Las pesadas puertas de la mansión se abrieron, y la criatura que las abrió, dio un estruendoso rugido como si estuviese declarando que iba a entrar en batalla con los únicos Pokémon de pie.

—¡Rhyhorn! — dijo Dawn, sorprendida ver al Pokémon que había estado siguiéndola por comida.

El Pokémon de cien kg de peso, caminó hasta posicionarse justo en frente de la joven coordinadora, y dio unos cuantos pistones sobre el suelo.

—¿Que estás haciendo? — Dawn seguía sin comprender las acciones del Pokémon, pues no tenía suficientes motivos para haber llegado allí, salvó que volviese a estar hambriento, lo cual no era muy raro tratándose de él.

—¿Ese es tu última opción? — dijo Attila con sarcasmo y burla— ¿Un Pokémon débil contra el tipo planta? — se rio— ¡Cinco Pokémon de la misma chica! ¡Debe ser la captura más fácil de mi vida! ¡Tangrowth! ¡Energi bola! —

El Pokémon hecho de lianas juntó sus manos y formó una esfera de energía de color verde, y cuando alcanzó un tamaño considerable, lo lanzó al Pokémon Roca/Tierra, ambos tipos, en efecto, eran realmente débiles contra el tipo planta.

Dawn se preocupó por la esfera de energía que se acercaba a Rhyhorn, pero luego se sorprendió, nuevamente, cuando el cuerno de este comenzó a brillar con una coloración, igual, verde pero más opaco que la energi bola. Su cuerno comenzó a crecer más y más, al punto que pareció alcanzar casi el metro de altura. Era mega cuerno, un movimiento tipo bicho pero que podían aprender los Pokémon con cuernos.

La energi bola alcanzó a Rhyhorn, pero este ni se inmutó, pues, con un movimiento de cabeza, la esfera impactó en el cuerno, y como si de un afilado sabor se tratase, este pareció rebanar la esfera la cual se deshizo inmediatamente. Tanto Attila como Dawn quedaron impresionados por la destreza con la que el Rhyhorn se deshizo del peligro que se le avecinaba. Attila, realmente, no lo esperaba pues confiaba en una victoria tan fácil como lo habían sido las otras capturas, pero aquel Rhyhorn, quizá era más fuerte de lo que él pensó.

Rhyhorn no se detuvo, todavía mantenía activo el mega cuerno, así que decidió correr hacia donde estaba Tangrowth y atacarlo, pues sabía que sería efectivo contra él. No hubo tiempo para que Golem se interpusiera en el camino de Rhyhorn, así que el Pokémon tipo roca logró golpear al Pokémon tipo planta y le hizo caer al suelo.

Cuando Tangrowth cayó, entonces era el turno de Golem para atacar al rival. Ocultó sus brazos y su cabeza entre su cuerpo de roca, y usó su cuerpo para rodar hacía Rhyhorn. La enorme y pesada bola hecha de rocas, impactó contra el Pokémon color gris, quien no tuvo tiempo para defenderse o esquivarlo, pues no tenía la capacidad para centrarse en dos objetivos a la vez, ya que Golem era tres veces más pesado que Rhyhorn, lo hizo retroceder, pero, pareciera que no le afectó demasiado.

Dawn estaba anonadada. Rhyhorn la había estado siguiendo por comida, cada vez que aparecía era para poder obtener un poco de los pokochos que ella misma hacía. Pero ahora, había atacado a los Pokémon del sujeto que había robado a tantos Pokémon y pretendía llevarse a los suyos, la estaba ayudando a defenderse de él, aun cuando no tenía responsabilidad de hacerlo. ¿Acaso pretendía ser recompensado con más comida? O ¿Había una especie de apego hacia ella y sus Pokémon? Cuando ella vio que Golem, volvió a rodar y dirigirse a Rhyhorn, no sabía sí él podría resistir un nuevo ataque o no, de cualquier forma, necesitaba apoyo, así que ella debería reincorporarse de inmediato y esperar a que obedezca sus órdenes.

—¡Rhyhorn ten cuidado con Golem! — le gritó.

