¡Saludos, queridos lectores!
¿Les sorprende que haya actualización el día de hoy? Pues como mencioné en el capítulo pasado, aquél fue como regalo a MEDUSA (y por consiguiente, a ustedes), pero hoy le tocaba actualización a esta historia normalmente, así que este capítulo está dentro de "la programación". Espero que disfruten mucho este capítulo, pues Itachi revelará algunas cosas interesantes y Sasuke nos dirá el tipo de emociones que a su hermano le gustan comer n.n
Sin más, los dejo con la actualización de hoy n.n
Sasuke no tenía ninguna duda de que tanto la chica como su hermano habían comido aquella baya y si bien era la primera vez que él veía una en vivo, conocía perfectamente los efectos y cómo funcionaban. Sin embargo, su mente seguía pensando en la escena de su hermano besando a la humana y sentía como si la sangre le hirviera cada vez que la escena se repetía en su mente.
El joven ángel, podía identificar ese sentimiento muy parecido a cuando se sintió incómodo al saber que esa chica y su amigo tuvieron algo qué ver y la emoción en esa ocasión había resultado más fuerte que la primera vez.
Celos y envidia.
Por mucho tiempo, él pudo identificar esas emociones en los humanos al ser "hermanas" y la envidia era uno de sus platillos favoritos. Sasuke conocía a la perfección ambas emociones y su diferencia. La envidia es el deseo de algo que alguien más tiene y los celos son el miedo a perder algo que creemos que nos pertenece. Sin embargo, le fue difícil identificarlos en él, porque era la primera vez que los sentía en carne propia por una humana.
Había sentido envidia de ese beso porque quiso ser él el que estuviera en el lugar de su hermano probando los labios de la chica, pues anteriormente los habían interrumpido más de una vez; y había sentido celos, porque al ver la escena, temió que ella prefiriera los besos de su hermano y por ende, despreciara los de él.
—¿Cómo sé que realmente te comiste la fruta real y no hiciste algún truco para hacerme creer que lo hiciste o que comiste una falsa? —Karin preguntó aún descontenta, muy desconfiada y tratando de fingir que la acción del mayor no la había perturbado.
—Hazme tres preguntas y a todas responderé con mentiras, así podrás ver el cambio —respondió Itachi y justo cuando la pelirroja iba a alegar nuevamente sobre si él no había preparado todo aquello para engañarla, él se le adelantó a hablar— Me temo que si quieres más pruebas sobre si miento, no puedo dártelas, así que tu elije.
Karin miró inquisitivamente al ángel mayor y al ver que no tenía muchas más opciones, decidió usar esa posibilidad para tratar de buscar algo que le dijera que realmente, él había comido la baya y le hacía efecto.
—Bien, primera pregunta: ¿Por qué me besaste?
—Porque jamás había besado a una chica pelirroja —respondió Itachi y sus labios comenzaron a teñirse de rosa.
Ella se sorprendió con el cambio, pero seguía mirándolo inquisitivamente.
—Segunda pregunta: ¿Por qué si son hermanos, se comportan como enemigos?
—Porque es usual que los hermanos mayores molesten a los pequeños para demostrar su afecto ¿No es así? —sonrió juguetón al responder y sus labios se pintaron de rojo.
A pesar de que todo estaba saliendo como se suponía que tenía que ir, la razón le decía a Karin que no debía confiarse. Sin embargo, algo, quizá el instinto, le decía que podía confiar en las palabras del mayor.
—Tercera pregunta: ¿De qué color es mi cabello?
—Verde —respondió Itachi sin pensarlo y enseguida sus labios comenzaron a verse de un tono vino.
La pelirroja miró detenidamente los labios del chico tratando de encontrar alguna trampa aún cuando sabía que si la había, seguramente ella no podría verlo por ser una simple humana. Sin embargo, ella no sabía que su instinto, aquél que le decía que podía confiar en ellos, era acertado porque ella podía ver cada vez más con su Ajna, pero ella se seguía aferrando a la razón, la cuál le decía que no debía confiar en esos seres, porque además eran desconocidos.
—¿Te gustaría que te besara de nuevo? —preguntó Itachi al ver que ella no despegaba la vista de sus labios, aunque sabía por qué lo hacía, pero quería seguir con el tema que les apremiaba.
—¡No! ¡Claro que no! —exclamó la chica muy nerviosa y sus labios también se oscurecieron.
—Ni siquiera lo pienses —Sasuke le advirtió a la chica bastante enojado y a Itachi se le escapó una risita por la reacción de ambos.
