Capítulo 12: Noche de Quiebre

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Salió del lugar empujando a los asistentes sin pensarlo. Deseaba llegar lo más rápido posible a casa. Cruzó el gran portón que daba hacia la calle y se echó a correr por todo el largo y recto camino iluminado por faroles que la conducirían de vuelva a la aldea. Atravesó los puestos de comida que estaban cerrados debido a la hora y pasó como gacela la torre del Hokage; solo doblaría en la siguiente interjección hacia la izquierda para encontrarse de nuevo con otro, pero más estrecho camino que concluía en los dominios Hyuga. Dobló entonces hacia aquel lado y su cuerpo de repente resorteó como respuesta a una fuerza opositora en cuestión, con la punta del pie izquierdo giró 180 grados sintiendo un tenue agarre que fue acompañado por una fuerza que la llevó como si fuese una especie de agujero negro hacia un cómodo y cálido lugar. Su cabeza descansó de nuevo en aquel pecho haciéndole recordar aquel primer encuentro, sintió que su cuerpo se apretó y pegó más por la acción ejercida de unos fuertes pero reconfortantes brazos, sintiendo a su vez un beso en la cabeza - si tan solo pudiera hacer algo para evitarte esta pena, si tan solo pudiera borrar esa expresión tan vacía y triste de tu precioso rostro lo haría sin dudarlo - pronunció en un tono calmado y apagado descansando su mejilla izquierda en la cabeza de ella. El corazón erosionado y dolido de Hinata comenzó a apaciguarse y cerró los ojos consolándose así en el amor que le proporcionaba en ese momento aquel gentil y apuesto joven. De pronto disfrutaba de su mimo; esas manos que antes habían sido traviesas y atrevidas, acariciaban

con delicadeza y ternura su espalda que brincaba entre sollozos cada vez menos frecuentes y más calmos. Hinata respiró profundamente disfrutando de su aroma masculino y juvenil, le gustaba el olor que se desprendía de su cuerpo desde aquel día en que la llevó en sus brazos hasta su casa - eres tan tierna, delicada y dulce que mereces que te amen y te hagan feliz-pausó, llevando una de sus manos a su cabeza justo en la unión lamda y enterrando cuidadosamente sus dedos entre sus cabellos acariciando su cuero cabelludo en un movimiento de apertura y cierre. Su corazón volvió a inquietarse, sus ojos se llenaron de lágrimas otra vez, pues nadie jamás en la vida le había hablado de aquella forma tan hermosa. Sus sollozos volvieron y los interpretó negativamente, no quería restregarle el hecho que el Uzumaki no la amara como ella a él de ninguna forma, mucho menos incomodarla. Quería ser fuerte y cumplir su promesa, pero le dolía verla llorar, le dolía verla tan sola y pasar por ese trago tan amargo; Naruto ya le había roto el corazón en varias ocasiones y entendía perfectamente su sentir, no era para nada fácil ver a la persona que amabas besándose con alguien más. Dolía como nadie se imaginaba, dolía en el alma, una puñalada directo en el corazón, un sentimiento destructor capaz de terminar con el más valiente - lo lamento Hin… Hyuuga San-se corrigió- sé qué no soy a quien deseas escuchar y de verdad te pido perdón por no haber cumplido mi promesa, por ser tan insistente e incapaz de comprender tus sentimientos- para tomar aire y evitar al mismo tiempo que lo escuchara quebrarse- Por perseguirte y de alguna manera obligarte a hacer cosas que no deseabas. Esta noche solo quiero decirte que… - pausó de nuevo intentando desenredar el nudo que tenía en su garganta, no era fácil para él renunciar a ella, aunque consciente estaba que realmente nunca tuvo oportunidad en sí - que eres la chica más bella que mis ojos hayan visto. No llores, el tiempo es sabio y algún día se dará cuenta de la maravillosa chica que eres, de la gran mujer que hubiera dejado pasar - lo explicó así, para darle aliento, que ella tuviese la ilusión que quizá su sueño se volviese realidad. Dicho eso y sintiendo una opresión casi mortal en su pecho que le impedía respirar debidamente fue que sus brazos cedieron lentamente dejando de hacer contacto con su pequeño y suave cuerpo. Ella abrió de inmediato sus ojos liberando las lágrimas que aún se resguardaban, el calor que la cubría poco a poco se desvanecía transformándose en frío. Guiada por un inexplicable miedo movió sus brazos hacia él, abrazándose y aferrándose fuertemente a su torso -Itachi San-susurro, el abrió sus orbes negros como respuesta a su acción tan repentina. Su sorpresa le impidió reaccionar, su cuerpo paralizado solo observaba sus delicados y hermosos brazos rodeándolo. Vio levantar su cabeza y apareció sus preciosos ojos albos que no le apartaban la vista; era un ángel herido en ese momento. Sin pensarlo llevó su mano derecha a su rostro acariciando su mejilla derecha, Hinata parpadeó, pero aun sus pupilas lo reflejaban y cerró de nuevo sus ojos disfrutando de su caricia, con el pulgar limpió los restos de su llanto, ella colocó la mano sobre la de Itachi y este tembló de nuevo; sus manos eran tan suaves, incluso más que la seda, Hinata ladeó su cabeza y respiró disfrutando de su dulce toque. Itachi estaba muy contrariado, no sabía que hacer pues realmente nunca pensó que Hinata actuara de esa manera, al menos no con él, no después de saber que se escondía y hacia todo lo posible por evitarlo, eso sin mencionar su intensidad y su descarado comportamiento; "te quiero, pero te ignoro y me aseguro que me veas a propósito con otra" porque Itachi sabía que Naruto y él asistirían a la misma fiesta, por lo que era probable que Hinata siendo la acosadora número uno del Uzumaki también estuviese ahí vigilándolo tal cual le dijo Sasuke en; modo incógnito. Lo que si nunca esperó ni mucho menos imaginó fue que el chico se hubiera involucrado sexualmente con una mujer y que Hinata lo hubiera escuchado de una manera tan inesperada, cruel y sin una gota de anestesia.

