—Toma. Hago entrega de estos deliciosos pokochos como agradecimiento por habernos ayudado a cruzar — dijo Dawn con elegancia en sus palabras mientras extendía una bolsa con todos los pokochos que tenía frente al Rhyhorn.

Rhyhorn profirió un grito y comenzó a comer de los Pokochos, casi de forma desesperada, pareciera que solo pensaba en comer.

Dawn se puso erguida, su tobillo ya se había desinflamado y sentía que ya podía caminar de forma normal, pero aún sentía un leve dolor así que debía descansar un rato más. Así que volteó a la enorme ciudad detrás de ella esperando encontrar una banca cercana donde pudiera sentarse.

Ciudad Pirita era una ciudad rodeada de montañas por donde quiera que volteabas, a veces podías sentirte encerrado o atrapado allí con solo una entrada y una salida. Eso le hizo considerar ir a la primer parroquia que encontrase y pedirle a Arceus que no hubiese algún tipo de accidente como incendio o terremoto durante su estancia allí, no habría salida rápida para salvarse. La ciudad estaba industrializada, decenas de grandes chimeneas sacando humo y vapores al exterior, pero era lo que se podía ver a simple vista, porque la ciudad tenía más sitios importantes por los cuales estar allí, como el museo minero de la ciudad, donde se exponían toda clase de fósiles antiguos encontrados en la mina de la ciudad, mina donde también se encontraba el gimnasio de tipo roca liderado por el jefe minero, Roco.

Dawn sintió que le tocaban la pierna, y era Piplup, al verlo, este señalaba su vientre

—es cierto. ¡ya es hora del almuerzo! Y tu pareces ansioso de probar unos pokochos también— dijo, y el Pokémon se alegró.

La chica buscó un poco más de pokochos para darle a sus Pokémon para que comiesen un poco. Pero se dio cuenta que tenía otro problema—¡oh no! ¡creo que ya no tengo pokochos, Piplup! —

el pingüino pareció petrificarse cuando escuchó esas palabras. Seguramente tenía hambre— creo se los di todos a Rhyhorn, y no me fijé realmente— Al voltear a ver al Pokémon tipo tierra/roca, este ya había acabado con casi todos los pokochos, quedaban muy pocos.

El estómago del Pokémon volvió a retumbar, y después el de Pikachu, para unirse ella al final en aquel carnaval de sonidos estomacales.

—creo deberíamos ir a comer antes. Comprar algo para ustedes y algo para mí que no provenga de la cafetería del centro Pokémon—

Dawn se emocionó con la idea de almorzar, Piplup igual, pero Pikachu no parecía estarlo.

"Pika"

El roedor se mostró exaltado ante la decisión, y continuó diciendo como si estuviese reclamando. Quizá era por la idea de seguir perdiendo tiempo. Ya habían llegado a la ciudad donde podría estar su entrenador, y lo habían hecho con retraso. Quería encontrarlo cuanto antes.

—oye, espera. Sé que te prometí ir por tu entrenador, pero igual tenemos hambre y debemos comer, y también debo descansar para que mi tobillo mejore un poco más— Pikachu volvió a refutar— ¡oye! Eso también es importante. Si camino más, quizá mi tobillo se inflame, me lesione, se infecte, y no puedo ir con un médico, mi seguro solo cubre hasta ciudad Jubileo no el resto de la región, y una consulta me quitaría el dinero para comer una semana— estaba haciendo las dos cosas que más detestaba hacer, discutir con un Pokémon y exagerar, pero en ocasiones, su boca solo se movía y ella demoraba en enterarse.

Pikachu saltó a sus brazos, y después a su hombro, solo para jalarle del cabello y refutarle, exigiéndole andar hacia adelante.

—¡oye! Espera, eso duele—

Piplup sintió un impulso de dos sentimientos unificados, los celos y el enojo, pues no toleraba que el Pikachu de un desconocido tuviese el valor de subirse al hombro de su entrenadora y comenzara a ordenarle algo, y lo peor, que ella considerara hacerle caso. Queriendo que la situación lo favoreciera y la chica prestara atención a sus demandas de comida, el Pokémon tipo agua también saltó a los brazos de Dawn y después a su otro hombro, él también comenzó a jalar del cabello de la chica.

