Capitulo 6 Platica entre dos rubios hermanos.

La conversación de los mejores amigos se vio interrumpida por la ultima campanada para entrar a clases. Los dos decidieron retomar la conversación después de estas. Así pensarían como arreglar el nuevo problema que tenían.

Corrieron rápido a su primera clase, pues si bien eran un par de rebeldes también eran ingleses y para ellos la puntualidad era una virtud. Así que tuvieron que correr por sus libros al dormitorio y después recorrer los pasillos del San Pablo para llegar al aula. En su carrera Terry no se percató que su rubia con pecas lo vio desde la ventana de su salon de clases.

-Terry, al parecer se extendió tu reunión, de lo contrario no estarías corriendo a clases. Me alegro de que estés comprometido con ser un buen alumno. Y me halaga más saber que lo haces para que el Duque no nos separe -pensaba la pecosa.

-Candy, ¿qué tanto ves por la ventana? -preguntaba la molesta de Eliza.

-Nada que sea de tu incumbencia – contesto Candy sin dignarse a mirar a la chica

-Pero para que pregunto, seguro estas viendo a tu ex noviecito.

-¿Exnovio? -pregunto desconcertada la pecosa tanto que volteo a mirar a Eliza que no dejaba de reírse.

-Eliza deja de molestar a Candy – exigía Antonella.

-Es la verdad, ya supe que tu eres la famosa noviecita del hijo del Duque de Grandchester. Pero no lo han hecho oficial ¿o sí?

-Claro que sí. Terry ya le dio el anillo – intervino Paty

-Por favor, se refieren a este – dijo enojada Eliza y bruscamente tomaba la mano de Candy.

-Eliza, suéltame me lastimas. – se quejaba Candy por la fuerza con que la loca de Eliza apretaba su mano

-No es mas que una baratija. Zafiro va, si de verdad la amara te hubiera dado un diamante ¿no creen chicas?

-Sí, seguro solo dio un zafiro para no gastar en ella – se burló Luisa.

-Te equivocas Eliza, observa bien y veras que ese corazón esta rodeado de pequeños diamantes – intervino Paty.

-Eso crees, seguro son cristales o baratijas – refuto Eliza.

-No me importa lo que pienses Eliza. – grito Candy zafándose de Eliza, pero al hacerlo su anillo salió disparado cayendo al suelo – ¡Oh no mi anillo! – grito preocupada de inmediato se agacho para buscarlo.

-Tranquila Candy te ayudaremos a buscarlo -se ofrecía Antonella junto con Paty. El resto de las chicas miraban a Eliza comploteando para también buscarlo pero no precisamente para regresarlo.

-No sé que te preocupas, ya lo dije es solo una baratija. A Terry no le costo nada y seguro tampoco le costara terminarte. Porque ahora que ha vuelto al colegio podrá ver que hay verdaderas señoritas de abolengo y no una dama de establo.

Mientras Eliza hablaba, una de sus chicas encontró dicho anillo y lo escondió en su bolsa. En ese momento entro la hermana que daría la clase junto con Annie.

-Señoritas, que hacen en cuclillas, vayan a sentarse es hora de iniciar la clase.

-Hermana Rita. Candy extravió su anillo de compromiso y estamos ayudándola a buscarla – dijo Paty poniéndose de pie.

-¿Cómo pudo ser eso Candy? -cuestionó la monja.

-Es que… -apenas hablaba Candy pero leía en los labios de Eliza como esta la amenazaba pronunciando el nombre de Annie. Candy no quiso meterse en problemas y decidió mentir – Me arreglaba las coletas y en un movimiento rápido se me atoro en el cabello y al intentar zafarme salió volando.

-Ya veo. Entonces no debe estar lejos. Señoritas ayudemos a Candy a encontrar dicho anillo. ¿Candy como es?

-Es un zafiro en forma de corazón.

-Pero hermana, tal vez salió por la ventana.

-Eso es imposible Luisa. Las ventanas están cerradas.

-Pero la clase, creo que es más importante.

-Eliza basta, ayudemos a Candy a encontrar su anillo. Deben saber que el hijo de nuestro mayor benefactor se lo dio así que seguramente es una joya familiar.

-No lo creo solo es un zafiro.

-Eliza no lo voy a repetir, vamos a buscarlo ¡Ahora!

Las chicas obedecieron y comenzaron a buscar en cada rincón. Annie se quedó junto a la hermana pues aún cargaba el material que esta le habia pedido le ayudara a llevar. Cuando los dejo en el escritorio de la maestra pudo ver como una de las chicas de Eliza sacaba de su bolsa algo que cabía en su puño y cuidando que alguien no la viera lo coloco en el suelo.

Annie no se sorprendió, era un hecho que Eliza y sus amigas querían molestar a Candy pero para su mala suerte la hermana Rita odiaba tener problemas con la monarquía y mas que ayudar a Candy, lo hacía para evitar que el Duque pusiera una queja por haber perdido una joya de la familia Grandchester.

-Terry, no entiendo porque quieres convivir con Eliza, no creo que la competencia lo valga. Definitivamente no puedo arriesgarme, lo siento Terry tendrás que cabalgar solo conmigo y Antonella. Si quieres conocer a Eliza deberás conocerla por tu cuenta - pensaba Annie.

-Lo encontré! -exclamó la misma chica que lo habia tomado.

-Gracias Dany! – exclamo la pecosa corriendo con la chica y tomando el anillo para colocarlo de inmediato en su dedo.

-No tienes nada que agradecerme, ya lo dijo la hermana debe ser una joya de familia. Debe significar mucho para Terry.

-Candy te recomiendo tener mas cuidado, o bien dejarlo en tu cuarto y solo usarlo en ocasiones especiales.

-Sí hermana tendré más cuidado.

