Han pasado 84 años...
Universo Alterno.
#27: De amores de la infancia.
9:15 a.m.
Tu hijo odia al mío.
Fugaku observó la pantalla de su celular. El número era desconocido y estuvo a punto de borrarlo y pensar que sólo era una equivocación o broma pero entonces la pequeña imagen de perfil del contacto cargó por fin mostrando a una sonriente Kushina Uzumaki.
—La señora Uzumaki acaba de enviarme un mensaje —informó a su esposa quien tenía en su regazo un grueso libro de jardinería. Ella deteniéndose en su lectura le regresó la mirada y asintió levemente.
—Ha estado enviando mensajes a todos los padres de los compañeros de su hijo —empezó ella a decir—, disculpándose por la travesura de Naruto con la sala de estudio. Creo que es un muy lindo gesto de ella, ¿no te parece, cariño?
Mikoto terminó con una bella sonrisa en sus labios y Fugaku no tuvo corazón para decirle que al parecer él había recibido el mensaje incorrecto: sin saber qué es lo que exactamente había hecho el tal Naruto con la sala de estudio, el mensaje recibido adjuntaba la foto tomada a un muy feo dibujo pero aún así reconocible retrato de Sasuke al que le habían escrito al lado "idiota" en caligrafía infantil y habían tachado con una gran equis.
Además, no recordaba cuál de todos los mocosos de seis años con los que estudiaba Sasuke era Naruto.
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Ese había sido el primer mensaje de la inusual amistad entre una extrovertida como Kushina y un estoico hombre como Fugaku, en medio de un intercambio constante de mensajes de lo que hacían y dejaban de hacer sus hijos entre ellos; mensajes que con los años fueron variando y pasando de ser feos y asimétricos dibujos a complejas logísticas que debían acordar porque tanto Sasuke como Naruto querían celebrar en un mismo día su fiesta de cumpleaños de temática ninja, o ambos a los quince años tenían que ir hasta Kumogakure para ganar la final de su intercolegial campeonato de fútbol.
Así, en los últimos años Sasuke y Naruto estaban tan inseparables que más de una vez Fugaku y ella habían bromeado si lo mejor era crear de una vez por todas una única cuenta de ahorros conjunta para su futuro universitario.
Oh, pero fue una noche en la que Fugaku se sentía especialmente ansioso que recibió el mensaje que por fin le daba sentido a todo:
9:15 p.m.
Tu hijo está enamorado del mío.
Fugaku, analizando rápidamente las cosas, no se demoró en responder:
9:16 p.m.
Lo sé.
Esta vez tuvo que llamarla para por fin desahogarse con alguien de haberlos encontrado semidesnudos en el tranquilo, acogedor y sagrado jardín de su amada esposa y para decir casi que traumatizado: "Uzu, no creerías las cosas que hace la juventud ahora".
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He venido del pasado para por fin subir unos cuantos drabbles más y eventualmente dar por finalizado este proyecto.
¡Muchas gracias por leer!
