– Aether, no me gusta decirte esto de verdad...pero te ves horrible desde que volviste de Inazuma, no sé si podrías decirme que fue lo que pasó. Lo único que pude escuchar en estos días es que ya no hay decreto justo después que estuviste allá e incluso abrieron la frontera con Liyue –.

El rubio se detuvo en medio del camino hacia el restaurante Wanmin después de ser recibida en la entrada por Xiangling, ella la estuvo esperando para estar con él y preguntarle todo lo que vió, pero el chico no podía ocultar cierta forma de caminar con algo de dificultad y aspecto tan deprimente que hizo frenar el entusiasmo de la chef que estaba más preocupada por él.

– Jeje...es muy difícil de explicar, peleé dos veces con la Arconte Electro, tuve que involucrarme en una guerra civil y tratar de detener que la nación fuera manipulada por una conspiración de los Fatui, perdí dos amigos que había hecho allí y creo que terminé descubriendo que la historia de Inazuma es más trágica y oscura de lo que hubiera imaginado, tanto que me acabó afectando un poco también –.

No estaba de ánimos para estar nervioso o separarse de la repentina cercanía de la chica de cabello azabache a él, sujetándolo del brazo para darle algo de apoyo y solo respondió con una sonrisa a medias sin energía, llena de cicatrices luego de completar su viaje por la nación de la eternidad.

No quería mostrarle a nadie que estaba comenzando a sufrir los golpes de descubrir cada vez más secretos en Tevyat y los enemigos más fuertes de cada nación, no estaba relacionado solo a las naciones, sino a su hermana y lo que puede pasar en cualquier momento con el orden Celestial.

– ¿Podrías hacer algo por mi, si no es mucha molestia? –. Aether trató de aligerar un poco el amargo ambiente que circulaba por su estado y sus propias palabras anteriores, buscando algo de ayuda.

– Si puedo hacer algo además de prepararte una deliciosa comida, ¡estaría encantada de que me pidas cualquier cosa! –.

– Te lo pediré después que nos prepares un banquete a mi y a Paimon, diría que hasta ella te extraño mas que yo solo por tus platillos mientras estábamos en Inazuma, ha sido muy difícil para los dos...jajaja – .

Para Aether el hecho de volver a Liyue le devolvía un poco el alma de buenas energías y una luz reconfortante después de su paso por la tormenta que era Inazuma. Es consciente que si no fuera por la espera de Xiangling, querría irse lo más rápido posible de Tevyat y terminar el viaje por las Siete Naciones para llevarse a su hermana.

La chica a medida que fue entrando más en los pensamientos sobre Aether y iba conociéndolo, comprendió que iba en busca de algo valioso y no es un simple aventurero porque así lo quiso.

Encontrar a alguien que podía hacer tantas cosas buenas y mostrarse tan amable mientras comenzaba a llevar más heridas difíciles de esconder detrás de su espalda, fue algo que hizo verlo de una manera distinta y disfrutar aún más de el tiempo que disponga junto al viajero.

¿Por qué se detiene y no termina su viaje de una vez?, ¿por qué siente la necesidad cada vez que puede de hacer una parada en el restaurante Wanmin y encontrarse muy emocionado con la cocinera tan despreocupada que también adoraba descubrir nuevos sitios y lo esperaba a él más que nadie?

Xiangling sentía fuertes latidos cada vez que veía de reojo a un cabello dorado y a una pequeña chica voladora sentados en una mesa o a fuera del restaurante, hay veces que no se contiene y ha mostrado su estado de ánimo al lanzarse para abrazar al viajero después de un tiempo sin verlo.

¿Por qué él se toma la molestia de buscarla?, ella no lo sabe sabe, pero no tiene porqué esconder sus emociones cuando lo ve después de un tiempo fuera de de Liyue.

Xiangling apenas ha tenido momentos en los que ha sentido tristeza, más cuando ha dedicado tanto para ser una gran cocinera, pero la impotencia de lo que ha tenido que ver y enfrentar Aether le hizo darse cuenta que hay muchas cosas que guarda este mundo.

