Pikachu salió del gimnasio y siguió corriendo. Se sentía decepcionado, pero esta vez consigo mismo pues no logró luchar y vencer contra aquel Rampardos. En las batallas debería salir victorioso, y si el objetivo de aquella batalla era demostrar su destreza en combate, entonces falló, no cumplió con la expectativa de ella, y mucho menos cumpliría las expectativas de su entrenador.

No sabía a donde iría, volver a buscar a su entrenador no era una opción, claramente no podía volver, él quería ganar en la liga Sinnoh y lo último que necesitaba era a un Pokémon que ni siquiera podía derrotar a un contrincante tipo roca usando un ataque de tipo acero. Y ahora no podía permanecer con la chica, de seguro, ella igual quería tenerlo lejos, después de todo, la decepcionó luego que ella lo defendió frente a Ash.

Ella tenía razón de haberse enojado con él, todo lo que le dijo fue cierto. No mostró ni un poco de consideración por ella después de toda la ayuda que le ofreció. La decepcionó y ahora volvería a ser abandonado. Estaba arrepentido de haberle fallado a ella pero ya no había más que hacer, si tan solo tuviese una nueva oportunidad de compensar cada error que cometió en el pasado.

—¡Pikachu espera!— era la voz de la adolescente acercándose desde atrás.

Pikachu era rápido pero sus pequeñas patas no podían recorrer tanta distancia como lo hacía la chica quien trataba de darle alcance con Piplup en sus brazos. Pronto ella estuvo muy cerca del roedor.

—¡Pikachu detente por favor!— dijo, y aún así el roedor siguió corriendo.

Dawn soltó a Piplup, dejándolo en el suelo y trató de agarrar a Pikachu con las manos. Tropezó, pero tuvo tiempo de sujetar al roedor antes de caer el suelo. Una vez lo tomó, lo pegó a ella para que no escapara por más que el roedor pataleaba para soltarse.

—lo siento Pikachu. No pretendía herirte. Lo lamento mucho—

Aunque Pikachu trató de zafarse del agarre, poco a poco fue tranquilizándose, quizá había sido aquellas palabras de disculpas por parte de la chica. No había imaginado que un entrenador las dijera por un Pokémon.

—Se que te dolió lo que pasó con Ash, y pasaste por mucho antes de eso. Solo estabas preocupado por él y ahora no sabes que hacer. Solo te pido que te detengas a pensar en ti. ¿Alguna vez lo has hecho? Desde que te conozco no te has preocupado por ti en lo absoluto. Casi mueres de hambre, envenenado, calcinado y ahora aplastado—

Pikachu no sabía si darle la razón a la chica en ese punto. No podía pensar en nada más que su entrenador porque había sido él quien lo había cuidado por demasiado tiempo, no podía sentirse seguro hasta estar con él, después de todo, había dejado de ser salvaje hace mucho, y él lo había escogido para entrenarlo y cuidarlo.

—sé que no soy tu entrenadora. Que no tenía derecho de gritarte así y que no deberías escucharme ahora. Pero quiero que sepas, que lo que te dije es cierto, me preocupas y no quiero te lastimes. Estaba aterrada que algo te pasará contra Rampardos—

Al principio, Dawn tenía la esperanza que Pikachu lo ayudara en algún concurso Pokémon. Fue lo primero que pensó al verlo y ese pensamiento perduró aún después de saber que tenía entrenador, quería ayudarlo pero igual quería ganar un concurso con un Pokémon tan lindo. Pero para este punto, solo le importaba el bienestar del roedor. Quería tener un nuevo amigo Pokémon.

—Solo quiero qué confíes en mí. Solo un poco, para cuidarte—

La chica dejó a Pikachu en el suelo y este volteó a verla.

—eres libre desde ahora. Puedes seguir a tu entrenador o puedes ir a donde quieras. O puedes también escoger venir conmigo— las palabras de Dawn estaban cargadas de esperanza, realmente quería ganarse el afecto del Pokémon amarillo— si confías lo suficiente en mi, podríamos hacernos compañía—

Pikachu tenía que tomar una decisión. ¿Cuándo había hecho eso? Todo el tiempo había sido su entrenador quien decidía lo que se iba a hacer o a donde ir, y Pikachu siempre lo seguía y obedecía. Lo único que tenía claro es que debía estar junto al humano, pues Pikachu no sabía que rumbo tomar y ahora debía decidir si permanecer junto a esta chica o no.