-Itachi San - escuchó de nuevo en un tono ligero y casi quebradizo, saliendo de su aturdimiento-por favor, no me abandones, no quiero estar sola, no esta noche-suplicó. Itachi entro de nuevo al mundo del dolor, esa frase lo había desarmado por completo, consciente que ella quería su compañía, un hombro donde llorar, un abrazo que la confortara y no una noche de sexo clandestino y eso era lo que él también quería; tenerla entre sus brazos durante horas. Itachi la abrazó como si fuera una niña pequeña y besó su frente con gentileza -claro que no, jamás te abandonaría – contestó moviendo su rostro para que pudiera ver sus ojos, como si de alguna forma con los mismos estuviese diciéndole "Te lo prometo" , ella sonrió levemente e Itachi le devolvió el gesto notando alrededor de su cuello los brazos de ella, en su cara se formó una sombra y la vio acercarse hasta que sintió sus húmedos y rubicundos labios apoderarse de los suyos. Itachi sentía como su corazón se estremecía en latidos continuos e intensos, cerró sus ojos lentamente y se abrazó a su cintura atrayéndola de nuevo hacía él para fundirse en un necesitado y desesperado beso de amor.

Después de un rato, Itachi abrió sus ojos viendo en sus mejillas un sonrojo. De pronto le parecía que todo aquello era un sueño, no le impresionaba en absoluto, pues anteriormente había tenido un sueño húmedo en el cual poseía con lujuria su cuerpo. Ese día había despertado muy, pero muuuy acalorado y deseoso de satisfacer sus necesidades a como de lugar, pero en esa ocasión a pesar de estar besándose apasionadamente con la mujer que amaba y deseaba no se sentía de aquella forma. Entendía que por parte de ella no experimentase la sensación, pero por parte de él era extraño. Días atrás se había planteado la idea que quizá ella solo fuera un deseo carnal, un capricho, porque la psicología humana era a veces perversa, contradictoria y a su vez incomprensible; esa necesidad de poseer algo que se negaba resultaba mucho más atrayente que repelente y que en muchos casos con el tiempo obsesivo. Quizá era eso aunado al orgullo herido o presión por parte de Sasuke que le recordaba a cada rato que sus acciones eran "humillantes e indignas" de un Uchiha y de Shisui que cada día lo convencía un poco más para aceptar e ir con él a otra de sus noches de libertinaje "siempre habrá jaulas, unas más nuevas y abiertas que otras en donde puedes meter el pájaro" recordó lo confundido que estaba y como Shisui le dio palmaditas en la cabeza mientras le decía- Aww Cheeequeeetoo- pellizcándole un cachete. Itachi rio "Que idiota eres" pensó entendiendo por fin el mensaje y sintiéndose tonto ante su inocencia a sus veintitantos.