Rhyhorn escuchó a la chica y volteó a ver al Pokémon que igual era tipo roca como él, se dirigía, rodando, rápidamente hacía él. Aunque Rhyhorn era muy pesado, no tuvo dificultades para poder hacerse a un lado y evitarlo, después de todo, a esa velocidad a la que iba y su cuerpo todavía más pesado que el suyo, le era difícil agilizarse y cambiar su dirección repentinamente.

Golem terminó chocando contra la pared, extraño, un objeto tan grande y pesado pudo haber destrozada aquella pared tan vieja y débil como si fuese una bola de demolición. Pero, extrañamente, la pared permaneció inmóvil, ni siquiera el polvo, que había acumulado por años, había caído.

Golem volvió a rodar hacia Rhyhorn, y fue cuando Dawn decidió darle una orden de ataque al Pokémon que había encontrado en la ruta 203. Aunque, realmente, no conocía que movimientos sabía o, al menos, aprendía.

—¡Rhyhorn! ¡Usa taladrar! —

Rhyhorn volteó a ver a la chica, confundido, pues realmente, no había entendido lo que quería decir. Fue cuando Golem lo golpeó por estar distraído mirando a la chica, y fue cuando Dawn se dio cuenta de su error.

—¡Ay! ¡Pero que tonta! ¡Se llama Cuerno Taladro! — la joven quiso golpearse a sí misma por haber cometido un error que costó, un poco, la integridad del Pokémon— ¡Usa Cuerno Taladro! —

Finalmente, Rhyhorn entendió lo que ella quería, y justo a tiempo, pues Golem volvía a dirigirse hacia él. El cuerno de Rhyhorn comenzó a girar, como si este estuviera separado de su cuerpo y tuviera un mecanismo interno para poder hacerlo con velocidad. Cuando Golem estuvo justo enfrente de Rhyhorn, este chocó su cuerno con el pesado cuerpo de Golem y detuvo su andar. Golem ya no podía continuar su camino, pero no dejaba de girar, aunque lo tuviese que hacer en un solo sitio, y la fricción que hacia contra el cuerno giratorio de Rhyhorn, lograron que varias chispas salieran de esa fricción. Al final, quien logró triunfar fue Rhyhorn, pues logró perforar entre las rocas de Golem, y detener por completo sus movimientos giratorios, y una vez que estuvo quieto, lo empujó lejos como si de una pelota se tratara.

—¡Muy bien Rhyhorn! — Dawn se alegró, pues parecía que tenían una oportunidad de vencer a Attila. Pero, pronto su emoción cambió cuando el miembro del equipo Rocket dio una nueva orden.

—¡Tangrowth! ¡Usa Energi Bola! —

Tangrowth acató la orden y lanzó otra esfera verde hacía Rhyhorn, sorprendiendo tanto a Dawn como al Pokémon, pues ni siquiera había esperado a que terminara de atacar a Golem y pudiera centrarse en el Pokémon tipo planta. Rhyhorn trató de voltearse y esquivar, pero la energi bola lo golpeó directamente en la cabeza.

—¡Oye! — reclamó Dawn a Attila— ¡Eso no es justo! ¡Son dos contra uno! ¡y lo atacaste por la espalda! —

Attila volvió a reír para burlarse de ella— ¡aprende las reglas del juego, niña! ¡las batallas no tienen que ser justas si quieres ganar! — pero, pronto tuvo que callarse y ser, él, el sorprendido.

Rhyhorn seguía de pie, sorprendentemente, el ataque de tipo planta, un ataque que, por lo regular, lo hubiese vencido rápidamente, no pareció haberle afectado en lo absoluto, incluso Rhyhorn sacudió su cabeza como si le hubiese producido picazón o una simple incomodidad.

Ninguno de los dos entrenadores entendió que había pasado. Rhyhorn simplemente no había caído derrotado como otros Pokémon de su especie lo hubiesen hecho, sin duda, tanto Attila como Dawn quedaron consternados, así como Tangrowth, pero, a pesar de lo asombrada que la chica podía estar, vio una oportunidad de devolverle el golpe a Attila.

