TRES AMORES

Capitulo 2

Corazón de Metal

Por Coqui Andrew

Trabajo en el Hospital de Londres, termino mi turno, estoy saliendo, cuando alguien me da una bofetada.

-¡Eres una desvergonzada! – dice la señora a la cual reconozco, es la tía de Anthony y Stear.

-¡Te dije que te mantuvieras lejos de mis sobrinos!, pero si no era con Anthony ahora quieres romper el matrimonio de Stear – dice la señora

Me sobo mi mejilla aún escucho zumbidos en mis oídos, pero dijo que ¡Stear está casado! ¡no lo puedo creer!

Un año y medio atrás

-Candy – dicen mi nombre, estoy en el hospital, atendiendo a mis pacientes, me giro hacia donde escucho esa voz familiar, ahí está Stear junto a mi jefe el Dr. Roger -¿Se conocen? – pregunta

-Si – ambos decimos

-¿Podría hablar contigo Candy? – dice Stear

-Cuando termine mi turno, Stear, ahora debo seguir con mi trabajo. Buenas tardes – me despido de ambos caballeros

-¿Desde cuándo trabaja aquí? – pregunta Stear

-Desde que comenzó la guerra, Sr. Cornwell, dónde la conoció, si se puede saber-

-En Chicago – dice, - Desde que era una niña, trabajaba como doncella para la prometida de mi primo Anthony –

-¡Ah! Bueno, reanudemos nuestro recorrido Sr. Cornwell. Escucho la plática hasta que se pierden las voces.

Continúe con mi trabajo, hasta que termino mi turno, me fui al área de enfermería a cambiar mi uniforme, mientras escuchaba hablar a mis compañeras

-Vieron al joven que estaba con el guapo Dr. Roger –

-Si, es el joven Cornwell, hijo de una de las familias más ricas de aquí –

-¿En serio? –

-Pues claro, yo trabaje para un conocido de ellos, con la familia Brown –

Cuando mencionaron el lustre apellido, no lo creía, pensé que originarios de Estados Unidos. Seguí escuchando

-Pero ¿Por qué estaba en el hospital?

-Pues escuche que este joven es inventor, parece que vino en compañía del señor Villars, para buscar a un familiar que desapareció, están investigando según la información que les dan

Estoy asombrada, termino de cambiarme tomo mi bolso, me despido

-Hasta mañana chicas – digo

-Hasta mañana Candy- dicen

Salgo por la puerta que es exclusiva del personal, camino hacia a la avenida principal. Cuando veo a Stear, recargado a su automóvil.

-Hola Candy- dice

-Hola Stear, ¿Cómo estás? – pregunto

-Bien, gracias, Candy ¿quieres ir a tomar un café conmigo? -

-Está bien, Stear- le digo, él me abre la puerta de su automóvil subo, cierra y se dirige a lugar del conductor, sube, arranca el automóvil. Llegamos a una cafetería, estoy apenada porque el lugar es muy lujoso, para alguien como yo, me detengo, Stear, voltea a verme

-¿Qué pasa Candy? – Con mirada le señalo mi ropa

-No importa Candy, te ves bien, anda vamos – toma mi mano y entramos, es obvio que las mujeres voltean a vernos, admiran a Stear y a mi me ven con desprecio, sin embargo, los hombres nos ven con admiración y envidia.

-Ven, tomaremos esta mesa – abre la silla caballerosamente para mí; llega la mesera para tomar nuestro pedido, ambos pedimos un café y Stear varios pastelillos, sabe que me encantan

-¿Cómo has estado Candy?

-Bien Stear-

-¿Cómo llegaste aquí, Londres?

-En barco, Stear- el se me quedo viendo como diciendo es obvio

-Me refiero por qué te encuentras aquí en Londres –

-Vine porque se me asigno esta ciudad. Además, me ayudo porque asi Anthony ya no me acosa, no sé cómo supo donde vivía en Chicago, por eso acepte venir- conteste con franqueza

-Bien, tienes toda la razón, Anthony ya no es un peligro para ti – me dice

-Y tu ¿Por qué estás aquí?

