Dawn descansó en el centro Pokémon a donde había llevado a Pikachu e igual dejó a sus dos Pokémon para que la enfermera se encargara de su recuperación. El centro Pokémon tenía habitaciones para los entrenadores que participaban en la liga Sinnoh o en el gran festival, y Dawn tuvo que quedarse allí luego de darse cuenta que no tendría dinero suficiente para quedarse en un hotel y mucho menos en el que quería.

El día anterior había ido a una tienda de comestibles a surtir su mochila con cosas que necesitaba, como pociones, un par de antídotos (el encargado de la tienda le explicó las funciones de cada uno de los diferentes objetos para curar a sus Pokémon y así no usara el objeto equivocado y se volviese un desperdicio), comida para sus Pokémon y para ella, y, como si fueran una necesidad, compró un par de cosas que le parecieron bonitas para usarlas en su siguiente concurso. Luego de pagar, se dio cuenta que había gastado mucho en aquellas cosas que compró, y aún debía hacer más gastos en lo que restaba de su viaje. Pagar un hotel, y sobretodo, hacerlo diariamente, disminuiría todo su presupuesto. Se replanteó esa idea y terminó aceptando dormir en el centro Pokémon.

Las habitaciones dentro del centro Pokémon se compartían, había capacidad para cuatro entrenadores, y esa noche Dawn tuvo que compartir con una chica más. Compartir habitación quizá era difícil para la chica, solo por un inconveniente y era su cabello.

Dawn amaba su cabello y lo mostraba con orgullo a todas las personas que conocía. Lo cuidaba mucho, pero en las mañanas al despertar, este se alborotaba. A la chica le alteraba el pensar que alguien pudiera verla con el cabello despeinado, cuidaba mucho su apariencia durante el día y siempre procuraba que todos la vieran de forma impecable. Por ende, lo primero que hacía al despertar era peinárselo, el compartir habitación con uno o tres desconocidos significaba que alguien pudiera verla así e incluso burlarse de su apariencia.

Apenas se despertó se dirigió al sanitario donde estaría sola para arreglarse sin ser vista por su compañera de habitación. Al terminar, se fue inmediatamente a ver a sus Pokémon con la enfermera Joey, quería tomar su desayuno junto a sus nuevos amigos, incluyendo a aquel Pikachu.

Comenzó a tener la idea que aquel Pikachu ya estaba recuperado por completo, y entonces le daría de comer, e incluso había comprado comida especial para él. Quizá, solo quizá, Pikachu le tendría afecto, y terminaría aceptando unirse a su equipo. Quizá, no todos los Pokémon eran capturados tras una batalla, quizá pudiera convencerlos, amigarse con ellos y así no forzar a una batalla. Pudiera ser un alivio, no es que les desagradaran las batallas, pero no eran su mayor interés.

—Enfermera Joey. Buenos días. ¿Están listos mis Pokémon? —dijo al llegar a la recepción y ver a la enfermera Joey allí.

La enfermera le sonrió amablemente y fue a buscar a sus Pokémon. Al volver, vino solo con dos pokeball.

—Tus Pokémon están en perfecto estado—

Dawn agradeció y tomó las pokeball. Emocionada, sacó a sus dos Pokémon, Piplup y Ariados igual se emocionaron al verla, y Piplup saltó hacía sus brazos para que ella lo cargara.

—¡Fantástico! ¡Ya no tienen ni un rasguño! —ella nunca antes había visto realmente los resultados en los Pokémon luego de estar en el centro Pokémon, ahora tenía sentido que, después de tantas batallas los Pokémon siempre parecieran no haber recibido daño alguno.

La enfermera sonrió— solo queda tu Pikachu. Como no me entregaste su pokeball, quise traerlo en brazos, pero no dejó que lo tomara— había un detalle que la enfermera no había mencionado al respecto.

