Dos días enteros pasó desde que Attila fue arrestado, y todo parecía volver a recobrar su buen curso en ciudad Vetusta. La oficial Jenny, junto al departamento de policía de la ciudad, y la colaboración del centro Pokémon, precedido por la enfermera Joy, habían comenzado a devolver los Pokémon que habían sido hurtados, a sus respectivos entrenadores. Habían sido demasiados, por lo que iban a demorar un tiempo en devolverlos todos, debido a que varios entrenadores ya no estaban en la ciudad. Attila había sido arrestado por la oficial Jenny, y sería sometido a un juicio por sus crimines. La buena noticia que habían capturado al ladrón de Pokémon había comenzado a esparcirse por las ciudades y pueblos cercanos, por lo que algunos entrenadores habían comenzado a llegar ciudad, gracias a que volvía a ser seguro el llegar allí. La enfermera Joy ya no había vuelto a tener un día tan estresante, y al contrario, disfrutaba su trabajo atendiendo a las personas que solo buscaban un descanso. Todo parecía ir mejorando en ciudad Vetusta, a excepción de un detalle.

—Bien, creo que está todo listo para irnos— dijo Dawn, terminando de empacar sus cosas dentro de su mochila. La chica iba a dejar la ciudad y dirigirse al pueblo Aromaflor para el siguiente concurso Pokémon.

Piplup estaba preparado para acompañar a su entrenadora, pero Pikachu, parecía desilusionado y triste.

"Pika"

—Ya sé que quieres tu batalla por la medalla, Pikachu. Pero Gardenia no ha abierto el gimnasio en dos días, no parece haber indicio que vaya a haber batallas en los siguientes días— dijo la chica con calma.

Era cierto, luego que Gardenia abandonara la vieja mansión, ella volvió al gimnasio de ciudad Vetusta, y no había sido vista por la ciudad desde ese día. Dawn consideró que, debido a que ya no tenía nada de lo cual preocuparse, lo más probable, y lo mejor para ella, era que quizá había tomado ese tiempo para descansar.

—no podemos permanecer aquí, esperando hasta que abra. El concurso de pueblo Aromaflor será dentro de poco, y todavía debemos tomar el camino de regreso, a pie— dijo la chica mientras tomaba a Piplup en brazos.

Realmente, luego del colapso que la joven líder sufrió en la vieja mansión, Dawn quedó preocupada por la situación de Gardenia. Su cuerpo y su mente habían llegado a una extrema tensión, y cuando llegó el punto que vio su misión principal, cumplida, ellos exigieron un descanso. Dawn esperaba que Gardenia pudiese relajarse y dejar las preocupaciones, pues, ciertamente, su declaración de dejar las batallas de gimnasio era algo demasiado grave y de mucha premeditación, sobretodo, cuando se trataba de algo que ella disfrutaba.

La aspirante a coordinadora se dirigió a la puerta, y en ese momento, Pikachu se apresuró a bloqueársela, o por lo menos, querer hacerlo, pues cuarenta centímetros de altura no podían hacer lo mismo que un Snorlax.

—Te prometo que volveremos una vez que termine el concurso. Quizá, para entonces, el gimnasio haya abierto— ante esto, Pikachu negó con la cabeza, dándole a entender a Dawn, que quería quedarse— no podemos hacer nada. Ahorita vamos a pasar frente al gimnasio, para que te convenzas que está cerrado—

Sin que lo esperarán, la puerta se abrió desde fuera, y la chica del Psyduck, la cual Dawn había conocido el día que llegó allí, y habían compartido habitación durante esos días, entró repentinamente.

—¡Dawn! ¡Tienes que venir a la recepción! — aquella chica se veía un tanto exasperada y emocionada, tanto que, al gritar aquello, casi se le iba la respiración.

Luego de convivir tres días junto a ella, Dawn conocía lo suficiente a la chica como para saber que ella "exageraba" su comportamiento cuando algo le emocionaba, quizá por esa razón pudo congeniar con ella cuando recién se conocieron. Pero esta vez, Dawn igual se sorprendió que llegase de aquella forma tan abrupta.

—¿Que ocurre, Tina? —

—tienes que seguirme— dijo la chica, tomando la muñeca de Dawn— ¡es increíble! — Y con eso, comenzó a jalar a Dawn fuera de la habitación, y Pikachu, no tuvo más opción que seguirlas.