—¡Es tu oportunidad Rhyhorn! ¡Usa Mega cuerno! —

Nuevamente, el cuerno de Rhyhorn volvió a crecer y a obtener un brillo verduzco, y comenzó a correr hacía Tangrowth aprovechando que este estaba conmocionado y que su entrenador estaba tan sorprendido como para actuar con rapidez. Logró acertar un golpe efectivo y hacerlo caer al suelo, aunque no lo derrotó por completo, sin duda logró dañarlo seriamente.

La situación había cambiado, ahora, Dawn y Rhyhorn parecían tener el control de la batalla, y representaban una potencial amenaza para el miembro del equipo Rocket que creía que sería fácil llevarse un nuevo Pokémon y deshacerse de la chica. Pero realmente, la amenaza era aquel Rhyhorn, uno que comprendía las batallas y que tenía suficiente fuerza como para derribar a dos Pokémon sin siquiera verse cansado. Attila supuso que no pertenecía a la chica pues estaba bien entrenado y ella se veía como una novata en el mundillo de los combates Pokémon. Ese Rhyhorn podría ser más valioso que los otros Pokémon que si le pertenecían a la chica.

—parece ser que te subestimé, muchacha— dijo el rubio— ese Rhyhorn es más fuerte de lo que pensé, ya me ha hecho sudar un poco—

Dawn sonrió, quizá, todavía podría haber una pequeña ventana para vencer en esta batalla, después de todo, sus intenciones eran buenas, el liberar a todos sus Pokémon y entregarlos a sus dueños. Después de todo, el bien siempre triunfa sobre el mal, sin importar que.

—¡Eso me da un motivo para querer arrebatártelo! ¡Tangrowth! ¡Atrápalo! —

Tangrowth alargó sus brazos y envolvió con ellos a Rhyhorn, tal como lo hizo con los demás Pokémon, pero esta vez, encontró resistencia en él. Al ser tan pesado, no le era tan sencillo a Tangrowth poder levantarlo de su sitio, y esto permitió, a Rhyhorn, que pudiera resistirse al agarre, y que intentara retroceder para soltarse.

Dawn ya había perdido a cuatro Pokémon por el agarre de Tangrowth, cinco si contaba a la Buneary. Si había una oportunidad de salvarlos, era con la ayuda de Rhyhorn, por ende, no podía arriesgarse a que lo atraparan igual. Si ella quería retribuirle algo, por todo lo que estaba haciendo para rescatar a sus amigos, ese era el momento de hacerlo.

Dawn corrió hacía Rhyhorn, y lo tomó por su espalda y comenzó a empujar hacia las puertas, para ayudar a Rhyhorn a retroceder y así zafarse del agarre.

—¿Que intentas hacer, niña? —

—¡No dejaré que te lleves a Rhyhorn! — dijo Dawn, esforzándose por tratar de empujar al Pokémon tipo tierra— ni a ningún otro Pokémon—

Las intenciones de la chica eran nobles, y su inocencia era tal que hizo reír a Attila, pues era imposible que lograra deshacer el agarre de Tangrowth con solo desearlo. Era imposible para ella, pero no para alguien mucho más fuerte y ágil.

—¡Roserade! ¡Pin misil! — se escuchó, a una voz femenina, decir.

Cinco proyectiles verduscos aparecieron detrás de Dawn, y se dirigieron hacia Tangrowth, golpeándolo de lleno y haciendo que este soltará a Rhyhorn y retrajera sus brazos.

Attila había estado ocupado con la chica de gorro blanco, que olvidó la protección de su "guarida provisional," y estaba procurando evitar un enfrentamiento con algún entrenador fuerte como lo sería un líder de gimnasio Pokémon, más concretamente, Gardenia, la líder de gimnasio de ciudad Vetusta. Pues la chica había entrado a la vieja mansión, gracias a sus puertas que habían permanecido abiertas, y junto a ella estaba su Roserade, un Pokémon de apariencia humanoide, cuya cabeza estaba cubierta por grandes pétalos blancos, dando la impresión de ser una rosa blanca, y en sus manos había pétalos de rosas rojas, en una mano, y pétalos azules en otra mano. La chica no se veía de buen humor, de hecho, se notaba bastante molesta mientras miraba al causante de su molestia.

