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Capítulo Extra: Origen

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Hyrule City aproximadamente 3 años antes….

El sol brillaba y el cálido viento de verano ululaba con caricias sosas se deslizaba sobre los cabellos de los estudiantes.

Finalmente el tiempo había llegado, los años habían pasado y lo que en un inicio se había visto lejano en el entendimiento de la joven Zelda, ahora, era una realidad tácita.

—Por fin en una semana, Zelda.

La joven río con nerviosismo, acicaló su melena y miró al inmenso cielo. Cerca de ahí las nubes se paseaban perezosas, libres y rebeldes, haciendo formas graciosas y destiñendo el lienzo azulado del horizonte.

—Me pongo de nervios Grusi.

— ¿Por qué?

—No lo sé debe ser la emoción.

Sonrió, soltó una risita y la tomó por el brazo. Ese día el colegio de Hyrule rebosaba de energía, había estudiantes por todas partes, un movimiento sin control en cada parte del recinto. Y es que ese año se cerraba un ciclo en la vida de la joven hylian, finalmente se graduaría de la secundaria y daría el siguiente paso en sus estudios. Grusi había venido exclusivamente por mandato de sus antiguos profesores, hacía tiempo que ella había cambiado de escuela pero como antigua organizadora de eventos no había podido negarse al saber que en esta ocasión su amiga participaría del evento.

El gimnasio exterior daba cobijo a lo que en los siguientes días se convertiría en la pista principal de baile. Cocu también estaba ahí, había seguido a Grusi después de que ella le propusiera ser su ayudante, simplemente era que no podía negarse, ¿Y cómo hacerlo? Si eso significaba decirle no a la chica que le gustaba. Ese baile de colegio podría ser la oportunidad que había estado esperando todo el año desde que ambos comenzaran las clases de nivel superior y se convirtieran en compañeros.

— ¿Cómo va, señor técnico?— dijo la chica burlonamente

Cocu entorpeció y enredó los pies con los cables de las bocinas al escuchar su voz. Sus compañeros soltaron una risotada, se veía a leguas que Grusi lo traía por las nubes.

Zelda también soltó una risita y negó con la cabeza. Menudo par de tortolitos torpes pensaba, aunque para el caso ella era la menos indicada para darles consejo. Suspiró pensando en cierta personita.

Los años habían pasado perezosos por esas épocas, Link se había vuelto un poquito más alto, eso le disgustaba, pero al mismo tiempo sentía y atesoraba esos momentos, y muy dentro de sí musitaba el deseo de siempre estar a su lado.

Grusi levantó al entorpecido técnico en turno.

— ¿Dónde está Link?

—De vago.

— ¿A si?

—No. perdona Grusi, sé que les dije que él no se negaría. Pero surgió algo y está atrapado en el trabajo con mi padre.

—Es una lástima— añadió el chico. El famoso Link, realmente me habría encantado conocerlo.

—Otra vez será— rechisto Grusi ante la actitud despreocupada de su amigo.

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— ¡Dije que lo quería para hoy!

El alarido fue tan estruendoso, que Link cerró los ojos…

Aspiró hondo y dejó su mente en blanco. Daphnes estaba hecho una furia, pero eso ya no era novedad. Todos los días era lo mismo, técnicamente sus oídos se habían curtido a sus regaños aunque en los últimos días realmente sentía que terminaría por salir huyendo.

—Señor…

—No quiero excusas Link, necesito los prototipos de esos juegos funcionando.

—No puedo más. En serio…

Daphnes gruñó y escupió blasfemias sin dejar que terminara.

—Quiero abandonar

— ¡Qué!

—No puedo con ese proyecto, con las clases, con mi vida… he hecho tres exámenes finales solo ayer, realmente me voy a desmayar. Señor se lo dije, ya no estoy predispuesto para tantas horas de trabajo, no…

Azotó la mesa con una palmada fuerte. Link calló de golpe, enmudeció y agachó la mirada.

—Te daré hasta el anochecer— Gruñó — no quiero escuchar más excusas estúpidas, no te pago para eso.

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Y había sido todo, al final simplemente se había escabullido. "para esa noche", repitió y escupió las palabras, tomó sus planos y se largó ahí mismo.

El celular no había dejado de sonar durante diez minutos, pero le ignoró hasta que estuvo en pleno corazón de la ciudad de Hyrule, el ruido de las carrozas de vapor ya casi extintas embriagaba el ambiente.

—Diga…

—Hasta cuando…

—Por el amor de Hylia, estoy harto.

—Ven al lugar de siempre, Quiero mostrarte algo.

— ¿Me prestarás tu computadora?— añadió hecho una burla.

—Te va a encantar lo que tengo que mostrarte.

Paró el bus que pasaba a su lado, echó un brinco arriba y pagó con siete rupias. Durante un tiempo no dejo de pensar en lo sucedido…

—Se acabó… tengo que dejarlo…

Y había sido una decisión absoluta. El ruido del transporte se dispersó en sus pensamientos, cerró los ojos y dejó que el tiempo fluyera, hasta que llegó al lado noreste de la monopoli y retomó el camino por pie propio. Cerca de ahí el conjunto habitacional más poblado de todos se erigía, subió por un edificio de pisos y tocó la puerta.

Cuervo asomó por una rendija.

—Contraseña.

Una venita se dibujó en la cara de Link y en automático pateó la puerta, el pobre Cuervo salió volando hacia el interior de su propio departamento.

—Pequeño delincuente—Rugió

El joven hylian simplemente soltó una risilla.