Itachi sabía entonces que para él Hinata no era una jaula, era la jaula en la que quería construir su nido y ver crecer a sus pollitos.

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En la fiesta había pasado mas de una hora e Itachi no había vuelto, Hana miraba con molestia a sus alrededores, Itachi se había largado dejándola prácticamente abandonada. Giró su cabeza viendo a una chica encima de su amigo, quien lo besaba con impetuosamente mientras nalgueaba a otra "Ummm" gimió con su toque y la Inuzuka se avergonzó, conocía Shisui desde que eran niños y jamás pensó que se convertiría en un Fuck boy. Se sonrojó un poco cuando vio su rostro perdido entre la excitación, era definitivamente atractivo y sensual verlo así, escuchar esa ronca voz quejarse, gemir y observar cómo su pecho subía y bajaba con la respiración agitada y la voz entre cortada -lo dominas mejor que antes, buena chica… mmmm…- ella bajo su mirada y supo por qué. No era para más, no después de ver como una chica tenía una mano dentro de su pantalón moviéndola frenéticamente. Entrecerró los ojos- me largo de aquí- dijo la Inuzuka tomando lo ultimo que le quedaba- iré a buscar a Itachi- Shisui era un experto, sus movidas le habían dado la habilidad de detenerse cuando quisiera. Decían que "cuando a un hombre se le ponía dura, no había como detenerlo hasta que eyaculaba", pero él era la excepción. Pidió como si nada a la chica que se detuviese y se fue tras la Inuzuka -Veremos cual de los dos Itachis tiene acción esta noche- dijo mientras detenía a la chica- No te vayas preciosa, podemos divertirnos tu y yo- Hana lo miró con desdén- No gracias- respondió volteándose de nuevo.

-Tu te lo pierdes- dijo en tono sexy, para posteriormente darle una fuerte nalgada que retumbó en el lugar. La Inuzuka abrió los ojos con indignación, apretó los puños y se volteó dispuesta a darle un puñetazo en la cara y de ser posible reventarle los testículos de una patada. Se giró furiosa pero no estaba. En un parpadeo apareció detrás de ella tomándola por la cintura y acercándola a él, Hana se paralizó no por el hecho, sino por el bulto que sentía en sus nalgas, Shisui tomó sus manos a la altura de sus muslos para evitar un posible ataque. Ella comenzó a respirar agitadamente e intentando soltarse sin éxito- Suéltame idiota.

-No seas así, ¿no te gustaría que te lleve a la luna de ida y vuelta? -preguntó besando su cuello- hueles delicioso, y te ves hermosa, ¿te arreglaste así para Itachi? - ella bufó avergonzada de la pena y la situación en la que estaba. Cerró los ojos un poco cuando sintió el aliento del Uchiha en su oreja. Su piel reaccionó en piloerección-No, suéltame, ya- contestó, no le daría la satisfacción de verla todavía más avergonzada.

-¡Que buena noticia!- exclamó dejando a la chica confundida- así no sufriré de remordimientos- susurró seductoramente, mordiendo el tragus de su oreja- entonces que… ¿te llevó en cuatro o me llevas cabalgando hasta allá?- la Inuzuka enrojeció y sintió la terrible necesidad de matarlo ya mismo- ¡eres un estúpido!, suéltame-decía furiosa moviéndose salvajemente

-Uy… si…mmm… muévete así- fue entonces que la chica se dio cuenta que entre más forcejeaba más placer le generaba a ese pervertido.

-Si no me sueltas voy a gritar.

-Que amenazante, me gustan así de salvajes como tu…-respondió, haciendo que la Inuzuka se sintiera más frustrada. A ese tonto nada parecía molestarle. Una de dos o estaba muy bebido para darse cuenta de las cosas o simplemente su calentura le había fundido las neuronas que le quedaban-lo decidí por ti- exclamó de pronto haciendo que la chica levantara una ceja

-Decidiste ¿Qué?, ¿ir a terapía para tratar su obsesión sexual? ¿o preferiste ir a cortártelo?, lo segundo es más viable.