Dawn se alegró cuando vio a Gardenia, finalmente había llegado alguien que pudiera ayudarla a enfrentarse a Attila, y era la persona que más había querido esta confrontación, quería decir que ella hizo bien en encontrar aquella tenebrosa mansión pues así Gardenia la encontró, podrá luchar contra el ladrón de Pokémon de la ruta aledaña a su ciudad, y luego de derrotarlo podrá descansar y reabrir el gimnasio. Su plan estaba resultando, aunque con algunas modificaciones que no había imaginado, como, por ejemplo, ser salvada cuando se suponía que ella era quien debía ayudar a Gardenia. Pero esos eran, solo, detalles.

—Finalmente. Te encontré, a ti y a todos los Pokémon que has usurpado —inició la líder, mirando fijamente a Attila— ¡He venido para detenerte y recuperar a todos los Pokémon! ¡Roserade! ¡Usa picotazo venenoso! —

La Roserade de Gardenia juntó sus brazos y lanzó varios proyectiles punzantes con una coloración purpura brillante, era un ataque tipo veneno, lo cual era efectivo contra un Pokémon tipo planta como lo era Tangrowth. Lamentablemente, para Dawn, ella se encontraba en medio del campo de batalla, así que, los proyectiles pasaron sobre su cabeza, y para evitar ser alcanzada por ellos, tuvo que tirarse al suelo, cubriendo su cabeza y esperar a que no fuese afectada.

—¡Poder pasado! —

Cuando Attila ordenó atacar, Dawn supo que corría peligro estando allí en medio de los dos entrenadores, prácticamente estaban ignorándola allí, así que, comenzó a gatear por el suelo para alejarse lo más posible con Rhyhorn siguiéndola muy cerca, sirviendo de escudo para evitar ser alcanzada por los ataques que provenían del lado de Attila. Aunque, en ocasiones tuvo que volver a tirarse al suelo y arrastrarse como un Wurmple.

Cuando Dawn estuvo en un lugar, un poco más seguro, creyó que su suerte cambiaría pues Gardenia era una entrenadora más fuerte que ella y contaba con varios Pokémon. Sin duda, ella podría derrotar al miembro del equipo Rocket. O, al menos, eso pensó al principio, pues viendo la estrategia de Attila, que seguía siendo la misma que antes, de cubrir las debilidades de un Pokémon usando el cuerpo y las fortalezas del otro, y Gardenia que seguía usando un solo Pokémon, su Roserade, pues la batalla no tomaba un rumbo diferente al que ella estaba haciendo.

Al mirar a Gardenia, Dawn notó que estaba frustrada por no acertar ningún golpe contra los Pokémon de Attila. No solo eso, se notaba cansada y apunto de desfallecer, realmente no estaba en las mejores condiciones para batallar, puesto que su pensar no era el más lógico para un combate. Por el otro lado, Attila seguía tan confiado en si y tranquilo, él también había notado la actitud de Gardenia y le seguía divirtiendo. No iban a vencerle si Gardenia seguía combatiendo de la misma forma que lo haría una novata.

—tenemos que ayudar a Gardenia. No puede hacerlo sola— dijo la chica a su amigo de cien kilos— ¿Estás pensando lo mismo que yo? —

Rhyhorn le asintió positivamente, pero, realmente, él no pensaba mucho como otros Pokémon, su minúsculo cerebro solo se limitaba a pensar en sus necesidades básicas y a combatir, y ahora, había olvidado que él también estaba incluido en la batalla.