Pikachu miraba fijamente a Dawn. Tenía un gran corazón, era muy generosa y estaba dispuesta a ayudarlo. Eran sus grandes virtudes, y solo bastaba ver a Piplup y a Ariados para ver el cuidado que había estado teniendo con ellos, estaban saludables y ellos la querían con tan poco tiempo que se conocían. Volteó a ver a Piplup, el Pokémon tipo agua le sonrió, como si le dijera que aprobaba que se uniera a su grupo. Volvió a mirar a la chica, y pensó que quizá sí era una buena entrenadora, pero no creía que ella pudiera sustituir a su entrenador.

Sin importar que tan buena era ella con él, y sin importar que Ash haya dicho que no quería saber de él, Pikachu simplemente no podía dejar de pensar en su entrenador como la persona con quién le gustaría estar. No con ella, sin duda sería una buena amiga pero no era con quien estaba destinado a estar. Pero podía confiar en la chica, y podía estar junto a ella, por lo menos, hasta que pueda volver con su verdadero entrenador.

Pikachu se acercó a ella y tomó una de sus manos con sus dos patitas. "Pika" le dijo tranquilamente.

Dawn se entusiasmó—¿Quieres venir con nosotros Pikachu?—

Pikachu negó con la cabeza, esto decepcionó a Dawn pero luego Pikachu la señaló, y después se señaló a él. Luego dobló sus orejas, pareciera que quería formar una gorra, luego la señaló. Ahora Dawn estaba confundida.

—perdón. Soy mala en ese juego. ¿Es una gorra?—

Pikachu se posicionó en un lugar, al lado izquierdo, sobre sus dos patas, y con las orejas dobladas y un velo fruncido comenzó a gritar como si estuviese enfadado. Después se colocó en otro lado, el derecho, y a cuatro patas, mostrándose con mirada afligida y temerosa de alguna mala consecuencia.

—¿Te refieres a Ash? ¿Quieres seguir buscándolo?—

Luego Pikachu la señaló a ella y después, en el lado derecho, extendió sus patas delanteras como si estuviera sosteniendo algo, se mostraba muy emocionado. Volviendo al lado izquierdo y con las orejas dobladas, Pikachu se mostró emocionado y con los brazos extendidos como si quisiera dar un gran abrazo.

—bueno. Mi entendimiento del idioma Pokémon es muy limitado. Pero creo que entendí que, ¿Quieres que te ayude a buscar a Ash? ¿Quieres seguir con el plan de llevarle la medalla de gimnasio para que vea que eres muy fuerte?—

"Pi Pikachu"

El roedor estaba feliz que ella le haya entendido. Dawn le sonrió, pareciera que finalmente estaban llegando a un acuerdo entre ambos.

—bien. Me siento usada—le sonrió— Pero hagámoslo. ¡Lo lograremos juntos!—

Finalmente, Dawn había conseguido la confianza y aceptación de Pikachu, por lo menos para un interés suyo, pero no importaba, pues al menos podía cuidar de él y ayudarlo a fortalecerse. Si el plan seguía en pie, entonces esperaba encontrarse con Ash pronto y demostrarle que estaba equivocado con respecto a cómo tratar a su Pokémon y de lo que realmente es importante.

Ahora, con su nueva, "sociedad" o "acuerdo" al cual habían llegado. Pikachu se dirigió al gimnasio, si el plan original de la chica era vencer a Roark y ganar la medalla, entonces se entendía que eso era lo que debían hacer y debía ser pronto. Pikachu se detuvo y luego le señaló a Dawn que debían ir.

—espera. Todavía es muy pronto para volver allí—

Las palabras de Dawn no importaron pues Pikachu ya había vuelto a emprender la marcha y dirigirse con prisa al gimnasio. Dawn sujetó a Piplup, se levantó y siguió al Pokémon amarillo.

—¡Espera! ¡No puedes seguir corriendo a donde quieras!—

Dentro del gimnasio Roark e Ian se disponían a cerrar el gimnasio por ese día mientras Rampardos seguía fuera de su pokeball, tenía hambre luego de aquella minúscula batalla, con la edad que llevaba encima, era más fácil perder energía rápido.

La pequeña idea de aquella chica no resultó como se esperaba, Roark lo sabía desde un inicio no se podía esperar a que una batalla forzada solucionara una decepción causada por el abandono de alguien tan importante. Pikachu simplemente no pensaba con claridad y obviamente no iba a seguir las órdenes de alguien que no fuera su entrenador, todo eso Roark lo sabía después de todo era un entrenador profesional, y era evidente que la chica desconocía muchas cosas sobre los Pokémon y las batallas.

