Capítulo 5 Y apenas empezó el día :(
El siguiente día había llegado, faltaban un par de minutos para que el reloj despertador de Candy diera las 6 de la mañana. Los dos rebeldes seguían dormidos pero ahora se daban la espalda. Terry hacia la orilla y boca abajo con una mano colgando mientras que Candy boca arriba con uno de sus brazos sobre la cabeza del chico y emitiendo pequeños ronquidos a los que el rebelde ya se habia acostumbrado desde el Mauretania.
Por fin el despertador comenzó a sonar, la pecosa de inmediato se despertó al igual que el castaño. A quien por cierto cuando vio la hora no le agrado para nada.
-Candy, son las 6 de la mañana -reclamo mal humorado apenas despertando.
-Es la hora perfecta para que te vayas y aproveches que aún no cae el sol para que nadie te vea -contestó la chica volviéndose a tapar con las sabanas.
-No inventes, dame media hora más. Me iré trepando los arboles nadie me vera aunque sea de día.
-Terry obedece. No debemos arriesgarnos.
-Diablos esta bien. Pero solo porque tengo reunión antes de la primera clase.
-¿Por lo de tu fraternidad? -preguntaba la chica descubriéndose para sentarse en la cama y ver a su chico.
-Sí, debo darles las nuevas reglas. Con lo que odio lidiar con la gente. A veces quisiera volver a ser ese chico solitario perdido en sus pensamientos añorando a su madre. Antes no tenía que lidiar con las masas pero después funde la fraternidad para hacer lo que me viniera en gana y para desquitarme del mundo por separarme de mi madre. Y ahora se está convirtiendo en deber impuesto por mi padre.
-Yo creo que solo estas madurando.
-Sabes, cuando llegue aquí no tenía amigos, solo tenia 12 años y obvio los más grandes me hacían la vida imposible. Al poco tiempo llegó Erik y también lo molestaban. Un día decidimos ya no mas así que con el dinero de papá contratamos un par de estudiantes grandulones para que se encargaran de cuidarnos las espaldas, después comenzamos a remodelar el edificio B, y lo convertimos en lo que ahora es. Hasta que en menos de un año nos convertimos en líderes y señores de la fraternidad clandestina del San Pablo. Pobre de quien no pagara u hozara ir con el chisme a la Hermana Gray porque nos encargábamos de que nuestros guardaespaldas les dieran un buen escarmiento.
-Terry, eso es malo.
-Lo sé, pero así descubrí que siempre hay abusadores y uno debe defenderse como pueda. Con el tiempo fuimos creciendo y aprendimos a defendernos con nuestros propios puños. también aprendí cuando empecé a ir a las tabernas del centro de la ciudad. Iba con la excusa de tratar de olvidar a mi madre y ademas era mi forma de vengarme de papá.
-Lo siento tanto.
-Me sentía solo. Tenía a Erik, tenía poder, dinero, pero faltaba algo. Te confieso que mi lugar preferido era la que bautizaste como la segunda colina de Pony. Erik siempre me preguntaba porque no pasaba mas tiempo en la fraternidad. A lo que yo le respondía que un rey no necesita estar en el trono para seguir siendo rey. Yo prefería la soledad de la colina y el olor de los narcisos.
-Me alegra que esos días o mejor dicho noches de tabernas ya quedaron atrás. Porque ya quedaron atrás ¿verdad? -pregunto inquisitiva la rubia a lo que Terry solo volteo la cabeza – Terry te hice una pregunta.
-Pecosa, a me porto bien. La ultima vez que me emborrache fue cuando Albert me encontró en un bar de Nueva York… y bueno el primer día en el Mauretania pero después de que te conocí ya no. Ni siquiera en Dublín fui a una taberna y mira que tienen las mejores cervezas, ademas de que tengo una deuda con Brian.
-Sí claro y yo no como chocolate.
-Ahí están tus primos puedes corroborarlo con ellos.
-Ya veré.
-Te habia dicho que te estas volviendo muy mandona y enojona. Bueno lo enojona ya lo tenías pero me estoy temiendo que serás una esposa muy posesiva.
-No soy posesiva ni mandona. Solo te cuido eres muy joven para andar en esos lugares. No necesito ser tu esposa para decírtelo.
-Y por eso quiero a mi pecosa mandona por preocuparse por mi – decia el chico abrazando fuertemente a su esposa que seguía en la cama pero está molesta se soltó.
