—lo hicieron bien. Fueron muy valientes—
Los sentidos de gardenia volvieron a ella, luego de un profundo estado de inconsciencia en el cual no sintió nada a su alrededor. Sabía por qué fue eso, había pasado tantos días en desvelo, pues había estado tras la pista del ladrón de Pokémon que su cuerpo entero se encontraba cansado y, era obvio, que en algún momento iba a caer para obligarla a descansar, aunque fuese por un momento. Pero, cuando logró escuchar las palabras de una fina voz, perteneciente a una chica, su mente reaccionó de inmediato pues sabía que estaba en medio de algo importante como lo era una batalla. Se despertó de inmediato, y vio el viejo techo de madera, estaba en la vieja mansión del bosque Vetusto, había seguido al ladrón de Pokémon hasta allí.
La líder de gimnasio se incorporó de inmediato, levantando medio cuerpo del suelo. Revisando a su alrededor, vio que había un montón de hojas amontonadas dónde estuvo su cabeza, y que su chal estaba un poco mojada al igual que su cabello y su cara. Revisando más, notó la inmensa cantidad de pokeball que había, pero más importante e impactante, vio al sujeto, al ladrón de Pokémon, atado de brazos y piernas con redes de telaraña, y a los lados, sus dos Pokémon, Tangrowth y Golem en mismas condiciones.
Gardenia quedó sorprendida por ello, pues sabía que no había sido ella quien ató al sujeto. Ella también había quedado inconsciente, no pudo haberlo hecho.
—sí, tú también lo hiciste bien Piplup—
Gardenia podía reconocer, ahora, esa voz, al voltear a ver su procedencia, era la chica que había visto en la ruta esa tarde y le había pedido una batalla. Estaba de cuclillas, acariciando a sus Pokémon, alegremente mientras ellos igual parecían disfrutar junto a ella. Aunque su Piplup parecía ser el más orgulloso de los Pokémon de su entrenadora. Y aquel Ponyta, estaba a unos metros alejado de ella, y con su cuerpo acostado en el suelo, con el cuello y cabeza erguidas, como si estuviese en alerta.
—no Ariados, no me espanté por ti, esta vez. Es esta vieja mansión— le dijo a su Pokémon arácnido, quien se mostraba apenado y parecía estar disculpándose con ella.
Con ella, igual estaba Roserade, quien parecía estar disfrutando de un delicioso bocadillo. Fue cuando gardenia pensó, que así se veía un entrenador novato, uno que no debía preocuparse por resolver problemas que podrían estar fuera de sus posibilidades, uno que no debía preocuparse por tener que darle respuesta a personas que esperan muchas cosas maravillosas sobre uno. aquella chica, seguramente terminó en aquel embrollo por pura coincidencia, por un mero accidente, y no porque lo buscara, después de todo, su inocencia solo le permitía pensar en sí misma, pero no en más allá. Todo al contrario que ella.
—¿Tu aquí? — preguntó la chica de cabello anaranjado, sin haberse levantado, puesto que sus piernas todavía no respondían por completo, y temió que, al levantarse, estás temblaran y ella cayera, siendo bastante vergonzoso y humillante para ella.
La chica volteó a verle, ahora que lo recordaba, le dijo que se llamaba Dawn, y lo recordaba porque le regresaba a la mente, un poema que leía de niña, sobre el amanecer que tanto esperan los Cherrim, para poder abrir los pétalos que cubren sus alegres rostros. Un poema que tanto le gustaba y por eso se volvió entrenadora, especializada en el tipo planta.
—¡Qué bien! ¡Ya despertaste! — dijo la adolescente. Manteniendo su distancia con la líder, continuó— estábamos preocupados por ti, y Roserade era quién más lo estaba. No me dejó acercarme hasta que la convencí que no era una mala persona. Hasta sufrí un pequeño rasguño—
La chica levantó su antebrazo y mostró una pequeña herida, un fino corte provocado por una hoja de Roserade. Luego que Gardenia se desmayara, Dawn se preocupó por ella, tanto, que quiso ir a auxiliarla, pero Roserade, en su ansia por proteger a su entrenadora, lanzó un ataque de hoja afilada, era un ataque de advertencia por ende no lo dirigió directamente a ella, pero una de las hojas la alcanzó, abriendo aquella herida en su antebrazo. No fue grave, puesto que de la herida no hubo escurrimiento de sangre. Incluso, para la chica fue tan insignificante este hecho, que, al mostrarlo a Gardenia, sonrió como si de un acto gracioso se tratase.
Roserade se acercó a su entrenadora, y se mostró alegre y entusiasmada que ella volviese a estar despierta. Incluso le mostró el bocadillo que la chica le había dado, parecía estar delicioso para el Pokémon.
