NT1:

Originalmente esto era un OS que escribí para la RE27 WEEK. Pero me gustó mucho la idea, así que bueno, aquí les presento la idea mucho más y elaborada ¿creo?

No es necesario leer el OS de la week para entender mejor la historia, pero es de preferencia si quieres conocer más o menos a donde va a llegar la historia.


Capítulo 1:

"Encuentra lo que nunca pediste…"

Los demonios son seres maliciosos, egoístas, codiciosos, que exclusivamente ven por sí mismos y nadie más, quieren obtener todo para ellos solos, ya sean cosas materiales, títulos o almas en algunos casos. Es normal que siempre busquen problemas pues quieren subir de rango dentro de la jerarquía en la que habitan. Raras son las ocasiones en las que deciden cooperar, hasta se podrían contar con los dedos de una mano, sin embargo, una de las más importantes es para aumentar su número y dar fin a la lucha que libran contra los fastidiosos seres de luz.

A diferencia de los demonios, los ángeles son seres completamente diferentes a ellos, siempre buscan paz y ayudar a los demás, estar en armonía con todos. Desde toda su existencia han protegido a los humanos, evitando que estos lleguen a caer en el pecado, en la mayoría de veces lo han logrado, pero cuando no logran ayudarlos a tiempo, terminan aumentando el número de los seres de oscuridad. De hecho ellos también tienen una manera de aumentar su número, esta consiste en proteger las almas más puras de la humanidad y llegando el momento de su muerte es cuando se unen a ellos, a comparación de los demonios que llegando cierto tiempo arrebatan la vida del pecador para aumentar su ejército.

Los dos bandos siempre están luchando. Uno busca la destrucción de la humanidad mientras que el otro busca la salvación de la humanidad. Es una guerra constante, que parece no tener fin.


Trato de pegar su cuerpo detrás del muro, queriendo desaparecer, ser uno con el muro, anhelaba, deseaba, rezaba que no lo encontraran, por lo regular no se molestaría en esconderse de sus brabucones, sin embargo, ahora traen una navaja, obligándolo a tomar la decisión de escabullirse a la hora de la salida.

Fue solo un pequeño error, pero al intentar escapar tropezó con su propio pie y sus matones se dieron cuentan, de manera inmediata lo comenzaron a perseguir. Estuvo corriendo por un buen rato, pensó que jamás los perdería, y sucedió un milagro, al final si los perdió, logro que perdieran su rastro. Aunque sea por unos minutos.

Nunca pensó que en verdad funcionaria su idea de esconderse en una iglesia, o bueno, lo que queda de esta. Tal vez el temor de que esta se derrumbe con ellos dentro era mayor.

Soltó un suspiro que no sabía que estaba conteniendo, ver a su ultimo matón correr junto a los demás, en algún momento se darían cuenta de su escondite, lo mejor que podían hacer era buscar otra salida.

Después de recorrer varias veces la iglesia y verificar cada puerta que encontraba, estaba comenzando a perder la esperanza, se negaba salir por donde entro, pues aún existe la posibilidad de que sus matones estén de regreso y no, él no se quiere arriesgar.

Tras varios minutos encontró la última puerta, sin duda debe de ser la salida, se aferraba demasiado a esa idea. Lentamente tomo el cerrojo y lo giro, ah, era otra oficina.

Suspiro cansado, ya no podía mas, sus piernas cedieron logrando que quedara sentada sobre sus rodillas, tal vez debería de esperar a que sus matones se aburran y se marchen, después de todo, todavía están en los alrededores, escucha los gritos que preguntan por él.

A ese ritmo va a tener que esconderse, pues en algún punto se armaran de valor y se adentraran a la iglesia lo que ocasionalmente provocara que lo encuentren.

Un par de segundos más tardes ya se encontraba de pie, admiro la habitación un par de segundos un escritorio algo desgastado y varias sillas desgastadas a su alrededor, de alguna extraña manera era diferente a las otras habitaciones, a pesar de que todas son similares a "una sala de reuniones". Quizás pueda bloquear la puerta con alguna silla y hacer de esta habitación su escondite temporal. Pero había otro problema, no había nada que le pudiera ser útil como arma en caso de que lograran derribar la puerta, tenía que encontrar otra forma de escape o refugio si eso pasaba.

Entonces lo vio, una pequeña ventana que podía ser su ruta de escape que tanto busco. Comenzó apilar varias sillas, como le hubiera gustado mover el escritorio, sin embargo, era muy pesado para su gusto. Una vez que termino su trabajo, se subió, no obstante la ventana era muy pequeña, demasiado pequeña y no solo eso, por más que intentaba romperla o moverla para pedir ayuda era en vano.