-Ya no me abraces, mejor vístete rápido o saldrá el sol.
-Lo dicho hoy amaneciste de malas. Pero ya veré como contentarte en la colina de Pony. No niegues que no te gusta cuando estamos ahí.
-La segunda colina de Pony es muy especial, la encontré un par de días después que llegue. Es tan bonita -confesaba la chica ahora con alegría – Y ahora me gusta más porque estás tú.
Terry soltó una leve risa – Candy ¿te habia dicho que tienes una capacidad para cambiar de humor en segundos?
-Búrlate lo que quieras, pero deberías saber que tú tienes mucho que ver en eso. Tú me provocas.
-Como digas señora Grandchester. Sabes a mí me encanta la segunda colina porque como te dije es hermosa y tranquila. Las niñas nunca se acercan al bosque y los chicos prefieren el edificio B, así que no hay problema de que alguien pueda llegar a molestarte.
-Me alegro. No hay como estar a solas con la naturaleza.
-Corrección a solas con tu esposo – dijo Terry haciendo que Candy se sonrojara y bajara la mirada. Esté aprovecho para acercarse y tomarle el rostro para besarla. Mientras lo hacia sus dedos bajaban hasta descubrir los delicados hombros de su novia y una vez descubiertos, el rebelde los besaba suavemente para después ir directo a su clavícula para besarla pausadamente. Poco a poco bajaba hasta llegar al centro de sus pechos, provocándole un gran estremecimiento a Candy.
-Terry… lo estas haciendo otra vez – apenas murmuro y tratando de retirarse pero los brazos de Terry la tenían amarrada como una soga.
-Te amo Candy, no te asustes. Sabes que jamás te haré algo que no quieras – respondió mirándola fijamente y recuperando el aliento.
-Es que … ese es el problema… que me esta gustando y no está bien – confesó apenada y huyendo de la mirada de Terry. Esto provoco una ligera sonrisa en su esposo quien decidió alejarse para calmar la excesiva sonrojes que ya se percibía en su esposa.
Ambos se reincorporaron y se sentaron en la cama. Terry miraba como Candy se cubría el pecho abrazándose a si misma y no dejaba de temblar así que la abrazo y comenzó a hablarle al oído.
-Perdóname, lo último que deseo es que te sientas avergonzada. Aunque si somos realistas ya eres mi esposa. Si llegará a pasar, no estaríamos haciendo nada malo.
-Pero yo me sentiría mas cómoda si es cuando ya tengamos la bendición de Dios. Así es lo mejor.
-Ay pecosa, ni como hacerte cambiar de opinión, creciste con la Hermana María y ahora te educan unas monjas. Ah y casi lo olvido tu mejor amiga es la santa Annie Britter.
-No olvides a la tía Elroy.
-Claro, la tía Elroy, escuche que es extremadamente religiosa y conservadora. Mejor me voy -dijo el chico levantando para recoger sus cosas.
-¿Ya sabes que dirás a los chicos? -preguntaba Candy para cambiar el tema. Y aprovechaba para cubrirse con su bata.
-Uf, no tengo idea como iniciar mi discurso -confesó con fastidio tomando su ropa.
-¿Por qué no actúas? – propuso la chica provocando que Terry frunciera el ceño - Sí, finge ser… un rey convenciendo a sus consejeros para enfrentar… otro reino. Así como la Reina Elizabeth.
-Pecosa, ¿acaso estas estudiando a mi familia?
-Presumido, no. Lo que pasa es que justo vimos ese capítulo la semana pasada en historia.
-Ya veo. Pero me agrada tu idea. Fingiré ser un rey persuadiendo a sus súbditos a ir a la guerra, en este caso acatar las nuevas reglas impuestas por la hermana Gray.
-Así se habla. Seguro los convencerás -se levantó Candy para darle un casto beso en la mejilla a su rebelde
-Pero aun así necesitare un amuleto de la suerte.
-¿No se me ocurre nada? No soy supersticiosa.
-Que ingenua pecosa. Obvio mi amuleto es un beso tuyo.
-Pero ya te lo di.
-Ese parecía de mi hermana.
-Está bien. Pero solo un beso.
-Bien será solo un beso te lo aseguro.
