Pikachu corría por la ruta 203, luego de haber escuchado a aquel chico mencionar el nombre de su entrenador, corrió hacía donde dijo que se dirigía. Estaba ansioso por encontrarlo, tanto así que ni siquiera se preocupaba por sí mismo. Corriendo sin descansar, sin haber comido desde el desayuno, a plena luz del día y el sol en su punto más alto, golpeándole directamente.
Se detuvo un momento, tomó una profunda exhalación y después gritó, esperando una respuesta de su entrenador, pero su grito parecía llevárselo el viento, pues no recibió respuesta alguna, entonces, continuó corriendo.
El camino era recto y estaba bien formado, pero notó que estaba desolado, no había nadie caminando por allí, era un alivio pues nadie intentaría capturarlo nuevamente, no quería perder el tiempo luchando con entrenadores, solo era cuestión de seguir el camino sin desviarse, y lo único que debía preocuparse era de los Pokémon salvajes, los cuales, tampoco habían hecho acto de presencia. Había muchos arbustos y árboles a los alrededores, los suficientemente grande como para ocultar a Pokémon salvajes de gran tamaño que pudiesen atacarlos, pero enfrentarse a ellos sería relativamente fácil… siempre y cuando no tuviese algún "accidente."
Llegado cierto tiempo, Pikachu volvió a detenerse, esta vez sus largas orejas, sensibles a los sonidos, detectaron algo provenir muy cerca suyo, quería escuchar mejor y parecía provenir de entre los arbustos. El roedor, bien sabía, que entre ellos se escondían Pokémon salvajes, no era para nada probable que entre ellos se escondiera su entrenador, pero cuando olfateó los olores en el ambiente a su alrededor, notó que si había un ligero rastro del familiar olor de su entrenador, eso significaba que estaba cerca.
Un arbusto se movió frente a él, ahora, lo que fuera que había estado presintiendo se estaba acercando, así que él también se acercó a aquel arbusto. Volvió a olfatear, el olor de su entrenador no aumentaba, pero sin duda estaba cerca. Podía ser él.
—¡Pika! —gritó, lleno de esperanza que fuese Ash Ketchum quien estuviese detrás de aquel arbusto, y al escucharlo saliera para encontrarlo— ¡Pi! ¡Pikachu! —
Pikachu se estaba emocionando demasiado al imaginarse que pronto vería a su entrenador, apenas saliera de aquel arbusto, saltaría alegremente hacía él, y el chico lo atraparía para abrazarlo después de varios días sin verse. Pero fue tanto su entusiasmo, que no se fijó que sus mejillas y su cola estaban cargando electricidad, y pronto produciría un ataque eléctrico por accidente.
Pikachu fue rodeado por electricidad y lanzó un impactrueno que se dirigió directamente hacía donde el arbusto se movió, y se preocupó cuando pensó que había impactado en su entrenador, pero el rugido que surgió, le hizo saber que no era su entrenador, ni siquiera humano.
—¡Electabuzz! —
De entre aquellos arbustos, salió un Pokémon tres veces más grande que Pikachu, igual era amarillo y de cuerpo robusto, lo mismo que sus antebrazos que se notaban gruesos, por todo su cuerpo tenía rayas de color negro y en su abultado vientre se notaba una raya en forma de rayo, era un Electabuzz.
Pikachu se sorprendió al ver que, lo que había presentido era otro Pokémon tipo eléctrico, pero más grande, y también, más violento, pues apenas el Pokémon salvaje salió, atacó a Pikachu usando puño trueno para lanzarlo lejos.
Pikachu se puso de pie, ese golpe no fue realizado con la intención de lastimarlo sino solo para iniciar una batalla. Al mirar mejor a su rival, notó que Electabuzz no estaba enojado por el impactrueno, sino, más bien parecía extasiado, debió haberse alimentado del impactrueno. El roedor trataba de hablarle al Pokémon más grande, entrar en razón con él y explicarle que no quería luchar, pero Electabuzz no le importó, estaba ansioso por una batalla y la iba a tener aunque Pikachu no quisiese.
Electabuzz volvió a lanzar Puño Trueno, directamente hacía Pikachu, pero este último logró esquivarlo a tiempo saltando hacía atrás. Electabuzz siguió usando aquel ataque una y otra vez, y mientras lo hacía se burlaba del Pokémon más pequeño, le era divertido ver como huía de él queriendo evitar el golpe.