—Vienes de un humor de perros, si vivieras conmigo nada de esto pasaría.

— ¿Y soportar tu desasosiego matutino?, no gracias— rechisto, se cogió la laptop y hurtó la mesa.

— ¿¡Quieres dejar esa basura!?

—No es basura, es…. — bufó dejando salir todo el resentimiento con desgana…

—Basura.

—Si es basura, pero para mí mala fortuna es la basura de la que estoy a cargo.

Tecleó fuerte y aprisa, la única razón por la que ahora estaba ahí usando esa vieja máquina era porque no soportaba estar ni un segundo más bajo la sombra de su jefe, realmente prefería esa cosa a los gritos constantes del padre de Zelda.

—Link…

—Que…

—Compre algo increíble. En serio, increíble.

Link rodó los ojos, no tenía que adivinar que otra locura habría hecho. Siguió trabajando sin dejar que las palabras del ave negra lo inmutaran. Por largo tiempo apenas si puso atención en lo que su compañero le decía, eran murmullos vagos, anécdotas viejas y resoluciones de juventud que parecía ya olvidadas hace mucho.

—Y al final lo aposte todo en esa inversión. Creo que lo llamaré Dragonfly— Clamó con orgullo.

Link giró su silla y enarcó una ceja.

— ¿Qué?

—Lo que escuchaste, compre la empresa y le voy a cambiar el nombre.

—Estás loco— negó, giró la silla, siguió tecleando.

Cuervo lo cogió del respaldo y le obligó a dar la vuelta de nuevo. Por un segundo sus miradas se cruzaron. ¿Era en serio?, casi al instante supo que no mentía. De verdad que en últimas fechas ese hylian había enloquecido.

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—Estás loco— volvió a decir.

Cuervo lo zapeó por inercia. Fue la primera vez que Link estuvo en ese sitio, le miró con la cabeza inclinada hacia arriba, como aquel día en el que había mirado al Z-Corp años en el pasado.

—No quiero preguntar de donde sacaste el dinero

—Vendí tu rancho.

—Voy a asesinarte— contestó en seco

Un silencio sepulcral se hizo entre ambos.

—Era broma…

Si era broma, y tuvo que decirlo antes de que Link de verdad lo asesinara.

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El Bosque de Hyrule central suspiraba hacia el corazón de la urbe, la hojarasca danzarina terminó en la cabeza de la joven Diosa, quien perezosa volvía a casa después de los deberes

Grusi le había abandonado pero no por ello sentía la melancolía de la soledad y el mutismo que le acompañaban en el viaje. Pronto su joven guardián apareció ante ella dando saltitos juguetones a su alrededor como si de un cachorro se tratase.

—Basta, Link ¿dónde rayos has estado todo el día?

Él arqueó una ceja ante la acusación de la dama.

—De casualidad llame a casa, me dijeron que no estabas en el edificio.

—He huido— canturreó con su vocecita cantarina.

Zel le negó con la cabeza, le gruñó por lo bajo y le despeinó la cabellera.

Juntos caminaron por los senderos aledaños del parque, esa era su ruta preferida, dado que evadía el caos que se cernía durante la tarde en la ciudad.

Pronto los pasos de Link se volvieron nerviosos.

—Oye Zel...

Ella se viró al escuchar la voz trémula, suspiró, sabía lo que él quería, lo conocía tan bien que para ella ya no era sorpresa cada una de las cosas que su joven compañero pensaba.

—Me pregunto... Es decir... ¿Vamos a ir al baile juntos verdad?

—Mmmmmh...

— ¿Zel?

—Iré con Grusi, si quieres puedes venir.

El pobre literalmente se cayó de espaldas, ella soltó una risita un tanto malvada

— ¡Por qué!

—No somos pareja Link, si te digo que sí seguro haces una locura... Y no, aunque me pongas tu cara de cachorro la respuesta es no.

— ¡Zel! — gruñó después de que fallara su último recurso.

Simplemente se quedó ahí en silencio caminando tras de ella, envuelto en la desgracia de su propio fallo y mirando a la nada, observando a las hojas ya pérdidas de su propio camino y escuchando a las que morían bajo sus pasos cada vez que avanzaba.

Y el viaje se volvió melancólico...

Zelda miró tras de sí sólo para verificar lo que ya sabía. Él jamás se iría de su lado aunque eso significará seguirla toda una vida en silencio.

—"No quiero que te enojes conmigo"— Pensó, se detuvo de golpe pero fue recibida por los brazos de su guardián eterno.

—Está bien— musitó, la apachurró contra su pecho mientras descansaba su rostro contra el oído de ella. Zelda se estremeció y engarruño las manos contra uno de los brazos de su captor. — iremos en grupo, ¿pero, bailaras conmigo?

—Si te portas bien... — le señaló, aun así dejándolo en la duda, Link le apachurró aún más a modo de venganza.

Ella rió y le dio un empujoncito "no me hagas sacar el bate" clamó a modo de advertencia, Link retrocedió tres pasos pero no dejó de verla con esa mirada seductora.

—Oye, olvidé decirte algo, es importante creo.

—Aja.

—Se votó porque la fiesta fuera de disfraces.

— ¿Qué? Pero es una graduación

Ella soltó una risotada tremenda. La verdad era que igual se había sorprendido, no esperaba que sus compañeros fueran a proponer tal locura.

Link negó la cabeza una y otra vez, hasta que de la nada pareció tener una idea y dibujó una sonrisa ladina. Zel seguía diciendo que era una locura y que además no le apetecía vestirse de nada que no fuera de ella misma.