—Bien— la chica se levantó y se preparó para dar una orden a Rhyhorn— ¡Rhyhorn usa mega cuerno con Tangrowth! —

Rhyhorn comenzó a correr hacía el Pokémon de enredaderas, mientras su cuerno volvía a crecer como lo hizo antes. Los Pokémon de Attila estaban ocupados con el Roserade rival, aunque ella no había acertado ningún ataque contra ellos, también les había sido difícil acertar contra ella. Tangrowth estaba preparando una energi bola, cuando vio al Rhyhorn acercarse con el mismo ataque que le había afectado antes. Temeroso que le afectara, desvió el ataque que preparaba y lo lanzó al Rhyhorn, pero como ocurrió antes, el ataque hizo ningún daño, aparente, al Pokémon roca/tierra.

Rhyhorn impactó contra Tangrowth, y lo hizo retroceder, dejando solo y sin su "protección" a Golem.

Tanto Attila como Golem se sorprendieron de aquel ataque tan improvisto, habían creído que la chica ya no sería ningún inconveniente y solo debían preocuparse por la líder de gimnasio. Golem se preparaba para una nueva orden de su entrenador, precisamente, enfocado en atacar a Rhyhorn, pero, cuando se distrajo y dio la espalda a Gardenia, esta ordenó un nuevo ataque.

—¡Roserade! ¡Hierba lazo! —

Roserade se concentró, y el piso de la mansión se partió para dejar que varias hierbas, que crecieron exponencialmente gracias a Roserade, se entrelazaron y golpearon a Golem con fiereza. Hierba lazo es un ataque que depende de la diferencia de peso entre el Pokémon que lo ejecuta y su rival, y gracias a que Golem pesaba veinte veces más que Roserade, el golpe fue crítico para él.

—¡Golem! ¡Levántate! — gritó Attila a su Pokémon de roca, pero fue inútil, Golem había caído debilitado debido a su debilidad al tipo planta. Esto, sin duda, enfureció al entrenador rubio— ¡No es justo! ¡Son dos entrenadoras contra uno! — y esa era la cara de la hipocresía, pensó Dawn.

Un Pokémon menos del cual preocuparse, ahora, la líder solo debía preocuparse por el Tangrowth, lo cual, quizá no era problema para ella siendo especialista en Pokémon tipo planta. Sabía sus habilidades y debilidades, y sabía que los ataques veneno de Roserade eran efectivos contra él. El problema, que Tangrowth era más ágil de lo esperado para su enorme cuerpo.

—¡Roserade! ¡Picotazo venenoso! —

—¡Esquívalo Tangrowth! —

Attila ya no tenía aquella actitud fanfarrona y burlona que antes, pues había perdido a un Pokémon en combate y ahora solo podía confiar en Tangrowth, por eso tuvo que considerar más seria la batalla y tratar de hacer lo posible para esquivar los ataques tipo veneno y acertar un golpe critico al Roserade, el problema igual era la chica con el Rhyhorn, debía evitar que ellos volviesen a atacar con algún ataque tipo Bicho como Megacuerno.

Al miembro del equipo Rocket no le importaba nada más que la victoria, sea como sea que esta llegue. Tenga que actuar justa o injustamente, tenga que hacer cosas que lesionen a otras personas, tenga que hacer cosas que lesionen a sus propios Pokémon, lo único que le importaba era ganar. Y para muchos, sus métodos son deplorables, por eso triunfó como criminal y no como entrenador común como gardenia, o como cualquier entrenador como aquella chica, cuidando de sus Pokémon y cuidando de otras personas. No era como ellas, pero debía admitir que subestimó sus habilidades como entrenadoras, puesto que la chica de gorro blanco demostró tener razonamiento a la hora de batallar, y la líder, demostraba tener tanta habilidad como él. Lo admitía, su egocentrismo lo posicionaba a si mismo por encima de todos, y a veces perdía el piso, tanto, como para descuidar los puntos débiles de sus estrategias de combate, y eso le pasó ahora, pero igual podría arreglarlo.

—¡Rhyhorn! ¡Mega cuerno! —

—¡Sujétalo Tangrowth! —

Antes que Rhyhorn volviese a embestirlo usando Megacuerno, Tangrowth alargó sus brazos y sujetó la cabeza del Pokémon de un solo cuerno, por suerte no era tan pesado y a la vez ágil, así como lo era Golem, así que podía retenerlo fácilmente.

