¡Estoy viva! :D :D :D Sé que ha pasado casi 1 año desde la última actualización, pero no, no he abandonado esta historia. Espero sus comentarios, ya que eso me motiva a seguir y espero que el capitulo 31 tarde menos. Nos vemos y feliz 2023 a todos mis lectores, sean nuevos o antiguos ;)


Twilight (angustiada): No, no, no, esto es grave

La princesa caminaba de un lado a otro, tratando en vano de calmarse y no apresurarse en sacar conclusiones, pero la situación era mala: Beetlejuice había escapado de prisión, sin nadie que supiera hacia dónde, y todo justo cuando creían haber encontrado la solución que tanto habían estado buscando.

Spike intentaba calmarla, pero ella parecía no escucharlo, hasta que Lydia finalmente se puso delante de ella y la detuvo con ambos cascos, aparentemente devolviéndola a la realidad, pero su mirada de preocupación permanecía intacta.

Lydia: Twilight, no debes estar angustiada, conozco a Beetlejuice, y algo me dice que no debe estar muy lejos

Twilight: Eso quiero, pero no puedo evitar pensar en él causando algún desastre en otro sitio, quizá hasta hiriendo a algún pony, no me lo perdonaría si eso sucede

Lydia: Él no es un fantasma violento, jamás le haría daño a nadie… Bueno, no a propósito al menos. Podríamos ir al sitio donde estaba preso y empezar desde ahí, quizá si tenemos suerte alguien vio hacia dónde pudo ir

Twilight (más tranquila): Es buena idea, podemos tomar el tren si aún no te sientes segura de volar una distancia tan larga

Lydia: Lo que sea más rápido, espero volver a casa con Beetlejuice pronto, además mis padres se preocuparán si vuelven y ven que no estoy

Twilght: -sonríe- No te preocupes por eso, el hechizo que lancé para traerte hasta aquí también detuvo el tiempo allá en tu mundo, una vez que vuelvas volverá a su curso normal y será como si nunca te hubieras ido, así que puedes quedarte el tiempo que gustes

Lydia: -se ríe un poco- Las princesas si que piensan en todo. Bueno, andando, estoy ansiosa por volver a verlo

Twilight cargó a Spike en su lomo y los tres se dirigieron a la estación de trenes de Ponyville, donde tomaron el primer tren que los llevaría hasta Canterlot.

El viaje fue rápido, pero mientras la princesa usaba el tiempo para hablar con su asistente sobre lo que harían una vez que encontraran al unicornio, Lydia ya no parecía tan segura como antes. Simplemente miraba por la ventana, aparentemente apreciando el paisaje que avanzaba junto con el tren, mientras una vez más se hundía en sus pensamientos. Se le notaba una mirada melancólica en los ojos, una que ya era común en ella desde el día en que Beetlejuice se fue de su vida.

O mejor dicho desde que ella lo echó de su vida, todo de una manera que sentía que la perseguiría por siempre.

Mientras miraba las montañas y los árboles, paisaje que le recordaba a su hogar, a ratos seguía viendo el rostro herido y triste que su mejor amigo le mostró después de que ella le dijera todas esas horribles palabras de las cuales todavía se arrepentía. Incluso el solo recuerdo era muy duro para ella, al punto en que no estaba segura de cómo iba a confrontar al fantasma una vez que llegara el momento, ni tampoco de si él la perdonaría. En silencio se prometió que si Beetlejuice no estaba dispuesto a hacerlo, volvería de inmediato casa y lo dejaría en paz, ya que no quería herirlo más de lo que ya lo había hecho. Fue una decisión dura, y sabía lo que la princesa y el dragón le dirían si lo decía en voz alta, por lo que prefirió callárselo.

No pasó mucho antes de que una lágrima brotara de uno de sus ojos, producto de todas las emociones que estaban volviendo a ella, mojando el pelaje de su mejilla, la cual secó rápidamente con su casco, todavía no pudiendo acostumbrarse al hecho de tener un casco en vez de mano en primer lugar.

Spike notó esto, y se quedó mirando a la pegaso unos instantes, sin que ninguna de las dos ponies se diera cuenta de ello. Quería decirle algo a Lydia, pero prefirió que ella sólo se desahogara por el momento, ya habría tiempo para conversaciones después. Lo primero era averiguar dónde podría estar aquel unicornio.

No bien llegaron hasta la ciudad capital de Equestria, Lydia ya se veía más compuesta, pues no quería que Twilight y Spike la vieran decaída. Pero en cuanto comenzaron a dar algunos pasos dentro de la ciudad, camino hasta el castillo donde estaba ubicada la prisión, Lydia no pudo evitar echar un vistazo a su alrededor, viendo cuán diferente era aquel lugar de Ponyville, dentro de lo poco que había alcanzado a ver de ese pequeño pueblo.

Un tiempo después, ya faltando poco para llegar al castillo, Twilight pudo ver de lejos a su hermano, quien estaba hablando con los guardias, pero tras acercarse un poco más, pudo oírlo más claramente, y no parecía nada contento.

Shining Armor: Es inaceptable que hayan permitido que Beetlejuice escapara, y lo es aún más que hayan permitido que la princesa Twilight Sparkle se enterara, creí haber dicho específicamente que no quería que ninguna de ellas lo supiera

Guardia: Pero señor, nosotros…

Twilight: ¡Shining Armor!

El unicornio blanco volteó, y su rabia pareció calmarse no bien vio a su hermanita acercarse volando en compañía de Spike y una pegaso a quien no reconoció. Pese a todavía estar molesto intentó sonreír.

Shining Armor: Twili, no esperaba verte por aquí tan pronto, ¿sucede algo? Bueno, además de lo que seguramente ya sabes -mira de reojo a los guardias-

Varios de ellos evitaron mirar a su capitán por la vergüenza, y aunque querían explicar lo sucedido dejaron que la princesa hablara con él.

Twilight: Necesitamos saber si alguien vio dónde pudo ir Beetlejuice, es importante que lo encontremos pronto

Shining Armor: Ordenaré a las tropas que hagan una ronda por la ciudad y pueblos cercanos, si lograron encontrarlo una vez, pueden hacerlo de nuevo, confía en mí

Twilight: Te lo agradezco

Lydia: -da un paso al frente- Disculpa, ¿es posible que pueda ir con ustedes?

Shining Armor (extrañado): ¿Quién eres tú?

Lydia: Soy Lydia Deetz, soy amiga de Beetlejuice, Twilight me ayudó a venir a este mundo para reunirme con él

El unicornio y los demás guardias miraron a la princesa, aunque el primero no se veía tan sorprendido, pues conocía las habilidades de su hermana y sabía de lo que era capaz cuando se le presentaba una tarea importante.

Shining Armor: Normalmente no permitimos que ponies civiles nos acompañen, pero si la princesa Twilight está de acuerdo, no tendré objeción

Twilight: Lo autorizo, ella los puede acompañar, ustedes busquen en la ciudad, yo patrullaré por aire para cubrir más terreno

Shining Armor: Perfecto -va con sus tropas- Ya la oyeron, irán con la señorita Lydia a buscar al fugitivo, procuren no dejar sitio sin revisar hasta que den con alguna pista. Nos reuniremos aquí en seis horas para ver qué pudieron averiguar, ¿entendido?

Se escuchó un fuerte "¡Si señor!" de parte de los ponies en armadura, y pronto se fueron para empezar con su trabajo. Un par de pegasos se fueron con Lydia para que ella los siguiera por aire, no bien ellos emprendieron el vuelo ella abrió las alas para seguirlos, pero Twilight la interrumpió.

Twilight: ¿Estás segura de querer volar? Tal vez sea más seguro que te quedes en tierra por ahora

Lydia: Estaré bien, no te preocupes por nada. Nos veremos al regreso

Muy segura de sí misma, Lydia aleteó y en pocos segundos ya estaba volando, tal como lo había hecho antes, y en poco tiempo ya iba tras los guardias. La princesa debía irse por su propio camino, así que se fue en la dirección opuesta para cubrir toda el área posible, mientras llevaba a su asistente con ella. Pero cuando ya pensaba irse, lo notó con la mirada fija en el cielo, casualmente en la misma dirección en que se había ido la pegaso.

Twilight: Spike, tenemos que irnos, ¿sucede algo?

Spike prefirió callar, no queriendo contarle a su amiga sobre lo que había visto mientras iban en el tren, así que sin más se montó en su lomo, tratando de sonreír.

Spike: Esa chica realmente es asombrosa, Beetlejuice tiene suerte de tenerla como amiga

Twilight sólo asintió a la vez que emprendió el vuelo también, dispuesta a cumplir con su parte del patrullaje, esperando que no fuera muy tarde para encontrar a aquel pony.

Conforme iban transcurriendo las seis horas acordadas, los pegasos miembros de la guardia real cubrían el cielo, mientras unicornios y ponies de tierra recorrían las calles de Canterlot. Entre todas las especies había grupos que permanecieron en la ciudad, en tanto los demás se dispersaron por las tierras vecinas a la espera de cubrir más terreno. Los unicornios apoyaban con su magia a los demás en caso de hacer falta y los pegasos buscaban hasta en las nubes de ser necesario, en una operación tan bien sincronizada que nadie creería que todo se hacía para buscar a un único pony, pero así era.

En Ponyville, decenas de guardias en armadura regresaron a las calles, como ya había pasado el día anterior, cosa a la cual los habitantes del pueblo ya parecían haberse acostumbrado desde la llegada de Beetlejuice, por lo que se hicieron a un lado y simplemente los dejaron trabajar.

Dicho pony, quien aún se encontraba en la misma fuente de antes, ahogado en su propia miseria, no pudo evitar percatarse de la presencia de los guardias, así que se limitó a secar sus lágrimas y ocultarse lo mejor que pudo con tal de no ser visto.

Dos ponies de tierra muy fornidos y con mala cara pasaron delante de la fuente de agua, no notando la nueva "estatua" que la adornaba, excepto uno, quien dio dos pasos hacia atrás para mirarla mejor, extrañado por su apariencia.

En su disfraz, el unicornio trataba de ser lo más convincente posible, esperando porque ese pony simplemente se alejara.

Guardia 1 (un poco más lejos): Oye, ¿pudiste encontrar algo?

Guardia 2: -lo mira- No, nada aún, creo que deberíamos ir hacia el otro lado del pueblo e interrogar a algunos ponies

Mientras el pony estaba distraído, un fuerte chorro de agua fría le llegó en la cara, al punto en que llegó a quitarle el casco, dejando al descubierto su melena azul, que ahora estaba completamente mojada.

Guardia 1: -va con él- Pienso igual, tal vez alguno tenga información valiosa que… -lo ve- ¿Qué te sucedió?

Guardia 2: -escupe algo de agua- ¡Esa estatua me empapó!

No viendo nada sospechoso en la fuente, el otro guardia no estaba seguro de si creerle a su compañero.

Guardia 1: Si… claro… Después puedes echarte un chapuzón en el agua, tenemos trabajo…

Un segundo chorro lo empapó también a él, luego al otro de nuevo, dejándolos tan mojados que la tierra bajo sus cascos ahora era lodo, dejándolos muy sucios.

Tras eso, ambos oyeron una risa muy estridente, miraron a la estatua, la cual era la que se reía, para después tomar el aspecto de un pony más "normal" si se le podía llamar así. Beetlejuice se reía tan fuerte que por poco acabó cayendo al agua también, pero antes de que eso pasara desapareció y volvió a aparecer delante de los guardias, usando traje de baño, lentes de sol y un sombrero.

Beetlejuice: Oigan, si quieren entrar a la piscina tienen que portar su salvavidas, ¿no saben que pueden ahogarse?

Colocó un aro salvavidas alrededor de ambos ponies, apresándolos mientras este se inflaba y se hacía más grande al punto en que finalmente explotó, dejándolos muy mareados, lo que le permitió escapar mientras reía.

Guardia 2: -recupera el conocimiento- ¡Es Beetlejuice! ¡No dejen que escape!