Se oyó el sonido de las puertas abriéndose y de un pequeño Pokémon entrando. Al verlo, era aquel Pikachu que corría entusiasmo hacia ellos. Luego, entró la chica de cabellera azul cargando a su Piplup.

—¡Hola!— saludo el líder de gimnasio sorprendido, realmente no imaginaba verlos de nuevo tan pronto— Parece que ya están bien ustedes dos—

Pikachu se detuvo frente a Rampardos, su mirada era retadora frente al Pokémon más antiguo. Luego los alcanzó Dawn.

—perdón por entrar así. Si, estamos mejor, pero… ahora tengo otro pequeño problema. Pikachu… bueno… nosotros queremos retarlo otra vez a otra batalla Pokémon— dijo ella, y el Pokémon amarillo dio unas exclamaciones, reafirmando que él quería combatir.

Roark miró a la joven— no lo sé. Quizá es demasiado pronto. Podríamos dejarlo para mañana—

—eso traté de decirle. Pero este señor— Dawn miró fijamente a Pikachu— es muy terco. E insistió en venir—

De pie sobre sus patas traseras, Pikachu no despegaba la mirada de Rampardos, mientras que con las patas delanteras las elevaba mostrando sus puños, intentando lucir amenazante. Rampardos solo lo miraba, era evidente la diferencia de tamaño, y ante tal diferencia, la victoria estaría asegurada para él en una batalla. Pero había algo en la mirada de Pikachu que le agradaba, era determinación y confianza en que ganaría. Ese Rampardos era un Pokémon que, últimamente, Roark no usaba mucho en combate. Pero cuando el gimnasio había pertenecido a otro líder, Rampardos ganó muchas batallas, y fue temido por muchos Pokémon con entrenadores novatos, pero este Pikachu, en lugar de temerle parecía estar confiado en que le ganaría.

—quizá deberían ir a descansar por hoy. La batalla anterior debió dejar exhausto a Pikachu y Rampardos ya no mantiene despierto tanto tiempo como antes—

"¡Pika!"

Pikachu gritó, llamando la atención de todos. Rampardos, al sentir el enojo en Pikachu y que fue contra su entrenador, le gruñó al roedor con fuerza para intimidarlo.

—Pikachu, no seas grosero— reclamó la chica, y obtuvo una contestación por parte de Pikachu.

—Creo que Pikachu está impaciente— interrumpió Ian.

Ian se arriesgó al convencer a Roark de aceptar aquella batalla para que al final quedara inconclusa. Fue una mala decisión y Roark presentía que terminaría así. Pero ahora, quizá se arriesgaría a volver a sugerir otra batalla, pues esta vez Pikachu se veía decidido a diferencia de la vez anterior, tenía la intención de vencer en la batalla y esta vez sería diferente porque quizá pudiera escuchar a la chica junto a él.

—Pikachu sabe que está débil, pero sabe que es el mejor momento para luchar pues sabe que se enfrenta a un muy cansado Rampardos. No quiere esperar a otro momento, quiere terminar con la batalla que dejó inconclusa. Pikachu solo quiere demostrar algo, que es tan fuerte como los Pokémon más grandes y resistente como para ganar una batalla—

Pikachu asintió, dándole la razón al tipo de la abundante cabellera verde. Roark todavía no parecía convencerle la idea, pero volteó a ver a Dawn para preguntarle si estaba de acuerdo con eso. La chica compartió una mirada con Pikachu, y después volvió a mirar al líder para asentir y aceptar el reto. Roark volteó a mirar a Rampardos, y este gruñó, confirmando que igual aceptaba el desafío. Si todos estaban de acuerdo, su opinión era la de menos.

—de acuerdo. Tendremos la batalla— dijo el pelirrojo, y con esto, tanto Dawn como Pikachu se emocionaron— uno contra uno. Rampardos vs Pikachu y con eso concluimos—

Roark todavía dudaba si está batalla era realmente lo que Pikachu necesitaba, sus capacidades pudieran ser buenas pero no tenía la dirección a la que había estado acostumbrado. Si iba a continuar con ese plan, si iba a continuar junto a la chica de gorro blanco, debía comenzar a confiar en ella y a seguir sus órdenes, y al ser un trabajo de dos, ella debía comenzar a ser sensata y tomar decisiones que los involucraban a ambos. No creía que podrían lograrlo tan pronto.