Karin iba a protestar por la prohibición del azabache, pero al mismo tiempo se sintió contrariada, porque hacerlo, podría seguir delatándola sobre el hecho de que sí le había gustado ese beso, pero si de algo estaba segura, era que no le había gustado tanto como cuando Sasuke la besaba.
—Te sugiero, linda, que la próxima respuesta que des sea la verdad, o te acercarás mucho al veneno —Itachi le indicó recordándole que debía ser cuidadosa— No son muchas las mentiras que podemos decir antes de que el veneno actúe, así que ten cuidado.
—¿Por qué me pasan estas cosas a mi? —se preguntó Karin lamentándose y asustada por la advertencia— Yo sólo quería ir a una fiesta normal.
—Bueno, tus labios regresaron al rojo. El rojo te queda bien, pero sería mejor que pudieras evitar tenerlos pintados mientras la baya hace su función —comentó Itachi y sus labios también volvieron a ser rojos— Si olvidas el efecto, podría ser fatal. Sin mencionar que no te daría margen de mentir cuando te llevemos a casa y tu familia haga preguntas.
—Ni siquiera sé si es buena idea regresar a mi casa así. Si mi destino está en sus manos, no hay mucho que pueda hacer allí —sus labios se tornaron de color rosa.
—Aún si mi hermano decide dejar que sus almas peleen por consumir a la otra, tu puedes seguir viviendo tu vida normal por el momento —sus labios se hicieron rosas— Hasta que él no tome una decisión, no me alejaré de ustedes, así que tampoco debes preocuparte de que otros ángeles los busquen o los ataquen.
Karin notó cómo los labios del mayor dejaron de ser rosas y volvían a su tono natural y ya que no tenía otra forma de saber si ellos decían la verdad o no y que de hecho, podía ver en el espejo que ella también había sufrido cambios al ser honesta con su preocupación, no tuvo de otra que aceptar lo que le proponían.
—Sólo una cosa antes de volver a mi casa —dijo al recordar que ellos aún no habían comido la baya cuando el mayor le dijo que no había más opciones— ¿De verdad yo no tengo más opciones en esto?
—Sasuke podría sacrificarse entregándote su alma completa, pero no es algo que tú puedas elegir. Si alguno quiere entregar su alma, debe ser por voluntad y sin dudas. Si existe otra opción, la desconozco, pero es difícil que exista —contestó Itachi— Aunque claro, si por capricho del ser superior se hace algo al respecto, esa podría contar como otra alternativa, pero pienso que sería más sencillo que alguno de ustedes cediera a que eso pasara.
La chica vio que no hubo cambios en el color de los labios del joven, lo que la dejó muda. Sus opciones eran limitadas y estas dependían de que el otro ángel estuviera de acuerdo con ella. La única opción que consideraba más benéfica para ella, era que él se convirtiera en humano, sin embargo, al parecer esa era la opción que el chico más rechazaba.
—Toma a tu novia y vamos a su casa —Itachi le indicó a su hermano y Karin quedó sorprendida de que los labios del ángel permanecieron con su color natural. Ella y Sasuke no eran novios, así que técnicamente eso era una mentira. ¿No?
Entonces ¿por qué sus labios permanecieron de su color natural? ¿Acaso esa era una prueba de que él de verdad no había comido la baya? ¿Estaba usando un truco para cambiar el color de sus labios y le había fallado en ese momento?
Si aquello había sido un fallo de sus mentiras, iba a tener que ser más observadora al respecto porque temía que aquello significara que de verdad era su novia sin ella haber aceptado, como en las novelas gráficas donde las chicas tenían un novio fantasma o parecido. Por el momento, iba a fingir que no se había dado cuenta para que ellos se confiaran y quizá, así ellos tendrían más errores.
—¿Tengo que ir en brazos de él? —preguntó Karin.
—Déjate de tonterías —Sasuke resopló dispuesto a tomar a Karin en brazos para levantar el vuelo.
—¿Te molesta que él te lleve? —Itachi preguntó y ello hizo que el menor de los ángeles se detuviera a esperar una respuesta, pues quería saber si a ella le molestaba estar con él.
—Si… bueno, no… Es que… me siento bien junto a él, pero me enoja que estoy obligada a que me guste —respondió Karin que al principio quiso mentir, pero recordó la baya. Sus labios volvieron a su color natural.
—No estás siendo obligada a enamorarte de Sasuke. Aún si él no hubiese puesto la mitad de su alma en la tuya, si lo tratabas lo suficiente te hubieses enamorado —explicó Itachi— El proceso se dió más rápido porque sus almas se conocieron directamente, sin engaños, sin dramas externos o prejuicios de cada especie.
—Esa es una mayor razón para no querer ir con él. No sé cómo procesar esto —espetó la chica sin tener cambios en sus labios, lo que estrujó el corazón del ángel menor.