Dawn se sorprendió al oír aquello, pero no era culpa de Joey, ella no le había informado por completo— Disculpe enfermera Joey. Pero no es mi Pokémon. Es un Pikachu salvaje que quise capturar y no pude, pero terminó envenenado por un ataque de Ariados, y lo traje aquí—

—No puede ser un Pokémon salvaje—la enfermera pareció confundida— No hay pikachus por esta área, y tiene todas las características de un Pokémon con entrenador, está muy bien cuidado, su pelaje limpio y su peso está balanceado. Ese Pikachu sin duda tiene un entrenador—

—Ahora que lo menciona. Cuando le lancé la pokeball, esta ni siquiera lo capturó, solo rebotó sobre él y no funcionó— Dawn quedó pensativa sobre esta nueva revelación— enfermera Joey. ¿Usted cree que este Pikachu esté perdido? ¿Qué su entrenador lo haya perdido? —

La enfermera asintió—Puede ser. Eso explicaría por qué no dejó que lo tomara amenazándome con electrocutarme— esto sorprendió y exaltó a la chica de cabello azul frente a ella— no confía en nadie más. está perdido sin su entrenador—

Ahora todo tenía sentido para Dawn. Pikachu fue violento en combate porque no quería ser capturado, lo cual no se iba a hacer porque la pokeball no puede capturar Pokémon que ya tengan entrenador.

Sintió lastima por el pobre Pokémon, debió haber estado asustado y confundido sin la compañía de su entrenador. También podría estar hambriento y cansado, puede que no haya sido la primera en intentar capturarlo. ¿Cómo pudo separarse de su entrenador? ¿Algún accidente o algo así?

—Enfermera Joey ¿Puedo pasar a verlo? —

La enfermera asintió y le sonrió— por supuesto. Solo ten cuidado al acercarte—

La enfermera Joey llevó a Dawn a la sala donde atendió a Pikachu. Él estaba sobre la minúscula cama donde lo atendieron, sentado dándole la espalda a todo aquel que cruzase por la puerta y se le acercara. Se veía encorvado y con las orejas caídas.

Cuando Dawn se acercó, Pikachu volteó a verla y pareció querer alejarse un poco, pero la chica trató de tranquilizarlo levantando sus manos para demostrarle que no tenía intenciones de hacerle nada.

—Tranquilo. No voy a hacerte nada— abrió su mochila y sacó la comida Pokémon que le compró— te traje algo para que comas, tenía la esperanza que lo comiéramos juntos—

El Pikachu pareció tranquilizarse, pero volvió a darle la espalda.

Dawn notó que estaba muy triste, probablemente por estar en una región desconocida y lejos de su entrenador.

—Quiero pedirte una disculpa por Ariados y por mí. No queríamos hacerte daño. Soy nueva en esto, y no sé cómo batallar, y tampoco sabía que tenías entrenador, creo que debería mejorar mi forma de identificar a un Pokémon salvaje de los que no lo son—

Pikachu no le dijo nada.

Dawn quiso colocarse frente al roedor para que este la mirada, pero al hacerlo Pikachu volteó para darle la espalda nuevamente. Ella suspiró.

—Debes estar muy triste por haberte separado de tu entrenador. ¿No es así? —Pikachu le respondió lastimosamente— sé como te estás sintiendo, yo también estoy lejos de casa. Acabo de empezar mi viaje por la región, y no sé muy bien que debo hacer. No conozco la región por completo, y también me asusta meterme en una situación peligrosa—

Ella logró captar la atención de Pikachu, puesto que volteó a verla.

—Sé que, el sentimiento de soledad puede llegar a cubrirnos por completo, ayer caí en una trampa, y estuve deseando volver a casa con mi madre—

Piplup saltó a sus brazos nuevamente, disfrutaba que lo abrazara cual peluche. Ariados lanzó una telaraña al techo y por allí subió para quedar a la altura de la cabeza de su entrenadora y así mirar mejor a Pikachu. Aunque sus intenciones eran buenas, Dawn aún se sentía incomoda al tener sus mandíbulas tan de cerca.

—En estos días, me he hecho de estos dos grandes amigos, y ellos me ha ayudado a no sentirme sola y a darme ánimos para continuar—

Pikachu finalmente volteó a verla, y ya no parecía tan triste, sino intrigado.

