Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi. La historia es propiedad del creador.
ADVERTENCIA: Contiene Lemon explícito y sadomasoquismo.
SUEÑOS HÚMEDOS
(One-shot)
Cuando se es la Guardiana de la entrada del Reino de Tokio de Cristal y el Milenio de Plata no es fácil estar al pendiente de cualquier cosa o persona que se acerque y saber cuáles son las intenciones que trae consigo. Sailor Pluto, cuyo nombre en la Tierra es Setsuna Meioh, ha dedicado todo su esfuerzo a mantener a raya a los enemigos del Milenio de Plata y alejarlos de la gran puerta que da al interior.
Sin embargo, ella también ha experimentado la soledad y el aburrimiento al estar en alerta permanente, ya que, en ocasiones, no sucede nada interesante, lo que ha contribuido a que experimentara, en varias ocasiones, un fuerte aburrimiento. Más, sin embargo, tan sólo una cosa la ha mantenido concentrada en su trabajo: desde hace mucho ha experimentado una fuerte atracción hacia el rey Endymion, cuyo nombre en la tierra es el de Darien Chiba, fantaseando con tener una relación muy cercana con él, digamos hasta… carnal.
Desde hace mucho tiempo, Sailor Pluto no había experimentado una fuerte satisfacción sexual con otra persona; a veces, para saciar esa sed sexual, ella llegaba a autosatisfacerse de diversas formas: en las ocasiones donde no ocurría nada en la Gran Puerta, Sailor Pluto se tomaba un breve receso de su trabajo para "darse un placer", pasando sus manos ya sea por sus redondos pechos, frotándolos y exprimiéndolos, para ir recorriendo su cuerpo hasta llegar a sus órganos genitales, principalmente a su clítoris, lo cual hacía que la Sailor Guardian se derrumbara de la excitación que ella misma se proporcionaba. Se ponía de rodillas, gemía con un placer profundo, su cara se sonrojaba bastante y su cuerpo comenzaba a empaparse de sudor. Su mirada se perdía en el horizonte y remataba la autosatisfacción introduciendo los dedos de su mano derecha en la vagina y los de la izquierda en su ano, el cual le causaba una satisfacción aún mayor y, al final, llegaba un orgasmo explosivo en el que ella se corría bastante y, en algunas ocasiones, llegando hasta a orinarse. Todo esto la dejaba exhausta pero plenamente satisfecha. E incluso también llegaba a utilizar su báculo como juguete sexual para obtener esa satisfacción deseada.
Un día, mientras estaba en su trabajo de guardiana, y planeaba hacer de las suyas nuevamente, vio algo sospechoso rondando por los alrededores, por lo que se preparó para cualquier cosa que tratara de penetrar por la Gran Puerta.
- ¡¿Quién está ahí?! – gritó la guardiana del tiempo, empuñando su báculo - ¡Identifíquese!
Poco a poco se fue acercando a ella una sombra de figura elevada, caminando lentamente. La Sailor Guardian se mantuvo firme en su posición, observando fijamente a la figura que se iba acercando. Muchos pensamientos rondaban por su cabeza: ¿Será aliado o enemigo? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Podré vencerlo?... Todas estas preguntas la abrumaban mientras la figura oscura seguía acercándose. Poco a poco, la figura se iba aclarando.
Era un hombre alto, delgado, fornido, pelo negro y corto; su aspecto era juvenil y atractivo. Vestía con un traje elegante de color blanco con algo de brillantina, usaba un antifaz del mismo color y una larga capa.
- Hola, Sailor Pluto -dijo el sujeto acercándose a la Sailor Guardian -Soy yo, Endymion.
- ¿En serio? -dijo en tono firme sin quitarle la mirada y empuñando su báculo hacia él – Si eres el rey Endymion, ¿Cómo llamaba a la Reina Serenity en la Tierra antes de que ella descubriera que es Sailor Moon?
- Cabeza de chorlito – dijo él tranquilamente. Ante esta respuesta, Sailor Pluto se quedó sorprendida ante la respuesta; bajó la guardia y se arrodilló ante el soberano.