—intenté despertarte. Realmente, no sabía que hacer— dijo Dawn, con cierta vergüenza en sus palabras— incluso le pedí a Piplup que te echara agua en el rostro para despertarte. Pero Roserade trató de explicarme qué te dejara descansar— esperó que lo dicho, no se interpretara como que hablaba con los Pokémon con regularidad— incluso te formó una almohada de hojas—
Roserade, su fiel compañera, ella también estaba cansada por los últimos días, pero no se rendía, así como ella, y no la había abandonado. Gardenia, ni siquiera sabía si la había estado cuidando bien en los últimos días, había estado tan ocupada buscando al ladrón, que ni siquiera sabía si había tomado las medidas correctas al alimentarla, puesto que, un Roserade era una criatura delicada, no podía comer tanto como lo hacía un Snorlax o un Rhyhorn, como el que estaba al lado de la chica, pero tampoco podía comer demasiado poco, debía ser una medida exacta, pero Gardenia había olvidado si en los últimos días, tuvo las precauciones necesarias para cuidar de su amiga.
Gardenia volteó a ver al sujeto de cabellera rubia, envuelto con las telarañas—¿Y ellos? —
—ellos... Bueno... — Dawn acarició su cuello con la mano, esperando encontrar la respuesta ideal— realmente, salí a buscarte. Quería ayudarte a encontrar a los malhechores. Pero fue cuando comencé a seguir a esta Buneary— dijo mientras señaló a la pequeña criatura de color café, se había quedado junto a ella, aunque no tenía la necesidad de hacerlo— y fue cuando terminé en esta mansión—
Gardenia tuvo razón, fue un accidente que ella terminara en una situación tan descabellada como esa. Aunque, ella sabía que eso podría pasar en el momento que decidió buscarla. ¿Qué pensaba que ocurriría si se encontraba con el ladrón? ¿Le diría que le disculpe un momento en lo que buscaba a alguien más fuerte? Sin duda, era algo ridículo, de alguien con poca habilidad en combate, o de alguien que no sabía sobre su potencial.
Dawn extendió su mano, entregándole a Gardenia su teléfono— perdón, pero tomé tu Rotom phone, para llamar a la oficial Jenny. Funcionó, estará aquí pronto—
Lo hizo todo, ella sola. Para haber llegado por un accidente, estuvo resistiendo sola bastante tiempo, y lo hizo junto a un Rhyhorn. No solo eso, ella fue quien venció a aquel Tangrowth y a Attila con aquel Pikachu. Gardenia solo logró derrotar a Golem, pero sabía que había sido gracias a la intervención de la chica, realmente, el desempeño de la líder había dejado mucho que desear, o al menos, así lo consideraba ella misma. Y ahora, la chica había sido la encargada de inmovilizar al ladrón de Pokémon, de llamar a las autoridades de ciudad Vetusta, e incluso de cuidarla. Ella lo había hecho todo.
—también— Dawn continuó— quiero agradecerte. Por haber llegado. Hubiese estado en problemas si no hubieses aparecido— dijo agradecida y un tanto apenada. Pero este agradecimiento, no fue del todo agradable para la líder de gimnasio.
Gardenia escuchó las palabras de Dawn, pero no eran verdaderas. Realmente, Dawn trataba de animarla, pero no funcionaba, al contrario, le hizo recordar un, desagradable, acontecimiento reciente.
Gardenia se levantó, justo como lo pensó, sus piernas temblaron momentáneamente, pero logró sostenerse en ellas y comenzar a andar. Quería salir de la mansión, o más bien, no quería permanecer al lado de Dawn.
—no agradezcas. No hice nada—
A Dawn le sorprendió la respuesta de la líder, y su disposición a retirarse—¡espera! ¿A qué te refieres? Finalmente lograste capturar al ladrón de Pokémon—
—no. No fue así. Tú fuiste quien lo encontró, y fuiste tú quien lo venció y lo dejó preparado para entregárselo a la oficial Jenny. Yo no hice nada, no tiene caso que esté aquí— dijo la líder, mientras se dirigía a la entrada de la mansión, la cual había permanecido abierta.
Ciertamente, hubo cosas que Dawn no pudo negar, pero lo cierto era, que Dawn sentía que no todo el crédito era suyo— pero, sin ti no lo hubiese logrado. Attila estuvo a punto de vencerme y llevarse a todos mis Pokémon. Pero llegaste justo a tiempo para detenerlo—
Gardenia no podía soportar oír a Dawn. Sus palabras hacían eco en su cabeza y le provocaban una especie de conflicto con su orgullo como líder de gimnasio—no trates de compadecerme. Sé que no fui de ayuda para ti. Ya tienes a tus Pokémon devuelta, y tú medalla, ahora déjame— le dijo, sin voltear a verla, pero, al menos se detuvo para medir sus palabras y evitar actuar de una forma explosiva.