—Te llevaré yo, entonces —sugirió Itachi dispuesto a acercarse a ella.
—¡No la toques! —exclamó Sasuke amenazadoramente.
—¿Y si tomamos un taxi? —sugirió la pelirroja.
—Llegaremos más rápido volando. Especialmente porque con el apagón, esta área resultó muy afectada —le recordó el mayor notando que la chica seguía renuente— Hagamos algo, si dejas que Sasuke te lleve, en el camino te diré por qué no actuamos como hermanos.
—Aún si dices que no, no voy a dejar que él te lleve. Podría intentar algo contigo.
—No deberías ponerte así, no creo que tú hermano me haya besado sólo por qué sí. ¿Verdad? —comentó Karin que ahora pensaba que quizá el mayor lo había hecho para distraerla y que ella no se diera cuenta del cambio de la baya. En el último de los casos, podría ser porque fuera parte del proceso para hacer que la baya funcionara en ella.
—Itachi es un ángel que provoca emociones de lujuria, orgullo y miedo para poder comer —respondió Sasuke enojado, no sólo por saber los platillos favoritos de su hermano, sino porque había recordado que por culpa de los claros, habían sido interrumpidos en su momento más íntimo— Probablemente él haya querido acostarse contigo desde la primera vez que te vio para alimentarse.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es eso?! —preguntó Karin nerviosa, pues no entendía el proceso de alimentación de los ángeles y si bien Sasuke se lo había resumido, era difícil de asimilar, especialmente porque no entendía cómo era que ellos comieran emociones.
—Eres muy sexy y eres fácil de excitar —respondió Itachi encogiéndose de hombros sin guardarse nada. Sus labios no cambiaron de color.
—¡No soy una chica fácil! —exclamó Karin enojada. Sus labios tampoco cambiaron.
—No dije que te acostaras con cualquiera porque sí, sólo dije que te excitas fácil cuando ves a alguien que te parece atractivo. Dejas volar tu imaginación —aclaró Itachi— Eres el tipo de humana que me gusta para comer. No reprimes tu sexualidad, pero eres cuidadosa con a quién eliges. Perfecta para ser cazada por mí.
—¡Deja de decir estupideces! ¡Sólo vámonos! —gruñó Sasuke cargando a Karin y dispuesto a evitar que su hermano se le volviera a acercar, emprendió el vuelo de regreso a la casa de la chica.
El movimiento rápido del ángel, tomó a Karin por sorpresa, por lo que soltó el espejo cuando se la llevó y este se rompió.
Sasuke jamás se había enamorado antes, lo más cercano a ese sentimiento, era cuando de vez en cuando, tenía antojo de otras comidas, entre ellas la lujuria aunque fuera la que menos provocaba voluntariamente. En esos casos, para él era fácil encontrar comida, especialmente, porque sin importar la emoción, siempre era más delicioso cuando el ángel que iba a comerla la provocaba.
Dicho lo anterior, Sasuke se había acostado con algunas mujeres, pocas a decir verdad y sólo con el fin de probar un buen platillo de lujuria cuando los demás se tornaban aburridos. De hecho, aún para ser un ángel de mil seiscientos años, podría decirse que había estado con pocas mujeres y por ninguna de ellas sintió celos o algún tipo de aprehensión. Empero, con Karin las cosas parecían ser muy diferentes, todas a raíz de haber entregado la mitad de su alma.
El primer indicio de todo ello, había sido cuando la besó. Ese calor interno era algo que jamás había sentido, pues era diferente del calor provocado por la excitación, era más bien confortable; eso, sin mencionar que después sí que se excitó. La segunda señal, había sido la incomodidad en su pecho cuando ella confirmó que tuvo algo qué ver con el albino, una que no reconoció e ignoró en su momento, pero que en realidad se trataba de celos.
La tercera había sido la excitación que sintió al besarla. Es decir, aún los ángeles que comían lujuria, tardaban en excitarse lo suficiente para tener sexo, por ello jugaban con sus víctimas primero, así que para aquellos que no tenían como predilección la lujuria, llegar a ese punto era más difícil. En cambio, con un beso apasionado, Sasuke había sentido un gran deseo sexual por la pelirroja y además, era un deseo que se sentía diferente, pero no sabía por qué ni cómo explicarlo.
Y sí, los celos y la envidia que sintió por causa de su hermano eran la cuarta evidencia, la cual, había sido más exacerbada que con Suigetsu, no sólo porque entre más tiempo su alma pasaba con la de la pelirroja, mejoraba la sincronización de sus almas, sino también porque él sabía el cómo se manejaba su hermano. Es decir, obviamente el albino sabía atraer a las chicas, pero tal como lo mencionó, no podía conservarlas, mientras que su hermano… él podía jugar con su víctima tanto como quisiera.