Pikachu se hartó de aquel juego, sabía que la diferencia de tamaño era mucha pero el roedor también sabía que tenía mucha más experiencia batallando que aquel Electabuzz. Usó cola de hierro para golpear el puño de Electabuzz, al acertar, logró que este lo retirara y retrocediera un par de pasos, en lugar de mostrarse enojado Electabuzz parecía satisfecho pues había logrado que el roedor se introdujera a la batalla.
Pikachu usó agilidad para acercarse a Electabuzz y acertar otro golpe directo, pero el Pokémon más grande ya lo estaba esperando, Electabuzz usó patada baja y golpeó a Pikachu antes que este pudiese usar cola de hierro nuevamente.
Pikachu retrocedió. La patada le aturdió, pero pudo reincorporarse, pero tardó en darse cuenta que Electabuzz iba acercándose a él usando ataque rápido, impactando de lleno en el roedor.
Electabuzz ya había asestado dos golpes y tenía el control de la batalla, si Pikachu no hacía algo pronto perdería y eso le quitaría tiempo para continuar con su búsqueda, pero, desgraciadamente, sus opciones eran limitadas pues la mayoría de sus ataques eran tipo eléctrico y lo cual no afectaría en nada a su contrincante.
Electabuzz volvió a usar su puño, y esta vez se iluminó pero no cargaba energía eléctrica, iba a usar puño certero, un fuerte ataque de tipo lucha, pero que podía ser repelido solo si Pikachu actuaba a tiempo.
El roedor iba a correr hacía Electabuzz y a volver a usar Cola de hierra, pero no lo logró cuando un hilo de seda apareció detrás de él e impactó de lleno en Electabuzz. La seda cubrió al Pokémon más grande, quien se aturdió por lo sorpresivo del ataque, uno que ni siquiera esperaba pues era un ataque tipo bicho. El ataque evitó que Electabuzz continuara con golpe certero.
—¡Muy bien Ariados! —
Pikachu y Electabuzz voltearon a ver el origen de aquella voz, y vieron a la chica de cabellera azul corriendo hacía ellos con Ariados al lado de ella y Piplup sobre esta.
—¡no deberías atacar a Pokémon más pequeños que tu! —le gritó la coordinadora a Electabuzz.
Pikachu gritó, quería alejar a la chica, pues esta era su batalla, pero ella no le hizo caso.
Electabuzz pareció molestarse por la interrupción de la muchacha en su pelea, pero, si había más contrincantes, eso podría ser mejor de lo que esperaba, ahora podía hacer uso de sus ataques eléctricos que no hacía daño al roedor amarillo.
Electabuzz cargó electricidad a su alrededor, y pronto lanzó un impactrueno directo a Ariados. El arácnido logró esquivarlo y Piplup saltó de su espalda para correr con sus propias patas, lo hizo por un instinto de supervivencia. Para Electabuzz fue divertido, así que lo volvió a hacer. Lanzó un rayo tras otro, en dirección a Ariados y hacía Piplup, cualquiera que no fuera Pikachu, era un objetivo que le proporcionaba diversión.
—¡Oye! ¡Eso no es divertido! — gritó Dawn, pero luego pensó que no debió haberlo hecho.
Electabuzz se enfocó en la humana frente a él, y también le lanzó un ataque de impactrueno. Dawn gritó al momento que saltó hacía un lado para evitar el rayo.
Pikachu veía esto, Electabuzz lo dejó a él para atacar a esa chica y sus Pokémon. Lo primero que sintió fue preocupación por ella, y después coraje hacía Electabuzz, nunca antes había visto tanta apatía en un Pokémon que solo buscaba lastimar a alguien solo para pasar el tiempo, y sobretodo, que tratara de lastimar a la persona que lo ayudó desde su llegada a Sinnoh.
Pikachu usó tacleada, con dirección a Electabuzz para golpearlo y hacerlo retroceder. Cuando su rival de rayas negras se dio cuenta que Pikachu se acercaba a gran velocidad, le lanzó un rayo, olvidando que no serviría. El rayo cayó en Pikachu, pero como se pudo haber esperado, no le afecto, en cambio, logró otro efecto.
