insultos de Kageyama sólo se limiten a decir idiota, jajaja" Entró Daichi en la conversación con una risa burlona.
"¿Acaso el Rey extraña a su princesa?" Tsukishima le dedicó una mirada traviesa. Disfrutaba tanto de molestar al armador.
"¡Cállense idiotas! ¡Me importa muy poco lo que suceda con ese… idiota!" Justo en ese instante las puertas del gimnasio se abrieron de golpe, el profesor Ukai entró junto con Takeda, se veían muy mal. Ambos estaban pálidos, y sudaban frío.
"Ukai-sensei, ¿se encuentran bien?" Preguntó Tanaka. "Muchachos… ha pasado algo terrible, soy malo con las palabras así que escuchen a Takeda-sensei por favor" Respondió el entrenador Ukai.
Ante aquello, todos guardaron silencio. Se acercaron al entrenador, les hizo sentarse en la cancha y formaron un circulo. Kageyama no tuvo un buen presentimiento de lo que ocurría.
"Hace poco me llamó la señora Hinata, para avisarme que Hinata-san no estará presente por unos días en los entrenamientos, ni en la escuela…" Hizo una pausa. El ambiente se ponía pesado, todos estaban escuchando con atención, preocupados por lo que pudiese tener su compañero.
"Al parecer, el día de ayer Hinata-san tuvo un accidente de camino a casa" Aquello bastó para que Kageyama se levantara de golpe, empezó a respirar con dificultad. "Kageyama-san, ¿todo bien?" Le preguntó el entrenador.
"¡Hinata debe estar bien! ¡Yo hablé con él ayer!" Comenzó a gritar. Todos le vieron sorprendidos. "¿Qué te dijo exactamente?" Fue el turno de Daichi de hablar.
"Yo no lo entendí del todo, dijo que había golpeado a alguien…" Todos quedaron en shock ante ello. ¿Hinata siendo violento? "Después mencionó que estaba muerto, que no despertaba, y que había sangre"
Lo último lo dijo lentamente, sus manos subieron hasta su rostro y se tapó la boca por un instante. "Al final me colgó, le devolví la llamada y no me respondió… supuse que debía estar jugando o algo así…" El peso de toda esa situación se hizo presente.
¿Qué le había sucedido a Hinata? ¿Tuvo una clase de accidente? Kageyama estaba demasiado nervioso y preocupado por el menor. Amigos o no, se sentía sumamente responsable de ello.
Si tan sólo hubiese llamado de nuevo… si hubiese llamado a alguien más…
"¿Qué le sucedió a Shoyo, Takeda-sensei?" Preguntó Nishinoya.
"Está internado, es delicado, se abrió un caso para determinar lo que sucederá ahora…" Continúo diciendo. "Esto no es fácil, pero estoy seguro que Hinata-san se sentirá un poco mejor si tiene su compañía ante toda esta situación…"
"¡¿Qué le paso al idiota?!" Volvió a gritar Kageyama. Tanaka y Tsukishima se levantaron para sujetarlo, pareciera que el armador quisiera lanzarse sobre el entrenador, estaba demasiado alterado. "¡Cálmate Rey! Todos estamos preocupados por el enano…" Tsukishima estaba hablando seriamente, sin embargo, Tobio volteo a verlo y notó fácilmente la tristeza en su compañero.
"Lo siento…" Se disculpó el armador.
"¿Por qué abrieron un caso? ¿Realmente lastimó a alguien?" Pregunto Azumane. Dudaba de la credibilidad de aquello, Hinata podría ser muy ruidoso e inquieto, incluso imprudente en los partidos, pero jamás sería violento.
"No sabemos todos los detalles, Hinata no ha despertado, pero todo apunta a… una posible violación" Terminó de decir Takeda-sensei. Se quitó las gafas y lloró en silencio.
¿Violación? Aquelló golpeo a todos con demasiada fuerza. Todo debía ser un sueño, un mal día, una mala broma… Una broma… Fue lo que Kageyama le había dicho a Hinata la noche anterior. Sentía que le apretaban el corazón. Tenía una sensación extraña. Estaba demasiado confundido, simplemente lo que les decían no podía ser verdad.
Hinata era molesto la mayoría del tiempo, brincando de un lado a otro, completamente obsesionado por mejorar en cada práctica, quizás no era la persona más inteligente o hábil, pero tenía un buen corazón. Hinata era amable, era una buena persona, tal vez no merecería todas las maravillas del mundo, pero sí una buena vida. Algo tranquilo, incluso sencillo, Hinata sería feliz con ello. Así que, ¿por qué alguien así sería víctima de un escenario tan cruel?
Todo daba vueltas dentro de su cabeza, se dejó caer en la cancha y junto ambas manos sobre su cabeza. Kageyama pidió fuertemente, que todo aquello fuese mentira. No podía soportar la idea de que Hinata, que siempre estaba dispuesto a ayudar a sus compañeros, le hubiese pedido ayuda a él, y que él se la hubiese negado, no fue de manera consciente. Nunca se le cruzó la idea de que Hinata realmente pudiese estar en problemas.
¿Con que derechó podría ver a su compañero a los ojos? Incluso a los padres del menor, pudo hablar abiertamente con su equipo, pero no sabía con certeza si sería capaz de repetir todo aquello. Algo se sentía mal… algo dentro de él se rompió, lloró, y continúo pidiendo que fuese una mala broma.
Continuara
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Capítulo 2. Roto
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