Itachi sabía cómo mantener el interés de las mujeres e incluso de los hombres si se le antojaban y como siempre buscaba personas difíciles, se quedaba con ellas hasta que se aburría de comer lo mismo. Por ello, a pesar de que él fuera un ángel que comía lujuria, tenía pocas parejas sexuales para ser un ángel de ese tipo, aquellos que los humanos llamaban súcubos e íncubos.
Con todo ello en mente, Sasuke no pudo soportar la idea de que esa humana, aquella a la que sólo se había acercado porque la vio llegar a la fiesta y sabía que así, sus antiguos compañeros, no sospecharían de su plan; aquella a la que había puesto la mitad de su alma para poder salir de un aprieto y aquella que le había dificultado el trabajo de recuperar su fragmento de alma, fuera a caer en la trampa de Itachi y la alejara de él.
—No te entiendo —Karin resopló después de haberle reclamado por haberla cargado de forma inesperada, pero él ni siquiera le prestó atención porque estaba ensimismado pensando en lo que su hermano le había dicho. Aún así, permanecía bastante pendiente de alejarla de él.
—No te tomará mucho tiempo entenderlo —se oyó la voz de Itachi que los había emparejado en el vuelo en poco tiempo.
—¿Por qué querría entenderlo? Él quiere deshacerse de mí —refunfuñó la joven con un leve sonrojo.
—Aún está a tiempo de cambiar de opinión —respondió Itachi— Aunque podría decidir apropiarme de ti.
—¡No le pertenezco a nadie! —exclamó Karin aún más sonrojada, especialmente porque sintió que el chico que la llevaba en vilo, la pegaba más a su cuerpo.
—¿Acaso no te gustaría divertirte? Incluso, podríamos encontrar diversión los tres —sugirió Itachi mirando de reojo a su hermano, quién gruñó enseguida.
—¡No me preguntes esas cosas! ¡No voy a responder!—exclamó la chica más que roja y apenas recordando que si contestaba un sí o un no, ellos sabrían si mentía o decía la verdad— Dijiste que me dirías por qué no se compartan como hermanos.
Karin quería cambiar de tema, pues mientras la baya que le habían hecho comer siguiera haciendo efecto, temía que preguntas como esa, en la que la razón y los deseos se contraponían, revelara cosas que no quería aceptar.
—Realmente te interesa ese tema ¿verdad? —señaló Itachi satisfecho con la reacción de ambos.
—Si, mucho —respondió ella insistiendo en cambiar de tema— ¿Puedes explicarme?
—No somos hermanos de la misma forma en que ustedes los humanos lo son —dijo Sasuke para introducir el tema y que a Itachi no se le fuera a ocurrir seguir con los comentarios tan molestos que estaba haciendo desde hacía un rato.
—¿Cómo es eso? A mi me parece que son muy parecidos —comentó Karin confundida— ¿O es que acaso son medios hermanos?
—Los humanos nacen por medio del sexo, nosotros los ángeles no nacemos, nos crean —siguió explicando el azabache.
—¿Los crean? Pero acabas de decirme hace poco que sí pueden tener relaciones —comentó Karin más intrigada y confundida— ¿Cómo es eso de que los crean? ¿No me estás mintiendo?
—Los ángeles fuimos creados en semejanza a los humanos para poder integrarnos a ustedes, ya sea para nuestra labor o por si decidimos renunciar a nuestra divinidad, por eso tenemos órganos sexuales y funcionan en todo, menos para reproducirnos. Al menos no siendo ángeles —explicaba Itachi para darle la garantía a la chica de que estaban diciendo la verdad— Como no podemos reproducirnos y también morimos, aunque vivamos más que los humanos, existen siete ángeles artesanos que crean a los nuevos con barro y nubes y les implanta un alma. Así mismo, existen dos aprendices por cada artesano, uno mucho más joven que el otro.
—¿Sólo siete?
—No morimos tan fácil, así que hay un control sobre la creación, por eso tampoco nos reproducimos como ustedes —respondió Sasuke.
—Cuando un ángel muere, se revisa el conteo de los que somos, de los que siguen siendo claros y los que siguen siendo oscuros y con esa información se toma una decisión de qué artesano hará el reemplazo de ese ángel —siguió Itachi— A veces se crean más de uno si en el conteo se registra que hubo más ángeles negros desde la última vez que se revisó el inventario o simplemente se aumentan para lidiar con desastres o eventos particulares.
—Eso quiere decir… que no son hermanos de verdad —comentó Karin sorprendida.
