OBITO UCHIHA 2

Durante un tiempo se había sentido muy confuso. ¿Cómo podía ser omega si durante su niñez se había sentido terriblemente conectado con Burrokashi? El peligris era un omega, era algo que siempre había sentido en su interior, por mucho que Rin creyera al principio que el Hatake era alfa.

Te equivocas Rin-chan, Burrokashi es omega.– Le decía siempre a su amiga, lo mismo que sentía que la morena era beta y él, alfa.

Esas eran siempre las discusiones que tenían con su amiga cuando la Nohara le decía que Kakashi era excepcional y que sería un gran alfa. Y así fue hasta el día que la misma beta le llegó y le soltó que tenía razón en que Hatake era un omega.

Y al igual que sabía eso y que existía una muy poderosa conexión entre ellos, que por ese entonces no terminaba de comprender, que sabía que él sería un alfa. No podía explicar como sabía tal cosa sin hacerse una prueba, pero era algo que todos conocían en su fuero interno y pocas veces ese pensamiento sobre uno mismo estaba errado… Así que fue un gran shock cuando presentó como omega. ¡Él había de ser alfa! Algo muy dentro de él le decía que era tal cosa, que sería una fuerte pantera macho y que su hembra era ese lobo gris prepotente del Hatake, por eso arriesgó su vida para que viviera. Era algo que no pudo controlar, en cuanto le vio en peligro, su bestia se angustió y había saltado para ponerle a salvo ocupando su lugar, ni siquiera lo pensó… Sólo actuó. Su hembra viviría y para él eso era suficiente para morir en paz, ese fue el pensamiento que cruzó por su cabeza.

Así que el echo de que tiempo después presentara como omega fue demasiado traumático y confuso para él, igual que saber que un alfa le había marcado y con el que parece que se había apareado aunque sin obtener frutos de esa cópula. Un alfa al que consideraba pareja* y al que había perdido. Lo anhelaba y cada semana que pasaba le resultaba más complicado de soportar estar sin él… Pero sabía que había un plan y que tendría que esperar antes de poder reunirse con su alfa de nuevo. Pero era todo tan… Tan turbador. No entendía porque se sentía de esa forma. ¿Todos los omegas se sentían así? ¿Queriendo a un alfa y a la vez odiándolo y considerando que no era adecuado?

Poco tiempo después de ese suceso, sufrió un segundo despertar, una segunda presentación… Como alfa; como tendría que haber presentado desde un inicio y, ahora si que lo sentía adecuado, sin miedos ni confusiones. Según supo poco después, los omegas maduraban y presentaban antes que los alfas, un par de años antes aproximadamente, o en la mayoría de los casos era de esa forma. Y así como esa primera presentación no la sintió adecuada o no se la esperaba, esta presentación como alfa fue la correcta, era lo que siempre había creído de sí mismo, lo que siempre pensó que sería. Él era Uchiha Obito, un alfa, y sabía que era el macho de Hatake Kakashi… Lo ocurrido con anterioridad dejó de tener importancia para su pantera, dejó de tener importancia para ese instinto alfa que nació con fuerza. Que presentara primero como omega había sido un extraño error del destino, pero ya no importaba, o no importaba mientras su celo no llegara… Por ahora sentía que debía buscar al omega que le tocaba, su destinado, y que lo tenía que hacer suyo. Le mordería la nuca a su hembra, igual que Madara se la había mordido a él, porque sentía que eso era lo adecuado, lo que le pedía su instinto, lo que deseaba…

Y desde entonces, sin olvidar los planes que habían trazado con Madara Uchiha de crear Akatsuki y ser su líder en las sombras, fue que se dedicó a espiar al peligris buscando el mejor momento de hacerse con él. Aunque era tarea ardua pues Zetsu estaba siempre a su sombra, impidiéndole que se acercara a Konoha y a sus habitantes. No entendía a Zetsu y el motivo de hacer eso, pero la respuesta de la creación de Madara siempre era la misma.

–Para que no seamos descubiertos no debes dejarte ver en esa aldea, Minato Namikaze es alguien muy astuto y aun te busca para vengarse por la muerte de su esposa… Debes mantenerte en el anonimato, escondido por ahora.