- Mil perdones, su alteza -se disculpó la Sailor Guardian mientras se arrodillaba ante Endymion.
- No hay problema -dijo Endymion -Puedes levantarte.
Ella se levantó y lo miró a los ojos durante unos minutos, haciendo que se sonrojara brevemente. Eran unos ojos azules brillantes que hacían que cualquier mujer que los mirara directamente, estuviera ante sus pies. De inmediato apartó la mirada.
- Sailor Pluto, dos preguntas -le preguntó Endymion de manera cortés y educada – La primera: ¿Me permites que te hable de tú?
- ¿Uh? -ella se sorprendió al pedirle que la llamara por su nombre real, lo que hizo que se pusiera ligeramente nerviosa, pero, aun así, aceptó -Sí, claro, majestad.
- Y segunda pregunta -prosiguió el monarca - ¿Puedo confiarte un asunto muy personal? ¿Muy… digamos… íntimo?
Ella se puso aún más nerviosa, ya que el propio rey le estaba pidiendo que le guardara un secreto muy personal, algo que ni a las demás Sailor Guardians les confiaría más que a ella.
- Por supuesto, majestad -afirmó ella -puede confiar en mí -él sonrió al escuchar eso.
Endymion se recargó sobre la Gran Puerta, tomó aire y, de inmediato, comenzó a hablar.
- Verás, Setsuna -explicó el rey -Últimamente, en estos dos meses que han transcurrido, la reina Serenity y yo… hemos tenido problemas maritales.
- Bueno -dijo la Sailor Guardian, sintiéndose un poco incómoda - eso es normal en todo matrimonio. Siempre habrá problemas y discusiones, pero nada que no pueda arreglarse entre ustedes. ¿No ha hablado de esto con la reina?
- Lo hemos platicado -respondió él -pero parece ser que nuestra llama se ha ido apagando poco a poco.
- ¿A qué se refiere exactamente? -preguntó la Sailor Guardian, fingiendo demencia, aunque sabía de qué era de lo que estaba hablando el soberano.
- Que no hemos tenido… intimidad -dijo Endymion con un ligero tono de amargura en su voz -Normalmente, cuando tenemos una discusión, usualmente lo resolvemos en la cama, teniendo nuestro momento de privacidad, si sabes a lo que me refiero.
- C-creo que sí -dijo ella, tragando saliva y poniéndose más nerviosa.
- Pero en estos últimos días ya no ha sido lo mismo y la reina no está dispuesta a seguir con esto cada vez que tenemos una discusión. Y es por eso - prosiguió él – que hemos decidido… separarnos.
- ¡¿Qué?! -preguntó Sailor Pluto en shock – Pero… ¡¿qué es lo que está usted diciendo?! ¡¿Cómo que se van a separar?! -estaba escandalizada ante tal noticia; sus ojos estaban muy abiertos y se aferraba fuertemente del báculo tratando de no caer al suelo por la noticia.
- No te preocupes - la tranquilizó Endymion – no quiere decir que nos vayamos a divorciar ni nada por el estilo, sino que… hemos acordado los dos de que trataríamos de hallar satisfacción en… otra parte.
- ¡Un momento! -exclamó la Sailor Guardian, sin dar crédito a lo que su soberano le estaba contando -¡Eso ya sería cometer adulterio! ¡¿No se da cuenta del descrédito que eso acarrearía?! ¡¿Acaso no le importa que todo el mundo se enterara de lo que hacen ustedes?!
- Es por eso -prosiguió el rey -que queremos mantener esto en el más absoluto secreto, lejos de las miradas de todo el mundo. Todo esto que te estoy contando no se lo he contado a ninguna otra de las Sailor Guardians, así como tampoco la reina Serenity.
La Sailor Guardian del tiempo no sabía qué pensar en ese momento. Toda esa idea de que ambos reyes busquen hallar satisfacción sexual con otras personas por no poder satisfacerse entre ellos más sonaba a una completa locura, ya que había un protocolo real que había que cumplir al pie de la letra o la imagen de los monarcas quedaría manchada para siempre.