-Bien señoritas, tomen asiento y comencemos la clase. Hoy leeremos del libro de Sor María de Asturias "La pureza de la mujer: virginal hasta el matrimonio eclesiástico"

-Así que es muy especial para ti maldita dama de establo. Pues voy conseguir que lo pierdas y hacerle ver a tu suegrito que no cuidas para nada las joyas de su familia -pensaba con malicia Eliza que no dejaba de mirar con odio a la pobre de Candy.

-Terry, no se que hubieras hecho si te enteras de que perdí mi anillo, seguro te decepcionarías de mí. No es una joya de tu familia, pero es del Mauretania el barco donde nos conocimos y por supuesto el anillo con el que me pediste matrimonio la noche de año nuevo. Debo tener más cuidado. No creo que sea buena idea guardarlo en mi cuarto, Eliza o cualquiera de sus amigas podria entrar a robármelo. Pero si lo traigo puesto también podría arrebatármelo. ¿Qué hago?... ya sé, le pediré a Terry que lo guarde en su buro, ahí nadie lo tomara. Sí, será lo mejor. En cuanto pueda iré a verlo – pensó la pecosa.

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Habitación de Terry 3:30 pm después de comer.

Después de una larga mañana de clases, los gemelos Julius y August, Archie, Bastian, Zach Erik y Terry ya estaban reunidos en la salita de la habitación del rebelde. Solo esperaban a que Stear llegará.

-¿Por qué tardara tanto Stear?, dijo que solo se lavaría los dientes – preguntaba el rebelde

-Tal vez en el camino se topo con otro de tus candidatos Terry – contesto Zach.

-Oh vamos no es tan complicado entrevistar candidatos para ser mi asistente. Ademas Stear ayer quería ser mi asistente. Creí que le agradaría ayudarme con eso.

-No me digas – comento Archie con tono molesto. A lo que Terry solo volteo indiferente.

De pronto llamaron a la puerta, Erik se acercó a abrir permitiendo entrar a Stear que llevaba cargando una pila de hojas de vida. Casi media unos 40 cm de alto. El inventor busco a su presa y al verla cómodamente sentada en su diván, se acercó y le dejo caer dicha pila de documentos sobre su estómago haciendo que el afectado se sofocara.

-¡Stear ¿Qué te pasa?! – exclamaba el rebelde sin aire, mientras se quitaba todo el papel de encima.

-¿Desde cuándo soy tu secretaria? – reclamaba el inventor.

-Ay, ya te pareces a tu hermano, demasiado sensible.

-Óyeme a mí no me metas -reclamo Archie

-Ya cálmense no venimos a pelear -pedía Bastian.

-No, pero primero quiero que Terry me aclare ¿por qué estoy recibiendo hojas de aspirantes para asistente personal ¿Qué significa esto?

-Ya basta Stear, me duele la cabeza, luego hablamos sobre eso– dijo el rebelde reacomodándose en su diván. Stear se mantuvo de pie con los brazos cruzados y con su mirada dura y fija sobre Terry. Al ver que Stear no cedía y se mantenía de pie frente a él decidió doblar las manos – Esta bien Stear. Perdóname lo hice porque todo fue muy rápido, necesitaba alguien que me ayudara a entrevistar a esos chicos y lo primero que pensé fue en mi primo favorito.

-No te creo.

-Claro que eres mi primo favorito. ¿Qué te hace pensar que sería Archie?

-Me refiero que no te creo que no pudieras escoger a alguien más. Terry no abuses de mi buena voluntad.

El rebelde se puso de pie para suplicarle a su primo favorito -Stear, por favor ayúdame, tu eres un genio… algo despistado pero genio al fin. Vamos ayúdame, tú sabes que estoy saturado de tiempo y mi padre me tiene con las manos atadas. Donde me equivoque en algo seguro cumplirá su amenaza de enviarme a Nueva York, y no queremos que Candy sufra ¿verdad?

-No actúes conmigo Terry.

-Es la verdad. Vamos Stear ayúdame, nunca le he rogado a nadie pero si tengo que hacerlo por salvar a mi pecosa.

-Déjate de dramas Terry.

-No son dramas. Por favor Stear. ¿Quién mejor que tu para encontrar a mi asistente personal? Tu me conoces bien.

-Ese es tu mejor amigo Erik.

-No creas a veces le falla la memoria.

Stear empezaba a sentir lastima por Terry pero Archie no lo permitirá – Olvídalo Stear no es tu obligación ayudarlo.

-Cállate primo incomodo -dijo con enfado el rebelde.

-Chicos basta, insisto que no estamos aquí para esto -decía Bastian.

-Por favor Stear, tengo demasiadas responsabilidades, y ahora con eso de que también debo impedir la fraternidad de niñas, ¡Ah ya odio a la hermana Juana!

-¿Fraternidad de niñas? ¿de qué hablas Terry? – preguntaba intrigado el pequeño Bastián secundado por el resto.

-Efectivamente chicos por eso esta reunión. La hermana Juana sugiero una fraternidad de niñas y la hermana Gray está de acuerdo. En la junta mensual se la presentaran al Duque y a la mesa directiva para su aprobación. De ser aprobada les darán la mitad del Edificio B. La torre sur para ser exactos -confirmo Erik

-No puede ser – murmuro decepcionado Bastian.

-Eso será un lio – dijeron al unisonó los gemelos.

-Debe ser una broma – se asustó Archie.

-Adiós a nuestros caminos secretos.

-¿Qué quieres decir Stear?

-Que no puedo hacer pasadizos a la mitad. Forzosamente debo utilizar todo el edificio. ¿de que nos serviría tener un pasadizo que termina en la sala o el aula de la fraternidad de niñas?

Los chicos se miraron unos a otros. Erik frunció el ceño y al igual que Terry se les formo una sonrisa.