Ambos entrenadores se posicionaron. Sus Pokémon igual. Ian levantó ambos brazos y dio la señal.

—¡Comiencen!—

—¡Rampardos! ¡Usa cabezazo!— ordenó Roark primero. Cabezazo era el movimiento más eficaz de Rampardos pero a la vez el más fácil de evadir. Si Dawn y su Pikachu iban a aprender a trabajar juntos, entonces él iba a ayudarlos discretamente.

—¡Hagámoslo! ¡Pikachu usa Impactrueno!— fue la orden de Dawn. El combate de Ash que ella vio le mostró la clave para vencer contra un Pokémon con diferencia de tamaño y fuerte en cuanto a ataques directos se refiere, usar ataques a distancia sería lo ideal.

Pikachu vio a Rampardos acercándose con la cabeza inclinada hacia él para golpearlo. Había escuchado la orden e iba a realizar el ataque, pero debía ser él más fuerte que hubiese hecho alguna vez. Iba a confiar en ella pero los ataques se realizarían q la intensidad que considerara necesaria, y quería acabar con el combate rápido, así que atacaría con todas sus fuerzas. Se concentró en cargar su energía eléctrica y descargarla contra su objetivo, pero el impactrueno nunca salió. De sus mejillas solo salieron unas chispas pero fue todo. El ataque no se realizó.

Pikachu se sorprendió que no pudiera atacar, y no fue el único, cuando Rampardos impactó su cabeza contra él y lo hizo retroceder, Dawn fue la sorprendida pues nuevamente su orden fue ignorada.

—¿Qué estás haciendo? ¡Se supone habíamos llegado a un acuerdo!— le reclamó al roedor, para luego darse cuenta que Rampardos se acercaba nuevamente— ¡Otra vez! ¡Impactrueno!—

Pikachu se preparó para atacar, incluso palmeó sus mejillas rojas, siempre servía para cargarlas y que la electricidad fluyera, pero el ataque volvió a fallar y nuevamente Rampardos impactó en él.

Dawn no podía creerlo. Esta vez, vio que Pikachu lo intentó pero el impactrueno no salió. No sabía la razón, después de todo, lo vio usándolo contra Cranidos en la primer batalla. Al recordar la batalla, pensó en una pequeña teoría, sin mucho sentido pero en este punto estaba dispuesta a aceptar todo lo que explicara que Pikachu no pudiera usar un ataque eléctrico. El ataque contra Cranidos fue tan potente, que agotó toda su energía eléctrica. Pikachu no podría usar ataques eléctricos pues no estaba generando suficiente electricidad. Acaso… ¿A esto se refería Ash cuando le dijo que Pikachu no controlaba sus ataques?

Pareciera que entrenador y Pokémon todavía no estaban coordinados juntos como debía ser, Roark tenía razón era muy pronto para unirlos en una batalla intensa, pero como líder de gimnasio tenía una responsabilidad de terminar con la batalla —¡Cabezazo otra vez!— Ellos debían mejorar sus estrategias en conjunto y debía ser rápido.

Si los ataques eléctricos no iban a funcionar, y los ataques directos iban a ser retenidos por la cabeza de Rampardos, entonces Dawn no tenía idea de cómo vencería al Pokémon fósil, no conocía todos los movimientos de Pikachu, solo quedaba evitar los ataques en lo que se le ocurría algo.

—¡Esquívalo Pikachu!—

Pikachu saltó en cuanto tuvo cerca a Rampardos, y quedó mirando su espalda. Estando en esa posición se dio cuenta que su rival tenía al descubierto su espalda, ese era su punto débil.

"Pika"

Pikachu le gritó a la chica para que le prestase atención a la espalda de Rampardos, incluso se la señalaba, pero Dawn no entendió lo que Pikachu trató de decirle, todavía trataba de pensar que movimiento usar, después de todo era su responsabilidad pensar en una estrategia.

Rampardos volvió a atacar a Pikachu y este tuvo que volver a esquivarlo. Al ver que la chica no actuaba rápido, se le ocurrió saltar y golpear con su cabeza a Rampardos por la espalda. No se imaginó que su piel pudiera ser tan gruesa y dura como su cabeza, el golpe no afectó a Rampardos pero si a Pikachu, quien se detuvo para sonar su cabeza para aliviar el dolor. Si Rampardos lo atacaba en ese momento no le importaba.

