ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

En el hospital, sentado en un sillón reclinable, ya con sus cosas listas para salir del nosocomio, al ser dado de alta, con un equipo de enfermeros contratados que lo ayudarían con sus terapias de recuperación, Walter esperaba que sus guardaespaldas orquestaran su salida para no encontrarse con su nieta, aquella que su hijo se vio obligado a dejar en el instituto de señoritas desde hacía tiempo, tantos años temiendo por ese encuentro, sabía que no podía seguir evitándola y aunque ahora era una adulta, esperaba no encontrarse con ella en ese estado en el que se sentía atrapado en su propio cuerpo, lo mejor era esperar a estar en buenas condiciones, al final el dolor de la pérdida de un hijo y nieto, por fin se había encerrado al culpable y saberlo más que enfermarlo, era un descanso, más nunca llegaría a formar una verdadera sensación de paz. - ¿Gerald vendrá? - Si señor, su hija estuvo hablando con él al parecer, está realizando cambios importantes en la administración de sus negocios, es lo único que lo detiene. - Necesito hablar con él, pero deseo esperar a que este conmigo y podamos hacer algunas aclaraciones. - Como usted ordene, señor. - Asegúrense que Candy no me vea en este estado. - Si señor.

Luego de cerrar los asuntos legales, por fin Jonhson volaba a Europa recibiendo la llamada de Elroy, quien insistía en buscar documentos del misionero católico que había casado a su sobrino, lo cual deseaba una carta como testimonio para poder tener derecho a notificar como esposa formal a su sobrina Candy, pero al decir esto, algo le mortificaba y entonces George, negaba asegurando tener otros planes de su sobrino William a los que tenía que acatar, cuando eso era un invento, ya que no había recibido órdenes después de los asuntos legales, si se estaba moviendo de un continente a otro, era por un asunto pendiente y personal que jamás se imaginó tener. Sentado en el jet, bebía una copa de whiskey y divagaba en su mente recordando a Leslie, cuando se vieron aquella tarde en la que huía de su padre con la ayuda de Gerald, para verse con él en secreto. - ¡George! - ¡Lissy! ¡Cariño! Te estaba esperando, nos iremos a américa. - Es lo que más deseo. El beso intenso, la pasión desbordante en ese lugar en el que escondidos se entregaban como en otras ocasiones en las que ella lo había atrapado de maneras que ninguna mujer antes había logrado, siempre tratando de cuidarla y de amarla como lo hizo, más la llegada de esos hombres, la llamada de ella llorando para que se fuera lo antes posible y que lo alcanzaría en américa, siendo eso un problema tras otro, solo recordaba aquella mañana que recibía la noticia de que no podía seguirlo, que ya no lo amaba, sabía que estaban presionándola, pero la ocultaron, luego la casaron y al final resultó tener una hija con Mc Clister, que según esa investigación, nunca fue de él, tenía que buscarla, habían pasado casi veinte años de aquella separación y esa manera de que si se acercaba a ella, moriría como su hija y Mc Clister, fue lo que terminó por no poder acercarse sin ponerla en riesgo, su padre o los problemas que se les vinieron después, no sabía dónde se encontraba su mayor dificultad, hasta ahora, que por fin se había casado William con esa joven ¿acaso era su hija? ¡Candy!

Sin decir más abría la imagen del celular en la boda de William, la misma imagen que él le había dado, la miraba una y otra vez, tenía la figura de la nariz de Lissy, más era característica de los Mc Connery, como podía ser posible que… se lo hubiera ocultado todo ese tiempo. ¡porque Lissy, por qué!

Stear llegaba la mansión Andrew, su tío y su mujer no estaban ahí, al parecer querían estar a solas y no deseaban presentarse ante la familia, eso ante el Cornwell mayor, era que continuaba molesto con todos por haberlo obligado a casarse, más él sin muchas presiones atendía algunos negocios a través de sus equipos a distancia, mientras su tía abuela Elroy lo observaba, orgullosa pensando que ya dominaban todos los negocios luego e que William los estaba obligando a trabajar tal como él lo hacía.