Terry se acercó a ella para despedirse con un muy pero muy profundo beso de la mañana. Tan apasionado que cuando se alejaba de sus labios le dio un chupetón en su labio inferior.
-¡Terry…! - gritó y se alejó molesta la chica no sin antes darle un manazo en el hombro.
-Lo siento, pero como te voy a ver hasta la noche, quería llevarme tus labios -se burlaba Terry queriendo darle otro beso pero Candy rápido se apartó.
-No, ya vete, sí dolió – decía molesta mientras se sobaba el labio inferior.
-Hum enojona. Tratare de verte por la tarde después de comer… oh espera ahora que lo recuerdo iré a cabalgar con Britter, de hecho le pedí que te invitara.
-Sí me comento algo, pero … no me gustan del todo los caballos.
-Candy, ya lo hemos hablado muchas veces…
-Sí pero… dame tiempo.
-Está bien, luego hablamos mas fondo de esto ¿ok?
-Ok.
-Hasta la noche entonces - se despidió dándole un beso en la frente.
-Hasta la noche.
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Terry bajo por el árbol y no trepando como había dicho. Una vez en tierra echo a correr por el largo y boscoso jardín que dividía los dormitorios. Al llegar al dormitorio de chicos se decidió entrar por la puerta principal. Pues no tenia ganas de trepar árboles.
Como si nada y aun con su pijama puesta abrió la puerta, entro al edificio, cerró la puerta tras de sí y camino hasta su cuarto. No había nadie ni siquiera la Hermana Clay o la Hermana Monica. Le pareció extraño pero que más daba debía llegar sin ser visto.
Cuando entro a su cuarto se encontró con la sorpresa de que Stear se quedo dormido en el sillón de su sala. No lo podía creer su privacidad se había perdido.
-Ya lo decía mi padre, "Tener familia política no es bueno".
Entro al estudio dando se cuenta que Stear para no ser arquitecto estaba haciendo un excelente trabajo. Se puso a admirar los planos, que poco les entendió pero reconocía que seguramente le llevo toda la noche -Esto será perfecto para usar como promesa de campaña. Ok Stear te ganaste el derecho de dormir en mi sillón
Dicho esto dejo los papeles en el escritorio y se metió a bañar. Terminando se vistió y se puso guapo ( bueno guapo ya está). Se dirigió a la puerta para llegar temprano a la reunión. Pero Stear se despertaba y lo detuvo.
-¿Terry a qué hora llegaste? Dijiste que solo irías a ver a Candy. Te estuve esperando toda la noche para mostrarte mis avances -preguntaba soñoliento y poniéndose de pie para estirar sus brazos.
El rebelde en su vida habia dado explicaciones pero tenía que hacerlo o su pecosa quedaría en entredicho a lo que penso – "Lo dicho mi privacidad se esta acabando con los Andleys" -resignado se dignó en contestar – Fui a ver a Candy, de ahí salí a cenar a la calle, y bueno deambule por el centro. Regrese pero temí que la hermana me viera así que me quedé a dormir en la fraternidad.
-Con razón. Como veras yo me quede dormido, pero, auch me duele la espalda tu sillón no es nada confortable.
-Vi tus planos se ve que lo estás haciendo bien.
-Gracias Terry. Y es solo el comienzo. Si quieres te los explico ahora.
-No, ya es tarde y recuerda que debo reunirme con los chicos antes de la primera clase. Pero te puedo decir que los pasadizos y cuartos secretos los usare como promesa de campaña. Y si gano te hare mi consejero.
-Como gustes. Voy a mi cuarto entonces a dormir un poco más. Perdón si no voy a tu reunión.
-No hay problema. Hablaremos más tarde.
Stear salió de la habitación para dirigirse a su cuarto mientras que Terry se dirigió al comedor donde ya lo esperaba la mayoría. En el pasillo se encontró con su amigo Bastian.
-Hola Terry, ayer Archie y Erik nos comentaron que habría cambios. Supongo que no deben ser buenos si estas convocando una reunión de última hora.
-Digamos que es bueno en parte pero tiene sus… pequeños detalles que debemos asumir. Como un horario para poder entrar a la fraternidad.
-Menos mal. Si es solo un horario, no creo que este tan mal. Digo aquí también lo tenemos y aun así nos las arreglamos para salir a cualquier hora.
-Me alegra tu optimismo Bastian. Ojalá todos piensen igual que tú.
