Harry Potter, pertenece a J.K. Rowling.

Cazadores de Sombras, pertenece a Cassandra Clare.

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71: Nervioso y Fríamente Calculado

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Dumbledore estaba nervioso.

Visiblemente nervioso. Todavía no estaba irritable, pero indudablemente, no era fácil para el resto de maestros, poder hacer que les prestara atención y eran ellos, en el Gran Comedor, quienes restaban puntos, los otorgaban o aplicaban castigos.

Se veía comúnmente al anciano director, jugar nerviosamente con sus dedos y acariciar su barba, compulsivamente. Como si tuviera un enigma entre manos, que no lograba dilucidar. A veces, en el Gran Comedor, paseaba su mirada, entre los alumnos y para el desconocimiento de los maestros, usaba su Legeremancia.

O con Janeth Fairblue...

O con los Slytherin. Especialmente, con los Hijos de Mortífagos o los hijos de miembros del Sol Negro, siempre en busca de posibles planes e ideas, de las que ellos supieran, para así intervenir.

Casi suspiró audiblemente, en un par de ocasiones, estando todavía en el Gran Comedor.

Luego, se encerraba por horas en su oficina y se paseaba de un lado a otro, lamentándose por las decisiones de los pocos hijos de los Mortífagos y del Sol Negro. Eran un puñado, eran muy pocos.

Realmente, eran una auténtica minoría, los alumnos que seguían estudiando en Hogwarts y que tenían alguna conexión con posibles padres o parientes Mortífagos y que seguían ese mismo tipo de pensamiento. Personas totalmente perdidas, quienes estaban dispuestos a sacrificarse a sí mismos, por un ideal sin sentido.

Cuando estuvo en la soledad de su oficina, suspiró profundamente, lamentándose por tales decisiones de tantos niños a su cuidado. Si tan solo lo escucharan a él y vieran lo que la Luz tenía para ofrecer, entonces serían bienvenidos al redil, con Albus Dumbledore como su pastor. ¿Por qué nadie podía ver, que él solo quería lo mejor, para todos?

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Horas más tarde, Janeth, Alex y Daphne, estaban dando la espalda a la pintura de Bárnabas el Chiflado, quien intentaba enseñarles a bailar Ballet a los Orcos.

Alex y Daphne, miraban atentamente a Janeth, quien se paseaba frente a ellos, de un lado a otro, mientras murmuraba: —Necesito ingresar al lugar en el que está oculto —lo repitió una y otra vez, hasta que la puerta se abrió y los tres entraron en una pequeña ciudad, llena de chatarra, libros perdidos, objetos de todo tipo. Caminaban entre todo eso, intentando no pisar mal y tropezar, ni caer en ningún lugar, donde muy probablemente, quedarían enterrados y (posiblemente) nadie jamás los encontraría. Finalmente, allí estaba. —Es este: el Armario Desvanecedor. Conectado al Armario que está en esa tienda de Objetos Oscuros en el Knockturn, que nos dijiste que apareciste allí, ¿Recuerdas Alex?

—Borgin & Burkes —Alex tembló, ante ese recuerdo: intentó usar el Flú para ir al Callejón Diagon y terminó en el Knockturn. —Claro que lo recuerdo.

—Es bastante simple, lo que haremos —dijo Janeth, quitándose los zapatos y las medias y demostrando que (en palabras de su hermano) era "una Kunoichi", por escalar la pared descalza y colocar la empuñadura de un Cuchillo Serafín, tras el borde del armario y repitió el proceso tres veces más, para luego pronunciar nombre de ángeles y que los Cuchillos activaran sus hojas, permitiendo que el mueble se moviera.

Daphne marcó una Runa de fuego detrás del armario y Janeth marcó más runas de fuego, en el suelo, alrededor del armario. Con su varita mágica, hizo que las runas fueran invisibles y le explicaron al confundido Alex, que las runas incendiarían el armario, cuando alguien intentara salir de él o deseara abrirlo para permitir que alguien saliera.

Con esto hecho, salieron de allí.

Tenían todo, fríamente calculado, para cuando Voldemort invadiera Hogwarts, como sabían que lo haría.

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Al mismo tiempo, varios miembros rebeldes de la Orden del Fénix, habían estado espiando a Mortífagos o a sus simpatizantes, pues no podían encontrar a Ryddle.

Gracias a esto, ahora sabían (gracias a unas cuantas bocas flojas y Mortífagos recientemente ingresados en la organización) que Ryddle se había comunicado con las Comunas de Gigantes de los bosques de Loughrigg Fell, Place Fell y el bosque Mortimer.

El estilo de Janeth Fairblue de: "Matalos, antes de que puedan matarte a ti", había calado hondo en la Orden del Fénix. Dumbledore decidió atacar, antes de que lo hiciera Voldemort.

Creían saber que solo había dos posibles objetivos: O matar a Fudge o atacar Hogwarts.

Pero Fudge estaba siendo protegido, por un equipo de Aurores, escogidos de primera mano por Amelia Black, para evitar que Voldemort atentara en su contra y colocara a un nuevo Ministro, que lo siguiera.

Fudge encontró las razones para eso y vio con buenos ojos, por primera vez, el que personas como Lucius Malfoy, estuviera muerto.

Solo quedaba la opción de atacar Hogwarts y el colegio estaba fuertemente protegido.

Había que ver, lo que intentaría hacer Ryddle ahora.

La hora de la batalla final, se acercaba.