-Eso sería extraordinario – por fin menciono Terry con malicia y continuo – Se imaginan asustarlas, perderles cosas, moverles objetos, que escucharan lamentos provenientes desde las paredes.

-Eso las asustaría y ya no querían acercarse a ese edificio -agrego con entusiasmo el Zach.

-Sería una gran pena – se burló Erik.

-Es un hecho debemos terminar esos pasadizos antes de que se haga oficial su tonta fraternidad de señoritas.

-Muy bien Terry me daré prisa con los planos, pero ¿qué hay del dinero?

-Ven porque necesito tu ayuda Stear, no puedo estar en todo. Necesito alguien que vea esos detalles.

-Esta bien, te ayudare a encontrar a tu asistente, tratare de que no pase de esta semana.

-Ves porque digo que tú eres el único Andley que vale la pena. -se acercó Terry a abrazarlo. Stear y el resto se desconcertaron por tremenda efusividad del rebelde quien no solía ser así. Pero seguro estaba actuando, pensaron al final

-Bueno, ¿y qué haremos con la líder?

-El plan A, es evitar que el Duque de su autorización, todos sabemos que aunque la mayoría de su visto bueno, necesitan el si del padre de Terry para cualquier cosa. Y esto no será la excepción -explicaba Erik

-Yo iré este fin de semana a verlo, para tratar de persuadirlo a que de su negativa -agrego Terry.

-Y si se niega a cancelar la fraternidad de niñas, que es lo más seguro tenemos el plan b. Que significa ser nosotros quienes pongamos a la líder de dicha fraternidad de niñas mimadas -agregaba Erik

-¿Dudo que tengamos niñas sufragistas que deseen ser líder de una fraternidad – aseguro Julius - ¿de Verdad creen que la hermana Gray les ponga una líder?

-En caso de aprobarse esa tonta fraternidad, necesitaran nombrar a una líder para llevar el control al menos fue lo que escuche. Y si analizamos bien ninguna de las niñas tal como dice Julius tiene ese interés. Lo único que desean es casarse y tener hijitos. Pero puede que una si esté interesada ¿verdad Terry? -Erik termino diciendo y mirando burlón a Terry quien apenas iba a contestar pero sus primos se adelantaron.

-¡Candy! –comentaron al unísono Archie y Stear.

-Así es. Yo como su novio le aconsejaré en que actividades son ideales para su fraternidad aunque en realidad lo que realmente estaré haciendo es persuadirla para que haga lo que yo le diga . En pocas palabras ella será la líder pero yo moveré los hilos.

-Eso sería magnifico. Pero están olvidando algo o mejor dicho a alguien.

-¿A qué te refieres Archie? -pregunto Terry

-Candy no es la única que podria pelear ese liderazgo en la nueva fraternidad.

-Cierto, también esta Eliza Leagan – agregó Stear.

-Seguro querrá ser la líder con tal de que Candy no lo sea. Y si es así, Neal también será un dolor de cabeza -agrego Archie.

-Diablos, ¿en serio esta tan loca esa chica? – pregunto molesto el rebelde.

-Sí, odia a Candy. Y con tal de molestarla seguro querrá pelear por la fraternidad.

-En ese caso Terry, tu duquesa perder – agrego Bastian.

-¡¿Cómo?! – preguntaron al unisonó.

- Perdón Terry, pero Eliza contra Candy seguro ganaría, las niñas son demasiado elitistas así que nadie querrá votar por una niña adoptada.- opinaba Bastian.

-Es verdad -Apoyo August – tenemos que buscar otra chica que le dé pelea a Eliza.

-No creo que sea tan malo poner a Candy como candidata. Si bien es cierto que es adoptada también es cierto que es la prometida de Terry el hijo del mayor benefactor del colegio. Y las niñas son muy materialistas e interesadas. ¿Qué niña no querrá llevarse bien con la futura duquesa de Grandchester? – defendía Erik.

-Hagamos esto, veamos quien es la chica más popular entre los pasillos del cuarto de niñas y cuál es su opinión sobre Candy, en base a eso definimos a quien "ponemos" de candidata -Sugiero Stear.

-Me parece bien. Entonces hagamos esto, vayamos por pasos. Aún falta mucho para la junta mensual. – decía Terry.

-Escuche en la reunión que tuvieron esta mañana que la harán el mismo día del torneo para aprovechar la visita de los padres. Así que será este próximo 21 de marzo -Intervino Erik

-Entonces tenemos solo 3 semanas para convencer al Duque. Y las mismas para ir estudiando a las niñas y ver como hacer para que voten por Candy o quien sea. Cualquiera que sea deberemos ver como manejarla a nuestro favor – decía Terry poniéndose de pie.

-Pues a trabajar, que hará cada uno de nosotros – preguntaba August a lo que Erik contesto.

-Terry hablará con Candy, es muy importante saber que tan interesada estaría de ser líder de la nueva fraternidad de niñas y de serlo que tan dispuesta esta de seguir sus órdenes…. Perdón mejor llamémosle consejos -comentaba Erik

-Si Terry eso solo tu lo puedes hacer. Eres su novio a fin de cuentas.

-No creas Julius. No sé porque algo me dice que se pondrá difícil, es tan enojona que odia que le diga que hacer.

-Sedúcela, llégale por el amor, que no sepa que la manipulas -Comento Erik.

-¡Hey nada de seducciones! solo convéncela a la buena ¿está claro Grandchester? – dijo amenazante el elegante.

-Sí Archie, sí. – acepto Terry con desgane.

-Julius y August hablaran con su tía para ver que podria evitar la fraternidad de señoritas, es importante tener esta información para que Terry pueda hablar con su padre. Archie, Stear y yo aprovecharemos que tenemos amigas en el dormitorio de niñas para que nos digan quien es la más popular y que necesitaría para que voten por Candy o como ganarnos la confianza de quien resulte ser la más popular. Bastián tu comienza a idear que actividades hacer para recaudar dinero lo antes posible para construir esos pasadizos.

-De acuerdo -respondieron todos.

Los chicos salieron de la habitación, Terry se acercó a Stear para suplicarle por enésima vez – Por favor Stear…

-Tranquilo Terry, ya te prometí que hare lo posible porque tengas a tu asistente. Veo tu cara de desesperado y vaya que te urge uno. Adiós.

-Gracias – dijo Terry cerrando la puerta después de salir Stear.

El rebelde fue a cambiarse para ponerse su ropa de montar, después se lavo la cara y se arregló su cabello. Una vez listo salió de su habitación rumbo a las caballerizas. En el camino volteaba de un lado a otro, cuando llego al jardín encontró a quien buscaba. Rápidamente se acercó a él y lo tomo del brazo al ver que caminaba de prisa hacia alguna parte– Primo incomodo espera.

-¿Qué quieres? y me llamo Archie – contesto molestó zafándose del agarre de Terry.

-Vamos acompáñame a los establos -ordenaba el rebelde.

-¿Y por qué habría de hacerlo? – decia Archie aun con su tono molesto.

-Porque le prometí a tu noviecita llevarte a cambio de que ella invitará a Antonella y al resto de las chicas que competirán en el torneo de equitación. Necesito conocer su estilo de montar.

-¿Hiciste tratos con Annie?

-Sí, ahí donde la vez suele ser algo convenenciera.

-No se Terry, prefiero hacer otra cosa. Como hacer mi tarea por ejemplo.

-Vamos la tarea es para el miércoles. Ademas te estoy dando la oportunidad de pasar un rato con tu novia sin que las hermanas se molesten ¿y tú la desechas?

-No es eso… es solo que … - mencionaba un poco incomodo el elegante a lo que Terry para terminar de convencerlo agrego

-Puedo hacer que tú y Annie se queden solos por el bosque sin que nadie se dé cuenta.

Archie solo suspiro decepcionado – Créeme eso no serviría de nada.

-¿Como?

-Te lo diré pero júrame no burlarte.

-Palabra de tu primo favorito. Digo dudo que tu primo favorito sea Neal ¿o sí?

Archie solo rodo los ojos ante la burla de Terry pero al fin de cuentas tenía razón, de Terry a Neal pues no le quedaba nada mejor que su némesis. Depues mirando a su alrededor y cuidando que nadie los escuchara ,se confesó ante su impuesto primo favorito – Pensé que ahora que regrese de Dublín nuestra relación dejaría de ser tan formal y haríamos a un lado las cartas y nos veríamos más seguido. Ayer la cite en el invernadero, de buena manera lo juro. Tenía ganas de platicar con ella, de decirnos como nos fue a ambos en estos días que nos separamos, pero a penas y dijo palabra. Lo comprendí porque bueno siempre ha sido …

-Tímida.

-Sí, en fin casi todo el rato me la pase hablando solo, como sea al final al despedirme de ella pues obvio quise darnos un beso, ya sabes un beso de bienvenida, pero ya te imaginaras como se puso.

-No sigas… por algo es la tímida.

-Con trabajos pude tomarla de la mano. Cuando por fin pude abrazarla para besarla, mejor la solté me hizo sentir como un rufián de tanto que temblaba.

-Tenle paciencia, insisto por algo es la Tímida – decia Terry tratando de no burlarse de su primo.

-Ya lo sé pero… hay límites ¿no crees? intenté darle un beso pero casi se muere de la vergüenza. Así que preferí irme. Hoy me mandó una carta diciéndome que por lo ocurrido ayer prefiere que sigamos carteándonos para evitar la tentación ¿puedes creerlo?

Terry no pudo más y soltó a reír pero se detuvo al ver la cara desilusión de su primo incomodo y mostrando un poco de compasión decidió ayudarlo – Tengo una idea, acompáñame a los establos. Te aseguro que ella quiere verte, al menos ayer que la vi le fascino la idea cuando dije que te llevaría. Así que eso tal vez signifique que en el fondo le fascina la idea de que la beses.

-Ay Terry, he pensado que si llego a besarla es capaz de pedirle a su padre que nos lleve al altar.

-No lo dudo. Pero habla con ella, dile que solo es un beso de amor… Dios que cursi se escuchó eso. Como sea, hazle saber que no pretendes nada malo.

-Te lo juro que me da miedo que quiera que nos casen.

-Anda vamos esa niña te adora créeme, solo es cuestión de que le hagas saber que la amas y nunca le faltarías. Anda yo te ayudo a que nadie se de cuenta que te la llevas lejos y una vez solos hablas con ella y después… le robas un beso.

-No sé ¿y si me abofetea?

-Pues la besas otra vez. A mí me funcionó una vez.

-Suena bien… ¡¿cómo que te funciono? ¿Qué le has hecho a Candy?!

-Nada, ni siquiera lo decia por ella.

-¿Entonces?

-Pues…

-Terry, ¿a qué base has llegado con una chica?

-Aquí entre nos. Solo a tercera y antes de que grites te aseguro que no precisamente con Candy.

-¿Solo la has besado?

-No debería contestarte pero para que me dejes de amenazar y no pienses mal de mi pecosa, te aseguro nunca he pasado de primera base, solo nos hemos dado un beso casto y puro – decia Terry evadiendo la mirada amenazante de su primo celoso y político. Y cruzando los dedos escondidos detrás de su espalda agregó – Palabra de inglés.

-Mas te vale, no le hagas nada impropio o yo mismo te rompo la cara.

-Ya vas a empezar.

-Estas advertido.

-Mira que con las amenazas de tu tío abuelo ya tengo y ni hablar del Duque. Papá ya me advirtió que si tengo un hijo fuera del matrimonio me manda al ejército y a Candy a un convento.