Al llegar al comedor la mayoría de los chicos ya estaban listos para escuchar a su líder. Terry miro a su alrededor, sus compañeros tenían la mirada sobre él esperando iniciara. Busco con la mirada a Erik pero este aun no llegaba. Algo que no le sorprendió considerando que es bastante ausente cuando se trata de reuniones matutinas. Pero Archie se encontraba en primera fila, y tal pareciera que descifro la incomodidad de Terry por lo que se puso de pie y se colocó a un lado de este. El rebelde agradeció el gesto y sin más inicio la reunión dando los buenos días y agradeciendo la asistencia de los presentes. Después dio las nuevas reglas.
Como era de esperar hubo quejas, enojos, gritos, maldiciones, etc. debido a la inconformidad por enterarse que la fraternidad ya estaba autorizada pero tendrían un horario que respetar y peor aún habría una hermana vigilando la entrada y por supuesto realizando sus rondines.
Entre tanta negativa, Terry estaba a punto de gritar y blasfemar en contra de sus compañeros pues ya lo tenían cansado de tanta queja. Archie, Bastian y otros defendían al rebelde de sus oponentes. Y mientras ellos debatían el caballero ingles se perdía en sus pensamientos.
-Y pensar que a esto me dedicare cuando papá abdique al ducado a mi favor y con ello me dé su lugar en el parlamento. Seré un miembro honorario discutiendo por leyes, reformas, y cuanta cosa se les ocurra. Dios que horror. Ahora entiendo porque el Duque siempre esta de mal humor. No puedo imaginarme que en 25 años yo estaré igual… espera ¿25? Para entonces apenas tendré ¡41!... zafo… Y si consideramos que la expectativa de vida del ser humano es de 70 años significa que seré Duque por ¡29 años!... No ni loco. Hablaré con papá, lo siento pero se tendrá que retirar en 40 años… pero ¿podrá? ¿Cuántos años tiene papá? Veamos según sé, se casó con mamá a los 30 y mami tenía 16. Hum que ventajoso agarro a mi mami siendo una adolescente casi una niña. Ah pero a mi me exige "Terry son demasiado jóvenes para casarse" Va, si yo tengo la edad de mamá cuando se caso y Candy cumple 15 en mayo. Dios solo 15 y ya me trae loco, adiós a mis baños de tina con agua calientita y bienvenidos baños de agua fría. Ay Candy ¿por qué no te educaron unas sufragistas ateas? Eso me haría las cosas tan fáciles. En fin definitivamente debo conseguir un cura que nos case. ¿Cómo reaccionara papá cuando sepa que ya nos casamos y que planeo casarnos por la iglesia? -Terry esbozo una sonrisa malvada de solo imaginar la cara de su padre – Ya me imagino seguro me deshereda y bingo adiós ducado. Pero para que me hago tonto, la verdad es que al igual que mi abuelo su sueño es que yo tome su lugar. Ni modo debo convencerlo qu me de mas años de actor, estas reuniones no me gustan.
-Terry sonríes mucho, acaso ya ideaste como nos desharemos de las monjas que custodiaran la fraternidad – expreso Michael sacando al rebelde de sus pensamientos.
-Estaba pensando en algo mejor -contestó sonriente y arrogante, después se puso serio y continuó - Sobre la hermana que nos custodiará seguro será la hermana Mónica y todos sabemos quién puede ablandarla.
-Sí, pero que pasara si no ganas las elecciones de septiembre. ¿August y Julius estarán de lado del nuevo presidente? -grito un chico muy molesto.
-Ese ya no será problema de Terry – intervino Archie.
Los murmullos y reclamos volvieron a comenzar y las quejas, seguían pareciera que dijera lo que dijera Terry la mayoría seguían encontrándole el lado malo. En ese momento el rebelde recordó primero las palabras de su padre: "La democracia calma a las masas" y después recordó el consejo de su novia "Convéncelos como lo hizo la Reina Elizabeth" tomando estas palabras en cuenta cerro los ojos por un momento y decidió realizar su mejor actuación.
Fue supremo, dio un discurso que el primer ministro de Inglaterra lo envidiara. Con voz firme y seguro pero sin perder la empatía a quienes lo escuchaban, Terry volvió a lograr que sus compañeros se calmaran y le vieran el lado bueno de las cosas. Pero mejor aún, dejarlos con la necesidad de tenerlo a él siempre como líder pues prometió conseguir patrocinio para la construcción de los cuartos y pasadizos secretos.