Acercándose a la recepción del centro Pokémon, Dawn se percató de los murmullos que se intensificaban mientras más se acercaba. Si había demasiadas personas, debían estar tan sorprendidas como Tina se mostró (pero sin exagerar sus expresiones).

Antes que llegaran a la recepción, la chica del Chinchou las alcanzó— ¿Dónde estabas? Tienes que ver esto antes que se vaya—

—¿a qué te refieres, Alim? — al menos, se había hecho de un par de amigas en aquella breve estancia en ciudad Vetusta, y la chica de cabellera rosa, Alim, era contraria a la primer chica.

Alim tomó la misma muñeca que Tina, y ambas chicas jalaron a Dawn hacia la recepción, donde muchos chicos y chicas estaban allí, asombrados y perplejos, y Dawn también lo estuvo, cuando vio a Gardenia, la líder de gimnasio, haciendo una reverencia en señal de disculpa.

—quiero ofrecerles una disculpa, a todos ustedes, por mi comportamiento reciente—

Luego de aquel extraño encuentro con la joven líder. Dawn no imaginó que la vería de tal forma en el centro Pokémon y frente a todos aquellos entrenadores, o, por lo menos, tan pronto.

Gardenia levantó la cabeza— no debí actuar así, lesionando a sus Pokémon para concluir con las batallas. Ahora, sé que les hice mal y solo los frustré y arruiné sus expectativas con la batalla de gimnasio, por eso es que estoy aquí—

Dawn pensó que a Gardenia le tomaría algo de tiempo para reconsiderar su posición y decidir las acciones a tomar, pero al parecer, había tomado sus decisiones rápido. La enfermera Joy tenía razón sobre ella, y Gardenia siempre actuaba en pro de todos a su alrededor antes que pensar en ella.

—sé que mis palabras no son suficientes para compensarles. Y que, no podré disculparme con quienes ya se han ido con una amarga experiencia. Pero les pido, que me permitan volver a batallar con cada uno de ustedes—

Hubo murmullos entre los entrenadores presentes. Cada uno había sido vencido, con brutalidad, por Gardenia, y si bien había quienes querían volver a tener una batalla con ella, la realidad era que su estado anímico, para confiar en sus palabras y confiar que la batalla sería diferente, estaba muy bajo.

Gardenia sabía que iba a demorar en conseguir la confianza de los entrenadores, sobre todo considerando que muchos de ellos eran adolescentes, el poder perdonar y confiar en alguien no estaba en sus mayores prioridades cuando se habían llevado una mala impresión de alguien. Hacía falta algo para animarlos, y una sola batalla, era lo único que se necesitaba, y sabía quién estaría dispuesta a hacerlo, no solo por la medalla, sino para ayudarla.

La líder volteó a ver a la enfermera Joy, detrás del mostrador. Su entrañable amiga y confidente, la única en la ciudad, que pudiese saber sus momentos de debilidad, y que sabía que nunca la juzgaría. La enfermera de cabello rosado le sonrió, como si estuviese orgullosa que la líder haya reconocido sus errores, esté demostrando su humildad ofreciendo una disculpa pública, luego, asintió con la cabeza, como si le dijera que continuara.

—desde ahorita, les anuncio que volveré a abrir el gimnasio Pokémon, y estaré esperando y lista para todas las batallas que quieran— dijo, mostrando energía y entusiasmo, y con cada palabra, esa energía iba aumentando— pero antes, quiero anunciarles que la primera con quien voy a batallar, será con aquella chica del Piplup y el Pikachu— dijo.

Todos voltearon a ver a Dawn, pues, era la única que tenía aquellos dos Pokémon, sobretodo, considerando que un Pikachu era demasiado raro por aquel rumbo.

—yo… ¿yo? — dijo la chica señalándose a sí misma con el dedo. Estaba sorprendida que Gardenia la mencionara, y ofreciera uno batalla con ella. Aunque, igual le sorprendía que haya recordado su nombre, siendo que la líder, no estaba en la mejor condición el día que se conocieron.

Gardenia asintió— así es. Me dijiste que querías una batalla, y la tendrás. Es la mejor manera de agradecerte— y le dijo, con una sonrisa y una mirada retadora.