—Oye, ¿Tú también? — entonces, ambos Pokémon jalaron de su cabello y comenzaron a refutarle desesperadamente, hasta que ya no lo soportó y cedió —está bien, está bien. Haremos lo que dicen, ¿a quién le importa si se me cae el pie? — y con eso, comenzó a andar por la avenida principal de la ciudad, dejando a Rhyhorn detrás de ella, quien, al terminar sus pokochos, en lugar de retirarse, solo se recostó y comenzó a dormir.

La ciudad era más grande de lo que aparentaba, y por un momento ella pensó que tendría que recorrerla toda para encontrar a un chico el cual desconocía, y cuya única pista que tenía era una gorra roja, como si no hubiera tantos chicos con gorras rojas a todas partes que fuera. Para colmo, los diez kilos extra de peso sobre sus hombros no se ponían de acuerdo, pues cuando ella encontraba un lugar donde le hubiese gustado comer, Pikachu y Piplup comenzaban una batalla para determinar si se detenían o seguían caminando, y en ocasiones, se ponían de acuerdo para ordenarle donde NO deberían detenerse en definitiva aunque fuese un lugar que a ella le llamase la atención.

—Oigan, ustedes dos. ¿No pueden bajarse mientras caminamos? No podemos seguir así— dijo a los Pokémon, y estos dos negaron su petición— ¡oigan! ¡ustedes tienen bien sus patitas! ¡recuerden que yo tengo herido un tobillo! —dijo, algo fastidiada pues ambos Pokémon parecían estar entercados en estar sobre ella a pesar de poder seguir caminando por cuenta propia. Ambos Pokémon volvieron a negarle la petición.

Quizá fue suerte, o quizá fue que tarde o temprano llegaría al centro Pokémon de la ciudad, y cuando lo divisó se le ocurrió una idea, la cual le resultó y entró a la instalación con dos Pokémon a sus hombros.

El centro Pokémon era exactamente igual al de ciudad Jubileo, y con una enfermera Joy idéntica a la de la otra ciudad, resultando ser su prima hermana. Allí, su plan fue un éxito. Para contentar a Piplup, logró conseguir comida Pokémon para él, Pikachu y Ariados, y también algo para ella, aunque solo fueran un par de emparedados calentados en microondas. Para contentarse a si misma, la enfermera Joy fue muy amable en darle un ungüento de reacción rápida para su tobillo, y en cuestión de minutos ya se sentía mejor, no era el deber de la enfermera atender a los entrenadores y coordinadores, pero se mostró muy amable y dispuesta de prestar su ayuda. Y por último, para complacer a Pikachu, pidió a la enfermera información sobre el chico que buscaba, y resultó que había estado allí hasta hace poco, cuando retiró sus cosas y regresó su copia de la llave de su habitación para irse al gimnasio de ciudad Pirita, donde retaría al líder de gimnasio. Ahora, tenía a donde ir en lugar de estar buscando ciegamente, pero no todo fue bueno, pues tuvo que salir comiendo su emparedado mientras caminaba.

Tuvo que caminar bastante, el gimnasio se encontraba en los límites de la ciudad pues era una construcción un tanto especial, pero al menos su pie ya se estaba recuperando y logró hacer el recorrido sin cansarse demasiado, aunque, obviamente preferiría sentarse un rato. Pero, finalmente llegó a la entrada del gimnasio, literalmente eran dos enormes puertas rojas en medio de una pared natural de roca sólida, el gimnasio entero estaba dentro de una montaña.

—debo admitirlo. El arquitecto que hizo esto es un genio para que la temática del gimnasio fuese de acorde al tipo del gimnasio—

La chica entró al gimnasio. Un hombre de camisa amarilla y cabello verde, muy largo, le dio la bienvenida y la llevó a las gradas, pues una batalla estaba a punto de comenzar. Por dentro, el gimnasio era muy amplio, no cabía duda que se habían esforzado para taladrar toda la roca de la montaña y construir una edificación por dentro, con paredes de concreto y pintadas de color rosa, y con iluminación para que ningún lugar del gimnasio quedara a oscuras.