Dawn no iba a quedarse sin explicación alguna, pues algo perturbaba a la líder de gimnasio, y debía saber que era para poder ayudarla, pero primero, debía hacer que ella se lo contara.
—sobre tu medalla— sacó la medalla de metal y color verde, y extendió su brazo para querer entregársela— no puedo aceptarla. Al menos no así. No sería justo obtener la medalla sin haber tenido una batalla antes, por eso quiero devolvértela, y pedirte una batalla oficial—
Gardenia volteó a ver a la chica, y a la medalla en su mano. Aquella medalla solo era entregada a quienes pasaban el reto del gimnasio y lograban vencerla en batalla. Durante años, entregó cientos de medallas a entrenadores, sabiendo que se lo habían merecido por sus grandes habilidades, pero en tiempos recientes, había estado dudando si había sido por aquella razón, o porque ella no representaba aquel reto que buscaban.
—quédatela, quizá sea la última que entregue— sea como sea, si la chica se lo merecía o no, era algo que no le interesaba descubrir en aquel momento.
A Dawn le sorprendió aquella respuesta, y no solo la respuesta, sin importarle más, la líder de gimnasio volvió a retomar el camino hacia la entrada— ¡Un momento! ¿A qué te refieres con eso? — pero no obtuvo respuesta, Gardenia solo la ignoró.
Antes que Gardenia cruzara la puerta, Dawn dio una nueva orden a Ariados para poder detenerla— ¡Ariados! ¡Usa telaraña para cerrar la puerta! —
El Pokémon arácnido obedeció, y usó un par de hilos de telaraña, para tomar la puerta y cerrarla de golpe frente a Gardenia, antes que esta la cruzara y saliera.
—¡No puedes irte así! ¡Necesito saber por qué actúas tan extraño! — le enfrentó la adolescente.
Gardenia volteó a ver a Dawn, había algo que la venía molestando, pero ella sabía que no era la chica en sí, sino el tema que ella tanto insistía en saber— ¿Por qué quieres saberlo? Ni siquiera nos conocemos—
Bueno, era un avance, al menos se ganó su atención— yo no. Pero la enfermera Joy si te conoce, lo mismo la oficial Jenny, y muchas personas en ciudad Vetusta, y entrenadores que han escuchado de ti. Y todos están preocupados por tu comportamiento reciente. Me habían dicho que eras muy dulce y amigable, y una gran entrenadora que nunca negaba una batalla. Pero lo único que has estado haciendo es evitarme, y quiero saber por qué—
La chica era insistente, más que otra persona que Gardenia haya conocido— mira este desastre. Attila robó demasiados Pokémon, causó muchos problemas a la ciudad y atemorizó a muchos entrenadores que solo querían una batalla en el gimnasio—
—y ahora viene la oficial Jenny por él. No volverá a molestar a nadie— dijo la coordinadora.
—¡Pero nada de eso hubiese pasado si yo hubiese estado más atenta! — y finalmente, la líder explotó en un grito de irá y euforia—soy la líder de gimnasio. Soy una autoridad dentro de la ciudad, y como tal, se espera que mantenga el orden y garantice la seguridad de todos— miró hacia todas las pokeball amontonadas en el suelo de la mansión— pero todo esto. Todo esto fue orquestado por una sola persona, y lo estuvo haciendo por mucho tiempo, y todo este tiempo, solo estuve perdiendo el tiempo mientras él se burlaba de mí y seguía asaltando a varios entrenadores—
El tono en la líder, parecía ser una combinación entre furia y aflicción, seguramente, esa combinación de sentimientos era por decepción.
—pero no significa que haya sido culpa tuya— trató de decir Dawn.
—no puedes saberlo—Gardenia continuó— Para alguien en mi posición, se espera mucho más. Se espera que mis habilidades sean suficientemente buenas para combatir a sujetos como él, pero en cambio, solo tuve suerte que tú aparecieras, ni siquiera pude protegerte, sino al contrario—
Dawn cayó en cuenta que, logró su objetivo de ser de ayuda para la líder, pero realmente, no con el resultado esperado, pues al parecer, los últimos robos en la ciudad, quizá habían provocado un problema en gardenia, dentro de sí misma. Ella había estado bajo mucha presión en los últimos días, queriendo detener los asaltos, y atendiendo sus deberes como líder de gimnasio, estaba exigiéndose demasiado y lo estaba haciendo sola, y al final, el resultado que no fue el que esperaba, solo logró que sola se estuviese subestimando.
—no quiere decir que no te esforzaste. Estabas muy cansada, con mucha presión, y, además, tenías que encargarte de las batallas en tu gimnasio— realmente, Dawn no sabía si sus palabras lograrían un impacto en ella, pues no sabía lo que Gardenia sentía o lo que pasaba por su mente, pero al menos, con la intención de no abandonarla en un momento dónde requería ayuda, se iba a quedar allí tratando de hacerla conversar hasta que lograra que ella expresara su sentir, aunque sea un poco.