Dawn sonrió. Finalmente, podía conocer a la Gardenia dulce y enérgica de la cual la enfermera Joy le habló. La emoción que emanaba, parecía contagiarla igual pues se estaba entusiasmando por combatir contra ella, esperando que se mostrara tan apasionada como decían que era— de acuerdo. ¡Lo haré! —

—Excelente… entonces, te estaré esperando en el gimnasio— y con eso, Gardenia se dispuso a retirarse del centro Pokémon.

En el centro Pokémon, no quedó ni un solo entrenador que no hablara de lo recientemente ocurrido. Todos estaban impresionados de haber visto a la líder, que los humilló, pidiendo su perdón. Pero igual, lo impresionante era que se dirigió a la chica de cabellera azul, como si la conociese bien, y por ende, no se tardó para que los murmullos sobre ella comenzaran.

—¡Es fantástico! ¡Prácticamente, la líder te pidió una batalla! — dijo, con entusiasmo, Tina.

—y hasta parece que has causado los celos de todos aquí— dijo Alim mientras apretaba el hombro de Dawn— yo también te envidio. Serás la primera— aunque le sonreía a la coordinadora, y su voz era tranquila, la chica contenía sus celos y envidia por haber querido ser llamada por su nombre por la líder, así como le pasó a Dawn, y a la vez la emoción que Gardenia haya estado allí y haya reabierto el gimnasio.

Dawn asintió. Realmente, ella se sintió extrañada que Gardenia le pidiese batallar con ella en el gimnasio, pero igual sintió como su ego se hacía más grande por ser la única a quien se lo pidió. Pero igual, la petición de gardenia fue la señal que Dawn necesitaba para saber que ella estaba bien luego de lo sucedido en la vieja mansión, y que su temperamento y aptitud igual estaba cambiando.

—¿Oyeron eso chicos? — le preguntó a su Piplup, y al Pikachu. Y, por supuesto, ellos respondieron. Piplup parecía tan entusiasmado como ella, o más bien, estaba alegre solo por verla a ella alegre, aunque no entendiera que tan importante era aquella batalla. Mientras tanto, Pikachu eran quien realmente desbordaba emoción y alegría por saber que tendría su batalla, por lo que respondió con un fuerte gritillo.

—muy bien. Entonces. ¡Vamos a conquistar el gimnasio! — dijo Dawn mostrando confianza en sí misma, con una mano en su cintura y otra levantada.

Los ánimos de Dawn se vieron mermados, cuando un, molesto, ruido, se escuchó por la recepción, llenando a la chica de vergüenza pues había surgido desde su estómago, indicando que estaba hambrienta. Rápidamente, se apresuró en cubrir su vientre con sus manos, y después volteó a ver a sus nuevas amigas con la cara avergonzada— creo que... Primero debería desayunar algo— dijo, y se rio apenada—

Luego de tomar su desayuno, Dawn se dirigió al gimnasio del tipo planta de la ciudad, acompañada de sus Pokémon y las nuevas amigas que había hecho. Al llegar, ya había una pequeña multitud esperando a la entrada del gimnasio.

"¡ya llegó!" "¿Ella es?"

Eran los rumores que comenzaron a oírse, mientras más se acercaba a la entrada. La chica se sentía como una celebridad al ver a las personas allí, esperándola para dar inicio a algo grande, recibiendo elogios mientras pasaba a su lado, con todos ellos admirando su belleza y su hermano cabello que era agitado por el viento. Así era como siempre se lo había imaginado, convirtiéndose en la chica más importante de todo Sinnoh.

"No se ve tan fuerte" "Apuesto que no logra vencer un solo Pokémon"

Aunque, realmente, Dawn debía recordar que no estaba dentro de su mundo de fantasía, y todas aquellas personas solo querían tener la batalla contra Gardenia, pero debían esperar, hasta que la batalla de Dawn finalizara, ganara o perdiera.

Al entrar, seguida de algunos entrenadores que, curiosos, querían ver la batalla, todo el gimnasio parecía un enorme jardín. Todo el suelo estaba lleno de verde césped, pues el techo del gimnasio era un enorme cristal que permitía que entrara la luz solar. Había muchas plantas, y de todo tipos y tamaños, las cuales adornaban cada rincón del gimnasio, pareciera que no había ni un solo punto que no albergara vida vegetal en aquel lugar. Había igual, muchos árboles dentro de todo el edificio, de diferentes tamaños, tanto grandes como pequeños, pero ninguno de ellos alcanzaba el techo del inmenso lugar, pareciera que el gimnasio estaba destinado, más a servir como vivero para toda aquella flora, que como lugar para celebrar las batallas Pokémon.