Había poco más de una docena de personas en las gradas, la mayoría eran chicos y chicas de la misma edad que ella, probablemente entrenadores que esperaban su turno para combatir en el gimnasio. Todos se veían extasiados por la batalla anterior.

"Fue fantástico. Ese chico no perdió ni un solo Pokémon"

"Esperen a ver mi batalla. Haré que la anterior parezca un juego de niños"

"¿Creen que este chico sea igual de bueno?"

Esas fueron solo algunas de cosas que decían los presentes entre ellos, quienes parecían tener algunas expectativas con respecto al siguiente combate.

Dawn se acercó a donde los demás, algunos la saludaron y ella correspondió, pero su intención era hacer conversación en ese momento, sino observar a cada uno de los espectadores y encontrar al chico que buscaba, afortunadamente, poco menos de la mitad llevaban gorra roja, y algunas de ellas eran chicas.

—¿Vez a tu entrenador entre ellos, Pikachu? — le preguntó al roedor amarillo mientras volteaba a ver a los chicos en las gradas, esperando encontrar al que buscaba, pero Pikachu pareció darle una respuesta negativa, pues no había animo en su voz.

—¡El siguiente combate está por comenzar! — se escuchó la voz del hombre que recibió a la chica en la entrada del gimnasio.

Dawn volteó a ver al campo de batalla el cual estaba hecho de tierra, pero tenía grandes estalagmitas puntiagudas que sobresalían de este, sin duda, estaban hechas para golpear a los contrincantes contra estos.

—¡El líder del gimnasio de Ciudad Pirita! ¡Rock! —

Se presentó a un chico alto con ropas de minero color café opaco, un casco rojo y lentes. Su cabello era largo y rojo, y en su rostro había una sonrisa, era Rock, especializado en Pokémon de tipo roca e ingeniero en jefe de las minas de ciudad Pirita.

—Y como retador… ¡Ash Ketchum de pueblo Paleta! —

Y se presentó a un chico de jeans azules, con un chaleco negro con una franja amarilla cubriendo una camiseta blanca. Su gorra era roja, pero, aun así, pudo ver que su cabello era bastante rebelde y sin peinar. Dawn pareció haberse llenado de esperanzas por un segundo, pues aquel chico cabía en la descripción que le había dado el profesor Rowan, coincidía con la gorra roja, y sobretodo, era el mismo nombre que se le había dado.

Pikachu vio al chico, y de inmediato se exaltó y profirió un chillido alegre. El Pokémon comenzó a actuar con impaciencia, y señaló al campo en varias ocasiones.

—¿Es ese, Pikachu? ¿Es él? —preguntó, y Pikachu le contestó entusiasmado.

Dawn sonrió. Finalmente, habían encontrado al entrenador del Pokémon amarillo. No había tomado mucho tiempo, realmente. Ahora, todo iría bien para su amigo amarillo, y ya podía presentir que no aguantaba las ganas de acercarse a su entrenador tan pronto como sea posible.

La batalla comenzó, y Rock mandó a la batalla a un Onix, mientras que Ash usó a un Chimchar. Todos los espectadores parecieron confundidos y algunos hasta desilusionados, pues era una elección fatal, no solo por la desventaja de tipo, sino por la "enorme" diferencia de tamaños.

—¡Chimchar! ¡Usa arañazo! —

La orden del chico fue ejecutada por su Pokémon, pues éste se acercó al enorme Onix y saltó hacia él. Sus patas traseras debieron haber sido fuertes pues el salto que dio fue tal que logró alcanzar la cabeza de Onix y usar arañazo en su rostro, fastidiando al Pokémon tipo tierra. Para contraatacar, Rock ordenó usar cola de hierro y alejar así al primate.