El pony se levantó como pudo y arrastró a su compañero, todavía mareado y atado a él, alertando a los demás guardias para que siguieran al unicornio, cosa que funcionó. En menos de un minuto todos los ponies de armadura corrieron en la misma dirección, persiguiendo al fantasma, quien corría como si su vida dependiera de ello, pero en su rostro no se veía un rastro de miedo, sino una sonrisa burlona.

Corrieron por muchos metros, con los habitantes del pueblo quitándose del camino para no ser atropellados en la persecución, la cual se extendió por varios minutos, hasta que en un momento Beetlejuice pareció desaparecer de su vista, lo que los obligó a detenerse.

Una de las guardias de mayor rango, una unicornio de color verde menta, ojos azules y algunos mechones blancos que se asomaban por su casco, alertó a sus compañeros para que estuvieran atentos, ya que sabían que aquel pony era impredecible.

Teniente: Que nadie se mueva, el fugitivo podría estar en cualquier lugar, mantengan los ojos abiertos y no se muevan

Nadie movió un músculo por casi dos minutos, algunos incluso empezaron a respirar más lento con tal de que el ruido que dejaban salir al hacerlo no los distrajera. Y por esos dos minutos no hubo señales de Beetlejuice, incluso temían haberlo perdido por completo.

Unicornio: -le toca el hombro a la unicornio- Oye amiga, ¿qué estamos esperando?

Teniente (susurrando): ¿Acaso estás sordo? Les dije que…

Pero al voltear se topó no con un compañero sino que con los ojos amarillos de otro unicornio de pelaje grisáceo, quien la miraba de vuelta.

Beetlejuice: Hola, ¿cómo estás?

Los casi treinta ponies del grupo armaron una pila justo en el lugar donde el unicornio antes estaba de pie, todo con tal de inmovilizarlo y evitar que se volviera a escapar. Hubo un forcejeo, algunos gritos y hasta un par de golpes, pero eventualmente se escuchó el clic de unas esposas que se cerraron alrededor de un par de patas. Todos ahí se levantaron, pensando que por fin todo había terminado.

Un silbido se oyó a lo lejos, todos voltearon hacia la fuente del sonido y pudieron ver a Beetlejuice tranquilamente recostado en la rama de un árbol, a varios metros de altura, sonriendo como si nada estuviera pasando.

Beetlejuice: -apoya su cabeza en un casco- Oigan, quizá yo no sepa nada sobre el ejército, pero ¿se supone que esposen a una de las suyas?

Todos vieron a quién tenían apresado, y muchos se asustaron al notar que habían esposado a su propia teniente. No sólo eso, la pobre unicornio parecía atontada, con su casco en el suelo y su armadura casi deshecha por la pelea.

Mientras los demás se preocuparon por levantarla y pedirle disculpas (algunos rogándole porque no le dijera nada a su capitán), Beetlejuice rió de nuevo y simplemente desapareció de donde estaba, confiado en que tras eso ya no volverían a molestarlo por un largo rato.

Sin saber realmente dónde ir, el unicornio decidió que por el momento la única forma de estar a salvo era ser, literalmente, invisible a los ojos de los demás, por lo que con su magia de fantasma se aseguró de ahora ser sólo poco más que una sombra, con lo que podía caminar libremente por el pueblo sin que nadie se percatara de él.

Regresando al sitio donde antes había estado descansando, sólo se puso cómodo, y tras un rato vio a los guardias retomando su búsqueda, para luego dispersarse por el pueblo. La teniente, ya recuperada, parecía muy molesta, obviamente se le notaba ansiosa por esposar ella misma a Beetlejuice en cuanto lo tuviera en frente.

En el cielo, lejos de Ponyville, los guardias pegaso y Lydia sobrevolaban el centro de la ciudad. Iban camino hacia un área montañosa y campo abierto que quedaba al norte del castillo principal, esperando tener suerte allí.

Ambos guardias iban bastante adelantados, pues ya habían volado grandes distancias antes, pero tras ellos la pegaso más joven se quedaba cada vez más rezagada. Sus alas le dolían y se estaba quedando sin aire, no muy segura de poder aguantar mucho más.