—¿Qué estás haciendo?— cuestionó Dawn tras el improvisado movimiento de Pikachu contra su contrincante. La respuesta que obtuvo fue a Pikachu señalándole la espalda de Rampardos, y después, el Pokémon prehistórico volvió a atacarlo con cabezazo y Pikachu volvió a esquivarlo y a golpearlo con la cabeza.

Iba a regañar al roedor por golpear a Rampardos de aquella forma que, obviamente, no iba a afectarle en lo absoluto. Pero fue cuando se dio cuenta que Pikachu trataba de decirle donde debían atacar, cada que Rampardos herraba un ataque, dejaba descuidada su espalda y no tenía protección. Pikachu había descubierto la forma para vencerlo y en lugar de atacarlo directamente, decidió esperar a que ella igual se diese cuenta y le ordenara que hacer. Pareciera que finalmente le estaba otorgando su confianza.

—¡Cabezazo una vez más!—

—Pikachu esquívalo— ordenó Dawn y Pikachu nuevamente esquivó el ataque y quedó detrás de Rampardos— ¡Ahora usa cola de hierro!—

Pikachu saltó y concentró su energía en su cola. Al menos el ataque de cola de hierro si iba a surtir efecto a diferencia del impactrueno. El ataque acertó en Rampardos y este retrocedió a la vez que gruñía, fue el primer golpe que recibió, uno de un tipo al cual era débil y más teniendo en cuenta su cansancio actual.

Roark sonrió. Finalmente comenzaban a trabajar como un equipo. Ahora sabían cómo podían derrotar a su Pokémon, pero no iba a permitir que lo derrotaran fácilmente, él bien sabía cómo evitar los golpes en esa zona.

—¡Pikachu! ¡Usa cola de hierro nuevamente y apunta a la espalda!— ordenó Dawn.

Pikachu corrió para posicionarse detrás de su rival, y estuvo apunto de saltar para atacar, pero Roark ordenó un contraataque.

—¡Usa cola de hierro igual!—

Rampardos podía ser lento para voltear, pero sabía bien como defender su zona descubierta, usando su cola con agilidad y endureciéndola como el acero. Ambas colas impactaron juntas. Ninguna causó daño solo hizo que Pikachu volviese a su lugar.

Estaban entrampados nuevamente. Roarke y Rampardos tenían mucha experiencia en combate juntos. Sabían cómo proteger sus puntos débiles y eran más fuertes. A Dawn solo le quedaba esperar que un ataque eléctrico funcionara esta vez.

—¡Pikachu! Debes concentrar y usar impactrueno. ¡Sé que puedes hacerlo!—

Pikachu obedeció. Debía hacerlo pues sabía que ella estaba en lo cierto y los ataques eléctricos serían más efectivos. Pero el problema persistió, y el impactrueno jamás se ejecutó. Y fue demasiado tarde para esquivar el ataque de cola de hierro de Rampardos que impactó de lleno en Pikachu y lo lanzó lejos hasta chocar con una roca.

La situación seguía sin favorecerles. Pikachu ya había estado cansado al inicio de la batalla y con cada golpe que recibía solo lograba debilitarlo más. Pero aquella roca con la que Pikachu chocó le dio una idea a Dawn.

—Rampardos usa cabezazo—

—Pikachu salta sobre la roca—

Pikachu saltó como se lo pidió la chica, y se quedó mirando como Rampardos se acercaba. Cuando lo tuvo cerca, Dawn le ordenó saltar sobre él para esquivarlo.

—¡Ahora usa cola de hierro!—

Pikachu acato la orden y golpeó de lleno a Rampardos en su espalda descubierta.

—¡No bajes de las rocas! ¡Salta sobre todas ellas sin detenerte!—

Roark se dio cuenta de la nueva estrategia de la entrenadora. Mantener a Pikachu moviéndose para que no pudiese ser golpeado, y en una posición elevada dónde la cola de Rampardos no pudiese alcanzarlo. Una estrategia bien ejecutada y que les permitiría ganar si Pikachu no se cansaba pronto.

Pikachu esquivó el siguiente ataque de Rampardos y volvió a golpearlo, luego volvió a estar sobre una roca. Pareciera que esa sería su estrategia, pero a la tercera vez que hizo eso, no volvió a estar sobre las rocas sino que resbaló y cayó al suelo, dándole una oportunidad a Roark.