-¿Y al bebé?

-Lo pondrá a su nombre y al de Eleonor.

-Vaya drama.

-Bueno ya mucha platica, anda vamos es hora de que selles tu noviazgo con la niña tímida sin pecas – dijo Terry que sin más tomo del antebrazo a su primo para dirigirse rápidamente a los establos. Mientras lo hacía se decia así mismo– Ojalá Annie si lleve a Eliza, así no solo veré como cabalga sino que tan loca esta. Ay pecosa, hoy no podre ir a la colina tengo mucho que hacer. Pero ya te veré en la noche para desquitarme a besos. Ay pecosa definitivamente te amo y amo tus besos que poco a poco han perdido la inocencia . Si Archie supiera lo que me provocas con tus besos, pero sobre todo que ya llegamos a segunda base - Dicho esto último se le formo una enorme sonrisa y apresuraba más a su primo para llegar rápido a su reunión con su cuñada la niña tímida sin pecas.

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Segunda Colina de Pony.

Candy llegaba corriendo a la colina de Pony sin percatarse que la loca de Eliza la venia siguiendo. La mala chica estaba decidida a robarle su anillo para hacerle pasar un mal día con Terry.

La pecosa al llegar busco con la mirada al pequeño Clin pero este que si noto a la loca de Elisa se escondió de inmediato en su guarida. Candy se desconcertó así que miro a su alrededor notando que un extraño movimiento entre los arbustos que se veían a lo lejos. Fijó un poco más la mirada y noto el inconfundible cabello rojizo de Eliza Leagan por lo que con un suspiro se hartazgo penso – Ya veo, esta empeñada en espiarme - Decepcionada al saber que no podría jugar con Clin ni con Terry pues sabía que estaría entrenando decidió sentarse para admirar el paisaje de Londres.

-Terry… tantas ganas que tenia de preguntarte como te fue en tu primer día de clases, pero seguro fuiste a los establos a entrenar con Annie -pensaba dando suspiros – Y ahora no puedo jugar con Clin por culpa de Eliza. Supongo que lo mejor será regresar al dormitorio y ponerme a estudiar… pero no mejor aún voy a trepar todos los árboles de la colina, ¡sí será divertido!

Candy de la desilusión paso a la alegría y comenzó a saltar y trepar por la hilera de árboles que habia por las faldas de la colina y conducían al invernadero. Reía sin parar haciendo que Eliza quien la espiaba explotara en colera.

-Vaya que está loca esta dama de establo. No soporto su risa, pero tengo que esperar el momento para quitarle su anillo. Este es el lugar perfecto pues no hay testigos así que será su palabra contra la mía -decia la malvada Eliza.

Pero la chica Legan no fue la única en escuchar las risas de entusiasmo de Candy también Erik que pasaba por ahí. Así que por la curiosidad decidió acercarse para saber a quién pertenecía tan agradable risa.

-Esa es Candy – sonrió sorprendido de ver la agilidad de la pecosa para trepar y brincar de árbol en árbol – Ahora entiendo porque Terry le dice mona pecas - después se acercó a la pecosa a una distancia prudente- ¡Hola Candy!

-Erik, ¿Qué haces aquí?– dijo la chica bajando del árbol para llegar hasta Erik mientras Eliza no los perdía de vista aunque no podía escuchar lo que se decían.

-Regreso del invernadero, pero te escuché así que decidí saludar. Y por lo que veo Terry no esta contigo.

-No, creo que esta con Annie practicando.

-Pues si quieres te hago compañía un rato, mi cita con Antonella termino más rápido de lo que pensé.

-Gracias Erik, ven vayamos a la segunda colina de Pony desde su árbol se ve Londres.

Sin más Candy corrio seguida de su cuñado hasta llegar a su preciada colina, una vez ahí sin pena comenzó a trepar el gran árbol de la segunda colina de Pony. Erik como todo caballero volteo la mirada pues era imposible no verle las piernas y algo más.

-Vamos Erik sube, ya voltea ya estoy arriba, no tengas pena – sonrió la chica por la sonrojes de su cuñado postizo.

-Gracias por avisar, pero soy un caballero ademas no quiero que tu noviecito se moleste – contesto Erik y acto seguido subió para sentarse en la misma rama junto Candy – Wow, llevo años en este colegio y hasta ahora me doy cuenta de esta vista.

-Es muy lindo Londres. Me gusta venir para respirar el aire puro y descansar de las aulas – confesaba la chica regalándole una sonrisa que fue correspondida por su interlocutor.

-Así que tienes otro pretendiente maldita Candy, no me sorprende, en Lakewood te le metiste por los ojos incluso a Archie y a Stear. ¿Qué pensara Terry de esto? – La maldosa Eliza se fue corriendo, tramando cómo hacer para hablar con el rebelde y decirle del affaire de su novia con Erik.

-Ya lo creo que sí, es hermosa esta vista, se nota que ya casi llegamos a la primavera. Con razón Terry prefiere estar aquí que en el edificio B.

-Son muy amigos ¿verdad? Terry me ha contado que son como hermanos.

-Así es, nos conocemos desde los 6 años. Justo después de que mi madre murió – Confesaba Erik con su mirada fija en el horizonte.

-Lo siento no lo sabía.

-Amaba a mi madre y la sigo amando pese a que se fue sin mí.

-¿Cómo? -preguntaba sorprendida la rubia.

-Era tan linda. Y aun cuando mi padre se desaparecía por largo tiempo con la excusa de sus giras, ella siempre mantenía el optimismo me hacía que no lo extrañara, para mi ella lo era todo. Pero… Un día ella discutió muy fuerte con papá. Los reclamos de mi madre casi se escuchaban por toda la casa. Mis niñeras me sacaron al parque para que no siguiera escuchando semejante pelea. Las horas pasaron, recuerdo que al llegar el anochecer volvimos mis nanas y yo a casa, me dieron de cenar y finalmente me metieron a dormir. Ni mi padre ni mi madre se aparecieron para darme las buenas noches. Pero yo amaba que mi madre me leyera un cuento antes de dormir así que salí de la cama y a escondidas fui a su recamara… -Erik guardo silencio por unos instantes y agacho su mirada.