Finalmente, recuperada de la impresión, Sailor Pluto le hizo una pregunta algo indiscreta a su rey.
- Y, majestad… -juntó toda la valentía que pudo reunir y preguntó - ¿Ya encontró a alguien que quiera satisfacer sus… necesidades? -Él se volteó y la miró.
- La estoy viendo justo en este momento -él se le quedó mirando fijamente a los ojos y ella, sorprendida, se llevó una mano a la boca y abrió mucho los ojos.
- ¡Oh, no! – exclamó la Sailor Guardian al ver cómo el rey se le quedaba mirando fijamente - ¡De ninguna manera pienso involucrarme en este retorcido juego! ¡Con el debido respeto, pero mejor búsquese a otra que haga de su amante!
- Setsuna -dijo Endymion con seriedad y se le acercó muy lentamente hasta quedar casi a un centímetro uno de otro – Escuché por ahí que, mientras vigilas la Gran Puerta, haces ciertas… cosas pervertidas.
Sailor Pluto se quedó sin habla. ¿Cómo pudo saber el soberano sobre su lado más… pervertido?
- Phobos y Deimos me pasaron toda la información de lo que haces cuando estás aburrida -prosiguió él – acariciando tu cuerpo muy sensualmente, e incluso… metiéndote los dedos por ciertas partes del cuerpo.
Por primera vez, Sailor Pluto se sintió aterrada. Todo su cuerpo estaba inmóvil, continuamente temblando y sudando copiosamente. Se aferró muy fuertemente a su báculo tratando de no desmayarse ante esto y, lentamente, comenzó a retroceder, tratando de apartarse de su rey, hasta que topó con la Gran Puerta. Ella se sintió acorralada; muchas cosas pasaron por su cabeza: ¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué castigo recibiré por esto?; la incertidumbre la estaba matando.
Él volvió a acercarse a la Sailor Guardian y ambos volvieron a estar un centímetro uno del otro. La volvió a mirar directo a los ojos.
- Pero también mi elección obedece a un motivo más… profundo -explicó Endymion tratando de tranquilizarla - Desde hace tiempo que… he sentido cierta atracción hacia ti.
Al escuchar esas palabras, Sailor Pluto dejó de temblar y su rostro se ruborizó; dejó de apretar el báculo y su cuerpo se relajó poco a poco.
- Todas las noches, antes de dormir, he sentido el deseo y el ansia de poder tener un momento íntimo contigo, poder acariciar tu cuerpo y… hacerte mía.
Aunque se sentía vacilante, aquellas palabras hicieron que la Sailor Guardian se sintiera con la suficiente confianza para poder abrir sus verdaderos sentimientos ante su rey.
- La verdad -dijo ella, después de no poder hablar durante un buen rato por el miedo y los nervios -Yo también he tenido sentimientos muy fuertes hacia usted, majestad. Realmente, durante mucho tiempo, he sentido mucha envidia hacia la reina Serenity, al tener un hombre con un físico como el de… usted.
- Parece ser -dijo Endymion, acercándose más y más a la Sailor Guardian – que nunca antes has estado en compañía… de un hombre, que satisfaga tus necesidades y que te hiciera sentir mujer… en mucho tiempo.
Sailor Pluto sentía una especie de atracción muy intensa hacia su soberano, tanto que aquellas palabras provocaban en ella una especie de hipnosis, que no hacía sino aumentar los deseos de poder tener una relación, aunque prohibida, con el rey, queriendo olvidarse, aunque fuera por un instante, de sus obligaciones como guardiana de la Gran Puerta y poder disfrutar del momento.
Ambos se abrazaron apasionadamente y se miraron a los ojos uno al otro y la Sailor Guardian dijo en tono sensual:
- Siempre he querido probar esos labios suyos sobre los míos, su alteza.
- Por favor, Setsuna -dijo él también con tono sensual - llámame Endymion.