-Vine acompañando a George, el administrador de las empresas de la familia, estamos buscando a un familiar.

-¿A quién? – pregunte con curiosidad

-No lo conozco Candy, solo se que es un familiar muy estimado por la familia, no sé más, además vine porque quiero perfeccionar mis estudios en administración, pues quieren que Archie, Anthony y yo apoyemos en un futuro al tío abuelo, pero bien sabes que me gusta inventar cosas. - me comenta con cierta tristeza.

-¿Es obligatorio que estudies administración?

-Si, es obligatorio, según sé que es orden del tío abuelo, pero más bien es de mi tía Elroy –

- ¡Qué horror! – digo

-Lo bueno de todo esto es que tu estás logrando tus metas, Candy, sin dar explicación a nadie- me comenta

-No es así, Stear- le digo – Tengo un benefactor, me ayudo con mis cuotas en la escuela de enfermería, cuando llegué a Londres, supo dónde encontrarme, me dio un apartamento y me ayuda con algunos gastos, porque mi salario es muy poco, porque se supone que vine de voluntaria – le veo a los ojos, está sorprendido

-¿Tienes un amante, Candy? – pregunta, lo cuál me ofende, lo miro y le respondo

-NO, Stear, es una persona, que me ayudo con mis estudios y me sigue ayudándome sin ningún interés, hasta donde sé, es una mujer. Y a mi no me gustan las mujeres – estoy molesta

-Perdón, Candy, entendí mal –

-Esta bien, Stear, no te preocupes –

Tomamos nuestro café y pastelillos, cuando note que solo nosotros estábamos en el lugar -Stear, creo que debemos irnos estuve muy bien charlando contigo, espero que otro día podamos reunirnos -le digo

-Bien, permite Candy, voy a pagar y regreso – me dice yo solo asiento. Paso un rato y la mesera me entrega un paquete. – aquí tiene su pedido señorita – me dice con desagrado y no entiendo por qué

-Debería ser más amable, señorita, si no quiere quedarse sin trabajo – le dice Stear a la muchacha quién se pone roja

-Disculpe señorita, con su permiso me retiro, buenas noches

Salimos del local, Stear muy amable me llevo hasta donde vivo.

Así pasaron los días, a veces salía con Stear, en mi trabajo las compañeras me veían con envidia, no sé por qué si solo somos amigos. Siempre estuve consiente de que somos de diferente clase social, Su tía Elroy siempre me lo dejo claro.

Un día Stear llego por mi al trabajo, ese día nos fuimos caminando, pasamos cerca de un callejón cuando escuchamos unos quejidos, me giré y vi a un hombre tirado en el suelo, estaba mal herido. Ingrese al callejón, Stear me tomo del brazo -¿Qué haces? – pregunta

-Tengo que ayudarlo, Stear es mi deber-

-Es un pobre diablo, ve a saber por qué esta en ese estado, ven conmigo Candy, qué otro lo atienda o es mejor que se muera – Esas palabras me hicieron enojar

-Lo siento Stear, pero mi deber como enfermera es ayudar y curar a los que están en mal estado, este hombre me necesita, puedes irte si quieres, el hospital, no está lejos – Me acerco al hombre que está mal herido.

Lo reviso, está muy débil, como puedo lo arrastro hasta la salida del callejón, Stear solo me ve enojado, pero al final me ayuda con el hombre hasta el hospital. Las compañeras me ven con disgusto, pero llaman al médico del turno, es Michael, a verlo, pide que lo lleven a una habitación, me dice - ¿Quieres ayudarme Candy? – Yo contesto sí, me voy a cambiar de ropa, cuando paso al lado de Stear, le agradezco

-Candy me despido, voy a Escocias unos días, no se cuando regrese, cuídate – se va sin esperar mi respuesta, eso me entristeció.