-Erik si es duro no tienes qué contármelo… - apoyaba Candy con cierta dulzura para levantarle el ánimo al chico.

-Pero quiero hacerlo me inspiras confianza.

-Bien te escucho.

-Cuando entre en su recamara la vi ahí, se veía tan tranquila, recostada en su cama…. Me gustaba verla dormir, pero in imaginar que ya nunca volvería a despertar… que niño de 5 años podria imaginar que su madre moriría por consumir pastillas para dormir.

-Oh Erik lo siento tanto.

-Al principio odie a mi padre porque estaba seguro que por esa discusión mi madre se puso tan triste que por eso prefirió dormirse para siempre. Pero después me di cuenta que mi padre cancelo todas sus giras y se dedicó solo a mí, incluso nunca volvió a casarse. Así que estoy seguro que mi madre fue el amor de su vida. Solo por eso deje de odiarlo. Fue hasta que entre a esta cárcel que volvió a sus eternas giras, pero mientras vivíamos juntos, se la vivía tratando de complacerme, de estar conmigo y conseguirme nuevos amigos.

-Así conociste a Terry.

-Sí. Mi padre decidió dejar el teatro por un tiempo así que dejamos Stratford para mudarnos a Londres, y bueno era una nueva ciudad para mi así que no tenía amigos. Días después de nuestra llegada su viejo amigo el Duque lo invito a la fiesta de cumpleaños número 6 que le haría a su hijo. Quede fascinado, su pastel y decoración eran sacados de una novela de Shakespeare. Incluso Terry me conto ese mismo día que su padre le habia regalado su colección de libros de Shakespeare. Así que nuestro gusto por el teatro y la falta de una madre nos convirtió en los mejores amigos.

-Que hermoso que después de tantos años se sigan apoyando.

-Así es Candy, incluso cuando entro en esta cárcel yo lo seguí. Hermanos hasta la muerte, es más déjame decirte que ninguna chica nos ha separado y por lo que veo seguiremos juntos ya que es un hecho que no eres mi tipo.

-¡Oye que grosero!

-Es la verdad, no sé porque te veo y siento como algo raro… tal vez será que me recuerdas tanto a mi padre que me es imposible fantasear contigo.

-¿Qué no tienes filtros al hablar? Definitivamente tú y Terry son tal para cual – dijo enojada la chica cruzándose de brazos.

-Lo siento solo quise ser sincero, eres mi cuñada ¿no?

-Hum, como digas… - dijo volteándole la cara después volvió a mirar a Erik e intento sacarle información -Oye Erik, y… ¿en serio nunca han peleado tú y Terry por una chica?

-¿segura que quieres saberlo o más bien quieres saber si ha tenido otra novia aparte de ti?

-A decir verdad las dos.

-Pues pregúntale él yo nunca cuento lo que él me cuenta y menos a una chica.

-Me lo imagine… bueno entonces al menos dime… ¿Cuáles son tus intenciones con Antonella?

-Vaya que eres directa y cambias muy rápido de conversación.

-Es mi amiga y no quiero que la lastimes.

-Ay Candy, no sé si deba responderte.

-Tienes fama de don Juan, supongo que ya se tu respuesta.

-Créeme que es la niña más linda que he conocido, pero… como le dije a Terry no me interesa nada formal con ninguna chica por ahora, no quiero enamorarme aun, quiero ser libre. Soy muy joven para comprometerme

-¿Pero por qué? ella te…

-Me ama lo sé, me lo acaba de decir. Por eso discutimos haciendo que nuestro encuentro de hoy acabaran antes de lo previsto. Ya no quiere saber más de mí, ni desea que sigamos siendo amigos.

-Eres malo.

-No lo soy, malo sería darle falsas esperanzas. Lo siento Candy pero si soy su novio no podre salir con otras chicas.

-El amar a alguien no se decide.

-Sí, ya me lo dijo Terry, pero ni tu ni él me harán cambiar de opinión. De hecho por eso quería verla para decirle que siguiéramos como amigos y no se ilusionara conmigo. Pero ella no quiere verme más, tal vez si fuera mayor no me sería tan difícil aceptar un compromiso con ella - al decir esto ultimo los ojos de Erik se entristecieron.

-Erik, aunque lo niegues tu corazón desearía tener algo más con ella pero prefieres ser libre aun a costa de sacrificar lo que más amas. Ojalá yo nunca tenga que sacrificar a mi amor por Terry – penso Candy sintiendo pena por él. Al ver que se perdía en sus pensamientos decidió como siempre sacarle una sonrisa – Erik, ¿te gustaría jugar conmigo y pasear por las ramas?

Erik se sorprendió por semejante propuesta que Candy consiguió su objetivo de hacerlo reír – ¿Por las ramas? Es verdad lo que dice Terry, cambias de tema en un santiamén.

-Vamos ¿quieres o no ir por las ramas? Volvamos así al colegio.

-La gente normal suele hacerlo a pie y por tierra.

-Pues ya debes saber que no soy una persona normal.

-Eso me quedo claro desde que eres la novia de Terry.

-¡Óyeme! ¿Qué insinúas?

-Que tu noviecito es bastante especial.

-Tú lo has dicho es especial y por ende yo lo soy.

-Ya se te pego lo arrogante.

-Deja en paz a Terry.

-Claro que sí. Solo quería molestarte. No sé por qué pero me despiertas un deseo de molestarte, no sé, de hecho tengo la tentación de jalarte las coletas. ¿puedo?