—Rampardos usa cola de hierro—

Cola de hierro del Pokémon más grande impactó sobre el cuerpo de Pikachu. Dawn se preocupó pues el impacto fue tal que se escuchó ruidosamente y le hizo creer que Pikachu caería debilitado gracias al ataque. Grande fue su sorpresa cuando Rampardos volvió a levantar su cola, y Pikachu se despegó del suelo junto a ella. El roedor se había sujetado a la cola de Rampardos y no parecía querer soltarla.

Pikachu estaba dispuesto a triunfar, a cualquier costo, aunque eso significará volver a improvisar y no esperar una nueva orden. Roark ordenó nuevamente cola de hierro y esta vez que impactará sobre el suelo para derrotar a Pikachu, pero cuando Rampardos elevó la cola, las mejillas de Pikachu lanzaron unas cuantas chispas, y después de un gruñido, la electricidad finalmente salió del cuerpo del roedor eléctrico y envolvió a Rampardos.

Todos quedaron asombrados. Nuevamente, Pikachu ejecutó un ataque eléctrico sin que nadie lo esperara y con demasiada intensidad como para cubrir a su rival con una luz amarilla y resplandeciente y paralizar sus músculos por completo. Cuando el ataque terminó, Pikachu se soltó y se colocó en su lugar listo para atacar nuevamente.

"¡Pika!"

Rampardos retrocedió. Parecía aturdido y mostraba dificultades para mantener el equilibrio y controlar su respiración. El ataque había sido tan efectivo como para tenerlo así de débil e incapaz de moverse.

—es nuestra oportunidad— dijo Dawn— ¡Pikachu acércate y usa cola de hierro!—

Pikachu comenzó a correr hacia Rampardos. Dawn tenía razón y esa podía ser la única oportunidad que les quedaba para ganar, así que debía ser efectivo y debía golpearlo con fuerza para derrotarlo. No sé dio cuenta que las chispas de sus mejillas comenzaron a salir a medida que aumentaba de velocidad. Pronto, la electricidad de su cuerpo salió y comenzó a envolverlo. La intensa luz eléctrica lo cubrió y alcanzó una altura y longitud significativa, parecía un pequeño cometa andante.

Las sorpresas no pagaban para las personas presentes, pero fue Roark quien reconoció el ataque.

—¡Es tacleada de volteos! ¡Es imposible que lo sepa!— dijo asombrado y algo asustado. Sabía que el ataque era potente pero que muy pocos entrenadores lo habían logrado.

El ataque impactó sobre Rampardos, no tuvo oportunidad alguna de esquivarlo. Trató de soportarlo y mantenerse firme sobre sus patas, pero de nada sirvió, Pikachu terminó empujándolo hacia atrás y haciéndolo caer sobre su espalda. La electricidad recorriendo su cuerpo era insoportable, lo hizo estremecerse y temer pues su cuerpo no lo resistiría por tanto tiempo, y así fue, hasta que quedó inconsciente.

—¡Rampardos ya no puede continuar! ¡Pikachu es el ganador!—

Dawn no podía creer lo que acababa de ocurrir. Y cuando volteó a ver a Pikachu, quien se había alejado de Rampardos, pudo notar que él también estaba incrédulo con el resultado de la batalla. Habían ganado. Habían vencido al rival.

—¡Pikachu! ¡Ganaste! ¡Ganaste!—

El triunfo no fue de la forma que Dawn lo esperó. Pero ciertamente, no sabía realmente como esperaba que eso llegara a terminar. Parece ser que los ataques eléctricos de Pikachu fueron la clave para vencer a Rampardos, eran mas poderosos de los que ella pensó pero desgraciadamente, impredecibles, de haber realizado el impactrueno en el momento que ella lo ordenó, quizá hubiesen terminado la batalla antes.

Al escuchar las jubilosas palabras de la chica, Pikachu sintió la misma emoción que ella. Estaba experimentando el mismo sentimiento de cuando le daba un nuevo triunfo a su entrenador. Él se veía entusiasmado por la victoria y hasta lo llamaba para felicitarlo. Entonces Pikachu corría y saltaba para recibir un abrazo del chico y escuchar que se sentía orgulloso de él. Era lo más esperado para él luego de cada batalla, recibir los halagos del ser que más apreciaba. El roedor estuvo apunto de salir corriendo hacia la chica, pero cuando recordó que ella no era su entrenador sino alguien con quién acordó trabajar en conjunto de forma temporal, dudó si pudiese sentirse de acogedora manera con ella así como lo hacía con Ash.