—¡Roserade! ¡Puya nociva! —

Ante la amenaza de un ataque tipo veneno, y al ver que las manos de Roserade cambiaban de color, Attila ordenó a su Tangrowth que soltara a Rhyhorn y esquivara el ataque de Roserade, gracias a su gran habilidad, logró saltar antes que la Pokémon con rosas en las manos lo alcanzara, y por ende, el ataque golpeó a Rhyhorn.

Dawn creyó que Rhyhorn se confundiría y se enfadaría con Roserade, lo último que necesitaba era una batalla entre él y la Pokémon de la líder. Por suerte, pareciera que Rhyhorn no sintió mucho el impacto del ataque tipo veneno. Claro, sus tipos juntos lo hacían resistente a esos ataques así como lo hacía Golem.

—¡Rhyhorn! ¡Vuelve! ¡Fue un accidente! —pidió Dawn al Pokémon que encontró en la ruta 203.

Rhyhorn obedeció la orden, y volvió a donde la chica dejando que Roserade continuara peleando contra Tangrowth.

—¡Tangrowth! ¡Energi bola! —

Tangrowth volvió a lanzar otro ataque del tipo planta, y al impactar contra Rhyhorn, nuevamente no le afectó, de hecho, el Pokémon lo ignoró y volvió a caminar hacía la coordinadora. Pareciera que los ataques, a los cuales debería ser débil, eran realmente inútiles contra ese individuo en particular. Desgraciadamente, para el Tangrowth enemigo, al distraerse con el ataque hacía Rhyhorn, le dio una ventaja a Roserade para poder acertarle un ataque.

Rhyhorn era realmente tranquilo al caminar, pues siempre ignoraba lo que ocurriera a su alrededor, pero, al pasar al lado de los Pokémon que estaban atados con las lianas de Tangrowth, se detuvo para mirarlos fijamente. Ellos le estaban pidiendo que los ayudara a liberarse, y, aunque el raciocinio de Rhyhorn era limitado, entendió que podía hacer algo por ellos, así que, tomó la cola de Pikachu con su boca y comenzó a arrastrarlo hacía la coordinadora de cabello azul.

El agarre con la boca de Rhyhorn era un poco doloroso, realmente el Pokémon no media su fuerza, y para colmo, Pikachu detestaba que sujetaran su cola, tanto lo detestaba, que comenzó a retorcerse un poco, y unas cuantas pulsaciones eléctricas brotaron de su cola, pero al ser del tipo tierra, era inmune a la electricidad, por ende, Rhyhorn no sentía aquella corriente eléctrica de Pikachu.

—¡Bien hecho Rhyhorn! — dijo la chica cuando vio que el Pokémon de color gris traía consigo al de color amarillo.

Dawn comenzó a tratar de romper las lianas que rodeaban a Pikachu, mientras que Rhyhorn iba en busca de otro Pokémon atrapado, pareciera que había entendido que los otros cinco Pokémon que estaban en el suelo, tirados, necesitaban ayuda tal como Pikachu.

—Pero que gruesa está— murmuró Dawn, quejándose del grosor de las enredaderas y por lo cual le estaba siendo difícil tener que romperlas con sus manos para liberar a Pikachu.

"Pika"

—¡oye! ¡no seas grosero! — dijo Dawn un tanto sonrosada, pues pareciera que creyó que el Pokémon le dijo algo que le desagradó— todavía que te estoy ayudando a liberarte.

Pikachu no entendió por qué la chica se enojó con él, si realmente no dijo nada relevante, pero, luego de haber pasado con ella varios días, sabía que ella tendía a creer que le entendía lo que decía, y muchas veces inventaba lo que escuchaba.

Aunque Attila estaba muy centrado en la batalla que tenía con Gardenia, cuando volteó a ver las acciones del Rhyhorn para cuidarse de algún ataque suyo, notó que este estaba sujetando con su boca a uno de los Pokémon que había capturado, precisamente a la Buneary, dejando un poco molesto al Piplup. Cuando volteó a ver a la chica, notó que ella había desatado al Pikachu, y este se apresuró en tomar su cola y sobarla un poco.