Me cambie por mi uniforme, llegue donde estaba el hombre herido, el Dr. Michael, me indico limpiar al hombre, fui por el material requerido, me acerque su rostro se me hizo familiar, pero no recuerdo. Es alto, de ojos azules como el cielo, nariz recta, labios bien delineados, parece que su cabello natural es rubio, porque veo dos tonos. El doctor me pide que rasure su barba, se muy golpeado, toda su ropa apesta a alcohol. Recuerdo que había una maleta junto él, pido a uno de los guardias que vaya por ella. El guardia se me queda viendo con duda -Ve por esa maleta, para revisar si tiene alguna identificación y avisar a sus familiares – le digo

-Esta bien voy para allá- me dice

-Tienes razón Candy, es mejor revisar y saber sobre el paciente – una de las enfermeras de turno se burla - ¿Pasa algo señorita? – cuestiona el doctor

-Es que no creo que tenga alguna identificación, a leguas se le nota que es un vil vagabundo- dice con desprecio, Michael y yo nos miramos

-Aunque sea un vagabundo es nuestro deber investigar y curar a este hombre, sea cual sea su condición social, económica, cultural etc. no se le puede negar la atención médica que requiere, tu hiciste un juramento, el cual estas violando al hacer comentarios despectivos a este hombre- se le quedo viendo, la enfermera se pone roja pero no de pena, sino de coraje, porque, aunque lo niegue sabe que el doctor tiene razón.

El médico, le solicito amablemente que se retirara, solos los dos nos dimos a la tarea de curar a ese hombre, el guardia llego con su maleta, al abrirla pegue un grito - ¡Ahhhh! - ¿Qué pasa Candy? – pregunta el doctor quien se acerca y ve un pequeño zorrillo, me jala atrás de él para protegerme, el pobre animalito, estaba más asustado que nosotros, al ver al paciente corrió hacia él, el doctor trato de quitarlo, pero se movía a una velocidad increíble, yo empecé a reírme, comento – déjelo, doctor, parece ser la mascota de este hombre – le digo con una sonrisa, él me ve, voltea hacia donde está el animalito.

-Creo que tienes razón, ya me cansé de perseguirlo. Administre el medicamento y deje que se recupere el paciente – asiento y él se va.

Le administro el medicamento y sigo buscando en la mochila y veo que tiene un nombre Albert -Sin apellido- pienso. Solo encontré una muda de ropa, algo de dinero y libros.

Pasan los días, no sé nada de Stear, llego al hospital y reviso la bitácora, no veo por ningún lugar el nombre de Albert; sin embargo, me acerco a la jefa de enfermeras y pregunto por él.

-Ese paciente ya fue dado de alta esta mañana- me informa

-¿Quién lo dio de alta? – pregunto

-El doctor Smith- me dice – Así que ya deja de preguntar y vete hacer tu ronda tus pacientes esperan- Me retiro del lugar y empiezo con mis labores.

Al terminar mi turno salgo del hospital camino por la cerca, cuando alguien toma mi brazo, me giro -¡¿Tu?!- Me mira

-Si, soy yo, ¿esperas a alguien más? – pregunta

-No, a nadie en realidad, solo que ya paso casi un mes de no te veo, como dijiste que no sabías cuando regresarías, me tomo por sorpresa tu inesperada visita- digo con franqueza

-Pues ya estoy de regreso, ¿te acompaño? –

-Si – seguimos caminando, pero era muy incomodo pues ninguno de los dos hablaba.

Llegamos al edificio en el que vivo, siento que alguien me observa de lejos, me giro para la acera de enfrente y no veo a nadie - ¿Pasa algo Candy? - pregunta Stear

-No, nada, parece que estoy muy cansada y alucino cosas, no te preocupes – le digo – Gracias y buenas noches Stear-

-Candy… -

-¿Si? – lo veo

-Quiero decirte algo, ¿puedo entrar un momento a tu casa? -

-Esta bien, pasa – le digo, él me sigue. Abro la puerta y le doy pase

-Permíteme un momento, Stear – Me dirijo a la recamara, me cambio de ropa y después a la cocina para preparar café, una vez preparado el servicio, me encuentro con él en mi pequeña sala

-De qué quieres hablar –

-Candy, tu sabes que siempre me has gustado desde que te conocí – estas palabras me toman por sorpresa, quise hablar, pero él no me dejo – Me gustaría que fueras mi novia, pero se que por ser primo de Anthony, no aceptarás, solo te pido que me des la oportunidad de conquistarte, ¿me dejas intentarlo? – pregunta, veo en sus ojos angustia.