—el gimnasio— una herida más que le dolía a Gardenia— no sé si pueda volver a presentarme allí después de lo que hice—
Gardenia era muy apasionada en lo que hacía. Así lo demostró cuando decidió convertirse en entrenadora Pokémon, especializada en Pokémon tipo planta, convirtiéndose en una de las más habilidosas en el tipo, llegando al punto que la federación de la liga Pokémon, en Sinnoh, decidió reconocer su talento en combate convirtiéndola en líder de gimnasio de su ciudad natal, siendo aquello lo que se convertiría en lo más valioso para la chica.
Años han pasado, y Gardenia había estado ostentado su título de líder de gimnasio con orgullo, demostrando que los Pokémon tipo planta eran tan fuertes como cualquier otro Pokémon, venciendo incluso a Pokémon de los cuales serían débiles. Solo los entrenadores capaces y que aprendían a desarrollar sus estrategias lograban vencerla. Y como era de esperar de una chica tan apasionada como ella, siempre actuó con entusiasmo en sus batallas, demostrando que podía tener dicha responsabilidad con emoción. Convirtiéndose en una tutora para aquellos que necesitaban pulir sus habilidades, mientras ella igual mejoraba las suyas. Se había ganado la fama de ser la líder más alegre de la región, o al menos así fue, hasta que los robos a entrenadores comenzaron.
—descuidé el gimnasio, descuidé mis obligaciones como líder, y descuidé mi entrenamiento. Desde que los asaltos comenzaron, y me hice cargo de ello, creí que podría equilibrar mis labores en el gimnasio y buscar al responsable, pero no lo logré. Y comencé a perder batallas, una seguida de otra, hasta que mis batallas, no parecían ser un reto—
Su concentración en el campo de batalla se fue perdiendo poco a poco, cuando más personas reportaban haber sido despojados de sus Pokémon antes de llegar a ciudad Vetusta, por lo que su preocupación aumentaba y su mente iba alejándose más de los combates.
—hace unos días, tuve dos derrotas seguidas, no hubiesen importado de no ser por la forma que perdí, ambos entrenadores solo tuvieron que usar un Pokémon cada uno para vencerme. El primero usó un Monferno, y el otro un Magmar—
Para Dawn, tenía mucho sentido que algo así pasará, después de todo, tanto Monferno como Magmar son Pokémon tipo fuego. Pero antes de decir algo, Gardenia continuó.
—y antes que pienses que es normal que perdiera ante un tipo fuego— le leyó la mente— nunca representaron un problema. Muchos entrenadores usar la ventaja de tipo, pero si no tienen la estrategia adecuada, de nada les sirve—
Bien, allí se fue la explicación sensata de Dawn— pero eso no es lo que te molesta. No parece serlo, si habías estado perdiendo batallas, esas derrotas en particular, parecen haber sido el punto culminante, pero la derrota no fue lo que te afectó ¿No es así? —
Gardenia guardó silencio un momento, realmente, le impresionó la capacidad de deducción de la chica, ¿O realmente Gardenia era fácil de leer tal como un libro abierto?
—cuando perdí contra el chico del Monferno, cuando le di la medalla Bosque, traté de mostrarme optimista como siempre, y que no importaba una derrota porque había sido porque él era muy hábil, aunque yo sabía que fue porque estaba distraída, pero aquel chico no lo tomó así. Cuando me miró, parecía decepcionado por la batalla. No, más bien, parecía molesto por qué la batalla no había cumplido con sus expectativas. Cuando vas por una batalla de gimnasio, esperas que sea mejor que una batalla normal, un verdadero reto, el cual te ponga al límite y tengas que usar todas tus habilidades, pero él debió haberlo sentido, solo como un juego y que no lo tomaba enserio. No puedo culparlo, yo hubiese sentido lo mismo. No me dijo nada, solo tomó la medalla y con la visera de su gorra, cubrió sus ojos para no verme y después marcharse—
Para Gardenia, una chica que quería que los enfrentamientos de gimnasio, fuesen una experiencia que trajese consigo un nuevo aprendizaje sobre las habilidades del oponente y de las del entrenador mismo, además, que resultase divertido para quien combatía y motivara a mejorar su estilo de combate. Pero, esta vez, al ver a un entrenador que se iba, sin emoción alguna, fue demasiado doloroso para ella, pues solo sentía que él se fue enfadado, y hasta decepcionado.