Y algo instaba a Obito obedecer a Zetsu. Sabía de la importancia de que el plan saliera perfectamente, así que era Zetsu quien espiaba en Konoha y así hicieron, hasta que Akatsuki estuvo bien establecido y con miembros fuertes, entonces dio la cara como uno más, un shinobi sin importancia, Tobi se hizo llamar, un pelele ante los demás.

Me aburro, Zetsu. El plan está en marcha y ya no hay nada más por hacer… Tengo derecho a divertirme también.

Y así fue como pudo por fin tener la oportunidad de aparecer ante Hatake Kakashi y fue ahí cuando ensimismado por el aroma a celo del omega lobo, ese dulce aroma aun mejor de lo que se habría imaginado que el peligris pudiera liberar. Que espoleado por esa excitante fragancia actuó. Llevándose a su hembra para reclamar y hacerse de lo que le pertenecía por derecho.

MÍO

Gruñó en el oído de su ex compañero antes de activar su kamui y desaparecer, raptándolo ante las narices de todos esos shinobis que habían acompañado al jounin. Y esos no pudieron evitarlo, eran unos inútiles sin importancia. Kakashi iba a ser suyo para follar, para marcar, para anudar y llenarlo de su semen y su nudo.

¿Dónde había llevado a su omega para poder unirse a gusto sin ser molestados?

Pues lo llevó a su dimensión, dentro de su kamui. No era el espacio más bonito y agradable para esos encuentros, pero así se aseguraba que nadie les molestaría, que nadie le interrumpiría, que nadie les espiaría… Kakashi sería suyo durante esos tres días de celo que disfrutarían.

No fue muy paciente al desvestirse ni al desvestir a su pareja, no quería perder más tiempo, ya habían estado separados más de 17 años… No pasaría ni un minuto más sin unirse al que era su omega destinado. Tampoco hubo quejas por parte del Hatake por actuar con esa brutalidad. Sus ropas fueron rotas en su ímpetu dejándolos desnudos ante el otro. El fuerte cuerpo del alfa mostrando una potente erección y el cuerpo del omega mostrando su estado de celo, su pene erecto y la lubricación cayendo por sus muslos llegando incluso a dejar algunas gotitas en el suelo entre sus pies. Obito olfateando el estado de su omega soltó un potente rugido y tensó sus músculos antes de abalanzarse contra su hembra. Sus pechos quedaron juntos, presionándose uno al otro y el alfa inclinó su cuello hacía el omega, olfateando debajo de su oído. Soltó un gruñido bajo y profundo, retumbante, presionando a su pareja a entregarse, a someterse. Y Kakashi se entregó. El peligris ladeó su cuello mientras soltaba un suave arrullo, se estaba ofreciendo a su macho, le reconocía como a su alfa…

Penetrar en Kakashi fue una sensación increíble, su pene poco a poco ganando terreno, con cierta dificultad por la estrechez inicial y una vez enfundado totalmente, siendo fuertemente presionado por esas calientes, apretadas y lubricadas paredes de su hembra sintiéndolo delicioso, nunca había vivido una sensación parecida. Soltó un gruñido bajo y profundo mientras se sujetaba de la cadera de su hembra con fuerza, queriendo mantenerlo quieto, y miraba con gula como su miembro estaba profundamente enterrado dentro de ese ano ahora dilatado por la penetración. Gravó bien esa imagen con su sharingan. Escuchar como el omega que iba a ser suyo gimoteaba por ese primer empuje en una mezcla de lujuria, necesidad y algo de dolor, le excitó demasiado. Su omega no había sido tocado por ningún alfa, él era el que lo había abierto**. Rugió satisfecho por eso. Él tampoco había tocado a ningún omega, no había sentido ese deseo, lo que siempre había querido es a su hembra y ahora le tenía.

La cópula fue apasionada e intensa, Kakashi recibiéndole con gula en su interior y no teniendo problema, después de esa primera penetración donde si que su hembra había soltado un suave quejido, para permitir que toda su carne entrara bien profunda. Encajaban tan bien uno con el otro, parecían hechos a medida. Ambos disfrutando del sexo compartido, ambos gimiendo ante las embestidas o la presión del interior del peligris ante cada estremecimiento. Y cuando en un cambio de ángulo, Obito halló el punto dulce de su pareja, haciendo que el Hatake se retorciera y chillara su placer, fue que el alfa se memorizó esa zona y golpeó en cada una de las embestidas en él. Se maravilló de cómo se descontrolaba su omega cada vez que golpeaba ese punto… Como gemía, como gritaba de forma gutural, como se retorcía incapaz de soportar tanta placentera estimulación e imploraba piedad a su alfa a la vez que rogaba por más… Kakashi se había convertido en una criatura sensual, lujuriosa y demandante, y él adoró ver esa nueva faceta de su peligris. Y se esmeró en causarle orgasmo tras orgasmo, en hacerle pedir lloriqueante que deseaba, en ver como sus ojos lagrimeaban cada vez que la punta roma de su pene golpeaba sus puntos internos de placer.