Ni siquiera se dio cuenta que comenzó a gritar de rabia o desesperación, únicamente reacciono cuando escucho como gritaban que se encontraba ahí. De los nervios tropezó atrás y todas las sillas lo siguieron.

Se escuchó un gran golpe y pasos rápidos, estos últimos a su ubicación. Hoy no es su día.

Quería llorar por lo impotente que fue al arruinar su posible ruta de escape. Hasta que vio una rejilla de un ducto de ventilación, estaba oculta por polvo, con rapidez salió de las sillas que lo tenían prisionero e intento con todas sus fuerzas quitar o mover un poco la rejilla, los golpes a la puerta y los amables comentarios de convencerlo de salir no ayudaban mucho pues en un mal movimiento se terminó haciendo una cortada en la palma de su mano.

No obstante eso no lo va a detener, tras varios segundos que le parecieron horas finalmente consiguió quitarla, no lo pensó mucho al momento de tener que tirarse al piso y meterse al ducto arrastrándose como un gusano en posición de reversa, logro colocar la rejilla en el instante en que la puerta se abrió de golpe, sus matones gruñían, estaba más que claro que no estaban complacidos con su escape.

—Maldición… —Murmuro enfadado al no encontrar rastro del alfeñique, la voz era del líder, este comenzó a dar varias vueltas en toda la habitación, por unos segundos olvido como respirar al ver un par de zapatos frente a él, escucho un fuerte golpe en el escritorio, ah, es su fin, por un momento pensó deprimido el castaño—. Mierda, salió por la ventana, búsquenlo. —Señalo la ventana que se encontraba por encima de la pila de sillas derrumbadas.

Tsuna lo escucho claramente, no tenía sentido lo que decía, después de todo jamás la logro romper a menos que si lo haya hecho en el punto en que se encontró besándose con el piso polvoriento.

Nuevamente escucho los pasos apresurados a la lejanía, incluso el "líder" fue el primero en salir. De inmediato quito la rejilla y salió de su escondite, era ahora o nunca. Apresurado por marcharse del sitio ni siquiera se molestó en comprobar lo que sus matones habían dicho.

Tomo su mochila que sus matones dejaron en el escritorio, pues anteriormente se la quitaron con la idea de atraerlo con esta. La reviso rápido, no le faltaba nada, todo estaba en su lugar. Tal vez las deidades finalmente estaba conspirando a su favor, pero a los pocos pasos tropezó con una tabla del piso. Irritado por ver que lo provoco miro atrás, con un poco de esfuerzos se puso de pie, un extraño sentimiento se apodero en su pecho, estaba entrando en pánico, mas no comprendía la razón.

Corrió directo a la puerta ya no le importaba si se encontraba con sus queridos matones, solo quería salir, sin embargo, la puerta se cerró, juro por un momento escuchar el "clic" de un seguro. Las deidades deben de estar divirtiéndose de su suerte.

La temperatura bajo, estaba más que seguro que cuando entro todavía estaba el sol, ahora, la noche se apodero del cielo, solamente la luz de la calle le está ayudando en esa situación. Le estaba dando mala espina. Trato de tirar la puerta, pero no funciono, simplemente logro lastimarse el hombro, agarro una silla y comenzó a golpear la puerta, nada, las patas del asiento se desgastaron al contrario de su objetivo, que se encontraba como si nada hubiese pasado.

Recordó lo que dijo el matón principal, miro directamente a la ventana, seguía intacta, solo tenía las manchas de sus manos de su anterior esfuerzo, ¿por qué había mencionado que salió por ese sitio? ¿Acaso era una broma de mal gusto? Camino hasta la rejilla del ducto, ¿en qué momento coloco la rejilla en su lugar? No lo recuerda, eso no era lo importante, intento moverla otra vez, tampoco nada… ¿Qué estaba sucediendo? No entendía.

Cuando dio otro paso atrás, logro percibir algo percibir que el piso era de alguna manera pegajoso, bajo un poco la mirada, ah, esto era horrible, su respiración tranquila se convirtió en una agitada, debían salir cuanto antes, su instinto de supervivencia le gritaba que corriera y se alejara de aquel lugar lo antes posible o algo realmente malo le sucedería.

Comenzó a retroceder hasta quedar pegado a la puerta, la sustancia en el piso comenzaba a subir cada segundo, como odia la situación.

Trato de pellizcarse mientras cerraba fuertemente los ojos, anhelaba que eso fuera una ilusión o un sueño, esperaba que al abrir nuevamente los ojos se encontrara en su cama dormido o quizás en un callejón herido, pero cuando lo hizo todavía se encontraba ahí, y lo que aparentaba ser sangre seguía subiendo y estaba por sus rodillas.

No comprendía porque la sustancia no se marchaba por la rejilla… ¡Nada en ese momento tenia sentido!