—Cuando tuve a Piplup, él escapó y salí a buscarlo. Estuve muy preocupada por él. Estoy segura que así debe estar tu entrenador, debe estar preocupado por ti y ha de estar buscándote—

Pikachu asintió.

—¡Ya sé! ¿Por qué no nos dejas ayudarte a encontrarlo? Ya verás que entre varios haremos un mejor trabajo—

Pikachu lo pensó por un momento, no dijo nada por mientras. Pero luego le sonrió y le dijo jubilosamente

"¡Pika!"

Dawn sonrió—¡Fantástico! ¡Seremos un gran equipo por mientras! —

Ahora Dawn podía decir que tenía a Pikachu en su equipo, aunque sea temporalmente.

Ya con su confianza ganada, la chica pudo sacar al Pokémon del centro Pokémon y, finalmente, los cuatro fueron a desayunar. Pikachu comió con ansias la comida Pokémon que la chica le había comprado, después de varios días sin comer, le supo exquisito.

Dawn creyó que ya se había ganado la confianza de Pikachu, quizá lo suficiente como para que el Pokémon aceptara ayudarla para su siguiente concurso, nunca abandonó aquella idea de usarlo en su presentación, así que se lo sugeriría.

—Pikachu, ¿crees que podrías ayudarnos? —

Pikachu miró extrañado a la chica, esta buscaba algo de su mochila, y finalmente sacó una revista. Le mostró la portada de la revista la cual tenía una fotografía de la Copa Listón, trofeo oficial que se le otorga al ganador del gran festival de Sinnoh. Eran grande, en forma de copa, con agarraderas que simulaban alas, y con un listón rosa en la zona central de lo más alto de la copa. A su alrededor, había varios coordinadores usando vistosos y a la vez elegantes atuendos junto a sus respectivos Pokémon, los cuales se veían bastante estilizados.

—Este es el gran festival de Sinnoh. Soy una coordinadora y mi deseo es ganar aquella copa listón. Y para eso, tengo que entrar a cinco concursos. Los concursos son eventos para lindos y bellos Pokémon como tú—

Pikachu ya tenía un tipo de conocimiento previo sobre los concursos Pokémon, competencias donde se exhibía la elegancia y belleza de los Pokémon y destreza de estos para coordinador aquello con sus movimientos en combate. Una amiga de su entrenador se dedicaba a aquello, pero, a su parecer, nunca le había atraído tanto pues, en los combates Pokémon en los cuales había tenido al lado de su entrenador, siempre sobresaltaba más la rudeza de los Pokémon que su belleza, y él estaba más acostumbrado a eso.

—Precisamente mañana habrá uno aquí ¡en ciudad Jubileo! Y tus ataques eléctricos serían perfectos para coordinarlos con los ataques tipo agua de Piplup— Piplup dio unos saltos de entusiasmo al imaginarse salir al escenario y hacer que sus burbujas brillasen con la electricidad resplandeciente del roedor—Por favor, Pikachu, necesito tu ayuda. Así que, yo te ayudo a encontrar a tu entrenador, y tú me ayudas a mí a ganar este concurso ¿Qué te parece? —

Pikachu no lo pensó mucho. Tan rápido como la chica terminó de hablar, el Pokémon amarillo negó con la cabeza, esto sorprendió a la chica, pues esperaba que dijera que sí y se mostrara un poco entusiasmado.

—Pe… pero ni siquiera lo pensaste—

Pikachu volvió a negar con la cabeza.

—¿Estás seguro? —

Pikachu, ahora asintió.

Dawn quedó un tanto decepcionada, tenía la ilusión que el Pokémon se anexara a su equipo, aunque fuese por solo un día.

"¡Pika!"

Pikachu saltó hacía el hombro de la coordinadora, y estando allí, jaló a la chica por uno de sus mechones— ¡Pika! ¡Pika! —

Dawn entendía que el roedor quería apresurarse en encontrar a su entrenador, y por eso actuaba de aquella forma tan alterada. Los jalones de su cabello le dolían un poco, por suerte, al ser tan pequeño y de manitas minúsculas, no podía usar tanta fuerza como para que la lastimara.