Había un pequeño camino de tierra y piedras entre tanto césped, el cual dirigía al campo de batalla, pero, a los lados del sendero, había igual muchas flores. Piplup, luego que su entrenadora lo soltara y dejara en el suelo, se decidió a oler unas grandes y lindas flores rojas, pero se llevó una sorpresa cuando las flores se hicieron más altas y se levantaron de dónde estaban. Se dieron la vuelta y se mostraron unos ojos y boca, era un Bellossom que se había detenido a descansar, y quizá no le gustó que el Pokémon se acercara tanto pues parecía enojada. Dawn solo miró divertida, como su Piplup era regañado por la Pokémon tipo planta y este trataba de disculparse.

—creo que lo mejor será, que yo te guíe Piplup— dijo la coordinadora al tiempo que cargaba a su amigo emplumado— así evitarás que una planta te coma— y se rio levemente.

Al seguir caminando, Dawn notó una planta de gran tamaño, más grande que ella, de color amarillo con manchas verdes, con grandes hojas a los lados y en la punta.

—esta parece inofensiva— dijo la chica.

De pronto, la hoja de la punta de levantó, dejando ver una enorme boca con un par de afilados colmillos. Igual, las dos hojas de los lados se movieron, y se escuchó algo parecido a un murmullo de algún Pokémon. La planta dio una vuelta, dejando ver dos enormes ojos enojados.

—no... No era una planta. ¡Es un Victreebel! —

El enorme Pokémon la vio fijamente, y después profirió un grito, pues estaba dispuesto a atacarla. Esto asustó a la coordinadora, quien vio a la enorme planta acercar su boca hacia ella, pero antes de proferir un grito, alguien más llamó al Pokémon.

—¡Victreebel! ¡Ya basta! — Era la, inconfundible, voz de la líder de gimnasio, regañando al Pokémon planta/veneno— ya te he dicho que no puedes comerte a los retadores. Traería mala fama al gimnasio— a pesar de mostrarse firme en sus palabras, Gardenia no perdió aquel buen humor que la caracterizó en la mañana, incluso pudo bromear al respecto.

El Victreebel miró a la líder, y entonces se dio la vuelta para alejarse de Dawn, dando pequeños saltos, dejando a la chica, un poco aterrada.

—¿Comerme? ¿Esa cosa iba a comerme? —

Sólo de pensar que el Victreebel iba a saltar sobre su cabeza y engullirla por completo, mientras ella se retorcía desesperada por liberarse, le hacía sentirse mareada y al punto de desfallecer. Y si era rescatada por Gardenia, de todas formas, iba a pasar por una gran vergüenza al estar llena de baba o jugos gástricos, o sábila, o lo que sea que segregue una planta, todos los que estaban buscando una batalla se iban a burlar de ella, le pondrían un apodo, y jamás podría volver a presentarse en público sin que le recuerden ese día. Eso era lo que hubiese pasado, o quizá, su imaginación volvía a exagerar su realidad.

—finalmente llegas. Empezaba a pensar que te habías arrepentido—

Gardenia se acercó, sacando a Dawn de sus pensamientos. A su lado, estaba una chica de blusa negra, debajo de un chaleco verde, ambas le llegaban al abdomen por lo que podía verse desde su ombligo hasta su cintura, tenía short del mismo color que el chaleco, y botas, también verdes, realmente, se tomaban enserio el tipo elemental del gimnasio. Su cabellera era de color castaño claro, afortunadamente, Dawn comenzaba a creer que igual esa parte de su cuerpo sería verde, por completo, ya que, al verla a los ojos, podía notar que estos eran de un ver intenso. Ahora que Dawn veía más de cerca a la líder de gimnasio, podía notarla mucho más relajada que el día que la conoció. Su postura era más erguida, además que la fortaleza y confianza en sí misma parecía mejorada y podía mostrarlo en su posición, con las manos en su cadera. En su rostro, casi habían desaparecido las ojeras debajo de sus ojos, solo quedaba una ligera sombra negra bajo estos, pero igual, parecía que finalmente había podido descansar.

—vaya, te ves muy bien a diferencia del otro día— dijo la coordinadora, pero, casi de inmediato, se dio cuenta que quizá cometió un error, por lo que intentó acallar su boca antes de volver a decir algo más.