Roark se acercó a su Pokémon de mayor edad y este logró levantarse aunque con mucha dificultad—lo hiciste bien amigo. Pronto nos iremos para qué descanses— Le dijo.

El sujeto de cabellera roja y anteojos y su Pokémon se acercaron a Dawn y a Pikachu quienes lo esperaban— muchas felicidades a ambos. Lo lograron— les dijo mientras metía su mano dentro de su chaqueta marrón. Sacó una pequeña medalla de metal, con los bordes plateados, los bordes se extendieron al centro, donde se formó una figura hexagonal; el interior de la medalla era color marrón— esta es la prueba que superaron el gimnasio tipo roca de la Liga Pokémon de la región Sinnoh. La medalla Pirita— extendió el brazo para entregarla— se la han ganado, juntos—

Dawn asintió— muchas gracias—

La joven coordinadora, quien tuvo su primer triunfo como entrenadora, iba a tomar la medalla, pero Pikachu se adelantó. Él saltó y tomó la medalla antes que Dawn y la sostuvo frente a él para mirarla. Eran brillante y bonita, sin duda, le gustaría a su entrenador cuando se la llevara.

Pikachu se entusiasmó de tener la medalla. Se la mostró a Piplup para que la admirara aunque no dejó que la tocara. Luego, se la mostró a la chica y ella le sonrió. Para Dawn, Pikachu parecía un niño que mostraba su primer dibujo hecho en el preescolar.

—Este es su primer triunfo de un largo camino que les queda— Roark continuó— y deberán confiar entre ustedes para lograrlo—

—lo sé. Pero Pikachu todavía confía mucho en su entrenador que parece que le cuesta mucho confiar en alguien más, como a mi—

Roark le sonrió a la chica. Esas palabras ya las había escuchado antes, o más bien, las había dicho él— es lo mismo que yo pensé de este Rampardos cuando mi padre lo dejó a mi cargo—

Dawn se sorprendió al escuchar aquello— ¿Qué quieres decir? ¿Rampardos tenía otro entrenador antes que tú?—

Roark asintió y a la par lo hizo Rampardos— era de mi padre, Byron, el antiguo líder de gimnasio de ciudad Pirita hasta que se retiró y me dejó a cargo. Entonces decidió dejar a su viejo Rampardos conmigo. Y de eso ya han pasado muchos años, y al principio Rampardos no luchaba por mí, sino que lo hacía por obligación y como un favor hacia mi padre—

Rampardos dio un gruñido y jugueteo el casco de su entrenador un rato. El líder río un poco—

—Ambos sabemos que no es fácil que un Pokémon se acostumbre a un nuevo entrenador, ni que un entrenador se acostumbre al ritmo del Pokémon, pero aprenderán a tener un nuevo ritmo entre ambos y a estar sincronizados. Después de todo, nosotros lo logramos—

A Dawn le dio gusto escuchar tal cosa. Roark fue un entrenador inteligente y con un Pokémon fuerte y resistente. Si ellos habían logrado crear un gran equipo, ella y Pikachu igual podrían hacerlo. Solo le hubiese gustado a ella que Pikachu hubiese escuchado aquello en lugar de estar concentrado contemplando la medalla e ignorando todo a su alrededor.

El líder de gimnasio quedó satisfecho con la batalla, pero realmente hubo algo que lo inquietó. Ese Pikachu contenía un enorme poder eléctrico, con el entrenamiento perfecto podría controlar sus ataques y salir victorioso en cada batalla en la que se presente. Pero a Roark le hizo preguntarse, que clase de entrenador era Ash Ketchum, que pudo vencer a un Onix con un pequeño Chimchar, tenía a un Electabuzz fuerte y salvaje al atacar, y entrenó a aquel Pikachu que conocía un movimiento que muy pocos Pokémon lograban ejecutar. Ash Ketchum podría ser un entrenador fuerte, uno de los más difíciles a vencer en la liga Sinnoh.