La ovación al final del discurso fue unánime, incluyendo a los no simpatizantes que seguramente en unos meses saldrían para pelear por la presidencia de la fraternidad. Le aplaudieron a lo que Terry dio una reverencia en gratitud.
-Me alegra saber que entiendan que esto no es una derrota sino solo un pequeño obstáculo para nuestra fraternidad porque como les dije si hacemos todo al pie de la letra conseguiremos la autonomía.
-Un viva para Terry.
-¡Viva!
-Gracias chicos. Ahora doy por terminada la reunión y los invito a tomar sus sagrados alimentos. Ya falta poco para la primera clase.
Como buenos chicos obedientes se dirigieron a servirse el desayuno uno por uno, mientras Terry se sentaba en su mesa favorita.
-Eso si que fue cansado – mencionó Archie al oído de Terry.
-Ni lo digas estuve así de golpear a alguien. Dios y apenas empezó el día.
-Voy a servirme ¿no vas? Aun no tienes un asistente que lo haga.
-Olvide eso – se quejo Terry y de inmediato se subió a su mesa y comenzó a gritar – ¡Señoritos de las mejores casas de Inglaterra! Su atencion de nuevo por favor, aprovecho que seguimos todos aquí para mencionarles que a partir de ahora se abre la convocatoria para ser Mi asistente personal. Obviamente al serlo tendrá inmunidad y servicio gratuito. Quien esté interesado haga llegar su hoja de vida…
-¿Hoja de vida? -cuestionó Archie.
Terry se quedó pensando pues Archie tenía razón. Era algo absurdo considerando que solo eran chicos entre 12 y 18 años. Ademas niños ricos que en su vida habían trabajado.
-Bueno quiero decir algo que me haga saber que son aptos para tal puesto, no sé… hoja de calificaciones, algún tallersito que hayan tomado en los veranos, que se yo.
-¿Tu harás las entrevistas? – preguntaba un chico.
Terry abrio los ojos de par en par. Ni loco estaba dispuesto a pasar sus tardes entrevistando niños mimados y leyendo sus "hojas de vida" así que de inmediato decidió quien lo haría – No, quien lo hará será mi primo favorito – decia Terry mirando al Elegante. Archie le lanzo una mirada penetrante al rebelde como amenazándolo a que no se le ocurriera decir su nombre, Terry adoro esa mirada le causo tanta gracia el desafío de su primo. Pero para suerte de Archie él no era el elegido -Mi querido primo Alistear Cornwell. Todas las tardes estará en mi estudio muy gustoso a recibirlos. Bueno ya lo saben pueden continuar con su desayuno.
Los chicos continuaron haciendo fila para servirse su comida mientras que otros ya desayunaban en su mesa. Una vez que la fila se acorto Terry solo se acercó a servirse café y un platito de galletas. Justo en ese momento Erik llegó y lo tomó del brazo para sacarlo de ahí.
-Gracias por asistir a la reunión, amigo – decia Terry con media galleta en la boca.
-No hables con la boca llena -decia Erik encerrándose con Terry en las escaleras de servicio.
Terry se sentó en un escalón, coloco su platito de galletas, tendría que conformarse en comerlas secas pues su café se quedó en la barra - Si no hubiera sido por Archie y los demás, me hubieran comido vivo o yo a ellos. Gracias amigo.
-Lo siento pero estaba haciendo algo mejor.
-¿Qué? ¿Por qué tanto misterio? ¿Qué puede ser más importante que acompañar a tu mejor amigo? -insistía Terry con enojo pero Erik solo tomo una galleta de chocolate y comenzó a masticarla con rapidez – ¿Ya terminaste?
-Lo siento es para el estrés. Porque mientras tu te enfrentabas a las masas. Yo hacía espionaje.
-¿Espionaje?
-No te has preguntado porque casi son la 8 y ninguna de las hermanas se ha aparecido.
-Hum, ahora que lo dices cuando llegué en la mañana no vi por ningún lado a la hermana Monica ni a Clay.
-Exacto, porque estaban en junta. Anoche que llegue del invernadero escuche a una de las hermanas decir que se reunirían hoy en el salon de maestros para discutir sobre la fraternidad.
-Espera ¿Qué hacías en el invernadero y de noche?