—Como dije, no lo somos de la forma en que lo son los humanos, pero finalmente, Sasuke y yo fuimos hechos por el mismo artesano. Es como si fuera nuestro padre ¿Me entiendes? —aclaró Itachi— Es por eso que nuestros nombres van acompañados de la firma del artesano, en nuestro caso, Uchiha, aunque sirve como apellido para mezclarnos entre los humanos. El que nos parezcamos, es porque podría decirse que el artesano ha hecho tantos de nosotros, que prácticamente tiene un molde en las manos —se adelantó a lo que notó que la chica preguntaría— Cualquier diferencia notoria que pueda tener algún otro de nuestros hermanos, puede atribuírsele a los aprendices que heredarán la firma cuando su maestro perezca.
—¿Entonces no tienen una familia? ¿Un padre y una madre que les brinde amor y cariño al nacer? —fue la siguiente pregunta de la pelirroja, y pudo notar gracias a su Ajna, que ambos hermanos parecieron dar un respingo.
—Hay ángeles encargados de cuidar a los bebé y otro para niños para que puedan enseñarnos las reglas, los deberes y podamos practicar y entrenar, para que una vez que todo eso quede claro, empecemos a trabajar en nuestros deberes —respondió Itachi después de una pausa de silencio que si bien no fue larga, fue lo suficientemente notorio que aquellas preguntas les había causado algo— Lo más cercano a familias que tenemos, son los compañeros, cuidadores y maestros con los que convivimos en nuestra formación, pero rara vez los volvemos a ver una vez que se forman los equipos de trabajo, los cuales se convierten en nuestra siguiente familia.
—¿Ustedes renunciaron a su familia porque no querían seguir las reglas? —preguntó Karin como una duda genuina, no para juzgarlos, pues ella no conocía esas reglas que tenían que seguir. Además, el hecho de que su vida se dedicara únicamente al trabajo, ya le parecía horrible.
—En mi caso, no duré demasiado tiempo en el equipo de trabajo al que me asignaron, pues enseguida me consideraron para otros puestos y los rangos particulares o los más altos por lo regular se llevan en soledad —explicó Itachi recuperando el humor— En cuanto a Sasuke, él tampoco estuvo mucho tiempo en su equipo, aunque sí que estuvo más que yo con el mío. No estoy seguro de cuánto, pero me parece que fueron ciento veinte años. ¿No?
—Sólo cien.
—¿Cuánto vive un ángel en promedio? —preguntó Karin, pues cien años ya eran mucho para una humana.
—En promedio, siete mil quinientos veinticinco años humanos —respondió Sasuke muy serio y Karin casi se le cae de las manos porque dio un salto al oír el número.
—¿Cuántos años tienes? —Karin preguntó tras gritar y aferrarse a Sasuke cuando sintió que casi se caía.
—Mil seiscientos —respondió el azabache y enseguida de ello, aterrizó frente a la casa de la chica.
—Dos mil cien —contestó Itachi cuando notó que la chica volteó a verlo con la duda en los ojos después de que este aterrizara.
Karin se quedó en silencio procesando la información, pues obviamente un ser que vivía más de mil años, iba a considerar que cien años no eran la gran cosa.
—Sería mejor que entres a tu casa. Sasuke y yo vamos a hablar, pero estaremos cerca —comentó Itachi sacando a la chica de sus pensamientos— Puedo contarte más de esto después. También me gustaría hablar contigo a solas.
—No lo voy a permitir —advirtió Sasuke tomando a la chica, que aún no bajaba al piso, con aprehensión.
—¡Bájame! —exclamó Karin al darse cuenta que seguía en brazos del chico, pero este hizo caso omiso— ¡Vamos!
—Vamos arriba —Itachi le indicó a su hermano antes de volar al techo de la casa.
—¡Chicos! —exclamó Karin dando un salto en los brazos del joven y peleando un poco con él, plantó los pies en el piso y corrió hasta el auto de Suigetsu.
Con todo lo que había pasado, ella había olvidado a sus amigos y le había sorprendido verlos dormidos… o quizá desmayados en el carro de Suigetsu. Era como si nunca hubiesen bajado y se hubiesen quedado dormidos en el carro.
—¡Suigetsu! ¡Juugo! —exclamó intentando despertarlos, porque recordando lo que había ocurrido la última vez que se vieron, temió que los ángeles blancos les hubieran hecho algo.
—No les hicieron ningún daño. Los claros no dañan a los humanos, pero no pueden dejar que sepan de ellos —Sasuke se acercó a ella y estaba algo molesto al ver su preocupación. Sin embargo, chasqueó los dedos y volvió a hacerlos visibles al ojo humano— Sólo les dieron algo para dormirlos y que al despertar, piensen que lo que vieron fue un sueño.