-¡¿Qué?! ¡estas loco!-grito la chica cubriéndose con las manos sus coletas.

-Prefieres entonces que lo haga sin tu permiso.

-¡No! Mejor me voy antes de que de verdad lo hagas. Eres más atrevido que Terry.

-Oh no señorita, atrevido él que duerme contigo – se burló el chico.

Candy se puso roja de vergüenza que no sabía dónde meterse -Voy a matarlo por decirte.

-Tranquila él no me dijo nada, yo solo lo deduje por como llego esta mañana y tú me lo acabas de confirmar con tu sonrojes y ahora también con tus palabras – se reía el chico.

-Anda ya bájate ya me quiero ir.

-¿Así eres de mandona con Terry?

-¡Si!

El chico de un salto bajo del árbol mientras Candy lo hizo trepando y nuevamente como un caballero mantuvo su mirada en otra parte.

-Listo, el juego es el siguiente tu vas por esa hilera y yo por la otra -señalaba Cand el camino de arboles para llegar al invernadero.

-Pero por el piso…

-NO, quedamos que sería por los árboles. A menos que te de miedo.

-No es miedo, pero me arruinare el saco y no tengo tanta práctica.

-Terry tampoco y aun así lo hace.

-Poruqe les gusta quedar bien contigo.

-Bueno si no puedes no.

-Ah está bien, de todas formas no tengo nada que hacer – aceptaba el chico quitándose el saco y colgándolo en una parte del arbol que Clin bajara de su guarida – Clin apareciste, cuida mi saco por favor volveré pronto.

-Excelente, ahora será de aquí al invernadero y de regreso. Clin, tú serás el juez y observaras quien llega primero.

-Lo dicho cambias de parecer como de moños.

-Si yo gano dejaras de intentar jalarme mis coletas sobre todo burlarte de mí.

-Bien es justo, pero si yo gano, si disfrutare jalándote una de tus coletas cuando menos lo esperas. -dijo el chico tratando de tomar uno de los rizos de la chica a lo cual está de inmediato se alejó.

-Me pregunto que pensará Terry de tus intenciones.

-No lo sé, pero no puedo evitarlo. De hecho déjame confesarte algo – decia el chico acercándose al rostro de la rubia, haciendo que esta diera otro paso atrás por tan atrevida cercanía, que la puso nerviosa – Definitivamente tienes las mismas pecas que mi padre, tal vez mi padre anduvo dejando semillas por todo el mundo durante sus giras – dicho esto soltó la carcajada.

-Eres raro. Mejor volvamos al colegio ya no quiero jugar contigo. -respondió desconcertada.

-No pequeña tenemos un trato y lo cumples ¿o tú que dices Clin? -El pequeño Clin solo observaba a uno y a otro si emitir sonido. Habia algo en el chico que le caía bien – Pero claro eres niña las niñas a todo le temen.

-Yo no le temo a nada. Vamos a la de tres. Una dos, - reto la chica que sin esperar decir tres echo a correr para comenzar a trepar y saltar por la hilera de árboles que le tocaba. Erik al ver la desventaja echo a correr pero por tierra.

-Lo siento Candy pero si haces trampa atente a las consecuencias.

-Oye no. – la pecosa bajo lo ante posible y comenzó a intentar alcanzar a su contrincante, pero fue inútil Erik era muy rápido tan rápido que ya estaba de pie esperándola en la puerta del invernadero – Eres un tramposo.

-Yo no hice el conteo ni Sali corriendo antes. And date prisa que todavía falta volver a la colina.

-Segunda colian de Pony, -regaño la chica que no noto una piedra en el suelo y tratabillo. Erik corrio par alcanzar a sostenerla logrando apenas tomarla de la cintura.

-Estas bien Candy.

-No, creo que me lastime el tobillo, me duele mucho – respondía tratando de soportar el dolor.

-Déjame ver – Erik preocupado la sento en el suelo para después ayudarla a quitarse las botas y revisarle la lastimadura. – No Candy creo que los botines ayudaron a que no se te quebrara solo es un esguince así que seguro se te hinchara solamente.

-¿Tu crees? Me duele mucho.

-Es normal, tus ligamentos están lastimados, pero te llevare a la enfermería para que las mojas te revisen mejor – Vamos te ayudo a levantarte, sostente de mí. O si lo prefieres te llevaré cargando – decia el chico que no podía evitar sentir preocupación por el estado de Candy

-No es necesario puedo caminar. – La chica logro ponerse de pie con ayuda de Erik y tomándolo de ambas manos -Gracias Erik – agradeció Candy regalándole una sonrisa aunque sus ojos estaban llorosos por el intenso dolor. Al chico le dio tanta ternura y al mismo tiempo sintió unos deseos de protegerla y hacerla sentir bien así que sin más la abrazo.

-Estarás bien Candy -termino diciendo, dándole un beso en la frente.

Candy sintió ese abrazo tan fraternal reconfortante que lo correspondió y se quedó ahí abrazada por un rato. Ambos se quedaron inertes en dicho abrazo. Sin darse cuenta como Antonella veía tal escena con lágrimas en los ojos desde las ventanas del invernadero. Empuñando sus manos solo pudo pensar llena de desilusión – Candy, ¿cómo pudiste? Eres tú, tu eres la verdadera razón por la que Erik no quiere estar conmigo. Si claro, no quiere ser mi novio porque te quiere a ti, a la novia de su mejor amigo. Traidores. – sin más salió corriendo sin que los dos hermanos se dieran cuenta.

