Dawn no podía creer lo que vio y lo que había escuchado, y de hecho, Pikachu tampoco pareció haberlo creído pues se veía tan conmocionado como ella mientras miraba al chico de gorra roja. Ash, el entrenador al que les costó encontrar, estaba confesando que abandono a su Pikachu en una ruta lejos de allí.

Ash apoyó sus manos sobre sus rodillas mientras se oían los sonidos de respiraciones profundas, trataba de recuperarse luego de haber recibido una descarga eléctrica de miles de volteos.

"¿Pika-chu?"

El roedor trató de acercarse, ahora un poco más cauteloso y quizá temeroso pues no quería provocar una nueva reacción abrupta por parte de Ash, pero este chico lo notó y volteó a verlo.

—¡no te acerques! He tenido suficiente. ¡Solo aléjate! —

Dawn estaba sorprendida por el tono de voz, algo colérico, del chico, ¿Cómo podía gritarle así a su Pokémon y más al cual no ha visto en días? Una parte de ella quería intervenir y decir algo, pero todavía no procesaba del todo lo que pasaba, y decidió esperar a que el chico se relajara un poco, quizá así pudieran aclarar las cosas.

—¿Cómo fue que llegaste aquí? ¿Cómo me encontraste si ya han pasado varios días desde que te perdí? —

Había algo en el tono de voz de Ash que no le estaba agradando a Dawn, pues parecía estar despreciando a su propio Pokémon, y a la vez, ese desprecio venía junto a un poco de miedo y esto pareció preocupar al roedor, después de todo, cruzó un largo camino para volverlo a ver.

Pikachu le respondió a Ash, como si quisiese razonar con él, y volteó a ver a la chica detrás de él, quizá quería decirle que ella le ayudó a encontrarlo.

Ash volteó a ver a la chica que estaba detrás de Pikachu, a varios metros delante de él—¿Quién eres tú? —

Dawn pareció ponerse nerviosa pues el ambiente actual era denso, sin duda no pensaba presentarse de una forma tan tensa— yo… yo soy Dawn, del Pueblo Hojas Gemelas— dijo con una mano en su pecho— mucho gusto—

Dawn esperó una respuesta, que el chico se presentará igual, pero esto nunca pasó. En cambio, solo siguió mirándola. Dawn notó que su mirar del chico no coincidía con la personalidad tan abrupta que acababa de mostrar, pues su mirada parecía la de un chico compasivo, aunque él estaba tratando de forzarla a una más dura y quizá quería incomodarla y para ser honesta con ella misma, lo estaba logrando, pero más por el silencio entre ambos.

—me dijeron tu nombre. Eres Ash Ketchum y vienes de Pueblo Paleta en Kanto—

Ash asintió— y supongo que fuiste tú quien trajo a Pikachu hasta acá. ¿No es así? —

Dawn asintió, finalmente estaba conversando con él, quizá la situación se tranquilizaría y pudiera entender toda la historia del entrenador y su Pikachu desde el principio.

—lo encontré y quise capturarlo, pero no pude. Fue cuando me di cuenta que debía tener entrenador. Hemos estado buscándote desde entonces—

Pikachu volvió a hablar un poco más animado esta vez.

—Pikachu ha estado muy preocupado por ti. No le importaba nada más, que llegara el momento de reencontrarse contigo—

—¡Pero no tenía que volver! —

La reacción de Ash fue tan espontánea y errática que tomó a Dawn por sorpresa, Pikachu en cambio pareció temblar levemente como si se preocupara.

—se suponía que se quedaría lejos, que estaría libre en una región desconocida y no volvería a encontrarme—

Dawn pareció enojarse. Las palabras de Ash no eran dichas por un arranque de irá por el incidente que tuvo, parecía estar diciendolas con mucha seguridad y con confianza en sus acciones.

—¿Disculpa? Pikachu estaba perdido y tenía hambre allí, y muchas cosas pudieron haberle pasado, pero él solo se preocupado por ti y por encontrarte. Tu también deberías estar preocupado por tu Pokémon y ser menos grosero ahorita—

—quizá no estaría así, si no hubiese recibido una descarga suya— Ash señaló al Pokémon amarillo— me aseguré que no me siguiera cuando lo dejé en la ruta 201, y una desconocida terminó arruinándolo todo, queriendo ayudar a un Pokémon desvalido en lugar de meterse en sus propios asuntos—

Dawn quedo estupefacta, pues no esperaba una respuesta así, pero pronto, ella pasó a sentirse enojada con el chico que recién conoció—¿Qué estás diciendo? — dijo eufórica— ¡Es tu Pokémon! ¡Deberías preocuparte por él! ¡Deberías estar con él pues es tu amigo! —

—¡Ya no es mi Pokémon! ¡Yo lo abandoné allí! —

Esta vez, la sorpresa fue tanto para la chica como para el Pokémon. Las palabras de Ash fueron directas, llenas de furia y honestidad. Era justo lo que pasó y Ash no pareció mostrar remordimiento, ni por más mínimo que fuese.

—ya no lo necesito. Ya no necesito a Pikachu. No lo perdí, simplemente lo dejé—

Pikachu gritó, desesperado por una explicación racional por parte de su entrenador. Dawn por su parte, no podía creer que alguien pudiera haber hecho algo semejante. Dawn había crecido junto al Glameow de su madre, una hermosa felina con el pelaje más suave pelaje gris que jamás haya existido, cuando ella era niña, Glameow jugaba con ella moviendo su cola en forma de resorte para que Dawn se entretuviera, entre ella y aquel Pokémon doméstico, solo existía armonía entre ambas y Dawn haría lo que fuera por aquel felino. Su madre había cuidado muy bien de Glameow, desde que era niña, habían ganado muchos concursos juntos y todo gracias al gran amor que había entre un humano y un Pokémon. Incluso su padre llegó a tenerle cariño a aquel Pokémon, y todos a quienes conocía, querían a Glameow. Dawn se enojó, no podía creer que alguien se hubiese desecho de su Pokémon y que lo tratase de manera denigrante.

—¡No puedes decir eso! ¡No puedes! —

La joven siempre deseó tener un Pokémon propio, uno al cual querría y sabía que muchas personas a su alrededor amaban a aquellas criaturas, por eso nunca imagino que encontraría aquel tipo de crueldad en alguien y mucho menos en un entrenador Pokémon.

—¡Un Pokémon es un amigo! ¡Es una parte de tu familia! ¡Se supone que lo atrapaste para cuidarlo y protegerlo! ¡No puedes tratarlo como una cosa a la que puedes tirar después! —

Ash solo la miró—¿Eso es lo que crees? Si tanto te interesa, puedes quedártelo. No me interesa—

El chico de gorra roja dio media vuelta y se disponía a irse. Al verlo, Pikachu se espantó que él volviese a irse sin él, así que corrió para colocarse frente a él y hablarle, quizá le decía que lo llevara con él.

—¡Es suficiente! —

—¡Ya es suficiente Ash! —

Dawn también corrió para colocarse frente al chico e impedirle el paso. Ash se frustró pues comenzaba a hartarse de la chica.

—déjame en paz. Quédate con él y vete—

—no. No te irás hasta que le des una explicación a Pikachu. ¿Por qué te comportas así con él? ¿Por qué quieres deshacerte de él? —

Dawn quería entender al chico y sus motivos. Ash debía tener una razón para ya no querer a su propio Pokémon, debió haber pasado algo para querer dejarlo. Quería saber que era ese algo, quizá pudiera convencerlo de lo contrario.

—¡no te incumbe! —

—¡Claro que sí me incumbe! ¡me importa Pikachu! ¡le prometí reunirlo contigo! ¡Ahora quiero saber qué es lo que ocurre contigo! —

Pikachu volvió a gritar para llamar la atención de su entrenador, y en un arranque de desesperación para que el chico no se fuera, volvió a saltar hacia él. Cuando Ash vio las intenciones del roedor, se hizo a un lado y se alejó de él. Pikachu cayó al suelo sobre sus patas. Dawn miró esto, y al voltear con Ash, notó algo de miedo en su rostro.

Ash volteó a mirarla y trató de tranquilizarse— ¿Quieres saber por qué lo abandoné? — volteó a ver a Pikachu—porque él no controla su poder eléctrico. No importa en qué momento ni que esté haciendo, su pequeño cuerpo no puede contener su propia electricidad y siempre termina en un ataque desmedido, y quién siempre recibe los ataques soy yo—

Dawn recordó cada momento, desde que conoció a Pikachu, y en efecto podía decirse que lo vio lanzando un ataque eléctrico sin intención. Cuando lo enfrentó, cuando quiso sujetarlo para llevarlo al centro Pokémon, cuando estuvieron en la entrada Pirita, y ahora que abrazó a Ash. Incluso podía jurar que atacó sin querer a Electabuzz y por eso el Pokémon más grande los atacó. Todos esos ataques parecían tener sentido ahora.

—me advirtieron que era un Pokémon conflictivo, y aun así lo tomé y desde el primer día he recibido sus ataques, cada vez más fuertes. Traté de ayudarlo, pero es imposible, es inútil con él. Simplemente no sabe controlarlos y ya no lo soporto. Mi cuerpo ya no tolera más descargas eléctricas recorriendo todo mi organismo —

Dawn recordó lo que hizo Ash luego de recibir la descarga eléctrica. Respiraba profunda y fuertemente, como si su cuerpo hubiese perdido todo el aliento. Eso le hizo pensar que quizá Ash podría estar lesionado por todos los ataques que ha recibido y por eso estaba tan furioso con Pikachu. Quizá su salud era la que estaba grave.

—Ash...— inició— ¿Acaso tú? — pero no pudo terminar pues fue interrumpida por el chico.

—sus accidentes me han costado triunfos. He perdido batallas por culpa de él. Por usar un ataque equivocado en un momento crucial—

Dawn volteó a ver a Pikachu, parecía avergonzado y arrepentido, incluso dijo algo, como si quisiera disculparse con el entrenador.

—perder una batalla no es motivo para que quieras odiar a tu propio Pokémon— dijo Dawn— él de seguro se esfuerza mucho para luchar y ganar para ti. No deberías hacerlo menos en una derrota—

Trató de imaginarse a Ash, luego de perder una batalla Pokémon y reclamándole a Pikachu por el fracaso. Culpándolo por todo a como lo hacía ahora y Pikachu sintiéndose mal, pero aceptando la reprimenda de su entrenador.

Ash la volteó a ver— No solo han sido unas cuantas batallas. He perdido la oportunidad de volverme campeón en ligas Pokémon en diferentes regiones. La liga Sinnoh no es la primera liga en la que participo, he estado en Kanto, Johto y Hoenn, y todas con el mismo resultado. Fracasé— volteó a ver a Pikachu— ¡Y todo por culpa de él! —

Cuando ella perdió en su primer concurso, Ariados y Piplup se mostraron tristes y quizá creyeron que ella estaría enojada con ellos, más no fue así, ella nunca les reclamaría a ellos pues se esforzaron mucho para haber pasado a la segunda etapa del concurso, pero en el caso de Ash pareciera que a él solo le importaba el triunfo, sin tomar en cuenta a su Pokémon.

—la Meseta Añil, la Conferencia Plateada. Ambos un fracaso porque confíe en él y no pudo controlar sus ataques. Perder es fácil cuando lanzas un rayo cuando no debes, y te quedas sin energía para lanzar un último ataque. Pero más humillante fue en Hoenn. La derrota allí fue la última que iba a tolerarle a Pikachu—

—no todo es culpa de Pikachu—

Dawn obtuvo la atención de Ash, y este la miró como si ella hubiese dicho algo impronunciable y provocó que todo su enojo hacia Pikachu se enfocara en ella también.

—tú también pudiste haberte equivocado. Con Pikachu y con todos tus Pokémon que solo obedecen tus órdenes y se esfuerzan mucho para complacerte—

La chica estaba preparada para una contestación por parte del chico frente a ella. No le preocupaba, pues realmente no le importaba que tanto pudiera pasar entre Ash y ella, solo le importaba que Ash dejara de menospreciar a Pikachu. Pero en cambio, Ash solo la miraba.

—no voy a recibir consejos de una novata. Me he esforzado mucho para ser un buen entrenador. Vine aquí a ganar la liga Sinnoh y esta vez me aseguraré de hacerlo—

Ash sacó una pokeball y la lanzó, y de allí salió el Electabuzz que usó para vencer al Rampardos del líder de gimnasio, el mismo que había atacado a los entrenadores en la ruta 203.

Tanto Dawn como Pikachu estaban sorprendidos que el chico sacara al Pokémon tan repentinamente, de hecho, no había razón para hacerlo, simplemente lo hizo cuando Dawn solo esperaba seguir con la discusión.

—te demostraré que tan buen entrenador soy— continuó Ash—

Tanto Electabuzz como Ash se miraban muy confiados en un triunfo próximo, y aunque no era la forma en la que Dawn quería hacerlo entrar en razón, sintió que era la única forma de llegar a un acuerdo con el entrenador.

—si así es como lo prefieres, así será— ella volteó a ver a Piplup— ¡Piplup! ¡Prepárate! — su pequeño Pokémon se puso tan serio como lo estaba su entrenadora y se colocó frente a Electabuzz dispuesto a batallar, pero Ash tenía otra cosa en mente.

—no pienso tener una batalla contigo— el chico de gorra roja volteó a ver a Pikachu— sino con él. Si tanto crees que Pikachu tiene valor, lo demostrará aquí mismo—

Pikachu volvió a sorprenderse. Jamás había tenido una batalla contra su propio entrenador más allá de los entrenamientos, mucho menos estando él sin quien le indicara como moverse. No sabía que aquel chico que lo tomó en un laboratorio en Kanto llegaría a retarlo y usando a un Pokémon que recién había capturado.

—las reglas son simples, si vence a Electabuzz, volverá a mi equipo y me disculpare. Pero si pierde, no quiero que vuelva a buscarme nunca. ¿Está claro? —

—¡Eso es ridículo! No puedes condicionar la permanecía de tu propio Pokémon. Ni siquiera sabes qué clase de Electabuzz es ese con el que lo estás enfrentando— refutó Dawn quien no hallaba justo el reto de Ash. El chico solo le sonrió.

—Capturé a este Electabuzz en la ruta 203, y según los rumores es uno bastante fuerte. Además, le he enseñado algunos nuevos movimientos—

Pikachu se negaba a combatir contra su entrenador, de hecho, le habló y negó con la cabeza, no quería dar el primer movimiento, y ante la negativa, Ash ordenó atacar primero.

—¡Electabuzz usa ataque rápido! —

Electabuzz gruñó y comenzó a correr hacia Pikachu, iba tomando cada vez más velocidad y un aura delgada de color blanco lo comenzó a rodear. Pikachu vio a su rival acercarse, el ataque fue directo hacia Pikachu y este no se esforzó en esquivarlo, al contrario, recibió el ataque de lleno y le hizo retroceder. Luego de eso, se levantó, pero con cierto dolor, el poder del ataque fue demasiado para su pequeño cuerpo comparado al de Electabuzz, como si el contrincante se hubiese esforzado en potenciarlo para derribarlo rápido.

—¡otra vez! ¡ataque rápido! —

Volvió a repetirse la misma escena, y Dawn era la espectadora y no le gustaba lo que estaba viendo. Ash no tenía consideración por Pikachu, y lo estaba demostrando atacándolo dos veces seguidas. Volteó a verlo, y se notaba furioso.

—¡Pikachu! ¡Tienes que defenderte! — le gritó al roedor— ¡No puedes permitir que te hagan eso! — ante esto, Pikachu negó con la cabeza.

Era evidente que Pikachu se sentía traicionado por el simple hecho que su entrenador le estuviera retando, pero a pesar de estar siendo golpeado, Pikachu no iba a traicionarlo y atacar en respuesta.

—¡Ataque rápido otra vez! —

Una vez más, Ash ordenaba atacar a Pikachu y este volvió a negarse a contraatacar. El roedor había retrocedido y quedó en el suelo, tres ataques directos habían sido suficiente para lesionarlo y para debilitar sus extremidades, apenas y podía cargar con su cuerpo. Y aprovechando esa debilidad, Electabuzz se acercó a él.

Dawn no podía creer que él estuviera dispuesto a seguir atacando a pesar de tener a Pikachu en el suelo. Volteó a verlo, parecía pensativo, quizá dudaba en lo que haría, o quizá estaba esperando que Pikachu respondiera, pero pasado un tiempo, dio una orden.

Ash abrió un poco su boca y después la cerró, pero después volvió a abrirla para ordenar otro ataque— Demolición— dijo secamente, sin tanto entusiasmo como antes.

Electabuzz obedeció, hizo su brazo hacía atrás y con su mano recta golpeó al rival directamente en la cabeza.

—Demolición—

Otra vez, Electabuzz golpeó a Pikachu, haciéndolo retroceder. Él se acercó para un tercer golpe. Pikachu quería volver a levantarse, su cuerpo estaba adolorido, pero se esforzaba para ponerse sobre sus patas. Ash volvió a hablar, pero no era a como se esperó.

—¿Qué estás haciendo? ¡Ataca! ¡Defiéndete! — le gritó a Pikachu.

Quizá no lo encontró divertido, o quizá finalmente tuvo compasión por su Pokémon y se dio cuenta que la batalla no era justa, pues Dawn notó que Ash estaba frustrado por cómo se estaba desarrollando el enfrentamiento. Ante sus exigencias, Pikachu volvió a negarse

—estas en medio de una batalla ¿Y solo dejaras que te golpeen? ¡Electabuzz! —

No necesitó dar la orden directamente, el Pokémon más grande obedeció y volvió a patear a Pikachu.

—no puedes ganar si sigues cometiendo errores así. ¡No puedes ganar si no muestras que tienes el valor! —

Electabuzz volvió a patearlo.

—si no vas a pelear contra un Electabuzz. No puedes volver — Ash dio su última orden— acabemos con esto ¡Usa patada baja! —

—¡Alto! —

Dawn corrió hacia Pikachu, metiéndose entre él y Electabuzz. Piplup también corrió a su lado y ella sacó de su pokeball a Ariados. No toleró seguir viendo la batalla, Pikachu no iba a atacar y Ash lo sabía, y aun así estaba dispuesto a terminar con aquel combate con un último ataque.

Se agachó y tomó a Pikachu entre sus brazos, pero este trató de soltarse de su agarre, pero sus lesiones no le permitieron seguir por más tiempo.

—¡No puedes ser tan desalmado! ¡Es tu Pokémon! ¡Y lo que acabas de hacer es inhumano! —

Ash la miró fijamente. No le dijo nada, solo llamó a su Electabuzz para que retrocediera y regresara a su lado.

—eres demasiado cruel con Pikachu. No te importa él, si fueras un buen entrenador te importaría su bienestar. ¡Pikachu no puede seguir junto a alguien como tú! —

Ash siguió viéndola y finalmente le dijo—estamos de acuerdo en eso—

Ash dio la vuelta y siguió el camino, alejándose de Dawn y Pikachu junto a su más reciente Pokémon capturado. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, dio una nueva indicación a Electabuzz.

Un rayo salió del cuerpo de Electabuzz, y se dirigió hacia Pikachu. Dawn tuvo que soltarlo para protegerse y sus Pokémon igual se alejaron. El rayo impactó en el roedor eléctrico, pero el rayo no les lastimaba, sino todo lo contrario. Cuando el rayo cesó, Pikachu volvió a moverse.

Dawn se acercó a Pikachu nuevamente, pareciera que el rayo volvió a revitalizar su cuerpo luego de los golpes recibidos. Fue algo bueno de ver para ella, pareciera que lo último que hizo Ash, antes de alejarse, fue algo en beneficio del Pokémon.