—y el segundo, no fue como el otro, pero tampoco me hizo sentir mejor. Luego de vencerme con un Magmar, y entregarle su medalla, en su mirada expresaba lastima por mí. Él sabía que no había dado una buena batalla, y sabía que era yo, al no estar en condiciones favorables. En su rostro había una combinación de lastima y preocupación, pero no permití que tratara de ofrecerme ayuda, como tú igual lo estás haciendo. Al final, tomó su medalla, pero por un momento dudó en hacerlo, quizá él no sentía que la ganó de la mejor manera posible. Pudo haber sido modesto, pero en cambio me dolió más, en el orgullo, que tratara de compadecerme—
—ahora entiendo por qué querías ser tú quien capturara a Attila, necesitabas deshacerte de la preocupación que te hacía desatender tus deberes como líder, lo que más amas—
Gardenia no respondió al instante, pero, levemente, asintió— luego de eso. No sabía que decisión tomar. Ir tras él responsable de los hurtos de Pokémon, o volver a centrarme en los combates que se hacían cada vez más. Debía dedicarme tiempo completo a solo uno—
—y decidiste perseguir a Attila. Aunque hayas tenido que deshacerte de todos los retadores—
—lo que hice, no fue arreglar la situación. Arruiné la experiencia de combate de muchos entrenadores, así como tú, que solo querían retar al gimnasio. Se arruinó para todos, tanto los que sufrieron por el— miró al miembro del equipo Rocket, inconsciente— como los que lo hicieron por mi incompetencia al sobrellevar esto—
Ahora Dawn lo entendía. Gardenia se culpaba por todo. Quería tomar todas las responsabilidades posibles, y al final, que ella llegara a la desesperación por no poder sobrellevarlo, le hizo tomar decisiones las cuales, ella hubiese deseado nunca haber tomado. Sin duda, Dawn logró su objetivo de ayudar a la líder, pero con el costo de hacer que ella se subestimara.
Dawn recién había salí de casa por primera vez, se iba a dedicar enteramente a los concursos Pokémon, pero siempre consideró que los líderes de gimnasio, dispersos en varias ciudades de toda la región, al igual que los cuatro miembros del alto mando y la campeona regional, eran una especie de personas con destreza y fuerza en combate, tal como para hacer frente a cualquier problema que se avecinaba. Después de todo, habían llegado a un puesto tan importante para los entrenadores Pokémon, y gracias a sus habilidades, fuerza e inteligencia, ellos se convertían en ese símbolo de seguridad. Pero, realmente, ellos también eran personas. Personas que igual se frustran y desesperan. Personas que tienen un límite e igual deben descansar. Personas que necesitan ayuda y no hacerse cargo de todos los problemas que hay.
—no... No es culpa tuya— comenzó.
Gardenia negó con la cabeza, y dijo— te dije que no trates...—
—no te estoy compadeciendo— la joven coordinadora la interrumpió abruptamente— yo… realmente creo que no es tu culpa—
Había algo en la voz de la chica que llamó La atención de Gardenia. Como si estuviese dudando sobre lo que tuviera que decir, y pensara, muy bien, las palabras a usar. ¿Estaría temerosa de su reacción? Lo único que le faltaba a la chica, era descubrir que comenzaban a tenerle miedo.
—yo, entiendo lo que sientes. Tienes muchas responsabilidades, y mucha gente espera que lo logres todo, y no quieres decepcionarlos—
Bueno, quizá la chica no estaba temerosa, sino que igual estaba tocando una fibra sensible dentro de sí misma, puesto que su voz se oía un poco más desanimada que hace rato. Quizá si entendía como se sentía la líder de gimnasio, por ende, Gardenia quiso, y permitió, que continuara.
—yo, hace poco perdí en un concurso Pokémon en el cual participe. Y sé que a los novatos como a mí, no deberíamos preocuparnos tanto, y que debo aprender de los errores que cometí… pero… todos de seguro esperaban que ganara. De hecho, al salir de casa, le prometí a mi madre que ganaría en ciudad Jubileo, lo mismo a mis amigos y mis Pokémon, pero, no fue así. Y me dolió que eso pasara, y me sigue doliendo, porque no sé si, a aquellos a quienes le prometí ganar, estarían decepcionados de mí, justo ahora—
El ánimo de la joven, se notó que decayó, y tenía un gran motivo, puesto que pensaba en aquella persona, a la cual más admiraba y por la cual, la chica estaba tan entusiasmada de mostrarle su primer listón obtenido en un concurso. Sus Pokémon igual se preocuparon por su reacción, sabían que la chica todavía se lamentaba por haber perdido el concurso en ciudad jubileo, a pesar de haber pasado ya bastantes días. Podría mostrarse entusiasmada y sin preocuparse por ello, pero realmente le seguía afectando, incluso en su motivación para el siguiente concurso que se llevaría en pueblo Aromaflor. Prueba de ello, que, al practicar su siguiente presentación, parecía cada vez más preocupada del resultado final, y su desempeño en el combate.