—Oh si... Que locura. Deberías ir con Grusi de compras, quizás encuentres algo interesante.

Ese comentario sospechoso paso inadvertido y Siguieron andando hasta llegar a casa.}

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La silla se destrozó al impactar contra la pared. Link abrazó a Zelda quien había quedado terriblemente asustada después de que casi le llegará el golpe.

Ambos estaban aturdidos, desde el despacho principal del edificio solamente lograron identificar una voz histérica y femenina. Aquel timbre pertenecía a Impa y se alzaba por sobre la algarabía que se había desplazado hacia los pasillos colindantes.

—¡Pero se acabó!, ¡Me escuchaste, Daphnes!

Un fuerte rugido de "fuera" retumbó en todos los rincones, la joven hylian apenas si pudo sacar la cabeza de su escondite cuando vio a su mentora salir de aquel sitio.

La Sheikah se quedó un tanto aturdida al toparse con los chicos.

—Zel, cariño ven a verme— pronunció con lágrimas de rabia y voz quebrada

Zelda y Link se miraron, jamás la habían visto de esa manera. Él le incitó a que obedeciera y ella asintió aunque con un mal presentimiento.

Con cierto nervio el joven asomó a la oficina que aún seguía abierta. No pronunció palabra ni sonido, sabía que cualquier cosa podría terminar en algo peor que esa silla maltrecha.

Sacó de su bolsillo la usb con el proyecto que había estado trabajando ese mismo día, con la calma que presidía al desastre su mano soltó el objeto sobre la mesa.

Daphnes seguía sin decir palabra.

Link respiró profundo y se dio la media vuelta, quería salir de ahí… o más bien huir, había llegado a un punto en el que sabía lo que vendría y quería evitarlo.

—Envié lo siguiente— habló con voz ronca—prepáralo para la siguiente semana.

Link le negó con la cabeza.

— ¿No qué?

—No tengo tiempo.

—Arréglalo como puedas.

Link volvió a negar, pero está vez lo miró a los ojos y sostuvo su mirada firme. Daphnes sintió el desafío de forma tajante.

—Link piensa bien en lo que haces, ¿quieres terminar en la calle como el mísero vagabundo que eres?

Quizás creyó que con eso le doblegaría, que su mirada se volvería temerosa y sumisa. Pero Link simplemente le dio la espalda.

—Estoy pensando bien…

Caminó a la salida consiente de que podría ser golpeado por algún objeto.

Cuando llegó al piso treinta Zel estaba llorando en silencio, abrazada a su lobo tratando de sosegarse a sí misma. Miró por fuera del balcón y clavó la mirada a las calles, fuera, los pasos de la Sheikah se alejaban de ahí sin rumbo, Link la miró marcharse con una única alforja prendada a la cintura, siguió la sombra de su silueta sin saber que ésta jamás volvería a reflejarse en esas calles.

Zel siguió ahí sumida en una profunda melancolía, alzó la cabeza, lo miró, él también la miró a ella y volvió a su lado. Soltó al lobo de peluche y lo reemplazo con él pecho cálido de su amigo. Link simplemente le acarició la cabeza.

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Y por más que lo pensaba sabía que tarde o temprano tendría que decirle a Zelda, pero no parecía el momento adecuado. Para colmo Impa se la había adelantado, aunque no la culpaba de nada.

Ese día vio a Grusi atarearse con los últimos preparativos del baile, se escabulló por ahí cerca y la llamó en silencio.

Al inicio Grusi se sintió confusa, miró al chico haciéndole señas desde el rincón de un pasillo, después intuyó que deseaba hablarle en privado, miró hacia ambos lados, Zelda charlaba distraídamente con otros estudiantes, entonces fue hasta donde Link.

—Estás loco— rechistó, no sabía si reír o tomárselo en serio después de escuchar cierto favor que él le había pedido.

—Te lo suplico Grusi, solo puedo hacer esto si tú me ayudas

— ¿Cómo sabes que elegirá ese?

—Yo sé que lo hará, confía en mí.

—Estas chiflado Link, aunque admito que tu idea es muy tierna, solo por eso no puedo negarme a ayudarte, necesito presenciar esa locura con mis propios ojos—dijo negando con la cabeza mientras se aguantaba la risa.

Seguro que después de todo Zelda los mataba a ambos, pero Grusi consideraba que valdría la pena, especialmente si conseguía robar un par de fotografías.

—Excelente—clamó Link sintiendo su victoria cerca.

Esa tarde Zelda encontró un libro fuera de su sitio, en lo que solía ser la antigua biblioteca de su madre, al hojearlo se enamoró de él a primera vista, lo llevó consigo el resto del día, incluso a la hora de la cena.

— ¿Qué lees? — preguntó Link escondiendo una sonrisa maquiavélica.

—Una anécdota antigua de Hyrule, un recopilado hecho por un antiguo maestro sheikah, parece que rescato muchas historias y las ordenó acá. La más antigua relata la leyenda de una joven princesa y su valiente caballero.

— ¿Es de tu mamá?

—Si—replicó sin quitar la vista de aquellas páginas, en la portada se leía "Ariane", pues al parecer su antigua propietaria lo había marcado como suyo.

Link volvió a disimular una sonrisa, sorbió una cucharada de sopa y miró a Zelda de reojo.

—Zel quieres…?

—Si quiero.

— ¡De verdad!

—Sí, pásame el pastel.