-Para nada, aun tendría mi lengua y con eso…uy, cuidado-una vena saltó de la chica, definitivamente le estaba tomando el pelo-he decidido- exclamó deslizando una mano hacia su vientre- ser yo quien te cabalgue hasta la luna- expresó metiendo con avidez su mano en la feminidad de la Inuzuka. Ella gimió al contacto de sus fríos dedos y del como este comenzaba a masajearla con tal destreza y maestría que le impedía decirle que parase, mientras él sonreía viendo como la chica arqueaba ligeramente su espalda- ahora ¿me vas a decir que no te gusta? - no supo si era el tono o la situación que se escuchaba irresistible -¿me vas a decir que no quieres más?- ella lo miró de reojo intentando guardar la compostura ya que estaban prácticamente en un lugar público- si sabes como me dicen ¿no?- ella negó- Shisui el del cuerpo parpadeante, tu parpadeas y ya estas sin ropa, tu parpadeas y ya estas en mi cama, tu parpadeas y ya eres mía-susurraba, sintiendo como su cuerpo comenzaba a arder- entonces Shisui, el dios del sexo, te concede la siguiente decisión -le dijo besando de nuevo su cuello- lo quieres aquí frente a todos o en una cómoda habitación de hotel- ella tragó saliva, ese tonto hablaba en serio y lo mas preocupante es que ese tonto la estaba volviendo loca con su manoseo- en un hotel- respondió mordiéndose el labio inferior.

"Itachi, los sacrificios que tengo que hacer por ti" pensaba descarado con las piernas de la Inuzuka en sus hombros escuchando con gran placer sus gemidos y notando como apretada con fuerza las sábanas de la cama al mismo tiempo que alzaba su pelvis y él metía y sacaba al pájaro de una nueva e inexplorada la jaula.

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Llevaban casi una hora abrazados bajo la luz del faro en aquella interjección. Ella había dejado de llorar y el solo se limitaba a acariciarla ¿Qué tenía que lo tenía tan loco?, ¿Qué tenía él que le generaba tanta seguridad?. En ese punto estaba todavía mas dudosa sobre sus sentimientos, ¿por qué le había dolido más él que Naruto?, sintió una puñalada cuando escuchó que tuvo relaciones con una chica, pero lo que había terminado por matarla había sido su indiferencia, el cumulo de emociones; primero darse cuenta que no la había buscado, luego que prefiriera estar con Hana Inuzuka, el temor a perder su cariño hizo que sus emociones estallaran y no pudiera más, estalló en llanto por Itachi Uchiha y era evidente pues el que la abrazara y la besara de aquella forma tan necesitada y a la vez dulce le indicaban que a pesar de todo la seguía queriendo y bastaba para hacerla sonreír nuevamente incluso más que antes al estar entre sus brazos.

"¿Me estoy enamorando de él?" se cuestionó despegándose de un poco para ver su sereno y joven rostro "tan apuesto" pensó antes de acercarse nuevamente y besarlo por tercera vez en la noche. Por supuesto que para Itachi aquello había sido un regalo de los mismos dioses, aunque supiera que quizá, cuando su mente tuviera las cosas más claras y el corazón dejara de dolerle, el día de mañana le diría; "L…lo siento U-Uchiha san, fu… fue un error". La expresión de Itachi cambió cuando se separaron y ella abandonó su torso para tomar entre sus manos su rostro en un grácil toque, mientras él rotundamente confundido, nervioso e impresionado notaba como ella clavaba sus ojos en los suyos.

Hinata se perdió entre esos profundos ojos negros que en ocasiones miraban penetrantes y sombríos y en otras tan dulces y gentiles. En sus besos mágicos que parecían haberla hechizado y suaves y sensuales labios. Sus amorosas e hipnotizantes palabras y sobre todo su increíble y serena voz. Tal vez…no, más bien, era ella la que debía darse cuenta del maravilloso hombre que estaba dejando pasar.

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CONTINUARÁ…

Ahí fue otro cap, dejen sus reviews esta vez se puso mas intenso, pero bueno, así era desde un principio.