Finalmente, ambos acercaron los labios uno al otro y comenzaron a besarse muy apasionadamente. Por un momento, parecía que el mundo alrededor de ellos se había detenido, pues la sensación era intensa para ambos. La propia Setsuna olvidó completamente sus deberes como Sailor Guardian y lo único que quería era descargar toda esa energía sexual que tenía reprimida; quería experimentar el momento y disfrutarlo en toda su intensidad. Después de los labios, Endymion pasó a besar el cuello de Setsuna, lo cual hizo que la Sailor Guardian se fuera excitando poco a poco
De los besos pasaron a las caricias. Cada uno comenzó a acariciar todo el cuerpo del otro; la espalda, los hombros… hasta que Endymion llegó a los glúteos de ella, acariciando lo redondos y carnosos que eran. La sensación disparó en Setsuna una gran excitación; abrazó más fuerte a Endymion y sus dedos se aferraron mucho a la espalda de él, que casi le clava sus uñas, cosa que a este no le importó. Luego ella pasó una mano hasta la entrepierna de su rey, sintiendo cómo su miembro comenzaba a ponerse duro y a levantarse por la excitación. Lo comenzó a acariciar para que éste se siguiera levantando.
- Setsuna -dijo él después de un buen rato de besos y caricias -siento mucho calor. Creo que me voy a quitar la ropa.
Este comentario hizo que el rostro de la Sailor Guardian se pusiera completamente rojo y se llevara ambas manos a él, tratando de evitar ver desnudo a su soberano. Sentía mucha vergüenza el ver a una persona desnuda. Vio de reojo, sin quitar las manos de su cara, el cuerpo desnudo musculoso y desarrollado de Endymion, haciendo que su rostro se pusiera aún más colorado de la vergüenza.
- ¿Qué pasa, Setsuna? – dijo Endymion completamente desnudo - ¿Nunca habías visto a una persona desnuda?
- No-No es eso - dijo ella, casi tartamudeando, sin quitar las manos de su cara – Es que, como el rey de Tokio de Cristal… no es normal que alguien más, que no sea la reina Serenity… pueda verlo sin ropa.
- Vamos, no seas ridícula – dijo Endymion – Si quisiera, andaría por todo Tokio sin ropa (pero no quiero decir que lo vaya a hacer). Ahora -continuó él - ¿Podrías, por favor, quitarte la ropa? Y me refiero a TODA LA ROPA.
- P-p-p-por supuesto, E-e-e-endymion -tartamudeó ella por lo nerviosa que estaba al tener que hacer lo que él le pedía.
Ella comenzó a desvestirse lentamente, dejando ver su cuerpo esbelto, su piel bronceada y sus curvas. También se le podían ver sus pechos redondos, así como sus nalgas y su monte de Venus afeitado para poder ver su clítoris.
Al ver a Setsuna completamente desnuda, Endymion sintió una gran excitación que hizo que su pene se levantara, aunque no demasiado. Las venas de éste comenzaban a notarse.
- Acércate, Setsuna -ordenó él y la Sailor Guardian, nerviosa, se acercó lentamente a su rey -ponte de rodillas -ella hizo lo que se le ordenó y su rostro se puso a la altura del pene de Endymion. Sintió su corazón palpitar muy fuerte al ver el miembro semi erecto del rey justo frente a su cara.
- Ahora, pon tus manos en él y frótalo -ordenó él y, obedeciendo las órdenes de él, ella procedió a frotar el miembro del soberano, sintiendo ella una gran excitación.
La cabeza de ella comenzó a llenarse de fantasías y deseos al tener el miembro de Endymion; frotaba su miembro como si de un trofeo se tratara o de alguna reliquia sagrada. Su boca comenzó a llenarse de saliva al ver el pene poniéndose más y más erecto, soñando las cosas más locas y absurdas que haría con el pene de Endymion. Sus ojos se perdían a la distancia con las fantasías que comenzaban a abundar en su cabeza.
- Sé que lo quieres, Setsuna -dijo él – Ahora, ponlo en tu boca.
- En seguida, Endymion -dijo la Sailor Guardian y, de inmediato, introdujo el enorme y venoso miembro de Endymion en su boca.