—¿Qué crees que estás haciendo? — le gritó a la adolescente— ¡Ese Pokémon me pertenece! —

Aunque Attila la notó, a Dawn no le importó pues ya tenía a Pikachu libre, y él era importante para su nuevo plan.

—¿Listo Pikachu? — dijo, tomando al roedor entre sus brazos, mientras que, a sus pies, Rhyhorn había traído a ella a la Buneary.

Pikachu asintió.

—bien. Entonces ¡Ve por Tangrowth! — y con eso, lanzó a Pikachu hacía el Pokémon hecho de enredaderas.

Tangrowth volteó a ver al nuevo proyectil que le lanzaban, aquel roedor amarillo sería fácil de atrapar y sujetar, pero esta vez no tuvo la habilidad para hacerlo puesto que se encontraba cansado como para moverse rápido. Por ende, Pikachu cayó sobre él, y cayó justo sobre su rostro, aquel que sobresalía entre sus enredaderas.

—¡Pikachu! ¡usa impactrueno! —

Y así lo hizo, Pikachu usó casi toda la energía dentro de su cuerpo, para lanzar un ataque eléctrico, tan potente, que cubriera al Tangrowth en un aura amarilla cargada con electricidad. Necesitaba vencerlo con ese ataque, que sus músculos se tensaran tanto como para poder moverse, y que su conciencia se desvaneciera y cayera al suelo sin poder reaccionar. Si querían vencer y liberar a sus amigos y al resto de Pokémon, debía vencer a Tangrowth ahora, así lo hubiese hecho de haber estado junto a su entrenador, así lo hacían.

—¡Tangrowth! ¡No! —gritó Attila, al ver que sus posibilidades de ganar se estaban anulando por aquel roedor. Su ataque eléctrico era realmente fuerte, el más poderoso que ha visto alguna vez y, realmente, ha visto a varios. Ampharos, Electabuzz, e incluso Raichus, todos esos Pokémon que ha visto y capturado, no podían ser comparados con el poder eléctrico de un Pokémon tan pequeño como lo era ese Pikachu. Debía tenerlo.

Cuando Pikachu terminó, Tangrowth todavía quedó de pie por unos segundos, antes de caer en seco al suelo. estaba derrotado, y de hecho, el ataque eléctrico quemó unas cuantas de sus enredaderas alrededor de su cuerpo. Pikachu estaba sobre él, tratando de recuperar su aliento, pero estaba bien después de todo.

—¡Lo logramos! — exclamó Dawn de la emoción, de hecho, casi saltaba de alegría, pero se contuvo un rato.

Para Gardenia, finalmente podría concluir con este gran problema que aquejaba a su ciudad. Aunque, estaba en duda si declararlo como una victoria para ella, pues había sido gracias a la adolescente de cabello azul que logró vencer a los Pokémon de Attila. Ahora, solo debía detener a Attila allí, hasta que llegue la oficial Jenny, y después, devolvería todos los Pokémon robados a sus respectivos entrenadores. Pero, antes de acercarse al ladrón, este corrió hacía el Pikachu que había derrotado a su Tangrowth y lo tomó por la cola.

Dawn se espantó y preocupó por Pikachu, luego del movimiento tan repentino de Attila, pues lo tenía sujeto de la cola mientras Pikachu se retorcía sobre sí mismo para tratar de zafarse.

—¿Qué estás haciendo? ¡Suéltalo! —

Attila se mostraba triunfante ante las dos chicas. No iba a perder esta batalla, había visto el potencial del Pikachu que tenía entre sus manos, y le había gustado lo que había visto, aunque tuviera que huir sin ninguno de los Pokémon que había robado, no importaba si tenía a un Pokémon tan fuerte como ese Pikachu, con él, sería fácil volver a robar más Pokémon y vencer a todo aquel que osara a retarlo.

—¡Ni creas que voy a devolver a un Pokémon tan valioso como él! ¡Te lo dije! ¡Debes jugar sucio si quieres ganar! —

Dawn ya no sabía que hacer, ni Gardenia, pues no podían atacar sin afectar al Pikachu entre sus manos, pues podía usarlo para cubrirse de un ataque venenoso.