—Ay. Ya. Está bien, iremos a buscar a tu entrenador, pero antes, déjame practicar un poco para mi presentación de mañana—

Pikachu negó con la cabeza y siguió jalándole el pelo y señalando hacía a un lado.

—Está bien, está bien. Te lo prometí, iremos a buscarlo—

Y así fue, Dawn se levantó y guardó a sus otros dos Pokémon en sus pokeball para dedicarse completamente a buscar al entrenador del roedor, entrenador, del cual no tenía ni una sola idea de cómo quien sería, eso sería un problema. Afortunadamente, tuvo una idea de cómo obtener una pista sobre él.

La chica volvió al centro Pokémon y se dirigió al centro Pokémon, directamente a los videomisores e hizo una llamada.

—Laboratorio Pokémon. Habla el profesor Rowan—

Al otro lado de la pantalla, apareció un señor entrado en años y se notaba por la blancura de su cabello y de su bigote. Llevaba una bata blanca, al igual que su camisa, la cual tenía en su cuello una corbata café. Lo más característico en él era su mirada que era seria y casi atemorizante. Era el profesor Rowan, el investigador Pokémon más importante en la región Sinnoh.

—¡Hola profesor! ¡Soy Dawn! ¿Me recuerda? —

—Por supuesto. Eres aquella chica que se llevó a Piplup ¿Por cierto cómo está? —

Dawn sacó a Piplup de su pokeball, y lo levantó para que estuviera a la misma altura que la pantalla. El Pokémon, al ver al viejo profesor dio unos gritillos de felicidad al volver a verlo.

—Piplup está bien, como puede ver, ya nos hicimos amigos y hemos capturado igual a un Ariados—

El profesor Rowan asintió— Me parece perfecto, eso demuestra que vas progresando positivamente en tu travesía. Y veo que igual has atrapado a un Pikachu, lo cual es muy raro— dijo mirando al roedor amarillo que estaba en el hombro de la chica.

—Oh… este Pikachu no es mío. Lo encontré. Está perdido y lo estoy ayudando a encontrar a su entrenador, y por eso lo llamé, quería pedir su ayuda para encontrarlo—

— Dime que puedo hacer para ayudarte—

Dawn supuso que, al ser un entrenador nuevo y viniendo de otra región (seguramente Kanto de dónde provenía aquel Pikachu), iría primero al laboratorio del profesor Rowan por una pokédex como lo hizo ella, entonces el profesor debería recordar a un entrenador que haya llegado desde otra región.

—Entiendo tu idea, y si, precisamente ayer llegó un entrenador nuevo desde Kanto. Se llamaba Ash Ketchum—

Pikachu se alegró al escuchar aquel nombre, se emocionó bastante que hasta lanzó un chillido de entusiasmo.

—¿Es él? ¿Pikachu? —preguntó la chica, a lo que el Pokémon asintió como respuesta.

El profesor Rowan continuó—dijo que iba a entrar a la liga Sinnoh, así que le entregué su pokédex y un Pokémon de la región, eligió a Chimchar. Dijo también que iría a ciudad Jubileo para registrarse en la liga, así que, seguramente ya debe estar por allá—

El profesor le dio una breve descripción del chico: gorra roja, con chaleco negro y camiseta blanca por debajo, jeans azules y zapatillas deportivas rojas. Con eso, Dawn le agradeció al profesor, pero antes de colgar la llamada, Rowan le dijo algo que la extrañó.

—No mencionó nada sobre un Pikachu, ni mucho menos que se le haya extraviado—

Con eso, Dawn colgó la llamada.

Había sido buena idea llamar al profesor, si fue de mucha ayuda. Era fantástico, el chico podría estar ya en la ciudad y encontrarlo sería más fácil. Pronto, Pikachu se reencontraría con su entrenador y ella tendría tiempo para practicar para el concurso del día siguiente.

Se preguntó si aquel chico también extrañaba a su Pikachu, debía estar preocupado por él y de seguro igual lo estaría buscando en ciudad Jubileo. Se preguntó cómo fue que se separaron, pero, lo último que el profesor le dijo le intrigó, que aquel chico no mencionó nada sobre Pikachu.