La primera vez que le anudó y le llenó con su semen, su omega mostró una expresión de complacida relajación y gusto en su rostro mientras soltaba algo parecido a un ronroneo, eso le hizo inflar el pecho con orgullo, su hembra disfrutaba de su unión, de estar abotonados y de ser llenado con su cálido esperma. También le ofreció el cuello, que no tardó en marcar con una potente mordida. Kakashi aunque se tensó al clavarle los dientes, no soltó ningún quejido, su hembra era tan fuerte… Una vez satisfecho con la marca que le había realizado, la lamió durante unos minutos para calmar el escozor y que así sanara correctamente. Ahora el Hatake llevaba su mordida, su marca, lo que indicaba que le pertenecía y, seguramente en unos meses conocerían si el omega gestaba su primera camada, estaba seguro de que el peligris era alguien muy fértil. No deseaba perder el tiempo dándole una píldora anticonceptiva para retrasar los posibles cachorros que fueran a nacer tras ese apareamiento, quería formar una gran manada con su omega, tener muchos crías.

Con la idea de llenar al peligris de su semilla, se esmeró en seguir con el apareamiento, en follarle con pasión y ganas, saciarle hasta que su hembra quedara bien complacido para demostrarle que era el único que podía conseguir tal fin, anudarle en todas y cada una de las cópulas, en llenarle con su leche… Y cuando esos tres terriblemente satisfactorios y agotadores días terminaron, se quedó descansando con su pareja entre sus brazos en ese lecho de ropas destrozadas por su impaciencia, observándole cuando despertó… Era tan perfecto con ese cuerpo esbelto pero fuerte, alto, elástico y sensual… Se podría pasar horas mirándole, pero tocaba volver a sus funciones, ya llevaba demasiados días fuera. Se levantó y desperezó, miró a su bello omega, que le miraba a su vez de forma perezosa desde ese improvisado lecho realizado con las ropas rajadas de ambos y sus capas. Se lo llevaría con él, no le dejaría. Tenían que estar juntos, ahora eran una pequeña manada, que aumentaría cuando su hembra tuviera esa primera camada que seguro le había metido en el útero. Una sonrisa arrogante se formó en sus labios al observar el, por ahora, plano abdomen de su omega… Cuanto deseaba ver como el vientre de su pareja se hinchaba por su semilla.

Pero los planes no siempre salen como uno desea. No había querido pelear con su hembra, pero tenía que dejarle las cosas claras y darle una lección… Kakashi no podía hacer ahora lo que le viniera en gana, era su omega, su pareja destinada, estaba marcado por él…

Observó como ese grupo se acercaba a su hembra desnuda y le cubrían con un manto, como se lo llevaban de allí… Rugió con resentimiento, con dolor por ser abandonado, con rabia de que permitiera que otros le tocaran. Rugió llamando a su pareja… Pero Kakashi solo miró en su dirección y bajó la mirada, dolido a su vez. No fue con él… Su omega le dejó ahí, su omega prefirió irse con otros que no eran su pequeña y nueva manada; esa manada que se había creado al unirse y enlazarse. Su corazón se estrujó tan dolorosamente que cayó postrado de rodillas, antes de aplicar el kamui mientras las lágrimas caían de su único ojo. Había estado tan feliz mientras formaba esa unión con su destinado, su pareja le aceptaba y le deseaba a su lado y ahora… Le dolía tanto, había sido abandonado, dejado atrás por su omega.

*Recordad que Madara usó un genjutsu con Obito, haciéndole creer que él era su alfa.

**Kakashi ha estado todos estos años sin acostarse con ningún alfa, ni siquiera un beta, con el único con el que han tenido contacto carnal fue con otro omega. Y el pene de un omega no puede compararse con el de un alfa. Entonces representa que Kakashi es estrecho, su canal está muy cerrado.