-Soy un caballero no tengo memoria -dijo con tono arrogante el rubio Erik.
-No tienes memoria o la susodicha no quiso nada contigo – se burló Terry.
-OK la segunda, porque la susodicha me fascina pero resulta que ella quiere algo serio. Y tú sabes que no me interesa nada formal, soy demasiado joven para comprometerme.
-Sí claro, amigas sin compromiso.
-No cuestiones mis actos que tu hiciste lo mismo que yo.
-Sí, pero lo hice antes de conocer a Candy, porque como le dije a mi suegrito, mi pecosa me hace valorar cada abrazo y cada beso. No pienso cambiarla por un montón de niñas alocadas.
-Así que cada beso y abrazo ¿eh? Dime ¿en qué base vas? ¿Ya llegaste a cuarta? o ¿Por qué mencionaste que hoy llegaste temprano? ¿Dónde pasaste la noche Grandchester?– decía Erik cuestionando al castaño con tono burlón y cierta picardía.
-Cállate, ni de bromas preguntes.
-Está bien será lo único que dejare que no me cuentes, aunque por tu sonrisa y esa mirada algo me dice que ansias llegar a 4ta base – soltó a reír el rubio provocando que Terry también se burlara.
-Obvio tonto, pero Candy es mi duquesa y la respeto, aunque me cuesta trabajo pero todo sea por darle su lugar.
-Como digas. Tu eres quien sufrirá mínimo dos años de celibato. A menos que el Duque o el sr. Andley decidan que se casen hasta que termines la Universidad eso seria entonces unos 4 años más.
-Cállate, ni lo digas o soy capaz de romper mi juramento o terminar por caer en las redes de alguna actriz de Broadway. Buena me la hizo el Duque y Albert, definitivamente debo casarme aunque sea a escondidas. ¿Cuánto crees que cobre el padre Ricardo por el sacramento y por su silencio con el Duque?
-Debes estar bromeando o muy desesperado. Jamás en la historia una monja o padre de este sacro colegio se atreverá a hacer algo en contra de la voluntad del Duque. Ni por las joyas de la corona. Mejor ve buscando algún padrecillo de pueblo, es más esos que conocimos en Dublín.
-Esos son católicos y yo soy anglicano.
-Oh vamos para el caso es lo mismo. Quieres el sacramento ¿no?
-Sí pero... Si me caso por la iglesia católica la monarquía no reconocerá mi unión con Candy y ya ni hablar de mi sucesión al trono (1*). Automáticamente perdería mi lugar. Y seguro Papá y la tía abuela pegaran el grito en el cielo. Y entonces si arderá Grandchester y yo en la hoguera.
-Pues entonces empieza a buscar un padrecito anglicano que no conozca al Duque.
-Muy fácil, no diré que soy hijo del Duque.
-¿Y cómo piensas llamarte en el acta?
-Maldición tienes razón. Ves porque te quiero, tú ves lo que yo no.
-Mira busca el pueblo más recóndito de todo Inglaterra que tenga un cura anglicano, que no sepa quiénes son los Grandchester y le pagas una suma considerable para que te case. O podrías viajar a … Australia o a Nueva York.
-No, no voy a esperar hasta Nueva York. Debe haber un cura en Inglaterra que pueda casarnos. O de lo contrario tendré que darle la razón a Candy y dormir en mi recamara para evitar la tentación.
-¿Dormiste en su recamara? -pregunto burlón el segundo rebelde del San Pablo.
-No hice nada malo, ya te dije que la respeto… y la amo por eso me aguanto.
-No hiciste nada malo. Yo diría que no hiciste nada bien, porque mira que pasar la noche con tu novia y no hacer nada – Erik seguía burlándose.
-Di lo que quieras pero ya te veré cuando termines enamorado de Antonella, seguro ella te hará ver tu suerte y entonces vas a comprender que no todo es amor libre. Estoy seguro que tarde o temprano te hará sentar cabeza.
-Ella es a quien vi ayer en el invernadero – dio un suspiro de resignación – NO tuve corazón para seducirla, está completamente enamorada o endiosada por mí. Pero no es como las otras chicas ella si quiere algo en serio.
-Ya veo. ¿seguro que no quieres intentar algo serio con ella?
-No. No quiero amarrarme y estar como tú.
- Pues no te haría mal hacer las cosas bien.