—El pastel no—rechistó Link dándose un tope contra la mesa. — bueno, sí, aquí tienes…. ¿Quieres….?

—Link, vamos a ir al baile como amigos, ¿recuerdas?

—Si— Gruñó por lo bajo, volvió a enterrar el rostro contra la mesa. Zelda soltó una risita, se levantó de su sitio y fue a acariciarle la melena— No me voy a rendir—siguió gruñendo aún con la voz desfigurada que resultaba de estar tan cerca de la madera.

—Pórtate bien.

—Si princesa—respondió.

La miró marcharse y suspiró de lleno, ella se veía tan bonita incluso yendo de espaldas, Link le miró como un cachorro enamorado, su celular sonó en su bolsillo; era un mensaje de Grusi que decía "mañana" acompañado de una carita feliz.

Bueno si ambos no morían en el intento al menos sería divertido.

Sonrió, dejó que sus pensamientos volaran pero se cortaron de golpe cuando Daphnes dejó caer junto él un manuscrito de proyecto. Link dio un sobresalto y le miró sin poder esconder su resentimiento.

— ¿Qué te pasa? — Gruñó el hombre.

—No estoy feliz señor, eso es lo que pasa.

..

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Y simplemente se había marchado, había botado el dichoso manuscrito ahí mismo en la mesa. La noche se mecía serena y silenciosa, Link asomó por la ventana de uno de los pisos altos, una sombra se había dibujado en las paredes del gran rascacielos bajo la luz de la luna, algo rondaba los cielos del Z-corp. Metros por encima de su cabeza la cerca de alambrado eléctrico hacia su típico ruidillo constante, sin pensarlo mucho salto hacia afuera y aterrizó como gato en uno de los balcones exteriores. La sombra seguía dando vueltas alrededor del edificio.

—Mira eso

Link alzó la mirada al escuchar esa voz conocida, a sus espaldas Cuervo señaló el cielo, el pequeño hylian contuvo un grito, sus ojos retuvieron aquella escena mientras su corazón temblaba.

Cerca de ahí un portal hacia el mundo Twili estaba naciendo.

Siempre había sido así, aparecían de la nada sin antes dar algún indicio de su presencia, eran el mayor misterio que unía a ambos mundos, muy pocos mortales habían logrado ver el nacimiento de alguno en su vida porque siempre eran así de esporádicos, iban y venían a placer, aparecían sin patrón alguno al cual seguirle la pista, en el momento que ellos deseaban y en el lugar más inesperado para los seres de la luz.

—Impresionante.

La voz de Cuervo retumbó en su cabeza, los ojos de Link seguían fijos en el portal.

—Vamos a verlo más de cerca — pronunció, viró hacia Link, éste asintió con la cabeza y ambos saltaron fuera del edificio.

A través de la noche resonó el sonido ancestral al que los loftwing acudían desde los tiempos de la diosa. La sombra que había rondado el Z-corp hizo presencia y fue al encuentro de los hylian, no era otro más que Susurró Nocturno quién había estado a la espera de las órdenes de su jinete, la descomunal ave negra voló a través del cielo nocturno de Hyrule City, invisible y sigilosa, mientras su plumaje azabache se fundía contra la oscuridad de aquella gran metrópoli.

Aterrizó sobre la azotea de un edificio de oficinas.

— ¿Qué es esa sensación?

—No lo sé. Como siempre aparecen desde el cielo nadie puede acercarse tanto — pronunció mientras ambos veían como un grupo de stalwolfs salían desde ese agujero, los caídos caían a la tierra y enderezaban el cuerpo como gatos en el aire.

Link los vio correr libres y libertinos en las calles de asfalto, gruñéndose entre ellos y correteándose de forma torpe.

—Yo creo que el crepúsculo atrae todo lo que queda cerca de la grieta— dijo Cuervo. Se sentía una fuerza extraña, casi magnética, como si el resquicio del portal que aún quedaba abierto succionara todo lo que yacía en su perímetro.

Link ladeó la cabeza. Ambos siguieron observando. La mirada de Cuervo parecía querer hurgar más allá de lo que el portal le permitía ver.

—Si pudiéramos tener… el poder de ir al otro lado… — susurró.

Desde hace tiempo lo pensaba.

Era una locura.

Pero la persistencia de Link e Impa parecía haber hecho eco en su propia locura.

Link se acercó a la orilla del techo y se quedó ahí, mirando el fenómeno crepuscular por varias horas.

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Grusi parecía estar de cacería, se hizo la loca y habló en voz alta mientras miraba su teléfono.

—Oh, no sé qué elegir para el baile—rechistó con pesadumbre, asegurándose que Zelda la escuchara. Deslizó los dedos por la pantalla táctil de su teléfono y volvió a rechistar—Debería ir al centro comercial

—Grusi ¿vas a ir de compras?

—Zelda, no he elegido mi disfraz para el baile.

Zelda hizo una mueca.

—Yo tampoco he elegido nada… este… ¡vayamos juntas!

—Excelente idea— clamó, irguió una sonrisa mientras su plan avanzaba tal y como lo tenía previsto.

Aún faltaban unas cuantas horas de clase, así que ambas acordaron encontrarse a cierta hora cerca de la entrada norte; y así fue, horas más tarde ambas llevaron sus pasos hasta el corazón de Hyrule, después de andar por varias tiendas sin resultado alguno se detuvieron junto a la estatua de don bonachón.

Zelda parecía triste pues nada de lo que había visto le había llamado la atención.

—Oye, no hemos visto por ahí— señaló chica castaña.