Me quedo callada por un tiempo, no solo por Anthony, si no por la tía Elroy, no me gustaría que ella se enterara, estaba en América ¿o no?, despues de un rato le respondo un sí, él se alegra, me toma por la cintura y me abraza, siento su respiración muy agitada y algo más a la altura de mis caderas.

-Stear… - digo despacio para que el me suelte, él lo hace despacio, pero no lo veo, mi rostro esta enrojecido.

-Lo siento Candy – me dice apenado – me tengo que ir, gracias por la oportunidad. Me da un beso en la mejilla y sale del departamento.

Mientras afuera del departamento de Candy dos personas charlan - ¿Es ella?

-Si, señor, la encontramos, ¿Qué quiere hacer? – pregunta

-Empieza los trámites para que vaya a la familia Matthews – dijo el señor de cabello plateado.

Asi empezó nuestra relación todos los días recibía un ramo de rosas, mi flor favorita, también me recordaba a Anthony, ya se habrá casado, me niego a preguntarle a Stear, pensará que sigo enamorada de su primo.

Mis compañeras están molestas porque creen que me acerque a él por su dinero, me dicen trepadora a mis espaldas, me recuerdan mucho a la tía de ellos.

Siempre me esperaba a la salida de mi turno y me acompañaba al departamento, después de un tiempo, me dijo que había rentado el departamento de abajo, para poder estar cerca de mí, lo que me sorprendía mucho era que a veces tenía que viajar por tres semanas y estaba conmigo una, me decía que sus estudios lo tenían atrapado durante ese tiempo, yo le creía.

Una vez en el departamento después de comer, Stear, me tomo entre sus fuertes brazos, me beso con pasión, paso a lujuria, sus manos pasaban por todo mi cuerpo, me estremecía, le correspondía, no lo niego quería entregarme a él, me llevo hasta la recamara, ese día no trabaje, por eso estuvimos en mi departamento toda la mañana, el me fue desvistiendo, acariciándome, me excitaba a cada momento, él también fue despojándose de su ropa, solo quedamos en interiores, besa mi cuello, cuando escuche que tocaban la puerta – No abras – me dijo con su voz ronca y entrecortada, sonreí ante su petición, pero la maldita persona que estaba afuera insistiendo, no tuve más remedio que sepárame de Stear, ambos estábamos jadeando, le di un beso mientras me ponía una bata, abrí la puerta, era mi jefa, la señorita Mary.

-Veo que estás indispuesta, regreso en 10 minutos para que estés presentable, tengo que presentarte a un señor que quiere ofrecerte trabajo extra, voy a esperarlo a la entrada del edifico ¡Ve arreglarte! – me dijo con su voz autoritaria y enérgica.

Regrese a la habitación Stear ya estaba vestido y enfadado, vendré hasta dentro de tres semanas, y salió.

Me bañe y arregle en tiempo récord, a los diez minutos volvieron a tocar, abrí mi mentora y un caballero muy elegante, esperaban.

-Pasen, por favor – señale los sillones, pasaron - ¿Les ofrezco algo? – pregunte

-No, gracias, por el momento no – dijo el caballero

-Candy, te presento al señor Matthews- dijo

-Mucho gusto en conocerlo señor – ambos saludamos con cortesía – Lo escucho

-Señorita White, me he enterado por medio de su mentora que usted es la mejor para cuidados de personas mayores, mi padre está enfermo, necesito a una enfermera que se haga cargo de él a tiempo completo por el tiempo que sea necesario sé que usted tiene el turno de la tarde, por eso no se preocupe, hablare con el señor Rogers para que la deje trabajar para nosotros, su paga será muy buena, además podrá ir y venir a su casa, nosotros le mandaremos un chofer, en las noches mi padre estará cuidado por otra enfermera. ¿Acepta señorita?

