LAST CHRISTMAS
¡Hola! Pues bien. Este one shot corresponde al reto Write Christmas organizado por Sol Levine, y en el cual uso a los dos personajes que me tocaron en el sorteo (Michiru y Luna), así como los tres prompt que me tocaron:
. Karisumasu Keiki
. Nieve
. Villancicos
¡Espero les guste!
—¿De verdad no quieres que me quede contigo, mi sirena? — Cuestionó Haruka con genuina preocupación.
—¡No! — Exclamó Michiru fastidiada ante la insistencia de la mujer que era su pareja desde hace más de trescientos años— La verdad es que te agradecería si me dejas sola. Ademas, no estaría bien que dos senshis se ausentaran al discurso anual de la Reina en navidad.
—Como digas, Sirena, pero cualquier cosa me puedes llamar al telecomunicador y vendré de inmediato.
—Gracias, Haruka— Respondió Michiru— Ahora cierra la puerta por fuera, por favor.
Michiru contuvo las ganas de mostrar su fastidio cuando la senshi de los vientos se acercó para darle un cariñoso beso en la frente; pero una vez que Haruka salió de la habitación, de inmediato se puso de pie y corrió al enorme vanity que adornaba sus aposentos para comprobar que lucía impecable para el esperado encuentro, sin embargo, de pronto escuchó una voz femenina que la hizo suspirar.
—No necesitas ningún retoque, mi hermosa ninfa.
—¡Luna, te ves preciosa!— Susurró emocionada— ¿Cómo entraste?— Preguntó mientras corría a su encuentro.
—Ventajas de poder adoptar una forma felina— Respondió quien ahora era la consejera de la reina, y entonces, ambas mujeres unieron sus labios en un cálido beso.
—Te tengo una sorpresa— Dijo Luna mostrándole la antigua pluma de transformación de Serena a Michiru.
—¿La pluma de transformación de la Reina?— Preguntó Michiru desconcertada— ¿Qué se supone que haga con eso, mi dulce felina?
—Te quiero llevar a un lugar especial— Respondió Luna— Pero se supone que tienes migraña, y la única manera de que puedas salir de tu habitación sin que la servidumbre del Palacete se de cuenta es transformándote en una mucama.
Michiru tomó la pluma de transformación que antaño fuera de la Reina, y tras pedirle al artefacto que la convirtiera en una mucama con apariencia de mujer de la tercera edad, salió del Palacete de ciudad aguamarina cargando en brazos a Luna que había adoptado su forma felina para pasar desapercibida; y no fue hasta que se alejaron de los confines del territorio que gobernaban Lady Neptune y Lady Uranus, cuando de nuevo la senshi de los mares tomó su verdadera apariencia y Luna asumió su forma humana.
—¿A dónde vamos?— Preguntó Michiru
—Eso es una sorpresa, mi ninfa— Respondió Luna
Poco después, ambas mujeres abordaron el auto de Luna que se encontraba no muy lejos de ahí, y entonces, ambas emprendieron un viaje a las montañas que en esa época estaban cubiertas de blanca nieve, donde tan pronto llegaron, Luna la llevó a una pequeña cabaña rodeada de pinos y decorada con dos hermosos monos hechos de nieve, luces de colores y decoración navideña estilo occidental .
—¡Es hermoso! — Exclamó Michiru.
—¡Vamos!
Cuando bajaron del auto, juntas caminaron a la entrada de aquella cabaña, y al entrar, Michiru quedó maravillada al escuchar que el ambiente estaba amenizado por la música de villancicos tocados con violín que hace años, mucho antes de la fundación de Tokio de Cristal había grabado.
De pronto, sus ojos se detuvieron en la mesa estilo occidental, en cuyo centro estaba una enorme maceta de flores de noche buena, velas rojas, un suculento pavo con sus respectivas guarniciones, y por supuesto, un exquisitos karisumasu keiki.
—¿Compraste todo esto por mí ñ? — Preguntó Michiru al borde de las lágrimas. No podía creer que en sólo un año de relación clandestina, Luna hubiera tenido detalles que Haruka nunca tuvo con ella en dos vidas.