Quizá, y probablemente, Gardenia quisiera olvidar lo que hizo el último día que mantuvo abierto el centro Pokémon. En el centro Pokémon, se mostró arrepentida por su comportamiento, tanto que incluso ofreció sus disculpas a todos. Ella quería que ese día no volviese a repetirse y que no cruzara por su cabeza, y Dawn debía apoyarla para que así sea, pero no podía si decía cosas como esas que le recordarán su aspecto anterior. Además, nadie más sabía que ella estuvo implicada el día que Attila fue arrestado en la vieja mansión, solo ella, Gardenia y la oficial Jenny, nadie más sabía el desmayo que Gardenia había sufrido ni lo que dijo esa misma noche.

—¡por supuesto! — dijo la chica de cabellera anaranjada— soy la líder de gimnasio. Siempre debo estar en buena forma para los combates—

Increíble, la líder de gimnasio no desvarió ni mostró un comportamiento raro, ni el más mínimo. Al contrario, seguía actuando con entusiasmo, y Dawn quedó impresionada por la madurez que ella mostraba al comportarse de forma diferente para querer mostrar su verdadera personalidad frente a todos los entrenadores que acompañaban a la chica.

"¿Ya va a empezar la batalla?" "¿Cuándo van a comenzar?"

Los murmullos volvieron a escucharse, y esta vez, mostraban la impaciencia del resto de entrenadores que querían tener la batalla contra la líder especializada en tipo planta.

—Será mejor que comencemos— dijo, nuevamente, Gardenia— no serás la única a quien enfrentaré hoy—

Dawn asintió, estaba de acuerdo que debía compartir el mismo fervor que Gardenia, y comenzar la batalla, tanto para que Pikachu pueda obtener la, tan anhelada, medalla, y como para que el resto de chicos igual pudiesen tener su batalla correspondiente. Pero, se dio cuenta de un pequeño detalle.

—pero, ¿Dónde está el campo? — todo a su alrededor era césped verde, plantas, árboles, y Pokémon, no había ningún atisbo de haber un punto donde batallar apropiadamente.

Gardenia sonrió, pues era la pregunta que más le hacían en su gimnasio, y, como un chiste, le gustaba escucharlo una y otra vez— mira a tu alrededor— le dijo— todo este lugar es el campo de batalla.

De un momento a otro, todas las plantas comenzaron a estremecerse, y de pronto, estas se levantaron del suelo, toda la vegetación eran Pokémon que habían estado descansando en esa zona y se hicieron pasar por plantas reales, tal como el Bellossom y el Victreebel de hacía rato. Había Bellossom, y pequeñas campanas amarillas con bocas enormes, uno del tamaño de una calabaza y otro que, al parecer, había despegado sus raíces del suelo, era evidente sus parecidos a Victreebel, pues eran sus preevoluciones. Las yerbas en el suelo se despegaron y mostraron una cabeza azul, Dawn conocía ese Pokémon, eran Odissh, por lo que, las enormes plantas a su lado debían ser Gloom, y Vileplum. Algunos parecían una semilla, y otros parecían flores de girasol que brillaban con la luz del sol. Todos comenzaron a moverse, despejando el punto.

—quédate allí. Estás en un punto perfecto— dijo Gardenia, al dar la media vuelta y alejándose de Dawn.

Hubo una planta que llamó la atención, pues parecía una planta carnívora de gran tamaño y que abría sus enormes fauces, dejando ver su interior rojo. Pero, así como pasó con Victreebel, a esta planta le salieron un par de ojos, y se despegó de la tierra dejando ver sus largas raíces. Dawn desconocía el nombre de este Pokémon, así como desconocía el nombre de muchos Pokémon tipo planta del lugar, quizá por eso pudieron pasar desapercibidos para la chica.

"¡Car! ¡Nivine!" era el gritillo de aquel Pokémon.

El Pokémon, que se movía torpemente, hundió sus brazos, hechos de hojas en el suelo, y gracias a eso, varias yerbas comenzaron a crecer hasta alcanzar un tamaño, exacto, de treinta centímetros, y crecieron frente a la coordinadora, frente a la líder, y a los lados, creando un rectángulo perfecto con las medidas exactas de un campo de batalla que separaba a la retadora de la líder del gimnasio.

"¡Ludicolo!" se oyó a otro Pokémon que se acercaba.