Chimchar era 20 veces más pequeño que Onix, pero al parecer, el golpe con la cola del Pokémon no le afectó demasiado pues pronto estuvo de pie nuevamente. esto, sin duda, debió sorprender a unos cuantos de los espectadores, incluyendo a Dawn.

—¡usa cabezazo! — ordenó rock.

El Pokémon del líder de gimnasio obedeció y se acercó a Chimchar arrastrando su enorme cuerpo de piedra, pero con la cabeza al frente listo para golpear al contrincante. En esta ocasión, Ash no dio una orden de esquivar a pesar de tener ventaja en cuestión de velocidad, al contrario, esperó a que el golpe diera de lleno a su Pokémon.

—sujétate a él y vuelve a usar arañazo-

Chimchar obedeció y aferró sus patas al Onix, arañándolo en su rostro varias veces.

—sigue usando arañazo—

Chimchar se alejó del rostro del Onix y se dirigió al resto de rocas que formaban su cuerpo, siguió arañándolo por todas partes. Los ataques debían surtir efecto pues el Pokémon de casi 9 metros de largo se movía erráticamente tratando de despegar al Pokémon tipo fuego, pues Chimchar parecía un parásito que mordía al Pokémon y lo molestaba. Al voltear a ver a Rock, este parecía desesperado pues le gritaba a su Pokémon que se tranquilizara y este no lo escuchaba pues seguía zarandeándose y gritando.

— ¡usa excavar! —

El Onix finalmente obedeció y se tiró a la tierra usando su cabeza para crear un enorme agujero por donde desapareció con Chimchar aún pegado a su cuerpo. Seguramente, la estrategia del líder de gimnasio era que Chimchar no tolerara la tierra del subsuelo y soltara a Onix, pero quizá no saldría tan bien como lo había esperado.

—¡es hora! ¡Usa giro fuego! —

Rock pareció sorprenderse pues Ash parecía confiado en su tono de voz, como si hubiese esperado ese movimiento y rock se enteró que él había preparado una trampa en la que cayó.

Dawn sintió como el calor comenzaba a aumentar dentro del gimnasio, no solo ella, los Pokémon a su lado y la gente a su alrededor igual. No se veía, pero probablemente, debajo de la tierra se llevaba a cabo el ataque del Pokémon tipo fuego.

Otro agujero se formó al otro extremo del campo y un par de llamas aparecieron antes que Onix saliera profiriendo un grito adolorido por las quemaduras. Al salir, se vio como Chimchar se desprendió de su cuerpo.

—¡es nuestra oportunidad! ¡Usa cola de hierro! —

Onix volvió a usar cola de hierro, y en esta ocasión parecía molesto con Chimchar, por ende, su ataque fue con fuerza y este salió volando hacia atrás.

El golpe hizo retroceder demasiado al pequeño primate, tanto como para llegar a la pared del gimnasio y chocar su espalda contra ella y después caer al suelo. Dawn casi quedó horrorizada por eso, ella no tenía mucha experiencia en batallas y realmente no había estado interesada en ellas, y era quizá por la brutalidad que manejaban como la ocurrida frente a sus ojos, pues de haber sido Piplup o Ariados ella se habría preocupado de inmediato. Pero al mirar al entrenador del Chimchar, pero notó que su reacción era todo lo contrario a la que ella tendría.

Ash volteó a ver a su Pokémon tirado en el suelo, pero se mostraba impasible, con la misma seriedad con la que inició, no mostró ni un atisbo de preocupación ni dijo nada.

El referí iba a señalar a Rock como el triunfador, pero se detuvo cuando vio a Chimchar levantándose nuevamente.

Todos se sorprendieron cuando Chimchar gritó con furia, y a su vez, la llama de su cola creció y se segmento en cinco colas hechas de llamas, estas cinco colas alcanzaban casi los dos metros, eran demasiado grandes para su pequeño cuerpo. Sus ojos, estaban completamente rojos y gritaba eufórico. El pequeño Pokémon parecía lleno de furia, y ante esto, su entrenador solo sonrió.