Había una callecita que daba pie hacia el mercado de los artesanos, Zelda se encogió de hombros "¿por qué no?" pensó. Caminaron por ese sitio en el que "casualmente" se erigida un pequeño edificio, por fuera se leía en tipografía rústica "Ordon" y en el escaparate principal había muchas y variopintas telas fabricadas a mano.

Grusi jaló a Zelda hacia dentro, ella negó con la cabeza, creía que no estaban en el lugar indicado y que era mejor volver tras sus pasos. Pero dentro del edificio también había algunos trajes.

—Tienes razón, Zel— no hay nada interesante, dijo despreocupadamente una vez que se había asegurado de llevar a la joven Hylian por todos los pasillos, la tomó de la mano dispuesta a guiarla a la salida, pero entonces, se encontró con que Zelda no se movía ni un centímetro, se había plantado ahí en el fondo de la tienda como si fuera una piedra.

—Ese, Grusi— dijo señalando a un atuendo que había captado su atención.

Grusi se viró para mirarla, Zelda había encajado la mirada en esa prenda, sus ojos relucían brillantes y húmedos como los de un cachorro mientras se paraba de puntitas y jalaba a su compañera de vuelta hacia adentro.

En ese punto simplemente pensó "Link, eres un brujo malvado"

—Es igualito al vestido de la princesa de la leyenda.

— ¿Un disfraz de princesa? ¿Por qué no? Se te vería hermoso.

—Yo lo quiero—dijo sin pensarlo, antes de echarse a andar a saltitos por el pasillo de la tienda

—Brujo— volvió a decir. Aunque no debería de haberle sorprendido, después de todo… — después de todo, tú la conoces como nadie.

Estaba orgullosa de su elección, pagó con su tarjeta de crédito mientras cogía el paquete que recién habían envuelto para ella, durante ese segundo sintió que amaba ese pedazo de tela y la abrazó apachurrándola con fuerza desmedida.

Grusi también eligió algo de ahí mismo, el disfraz de la gran hada le quedaba perfecto. Ahora sólo les quedaba esperar al día siguiente. Ambas estaban felices de haber encontrado el atuendo indicado.

El gran día llegó más rápido de lo que cualquiera hubiera deseado. Zelda y Link serían ahí los más "pequeños" y su osadía no había pasado desapercibida por nadie. En su afán por independizarse y salir de su jaula de oro, la pequeña diosa se había saltado todo un curso a base de exámenes muy difíciles y largas noches de desvelo, quizás era por eso que muy en el fondo se sentía algo culpable pues cuando se lo mencionó a Link estaba consciente de que quizás él seguiría sus mismos pasos.

Y así había sido, el pequeño lobato se había quedado cerca de su señora, pero aquello no había venido sin consecuencias, su osadía no sólo lo había orillado a cambiar su ritmo de vida sino también a replanteársela.

Escondido en su rincón, el joven Hylian respiró profundo, se acomodó el disfraz ciñéndose el fajo y ajustando sus guantes. Estaba tras el escenario en plena oscuridad cuando sus ojos azules de cazador refulgieron al ver que por la puerta principal llegaban las chicas.

Ese día Zelda se había preparado en casa de Grusi porque la ocasión ameritaba que ambas chicas hicieran una pequeña sesión de maquillaje. Llegaron despampanantes haciendo gala de sus atuendos que no pasaron desapercibidos por ser de los más llamativos, especialmente el de Grusi pues de entre todos parecía ser el más atrevido, la joven se separó unos minutos de su acompañante para ir a saludar a su amigo.

Cocu estaba casi al lado de Link aunque no le había notado, digamos que… su elección de disfraz no había sido la más inteligente, Grusi llegó a su lado y negó con la cabeza mientras le daba un zape a modo de broma.

— ¿Cómo es que yo soy una gran Hada y tu un pollo gigante?

—Soy un loftwing

—Pollo gigante—repitió sin poder evitar que se escapara una carcajada—Mira nada más, ¿tan siquiera puedes ver con esa cosa? — preguntó levantando un poco la cabeza de aquella ave humana.

Él río con cierto nervio, era cierto, apenas si podía ver por la diminuta abertura que había en los ojos del disfraz de loftwing, sin contar que el sonido de la voz de la chica le llegaba con un eco de lo más extraño. Grusi negó con la cabeza, aunque no había perdido aquella sonrisa divertida, se giró un poco y con discreción le hizo una seña a su cómplice.

Link se cogió la boina que llevaba puesta y la apachurró contra su pecho, un leve sonrojo coloreó sus mejillas al ver lo bellísima que se había puesto Zelda aquella noche, era como si ese disfraz de princesa hubiera sido diseñado específicamente para ella, y en parte así era, el muy pillo sabía lo mucho que le gustaban los diseños de la antigua era, y se las había ingeniado para mandar a hacer una réplica casi exacta; la había puesto en un lugar y un momento justos antes del día del baile.

El corazón le latía a mil, pero no porque estuviera nervioso ante la locura que estaba a punto de realizar, simplemente era que su amor por ella había crecido aún más al transcurrir los años.

—Vamos — se rechistó a sí mismo en voz baja pero firme, se acomodó la boina y salió de su escondite.

Zelda que casualmente miraba justo en esa dirección se quedó helada.

—Grusi — la llamó justo cuando volvía a su lado, la otra chica detuvo su andar para atenderle.

— ¿Sí?

—¿Ese.. Ese es, es Link?

