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Capítulo 55: Twilight GAMES (Quinta Parte)

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...

Y ahí estaba, no podía mirarla al rostro, caminaban por los pasillos del estadio mientras la susodicha firmaba autógrafos de sus fans, de vez en cuando soltaba una que otra risita cuando le recordaban "su truco de asalto con alto nivel"

"En realidad si somos novios" había declarado ante una pregunta que le hicieron justo en ceremonia de premiación. Los cuchicheos en los pasillos no los habían abandonado desde entonces.

Justo fuera del estadio, Grusi se encontró con ellos. Iba acompañada del ser encapuchado.

—Felicidades amiga, ahora todos saben que robaste a tu compañero.

—No tenía forma de ganar, tuve que hacer trampa. — respondió sin timidez.

Grusi soltó una carcajada, estrujó aún más la mano de su misterioso acompañante

— ¿Y tú Link?

—Estoy conmocionado, pero sobreviviré. Estoy planeando ya mi venganza— dijo sin descaro, miró fijo a Zelda haciendo que esta sintiera un leve escalofrío. —No olvidare esto, mi Señora.

Ella río con cierto nervio. Sintió como él le apretaba la cintura con cierta fuerza.

—No te enojes— pronunció de manera tierna — ten es el premio de los juegos— Dijo dándole una cajita.

Link la abrió, era el orbe del dragón, Zelda se sorprendió al ver que no era un objeto virtual, pero al estar en contacto con el ambiente la parte externa se quebró al instante. Link se quedó con otra piedrita en la palma de su mano.

—El premio de los juegos del crepúsculo, es, el arma contra el crepúsculo— pronunció.

La piedra de DC había sido tallada a en forma de corazón y engarzada a una bonita cadena de oro. Link abrió el segurito y sin pensarlo colgó el collar en Zelda para después volver a cerrarlo.

—Me alegra que tu hayas ganado mi princesa. Y, no estoy enojado, sabes que jamás lo estaría contigo.

—Lo sé. Pero es tu regalo de cumpleaños, Link. Tenía que dejarte ganar pero al final me estaba divirtiendo tanto que me deje llevar. Gracias por cumplir tu promesa y pelear en serio conmigo.

Link sonrío, la atrapó en un beso.

—Ustedes están locos— dijo Grusi moviendo la cabeza.

Caminaron juntos por el camino a casa, pero se detuvieron en una de las entradas del parque de Hyrule City, había ahí un niveosita vendiendo helados de sabores.

Link saludo mientras ordenaba su perdido.

Entonces una figura bajita se acercó a los chicos.

—Señorita Diosa— saludo haciendo reverencia.

Zelda le reconoció de inmediato y le dedicó una cordial sonrisa.

—Eres tú, Storm, ¿cierto?

—My lady, es todo un honor para mí que me recuerde.

—Te dieron un buen golpe ¿estás bien?

—En excelente estado.

—Qué bueno— dijo con su vocecita tierna.

Link se acercó a ellos, Storm le saludo con la mirada, Link le devolvió el saludo de manera solemne.

—Sabía que vendrías. — dijo al tiempo que ejecutaba su técnica de invocación.

Trajo ahí la espada que Zelda había usado contra Cronos.

—Gracias, tal y como prometiste has vagando mi orgullo. — estiró el brazo y reclamó su arma.

Recordaba con claridad lo que había ocurrido después de que los lizalfos lo hubieran dejado fuera de combate. Estaba muy enojado pero ya no podía levantarse y a duras penas mantenía un leve hilo de conciencia, pero entonces el Lobo del crepúsculo había aparecido ante él. Lo miro de reojo por ese breve segundo antes de que el sistema del juego lo sacara.

Link, había tomado la espada prestada y la había vinculado a su hechizo con la promesa de que le haría vengar a su amo. Storm había perdido, pero al menos el Lobo de había dejado esa promesa como consuelo.

—Me alegra que mi espada defendiera a la señorita Diosa.

—Haces que me sienta apenada Storm.

—Eso es porque es uno de tus fans— clamó Link — No en vano ha venido todo el camino siguiéndonos, deje la espada en la recepción del estadio, pero en cambio ha decidido venir a verte.

El joven río con nervios, estaba un poco colorado.

—No te preocupes por Link, Storm. Él es así de celoso con todos mis fans.

—Yo entiendo porque. Él es un Hylian afortunado. Ah... yo...

— ¿Si, Storm?

—Soy Rouro, mi verdadero nombre es Rouro.

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Cerca de ahí, tres pares de ojos observaban al grupo de amigos, los lizalfos se arrastraron por las sombras del bosque. Ceo estaba verdaderamente enfurecido.

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—También soy tu fan, señor Lobo. — dijo en tono pícaro.

—A, ¿sí?— Link respondió de la misma manera.

Zelda y Grusi terminaban sus helados.

—Oye Cocu, ¿hasta cuándo vas a estar escondido ahí?— preguntó Zelda acercándose demasiado.

El joven de la capucha se escondió detrás de Grusi.

—Cocu no se siente bien, ha tenido unos días terribles, y... tuvo un accidente con su cabello, sí, eso. — Dijo Grusi un poquito nerviosa. — Él no quiere que nadie lo vea.

—Oh…

—Estaré bien—habló el joven bajo la capucha en voz un poco ronca—gracias por preocuparte, Zelda.

Nuevamente él apretó la mano de Grusi, ella miró a su amiga sin poder esconder su tristeza.