Lydia (sudando): Twilight tenía razón… Quizá debí haber buscado por tierra

Pegaso 1: -voltea y la mira desde lejos- ¡Señorita, debe apresurarse, recuerde que sólo nos quedan tres horas!

Lydia: ¡Ya voy!

Aleteando más fuerte, la pony hizo todo lo posible por alcanzar a ambos guardias, pero se había esforzado tanto que ya hasta le era difícil volar derecho, pero ya quedaba menos, sólo debía avanzar un poco más.

Conforme el lugar donde aterrizarían se hacía más visible a Lydia se le nublaba la vista, apenas pudiendo distinguirlo. Sentía el pecho cada vez más apretado y sus alas parecían no querer responderle. Sin notarlo, el suelo parecía más y más cerca.

Pegaso 2: -mira a su compañero- Oye, ¿la chica sigue detrás de nosotros?

Pegaso 1: -la mira- Si, pero no se ve muy bien ¡Señorita Lydia! ¿Puede continuar?

Lydia apenas oyó eso último, su vista ya estaba completamente nublada para ese punto, pudiendo jurar que escuchaba su corazón latiendo acelerado.

Lo último que fue capaz de escuchar fue la voz de ambos guardias gritando espantados al verla precipitándose rápidamente hacia el vacío luego de desmayarse.

Ajena a todo eso, Twilight se encargaba de guiar a otros guardias que habían ido a buscar a orillas del río que separaba a la ciudad en dos mitades.

Twilight (levitando un reloj de arena): ¡Dense prisa señores, faltan dos horas, cuarenta y dos minutos y veintiséis segundos para que se acabe el tiempo!

Todos los ponies presentes hicieron un saludo en señal de obediencia antes de continuar con lo que hacían.

Algunos de ellos habían notado la tierra removida dejada por el túnel que el unicornio había cavado bajo tierra, por lo que lo siguieron y pudieron dar con el punto exacto donde este se detenía, que era a unos cuatrocientos metros del castillo.

La falta de huellas les dejó claro que el unicornio, o se había ido flotando, o probablemente había desaparecido. Suponiendo que fuera lo segundo, eso les dio a los guardias una idea, y para llevarla a cabo recurrieron a un par de compañeros unicornios, aquellos que poseían magia lo bastante poderosa como para poder ser de ayuda.

Tras inspeccionar con cuidado el lugar, pudieron notar algunas partículas de magia que aún estaban revoloteando en el aire. Eran minúsculas, del mismo tamaño que el polvo normal, pero al verlas uno podía darse cuenta de que se trataba de esencia mágica, aunque no de una magia cualquiera sino una que no pertenecía a su mundo. Al parecer iban por buen camino.

Decidieron no avisar de inmediato a la princesa sino esperar hasta hacer una prueba ellos mismos. Recogiendo la esencia mágica y mezclándola con la suya propia, lograron recrear de manera precisa lo que había ocurrido allí menos de veinticuatro horas antes, pudiéndose observar la silueta brillante de lo que claramente era un pony unicornio saliendo de la tierra, para elevarse varios metros sobre el suelo y después desaparecer. Pero dicha recreación no terminaba allí, pues lo siguiente que pudieron observar era el lugar donde Beetlejuice apareció solo segundos después.

Guardia: Lo tenemos, hay que avisar a la princesa de inmediato

Faltando cada vez menos para que el tiempo terminara, los guardias regresaron con Twilight para que viera lo que acababan de averiguar, pero no fueron lo suficientemente rápidos, pues los guardias pegasos se les adelantaron, pero no por el motivo que ellos pensaban.

Pegaso 1: -aterriza- Princesa, tenemos malas noticias

Twilight (sin dejar de mirar el reloj): Sea lo que sea espero que… -lo mira- Por Celestia, ¿qué ocurrió?

Tirando el reloj, la alicornio se acercó al guardia con rostro preocupado, pues ambos pegasos no venían solos. Uno de ellos cargaba a Lydia, inconsciente, tras haberla salvado de una violenta caída solo minutos antes. Su rostro parecía mostrar dolor, y sus alas continuaban abiertas producto de los calambres que había sufrido mientras volaba.

Twilight: Rápido, llévenla al castillo -mira a los demás-. No detengan la búsqueda, yo vuelvo enseguida -los sigue-

Sólo diez minutos más tarde, Lydia descansaba en una cómoda cama en una de las habitaciones de invitados al interior del castillo, y tan sólo cinco minutos después de eso el médico real ya se encontraba examinándola, en tanto la princesa esperaba en el pasillo, rogando porque no fuera nada grave.

Twilight: ¿Qué pudo haber pasado?

Spike: No lo sé, pero estoy seguro de que Lydia saldrá de esta, sólo debemos tener calma

Para cuando la princesa ya se estaba impacientando, la puerta finalmente se abrió, dejando salir al médico, un unicornio algo mayor de pelaje de un tono gris muy oscuro y melena negra con muchas canas, con ojos que mostraban cansancio.

Twilight: ¿Cómo está ella?

Doctor (limpiando sus anteojos): -suspira y se los coloca- Le seré honesto alteza, la pegaso no luce muy bien

Twilight: ¿Es muy grave?

Doctor: Pues por lo que pude ver la pobre pony padece de falta de sueño, y además de estar muy delgada sus alas presentan algunas lesiones, no es de extrañar que no haya soportado un simple vuelo. Pero no se preocupe, algunos días de reposo y tres comidas al día deberían ser suficientes para que se sienta mejor y recobre algo de peso

Twilight: -sonríe- Es un alivio saberlo -mira a Spike, quien le sonríe también-

Doctor: Pero ese no es el problema, lo que me preocupa es que pueda estar pasando por un severo estado anímico que la haya llevado a terminar así. Hay veces en que nuestras emociones son tan fuertes que terminan controlándonos, impidiendo que podamos llevar una vida normal, me temo que la señorita Lydia pueda estar pasando por algo así ahora, ¿saben si ha pasado por impactos emocionales fuertes últimamente?

Twilight: A decir verdad, si, sabemos lo que le ocurre, pero temo que es una larga historia

Doctor: Lo comprendo. Bueno, ella ahora está durmiendo, recomiendo que la dejen descansar por ahora, procuren que coma y beba lo suficiente. Si ven alguna recaída no duden en llamarme

Twilight: Le agradecemos la ayuda doctor

El unicornio hizo una reverencia frente a la princesa y se fue, dejándola sola con su asistente. Este último abrió ligeramente la puerta de la habitación, donde pudo ver a la pegaso descansando en la cama, profundamente dormida, no pudiendo evitar pensar en lo familiar que se le hacía aquella escena. Suspirando, volvió a cerrarla y miró a su amiga, quien parecía pensativa.

Spike: Lydia estará bien, está con nosotros ahora

Twilight: Lo sé, pero ya oíste lo que dijo el doctor. Empiezo a creer que la separación entre ella y Beetlejuice la afectó más de lo que pensamos, tenemos que encontrarlo lo antes posible

Spike: Volvamos afuera, los guardias pueden haber encontrado algo que nos sea útil

Haciendo caso al pequeño dragón, ambos regresaron al lugar donde continuaba la búsqueda, pero no alcanzaron a salir del castillo cuando varios guardias se presentaron ante ellos con semblante muy serio, como si tuvieron algo importante que decir.

Unicornio 1: -hace un saludo- Princesa, averiguamos algo importante que debe ver cuanto antes

Sin decir nada más, la alicornio siguió al pony hasta el sitio donde habían estado investigando. Con rostro serio tuvo que ver la recreación varias veces para estar segura de que lo que veía era correcto, pues al parecer Beetlejuice estuvo todo ese tiempo más cerca de lo que ella había pensado.

Unicornio 2: Estamos listos para recibir sus órdenes alteza, ¿quiere que volvamos con usted a Ponyville?

Twilight (sin mirarlo): Todavía no, avisen a Shining Armor y reúnan a más miembros de la guardia real, partiremos allí en media hora -lo mira-. Pero es muy importante que al menos dos se queden a vigilar que nadie moleste a Lydia, está muy delicada ahora y necesita descansar, ¿está claro?