—¿Estás seguro? —preguntó la pelirroja aún preocupada— Dijiste que a mi…
—Eres un caso especial porque tienes mi fragmento de alma y este hizo que tu Ajna reaccionara. Tus amigos no tienen nada que pueda interesarles a los claros —la interrumpió— Además, aún si te llevaran, los claros no querrán hacerte daño. Primero te analizarán y a menos de que representes una amenaza, no te lastimarán.
—¿Y qué hacemos? ¿Los despertamos?
—Si, pero será más sencillo que ellos piensen que se quedaron dormidos en el carro si nos ven donde estábamos poco antes de que llegaran los claros.
—¿Te refieres a…? —no pudo terminar de hablar porque Sasuke la tomó de la mano y la llevó de nuevo a la pared donde hacía un tiempo se estaban besando, la puso contra la pared y se acercó a ella— No, espera, esto no…
Sasuke juntó sus labios con los de ella con bastante ansiedad, pues vio la oportunidad para besarla de nuevo, especialmente porque aún pasaba por su mente que su hermano la había besado minutos atrás y en esta ocasión, su pasión se desbordó más rápido, quizá porque con cada minuto que pasaba, su alma se sincronizaba con la de ella o quizá porque la última vez que estuvieron allí, los habían interrumpido.
—¡Maldita sea! ¡Es más de media noche! ¡Mi mamá me va a matar! —se oyó la voz de Suigetsu, pues Itachi, que había oído la conversación de su hermano con la chica, decidió despertar al par de humanos del carro para que se fueran— ¡Ey! ¡Ya pasan de las doce! ¿Vienes o te quedas?
Hozuki había asomado la cabeza por la ventana para gritarle al azabache, pero como este ni siquiera volteó a verlo, encendió el carro furioso mientras escupía maldiciones dirigidas a la pareja y arrancó el vehículo.
Juugo y Suigetsu pensaron que se habían quedado dormidos esperando a que Sasuke dejara a Karin y volviera al automóvil con ellos y aunque era extraño, por algún motivo estaban convencidos de ello, así que el albino estaba más que enojado.
—Basta, ya se fueron —decía Karin con la respiración agitada, pues él estaba siendo tan efusivo, que con trabajo pudo decir aquello. Además, ella no era indiferente a la forma en que él se frotaba con ella al punto de robarle algunos gemidos por los roces— No sigas…
De un momento a otro, ambos sintieron cómo esa excitación se esfumaba rápidamente, al punto de que separarse, no les causó ningún conflicto más allá de confusión, pero Karin notó enseguida el enfado de Sasuke que levantó la vista al techo de la casa.
—Tenemos qué hablar, a menos que me dejen participar —dijo de forma seductora mirando a la pelirroja— De lo contrario, terminemos con este asunto de sus almas primero.
Itachi se había comido la lujuria del par, por eso habían perdido la pasión tan rápidamente, lo que abrió lugar a que Karin se sintiera avergonzada, pues había olvidado que él estaba allí y obviamente los había visto y Sasuke estaba más que furioso porque su hermano los había interrumpido.
Malhumorado, Sasuke extendió sus alas y subió al techo con lo que pareció un salto, mientras Karin, confundida, avergonzada y ahora enojada por la forma en que el azabache había actuado con ella, se metió a su casa dando un portazo tras de sí.
—¡Malditos ángeles! —fue lo último que se le oyó decir a la chica antes del portazo.
—¿Qué es tan importante? —preguntó Sasuke cuando perdió de vista a la chica.
—¿Estás decidido a esperar ver qué alma consume a la otra? —preguntó Itachi muy serio.
—Si. ¿Tienes algún inconveniente? —cuestionó el menor muy serio, pues creía que dicha pregunta la hacía para saber el destino de la pelirroja. Al parecer, su gran interés en ayudarlo, tenía que ver porque había puesto la mira en la humana y quería desligarlos para poder seducirla. Eso explicaría sus estúpidos comentarios.
Itachi dió un suspiro cansado, se sentó en el techo y miró la Luna de aquella madrugada de noviembre. Halloween había terminado.
—¿Recuerdas lo que te dije la noche en que deserté? —preguntó el mayor sin desviar la mirada de la Luna y su gesto, que poco antes se había vuelto burlón, ahora se veía impasible— "Nunca te sentirás completo si no me sigues".
—No me siento tan diferente estando de este lado —bufó el menor que recordaba a la perfección aquella noche.
—Esa noche, me preguntaste por qué lo hice. Hoy te lo voy a decir.
—¿Qué tiene que ver eso con mi situación actual?