La joven Hylian se preguntó porque su amiga le miraba de esa forma, ¿porque miraba a Link de reojo sintiendo que lo acusaba con la mirada? Y ¿por qué de pronto parecía estar retenido algo? Como si quisiera gritarle un gran secreto.

—Oye Gru...

—Vaya, pero mira que tenemos aquí. —interrumpió alguien.

Eran Ceo y sus hermanos. Cronos miró a la diosa con desdén, no podía sacarse de la cabeza la humillación que le había hecho pasar. Hiperión estaba con ellos pero solo porque se había visto arrastrando hasta ahí por los otros dos, el lizalfo rojo soltó un bufido con fastidio.

—Parece que celebran su victoria— escupió Cronos en voz envenenada.

—Rencores de juego mueren en el juego— habló Rouro al notar el tono en la voz del lizalfo. —Es, una regla primordial.

En gruñido gutural comenzó a salir desde la garganta del reptil, Link apartó al Watarara y se puso delante de su novia.

—Tu tonta, estúpida y patética lealtad— le repitió Ceo — Nunca dejaras de ser un perrito faldero. No tienes orgullo, ¿No te das cuenta que solo te utiliza?, manipulándote para que seas su escudo. Me das repulsión...y lastima... pero más aún, asco.

—No pedí tu lastima, Ceo. Será mejor que te vayas.

—Esto no se acabó aquí. Lobo

El ambiente estaba tenso, tan tenso que se podía sentir la fragilidad en el aire, como si al menor movimiento aquella calma peligrosa fuera a desmoronarse. Los ojos azules de Link, volvieron a clavarse en el lizalfo.

Siempre había sido así. Los de su especie siempre terminaban causando más problemas de los que deberían.

—Vámonos, Zelda.

Ella lo miró ¿tenían que ser ellos los que de fueran?, eso le molestaba, pero hasta cierto punto entendía el actuar de su compañero. No debían seguirle el juego a esos bravucones.

—No me des la espalda, lobo, te arrepentirás—habló a gruñido, nadie excepto el Zilant oculto en Link entendió eso, podía sentir tras sus pasos la furia creciente del reptil.

—"Ni se te ocurra"— pensó, volvió a alentar a su novia para que anduviera más aprisa.

Por un segundo todo parecía haber pasado.

—Te dije que esto no se acababa aquí— replicó.

Link se detuvo ante la amenaza. Debía dejar pasarlo, debía, pero la mala energía de Ceo vibraba en todo su ser como una advertencia demasiado peligrosa.

—Camina, amor—susurró al oído de Zelda.

Pero entonces ella supo que algo andaba mal, conocía demasiado bien a su pareja como para detectar el cambio de tono en su voz. Se llevó un buen susto cuando de la nada Ceo se le fue encima, se llevó a Link entre las garras como un animal salvaje.

—Te robaste mi victoria—volvió a gruñir en su idioma.

Link estaba harto, lo suficiente para no contenerse, le golpeó el estómago con una patada sacándoselo de encima, aunque eso solo alimento aún más el desdén que ya había surgido entre ambos.

— ¡Basta!— Gruñó Hiperión —Nos vas a meter en problemas— rechistó poniéndose entre ambos.

Creyó quizás que si intervenía todo terminaría ahí mismo, pero Ceo no midió su propia furia y sin pensarlo al levantarse le dio un buen golpe con la cola. Gruñó mientras retenía el aliento ígneo.

—No te atrevas— amenazó Link. Ese lizalfo estaba por cruzar el límite.

Sordo a las amenazas siguió avanzando, y al final simplemente lo hizo, soltó la bocanada de fuego ardiente.

Por un segundo Link tomo posición de defensa, estaba listo para contrarrestar con otro hechizo.

Pero entonces...

—"Ésta magia..."— era una magia muy poderosa, y también muy conocida. Fue como si el tiempo se hubiera detenido.

Zelda, ni siquiera lo había pensado al momento de ponerse entre ellos. Link la vio ahí, pero no hizo nada, solo observó.

Ese segundo decisivo marcó su tiempo para siempre. Y Link no lo detuvo, no lo hizo porque reconoció ese poder antiguo, ese resplandor dorado que envolvió todo.

Una barrera ambarina se levantó frente a ellos y el cuerpo ardiente chocó contra ella estallando en mil pedazos.

Lo último que Ceo vio venir fue el escape de energía mágica que chocó contra él y sus hermanos después de que su propio aliento rebotaba en su contra.

Todos estaban catatónicos, incluso la misma Zelda.

— ¿Qué...qué pasó?

—Cielo, usaste tu magia.

— ¡Pero! , yo jamás había tenido un hechizo así.

—Quizás sí, y no lo sabias— dijo Link abrazándola muy fuerte. —despertaste un poder oculto al tratar de salvarme.

Aún estaba conmocionada, no podía terminar de creer que ella pudiera usar un poder así.

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Continuara...

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Comentarios del Capítulo:

"Un segundo decisivo que marco su tiempo para siempre"...

Huy. huy .huyyyy la venganza de Link huele a Zelink ¬u¬

¡Primer cap del año!, cortito pero espero que lo hayan disfrutado, nos acercamos a un episodio especial que me costo la vida escribir jajajajaja, soy re vaga :V algún día mis lectores me perdonaran xD (yahab sigue diciendo eso después de 10 años y pico)