—Oh, con que ahí estaba—su tono sarcástico paso desapercibido

Zelda seguía shockeada, Link le miró en ese instante y le guiñó el ojo de forma coqueta.

— ¿Cómo rayos es que terminamos con disfraces a juego? — casi tartamudeó, ¡Cómo podía ser posible!, por ahí había gato encerrado, aunque no tenía idea de cómo rayos de las había ingeniado para ponerle esa trampa.

¿Trampa?, oh si, en el momento en el que cayó en cuenta de eso quiso huir del sitio, pero sus piernas no le respondían.

— ¿A juego? — Por primera vez Grusi puso atención al traje de su cómplice, era cierto los patrones y las costuras tenían cierto parecido a las del vestido de Zelda.

—Se disfrazó de guardia real, y yo de princesa… algo trama, debo huir de aquí. — dijo en tono solemne dando la vuelta.

—Creo que se verían tiernos juntos, hoy.

La joven hylian sudó en frío.

—Al menos si el chico que te gusta te saca a bailar no será un pollo gigante—rechistó entre carcajadas.

Zelda arqueó una ceja y lo pensó un segundo, nuevamente buscó a Link con la mirada, él había detenido su andar justo al lado de Cocu.

El chico bajo el disfraz de loftwing alzó la cabeza cuando esa persona le habló.

— ¿Eres el encargado del sonido?

—Oh sí, soy yo — respondió, hasta entonces había estado en cuclillas revisando un par de cables, justo cuando Link lo llamó se levantó con parsimonia, cuidaba que no se le cayera la cabeza al pájaro así que se veía gracioso tratando de balancearse a sí mismo.

Cocu abrió los ojos con cierta sorpresa cuando aquel chico le pidió cierto favor inesperado. Estaba seguro que él karaoke no estaba previsto en el programa, aunque traía un micrófono colado entre sus pertenecías y no le importaba prestárselo.

"Por favor pon esta canción" suplicó mientras le ofrecía una pequeña memoria con la pista. Algo en aquella voz le hizo sentir nostalgia, no sabía bien por qué pero no dudo en ayudarlo, seguro que quizás se metería en un lío pero para el caso no podía evadir aquella petición después de que Link dijera "voy a declararle mi amor a esa chica", por un segundo pensó en Grusi y sintió arrepentimiento por haber cogido aquel disfraz tan bobo.

Zelda volvió a mirarlo desde la distancia preguntándose ¿Qué rayos estaría cuchicheando con el amigo de su amiga?, pronto vio al loftwing tomar el objeto que Link le ofrecía, en un inicio no supo interpretar que era lo que Link tramaba, su voz se escuchaba lejana debido a la multitud de estudiantes que ya llevaban rato disfrutando de la fiesta.

—Creo que no es compatible…

— ¡No puede ser, tarde mucho en encontrarla! — rechistó en tono preocupado.

—Tú ponte esto, yo lo arreglo— Gruñó al aparato mientras extendía la mano y le pasaba al joven hylian una diadema.

Zel tardó tres segundos en darse cuenta de que aquel adorno colgado en la cabeza de su amigo era un altoparlante… un micrófono diseñado para dejar libres las manos.

Link hecho un manojo de nervios aún intentaba auxiliar a un despreocupado Cocu, cuando éste decidió tomar el camino obvio y le dio un golpe al equipo de sonido, Link se quedó todo estático y sorprendido cuando el aparato comenzó a reproducir la pista sin previo aviso, no era la forma en la que él lo hubiera solucionado aunque al parecer Cocu tenía sus propios métodos.

La linda melodía y el cambio de música tan drástico hizo que la mayoría de los estudiantes dispersara su atención de las actividades que estaban haciendo.

—Esa canción me parece familiar

—A mí también— cuchichearon varios desde distintos sitios.

Zelda también sentía algo familiar en la música.

— ¿Qué no es….? ¿Perfect? — resonó una voz al fondo.

Una canción que había sonado mucho en los últimos tres años, Zelda la recordaba como la sonata de los amantes, porque era tan bonita y tan cálida, y porque había sido la espada de todo aquel valiente caballero que se aventuraba confesar su amor…

Amor…

El pensamiento le cayó de golpe, se puso toda colorada después de que aquello pasara por su cabeza y descubriera los planes de su amigo.

—/I found a love for me… Oh darling, just dive right in and follow my lead…

La voz de Link resonó alto, al inició Zelda se quedó toda congelada…

Esa fue la primera vez que lo escuchó cantar, la primera vez que su voz vibró para llegar más allá de su entendimiento… ¡ni siquiera sabía que podía!, o si quiera se imaginaba que llegaría a ver esa clase de faceta en él.

—/Well, I found a girl, beautiful and sweet. Oh, I never knew you were the someone waiting for me/

Simplemente se quedó ahí toda loca, la habían noqueado de forma muy inesperada, lo miró acercarse lentamente, aun pronunciando con claridad cada frase melodiosa… ¿cantaba en legua franca!?, y por si fuera poco se le daba tan bien que de verdad estuvo a punto de desmayarse. Casi llegaba a su lado cuando cayó en cuenta que todo el mundo los miraba, entonces retrocedió de forma torpe, trastabillando con sus propias piernas, tratando de huir de lo inevitable.

—/But darling, just kiss me slow, your heart is all I own. And in your eyes, you're holding mine…

—Ah Link, por favor… "para"—pensó, fue su último paso de huida, había topado con Grusi, por un segundo le miró por el rabillo de su mirada, ¿Acaso tenía esa sonrisa burlona?, por supuesto, no era casualidad que Link ahora estuviera ahí tan bien posicionado.