-Pues si acepto, le agradezco la confianza señor Matthews, ¿cuándo empiezo? – pregunte

-Mañana, mi chofer pasará por usted a las 6:30 horas, esté lista el doctor encargado de mi padre estará ahí para darle las indicaciones correspondientes- me dice, al verlo note algo en su mirada, no logro descifrarla, pero estoy encantada de trabajar en forma particular. ¡Es lo mejor que me ha pasado!

Despido a mis visitas, me pongo arreglar mis cosas para estar lista a tiempo al día siguiente.

El chofer de la familia Matthews ya estaba esperándome, nos dirigimos a una bellísima mansión, el automóvil se detuvo en la entrada, ahí vi a una señora de 40 años con uniforme, es la ama de llaves, la persona que me abrió la puerta del auto, era el mayordomo, también un señor mayor, le agradecí con una sonrisa, cuando ambos me vieron pusieron una cara de sorpresa, no entendí, pronto recobraron su postura, el señor tomo mi maletín y me pidió que lo siguiera, me llevo al tercer piso, donde se encontraba el médico y el señor que solicito mis servicios ayer, postrado en la cama estaba un señor un poco mayor, podría decir que era mi abuelo, si lo tuviera. El médico se presento y me dio las indicaciones para cuidar al anciano. Todos se retiraron, me acerqué al señor, quien al verme se sorprendió, estiro su mano y me dijo

-¡Mi pequeña Kate! – Sonreí, tomé sus manos

-Me confunde señor, mi nombre es Candy White y a partir de ahora seré su enfermera – Él me vio con ternura – te llamas igual que mi difunta esposa – después de decir eso se quedo dormido, el doctor le suministro medicamento que lo mantenía adormilado.

Pasaron tres semanas, yo iba y venia a mi casa todos los días, Stear, aunque no estaba conmigo siempre me mandaba flores. Un día se me requirió que fuera al hospital, entre a mi área de enfermería y escuche hablar a mis compañeras

-¡pobre señora O Brian! Ese esposo la va ha matar, es el segundo bebé que aborta-

-Ay amiga, es ella quien no esta fuerte para mantener un embarazo, siempre hostigándolo, vigilándolo, parece su sombra, es obvio que su esposo no quiera estar con ella, ni siquiera se preocupa, ahí esta sola llorando, solo viene esa aristócrata hacerla sentir una porquería y envenenándola. Por eso no se preocupa por ella misma- dice

-Hola Candy ¿qué haces por acá? – pregunta Flammy

-Pues el director me mando a llamar, voy a su oficina – me retiro de ahí, para dirigirme al despacho del jefe. Toco a la puerta y espero el pase

-Entra – dice el director

-Buenos director Rogers, ¿en qué puedo ayudarle? –

-Candy te mande a llamar para que revises a la señora O Brian, está en la habitación 115, quiero saber tu opinión, regresa cuando hayas terminado –

Asentí y me dirigí hacia la habitación, al entrar vi a una mujer castaña, tratando de cortarse las muñecas, la enfermera a cargo estaba en shock, la hice a un lado, arrebatándole el bisturí -¡Qué trata de hacer! – el doctor Michael entro, al escuchar el grito me ayudo a tranquilizar a la señora, despues le paso un algodón con alcohol a la enfermera para que reaccionara, una vez hecho salió con ella, un rato despues regreso conmigo explicándome la situación de la señora

-Es la tercera vez que trata de suicidarse, su esposo no se preocupa por ella, la tiene abandonada, solo viene una mujer mayor que solo le habla mal, ni siquiera se compadece de ella, la hace sentir que no vale nada, es su segundo bebé que aborta, ella ama a su esposo, creo que se casaron porque estaban comprometidos desde niños, ¿Sabes? – lo miro desconcertada – odio esos matrimonios arreglados, ojalá nosotros podamos escoger, ¿no lo crees, Candy? –