La chica se agachó, y tomó a Pikachu, sorprendiendo a este, y más cuando extendió sus brazos, como si él se tratase de un peluche y ella quisiera mostrárselo— conocí a este Pikachu hace poco. Su entrenador lo abandonó, porque no creía que tuviese el potencial suficiente para vencer el reto de los ocho gimnasios y vencer en la Liga Sinnoh— sí su intención era hacer mal a Pikachu, para que ella no fuera la única con una historia lamentable, lo hizo bien, pues a Pikachu igual le molestaba el recordar las palabras de su entrenador aquel día en ciudad Pirita.
Gardenia escuchó, atentamente, cada palabra de Dawn, y, aunque parecía que estaba divagando, tratando de encontrar similitudes entre su caso y el del Pikachu, con el suyo, la líder trató de sonreír y hacer que, su observación y sarcasmo, pareciera una pequeña broma— ¿Me estás comparando con un Pikachu? —
Dawn volvió a dejar a Pikachu en el suelo— lo que intento decir. Que las personas esperan mucho de uno. Hay gente que espera que yo sea una gran coordinadora que solo obtenga triunfos, y el entrenador original de Pikachu, esperaba igual mucho de él. Pero a veces, simplemente no podemos cumplir con esas metas, y no porque seamos inútiles, sino porque no tenemos tanta destreza, como es mi caso. O porque nos preocupamos demasiado y llegamos a nuestro limite, como le pasó a Pikachu. O porque necesitan ayuda, como siento que es tu caso—
Gardenia no le dijo nada en respuesta. Sentía que debía refutar, pero realmente, no podía porque la chica pudiera no estar del todo equivocada. A pesar de tratar de comparar aquel problema suyo con el de ella, realmente había acertado que excedió y llegó a su límite tratando de nivelar sus responsabilidades. Quizá, la novata entendía su situación mejor de lo que parecía.
—todos esos Pokémon que están contigo. Dime, ¿Son todos tuyos? —
Dawn no esperaba esa clase de pregunta, que se desviaba por completo del tema que trataban, pero, al menos, estaba logrando que la líder conversara un poco más y no se fuera— bueno… Piplup, Ariados y Ponyta sí— dijo refiriéndose a sus amigos, Piplup y Ariados se presentaron formalmente con ella— Ponyta parece que no le intereso, pero te aseguro que si es mío— volteó a ver al equino quien estaba recostado sobre sus patas a varios metros detrás de ella, pero igual, estaba vigilando a Tangrowth, si llegaba a levantarse, le atacaría con lanzallamas— aquella Buneary sigue siendo salvaje— señaló a la Pokémon de coloración marrón— trataba de capturarla, y luego terminé aquí; Pikachu… bueno, él espera volver con su entrenador original, solo estamos juntos para poder superar los ocho gimnasios, y lograr que ese día pase; y Rhyhorn… él me ha estado siguiendo desde que lo encontré en la ruta 203, como dicen en pueblo Hojas Gemelas, alimenta a un Pokémon salvaje, y te seguirá a casa— se rio, un tanto incomoda pues fingió esa risa, trató de que eso ultimo fuese un chiste, pero ni siquiera ella pudo encontrarle gracia.
Gardenia analizó el equipo de Dawn, y justo los que eran suyos, habían sido capturados por Attila con facilidad, y solo Pikachu fue quien logró aturdir a un Pokémon y a Attila, pero él ya estaba entrenador. Aquel Rhyhorn se veía fuerte, pero no había sido entrenador por ella. Como lo supuso, la chica estaba corriendo con demasiada suerte.
—Ese Rhyhorn se ve fuerte. Y se ve muy cercano a ti— le dijo Gardenia.
—Si… pero creo que solo quiere acercarse a los pokochos que tengo en mi mochila—
—yo no lo creo así. Te ha estado siguiendo, está a tu lado, e incluso te protegió de Attila y sus Pokémon, cuando no tenía ninguna obligación por hacerlo. ¿No crees que quiere estar contigo? Quizá quiere formar parte de tu equipo—
Dawn quedó atónita por lo que Gardenia dijo, realmente, no se había puesto a pensar en ese detalle sobre Rhyhorn. Algo era cierto, Rhyhorn prefería siempre su comida, por eso la había estado siguiendo, pero, ¿y qué tal si había terminado encariñándose con ella, así como Piplup y Ariados? Obviamente, no lo demostraría como aquellos dos Pokémon, puesto que Rhyhorn apenas y mostraba emociones en su rostro y actuar, pero al menos, el razonamiento del Pokémon tipo roca/tierra, debe ser que, si te agrada, síguelo, aunque sea que le agradara solo los pokochos.
Por las ventanas, lograron ver unas luces rojas y azules y el sonido de una motocicleta, seguida de un par de patrullas de policía. Sin duda, era la oficial Jenny de ciudad Vetusta, y Gardenia sabía cómo actuaría ella, pues la conocía muy bien y sabía que le gustaba exagerar las situaciones, haciéndolas pasar por una escena del crimen parecida a las que aparecen en películas y series de televisión, seguramente trajo consigo a todo el cuerpo policiaco de la ciudad, y rodearía toda la mansión, solo para patear la entrada y entrar "heroicamente".