La sensación de tener el enorme miembro en su boca era realmente extraña, aunque placentera y excitante. Comenzó a chuparlo como si estuviera chupando un caramelo o una paleta. Aunque no tenía algún sabor, el hecho de tenerlo en la boca hacía que ella se sintiera cada vez más y más cachonda. Mientras ella continuaba haciéndole felación, con una mano sostenía el miembro, mientras que con la otra comenzó a masturbarse, llevándose la mano a su área genital, frotando sus dedos en el clítoris; la cara de ella se puso colorada por la excitación, su rostro se llenó de sudor, el pene de Endymion se llenaba más y más de saliva cada vez que su boca seguía en el pene de él.
- ¡Mmmpphhh! Eres muy buena haciendo estas cosas, Setsuna. Es como si ya tuvieras experiencia en esto -dijo él - Más rápido -ordenó Endymion.
Ella fue acelerando el ritmo de la felación cada vez más y más y, de repente, él sintió que algo estaba a punto de suceder:
- ¡Setsuna! ¡Me vengoooo! – exclamó Endymion y, de repente, salió disparado un enorme chorro de semen, el cual se derramó sobre el rostro, el pelo y la boca de Setsuna. Ella, en vez de sentirse asqueada, sintió un gran placer por tener sobre ella ese líquido blancuzco. Comenzó a saborearlo de manera erótica, con los dedos – Ahora -dijo él – usa tus pechos para estimular mi verga.
En ese momento, Setsuna se había rendido completamente al pene de Endymion, al punto de querer seguir estimulándolo de alguna u otra forma. Él dobló un poco las rodillas para que su miembro llegara a la altura del busto de la Sailor Guardian; ella agarró sus grandes pechos y comenzó a frotarlos contra el pene del rey. La sensación que sentía ella al estimular el enorme miembro de su soberano fue de un placer y una excitación enorme; la sensibilidad de sus pechos provocaba que la mente de ella se siguiera llenando de fantasías sexosas y obscenas.
- ¡Me voy a correr de nuevo, Setsuna! -gritó él y, acto seguido, otra explosión de semen salió de la punta del pene, cayendo nuevamente sobre el rostro de la Sailor Guardian. Los pechos de ella se pusieron duros por la estimulación – Ten, límpiate el rostro -él le entregó un pañuelo para que ella se limpiara el semen de la cara.
- ¿Alguna otra cosa que quieras, Endymion? -preguntó Setsuna poniéndose de pie.
- Quédate así de pie – dijo él -ahora, es mi turno de estimularte -se puso de rodillas estando su rostro frente al área genital de la Sailor Guardian y comenzó a estimular el clítoris de ella con la lengua; de inmediato, ella sintió una explosión de placer al sentir cómo alguien más la estimulaba.
- ¡Ahhhhhhh! -exclamó ella al sentir la estimulación - ¡Me estás excitando! – ella agarró el cabello de Endymion y comenzó a empujar su cabeza hacia ella. Él agarró las nalgas de la Sailor Guardian con mucha fuerza, casi apretándolos. Sus ojos se ponían en blanco por la estimulación y su lengua salía de su boca por la fuerza del estímulo - ¡Por favor, Endymion! ¡No pares! ¡No te detengas! -ella suplicaba con todas sus fuerzas.
- A ver qué te parece esto – dijo Endymion mientras seguía estimulando el clítoris de la Sailor Guardian del tiempo; él acercó sus dedos humedecidos con los fluidos vaginales de ella hacia su ano y los introdujo profundamente ahí, haciendo que ella arqueara su cuerpo hacia atrás y levantara su cabeza hacia atrás, nuevamente sintiendo como si una corriente eléctrica recorriera todo su cuerpo - ¿Qué se siente, Setsuna?
- ¡NO PARES, ENDYMION! -gritó ella con todas sus fuerzas - ¡POR LO QUE MÁS QUIERAS, NO TE DETENGAS Y HAZME VENIR! – ella agarró con más fuerza la cabeza del rey, al punto de casi arrancarle a él unos mechones de su pelo, pero a él no le importó.