-Vamos Terry, no pienso casarme todavía, para que formalizar algo. Pienso casarme como nuestros padres después de los 30 y dudo que Antonella pueda esperarme tanto tiempo. Así que prefiero ser libre y ya que llegue a los treinta buscar al amor de mi vida.
-Pues yo pensaba lo mismo, pero resulta que el amor de tu vida no llega en edades, llega cuando menos te los esperas. A papá a los 30 cuando conoció a Eleonor y a mí a los 15 cuando conocí a mi pecosa.
-Pues espero que me pase como a mi papá y me llegue a los 33. Fue cuando conocío a mamá el amor de su vida.
-¿Qué no eran primos?
-Bueno sí, pero se dio cuenta que ella era el amor de su vida. Tanto que después de su muerte no quiso volver a casarse. Ya ves, ya han pasado mas de 10 años y sigue soltero y espero que así siga no tengo ganas de soportar hermanitos o hermanitas y menos una madrastra loca como la tuya.
Terry soltó a reír por el ultimo comentario – Vamos no seas tonto, tu padre se codea con bellas actrices y diseñadoras, seguro terminara con una de esas así que tendrás una madrastras joven y bella.
-Y loca por su dinero.
-Ya estas es grandecito como para que no sepas como lidear con una madrastra. Ademas te hace falta tener hermanos, es más, mejor aún una hermanita. Eso sería interesante. Igual y me caso con ella. – se burlaba Terry y Erik le hacía segunda.
-Sí claro, seremos cuñaditos. En ese caso tendré que decirle a papá que se case con una mujer que ya tenga hijas en muy buen desarrollo y sean pecosas como te gustan.
-Sí así como Candy, oye ahora que lo pienso tu papá se parece a Candy – dijo Terry y empezó a estudiar el rostro de su amigo.
-Deja de mirarme y decir tonterías. Aunque no niego que cuando veo a tu noviecita no puedo evitar pensar que tiene los ojos, el pelo y las pecas de papá – Erik soltó a reír y continuo entre risas - ¿Te das cuenta? ¡te gusta mi papá!
-Que idiota eres.
-Tu empezaste.
-Bueno ya, volviendo al tema, ¿entonces nada con Antonella? Porque si es así no le des falsas esperanzas.
-Definitivo, te aseguro que Antonella no es el amor de mi vida. Me gusta mucho, y créeme me parece la más hermosa de todo el colegio, pero no puedo verla más allá de una amiga o cómplice.
-Qué pena me parecían una buena pareja. Solo no te tardes en hacerle saber tus sentimientos.
-Lo haré en cuanto la vea. Ojalá quiera seguir siendo mi amiga. De lo contrario será la primera vez que una chica me rompa el corazón – confeso afligido el rubio y comenzó a comer mas galletas perdiendo su mirada en el suelo.
Terry sonrió, era un hecho que aunque su amigo lo negará, Erik sentía algo más por Antonella. No solía ser cupido pero tal vez se el interviniera y con ayuda de los Cornwell, podría lograr que s amigo dejara atrás a sus amiguitas y reconociera que se estaba enamorando de la hermosa joven – Con que Antonella te rompería el corazón eh, pues hare lo necesario para que no rompa tu corazoncito sino que se adueñe de él. Me lo agradecerás hermanito.
Los chicos se quedaron en silencio por un rato y comiéndose las galletitas. Cuando de pronto se escuchó la primera de las tres campanadas anunciando el inicio de la primera clase.
-Diablos en 15 minutos inicia la clase. Ahora si bienvenidos al San Pablo – dijo Erik con desgane.
-Por cierto antes de entrar a clase dime ¿Por qué estamos aquí?
-Cierto se me olvido por tanta platica. Pues bien no estuve en la reunión porque fui a escuchar de que hablaban las hermanas en su reunión matutina sobre la fraternidad ¿y qué crees?
-Lo que sea que se les ocurra agregar al reglamento no importa, los chicos están dispuesto a acatar las ordenes para persuadir a la hermana y con eso conseguir la autonomía y ademas estan los cuartos y pasadizos secretos…
-Terry… olvídalo, estamos en problemas
-¿Qué quieres decir?
-Una de las hermanas por lo visto la más sufragista sugirió que la mitad del edificio sea la nueva fraternidad para señoritas.
-¡¿Qué?! -Terry se puso de pie como resorte y exclamando tan fuerte que casi se escucho por todo el Colegio de no ser por sus duras paredes.