—¡Abran las puertas! — se escuchó la voz de la oficial Jenny, pero, no iba dirigido a quienes estuviesen dentro, sino a sus oficiales junto a ella, quienes le respondieron afirmativamente.
Así como lo solicitó, dos oficiales, de menor rango, acataron las ordenes de y abrieron las enormes puertas para que ella pudiese entrar triunfante y sin despeinarse. Al entrar, con seria mirada para mostrar valentía y coraje, dijo aquella frase que se volvió casi un eslogan para ella, desde su primer arresto— En nombre del Departamento de Policía de Ciudad Vetusta, queda usted…— tuvo que callar, cuando notó que el delincuente, al cual pretendía arrestar, no estaba escuchándola, pues estaba inconsciente y atado.
Al preguntar sobre lo ocurrido, y cabe destacar que lo hizo bastante sorprendida e inspeccionando al miembro del equipo Rocket y a sus Pokémon, la coordinadora novata se preguntó si así era como resultaba una investigación policiaca, pues la oficial parecía muy inquieta al ver que Attila ya estaba preparado para el arresto. Luego de explicarle lo ocurrido, muy brevemente, y evitando detalles del combate, la oficial Jenny dio un suspiro de decepción, quizá esperaba encontrar al ladrón libre, pero arrinconado, y tener que liderar un combate contra él. Aun así, la oficial tuvo que proseguir con su trabajo y llevarse al sujeto.
La oficial Jenny se irguió, y después dio un saludo marcial a la líder de gimnasio, colocando su mano, con los dedos juntos y rectos, sobre su la visera de su gorra de oficial con la placa de su rango— buen trabajo en haber capturado al ladrón de Pokémon— luego bajó su brazo— mi equipo y yo, nos encargaremos de él desde ahora— volteó a ver a todas las pokeball reunidas— va a ser un enorme trabajo el tener que devolver todos esos Pokémon a sus dueños, ¿no lo crees? — pero, ante todo lo que dijo, Gardenia no dijo nada, ni mostró el interés en responderle.
La líder de gimnasio ignoró a la oficial Jenny, y volteó a ver a Dawn, quien seguía a cierta distancia de ella, luego dijo— no fue gracias a mí. Sino a ella—
Esta declaración, sorprendió tanto a Dawn como a la oficial Jenny, pues, ciertamente, no esperaban que ella diera el crédito, de tan asombrosa hazaña, a una entrenadora novata como la chica.
Sin más que decir, Gardenia solo le dio la espalda a ambas, y se dirigió hacia la salida de la vieja mansión, sin volver a decirles nada. Y justo como le hubiese gustado a la oficial Jenny, como si fuese una película de detectives con grandes habilidades y misteriosa personalidad, al salir, un soplo de viento se hizo presente, y revoloteó su chal verde y su cabello anaranjado, y con eso, la gran heroína de la noche se retiraba.
Jenny solo miró a la líder irse, y dijo para si misma— espero que, finalmente, pueda descansar—
Habían sido días difíciles para todos, tratando de encontrar al responsable de los asaltos a entrenadores. Y más para Gardenia, quien se esforzó al doble para hallarlo, por eso, todos en ciudad Vetusta la admiraban, porque jamás permitiría que alguien hiciese daño a ningún ser vivo en su ciudad, aunque eso le perjudicara a ella.
—¿y bien? ¡Tenemos que llevárnoslo! — concluyó la uniformada, a los oficiales bajo sus órdenes.
Al ver que los oficiales comenzaban a levantar a Attila y sus Pokémon, Dawn ya no tenía nada que hacer allí, por lo que, lo más conveniente era salir de aquella vieja y embrujada mansión, y de aquel terrorífico bosque. Ni siquiera sabía qué hora era, salió temprano del centro Pokémon, pero aquel bosque era tan oscuro, que parecía haber anochecido, o que nunca se asomaba el sol por allí. Pero, antes de irse, había un par de pendientes que debía atender antes de irse.
La chica se acercó a Rhyhorn, quien acomodó su pesado cuerpo en el suelo para volver a dormir, como era lo habitual en él. Pero antes que el Pokémon cerrara los ojos y quedara tan inconsciente como Attila, la chica se agachó a comenzó a hablarle.