Siguió estimulando el clítoris y los labios vaginales de la Sailor Guardian hasta que…
- ¡ME VENGOOOOOO! – gritó ella, casi hasta destrozar su garganta, sintiendo el intenso orgasmo, el cómo los fluidos vaginales salían en un enorme chorro que empapó el rostro de Endymion. Ella se desvaneció y cayó de rodillas, exhausta por el orgasmo, jadeando de cansancio.
- De acuerdo, Setsuna – Endymion se puso de pie frente a Setsuna – apóyate frente a la puerta y de espaldas a mí - ordenó él.
Ella, obediente, se incorporó y se apoyó sobre la gran puerta, dándole la espalda a su rey. Él se quedó viendo las grandes y redondas nalgas de la Sailor Guardian, volviendo a tener una excitación, lo cual hizo que su pene volviera a ponerse duro y erecto. Se acercó a ella y comenzó a acariciar las nalgas de Setsuna, haciendo que ella se excitara nuevamente y pegara su cara contra la Gran Puerta.
- ¿Te gusta? -preguntó Endymion en un tono muy seductor mientras acariciaba los glúteos de ella - ¿Lo estás disfrutando?
- ¡Lo estoy gozando! -exclamó Setsuna - ¡Haz conmigo lo que quieras! – La excitación era tan fuerte que ya no le importaba nada, ni siquiera si lo que estaba haciendo era éticamente mal.
- Era lo que quería escuchar -dijo él satisfactoriamente – Ahora, por obedecerme en todo, recibirás tu recompensa.
Él se acercó por detrás de la Sailor Guardian y comenzó a frotar su enorme miembro entre las nalgas de ella, provocando en ella una enorme excitación que casi hizo que se desmayara.
- Adelante – ordenó él – ruégame que la quieres dentro de ti.
- ¡Sí, por favor! – exclamó ella de forma inmediata - ¡Quiero sentir esa enorme y dura verga dentro de mí! ¡Quiero que me penetre hasta el fondo!
- Lo quieres, lo tendrás, perra – dijo él de forma despectiva – te la meteré lentamente, pues quiero disfrutar este momento.
Se acercó a ella y colocó la punta de su miembro junto a los labios vaginales de Setsuna; ella sintió un cosquilleo que hizo que se excitara poco a poco y, de repente, Endymion comenzó a penetrarla lentamente, aprovechando que su conducto vaginal estaba lo suficientemente mojado. La Sailor Guardian sintió nuevamente esa sensación de descarga eléctrica recorriendo todo su cuerpo. Sus manos, que estaban apoyadas sobre la gran puerta, se entumecieron y comenzó a arañarla. La expresión en su rostro era de un placer intenso: sus ojos se pusieron blancos, su cara estaba colorada, sudaba bastante, sacaba la lengua y se ponía a jadear como un perro. Todo su cuerpo estaba rígido, pero, una vez que ya estaba el pene de Endymion completamente dentro de la vagina de ella, poco a poco se fue relajando.
- ¿Qué tal, Setsuna? – dijo él en un tono seductor que hacía que ella estuviera indefensa ante sus encantos.
- ¡Por favor! ¡Haga conmigo lo que quiera! – exclamó Setsuna de manera irracional - ¡Hágame su perra! ¡Nunca había sentido algo antes! ¡Dómeme!
- Será como tú quieras – dijo Endymion con un tono malévolo en su voz – Si quieres ser tratada como una perra, entonces te trataré como tal.
Mientras, con una mano, Endymion agarraba la cintura de Setsuna, con la otra, agarró el largo cabello de la morena y la jaló hacia atrás, mientras comenzaba a "bombearla" fuertemente: Setsuna estaba completamente rendida ante el enorme miembro de su rey y no podía pensar en otra cosa que en el sexo. Las caderas de Endymion golpeaban fuertemente por detrás a la Sailor Guardian, como si tratara de hacer que su pene se hundiera más profundo en el útero de su esclava.