-Cierto, doctor, la alta sociedad tiene muchos prejuicios y reglas que son absurdas -

-Bien, cambiando de tema, ¿qué piensa usted de la condición de la señora? –

-Tengo que revisarla físicamente, me permite, por favor –

-Adelante, Candy, te veo en la oficina del director para hablar sobre el caso -

-Si, doctor, gracias – él se retira y empiezo la revisión, al terminar hago mis anotaciones, dirigiéndome a la dirección del hospital. Al llegar toco, esperando el pase

-Pase – Entro

-Buenas tardes, caballeros – veo que son el director, Michael y otro doctor que no conozco

-Toma asiento, Candy, te presento al doctor Davies – me dice el director

-Mucho gusto – decimos ambos

-Usted como enfermera, cómo ve la condición de la señora O Brian –

-Físicamente, se encuentra bien, el obstetra dice que solo necesita reposar y abstinencia para que fortalezca su matriz, lo que me impresiona es la tristeza que hay en sus ojos, creo que necesitará mucha ayuda psicológica- comento

-Pues si tiene mucha razón, Srita. White, el doctor Davies es especialista en psicología, él se hará cargo de la señora O Brian, usted lo apoyará una vez que termine con el cuidado del señor Matthews – me informa el director

-Esta bien, doctor Rogers, saliendo de la mansión, me vengo directo para acá – digo

-Creo que entendió mal Srita. White, vendrá durante el almuerzo, es el horario que puede el doctor Davies, ya hablé con el señor Robert Matthews –

-Si, director, aquí estaré a esa hora –

-Puede retirarse – salgo inmediatamente

Al terminar mi turno, voy directo a mi apartamento, estas actividades y extensión de horario, van acabar conmigo, al entrar, mi estómago ruge, al olfatear la rica comida que prepara mi huésped, si hace como un mes, encontré a mi querido amigo Albert, se encuentra mejor, pero no recuerda algunas cosas, no quiso internarse en el hospital, entonces le ofrecí mi ayuda para cuidarlo y acepto.

-Vino tu novio Stear – me dice

-¿Cómo sabes que es mi novio? – pregunto

-Pues asi se presentó, creo que estaba enojado cuando me vio, dijo que fueras a su departamento –

-¿Está loco? ¿Cómo cree que voy a ir? –

- Pues él piensa lo mismo de mi –

-Jajaja- me río – Ya hablaré con él más tarde

Presente

No puedo creer que Stear, esté casado

-¡Eres una descarada, meterte con un casado! ¡trepadora! – dice dándome bofetadas, el doctor Michael, sale para detener a esa señora loca, los de seguridad la alejan del hospital, mis colegas se me quedan viendo mal, porque creen en las palabras de la tía de ellos. Me cubro el rostro y me echo a correr a mi departamento, ahí esta él, esperándome, yo lo empujo y le digo

-¡Vete! ¡No quiero volver a verte! – trata de tomar mi brazo, pero Albert se lo impide. Stear se va.

Albert me consuela, al día siguiente va al hospital hablar con mis superiores para solicitar licencia para ausentarme unos días.

Stear no me buscó solo seguía enviándome flores, ya no rosas, un día me invito al parque, salimos al llegar nos sentamos en una de las bancas

-Candy, necesito hablar contigo – me mira

-Si, Stear, te escucho – tengo un mal presentimiento

-Siento haberte engañado, Candy, pero yo no amo a mi esposa, me fue impuesta, nunca dejaron que la tratará o cortejara, hubiera sido diferente, sabes que odio esas imposiciones, soy un espíritu libre, ella si sabía de mí, pero mi tía le hablo de ti, diciéndole que eras una trepadora y que me cuidara, porque en cualquier momento tú te ibas interponer entre nosotros, ya solicite el divorcio además … - se queda callado

-Me voy a Francia, Candy –

-¿Cómo que te vas? ¿Por qué? – digo con angustia

-Me voy a enlistar en el ejército y no hay vuelta atrás, lo siento Candy – me toma de las manos y siento algo frío, abro mis manos es un corazón de metal

-Es una cajita de música en forma de corazón, es mi último invento y es para ti, mi único amor verdadero – me dice

Abro la cajita, se escucha una bella melodía, lo veo con tristeza, él con sus grandes manos toma mi rostro y me besa con desesperación, es un beso de despedida. Al separarnos, se va sin mirar atrás, dejándome con una tristeza infinita.