Ya no pudo huir, Link llegó a su lado, se arrodilló ante ella y le extendió la mano a modo de invitación

Justo ahí murió mil y un veces sin saber qué hacer. Aquello era una clara invitación de baile.

— ¿Qué haces? — susurró la voz tras de ella. Grusi le dio un empujoncito acercándola así al caballero que la esperaba.

Zelda volteó y le miró, "no se bailar" le susurró entrando en pánico, media escuela tenía puestos los ojos en ella.

—/Baby… , I'm, dancing in the dark with you between my arms/— paró un momento, le miró a los ojos, ambos se quedaron enganchados en esa mirada.

El caballero y la princesa, por ese segundo ambos retrataron un perfecto cuadro de fantasía.

No sabía bailar… pero que importaba. Link seguía ahí, mirándola con esos ojos de cachorro, ofreciéndole su corazón. Por ese instante quiso olvidarlo todo, no quería dejarlo ahí con la mano extendida, sería muy cruel, todos se burlarían de él si lo rechazaba en público de esa manera, se armó de valor y le tomó la mano, entonces Link se levantó de golpe y la jaló hacia él, la arrastró hacia el centro de la pista sin perder el ritmo de canción.

Grusi los miró dar vueltas armoniosas que de vez en cuando se estropeaban por la inexperiencia de Zelda, no obstante el joven Hylian sostenía fuerte a su pareja guiándola suave y coordinada a través de aquel salón improvisado.

—Ese Link… se salió con la suya—susurró. Algo le tocó la espalda, se viró para ver al loftwing.

—Link eres un loco… me avergüenzas.

—lo sé — susurró en su oído haciendo el micrófono hacia un lado — Eres tu Zel, me haces hacer mil tonterías, ya no sé cómo decirte te amo.

—Pudo haber sido en otro sitio— se quejó , su cara estaba roja— todos nos están mirando… no estaba preparada mentalmente para esto, es un desastre, y seguro me veo ridícula.

Link le negó con la cabeza, se acomodó el micro, la tomó de la cintura y le dio una vuelta en el aire, aspiró fuerte para seguir con su canción.

—/When you said you looked a mess, I whispered underneath my breath. But you heard it, darling, you look perfect tonight/

Y siguió cantando hasta el final con Zelda prensada a su cuello, de vez en cuando soltando una que otra risilla siendo consciente de su propia torpeza.

Al final ya no importaba. Poco a poco dejaron de ser el centro de atención cuando otras parejas aprovecharon de la oportunidad que Link les había brindado.

Al menos en esa parte de día fue plenamente feliz.

Después de todo, al final Zelda si le había dado un buen zape, estaba ahí todo tonto con esa sonrisita encantadora y con la boina volteada después de tremendo castigo, pero con la mano bien amarrada al brazo de la chica a la que amaba. Después de eso quedaron como "pareja" el resto de la fiesta. Comieron muchos bocadillos y se despidieron de cada uno de sus compañeros, Zelda no podía dejar de respirar cada vez que alguien le decía "no sabía que eran novios" y entonces cada vez que ocurría volaba la boina de Link de nuevo.

Pero al final no había sido tan malo, muy dentro de sí ella estaba consciente de que Link terminaría haciéndole una travesurilla.

—Lo siento—Gruñó Grusi, Zelda y Link la miraron de modo perplejo, la chica seguía jalando la cabeza del disfraz del pájaro. — Cocu se atoró en su traje

—Auxilio—gimoteó el pobre, y por milésima vez se maldijo a sí mismo por tan pésima elección de vestuario.

Grusi soltó una risilla y negó con la cabeza.

—Creo que tendré que acompañarlo a casa, porque no ve absolutamente nada

—Está bien, Link y yo iremos por nuestra cuenta, ¿verdad? — canturreó tomándolo del brazo, él asintió con la mirada.

Después de eso no se quedaron mucho y emprendieron camino a casa, miraron por última vez su antigua escuela en la que habían pasado apenas un único año.

— ¿Seguro de que no te arrepientes de seguirme?

—Jamás princesa.

—Tomaré ciencias sociales.

—Yo también—rechistó respondiendo a su tono de reto.

—Y será política.

—Aggggh— clamó sin pensarlo. Zelda soltó una carcajada al ver la expresión de su rostro, Link también rio con ella.

— ¿Será…?

—Tomaré Historia.

— ¿Qué?, ¡por qué! — clamó sorprendida, de alguna manera intuía que Link había tomado el mismo camino.

—Porque me gusta—respingó, le hizo una seña coqueta, Zelda le bajó la boina a modo de venganza.

—Bueno… seguiremos juntos pero en nuestro propio camino. Estuviste muy serio hace rato ¿pensabas en tu respuesta?

—No. La verdad es que ya lo tenía decidido.

—Me sorprendes Link, ¿cuándo creciste tanto? — le habló ella con un poco de zozobra.

—Hace un tiempo…

De alguna forma también sonó un poco triste, la tomó de la mano y por extraño que pareciera Zelda lo dejó llevarla.

—Pero no importa lo que pase, o lo mucho que cambien las cosas. Siempre voy a ser de ti y para ti, siempre te voy a cuidar de forma libre o en secreto. Y siempre te voy a amar por el resto de mi vida.

— ¿Link?

—Zel, yo… no puedo volver a casa.

Se detuvo de golpe, los ojos de ella temblaron.

.

Esa mañana…

Renuncio…

Estaba ahí justo frente a su escritorio. Daphnes le miraba con ojos carentes de expresión.