—Muchas gracias por todo Rhyhorn. Por habernos ayudado en la ruta 203, haber cargado con nosotros, y hasta por protegernos a todos en esta batalla. Gardenia tiene razón, no tenías la obligación, pero lo hiciste, y sin ti, hubiésemos perdido—
Dawn siempre fue una fanática de los Pokémon, desde que era pequeña, y el hecho de haber querido conocer a muchos Pokémon, y hacerse amiga de ellos, fue otro de los motivos para viajar por toda la región Sinnoh. Y con los Pokémon que la estaban acompañando, le había nacido un gran afecto hacia ellos, incluyendo a Pikachu, y por supuesto a Rhyhorn. Pero con los dos, era una situación diferente, y con Rhyhorn, la decisión de quedárselo, sería por siempre.
—Quizá Gardenia tenga razón— continuó— dime. ¿Quieres ser parte de mi equipo? — le preguntó, y después, recordó que una de sus reglas que se autoimpuso, luego de tantas discusiones con Pikachu, era no hablar con los Pokémon como si ellos le entendieran. Y esa regla tenía una razón de existir, puesto que el Rhyhorn, no le prestó mucha atención, cerró sus ojos, y volvió a quedar profundamente dormido— me sigo preguntando. ¿Por qué sigo pensando que ustedes me entienden? —
Dawn sacó una pokeball vacía. Aquella sería la prueba definitiva. No sabía muy bien cómo funcionaban las pokeball, solo sabía que, si un Pokémon está a gusto allí o está muy débil como para seguir batallando, quedaría dentro de la pokeball, pero si no quería ser capturado, saldría sin más problema. Por lo que, la chica activó la esfera de colores rojo y blanco, y después la acercó al Rhyhorn. La chica tocó el cuerno del Pokémon, y de pronto, la ball se abrió y de ella salió aquel brillo rojo que caracterizaba la captura; el Pokémon de roca fue cubierto por aquel brillo y entró a la esfera. Cuando esta se cerró, Dawn la miró fijamente, observando el centro pues estaba parpadeando, lo cual, significaba que la captura aún no se concretaba.
Por un momento, temió que la captura no se realizara con éxito, y Rhyhorn volviese a salir y estuviese molesto con ella por haber mal interpretado sus acciones, y querer capturarlo. Pero, esa preocupación desapareció, y en cambio, fue sustituida por alivio, cuando el centro dejó de parpadear. La captura había sido concretada con éxito.
La chica estaba feliz por haber capturado a su nuevo amigo— bien chicos. Es oficial. Rhyhorn es parte del equipo, ahora— le dijo al resto de sus Pokémon, quienes igual se mostraron alegres por el nuevo integrante, aunque igual, les perturbaba saber que las peleas por salvar su comida serían más constantes.
En otro momento, se hubiese emocionado demasiado, tanto que hubiese saltado y gritado, entusiasmada, a todos los vientos por su nueva captura. Pero, la última batalla había agotado toda su energía, lo único que quería era salir de allí, tomar una ducha, y dormir, quizá debería comer algo igual.
Sacó las pokeball de Ariados y Ponyta, y llamó a sus Pokémon a que regresaran a ellas, igual merecían descansar. Detrás de ella, aún estaba el Buneary cerca, quizá, igual quería unas palabras de agradecimiento como lo hizo con Rhyhorn, así que, Dawn igual se acercó a la pequeña roedora marrón.
—tu nos guiaste hasta aquí ¿no es así? — le dijo, y la Buneary se dio la vuelta y le dio la espalda, mostrando que no estaba interesada en lo que tuviese que decirle, pero no se alejó, al contrario, seguía allí, e incluso, su oreja izquierda, la que tenía contraída y pegada a su cabeza, la levantó un poco, esto por lo regular, lo hacía, para oír mejor— querías que ayudáramos a los Pokémon, por eso buscaste ayuda por el rededor. Fuiste muy astuta—
La Buneary seguía sin voltear a verla, pero le mostró su pata y la movió de arriba abajo, como si le dijera que no le diera tantos cumplidos, intentaba mostrarse modesta a pesar que le gustaba escuchar las palabras de la chica, y eso se notaba en el rubor de sus mejillas.
—además de inteligente, eres muy bonita— la chica le hizo un cumplido mientras le sonreía, y la Buneary cubrió su rostro avergonzado con el pelaje amarillo de su cuerpo. Realmente, lo hizo para seguir encantando a Dawn, y que esta continuara haciéndole algún cumplido.
Dawn sacó otra pokeball, y con ella en mano, volvió a decir— eso me hace querer tenerte, aún más—
Al oír aquello, Buneary pareció preocuparse, y hasta horrorizarse.
—por supuesto— continuó Dawn, sin dejar de sonreírle, y con cada palabra que decía, para la Buneary, la sonrisa se hacía, cada vez, más macabra— esta es mi historia, y mi historia debe continuar—
Y así, con nuevos amigos y un dilema menos, Dawn sigue abriéndose paso en su camino por todo Sinnoh. Pero, en la cabeza de su amigo Pikachu, solo existía la duda de cuándo podrá combatir en el gimnasio de ciudad Vetusta.