El Pokémon amarillo, con hojas verdes en la cabeza que daban la impresión de ser un sombrero, que se acercaba, era un Pokémon que Dawn si reconocía, un Ludicolo, un Pokémon que siempre le gustaba ver en las presentaciones pues le parecía muy divertido. El Pokémon tipo agua/planta, se acercó al campo recién hecho, y comenzó a usar chorro de agua para mojar el suelo y hacer que las gotas se quedaran en el césped, esto daba un ambiente un tanto fresco y daba la impresión que brillaba con la luz del sol.

—¿y bien? ¿ahora sí parece un campo de batalla? —

Dawn no paraba de impresionarse y maravillarse con cada nueva cosa que hacía Gardenia. Había creado un nuevo campo junto a sus Pokémon tipo planta y se veía, realmente, muy bonito, y no era la única que quedó impactada, pues todos los demás entrenadores igual quedaron de la misma forma, y los nuevos murmullos trataban sobre ello. La coordinadora se preguntó si pudiese conseguir un Pokémon tipo planta para sus presentaciones y hacer algo similar.

—me gusta que todo se vea natural, prefiero que mis Pokémon sean libres por todo el gimnasio, así como lo serían en la naturaleza, sin nada artificial que arruine el paisaje— dijo Gardenia, y después se dirigió al grupo de entrenadores— lo siento por ustedes, chicos, pero no tengo gradas, por lo mismo, por lo que deberán estar parados o sentados en el suelo—

La chica de ropas verdes iba a ser la réferi de la batalla, por lo que se colocó a un lado del campo, exactamente en la parte media. Levantó un brazo, y dijo— ¡La batalla entre Gardenia, la líder de gimnasio de ciudad Vetusta, y la retadora, Dawn, va a comenzar! ¡Cada participante podrá usar hasta tres Pokémon, y solo la retadora puede hacer cambios! —

—Bien! ¡Empecemos esto! — dijo Gardenia, para luego chasquear su dedo pulgar con el medio de la mano derecha.

Todos los arboles de pequeño tamaño, que rodeaban el campo de batalla, comenzaron a temblar. Poco más de un metro, con dos ramas a los lados de los cuales sobresalían unas cuantas hojas verdes, y sobre las puntas sobresalían dos ramas que daban la impresión de ser antenas. Pero, uno de aquellos arboles comenzó a caminar, y a dirigirse hacia la líder.

Reacciones, hubo varias. Algunos se mostraron sorprendidos, otros quedaron sin habla, y otros, incluso aterrados. Ya habían visto que, las plantas en el gimnasio, podían ser engañosas y resultar ser Pokémon, pero no hubieran esperado eso de un pedazo de tronco, que había sacado sus raíces de la tierra y comenzado a caminar con ellas. Pero, entre todos, Dawn tuvo la reacción más exagerada.

—¡Ese árbol está caminando! — gritó la chica mientras señalaba al objeto, motivo de su grito, y con una expresión que mezclaba el asombro y el terror de ver a aquel objeto inanimado moverse. Tardó un par de segundos, pero se dio cuenta que señaló algo, bastante obvio, frente a varias personas. Genial, quería mantenerse serena y firme, mostrándose segura y sin temor a nada, pero su tendencia a exagerar volvía a traicionarla. Parecía que estaba destinada, más, a pasar vergüenza, seguido, que a ganarse la admiración de todo mundo.

El árbol se detuvo justo enfrente de Gardenia, y luego, dos orificios negros aparecieron, y después uno más grande. Eran un par de ojos y una boca que le sonreía, y de aquella boca, se produjo el sonido típico de un Pokémon.

"Sudo, Woodo"

—Es… ¿Es un Pokémon? —

En efecto, los arboles de pequeño tamaño, también resultaron ser Pokémon. Sudowoodo, por lo que decía el que se encontraba frente a ella.

—¿Y bien? —preguntó la líder— ¿Cuál es tu primer opción? —

Era cierto, la batalla debía dar comienzo, y lo primero era escoger a su primer Pokémon que debería enfrentarse a aquella imitación de árbol.

"¡Pika!"

A sus pies, el Pikachu de Ash Ketchum estaba llamando su atención. Con sus brazos flexionados hacia su pecho, su mirada de determinación y unas cuantas chispas eléctricas en sus mejillas, el roedor debía ser la opción más obvia para la joven chica, después de todo, era por él que estaban allí. Dawn le sonrió, le gustaba su entusiasmo para las batallas, pero ella tenía un plan.