Luego, con la mano con que sostenía la cadera de Setsuna, Endymion comenzó a darle de nalgadas muy fuertes, tanto que las nalgas de ella comenzaron a ponerse de un rojo intenso.
- ¡Me voy a correr, perra! – exclamó él - ¡Recibe todo mi jugo!
- ¡SÍ! ¡HÁZLO, ENDYMION! – gritó ella - ¡CÓRRETE DENTRO DE MÍ! ¡DÁMELO TODO!
Ambos pegaron un grito de placer al llegar al clímax y Setsuna sintió cómo todo el semen de su soberano corría dentro de ella. Su cuerpo se estremeció por el orgasmo y, después, se desvaneció en el suelo, poniéndose nuevamente en cuatro patas, jadeando por el cansancio y por el orgasmo.
Mientras tanto, Endymion también experimentó un fuerte orgasmo y, tras derramar todo el semen en el interior de Setsuna, se sintió exhausto, pero su verga todavía estaba dura. Después de tomar una pequeña pausa, él se incorporó y se acercó a la morena.
- Ya es suficiente descanso – dijo él de forma autoritaria – es hora de ir por tu otro agujero.
- Por favor – dijo Setsuna, ya recuperada – mi culo es todo tuyo, Endymion. Haz con él lo que quieras – de rodillas, abrió sus redondas nalgas, mostrando su ano.
- Oh, sí – dijo él, otra vez con tono malévolo – Es justo lo que voy a hacer, perra.
Se acercó a ella y, aprovechando que su pene todavía estaba húmedo con los jugos vaginales de Setsuna y que ésta tenía el culo abierto, lo fue insertando lentamente, aunque fue un poco más difícil, ya que el ano, como ya se sabe, a diferencia de la vagina, no se secreta a sí mismo, por lo que tendría que lubricar, tanto su pene como el ano de la Sailor Guardian para que pudiera penetrarla.
De la nada, y como por arte de magia, sacó un pequeño frasco de lubricante, se puso un poco en la mano y comenzó a lubricar su enorme miembro; acto seguido, se puso otro poco en su mano y comenzó a lubricar el agujero del ano de la morena. Al principio sintió un poco de frío, pero luego, comenzó a excitarse nuevamente. Una vez que terminó, Endymion introdujo su enorme verga en el ano de su compañera, también de forma lenta, para poder disfrutar el momento. La sensación de Setsuna, esta vez, fue más intensa que cuando tenía el pene de Endymion en su vagina.
- ¡Confiesa, perra cachonda! – exclamó él - Estabas esperando este momento, ¿verdad?
- ¡SIIIIII! – exclamó ella – ¡Mi culo siempre ha sido mi punto débil!
- Pues entonces – dijo él – Haré que te corras por tu culo, perra inmunda.
Él agarró a Setsuna de los pechos y la atrajo hacia ella, mientras él la penetraba analmente. Ambos acercaron sus labios uno al otro y comenzaron a besarse; ella agarraba la cabeza de él mientras estaba dándole la espalda, mientras que él la agarraba de los senos, acariciándolos. Luego, una de las manos de Endymion se dirigió hacia el clítoris de ella y comenzó a frotarlo, haciendo que Setsuna enloqueciera completamente.
- ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! – jadeaba Setsuna como un perro mientras era penetrada vía rectal de forma violenta - ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
- ¡Miráte! – exclamó él al ver cómo Setsuna se ponía de nuevo en posición de perrito - ¡No eres más que una puta cerda! ¡Una perra cachonda hambrienta de verga en su enorme culo!
- ¡Sí! ¡Sí! – exclamó ella, totalmente fuera de sí - ¡Es lo que soy! ¡Una puta! ¡Una sucia cerda! ¡Una perra cachonda con hambre de verga! ¡Por favor, sigue insultándome! ¡Me gusta que me denigren! ¡Que me maltraten! ¡Que me violen!
- Pues ahora sigue la siguiente parte – de repente, Endymion dejó de mover sus caderas, pero con su pene aún dentro del ano de Setsuna.