El rayo cubrió a Pikachu, pero cuando Electabuzz concluyó, Pikachu seguía cubierto por electricidad. Esta especie de aura eléctrica se hizo cada vez más grande y dejó un rastro eléctrico detrás de él, parecía un pequeño cometa luminoso. La electricidad parecía haberle dado más impulso al ataque de tacleada de Pikachu, pues iba cada vez más rápido. El rayo había potenciado la tacleada del roedor.
Pikachu dio de lleno en el vientre de Electabuzz, y logró hacerlo retroceder. Esta vez, a Electabuzz le dolió aquel golpe, a pesar de ser electricidad. Casi un millón de volteos debieron haber recorrido el cuerpo de Electabuzz, y eso era más de lo que el Pokémon podía soportar.
Dawn se sintió aliviada que dejaran de lanzarle rayos eléctricos—¡Bien hecho Pikachu! —animó al Pokémon amarillo, y después volteó a ver a los suyos—¿Ustedes están bien? —sus Pokémon asintieron. Todo parecía ir bien, hasta que la temperatura aumentó.
De un momento a otro, el día pareció ponerse más caluroso, y la frente de la chica estuvo llena de sudor en un rato. No sabía que pasaba, hasta que lo vio.
Una gran llamarada salió detrás suyo, y pasó frente a sus ojos hasta impactar en Electabuzz. El Pokémon bípedo retrocedió cuando la impactante llamarada lo alcanzó, y se quejó por las quemaduras. Cuando el ataque en su contra cesó, el vientre de Electabuzz estaba rojo por el ataque que pretendía calcinarlo, pero al menos, la seda que lo envolvía se quemó.
—¡Magmar! —
Se oyó el grito de otro Pokémon. Todos voltearon hacia atrás para ver quien había llegado, era un Pokémon un poco más grande que Electabuzz, pero no solo el amarillo dominaba en su cuerpo, pues algunas partes de su cuerpo eran rojas como las llamas. Había llamas eternamente encendidas sobre su cabeza y en la punta de su cola, era un Magmar.
Electabuzz miró fijamente a Magmar y este le devolvió la mirada. Parecía que se conocían, pero no solo eso, no les daba gusto haberse encontrado.
La situación era tensa, los ojos de ambos Pokémon parecían estar hinchándose y enrojeciéndose, sus miradas eran de rabia pura, y Dawn sabía que ambos iban a comenzar una batalla entre ellos, y ella estaba en medio de los dos.
La chica no se equivocó, Magmar fue el primero en atacar y lanzó otro lanzallamas, pero Electabuzz se cubrió con sus brazos para disminuir la eficacia. Aunque sus brazos le ardían, no le importó al Pokémon amarillo, así que entrelazó las manos y agitó los brazos, usó trueno, uno tan grande que pareció desquebrajar un poco la tierra por donde pasó y chocando contra Magmar, quien intentó escabullirse pero fue inútil.
Aunque el trueno fue potente e hizo que Magmar tambaleara y casi cayera sobre sus rodillas, esto no fue suficiente para Electabuzz. El Pokémon volvió a lanzar un impactrueno, y aunque Magmar lo esquivó a las justas, Electabuzz lanzó otro más con tal de acertar un ataque.
Los ataques de impactrueno no acertaban, en cambio se desviaban y volvían a caer muy cerca de los pies de Dawn, quien trataba de esquivarlos junto a sus compañeros Pokémon.
Magmar ya no podía seguir esquivando los ataques, debía actuar, pero cargar un ataque tipo fuego era un tanto más tardado que uno tipo eléctrico y sobre todo cuando Electabuzz era más rápido que él. Por suerte, encontró quien le serviría como distracción.
Magmar se acercó rápidamente a Pikachu y cargó cola férrea. Golpeó al Pokémon y lo lanzó por los aires, y de manera oportuna, justo cuando un rayo se dirigía hacía él.
Pikachu fue sorprendido por el golpe de Magmar, pues se suponía que él y la chica habían dejado de ser los objetivos en esta batalla, pero por ese golpe, se dio cuenta que a ambos Pokémon no les importaba a quien llegaban a poner en peligro, solo querían luchar de cualquier forma.
La batalla escaló. Los ataques eran lanzados uno tras el otro, pero estos, en ocasiones no acertaban a sus objetivos, golpeando a todo lo demás que estuviese a su alrededor. Y para Dawn, eso significaba que la próxima en salir herida pudiese ser ella.
—¡Esto es muy peligroso! — la joven coordinadora miró a Ariados y a Piplup, quienes también estaban aterrados por la posibilidad que les golpease alguno de los ataques, de los cuales cada uno tenía debilidad— ¡Chicos! ¡ay que irnos! — Ambos Pokémon asintieron, y se dirigieron de regreso a como habían vuelto.
Dawn volteó a ver a los dos Pokémon que combatían, ahora habían usado un ataque de puño cada uno, específicamente, puño fuego y puño trueno. Parecía que ambos Pokémon se conocían y que estaban furiosos entre sí, y esa batalla debía ser crucial para los dos Pokémon.
A un lado, estaba Pikachu quien trataba de forzar su camino y cruzar a través de ellos, pero era inútil, los ataques de Magmar se lo impedían y luego la interrupción de los Pokémon quienes querían volver a usarlo como distracción. Estaba decidido a cruzar y seguir en su búsqueda, pero Electabuzz y Magmar se lo impedían. Fue cuando Dawn decidió actuar y acercarse al roedor, aunque pudiese salir herida.
—¡Pikachu! ¡Tenemos que irnos! — dijo cuándo sujetó al roedor y lo cargó.
Pikachu se resistió un poco, no quería regresar a la ciudad anterior a donde la chica pretendía que fueran. Dawn notó aquello pero ella no dejaría al pequeño Pokémon allí, el calor aumentaba y la electricidad parecía afectar a su cabello.
—¡Esto se vuelve muy peligroso! ¡No podremos pasar sin resultar heridos! — la chica insistió.
Aunque Pikachu no quería irse, no volvió a objetar y dejó que la chica lo cargara de regreso por donde vinieron. Era cierto, gracias a la pelea entre Electabuzz y Magmar que se estaba saliendo de control, sería difícil pasar por esa ruta. Quizá él era resistente a los ataques eléctricos y pudiera esquivar los de tipo fuego, pero la chica y sus Pokémon no, y él no dejaría que ella resultase herida, no después de lo mucho que ha tratado de ayudarlo. Por eso mejor se fue con ella, y volverían juntos para pasar la ruta con un mejor plan.
El pequeño grupo tuvo que volver al centro Pokémon, pues a donde más, luego de haber salido huyendo de la ruta 203, debían descansar. Sentados en un sofá, lo único en lo que la chica pensaba era en aquella desastrosa batalla entre aquellos dos Pokémon, y al parecer era lo mismo en lo que pensaba Pikachu.
—Ya sé que debemos ir a buscar a tu entrenador Pikachu, pero no podemos pasar con ese Electabuzz y ese Magmar luchando tan salvajemente como… pues… como salvajes—
Dawn discutía con el roedor tipo eléctrico, quien parecía estar insistente en volver a la ruta 203, pero a ella no parecía convencerle dicha idea.
—es peligroso. Y no me hace gracia que quieran usarnos como escudos o para divertirse como lo hacían ellos—
Pikachu volvió a refutarle.
—lo sé, pero… ¿Qué estoy haciendo? Estoy discutiendo con un Pikachu. Genial Dawn, enloqueciste antes de cumplir una semana—
La chica recargó su codo derecho en su rodilla y apoyó la mandíbula en su mano. Estaba estresada pues tenía mucho en que pensar, sobre el que será ahora tras su reciente derrota, sus Pokémon, y sobre todo, en aquel Pikachu al que debía ayudar. Haciendo un recuento de todo por lo que había estado pasando, debía admitir que las cosas no estaban saliendo como ella había planeado y eso le disgustaba, pues parecía que nunca había estado lista para salir de casa como ella lo había planeado, quizá, su destino nunca fue ese que ella escogió. Tenía mucho que pensar, pero debía ser a solas, ahora, debía mostrarse impasible por sus amigos, y para ayudar a ese Pikachu.
—lo único que podemos hacer es descansar una noche más aquí, y planear una estrategia para pasar la ruta sin que nos miren—
Pikachu pareció haberse enojado con ella por oír eso.
—oye, no tenemos muchas opciones, debemos tener un mejor plan para pasar por allí antes de volver a ir— la chica buscó su mapa en su mochila—no podemos volver ahora, va a anochecer y mira— le mostró el mapa— la ruta 203 es un camino muy largo, y después debemos cruzar por la entrada Pirita. No llegaremos a la siguiente ciudad hoy, y no vamos a dormir a la intemperie con esos dos locos Pokémon atacándonos a cualquier momento—
Pikachu volvió a refutarle.
—¿Tu que vas a saber? Eres un Pokémon muy terco—
—Disculpa. ¿Te interrumpo? —
Dawn volteó a ver a su espalda, quien le habló fue la enfermera Joey que le había estado atendiendo desde que llegó allí.
—me pareció escuchar que habías encontrado a un Electabuzz y a un Magmar en la ruta 203 que no te dejó pasar—
—ah… hola enfermera Joey. Si, tuvimos un problema con ellos cuando quisimos pasar la ruta esta tarde—
—no es la primera vez que oigo sobre esos dos. Esos dos siempre están buscando contra quien luchar y después pelean entre sí. Han alejado a todos los Pokémon salvajes de la ruta y comenzaron a buscar entrenadores novatos, venciéndolos y haciéndolos regresar—
—se oye que son más fuertes de lo que pensé—
—han tratado de capturarlos, pero nadie ha podido, ni siquiera los han podido vencer—
—Pero ¿Por qué lo hacen? ¿Qué quieren lograr con eso? —
—Bueno, solo he oído rumores. Pero se dice que ambos Pokémon pertenecían al mismo entrenador desde que eran un Elekid y un Magby, pero que desde entonces no se llevaban bien. Un día, su entrenador los abandonó en esa ruta—
—¿Enserio? ¿Por qué? —
—nadie sabe la razón. Solo los dejó allí—
Dawn no lo podía creer. Muchos deseaban con fuerza tener un Pokémon desde que son niños, ella había deseado por mucho tiempo, y jamás habría imaginado que alguien quisiera deshacerse de sus Pokémon sin motivo alguno. ¿Qué clase de persona cruel debería ser para hacer eso?
—Magby y Elekid se culparon entre sí por haber sido dejados allí. Comenzaron a luchar entre ellos. Por eso buscan nuevos retadores, para hacerse más fuertes y después luchar hasta que alguno sea vencido por completo. Evolucionaron y sus batallas son cada vez peor, muchos entrenadores han vuelto con sus Pokémon heridos gracias a ellos—
Ahora era entendible porque ambos parecían estar tan enojados cuando se vieron, se odiaban por lo que pasó hace un tiempo. ella no sabía que hasta los Pokémon podían sentir rencor entre ellos. Pero aún así, ahora lo que le interesaba era saber una forma de cruzar la ruta.
—¿no sabe de alguna forma de pasar? Una que no involucre ser quemada o electrocutada viva—
—no creo que pueda ayudarte a cruzar, por lo regular todos los que pasan la ruta lo hacen porque no se toparon con ellos, pero hay un tercer Pokémon, un Rhyhorn. Nadie sabe cómo llegó allí, pero siempre ha estado en la ruta, cuando todos los Pokémon se fueron él es el único que se quedó allí. Se dice que es quien logra controlar a esos dos Pokémon, gracias a su inmunidad al tipo eléctrico, y su resistencia al tipo fuego. Es el Pokémon perfecto para detenerlos—
—¡Fantástico! —ahora Dawn tenía un atisbo de esperanza— escucha Pikachu, solo debemos encontrar a ese Rhyhorn y podremos cruzar con su ayuda—
—No creo que sea tan sencillo como eso— la enfermera Joey captó la atención de la joven coordinadora— Rhyhorn podrá no ser violento como los otros dos, pero no le gusta ofrecer su ayuda a nadie. Si lo encuentras, seguramente estará dormido y no querrá despertar. Es un Pokémon muy flojo y difícil de tratar—
Y nuevamente, las esperanzas de Dawn se desvanecían cuando oyó eso. Significaba que debía tener un mejor plan para enfrentarse a los Pokémon, o tener mucha suerte como para no encontrárselos o para que Rhyhorn apareciera para salvarla oportunamente.
Otro día pasó en la nueva aventura de Dawn, y también otro problema que atender, ¿Qué podía hacer ahora que se daba cuenta que las cosas eran diferentes a como hubiese querido?