—gracias Pikachu. Pero esta vez, no—

Pikachu quedó, casi petrificado, al escuchar aquella negativa. Se suponía que él debía batallar y vencer a los tres Pokémon de la líder, y, precisamente, para que ella fuese testigo de lo fuerte que era y pudiese relatárselo a su entrenador.

"¡Pi! ¡Pika!"

El roedor quería una explicación, a lo que Dawn tuvo que agacharse y decirle, con serenidad y calma, tal como lo haría una madre explicándole a su pequeño, y entregado, hijo, que no podía tener el juguete que quería. Lo hacía, sobretodo, para evitar alterarse y que todos vieran que tendía a discutir con los Pokémon.

—tenemos un plan, ¿Lo recuerdas? — usaríamos la ventaja de Ponyta para vencer a este Pokémon, y al Roserade de Gardenia, así evitamos que te envenenes y te canses rápido—

A Pikachu no le pareció que fuese excusa suficiente, y creíble como para justificar que no combatiera primero.

"Pika" le dijo con tono desanimado.

—además— continuó la coordinadora— si usamos a Ponyta, todos verán lo lindo que es, y todos estarán maravillados, y después, cuando tú salgas, te verás igual de bonito y todos estarán encantados—

Eso sí era más creíble para Pikachu, después de todo, a la chica solo le interesaba hacer una buena y linda presentación como si estuviese en un concurso.

—Estoy segura que Gardenia tiene preparado a un Pokémon grande y poderoso al cual puedas derrotar— ella sonaba muy animada, intentando que Pikachu creyera en sus palabras y aceptara, de buena gana, su plan.

El roedor solo se cruzó de brazos y volteó a otro lado, resignado a que tendría que esperar hasta que la líder sacara su tercer Pokémon.

"pika pika"

—¡Esa es la actitud! — Dawn sabía que no había logrado convencer al Pikachu, pero al menos, había aceptado participar bajo sus reglas, y eso era lo que importaba, después de todo, quizá era la primera vez que le hacía caso en algo. Esperaba que, al final del combate, Pikachu se diera cuenta que ella había tomado la decisión correcta.

La coordinadora volvió a integrarse a la batalla, buscando la pokeball que quería en su cinturón—¡Ponyta! ¡Yo te elijo! —

El equino de pequeño tamaño salió de su pokeball, y apenas estuvo libre, dio un relinchido a la vez que se colocó sobre sus patas traseras y agitó con fiereza las delanteras. Las llamas de su crin y cola se intensificaron, dando la ilusión de haberse hecho más grandes.

"qué bonito es" "¿Dónde lo consiguió?" "se ve tan lindo"

Los murmullos regresaron, murmullos de impresión y asombro. Lo consiguió, justo como ella lo quiso, logró que todos aquellos entrenadores elogiaran a su Pokémon, y por concerniente, a su entrenadora.

—¡Comiencen! — indicó la réferi.

—¡Bien Ponyta! ¡Usa Lanzallamas! — ordenó la coordinadora, si se apresuraba en atacar primero, más rápido acabaría con los primeros dos Pokémon de Gardenia, luego iría Pikachu y la batalla terminaría rápido, y entonces, todos quedarían impresionados con su destreza, así como lo indicaba su plan. Pero, aquel plan suyo, no contemplaba la aptitud de su Pokémon hacia ella.

A pesar de la indicación de la chica, Ponyta quedó quieto e impasible en su lugar, con la vista al frente, pero sin mirar a nada en particular. Por su puesto que había escuchado a la chica, pero no planeaba hacer algo, realmente.

—no otra vez— dijo la chica de cabellera azul, al darse cuenta que su Pokémon no pretendía acatar la orden que le dio, tal como lo hizo en la vieja mansión. Los ánimos de los demás chicos, allí presentes, se amainó, pues se estaban preguntando porque aquel Pokémon no atacaba— bien, ¡Intentemos con Ascuas! —

Nuevamente, no se movió. Quizá, Ponyta no veía a un Pokémon, sino a un árbol inmóvil y completamente inofensivo.