En pocos días estoy perdiendo a las personas que quiero, primero Stear, después Albert, si desapareció, no sé nada de él. Fui a su trabajo que era en el zoológico, me dijeron que ya tenía días sin presentarse.

En la mansión de los Matthews, están de luto, ese adorable abuelo, su hijo esta desolado, solo lo tenía a él, dice que está buscando a su hermana que desapareció.

Me dedicó a mi trabajo, sobre todo con la señora O Brian, está mejorando, todos los días charlamos, y escuchamos la música de mi corazón de metal, así decidí llamar a mi adorado Stear.

Un día estábamos charlando la señora O Brian, el doctor Davies y yo cuando el corazón de metal dejo de funcionar, nos quedamos en silencio, llego un mensajero a entregarle un telegrama a la señora Paty, ese es su nombre, el doctor y yo nos queríamos retirar, ella nos pidió que nos quedáramos, abrió el sobre y solo escuchamos un desgarrador grito; ella se desmayó, el doctor me mostro el telegrama, en el se informaba que el señor Alistear Cornwell, su esposo falleció en batalla.

¡No lo podía creer! mi corazón de metal, era su esposo, mis lágrimas cayeron, salí de ahí sin mirar a nadie, mi amiga Flammy entendió todo, y se quedo con el doctor para apoyarlo en la atención de la esposa de Stear.

Asistí al sepelio de Stear, solo estaba la tía, Archie, los Legan, Paty, quien estaba desolada, una señora mayor estaba a lado de ella tratando de consolarla, ellos no me vieron, porque me oculté. Cuando se fueron me acerqué a dejar un ramo de flores y lloré.

Al día siguiente, llegue al hospital, solicite cita con el director, quería pedirle mi traslado a otro hospital, él con gusto acepto.

-Siento, perder a una de mis mejores enfermeras, pero entiendo su situación, Flammy ya contó todo, así que no se preocupe –

-Le agradezco mucho, director Rogers

Sali de la oficina, llegue a mi casillero para sacar mis cosas, cuando escuche a mis colegas hablar

-¿Te enteraste? –

-No, cuenta –

-La señora O Brian, se suicidó, ahora si es verdad –

-¡¿Cómo?! –

-Si, después de que sepultaron simbólicamente a su esposo, porque dicen que nunca encontraron su cuerpo, se volvió loca, dicen que estaba en la casa de su abuela, su único familiar cercana, cuando salto del segundo piso –

Me cubrí la boca para no gritar, cómo es posible que una mujer que no fue amada, se haya suicidado, tan joven. No lo entendía.

Al terminar de recoger mis cosas, fui a mi departamento, empaqué, deje las cajas, Sali, fui al cementerio, busque la tumba de mi querido Stear.

-¡Oh! Stear, siento que te hayas ido, sin darle y darte la oportunidad de conocer a esa mujer, era tan bella, siempre hablo bien de ti, a pesar de no estar a su lado, ella creció sin el amor de sus padres, solo de su abuela, por ser mujer no la quisieron, sabes que adoptaron a un varón haciéndolo su único heredero, a ella la apartaron, por eso le buscaron a un hombre con riquezas, su abuela el único error que cometió fue enseñarle amarte.

Vengo a despedirme, me regreso a Chicago, solo espero que tu primo Anthony, no me busque. Te ame mi querido corazón de metal –

Me levante cuando escucho -¿Usted es la señorita Candy White? –

Continuará …