Cada guardia hizo un saludo y pronto se dirigieron a buscar a su capitán para darle las noticias. Pronto, los guardias pegasos llevaban a los demás en carros tirados por ellos mismos, esperando aterrizar en Ponyville lo antes posible.

La situación era cada vez más tensa, ya que el unicornio podía volver a escapar, pero debían hacer lo posible por encontrarlo y reunirlo con Lydia antes de que se volviera aún más problemático, pero también por el bien de ella. En el momento en que la pegaso llegó a Ponyville, para Twilight era una habitante más de Equestria, y como princesa, su deber era proteger a cada pony dentro de su reino, incluso si era difícil.

Para cuando los guardias, guiados por la alicornio, llegaron de vuelta al pueblo, el grupo que había llegado primero salió a recibirlos, tratando de lucir lo más compuestos que podían, pero sin ocultar una noticia importante.

Teniente: Que bueno que llegaron, logramos dar con el fugitivo, pero se nos escapó, necesitamos desplegarnos por toda el área y buscarlo, aquellos que posean magia no duden en usarla, ¿está claro?

Los guardias obedecieron y sin perder tiempo informaron a su princesa al respecto.

Twilight: Muy bien, vayan a inspeccionar el pueblo, yo haré lo mismo. Spike, ven conmigo -se va con él-

Ponyville ahora se encontraba aún más lleno de guardias de lo que ya estaba en un principio, y los habitantes del pueblo ya comenzaban a preocuparse, por lo que su trabajo debió ser lo más rápido y eficiente que se pudo, para no perturbar más la paz de aquel lugar.

Lo que dichos ponies no sabían era que el unicornio al que buscaban caminaba tranquilamente entre ellos, todavía invisible, haciendo lo posible por contener la risa al pensar en que nadie podía verlo.

Vio a una pony siendo interrogada por uno de los guardias, quien cargaba varios refrescos. El unicornio, aprovechando que estaba distraída, tomó uno de los refrescos y se fue de allí muy rápido. Sin más subió a un árbol y se quedó a observar el paisaje, no pudiendo evitar la risa al pensar en que todos esos ponies lo buscarían en vano por varias horas, sin nunca saber que estaba justo en sus narices.

Beetlejuice: -sonríe- Casi hasta me siento mal por los pobres, quisiera hacer algo por ellos -un bombillo aparece sobre su cabeza-. Y creo que ya sé qué

Riendo, el unicornio usó su magia de fantasma para crear un doble exacto de sí mismo, el cual colocó delante de un guardia. Dicho doble se veía muy real, salvo por un detalle.

Clon: ¡Oigan polizontes! ¿Me buscaban?¡Vengan por mí!

Los guardias en armadura persiguieron al unicornio, pensando que este se escaparía de nuevo, pero tal cosa no pasó. En cambio, este se quedó donde estaba mientras ambos ponies de tierra se lanzaban sobre él

Guardia: De acuerdo, vendrás con nosotros Beetlejuice… ¿Uh?

El pony sobre el cual estaban no sólo no era Beetlejuice, sino que ni siquiera era real, sino solo un muñeco que luego notaron era un globo con su forma. El globo no tardó en llenarse por sí solo de aire y explotar, haciendo que ambos guardias volaran varios metros de distancia, cayendo uno sobre el otro, acabando completamente mareados.

Mirando el penoso espectáculo desde su escondite, el unicornio rió por lo bajo. Esperó hasta que ambos guardias se fueron, sonriendo satisfecho por su jugarreta, pero no pudiendo evitar estallar en risa una vez que estuvo solo otra vez.

Beetlejuice: -se incorpora- Muy bien, van dos, veamos cuántos quedan

Desapareciendo y volviendo a aparecer en el centro del pueblo, el unicornio se dio cuenta de que era un ejército muy grande el que lo buscaba, pero eso no lo preocupó, ya sabía qué hacer.

Beetlejuice: Bueno, a trabajar, estos caballos de feria no verán venir esto

CONTINUARÁ…