Hay una parte de ella que quiere acompañarlo en su viaje para que no tenga esa cara, no le gusta tener que escuchar varias historias tristes o los malos momentos que ha pasado, o las heridas que ha tenido que aguantar.

Pero también estaba aliviada de que su vida no fuera igual de agitada como la de Aether, si es cierto que varias veces ha estado en problemas cuando está de caza de ingredientes ya sea en Mondstadt o Liyue, pero ha estado acompañada o se las arregla con su lanza y visión para que la situación no escale a más peligro.

La petición de Aether parecía normal, Xiangling no tenía idea de que sería pero estaba feliz de ayudarlo todo lo que pueda, y más si él mismo se lo pide con su suave voz suplicante.

– La comida estuvo realmente buena, sabes...si mi hermana estuviera conmigo, estoy seguro que amaría tus platos tanto como yo y Paimon –. Aether sonreía, pero su melancolía se hacía presente y Xiangling solo pudo mostrar una mueca apenada en silencio, conteniéndose con apretar los puños.

No quería que este encuentro se centrara en lo pesado que se sentía Aether después de estar en Inazuma, pero tal vez el problema era más por lo que le quería pedir.

– Aether, ¿para que necesitas que te ayude?, ¡vamos!; quiero que me cuentes lo que pasó a pesar de todo, no pudo haber sido tan malo –.

– Oh es verdad, ¿crees que podrías ayudarme a cambiar mis vendas?, hace tiempo que no las cambio y creo que se han hecho cicatrices nuevas con mi estadía por Inazuma...no me gusta culpar a alguien, pero esos soldados del shogunato, Fatui y especialmente la Shogun me hicieron las cosas muy difíciles –. Aether suspiró profundamente luego de recordar el dolor de los ataques electro en sus propia carne.

– ¡Facilito!, yo me he hecho varios rasguños o cortes cuando estoy fuera de casa así que sé cómo colocar vendajes o curitas, ¡después de eso podemos pasear un rato mientras hablamos y nos ponemos al día! –. Ella respondió animada moviendo vagamente la mano, mientras empujaba al viajero detrás de la cocina para ayudarle con los primeros auxilios y encontrar el cajón de vendas que tienen.

"Espera...¿por qué siento que algo se está quemando?". Fue el pensamiento que recorría la cabeza de la chica de ojos dorados mientras urgaba y sacaba la caja de primeros auxilios.

El viajero se sentó en la mesa que había y le dió la espalda, mientras retiraba su vestimenta sobre sus hombros para mostrarle con claridad de lo que estaba hablando.

– Oh... –. Sonó muy estupefacta mientras imaginaba el dolor de las heridas que dejaron casi cubierta por completo la espalda del viajero, las manchas de sangre estaban secas pero habían copado el color blanco por completo a uno oscuro y pálido.

Quería tratarlo y cuidarlo lo más suave posible, si hubiera sabido más de lo peligroso que es lo que hace el viajero todos los días, habría invertido mejor su tiempo cuando estuvieran juntos y es lo que ella se propondría a partir de ahora.

Lentamente retiró los vendajes mientras Aether la guiaba, dejando entrever unas horribles marcas moradas y marcas de varias armas que se clavaron en la piel tan pálida del chico de cabello rubio.

Una parte de ella le parecía majestuoso y sorprendente que él siga fortaleciéndose con las cicatrices que tiene, es algo que Xiangling no podría soportar al imaginarse tanto dolor en su cuerpo en cada pelea que tuviera.

– Ya después de haber visto cómo hay que quitarse la venda, espero que sepas como ponermela... –. Aether no sonaba muy afectado por las marcas, o por lo menos intento que no sonará así, mientras Xiangling cargaba una enorme presión en el pecho al ver con sus ojos el verdadero significado del viaje de Aether.

No es nada comparado a lo que ella hace en su viaje para buscar ingredientes por Liyue y Mondstadt.