—Más de lo que crees.
Itachi y Sasuke no le habían mentido a Karin cuando le explicaron que lo más cercano a una familia que los ángeles tenían, eran los grupos con los que les tocaba convivir y trabajar, por lo que la interacción entre "hermanos", era poca durante la formación y prácticamente nula cuando se hacían los equipos, pues nunca ponían a dos ángeles del mismo clan en el mismo grupo. Sin embargo, Itachi y Sasuke habían conseguido la cercanía fraterna pese a ser del mismo clan.
Desde su creación, Itachi había mostrado tener mucho poder, por ello lo habían sacado de su equipo, pues cada que un ángel así aparecía, lo enviaban a varias áreas particulares de gran importancia para probar en cuál se adaptaría mejor y una de ellas era el ser aspirante a aprendiz de artesano.
En todas las áreas a las que Itachi era enviado, sobresalía de los demás y mostró particular interés en volverse artesano. Empero, su poder era demasiado y los altos mandos pensaron que dejarlo en esa área sería un desperdicio, pero tampoco pudieron quitarlo del puesto de inmediato, porque el aprendiz que estaba había renunciado a ser claro cuando él llegó y necesitaban encontrar reemplazos antes de cambiarlo.
No pasaron ni ciento cincuenta años cuando los altos mandos ya habían encontrado otros dos aprendices, pero a pesar de su corta estancia, Itachi había aprendido muchísimo y por sobre todo, algunos secretos que en ese momento no sabía si otros artesanos ya habían descubierto.
Uno de esos secretos, era sobre la oportunidad de los ángeles de convertirse en humanos si así lo escogían.
Aquellos secretos que él descubrió, terminó por mantenerlos callados, pues en cuanto lo removieron de ese puesto, lo habían enviado a un área secreta a la que llamaban Anbu, que se dedicaba a misiones especiales.
Desde el principio, su estadía en Anbu le hizo saber que si él compartía aquellos secretos que había descubierto, no sólo lo meterían en problemas, sino también a sus compañeros. Por eso decidió callar.
Cómo parte de Anbu y para disimular ese grupo secreto, le buscaron un puesto en otra área dándole pocas responsabilidades, para que así pudiera cumplir sus misiones como Anbu cada que se presentaran.
Encontrar el puesto que le serviría de tapadera fue otro problema, por lo que Itachi estuvo vagando en otras áreas por un tiempo hasta que finalmente lo enviaron a ser uno de los educadores de los niños. Ahí, conoció a muchos ángeles jóvenes de todos los clanes, incluyendo los del suyo.
Para cuando le habían asignado ese puesto, Itachi ya estaba cansado de las rotaciones que le hacían dar, pues le era doloroso crear lazos que debían romperse únicamente porque no era conveniente para los demás que él estuviera allí y aún cuando en algún momento él pensó que era mejor abstenerse a crear lazos, aquello sólo le hizo sentirse vacío.
Su vida estaba resultando muy solitaria y le acongojaba más de lo que demostraba.
No obstante, un buen día, entre sus "hermanos menores" que estaban en su grupo de recién creados, Sasuke fue el que más llamó su atención, pues una de las habilidades que había desarrollado siendo artesano, había sido el de una vista aguda para ver el alma de otros seres. Por consiguiente, al ver a Sasuke, se dió cuenta que era parecido a él en cuanto a poder.
En cuanto notó el parecido y que de hecho, Sasuke era un niño muy sensible, supo de inmediato que una vida como la que él llevó y seguía llevando al tener ese talento, no iba a tolerarlo y que muy seguramente terminaría volviéndose un oscuro muy fuerte.
Queriendo prevenir que ese niño con gran poder se volviera un oscuro que fuera a causarles problemas, Itachi decidió buscar la forma de evitar que alguien se diera cuenta de sus habilidades. El problema era, que en ese momento, Itachi aún no contaba con todos los conocimientos que poseía ahora, así que no tuvo de otra, más que conservar cerca de él a Sasuke para encubrir sus habilidades. Si en ese tiempo hubiese sabido al menos la mitad de lo que ahora sabía, quizá las cosas para todos habrían sido muy diferentes.
Mantener esa cercanía con el pequeño Sasuke, se tradujo en convivencia y con ella vino el afecto fraternal, algo que se suponía que él no debía hacer como instructor de los jóvenes, pero Itachi prefirió ser castigado por ello para prevenir que el niño se convirtiera en un enemigo poderoso que quizá, él, como Anbu, tendría que enfrentar en el futuro, pero el afecto fraterno también se convirtió en un buen motivo.