-Y quien los sugiero fue la hermana Juana.- continuaba serio Erik haciendo que Terry casi dejara de respirar - Sí esa Terry, esa mujer, la favorita de la hermana Gray y del mayor benefactor del colegio el honorable Duque de Grandchester.
-¡Me lleva el carajo!
-Todas estuvieron a favor de presentarle la propuesta al Duque y al resto de la mesa directiva para su visto bueno. Quieren que las niñas tengan un lugar de esparcimiento que las ayude a reforzar sus dotes de buena esposa así que la Torre norte será para nosotros y la sur para las chicas
-No, no, no, no, no, el sur es nuestra conexión con el exterior. Ah ya odio a la hermana Juana y sus ideas.
-Yo también la odio de solo pensar que mi salon de ajedrez terminara siendo una salon de cocina, o que mis mesas de billar se convertirán en mesas de corte y confección – agregaba molesto Erik haciendo que Terry también empezara a odiar a toda la congregación de monjas del San Pablo.
-Cállate, ni lo digas y no eches más leña al fuego, mi adorada sala de apuestas convertida ¡en un estúpido salon de té!
-¿Te das cuenta? El Duque no podrá decir que no. Seguro aceptara para evitar que digan que la fraternidad de chicos es solo para malcriarte más.
-Estoy de acuerdo – Terry desesperado se pasaba los dedos por su hermoso cabello – Tenemos que hacer algo, debo convencerlo que no es una buena idea. Puedo usar eso de que las niñas no deben estar cerca de los niños.
-Te olvidas que habrá vigilancia. Eso no le preocupara ni a él ni a la hermana Gray. Y seguro con el tiempo como son mejor portadas que nosotros capaz que nos quitaran territorio y al final se quedaran con todo el edificio B.
-¡Maldición! ¡No solo tendremos que pelear con las mojas ahora también será una eterna lucha con esas niñas ricas por mantener nuestro territorio!
-Serán más insoportables…
-De por si no soporto su altanería en misa, ahora también tendré que verlas entre semana.
-Ni que lo digas, ¿te imaginas cuando les de por practicar el coro?
-Una blasfemia, yo en una partida de poker escuchando sus canticos sacros.
-Quiero cambiarme de colegio.
-Espera, no debemos preocuparnos, si lo analizamos bien no todo está perdido.
-¿Qué quieres decir?
-Esa dichosa fraternidad necesitará una líder o no se podrá realizar. Y recordando a todas las chicas ninguna sobresale. Vamos Erik, dudo que exista una niña en todo el colegio que le interese liderar una fraternidad de niñas. Todas solo están aquí para ser unas buenas esposas y tener hijitos viviendo en una casa grande y …
El rebelde guardo silencio al ver como Erik lo miraba negando con la cabeza y se cruzaba de brazos -Terry, hermano mío. Tu sabes perfectamente que si la hay.
Terry exhalo derrotado, agacho la cabeza y tocándose la frente por el aneurisma que le estaba dando murmuró -Candy.
Continuará…
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(1*) Debido a que el rey de la monarquía británica también es la mayor autoridad de la iglesia anglicana, cualquier miembro de la monarquía en caso de contraer nupcias por una religión ajena a la anglicana dicho miembro automáticamente pierde su lugar en la sucesión al trono de Inglaterra. Pueden mantener sus títulos nobiliarios pero solo con autorización del Rey.
Respondiendo a sus comentarios: Muchas gracias por sus buenos deseos hacia mi bebé y a mi persona. Por supuesto estoy disfrutando esta hermosa etapa lo mejor posible. También les agradezco su comprensión porque no podre estar actualizando muy seguido. De hecho estoy pensando dejarlo en un minific para que no se queden tanto tiempo con la expectativa del final.
Spoiler: Tomando en cuenta también que algunos momentos del San Pablo Candy y Terry ya los vivieron en el Mauretania esta historia será como lo dice el titulo enfocada a Terry y sus aventuras adolescentes con los Cornwell, su romance con Candy, su eterna lucha por mantener la fiesta en paz con su papá y como podrán darse cuenta ahora también idear como evitar una fraternidad de señoritas.
Nuevamente gracias por sus buenos deseos. Les mando un fuerte abrazo cibernético a todas las Canderrys del mundo mundial.