– ¿Xiangling? –.

– ¿Te duele...verdad? –. Xiangling susurró, pasando con mucho cuidado posible sus manos enguantadas sobre la espalda del viajero, compadeciéndose de él.

– Sabes, es raro pero ahora que estás acariciándome, no siento ningún dolor ni nada extraño en mi espalda. Cuando ya se te quedan ahí de por vida, te acostumbras a las pequeñas y repentinas molestias que vienen de vez en cuando –. No estaba tratando de ponerse a dar pena frente a los demás, pero sería mentirse a si mismo.

– Confío en ti más que nadie, Xiangling. Solo tú y Paimon saben lo que tengo que pasar para seguir mi viaje, no estoy completamente seguro que podrá pasar al día siguiente cuando decida poner pie en la siguiente nación, si en lugar de recibir una herida más, recibo el golpe definitivo que dé todo por finalizado; mi viaje por Tevyat no se completará hasta que descubra todo lo que hay detrás de este mundo tan misterioso que atrapó a mi hermana –.

– ¿Es necesario que tengas que seguir torturándote por ella?, ¿por qué no ha entendido lo que sientes y en cambio mira a otro lado sin pensar el daño que puede ocasionar? –. Después de conocer de antemano con quién se encuentra ella, Xiangling aún quería tratar de hacerle entender a Aether que debía dejar de tratarla con la misma amabilidad de siempre.

– Hey...no digas eso, yo soy responsable de no saber nada de lo que le iba a pasar a Lumine, es mi hermana, así que no importa todo el tiempo que me lleve y las heridas que tenga, quiero que esté conmigo porque siempre éramos los dos. Tampoco quiero que se te ocurra acompañarme, es muy peligroso ya que no solo estoy tratando de salvar a mi hermana del Abismo, peleo contra todos los Fatui, habrán otros oponentes que se presenten en mi camino e incluso puede que haya más arriba desde los cielos... –.

Xiangling imaginó lo exhausto que era tener que enfrentar a tanta gente tan poderosa, incluso a los propios once de los Fatui que tenían el poder de un dios, pero no trató de darle mucho sentido a las palabras finales.

– No voy a detenerte Aether, tampoco podré acompañarte, pero no significa que no haré todo lo que esté a mi alcance. Al menos quiero que seas consciente que voy a estar deseándote todo lo mejor, por favor ven cuando puedas, lo primero que haré será recibirte con un delicioso banquete y después podremos hacer lo que sea si es que deseas pasar tu tiempo solo conmigo, aunque suene muy egoísta –. Aether asintió con una sonrisa más animada, tan brillante que recuperó el ánimo también a ella y le quitó todas las preocupaciones que tenía.

Ella comenzó a centrarse en terminar lo que le pidió, se distrajo tanto con las cicatrices del viajero que casi se le olvida que tiene que ponerle las vendas nuevas.

Tarareaba distraídamente mientras pasaba las vendas por sus heridas ya adheridas al cuerpo masacrado del chico. Todo estaba tan normal entre ellos que se notaba que el tiempo pasado desde hace meses había fortalecido su amistad tan fuerte.

Y entonces Xiangling abrió los ojos cuando pasaba la venda hacia el frente, justo en el pecho de Aether por primera vez.

"¿P-Por qué...siento tanto calor de repente?, ¡no dejé la cocina encendida!". Mucha confusión y pánico rodeó su expresión, Aether estaba tranquilamente con los ojos cerrados esperando a que terminara sin prisa.

Ella se quedó mirando directamente el pecho descubierto del viajero con los ojos cada vez más abiertos y sudando.

A pesar de no estar tonificado, las cicatrices que sobresalían al quitarle su vestimenta que carga siempre lo hacían ver...muy diferente a su perspectiva.

"¡¿Por qué no deja de hacer tanto calor?!, ¡¿por qué ahora ni siquiera puedo dejar de mirar el cuerpo de Aether?!".