Al final, Itachi había encontrado una forma de reprimir el poder de su pequeño hermano y se sintió satisfecho de saber que él tendría una vida normal como cualquier ángel, con un equipo como familia y jamás sería un enemigo al que habría de enfrentar.
El lazo fraternal que crearon con esa convivencia fue muy fuerte y ese era el motivo por el cuál, ellos se comportaban diferente entre ellos en comparación al resto de sus "hermanos", pero con diferencias de los hermanos humanos. Sin embargo, un día Itachi desertó, lo que marcó la vida de Sasuke de tal forma, que al final había seguido el mismo camino que su hermano mayor, pero sin el gran poder que originalmente tenía. Por supuesto, Itachi nunca le reveló lo que le había hecho y hasta ese día, no le había dicho el motivo por el que dejó a los claros.
—¿Piensas decirme las cosas o vas a seguir manteniéndome a la espera mirando la nada? —preguntó Sasuke irritado cuando Itachi permaneció callado mirando la Luna— Porque yo no pienso esperar hasta que te decidas. Ni siquiera sé qué quieres conmigo.
—¿Recuerdas a Izumi?
—Si.
¿Cómo se supone que Sasuke iba a olvidar a Izumi, cuando su hermano se había escapado de Caelum junto a ella?
De hecho, por algún tiempo, él creyó que ella había sido la culpable de que su hermano desertara, así que la culpó por la traición de su hermano y sólo pudo comprobar que no fue así, cuando ella falleció y pese a ello, Itachi no regresó a Caelum. Por supuesto, la duda de si Izumi lo hizo desertar y que al morir, Itachi tuviera otros motivos para no regresar también estaban latentes, pero lo cierto es que Sasuke nunca tuvo certezas sobre sus motivos.
Aún así, Sasuke nunca consideró que Izumi y su hermano se habían enamorado, pues él siempre pensó que era imposible para los ángeles amarse de esa forma. Estaba tan seguro de ello, que cuando Naruto hablaba de amor hacia Sakura y Sakura de amor hacia él, el azabache pensaba que sólo eran un par de estúpidos que no sabían distinguir el amor romántico del que los humanos gozaban con el de compañerismo.
—Ella y yo nos enamoramos de una forma similar a ti y Karin. Aunque a diferencia de ustedes que inicialmente ni se conocían y se enamoraron por el incidente de las almas, lo que ocurrió entre Izumi y yo fue… menos azaroso —Itachi comenzó de esa forma su explicación, aunque inicialmente no sabía cómo empezar— Empezó con un amor unilateral, porque Izumi tenía un alma muy parecida a la nuestra y se enamoró de mí. Pero yo estaba tan centrado en cuidar de ti, que no me permití sentir algo por ella, por lo menos, hasta que ella se arriesgó para salvarme.
—¿De qué hablas? ¿A qué te refieres con que tenemos almas similares? ¿Qué tiene que ver esto con mi decisión? —preguntó Sasuke inquieto, pues los labios de su hermano no cambiaban de color y por tanto, todo lo que le estaba diciendo era verdad.
—Izumi y yo estuvimos en una situación parecida a la tuya, tomamos una decisión esperando poder estar juntos y después la perdí —su voz sonaba firme, pero Sasuke pudo ver tristeza en la mirada de su hermano— Quiero contarte la historia, con todos los secretos detrás, para que puedas tomar una decisión sobre lo que harás con tu alma y la de Karin.
—Ya tomé una decisión —dijo Sasuke enojado porque parecía que su hermano no estaba tomando en serio lo que él decía.
—Quiero que sepas la historia de Izumi y mía, porque hay muchos secretos sobre las almas que no conoces —respondió Itachi y finalmente volteó a ver a Sasuke de frente— Toma tu decisión después de saberlas. Así, quizá puedas elegir un camino que no te lleve al arrepentimiento.
¿Cuál será la historia entre Itachi e Izumi? ¿Por qué Itachi asegura que su historia es necesaria para que Sasuke tome una decisión informada? ¿Qué creen que le pasó a Itachi? ¿Por qué creen que haya desertado de los claros? ¿Qué otras preguntas les han surgido?
Me encantará leer sus preguntas y teorías en los comentarios n.n
Sin duda, este fin de semana, Itachi ha participado mucho en los fics de hoy, así que espero les haya gustado su intervención en las historias.
Por lo regular, El ángel negro y la humana diablesa lo había estado actualizando junto a El circo de las rosas negras, pero ahora que tengo un número par de fics, El circo de las rosas negras será actualizado la próxima semana junto a Del amor al odio, así que, si siguen alguna de esas dos historias, por favor, espérenlas el próximo fin de semana n.n
Por ahora me despido y nos vemos en la siguiente actualización n.n