—¡Rueda fuego! — y el Ponyta seguía sin moverse— ¡Rueda fuego! — y seguía sin moverse— ¡Embístelo! — la coordinadora podría saberse todos los movimientos que Ponyta podría aprender, pero el Pokémon no se movería— ¡Haz algo! ¡solo muévete! — le gritó desesperada porque actuara, y funcionó, pues el Ponyta agachó la cabeza, y comenzó a comer del césped. Aún no podía hacer que su Pokémon le obedeciera, o que, por lo menos, le prestara atención.

A gardenia le pareció divertido el ver que Ponyta planeaba disfrutar del verde del capo a mover un músculo—entonces. ¡Atacaremos primero! — quizá así, el Pokémon tipo fuego decidiera atacar, además que sería la oportunidad perfecta para mostrar su estrategia contra novatos— ¡Sudowoodo! ¡Usa demolición! —

Las tres esferas verdes de Sudowoodo comenzaron a emitir brillo a la vez que el Pokémon se acercaba. No era rápido, realmente era muy lento y se movía como si el cuerpo le pesara, pero no importaba cuando tú rival no pretendía moverse.

Ponyta se dio cuenta que algo se acercaba, volteó al frente para darse cuenta que aquel árbol se había movido de su sitio y se dirigía hacia él. Lo siguiente que supo, fue que aquel árbol lo golpeó con una de sus ramas, justo en la cabeza, y lo sintió como si fueran rocas apuntó de partir su cabeza.

La mitad del cuerpo de Ponyta, desde su cabeza hasta su estómago, cayeron, sus patas delanteras se doblaron para que el equino encontrase el suelo. Pero la otra mitad de su cuerpo se mantuvo erguida.

—¡Ponyta! ¿Estás bien? — preguntó su entrenadora. el golpe había sido demasiado fuerte que preocupó demasiado a la chica, después de todo, seguía sin estar acostumbrada a este tipo de situaciones impactantes que involucraban Pokémon.

El equino había estado aturdido por un momento, pero logró recuperar la fuerza en sus patas como para poder levantarse. Su cabeza le dolía y daba vueltas, pero logró mantenerse de pie. Dawn se alegró, pues su Pokémon estaba bien, y quizá, ahora la escucharía, aunque haya tenido que aprenderlo de una forma, extremadamente, abrupta.

—¡No dejaremos que vuelva a pasar! — gritó la coordinadora, para que su Pokémon le prestara atención— ¡Usa…—

Antes que Dawn pudiese terminar, el equino dio un fuerte relinchido, uno de furia por haber sido golpeado. Después, sin importar lo que la chica tuviese que decirle, comenzó a correr con dirección a aquel tronco que lo golpeó, para envestirlo, y con cada paso que daba, su velocidad iba en aumento.

Al darse cuenta que Ponyta no pretendía escucharla, ella igual debía pretender que tenía una estrategia— ah.. si… usa embestida— aunque, siendo realista, ni ella hubiese creído aquello.

Ponyta se dirigía hacia aquel tronco que lo golpeó, estaba confundido, pues no sabía cómo un pedazo de madera lo había golpeado, y eso le enfurecía. Era un Pokémon que no le gustaba ser retado, y detestaba ser avergonzado. A pesar que sabía que no era tan fuerte como otros Pokémon, siempre se enfrascaba en batallas donde pudiese demostrar que no tenía debilidad alguna. Una característica suya, la cual causó que terminara vagando en solitario.

Al estar cerca del tronco, de un momento a otro, este se movió. Ponyta se detuvo, y consternado, pues no comprendía como el tronco evadió el ataque siendo que estaba muy cerca de él. Al voltear detrás suyo, aquel árbol seguía en el mismo sitio, debió haberse movido pero un árbol no hace eso. Aunque, pareciera que sus ramas cambiaron de posición.

Ponyta dio otro relinchido, y volvió a emprender una carrera hacia el árbol. Pero, nuevamente, herró el ataque, y el árbol nunca sufrió un solo rasguño. Su Pokémon pudiese no verlo, pero Dawn, y los demás espectadores si. Aquel Sudowoodo se movía cada vez que Ponyta estaba cerca suyo, y mientras lo hacía, se burlaba, como si estuviese bailando y divirtiéndose con el equino.

Por su parte, Gardenia estaba satisfecha. A pesar de haber dado una batalla lamentable contra el miembro del equipo Rocket, todavía podía demostrar que era una gran entrenadora y líder de gimnasio, capaz de mantener a sus Pokémon sin daños en una batalla.