—¡Con este Pikachu! ¡nadie podrá vencerme ahora! ¡Nadie! —

Entre más tiempo pasaba, con más fuerza Attila sujetaba la cola de Pikachu, y este se retorcía cada vez más y más. Pero, la energía eléctrica de su cuerpo comenzó a salir y sentirse en su pelaje.

—¿Qué es esto? — se preguntó Attila cuando vio unas chispas salir de las mejillas de Pikachu, y lo siguiente que supo, fue que cientos de volteos recorrieron su cuerpo.

Pikachu usó un ataque eléctrico, uno que envolvió a Attila por completo como pasó con Tangrowth. Pero, el poder del ataque fue todavía mayor que el anterior, pues del punto donde estaban comenzaron a brotar más rayos que se dirigieron a todas direcciones dentro de la mansión.

Cuando uno de los rayos se acercó a Dawn, esta se apresuró en tomar a Buneary entre sus brazos y correr detrás de Rhyhorn para cubrirse. Los rayos caían sobre el cuerno del Pokémon, que prácticamente no le importaba.

—¡Cúbrete! —dijo Gardenia a su Roserade, tirándose al suelo y esperando que ninguno de los rayos, que se salieron de control, las alcanzara.

Mientras tanto, los Pokémon que habían sido capturado y estaba tirados en el suelo, estaban atemorizados, pero, por fortuna, los rayos rompieron las enredaderas que ataban a Ponyta y a Ariados. Cuando el equino fue liberado, se apresuró en salir de la mansión para resguardarse mientras relinchaba. Y por su parte, Ariados, lanzó una telaraña que sujetó a Piplup, y pudo jalarlo mientras se dirigían a esconderse en un agujero oscuro entre las paredes de la vieja mansión, esto, por supuesto, atemorizaba más al pequeño Piplup pues, nuevamente, volvía a sentirse como la presa de su amiga arácnida.

El ataque fue prolongado y se había salido de control, mientras tanto, Attila era quien sufría la parálisis de todos sus músculos y la pérdida de su conciencia, completamente, como él lo dijo, el poder de ese Pikachu era mayor al de otros Pokémon tipo eléctrico que había visto antes.

Finalmente, el ataque cesó, e igual como pasó con Tangrowth, Attila cayó de espaldas en el suelo, inmóvil e inconsciente. Pikachu igual cayó, y esta vez, le costó más el respirar, puesto que el ataque consumió gran parte de su energía vital.

—¡Pikachu! —

Tanto Dawn como Gardenia se apresuraron en acercarse a Pikachu y a Attila. Dawn quería cerciorarse que Pikachu estuviese bien, pero, afortunadamente, al tomarlo, notó que solo estaba cansado por el esfuerzo extra que tuvo que hacer. Dos ataques eléctricos tan potentes eran agotadores. Mientras tanto, Gardenia revisaba a Attila.

—Estará bien. Solo está inconsciente— dijo luego de revisar su pulso.

La líder se levantó, y revisó a su alrededor. Los Pokémon de la chica estaban a salvo, y estaban saliendo de sus escondites. Las pokeball estaban intactas, eso era bueno. Y los Pokémon de Attila no parecían que iban a levantarse pronto, así como él.

—Parece que todo está en orden, ahora— dijo, con una respiración profunda y moviendo los hombros para tratar de relajar su cuello— bien. Solo debo llamar a la oficial Jenny para que vengo por él—

Pero antes que Gardenia pudiera hacer algo más, algo ocurrió en ella, pues pronto se sintió débil, a la paz que su vista se nubló y su mente se desvaneció. Ella igual cayó al suelo, así como Attila, inconsciente y sin moverse.

—¿Gardenia? — se preguntó Dawn mientras se acercó a la chica— ¡Gardenia! ¿Qué te ocurre? — parecía que, las preocupaciones no cesaban para la chica, pues ahora, la líder de gimnasio igual había caído inconsciente, y ella no sabía que hacer ahora.