- ¡¿Por qué te detuviste?! – exclamó ella desesperada volteando hacia él - ¡Estoy muy cachonda!
Él hizo una maniobra: sin quitar su pene del recto de la morena, la volteó para que ambos se vieran frente a frente, después él se acostó boca arriba, mientras que Setsuna estaba montada sobre Endymion, de rodillas, viéndolo hacia abajo.
- Ahora, perra – dijo él – abre tus nalgas, mientras te penetro de forma rápida.
Ella hizo lo que le dijo: se abrió las nalgas, todavía con el pene de él insertado en su ano. Luego, de repente, él comenzó a mover sus caderas hacia arriba y hacia abajo, rápidamente, haciendo que ella nuevamente se pusiera cachonda.
- ¡ESTOY A PUNTO DE CORRERME OTRA VEZ! – exclamó Setsuna con los ojos desorbitados, la lengua de fuera y babeando por la intensidad y rapidez de las penetraciones en su ano, su punto débil; su cara estaba completamente roja por la excitación.
- ¡Pues recibe todo mi semen, puta! – exclamó él y, esta vez, el chorro de semen que expulsó Endymion dentro de la morena fue más que lo que había expulsado cuando la penetró vaginalmente.
Ella pegó un grito ensordecedor mientras sentía cómo todo el semen llenaba su orificio trasero y, de repente, el miembro de él comenzó a perder su firmeza y regresó a su estado original. Después, el ano de Setsuna expulsaba una enorme cantidad de semen; al mismo tiempo, el orgasmo fue tan intenso, que ella soltó un chorro de su vagina y cuando Endymion se incorporó, ella también se orinó.
- ¡Mírate nada más, puta cerda de mierda! – exclamó él con desprecio - ¡Ahora te has convertido en nada más que un vertedero de semen! ¡Y hasta te has meado! ¡Eres realmente patética! Y como castigo – ordenó él, acercando su pene a la cara de la Sailor Guardian – trágate todo mi jugo blanco.
Ella obedeció y comenzó a tragarse todo lo que quedaba de semen en el pene de Endymion. Lo saboreó y se lo tragó completamente. Su mente no estaba captando lo que estaba haciendo, pues su lado instintivo se había apoderado completamente de ella. Estaba de rodillas, desnuda, cubierta de semen, en estado catatónico, con la mirada perdida, sin escuchar ni un solo sonido, ni prestar atención a las risas de Endymion, quien la veía con desprecio y soltó una enorme risa que se fue oyendo, poco a poco, como un eco resonando en el horizonte.
- ¡AAAAAHHHHH! – exclamó Setsuna incorporándose de golpe.
Estaba toda empapada de sudor, vestida con un pijama de color rosa. Estaba en su cuarto y era la media noche. Comenzó a ver a su alrededor y estaba todo oscuro.
- ¡Ah! – dio un suspiro – Fue sólo un sueño – prendió la luz de la lámpara y, viendo lo que estaba en su habitación, se sorprendió al ver que las sábanas con las que estaba cobijada estaban húmedas. Las levantó y vio que sus bragas estaban empapadas.
- Por Dios – dijo ella refunfuñando – No otra vez. Es la tercera vez que sucede.
Se quedó callada un momento y después se dirigió al balcón de su cuarto. Contempló la luz de la luna y empezó a pensar en lo que había soñado.
- Serena – dijo a sí misma – eres muy afortunada por tener a un hombre como Darien. Te envidio mucho.
Dio un suspiro y dijo:
- Ojalá pudiera tener un momento de intimidad con él. Quiero tenerte dentro de mí, Endymion… al menos, para terminar con estas fantasías. Tal vez, algún día se me haga realidad.
FIN
Gracias por leer la historia. Espero que la hayan disfrutado. Era una historia que quería sacarme de la cabeza.
Aún no sé si retomaré mis otras historias pendientes, pues estoy enfocado en otros proyectos. Estén al pendiente de cualquier cosa que ocurra.
Feliz año nuevo 2023 para todos.