Dejó con sutileza un maletín de proyectos, una carta de renuncia y la maldita usb que tanto lo atormentaba. Desde ese silencio escuchó los dientes crujir dentro de la mandíbula de su ex jefe.

Suspiró y agachó la cabeza a modo de disculpa.

¿Qué querías? — rugió en silencio.

Usted lo sabe. Pero, ya no importa.

Lo repetiré una última vez, si dejas el Z-corp será para siempre.

Lo sé.

Y cruzó la puerta, no quería volver, nunca… nunca.

—No sabía cómo decirlo.—Pronunció.

Sabía qué Zel estaba llorando en silencio, aunque por un segundo no tuvo el valor de verla a los ojos, lo abrazó fuerte por la espalda.

— ¿Vas a estar bien? — pronunció en voz quebrada.

—Ya no soy un chiquillo

—Claro que sí. Bobo—gimoteó, muy en el fondo lo seguía viendo como su pequeño Link.

—Estaré bien. Es una promesa.

— ¿También lo otro?

—Si

Se limpió las lágrimas y suspiró fuerte. Pronto el dolor pasó y siguió adelante.

—Está bien así. Sabía que pasaría. De alguna manera me alegro que pudieras decidir por ti mismo. No quería que quedaras atrapado como Impa, simplemente resistiendo hasta el punto en el que todo se quebrara.

—Sí.

Siguieron andando, la cúspide del Z-corp asomó desde las lejanías coronando la ciudad. Link se sintió mejor después de que Zelda se repusiera, era una chica fuerte y de cierta manera había aprendido a lidiar con sus propias emociones, cosa que no era sencilla y menos para la edad que atravesaba.

—En cuanto tenga oportunidad voy a ir a raptarte.

—Link bobo, ¿quieres que papá te mate?

Soltó una risita, lo cogió del brazo y cambió de rumbo, ese día tampoco volvería casa quizás después de separarse simplemente iría con Impa.

— ¿A dónde vamos?

—A sacarnos fotos. Aun no me has dicho como supiste que había comprado el traje de princesa.

—Es un secreto.

— ¿Y cómo conseguiste el de la guardia real?

—Es un secreto también

— ¡Link!

—Se ve horrible ¿cuándo vas a cambiar ese viejo celular?

—Mooooh pero si aún funciona.

Rechistó un poco aunque al final terminaron usando el de Link.

— ¿Quieres saber en lo que realmente pensaba?

— ¿Eh?, ¿No era lo de la renuncia?

—Hhmmm, justo en ese momento no. Sabes, pensaba en el chico ave, Grusi lo llamó Cocu.

— Supongo que porque así se llama—canturreó colgándose de su brazo.

—Hace años tenía un amigo con ese nombre. Solo pensaba en eso. En un antiguo recuerdo.

.

.

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.~*}{…..}{*~.

Cayó la noche, Link subió a los tejados, alto muy alto, cada vez más alto hasta llegar casi al cielo.

El portal de las bestias twili estaba casi a su alcance

—Magia— susurró

Sus palabras fueron tragadas por la vorágine que se creaba entre el cruce de dimensiones.

— ¿Aún sigues estas cosas?— preguntó el Cuervo desde la penumbra, siempre había estado ahí, oculto entre la oscuridad perpetua, mirando con sus ojos escarlatas, oteando hacia un futuro que aún se sentía imposible.

Alcanzó a su pequeño pupilo y miró también hacia las profundidades de aquel abismo etéreo.

—También lo intuía. Si tuviéramos una gran cantidad de magia ¿podríamos entonces apoderarnos de uno?

—Es casi un hecho

—Ojalá supiera como reunirla en un solo sitio.

—Sabes Cuervo… creo que tengo una idea ¿recuerdas esa propuesta del sistema mágico virtual?

Cuervo alzó una ceja, la sonrisa de Link se ensanchaba haciendo juego con la luna. Sus ojos se iluminaban con aquellos rayos de plata cuando le dejó caer entre las palmas aquel dispositivo, en las manos del pirata del cielo reposó entonces aquella diminuta memoria, Link le había escrito algo en el costado.

"Proyecto Twilight GAMES"

Los ojos de Cuervo también se iluminaron, quizás… sólo entonces, quizás, el futuro ya no se veía tan lejano.

.

.

Continuara...

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Comentarios del Capítulo:

Antes que nada , perdón por no traducirles la canción, pero por todas las diosas, es que es "Perfect" todo el mundo tiene que saberla xD es bellísima. Cronológicamente es la primera pero no la única canción que le canta Link a Zelda (o mas bien dicho, que le va a cantar ), de hecho hace ya muchos años les comentaba que gran parte de lo que es Twilight GAMES nació inspirado en una canción que para mi sigue siendo la canción mas bonita del mundo y que en algún punto de la narrativa hará su aparición en el fic.

Y bueno por fin pude contar como fue que Link abandono el Z- corp. también les había comentado que parte de este capitulo estaba relacionado con el torneo de Twilight games que se llevo a cabo en la saga anterior. ¿Que tramaran Link y Cuervo?, ¿Recuerdan esa parte donde Zant se da cuenta que hay una gran cantidad de magia reunida en un solo punto del mundo de la luz? Midna dijo que esa magia volvía por si misma a la naturaleza, pero ¿Sera verdad?

Hay algo más que se esconde bajo la construcción de la torre de Dragonfly, algo que este par de Hylians ocultaron y que están esperando usar cuando llegue el momento.