—En realidad yo cociné todo— Dijo Luna apenada— Tomé clases privadas en Ciudad Esmeralda con Makoto.
—¡Oh, Luna, te amo! —Exclamó Michiru, y mientras ambas mujeres se fundían en un cálido beso, a la mente de ambas llegó el recuerdo de la navidad pasada.
Un año antes…
Si dos cosas tenía que agradecer Luna de esa Navidad, era que los Reyes hubieran decidido dar su discurso navideño televisado al pueblo desde el Palacete de Ciudad Topacio que era gobernado por Lady Venus, y la otra, era que hubieran creído que tenía una fuerte migraña y no hubieran puesto objeción a su ausencia en tan esperado evento; pues lo último que quería era ver a Artemis luego de descubrir que su marido, a quien creyó siempre fiel, tenía años infringiendo sus votos matrimoniales siéndole infiel con una humana común fuera del círculo social de royals al que pertenecían, y con quien tenía una hija.
Dado que de pronto sintió hambre, salió de la habitación para dirigirse a la cocina por algo que calmara su apetito, sin embargo, cuando iba a medio camino se encontró con Michiru que tropezó con ella.
—¿Michiro? ¿Qué haces aquí? — Preguntó temerosa de qué la senshi de los mares adivinara la falsedad de su supuesta migraña.
Cuando las miradas de ambas se encontraron, Luna se percató de que los ojos de la senshi estaban hinchados, y antes de que pudiera preguntarle algo, rompió a llorar desconsolada.
—¿Qué tienes? — Le Cuestionó Luna—¿Estás bien?
—¡Haruka me es infiel! — Soltó Michiru
Luna no podía creer lo que escuchaba, pero verla tan abatida la conmovió, y lo único que se le ocurrió fue darle un abrazo que esperaba que la reconfortara.
—¡Me siento tan humillada! — Exclamó Luna— Siempre fui su premio de consolación.
—Tranquila. No es tu culpa.
—Necesito un trago y después me largaré a Ciudad Aguamarina.
Michiru se apartó de Luna, y dirigió sus pasos hacia la cava de vino que recién habían mandado construir los reyes en uno de los sótanos del palacio, pero creyendo que ahogar las penas con alcohol no era buena idea la siguió para tratar de persuadirla.
—Michiru. No creo que sea buena idea
Cuando entraron, Michiru tomó la primera botella y la estrelló furiosa contra la pared.
—¡Te odio, perra!
—¡Michiru, basta! — La regañó Luna — Si quieres desquitarte con alguien hazlo con Haruka y su amante. Dudo que a la Reina le agrade darse cuenta de que para desquitarte hiciste un desastre.
Michiru se dio media vuelta, y cuando sus ojos se encontraron, a pesar de que su mirada estaba llena de ira soltó una carcajada burlona.
—¡Me vale lo que esa perra piense o diga!
—¡Michiru, estás hablando de su majestad!
—¡Esa perra estaba revolcándose con Haruka en una de las habitaciones del Palacete de Lady Venus! —Gritó Michiru—¡Así que no le debo ningún respeto!
—¿Qué?
—Lo que escuchaste Luna— Respondió Michiru— Siempre supe que Haruka era una coqueta a la que no le bastaba conmigo en la cama… ¿Pero la Reina? ¡Incluso se atrevió a decirle que la amaba desde el Milenio de Plata y que era sólo por ella que no renuncia a sus deberes de senshi! Tu querida Reina es una hipócrita, mientras que no hace nada por librar del celibato forzado a las inner senshi y Plut se revuelca con Fighter cada que va a Kinmoku, con Haruka y sabrá con cuantos más además de su marido.
—¿Pero quién mierda en su sano juicio engañaría a su mujer con la insulsa de la Reina? — Se cuestionó Luna más para sí misma que esperando una respuesta.
—Lo mismo pienso.
Luna, que se dio cuenta de que había externado sus pensamientos en voz alta se sonrojó al encontrarse con la mirada de Michiru,y río nerviosa, pues nunca había admitido ante nadie que pensaba que su majestad era una mujer insulsa, pues lo cierto era que si el Reino se sostenía en pie y se había convertido en la primera potencia mundial era gracias a Luna que era quien llevaba las riendas y a la asesoría de Lady Mars.