—¡volvamos a la acción! ¡Usa rueda fuego! — ordenó el chico de gorra roja mientras estiraba su brazo señalando a Onix.

Chimchar exhaló fuego de su boca y se cubrió con ella, luego comenzó a correr hacia su rival, y la bola de fuego pareció ir rodando con rapidez. Rock fue rápido y ordenó usar cola de hierro para que su Pokémon se protegiese con ella. Por lo regular, las estrategias de Rock eran ataques físicos y defensa casi nula, y usar cola de hierro era parte de dicha estrategia para alejar a Chimchar antes que su ataque fuese efectivo.

Chimchar retrocedió y el fuego se apagó, pero seguía furioso. Rock lanzó otro ataque, cabezazo nuevamente y Ash contraatacó con giro fuego.

Esta vez, el ataque de Chimchar fue inmenso, tanto como para cubrir la cabeza de Onix que avanzaba hacia él. Entre más se acercaba la serpiente de roca, las llamas más lo cubrían al punto de cubrirlo por completo. Era una enorme llama, similar a un capullo de fuego que cubrió el cuerpo entero del gran Pokémon, y así logró detener su avance.

Todos en las gradas estaban impresionados de la potencia del fuego proveniente de aquel Pokémon, y Dawn estaba un tanto confusa por la aptitud de Chimchar luego del último ataque que recibió, y más al pensar en Ash, pareciera que él había estado esperando este momento, como si cada golpe recibido haya estado planeado para activar algún tipo de poder en su Pokémon.

Las llamas cesaron, y Onix cayó al suelo, completamente debilitado.

—¡Onix ya no puede continuar! ¡Chimchar es el ganador!

Todos se mostraron emocionados, pues había sido increíble como un Pokémon tan pequeño venció a uno enorme y con desventaja de tipo. El chico metió a su Pokémon a su pokeball, y después sacó otra de su cinturón y jugó con ella por un momento en su mano. lo que más desconcertó a Dawn, fue el hecho que Ash seguía con la misma mirada de seriedad, y en lugar de estar emocionado por su primer victoria, parecía seguir tan tenso como al principio.

Rock sacó a su segundo Pokémon, un Rampardos, Pokémon prehistórico que abundó por todo Sinnoh durante la prehistoria y que pudo ser revivido gracias a la tecnología actual dentro del museo de ciudad Pirita. Luego de la elección del líder, Ash sacó a su siguiente Pokémon.

—¡Sal Electabuzz! — Ash llamó a un Pokémon amarillo y con negro, uno que Dawn ya había conocido—¡Es tu oportunidad de demostrar que tan fuerte eres! —

Dawn se sorprendió cuando vio al segundo Pokémon del chico. Lo reconoció casi de inmediato, y realmente no podía creer que ese fuera el mismo Electabuzz que los atacó en la ruta 203, aquel Pokémon de la historia que contó la enfermera Joy. Pero no solo ella resultó sorprendida, también el roedor quien exclamó, y al parecer, igual se veía confundido, como si no asimilara que su entrenador tuviese un nuevo Pokémon, y este fuese tipo eléctrico como él.

—¡Cabeza de Hierro! ¡ahora Rampardos! —

—¡Electabuzz! ¡Usa puño trueno! —

La batalla se llevó acabo, y a Dawn no le cabía duda alguna, aquel Pokémon era el mismo que vieron en la ruta 203. La potencia de sus ataques, la aptitud burlona, y sobre todo, por la fiereza con la que ejercía sus ataques, como queriendo terminar la batalla con un solo golpe efectivo. Por eso no volvió a verlo, ya no estaba en la ruta, se había convertido en la nueva adquisición de un entrenador extranjero. ¿No se suponía que nunca nadie había podido capturar a ese Electabuzz a pesar de todos los intentos? ¿Cómo le había hecho Ash para capturarlo tan rápido?