- Tía abuela, ¿Cuándo vendrá mi tío William a presentarnos a su flamante esposa? - Ya está aquí en Escocia, solo que un familiar de su mujer se puso mal y esta al pendiente de su salud, él no se despega de ella, siguen en su luna de miel. - ¡Ay por favor Tía abuela! Usted más que nadie sabe que sigue molesto, si no como es que estuvo auditándonos tanto tiempo y no estaba por ningún lado su mujer, así que, de luna de miel, debe estar programando más su separación. - ¡Un Andrew no se divorcia!

La tía abuela salía evidentemente enojada y se retiraba, para esperar la llegada de Johnson quien tenía otras actividades y al parecer no llegaría directo a la mansión Andrew, hasta que finalizara las ordenes que le había dado su sobrino. Candy por su parte, ahora estaba de la mansión Mc Connery a la Mc bride, con esposo incluido, si no era aceptado, ella tendría que irse a la mansión Andrew y no podía continuar con los planes que deseaban realizar, como esa de los Mc Bride, con una adopción legal de su tío como padre, o esa otra de los Mc Connery, de esperar a que llegara Gerald, su padre con los documentos y le dejaran conocer a su abuelo Walter, o como aseguraba William, puros cuentos y leyendas escocesas, para no dejársela llevar a su mansión evitando que se presentara de manera formal su matrimonio al no tener construcción legal que la avalar y una familia que no permitiría que se hiciera ese matrimonio sin la documentación oficial. - Mi vida, tu abuelo se esta dando aires de princesa Rapunzel, definitivamente no deja entrar y no sale, esto no me huele nada bien. - Dice mi tía Leslie que nos quedemos a descansar aquí. - Llevamos tres días de compras, no me quejo, te hacía falta ropa para ese precioso cuerpo que se pone cada día más bello pues te ves más hermosa, por mi no hay problema, no compraremos nada para nuestros hijos en las habitaciones que dijeron tus tías, luego hacemos ofender a mi tía y ahí se finaliza la paz, hasta que regresemos a nuestro hogar, vemos sobre lo que les compraremos - Escuchaste a mi tía, mi padre traerá los documentos, no cuesta tanto esperarlo. - Creo que es más para que no terminemos quedándonos con los Mc Bride, tienen en parte razón, la vigilancia es mejor con los Mc Connery, aunque mis hombres no descansan con ellos rodeándolos. - Nunca imaginé tener tantos hombres tras nosotros, es muy exhibicionista, ni para salir a ningún lado de manera discreta. - De eso me encargo si lo necesitas, ya lo hicimos los primeros días que me quede contigo, si deseas escapamos de todo esto y nos vamos hasta que nuestros hijos sean mayores. - ¡Albert! - Por favor, ya tengo más suegros que nunca, entre tus abuelos y tu tío Evander o es escurridizo de Gerald, en serio mi vida, ya nada más falta que deseen quitarme el derecho de ser padres de mis hijos también. - ¡no! Serás un padre genial, no dejaremos que nos sigan deteniendo, es solo que… quiero saber que mi abuelo ya esta mejor, escuche decir a su guardaespaldas que desea verse bien para cuando lo conozca, vi sus fotos y… mi padre es muy atractivo. Supongo que no ver imágenes de mi abuelo fue su idea, pero debe parecerse a él. - No se parece, creo que el único parecido a tu abuelo Walter era su hijo menor. Candy escuchaba que Leslie y Gerald se parecían a la familia de la madre, tal como ella, a su tío Evander.

Archie en Londres, se enteraba que su hermano había viajado a Escocia, e invitaba a toda la familia Britter a la mansión de su tío William para presentar a Annie con su tía abuela Elroy, pues le gustaría conocer a la familia de la joven que pronto sería su novia formal; los Britter que iban a viajar a américa, aceptaban la invitación con tal de que su hija se sintiera apoyada, al menos eso de que aceptara a Archivald tan pronto, los había provocado un poco, por lo que el viaje era programado para el día siguiente, mientras Archie le informaba a su tía abuela sobre sus amistades y su próxima visita con la familia.

Continuara...


Gracias por continuar leyendo comentando esta historia, próximamente estaré actualizando otras a parte de esta que avanza tan rápido.

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa