Capítulo 4 Las nuevas reglas.
En la oficina de la hermana Gray se encontraban terminando de discutir por el nuevo camino que tomaría la fraternidad de chicos del sacro colegio. Al inicio Terry estaba feliz pero después de escuchar las reglas, en más de una ocasión quiso desistir y mejor mandar todo al diablo. Pero se aguanto las ganas pues primero tenia que idear una segunda opción antes de terminar su adorada fraternidad.
-Me alegra mucho que llegáramos a una muy buena y fructífera decisión- comentaba humildemente la rectora.
-Gracias a Usted hermana.
-No tiene nada que agradecer Su Excelencia.
-Aquí va la adulación a mi padre y después vendrá la ayuda de papá – pensaba Terry alzando la vista para después ponerse de pie y dirigirse a la ventana para distraerse pues no soportaba las adulaciones.
-Las sugerencias de Su Excelencia siempre son bienvenidas pues siempre han sido para bien y nunca se equivoca.
-Le agradezco hermana. Ahora si me lo permite, por favor tome esto -decia el Duque entregándole a la monja un sobre con un cheque de gran suma.
-Lo dicho – dijo Terry mirando de reojo a sus acompañantes después rodo los ojos y siguió mirando por la ventana.
-Oh Duque pero acabamos de recibir su donativo de fin de mes -decia sorprendida la mujer mirando el sobre.
-Pero si no me equivoco ya vienen el torneo de equitación.
-Gracias Duque su apoyo a la educación será recompensado por Dios – termino diciendo la monja santiguándose.
-Me conformo con que mi hijo sea bien educado.
-Así será. Ahora si me lo permite me retiro para que pueda platicar a solas con él.
-Gracias hermana.
-Con permiso – la mujer salió de la habitación cerrando la puerta tras de si.
-Terry siéntate, sabes que debemos hablar – pedía el padre tomando asiento en la pequeña sala frente al escritorio de la rectora. Su vástago no acepto y prefirió seguir de pie.
-Papá ¿que fue eso?, ¡una fraternidad vigilada por monjas! ¿acaso la de Oxford donde estudiaste los vigilaba el director? -preguntaba indignado.
-No confundas una Universidad con un colegio de niños mimados.
-A los chicos no les gustara.
-A los chicos le gustara lo que su líder les diga. ¿acaso no te crees capaz de convencerlos? -mencionaba el Duque con su característica mirada y voz retadora.
-Papá … es un asco, ¿horario de 5 a 9? ¿Qué es eso? – seguía enojado el chico.
-Vamos Terry deja de quejarte y da gracias que te ayude a que no la quitaran, así que confórmate era eso o el final.
-Supongo que no es tan malo. Ya veré como extender ese horario.
-Lo mismo pensé. Por otro lado cuéntame ¿cómo te fue en Dublín?
-¿Brian no te dijo? – respondió Terry con tono sarcástico a lo que el Duque desaprobó con la mirada haciendo que su hijo se arrepintiera – Perdón no te enojes. Pues veras fue cansado, pero trabajábamos tanto que el día pasaba rápido ademas cuando ayudas a alguien se te olvida el dolor de espalda. Terminaba muerto al final del día que al tacto con la almohada me quedaba dormido.
-Me alegra que aprendieran algo. Terry estamos en una posible guerra y hay jóvenes de tu edad que tal vez deberán pelear en el frente para que otros jóvenes puedan ir a clases sin preocuparse.
-Eso no me agrada. De que sirvió que la tía Vicky intentara unir Europa si sus nietos consentidos….
-No seas grosero Terry, es tu familia al final del día y aunque estoy de acuerdo contigo son nuestros líderes y estamos en sus manos. Por eso quise que aprendieras lo que es trabajar y no tener nada y sobre todo que vieras por tus propios ojos la pobreza que viven algunas familias del Reino. Así cuando seas Duque y debas tomar decisiones las haga pensando en quienes más lo necesitan.
-Está bien. Pero, sobre ser duque quedamos que será dentro de unos 25 años ¿verdad?
-Supongo. Si antes no me matas de un disgusto, así que cuidadito y me des escándalos siendo actor. Porque ni tu madre podrá salvarte de mi castigo.
-Sí papá -respondió el chico hastiado y rodando los ojos.
-Mientras tanto empieza a practicar como presidente de la fraternidad y ve pensando como ganaras las próximas elecciones.
-¡Ay papá, eso tampoco me gusto!- Gritó indignado el chico cruzándose de brazos - Ahora resulta que no puedo ser presidente hasta que me gradúe sino que habrá votaciones cada inicio de año escolar.
-Entiende que la democracia mantiene calmada a las masas. Así que ve ideando como lograr su voto.
-Por Dios papá las votaciones serán hasta septiembre.
-¿Sabes con cuánto tiempo se preparan los candidatos a primer ministro?
-Ok Su Excelencia y miembro honorario del parlamento.
-¡No te burles, hablo muy en serio Terry, no quiero que pierdas esa presidencia!-exclamó con autoridad el hombre.
-Pero papá no exageres, la presidencia solo es un hobbie que me ayuda a ganar dinero… y aumentar mi arrogancia.
-Para ti lo será pero te advierto, quiero que seas presidente lo que te queda del resto de tu estancia en este colegio, el Grandchester no debe quedar como perdedor. ¿Está claro? -retaba el padre señalándolo con el dedo.
-Papá ¿no te pareces que presionas demasiado?
-¡No! Por cierto el torneo de equitación ya es este 21 de marzo, así que te traje a Teodora para que practiques y recuperes el tiempo. A esta hora ya deben de haber terminado de instalarla en las caballerizas del colegio, así que ponte a entrenar. Quiero ese trofeo en la vitrina de los Grandchester por tercera vez consecutiva.
-¡De casualidad no quiere Su Excelencia que mantenga mis altas calificaciones! -exclamo Terry alzando las manos.
-Ahora que lo mencionas, ¡Sí!, así que aléjate de las distracciones y si Candy lo es, aléjate de ella también.
-Papá quieres que mantenga una fraternidad, que vaya haciendo una campaña para reelegirme, que gane el torneo y ahora cuadro de honor.
-Que bueno que te quedo claro. Así que te recomiendo empezar desde hoy para que te concentres. En fin debo irme, salúdame a Erick y tus primos los Cornwell. Menos a Candy, porque no quiero que vayas a verla quiero que te concentres en lo que te dije -decia el Duque poniéndose de pie para después dirigirse a la puerta.
-Espera, ¿has hablado con mamá?
-Sí, te manda saludos todo el tiempo y antes de que preguntes. NO, no tienes permiso para llamarla, sabes que debemos cuidar las apariencias hasta que haga oficial nuestro noviazgo.
-Ya que -dijo el chico haciendo una mueca.
-Concéntrate Terry, no quiero enterarme de que vas mal. Antes ponías de excusa a tu madre, ahora ya no tienes ninguna, pero si me entero de que es por Candy te cambio de colegio. Ya te mandé a Dublín así que puede enviarte a Nueva York antes de lo previsto y no precisamente a estudiar actuación. Ahora si me disculpas me voy nos vemos en el torneo, ¡no antes! Así que no te metas en problemas para que no tenga que venir antes de lo previsto. Hasta luego.
-Hasta luego -respondió el chico resignado y tras su padre salió de la oficina.
-Su Excelencia gracias por su visita lo acompaño a la salida. – decía la hermana Clay lista para caminar tras el Duque.
-Muy amable hermana – agradeció el duque que sin más comenzó su caminar al igual que Terry pero este se fue por el sentido contrario rumbo a su dormitorio.
-Terry espera.
-Hermana Margaret.
-Ya que vas al dormitorio, por favor entrégale este sobre a Erik, es un mensaje de su padre.
-Pues de hecho pensaba ir a las caballerizas primero.
-No importa, cuando veas a Erik por favor entrégaselo, pero que no pase de hoy.
-Está bien. Me gusta ser mensajero - contestó con sarcasmo después se dio la media vuelta y continuo su andar pensando y renegando de su suerte - … Y yo que pensaba que mi papi ya era lo máximo, pero no al contrario se ha puesto más exigente. Maldita sea ni como revelarme me tiene en sus manos. El Duque sabe que Candy es mi punto débil... Ah me lleva. Lo dicho mi día termino con un sermón de papá y su pliego petitorio. Dios, ¿qué cree que tengo días de más de 24horas? Tendré que idear como partirme en 4 para cumplir con papá o es capaz de enviarme a Nueva York. Como extraño los viejos tiempos donde me hubiera importado un cacahuate sus peticiones, pero ahora quiero llevar la fiesta en paz con él. Tengo que cumplir con el torneo, el cuadro de honor, la presidencia, la campaña para reelegirme… diablos olvide el bendito servicio social, ¿cómo haré con eso también? Papá lo hiciste a propósito sabes que sin tiempo no podré ver a Candy…, ahora más que nunca debo encontrar una manera para que me sobre tiempo y poder pasar al menos las tardes con Candy. ¡ya sé! Es hora de contratar un asistente.
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Biblioteca 2:30 pm
-Hablaste con Terry
-Sí, y es imposible no dejara su absurda fraternidad. Casi terminamos por eso … pero nos contentamos. Solo prometió que ya no se meterá en problemas.
-Y te dijo algo de…
-Lo siento Antonella, lo olvidé , es que me hizo enojar tanto que solo pensé en retarlo porque casi lo expulsan. Pero te prometo que mañana sin falta le preguntare… si es que lo veo.
-Gracias Candy, quiero mucho a Erik y me haría muy feliz que me corteje como Terry lo hace contigo o como Stear con Paty.
-Eres muy linda no veo porque se niegue, ademas tu misma me dijiste que te pidió ser su editora.
-Sí, terminando aquí iré al invernadero para ver si me dejo su primer escrito.
-Bien, con suerte y te lo topas.
-Ojalá.
Mientras Candy y Antonella seguían conversando a unos pasos cerca de la estantería estaba Eliza cuchicheando con sus amigas.
-Ahí esta esa dama de establo -decia Eliza mirando a la pecosa con odio.
-Honestamente no luce tan bonita como en la foto donde esta con Terry. Es tan insignificante – mencionaba una del grupo.
-Pero es bonita no lo nieguen – dijo otra.
-Cállate Bertha. ¿Acaso quieres ser de su grupito? -regaño Luisa.
-Me pregunto si se ven en alguna hora del día – decia Eliza con maldad – Seria fantástico que la hermana Gray lo supiera. Los noviecitos se ven a escondidas.
-Tendríamos que vigilarla.
-Por ahora no tengo tiempo de espiar a esta bastarda, ahora solo me importa Annie y que pague por lo que Archie le hizo a mi hermano.
-Escuche que mañana tiene entrenamiento con su caballo.
-¿Quién iba a decir que Annie le gustarían los caballos con lo miedosa que es? Eso es peligroso ¿no creen?, podria sufrir un accidente.
-Eliza ¿qué planeas?
-Nada malo -comenzó a reír – bueno esperemos que el caballo no sufra por la caída. Hay tantos accidentes en los torneos.
-Eliza das miedo – decía Bertha
-Qué bueno que te de miedo, así que cuidadito andes de chismosa. Nadie se burla de mi hermano. Así que Archie sufrirá por ver sufrir a Annie y de paso Candy se ve que la quiere mucho.
-Sí, parece que se conocen de años -afirmó Luisa.
-Debe ser que estuvieron juntas en un naufragio lo que las unió tanto.
-Pues ahora volverán a poner a prueba su amistad -comento con malicia Eliza.
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Caballerizas del Real Colegio San Pablo.
Terry llegaba al área de los establos, seguía pensativo pero ahora pensaba en que requisitos pedir para solicitar a su nuevo asistente. Podría ser alguien como Stear, pero él era capaz de inventar alguna locura para ahorrarse tiempo y entonces sí, adiós San Pablo. ¿Quién podría ser su asistente? ¿Archie? No, ese chico jamás trabajaría para él ademas no es de los que le gusten hacer tarea de más ni mucho menos organizar mítines políticos. ¿Erik? Menos si bien era su mano derecha necesitaba quien hiciera su trabajo y Erik jamás lo haría. Ayudarlo a organizar la campaña de reelección y otras fechorías sí, pero hacerle su tarea y horas de servicio nunca.
Estaba tan absorto en sus pensamientos que sin darse cuenta ya estaba adentro de los establos y no miro que jovencita estaba terminando de cepillar a su caballo.
-Señorito Terry, su yegua está al fondo. Disculpe que la pusiéramos ahí pero es que aún no terminamos de desalojar la privada, no sabíamos que la traerían hoy. Pero le aseguró que mañana que regresen los muchachos le arreglaremos su lugar - dijo el caballerango.
-No, déjalo así.
-Pero… ¿está seguro? Su padre paga una mensualidad adicional para eso.
-Sí lo estoy, pero ya no quiero que Teodora este sola. Así podrá convivir con el resto de los caballos. Usaremos la privada para cuando la bañe o cepille.
-Como ordene, pero cuando su padre se entere que solo la usa para cepillarla.
Terry esbozo una enorme sonrisa de burla -Me encantará verle la cara. Ademas un regaño más no importa al menos así me desquitare de su pliego petitorio.
-No entiendo señorito.
-Yo si me entiendo.
-Como ordene, me retiro, con permiso. Cualquier cosa que necesite sabe donde encontrarme - el hombre sin más se retiró saliendo del lugar.
-Lo que necesito es un asistente – dijo en voz baja pero suficiente para que la jovencita lo escuchara.
-Un asistente, ¿Por qué? -preguntaba la joven acercándose a Terry que ya estaba palmeando la cabeza de Teodora.
-¿Y tú que haces aquí Tímida niña sin pecas? - preguntaba extrañado el rebelde.
-Hola Terry, a mí también me da gusto verte – dijo tímidamente la tímida.
-¿Segura? ¿Qué pensaran tus compañeras si saben que estas a solas conmigo en un establo?
-No estamos haciendo nada malo, pero mejor ya me voy.
-Tranquila estas en un lugar neutro es obvio que como en la biblioteca nos topamos con el sexo opuesto. Así que ya deja de temblar. Mejor dime ¿por qué estás aquí? Aunque por tu vestimenta es obvio.
-Vine a cepillar a mi caballo para que mañana que entrene este perfecto.
-¿Quién lo dirá? la tímida y miedosa niña sin pecas monta caballos.
-Sí, de pequeña me daban terror, pero mi papa me empezó a dar clases para que les perdiera el miedo y me gustó tanto que llegue a competir en un par de torneos en Michigan.
-Vaya, vaya, eres todo un estuche de monerías.
-Mis padres no podrán estar el 21, pero espero ganar el torneo para que se sientan muy orgullosos de mí.
-Uy me temo que eso no podrá ser.
-¿Por qué no?
-Porque estas frente al ganador de los últimos torneos del San Pablo. Y pienso ganar por tercera ocasión.
-¿Harás trampa?
-Oye me ofendes y también a Teodora, no hagas caso de lo que dijo -se acercaba Terry a su yegua para darle palmaditas mientras esta relinchaba indignada – Déjame decirte Britter que siempre he ganado a la buena. Aprendí a caminar al mismo tiempo que aprendí a cabalgar.
-Yo también soy buena.
-No sé, deberías investigar a nuestros jueces, el estilo western americano no gusta mucho en Londres -se burlaba altivo el chico.
-Eso es grosero – agacho su cabeza y compungida la chica.
-Es la verdad. ¿Qué te parece si mañana montamos juntos? es bueno conocer al contrincante.
-No sé, tu y yo solos…
-Oye no se qué este pensando tu cabecita – soltó a reír.
-Es que Eliza y sus amigas son algo mala… ¿Cómo dijo Candy?...
-Mala leche.
-Sí eso, y no quiero que digan cosas malas de mí y de ti.
-Cierto debo cuidar mi reputación.
-Terry…
-Bromeo, mira no te asustes tu invitas a Candy y yo traigo a Archie.
-¡En serio! ¡Sí, así me gusta mucho la idea!
-Por tu sonrisa algo me dice que no te molestaría quedarte a solas con Archie – se burlaba Terry haciendo sonrojar a la pobre Annie.
-Dios me libre de esos pensamientos.
-¿Acaso nunca te ha besado? ¿Ni siquiera por su bienvenida al colegio?
-Basta Terry… no… eso no está bien… no podría. Me casarían con él si mamá se entera. Recuerda lo que te conté de su amiga que la encontraron a solas con uno de los… -agachaba la cabeza la chica.
-Como olvidarlo casi ocasionas que nos casen a ti a mi. Oye pero te conviene que te descubran con Archie así te casarían con el – decía con tono de burla el caballero inglés
-Eso seria ruin. Yo quiero que él pida mi mano.
-¿Solo tu mano? -insinuaba con malicia el rebelde.
-¿Cómo?
-Ya esta bien eres demasiado inocente y no vaya a ser que me acuses con Candy por molestarte. Así que cambiemos de tema y dime , ¿sabes que otras chicas competirán? En el torneo anterior solo hubo 2 y ya salieron del colegio.
-Escuche que Eliza Legan, Antonella y tal vez Mildred. ¿Por qué?
-Porque conozco a mis caballeros contrincantes pero no a las chicas y siempre es bueno estar prevenidos. Antonella ya la he visto cabalgar pero no a Eliza y a Mildred.
-He escuchado que Eliza es muy buena.
-Pues si entrena mañana, podre ver si tienes razón, lo cual me agradaría que la invitaras
-Pero Terry, ella es algo…
-Tranquila, invita también a Antonella para despistar. Perdón pero necesito conocerla, a ti también te conviene ver como lo hace.
-Bueno lo hare, pero si nos molesta no vuelvo a hacerte caso.
-Bueno si me disculpas debo irme. Hasta luego Teodora. Adiós Tímida.
-Espera Terry ¿puedo irme contigo? me da miedo el bosque y ya casi es de noche.
Terry hizo un resoplido de resignación pues como negarse con su cuñada o Candy lo retaría – Esta bien…
-Gracias Terry – dijo la chica tomando del brazo a su cuñado a lo que este no tardo en quitársela.
-Pero iras a dos metros adelante de mí.
-Está bien, lo siento.
Así caminaron dos metros de distancia Annie y Terry camino a las aulas. Las caballerizas no estaban lejos, solo lo suficiente para evitar que el ruido de estas distrajera a los alumnos durante las clases.
Mientras caminaban y Terry cuidaba el paso de su cuñada, este noto movimiento en los arbustos. Tal vez seria un animalito pero uno con cabeza calva. Era nada menos que Neal y sus compinches.
-¿Que querrá este imbécil? ¿me estará siguiendo? Que mala surte que vengo con Britter me hubiera gustado enfrentarlo – se dijo así mismo, cuando de pronto le vino una idea – Anna Elizabeth, dame tu látigo hay un animal rondando por aquí.
Annie se asustó parándose en seco y sin pensarlo le dio de inmediato su látigo a Terry. Este se acerco al arbusto y con todas sus fuerzas comenzó a agolpear al supuesto animal o mejor dicho animales.
-Largo de aquí roedores que no ven que asustan a la damisela.
-¡ah! -gritaba uno
-¡Basta Terry duele! -suplicaba Neal.
-Pero si son Neal y compañía, lo siento tanto pensé que eran roedores queriendo morderme a mi o a la señorita a quien amablemente acompaño a su dormitorio.
-Eres un tonto Terry ¿que no nos viste?- se enojó Neal.
-¡¿Como me llamaste?! Oh espera creo que tienes algo en la espalda, un mosquito – Terry de nuevo le dio un latigazo a Neal -Creo que ya voló. Ahora si me disculpan nos retiramos ya esta por oscurecer y no está bien que una linda chica ande sola por el bosque. Adiós. Ah y cuidadito con insinuar algo.
Mientras Annie y Terry seguían su rumbo Neal no dejaba de quejarse.
-Maldito Grandchester, me las pagara.
-Yo ya no quiero problemas con él, Neal. Se supone que venimos a espiar a Annie.
-Ya lo sé , nunca imagine que este imbécil vendría con ella.
-¿Crees que Archie se lo pidió?
-NO lo creo. Terry no es mandadero. Seguro solo se encontraron en la caballeriza.
-Lo siento Neal pero si van a entrenar juntos yo no pienso meterme, seguro Terry no se le despegara y ya con este latigazo tengo, no quiero más.
-Ya no te quejes, obvio no la atacaremos con él cerca de ella. Además quien lo hará será Eliza, nosotros solo nos encargaremos de cuidar que quede completamente sola.
-¿La golpeara?
-No, digamos que cosas pasan en los torneos. Y me encantaría que Terry también sufriera un accidente. Vámonos ya es tarde.
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Habitación de Terry 3:30 pm
Terry llego harto a su habitación y dispuesto a recostarse en su cama y dormir un poco no le interesaba en lo absoluto cumplir con sus tareas. Al menos ese día no. Pero cual va siendo su sorpresa que al entrar se topó con que ya lo esperaban Erik, y los Cornwell en su cuarto de dormir.
Su mejor amigo sentado en una silla, Stear en otra y Archie recostado en la cama.
-Vaya, por lo visto tengo visita. ¿desde cuando entran sin mi permiso?
-Desde que compartimos hasta la cobija en Dublín así que relájate -contestó Erik
-Tu lo has dicho Dublín, no el San Pablo.
-Lo siento Terry no queremos importunarte pero estábamos preocupados por el Duque ¿Cómo te fue?
-Gracias Stear.
-Sí, dinos que paso ¿Todo bien? -agrego Archie.
-Hazte para allá – pidió Terry a Archie quien obediente se hizo al lado izquierdo de la cama para que Terry se recostara en el lado derecho (que bonitos se veían juntos como hermanitos) – Pues les comunico que la hermana Gray nos dejara tener la fraternidad.
-¡En serio! - Dijeron felices al unisonó los chicos.
-Sí, papá abogo para que se quede, pero tendremos que acatar ciertas reglas. Como horarios y vigilancia.
-Júralo – dijo Erik.
-Solo podremos usarla en un horario d pm, se prohíbe la entrada a mujeres, el alcohol y los cigarros. Y pondrán a una moja a cuidar la puerta.
-¡Qué horror! – insistió Erik.
-Solo podremos realizar actividades recreativas cero apuestas.
-Y luego porque uno rompe las reglas -indignando casi lloró Erik
-Parece más bien otro San Pablo – comentaba Archie
-Yo creo que lo que debemos hacer es obedecer, cuando vean que nos estamos portando bien y ganemos la confianza de la hermana Gray, podemos pedir autonomía y sin que se dé cuenta volvemos a la viaja escuela. Podremos crear pasadizos que nos lleven a habitaciones donde las hermanas no puedan acceder y donde podamos hacer lo que nos gusta. Y por las noches realizar nuestras fiestas con la ayuda del velador.
-Eres un genio Stear.
-Sabía que dirías eso Terry, me encargare entonces de iniciar con los planos para construir esas puertas secretas.
-Solo ten cuidado Stear, no hagas que terminemos explotando o con un pasadizo sin salida – suplico Archie.
-Pues supongo que no nos quedara de otra, como dice Stear lo mejor es llevar la fiesta en paz por ahora. Solo date prisa con esos cuartos secretos, por si no conseguimos la autonomía- apoyo Erik – Terry, ¿les dirás en la comida a los chicos sobre estas reglas?
Terry alzo la cabeza con hartazgo – No, necesito que ustedes vayan pasando la voz, yo mañana lo hago antes de la primera clase. Necesito pensar, pero sobre todo necesito tiempo.
-¿Que pasa Terry? hubo más con el Duque -preguntaba Archie.
-Sí, obvio no le pareció el destrozo que hicimos, pero lo calmo el hecho de que su hijo sea el líder del colegio y me ordenó que debo serlo lo que me resta de vida en esta cárcel. Ah porque déjenme decirles que para evitar más enfrentamientos y " calmar a las masas" ya no seré presidente vitalicio sino que se harán elecciones cada año. Así que el Duque me ordeno ganar las elecciones del próximo año.
-Tranquilo falta mucho para inicio de año ya se nos ocurrirá algo para conseguir el voto de la mayoría -menciono Erik
-Pero también me ordenó que gane el torneo y me mantenga en el cuadro de honor y ya ni hablemos lo del servicio social. SU frase no deja de retumbarme en la cabeza "Terry no quiero que el Grandchester quede como perdedor". ¡Diablos! No voy a tener tiempo para ver a Candy. La pecosa se pondrá furiosa -termino diciendo, colocándose la almohada sobre su cara para dar un grito en ella.
-Sí que tienes un exigente padre, pero tranquilo ahí tenemos el servicio de tareas y trabajos escolares -insistía en Erik para calmarlo.
-Necesitare un asistente. Mañana mismo haré una convocatoria.
-¿Y que se supone que hará tu asistente?, pero sobre todo ¿con que piensas pagarle si no tienes dinero? -preguntaba Archie
-Hacer mi servicio social y trascribir las tareas… y cobrar los servicios… conseguir donativos … y llevar mis libros… creo que por ahora es todo. En cuanto al pago ademas del honor de trabajar para un Grandchester pues le pagare… con las ganancias de mis comisiones. Pero mientras consigo dichas ganancias. Le cobrare cruelmente a Neal lo que se robó del Año Nuevo.
-No creo que sea bueno molestar a Neal, si te acusa que es lo más seguro, la hermana Gray pensara que lo hiciste por venganza y seguro te castigara ¿por qué mejor no le pides prestado a Albert en lo que recibes las comisiones de este bimestre?
-Oye es buena idea. ¿Archie, no te gustaría ser mi asistente?
-Olvídalo – contesto orgullos el elegante.
-A mí ni me mires – dijo Erik.
-Yo encantado -se apunto entusiasmado el inventor a lo que Terry desistió por miedo a que le provocara un accidente.
-Gracias Stear pero prefiero que te enfoques en la construcción de los cuartos y pasadizos secretos.
-Como gustes.
-Por cierto antes que lo olvide, toma Erik, me pidió la hermana Margaret que te lo diera -decia Terry alzando la mano para darle un sobre a su mejor amigo.
-Gracias -el chico tomo el sobre, lo abrio y comenzó a leer el breve mensaje.
-¿Qué es?- preguntaba intrigado Stear.
-Es de papá, quiere que pase este próximo fin de semana con él. Dice que necesita verme.
-Qué raro -menciono Terry pues sabia que el padre de Erik al igual que el Duque no pasaba tiempo con su hijo.
-Tal vez sabe que ya volviste de Dublín y quiere pasar tiempo contigo – insinuó Archie.
-Para nada. Mi padre se la vive en el teatro entre obra y obra, los únicos días que paso con él es en la semana de Shakespeare y en Navidad.
-Tal vez quiere que lo ayudes en la puesta en escena. Ya estas en edad de empezar a ver sus negocios.
-No lo sé Terry, suena raro pero tal vez tengas razón. Como sea dice que mandara por mi desde el viernes por la mañana.
-Pues disfruta tu fin de semana porque regresando te espera el servicio social – dijo Terry.
-Ay no, ni me lo recuerden, pediré que me manden a un orfanato para leerles cuentos. No estoy dispuesto a cargar mas costales de comida jamás en la vida.
-Bueno señores si me disculpan quiero dormir un rato.
-Vamos seguro no tardan en servir la comida -dijo Archie.
-Un favor le podrían decir a Sammy el cocinero que me mande lo de siempre y agregue dos rebanadas de postre, no quiero ir al comedor hoy. Como les dije vayan pasando la voz que mañana hare una reunión antes de la primera clases -dijo Terry que sin mas se puso boca abajo y se cubrió la cabeza con su almohada.
Los chicos aceptaron. Stear se dirigió a la biblioteca mientras Archie y Erik fueron al comedor para empezar a convocar a los chicos para una junta antes de la primera clase del día siguiente para que Terry les hiciera saber las nuevas reglas de la fraternidad.
Pasaron las horas y Terry solo dormitaba, el pliego petitorio de su padre no dejaba de rondarle la cabeza. De pronto escucho ruidos en su estudio. Así que sin más fue a investigar. Pensaba que se trataba de su charola de comida.
-Stear, creo que te equivocaste de cuarto ¿si te comenté que quiero dormir?
-Lo siento Terry, pero lo que pienso hacer no puedo hacerlo en la biblioteca y si las mojas rondarán las habitaciones de la fraternidad tampoco podre hacerlo ahí. Y mi cuarto no tiene estudio así que no me quedo mas remedio que venir aquí.
-No me digas. ¿y que se supone que quieres hacer?
-Lo que dije, pasadizos secretos en el edificio B. Debo dibujar los planos, con los libros que traje de la biblioteca sobre arquitectura y los planos del San Pablo será pan comido. Por cierto tu canasta de comida está en la sala.
-Hum, gracias y supongo que será imposible disuadirte a que no estés aquí y no tengo ganas…- decia Terry pero Stear apenas y le ponía atencion pues estaba absorto en su lectura a la par que escribía notas
Resignado se sentó en una esquina y comenzó a comer mientras veía como las manos de Stear dibujaba y hacían apuntes. Debes en cuando alzaba las cejas al ver lo dedicado que era su cuñado inventor.
Una vez que termino fue a lavarse los dientes para después despedirse pues ya eran las 7 de la noche- Voy a ver a Candy, tal vez ahí pueda dormir un rato. No destruyas mi habitación.
-Tranquilo solo estoy dibujando planos.
Terry salió de su habitación estaba harto, primero el regaño de la rectora en la madrugada, luego la misa de dos horas, luego su pecosa lo regaña y para rematar el Duque y su pliego petitorio.
Entro a la habitación de su pecosa por uno de los arboles que conectaba a su ventana. Esperaba que ella estuviera ahí para darle el postre que habia llevado, pero no estaba y ya eran las 7pm seguro estaba ya con el resto de las chicas en la merienda.
-Supongo que tendré que esperar. Pecas ¿por qué eres tan puntual para ir a comer? -Justo en ese momento escucho la vocecita de Clin acercándose a él.
-Clin! ¿Qué haces aquí? Déjame adivinar, estás esperando el postre que Candy te prometió. Pues te tengo una sorpresa pedí a mi cocinero que me diera dos una para Candy y otra para ti. A mi honestamente el pastel de chocolate no me agrada mucho prefiero la vainilla.
Clin agradecido tomaba la enorme rebanada y fue a sentarse bajo la mesita para comenzar a comerla. Terry para sentirse acompañado le empezó a contar a su hijo Clin sus aventuras en Dublín.
Al terminar miraba a su alrededor y comenzó a deambular por el lugar mientras Clin se tomaba una siesta – Vaya una habitación muy ordenada para ser de mi pecosa.
La habitación tenia lo mismo que la de él, sala de invitados, un baño con tina, estudio y un dormitorio – Por lo visto el tío abuelo te consciente.
Y hablando de tío abuelo noto que en su escritorio tenia una foto de Anthony. Al verla sintió que se le torcían las tripas del coraje, casi sale corriendo de ahí por los celos pero miro a un costado el diario de Candy – ¿Que escribirá? ¿Sus recuerdos con Anthony?– la curiosidad se apodero de él, no debía hacerlo ademas que más daba, el dueño de Candy era él, pero pudo más su enojo asi que tomo dicho diario y lo abrio. Basto con leer las primeras líneas para que su cara rebozara de felicidad.
"Querido diario, te advierto que sobre tus hojas escribiré sobre mis días en el colegio, y estoy seguro que la mayoría de mis letras hablaran de él, el hombre que más he amado. Mi adorado, testarudo, arrogante, enojón pero de noble corazón Mi Terry…
Se sintió culpable por leer algo tan personal de su novia, pero que más daba, se decía ya lo habia hecho y ademas le alegro el día. Se acostó en el suelo del estudio y se tomó una breve siesta.
A las 8:30 Candy llego de cenar. Ya habia terminado sus tareas así que se dispuso a bañarse. Era tan despistada que no noto que Clin al saludarla tenia los bigotes embarrados de chocolate. Media hora después y ya con su pijama puesta pensaba entrar al estudio, pero casi toda la tarde estuvo en la biblioteca estudiando que ya no quería saber más de libros así que apago las luces de su cuarto y se metió a dormir.
-Vamos Clin, te invito a que duermas conmigo esta noche, hoy dormiré temprano.
Ya acostada en su cama dormitaba. Estaba por entrar en un profundo sueño cuando sintió como algo se subía a su cama. Soñolienta penso que era Clin, pero cuando sintió que no eran patitas sino unas manos las que tocaban sus piernas de inmediato se asustó y al sentarse y mirar con la poca luz que entraba por la ventana la silueta de un hombre gritó y le dio tremendo golpe en la mejilla.
-¡Ah! Pecosa ¿te han dicho que tienes la mano pesada? – se quejaba Terry del dolor.
Candy salió de la cama y de inmediato encendió la luz – Terry ¿qué haces aquí?
-Intentaba dormir contigo pero creo que ya perdí una muela -se quejaba el pobre chico sobándose la mejilla.
-Terry me asustaste, debiste decirme que eras tú.
- No tengo porque avisar. Es obvio que soy el único que vendría a dormir contigo.
-Pues debes hacerlo porque estamos en el colegio y no debemos dormir juntos. Sabes que está mal si nos descubren nos castigaran.
-Pues al menos hoy tendrás que dejarme dormir aquí ya que tu primo es muy ruidoso, y seguro se quedara en mi estudio hasta muy tarde. Y no estoy de humor quiero dormir, quede harto con tanto sermón y la visita de papá.
-¿Tu papá estuvo aquí? ¿Te regaño por el lio que armaron? -preguntaba asustada la rubia.
-Se veía un poco molesto pero despues convenció a la hermana que nos deje tener la fraternidad, aunque claro con ciertas reglas.
-Ya veo.
-Anda ya hay que dormir, ayer dormí tarde y apenas y hoy probé bocado.
-Eso no está bien te dolerá la cabeza, si quieres puedo ir a la cocina a traerte algo.
-No, ya comí, y de inmediato vine a verte pero cuando llegue ya no estabas. Vaya que eres puntual para ir a comer.
-Estuve en la biblioteca todo el día terminado el trabajo que nos dejaron en pareja. Y de ahí me fue a cenar.
-Como sea, mejor apapáchame para ya dormir ¿ok? No aceptaré un no, créeme las exigencias del Duque son demasiadas. Me va a explotar la cabeza.
-¿Tanto te amenazo?
-Veras, solo quiere que gane el torneo de equitación, que mantenga mi liderazgo en la fraternidad y que sea cuadro de honor. Y ni como refutar pues me amenazo que si no lo hago me mandara a Nueva York
-Eso es chantaje además no debe presionarte. Pensé que estaba de acuerdo con nuestro noviazgo
-Lo está, pero sabe que eres mi punto débil y lo usara para que por fin sea el estudiante modelo que siempre ha soñado.
- Aun así, hablaré con tu madre para que le pida que deje de presionarte.
-No importa, yo me encargo. Además ahora que te veo, me doy cuenta que el pliego de papá no es nada, estoy dispuesto a acatarlo si con eso me quedo en el San Pablo para estar contigo. Por cierto te traje una rebanada de pastel. Esta en la mesa del té.
-¿En serio? -Candy fue corriendo a la sala, tomo la rebanada que estaba envuelto en una servilleta junto a la mochila de Terry y regreso corriendo a su cama. Se sentó junto a Terry y comenzó a saborearlo -Esta delicioso, me atrevo a decir que su cocinero es mejor que el nuestro haciendo postres.
-No le des a Clin ya ceno una él solo.
-Clin ya escuchaste, te hará daño si te doy más- señalo la chica a lo que el pobre Clin resignado se metió bajo la cama a dormir.
-En lo que terminas tu postre iré por mi pijama para cambiarme- dijo Terry poniéndose de pie. Dichas palabras hicieron que a Candy se le atorara, y todavía más cuando veía como este efectivamente se comenzaba a desvestir camino a la sala donde tenia su cambio de mochila.
Terry solo esbozo una sonrisa burlona viendo a su sonrojada novia esposa. Cuando regreso este ya estaba muy cómodo con su pijama puesta.
-Terry, vete a tu cuarto.
-No, estoy cansado, y como te dije quiero que mi esposa me apapache. Ya te dije todas las exigencias de papá, apiádate un poco de mí - fingía el chico.
-Está bien, pero solo dormir, ¿ok? No olvides tu juramente.
-Lo prometo, bueno un par de besos y ya. Digo el de buenas noches
-Pero mañana te vas a primera hora para que no te vean.
-Dalo por hecho, es más me iré trepando arboles como tú.
-Bueno, por si las dudas pondré el despertador más temprano
Candy hizo lo dicho después apago la luz para poder quitarse su bata dejándose solo su delicado camisón. Terry suspiro pues hubiera deseado verla pero se tuvo que conformar viendo solo la silueta con la poca luz que entraba por la ventana.
Candy entro a la cama donde Terry la recibió con un abrazo y por su puesto un beso apasionado. La colocó bajo él para estar más cómodo y besarla a su merced. Después de un par o mejor dicho varios besos y caricias el enamorado y apasionado adolescente se detuvo besándole el cuello y dando un largo suspiro- Te juro pecosa que mañana mismo buscare un padre para que nos case. No creo poder vivir así dos años.
-Yo creo que si podrías si durmieras en tu habitación. Así que pórtate bien o no volverás a dormir conmigo.
-No me digas que no te gustan mis besos.
-Si pero, a veces se te pasa la mano – Terry soltó la carcajada a lo que Candy asustada le tapó la boca – Terry te pueden oir.
-Cómo diga señora Grandchester. Pero… ya vera que consigo un cura que nos case, podria ser el padre Ricardo.
-Estás loco.
-Pecosa te lo he dicho todo es dinero en este colegio y seguro él tiene un precio.
-Pues para mi será el día mas lindo cuando me case contigo por la iglesia.
-Para mí lo más lindo será la luna de miel.
-Grosero.
-Hare lo posible por investigar su precio y por supuesto ahorrar para pagarle y quien sabe y logre hacerlo antes de las vacaciones de verano, así nuestra luna de miel será en Escocia.
-Eso sería hermoso - dijo Candy con una enorme sonrisa que enamoro más a Terry. Y por supuesto la beso con un breve beso pues la chica comenzó a bostezar y honestamente el también estaba agotado. Pues primero todo el quehacer que hizo durante la madrugada, la larga y aburrida junta con su padre y la rectora,
-Buenas noches Candy.
-Buenas noches Terry.
Ambos esposos se durmieron en su primera noche juntos en el Real Colegio San Pablo tal como lo solían hacer en el Mauretania, abrazados. Terry olía el perfume de su pecosa y con ello solo podía pensar que sin duda la cárcel del colegio y las ordenes del Duque serian más llevaderas con Candy a su lado.
Continuara…
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Hola saludos a tod s. Espero que estén pasando un excelente año. Yo en lo personal he tenido un inicio de año muy ajetreado. Tal como se los mencione en algún momento estoy con un proyecto que requiere de todo mi tiempo… pero también recibí la grata sorpresa de que voy a ser mamá y para quienes ya conocen la gestación saben que dormir es algo inevitable durante los 9 meses. Así que mi mente esta entre dormir y trabajar en publicidad.
Subí este capitulo porque ya casi lo tenia listo y aprovechando las vacaciones decidí terminarlo para actualizar y hacerles saber lo que pasa.
De antemano gracias por sus comentarios y buenas vibras. Les mando un abrazo a todas las Canderrys del mundo mundial.