Electabuzz era fuerte, y Ash debió haber sabido eso pues lo estaba usando en su primer batalla de gimnasio para igualar la fuerza del Rampardos de Rock, y estaba causándole muchos problemas a Rampardos a pesar que el Pokémon prehistórico fuera más grande y robusto. Rampardos parecía agitado, su gran peso no le permitía continuar una batalla por tanto tiempo, quizá por eso Rock lo usaba al final, para confiar en su fuerza y terminar la batalla rápido.

—¡Usa Cabezazo Zen! —

—¡Usa protección para detenerlo! ¡Lo estamos cansando, seguiremos así! —

"ese Electabuzz es muy fuerte"

"es fantástico, ese chico lo entrenó muy bien"

Todos junto a la coordinadora no dejaban de maravillarse con las habilidades del chico en el campo, y era cierto, él tenía el control de la batalla, y fue en parte porque encontró al Pokémon ideal justo antes de la batalla.

Rock estaba acorralado, su Pokémon estaba agotándose y de ser así, estaría muy débil ante los siguientes ataques del retador—acabaremos con esto ¡Terremoto! —

Rampardos comenzó a dar pisotones sobre el suelo, y esta comenzó a temblar fuertemente tanto como para provocar pequeños resquebrajamientos y que la tierra saltara un poco. Electabuzz se vio afectado por la sacudida del suelo, era de esperar del movimiento de un tipo al cual es débil.

—¡Resístelo! —gritó Ash, pero más que una simple orden en una batalla, su tonó de voz sonó más amenazador hacía su Pokémon y lo acompañaba con una mirada furtiva, como si le advirtiera que algo malo pasaría si caía ante el ataque.

Electabuzz cayó sobre su rodilla, pero se contuvo, y cuando terminó el ataque, volvió a ponerse de pie y gritó, orgulloso de su resistencia, pero no cabía duda que había sido afectado.

—¡Es el fin! ¡Rampardos, usa Testarazo! —

Rampardos corrió hacia su objetivo y agachó la cabeza, el gran domo azul de su cabeza se iluminó a la vez que aumentaba de velocidad.

—¡Usa demolición! ¡No puedes dejar que te golpee! —ordenó Ash, quizá sabía que Testarazo era un movimiento con bastante potencia como para derrotar a Electabuzz luego de haber sufrido un ataque de terremoto.

Electabuzz levantó el brazo y este se iluminó, era más rápido que Rampardos así que podía atacar primero, y esperó el momento exacto que lo tuviese al frente para golpearlo en la cabeza, justo sobre el domo azul para debilitar su ataque.

Ambos Pokémon quería tomar ventaja sobre el otro, pero al final, Electabuzz fue más fuerte y logró hacer retroceder a Rampardos con el golpe que acertó.

—¡Ahora usa trueno! —

Electabuzz concentró toda la energía de su cuerpo, y lanzó un único rayo que se dirigió hacía su rival, al cual golpeó de lleno. El rayo golpeó a Rampardos y hizo que todos sus músculos se tensaran al punto que quedó en una sola posición mientras gruñía. El ataque fue prolongado y súper efectivo. Cuando la electricidad se desvaneció, Rampardos cayó al suelo, debilitado.

—¡Rampardos ya no puede continuar! ¡Electabuzz gana! —anunció el tipo de cabello verde y largo— ¡La victoria es para Ash Ketchum! —

El Pikachu que estaba junto a Dawn fue el más emocionado entre todas esas personas que se sintieron emocionadas de ver semejante triunfo. Pareciera que, compartía la felicidad que su entrenador debía tener al haber sido nombrado el ganador del enfrentamiento. Y, sobre todo, estaba ansioso de acercarse a él y sobretodo en este momento tan emocionante.

Dawn pudo sentir el entusiasmo del roedor amarillo, y pudo imaginar que, tan pronto salieran de allí, él saltaría a los brazos de su entrenador y este lo aceptaría, y compartirían la misma felicidad del reencuentro y del reciente triunfo del chico. Aunque, siendo honesta con ella misma, no sabía si aquel chico se sentiría entusiasmado, pues en el momento que recibió la medalla por parte de Rock, solo se limitó a sonreír por cortesía y a agradecer, no más, pero eso no quitaba el hecho que se alegraría de volver a ver a su Pokémon.