—Ni una palabra de lo que dije. ¿De acuerdo? — Intentó negociar Luna
—Sólo estaré de acuerdo si…
Luna, que vio las intenciones de Michiru de romper un barril, la tomó del brazo, y al instante, Michiru se giró furiosa.
—¡Déjame en paz! —Le gritó Michiru
De pronto, Luna, que estaba a escasos centímetros de ella, se percató de que la senshi de los mares tenía un ligero aliento alcohólico, y no supo si era porque siempre le pareció la mas bella de entre todas las senshis o si era por el mucho tiempo que llevaba sin tener sexo, que de pronto se atrevió a robarle un beso en los labios.
Michiru, al sentir la calidez de los labios de la consejera real sobre los suyos pensó en apartarla, sin embargo, aquel beso había encendido un ardiente deseo en ella, y al final sucumbió ante la pasión arrolladora que nunca imaginó que podría provocarle Luna.
De un momento a otro, ambas mujeres sintieron la necesidad de obtener mucho más que un beso, y olvidándose de todo decoro y deber, se despojaron de las prendas que impedían el roce de piel con piel, y cuando menos lo imaginaban, ya estaban tumbadas en el frío piso, besando, tocando, gimiendo y jadeando llenas de lujuria mientras se conocían un poco más, hasta que la fuerza de un arrollador orgasmo las hizo estallar de placer.
—Esto… ¡Esto no está bien! — Exclamó Michiru
—¿Por qué no? — Se quejó Luna — Artemis me engaña desde hace mucho, Haruka te engaña, Serena engaña al Rey, pero si no te gusta…
Michiru de pronto unió sus labios a los de Luna, besándola desesperada.
—Artemis es un idiota y tu eres ardiente, pero no pretendo ser infiel, así que… ¿Qué te parece si lo repetimos una vez más y a partir de mañana nos olvidamos para siempre de que esto pasó?
Luna besó sus labios con arrebato, dispuesta a cumplir el trato, sin embargo, lo que la Consejera Real y Lady Neptune no sabían, era que en adelante no podrían fingir que eso no sucedió.
Fin del flash back
Tras romper aquel beso por la falta de aire, Luna sacó de su gabardina una cajita de terciopelo color aguamarina y la puso frente a los ojos de la senshi de Neptuno.
—Michiru. ¿Quieres compartir el resto de tu vida conmigo en esta cabaña lejos del Palacio de Tokio de Cristal y de Ciudad Aguamarina? — Le preguntó a la Sailor mientras abría la cajita mostrándole dos llaves que tenían incrustadas una piedra aguamarina.
Michiru se quedó sin habla, y Luna se adelantó a hablar.
—Le he pedido el divorcio a Artermis y aceptó, y estoy dispuesta a renunciar a mi puesto si es que alguien de los royals se opone.
—¡Oh, Luna! ¡Pero claro que acepto! — Exclamó Michiru
Ambas mujeres unieron sus labios en un corto beso, hasta que entonces Michiru recordó que también llevaba un regalo para su amada.
—¡Tengo algo para ti!
Michiru sacó de su gabardina una cajita de terciopelo negro, y al abrirlo frente a los ojos de Luna, le mostró un hermoso anillo de oro blanco que tenía un rubí y estaba rodeado de diminutos diamantes.
—También hoy te iba a pedir matrimonio, mi hermosa felina.
Tras el intercambio de regalos, ambas mujeres degustaron de la cena, después, acompañadas de un trozo de karisumasu keiki y chocolate caliente se sentaron frente a la chimenea, mientras a través de la ventana miraban la blanca nieve caer.
Fin
Bien. ¿Qué les pareció?
Les confieso que me costó el ovario escribirlo porque nunca vi ni siquiera una amistad entre Luna y Michiru, pero bueno, eso me tocó en el reto… ¡Y cumplí!
Gracias a Abel Gregov por iluminarme un poquito la mente pars escribirlo, y también a quien pase a leer.
¡Saludos!
Edythe les desea Feliz Navidad