—claro que su entrenamiento será duro de superar— continuó Ian— Pero seguramente, cuando venzas a los otros seis líderes de gimnasio, ya habrás pulido tu estilo de batalla para cuando lo enfrentes—

Dawn quedó confundida por eso último— ¿Otros seis líderes?—

—por supuesto. La liga Sinnoh está constituida por ocho gimnasios. Uno de tipo roca, otro de tipo planta en ciudad Vetusta, de tipo Lucha en ciudad Rocavelo, del tipo agua en ciudad Pradera, de tipo fantasma en ciudad Corazón, tipo acero en ciudad Canal, tipo hielo en ciudad Punta Nueva y tipo eléctrico en ciudad Marina. Una vez que derrotes los ocho gimnasios podrás ingresar a la conferencia del Valle Lily para competir por el trofeo de la liga—

Dawn se dio cuenta de lo que Ian y Roark hablaban. Creían que ella era participante en la Liga Pokémon como Ash. Nerviosa, puso sus manos frente a ella y las agitó— no. Hay un error. Yo no voy a participar en la liga Sinnoh, soy coordinadora Pokémon. Solo retamos a Roark por Pikachu pero no para participar realmente—

El semblante de ambos varones cambió. A pesar que ella manifestó sus intenciones que la batalla era para animar a Pikachu, ellos realmente habían creído que participaría en la liga Sinnoh.

—es una lastima Dawn. Realmente creímos que eras una entrenadora Pokémon— Roark paso su mano por su cuello.

Dawn asintió— lo entiendo. Pero ni siquiera estoy inscrita—

Ian continuó—bueno. Eso será un problema. No podemos darte la medalla si no estás inscrita en la Liga Sinnoh. Son las reglas—

Esta vez, Pikachu escuchó lo que Ian dijo y se preocupó. Iban a tomar de vuelta la medalla. Se la iban a quitar y no se la llevaría a su entrenador, él no creería que venció al líder de gimnasio de tipo roca. Pikachu rápidamente ocultó la medalla detrás de él.. Negaba con la cabeza y gruñía, rogando porque no se llevarán la medalla, realmente quería tenerla.

Dawn se preocupó igual, más cuando Pikachu se acercó a ella como si quisiese que lo protegiera de quienes querían despojarlo de su premio.

—¿Lo dicen enserio?— a su pregunta, tanto Ian como Roark asintieron— ¿No pueden hacer una excepción? Solo por esta vez. Lo necesitamos—

—lo siento Dawn, pero son las reglas. Las medallas son solo para los participantes inscritos—

Dawn necesitaba pensar en alguna solución rápida, o si no, habría decepcionado a su pequeño amigo amarillo. Lastimosamente, no había otra solución más que participar en la liga.

—entonces. Participaré. Me inscribiré en la liga Sinnoh e iré por los ocho gimnasios— ella estaba decidida. Nunca había considerado ser entrenadora y participar en una liga Pokémon, pero sería necesario hacerlo si quería demostrarle a Ash Ketchum que estaba equivocado en su comportamiento hacia Pikachu.

—lo siento Dawn. Pero ya ya pasado la fecha de inscripción en la liga. Ya no podrías volver a ciudad jubileo para hacerlo—

Y allí se fue la última oportunidad que Dawn tenía.

Fue triste para Roark ver la desilusión en la mirada de Dawn, ahora, ella tendría que explicarle a Pikachu que debían devolver la medalla y a ella le dolería verlo negarse con tristeza. El ganar esa, y quizá las otras medallas, debía ser la misión más importante para Pikachu. Con afán de querer brindarles apoyo, Roark tuvo una idea.

—oye Ian— volteó a ver a su viejo amigo— los organizadores de la liga nos deben unos favores. Quizá pudieron aprovecharlos para ayudar a Dawn y a Pikachu—

Ian comprendió a lo que Roark se refería. Intervenir con los organizadores de la liga Pokémon para inscribir a la chica. El tipo de cabellera verde sonrió a su amigo en complicidad, nunca antes había hecho algo similar, pero siempre había una primera vez para todo.

—bueno. Podría hablar y buscar que agreguen tu nombre, Dawn. Y cuando llegues a ciudad Vetusta, estarás registrada oficialmente—

Dawn se entusiasmó. La esperanza volvía a ella nuevamente— ¿Lo dicen enserio? ¿Harían eso?—

Ian le sonrió a la joven— claro que no es lo más ideal. Pero creo que pudiéramos hacer una excepción si es para ayudar a Pikachu—

Dawk estaba alegre. Un problema menos del cual preocuparse. Miró a Pikachu y este igual sonreía, después de todo, podía conservar su medalla. Finalmente habían llegado a un acuerdo y permanecerían juntos por un tiempo más. Y, pesar que su encuentro con Ash Ketchum fue un tanto desagradable, al final del día, algo bueno salió de ello. Pero ahora, debía considerar sus opciones y su siguiente destino, pues quizá, el reto de los ocho gimnasios Pokémon podría distraerla de su verdadero propósito de ser coordinadora Pokémon.