Luego de recibir la medalla del gimnasio, Ash salió de allí sin más, por lo que Dawn también tuvo que retirarse junto con Pikachu y Piplup para alcanzar al entrenador a la salida del edificio.

Quizá el camino hacía la salida era más largo para los espectadores en las gradas, o quizá los retadores tenían otra salida, pero a Dawn le tomó un poco más que a Ash salir de allí. Cuando ella cruzó las puertas rojas, Ash ya estaba varios metros delante de allí, dirigiéndose hacia la salida de la ciudad.

—¡Espera! ¡Espera Ash! ¡Quiero hablar contigo! —le gritó, a la vez que empezó a correr para alcanzarlo.

Pikachu también corrió hacia el chico de gorra roja, a la vez que comenzó a gritarle para que le escuchara. Cuando estuvo cerca de él, Ash volteó a verlo.

Ash sin duda se sorprendió al verlo, pero quizá no de alivio y entusiasmo como la de Pikachu, sino más bien de preocupación.

—¿Tu qué haces aquí? —le gritó al roedor cuando lo vio de cerca y lo reconoció como suyo.

Pikachu saltó hacia su entrenador cuando estuvo a solo un metro de distancia, y se aferró a su torso en un abrazo, pero Ash estaba tan sorprendido que ni siquiera cerró los brazos alrededor del Pokémon, de hecho, pareciera que nunca estuvo preparado para abrazarlo.

—No se supone que debías encontrarme. Yo te dejé en la ruta 201—

Dawn presenció el reencuentro entre Pokémon y su entrenador, y se detuvo para darle a Pikachu ese espacio a solas con el chico que tanto había buscado. Ash parecía estar asombrado aún, pero debió haber sido porque todavía no terminaba de asimilar que, finalmente, estaba junto a su Pokémon que había perdido. Quería presentarse con él, decirle que ella fue quien cuidó de Pikachu y saber cómo fue que se separaron, pero decidió esperar un rato más.

Pikachu frotaba sus mejillas con la ropa de su entrenador, y de pronto, algunas chispas de electricidad empezaron a brotar de ellas, y estas chispas las vio Ash y se espantó.

—¡Espera! ¡no lo hagas! —le gritó horrorizado, a la vez que colocó sus manos sobre Pikachu para tratar de separarlo de él, pero fue muy tarde.

Pikachu soltó una descarga eléctrica con tal magnitud como la de un rayo alrededor suyo y del chico al cual sujetaba. Ash se mantuvo en su lugar, pero su cuerpo se retorció por la cantidad de volteos que recorrían sus músculos. Estaba gritando por el dolor que le causaba la electricidad a través de todo su cuerpo.

Dawn quedó sorprendida cuando vio aquello. No imaginó que Pikachu fuese capaz de electrocutar a su entrenador apenas se encontraran. Quizá era la forma de los Pikachu de saludarse o demostrar alegría, porque el roedor se mostraba muy feliz de estar junto al chico, ignorando el hecho que estaba lesionando a Ash con ese ataque eléctrico y se notaba en sus acciones.

Cuando el impactrueno terminó, Pikachu profirió un chillido de alegría, esperando que pronto el chico le respondiera con algo similar, pero su reacción fue completamente diferente a la esperada.

Ash tardó en reaccionar, lo normal pues debía recuperar sus sentidos luego de semejante descarga eléctrica, pero cuando lo hizo, fue más un arrebato de ira que de entusiasmo. El entrenador sujetó a Pikachu, lo separó de él y después lo aventó lejos.

—¡Aléjate de mí! —

Pikachu se levantó del suelo, estaba sorprendido por tal reacción tan eufórica, al igual que Dawn que se sorprendió más por sus palabras, pues parecían haber sido dichas con furia y odio. Al voltear a ver a Ash, este respiraba pesadamente, pero lo miraba con desagrado.

—¡No se supone que debías volver! —gritó Ash encolerizado— ¡Te abandoné! ¡no quería que volvieras!