Golpeo la puerta muchas veces, poco le interesaba que sus manos estuvieran llenas de raspones y que su garganta le doliera de tanto gritar por ayuda. Tenía una vaga esperanza de que sus matones se dieran cuenta de que nunca salió y regresaran a buscarlo, no le importaba que le dañaran. Solo desea salir de aquel sitio cuanto antes sea posible.

Ya se cansó, quizás morir ahogado no sea tan malo como decían las personas de los documentales.

Ah, como desea salir de esa situación y abrazar a su madre una vez más. Pero no existen un milagro, no hay nada ni nadie que lo salve de esa situación.

Comenzó aceptar su muerte al sentir como el espeso líquido se adentraba por sus fosas nasales, aunque intento moverse no podía, es como si estuviera unido al piso.

Era horrible sentir su respiración obstruida, sin querer abrió la boca dejando que aquella sustancia se adentrara a él, su sabor amargo ocasiono que hiciera una mueca. Su conciencia se perdía de poco en poco…

Vagamente recordó las palabras de su hermano mayor.

—Recuerda, aunque tengas temor siempre debes de permanecer firme. Nunca debes de pensar que todo se ha terminado, porque no es así, siempre existirá un rayo de luz en la más profunda oscuridad, Tsu-Tsu. —Su voz era muy dulce, su aura le transmitía confianza, después de aquellas palabras le envolvió en un gran abrazo, sabía que podía recurrir a él cuándo tuviera un problema, pero se marchó con su padre. Ah, como extrañaba a su hermano y su infantil trato a él.

Cierto, debe de ser fuerte, ya no sentía aquel espeso líquido, de alguna manera logro cerrar la boca y la volvió abrir, tomando una gran cantidad de aire, poco después de eso comenzó a toser. Inhalo y exhalo un par de veces, tenía que calmarse, una vez que consiguió regular su respiración se dio cuenta que ya no estaba en aquella sala, ahora se encontraba en un sitio mucho peor, estaba completamente oscuro su entorno, le dio un escalofrió, podía sentir las intensas miradas sobre su espalda, pero al voltear no había nada ni nadie.

Por alguna extraña razón podía verse, como si una luz lo envolviera, sin embargo, al intentar ver más allá de sus manos o pies no había nada más que oscuridad.

Ignoro ese hecho y comenzó a caminar lentamente, buscaba una salida, si la encontraba le llamaría a su hermano y le pediría disculpas por como lo trato la última vez que lo vio.

Desconocía cuanto tiempo había pasado, por algún motivo podía jurar que no ha avanzado mucho desde que comenzó a caminar. Sentía que en cualquier momento un monstruo iba a salir de la oscuridad y lo atacaría en el mejor de los casos, el peor sin duda es que se lo coman vivo.

Nuevamente beso al suelo, esta vez no se molestó en ver con que se tropezó, solo se volvió a poner de pie y siguió caminando, hasta que el evento se volvió a repetir más veces que le gustaría.

Cansado de ser besado por el suelo más de 27 veces finalmente miro con que se tropezó, como se esperaba no podía ver nada, aun así estiro su mano, buscando a tientas, hasta que finalmente lo encontró, cree que es un libro por su forma, indeciso lo sujeto, pero sintió que algo o alguien agarraba su mano y provoco que lo lanzara del susto mientras dejaba salir un pequeño grito, juro escuchar varias risas.

Sacudió su cabeza pensando que estaba enloqueciendo, busco nuevamente el libro, lo encontró al intentar caminar y tropezar con él. Cuando finalmente lo tenía en sus manos de alguna manera se ilumino, se encontraba algo desgastado. Suspiro debatiendo mentalmente si era buena idea o no abrirlo, al final por curiosidad lo hizo.

Una luz lo cegó, aun así no soltó el libro.

Lentamente abrió los ojos, se encontraba en la antigua habitación donde juro estarse ahogando aunque se encontraba acostado, la luz del atardecer se filtraba por la ventana. Ah, finalmente regreso.

De inmediato se puso de pie, le dolió un poco la cabeza. Nervioso se acercó a la puerta y giro la perilla de la puerta, abrió, escucho la voz de sus matones por el otro lado, la ventana si estaba rota, no entendía que sucedió. En un futuro encontraría una razón lo presentía.

Sin más tiempo que perder salió corriendo de la iglesia, llevándose aquel extraño libro. Ya lo revisaría en su habitación. Pero antes llamaría su hermano.


NT:

(*) Desconozco si se ven los cuadros que coloco, se supone que es un párrafo censurado que se verá más adelante en la historia

—Esta es una historia R27

—Las edades son modificadas.

—Mundo ligeramente alternativo.

—Tomare temas un tanto oscuros como: suicidio, manipulación, etc.

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