¿Quizás era su piel tan suave y blanca?, ¿la forma en la que se mostraban sus cicatrices?, ¿un nuevo sentimiento que había estado ignorando y esto incluía la forma de ver al viajero?

¿Que pensaría su padre el chef Mao si supiera que su propia hija está tan cercana a Aether y no puede dejar de sentir sensaciones nuevas y extrañas con él?, justo como ahora...

Xiangling estaba temblando, boquiabierta y más roja como si hubiera comido un chile Jueyun.

Sus ojos estaban tan abiertos que no podían despegarse de mirar de esa forma a su amigo.

"No se está quemando la cocina...¡se me está quemando todo el rostro y la cabeza!". Gritó ella petrificada soltando pequeños jadeos ahogados.

– Xiangling, ¿por qué detuviste el vendado? –.

– ¡N-No abras los ojos!, e-e-es solo que...me distraje un poco con tu rostro –. Xiangling estaba tan nerviosa que no pensó bien en sus palabras y que eso empeoraría el asunto.

– ¿Hay algo en mi rostro? –. Aether sonriendo respondió algo preocupado alzando una ceja.

– ¡NO NO NO NO!, ¡olvida todo lo que dije! –. Xiangling estaba deseando cubrirse el rostro y salir corriendo hasta el otro lado del mundo, sentía que estaba tan roja que iba a desmayarse y que podía calentar un plato de comida con su temperatura, hasta sentía un pequeño goteo saliendo de su nariz. ¿Por qué estaba actuando tan estúpida ahora?, era la mayor vergüenza que había pasado nunca pero por suerte nadie los estaba observando.

Por lo menos no a simple vista...

Ella tuvo que pasar varias veces para colocar el vendaje sobre el cuerpo de Aether, al final le agradeció por ayudarlo pero no pudo pasar tiempo con ella porque Xiangling le dijo que iría a descansar, según ella fue un "día muy caluroso" lo dijo mientras tartamudeaba y miraba a todos lados menos a él.

Durante la noche en la Relajatera, Paimon terminó su cena rápidamente para dormir, no sin antes quiso decirle algo al viajero.

– Hey Aether, ¿dejarás que Xiangling vuelva a cambiar tus vendas cuando regreses de Sumeru? –.

– ¿Uhm?, ¿por qué dices eso? –. Estaba justo terminado su cena, cuando se detuvo para escuchar a su compañera que sonreía traviesamente.

– Lo digo porque la tendrías que haber visto cuando miraba tu pecho desnudo y lleno de cicatrices, parecía haber visto al ingrediente más delicioso y jugoso, parecía que te comería con la mirada como si fueras algo picante...jejeje –.

Aether abrió los ojos y soltó su tenedor sobre el plato mientras se atragantaba con su propia comida al pensarlo de nuevo.

– ¡Pffft!, ¡Paimon estaba comiendo! –. Comenzó a toser mientras se llevaba la mano fuertemente al traje, apretándolo sobre el pecho.

Aether se preguntaba si esa fue la razón por la que Xiangling estaba hablando tan raro al final y se dió cuenta, se sentía mal de ponerla incómoda y no estaba seguro si era buena idea pedirle algún día que volviera a ayudarle con las vendas.

– No te desanimes, estoy seguro que ella está esperando con muchas ansias el día para volver a ver tu pecho...¡digo para colocarte las nuevas vendas!, jejeje –. Paimon salió volando a su cuarto entre risas mientras Aether gemía de vergüenza.

– ¡Paimon!...¡Ugh!, ¿por qué no me dí cuenta de esto?, espero que eso no cambie nada entre nosotros ni lo haga más incómodo, es lo último que esperaría por hacer una estúpida petición. Mañana espero verla lo más temprano posible y aclarar las cosas –. Aether se sonrojó con el hecho de que Xiangling estuviera mirando mucho su pecho, tanto que intentó esconderse instintivamente al imaginarla igual de avergonzada que él.

Su amistad iba escalando progresivamente a algo más grande y diferente, los dos iban a notarlo tarde o temprano.