Erik disfrutaba del aroma de su cuñada y comenzó a decirse a sí mismo - Me encanta Candy, sonríe de todo, y se enoja de un momento a otro. Ahora entiendo porque Terry la ama tanto. Me gusta que se haya fijado en una niña tan linda. Sí, es muy linda en todos los aspectos. Apenas llevo unas horas conociéndola y ya me despierta un sentimiento que no puedo explicar. Algo que nunca he sentido por otra chica ni siquiera por Antonella, es como… un instinto de querer protegerla y quererla - Después de un rato él rompió el silencio -Sera mejor irnos antes de que se te hinche más tu pie.

-Si prometes no jalarme mis coletas ¿puedo ir abrazada? De verdad me duele mucho – suplicaba la chica que ya sentía más confianza con su cuñado postizo.

-Tranquila no soy tan malo, vamos te cargaré. Tu lleva tu bota.

La chica acepto el apoyo, y permitió que esté con mucha delicadeza la tomara en sus brazos para cargarla y comenzar su camino rumbo a la enfermería. Candy rodeo con sus brazos el cuello de su ayudante y recargo su cabeza sobre el hombro del chico para después cerrar sus ojos y perderse en sus pensamientos al igual que Erik.

-No sé por qué, pero me gusta Erik es molesto pero lindo cuando debe serlo. Su abrazo, me recordó a los Albert cuando me reconforta por estar triste. Aunque Albert nunca ha deseado jalarme las coletas.

-Es como cargar una muñequita de porcelana. Mejor dicho, como llevar a la hermanita que mamá siempre quiso darme.

Sin pronunciar más palabras llegaron hasta la enfermería. Las hermanas obviamente preguntaron que habia pasado y porque estaban juntos. A lo que Erik contestó de inmediato que la encontró así en las escaleras de la capilla. Candy confirmo que efectivamente se tropezó y como nadie pasaba por ahí tuvo que esperar a que una buena alma llegara a su rescate y ese fue él.

Le indicaron al chico ponerla sobre una cama para comenzar a atenderla. Este obedeció e incluso cuando le ordenaron irse él opto por quedarse sin importarle la molestia de las monjas. Atento miraba como atendían a la pecosa.

-Bien Candy solo es un pequeño esguince, con lo que te pusimos estarás bien mañana por la mañana. Por ahora guarda reposo. Erik ya que has decidido quedarte ayúdame a llevarla a su habitación – ordeno la monja con su característica dureza.

-Si hermana – respondió muy obediente el chico.

Candy no sabía porque pero le agrado tanto saber una vez más estaría en los brazos de Erik que rápidamente extendió sus brazos para ser cargada. Era tan obvia su sonrisa. Misma que fue correspondida por Erik. A la monja no le agrado mucho semejante intercambio de sonrisas así que de un grito los apresuro -¡Rápido que no hay tiempo que perder!

-Si hermana - respondieron al unisonó los dos ahora asustados alumnos por semejante grito.

EL camino era largo habia que recorrer todo un gran jardín para llegar hasta el dormitorio de las chicas. Pero para el par de alumnos fue muy corto. La monja iba por delante que no veía como Candy jugueteaba con el lóbulo de la oreja de Erik jalándoselo de vez en cuando y aguantando la risa por la cara que este ponía.

-Sigue así y hare lo mismo con tus coletas – decia por debajo el chico.

-Para eso ya habré hablado con Terry sobre tu amenaza.

-No le tengo miedo a tu novio.

-¡¿Qué tanto murmuran?! -regaño la monja volteando a mirarlos.

-Nada hermana – respondieron al unisonó los alumnos.

Al llegar al dormitorio muchas chicas se sorprendieron de ver llegar a Candy en los brazos del don Juan del Colegio, pero a ella no le intereso ver como comenzaban a murmurar. La hermana abrio la habitación de Candy y ordeno a Erik llevarla hasta su recamara.

Una vez ahí esté la recostó sobre la cama y le ayudo a colocarle una almohada bajo su tobillo lastimado.

-Gracias Erik – dijo Candy con su hermosa sonrisa.

-No es nada. Solo cuido un tesoro muy preciado para mi amigo Terry – menciono Erik y sin importarle la hermana que los miraba se atrevió a despedirse dándole un beso en la mejilla -Hasta luego Candy.

-Hasta luego.

-¡Erik Macklahan que has hehco! ¡las muestras de afecto están prohibidas entre ustedes. Dios bendito que lujuria. ¡espera afuera de inmediato! -gritaba histérica la hermana como si de verdad se tratara de algo impropio.

Candy se encogió de hombros intentando no reírse pero a Erik se le salió una risilla – Andando Erik sal de este cuarto. Candy no saldrás hasta mañana que venga a revisarte y límpiate ese beso impudico ¿entendido?

-Sí hermana. -respondía Candy mirando como salían Erik y la monja de su cuarto.

La pecosa quedo sola en su habitación, aunque no por mucho tiempo pues el pequeño Clin salió debajo de la cama, al parecer la esperaba desde hace rato. De un salto se coloco en el regazo de la chica, quien no dudo en abrazarlo.

-Hola Clin presentiste que algo no andaba bien ¿verdad? No te preocupes estoy bien solo me lastime el tobillo, pero Erik me ayudo a llegar a la enfermería y como e diste cuenta me trajo hasta aquí. Ojalá no tenga problemas con la hermana Gray por ese beso. A mí no me pareció malo al contario lo sentí muy fraternal. Ademas el lo dijo "Solo cuido un tesoro muy preciado para Terry" es un hehco que no pretende nada mas allá que una linda amistad. Definitivamente es un buen chico ya me cae bien aunque insista en jalarme mis coletas. Espero que Terry llegué pronto me muero por contarle que tengo un nuevo amigo, que me despierta un sentimiento como mi querido Albert. Y quien resulto ser nada menos que su mejor amigo Erik Macklahan.

Continuará…

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Como dice el dicho "la Sangre llama" y como ya leyeron este par de rubios Candy y Erik ya sienten algo que les indica que son hermanos… lastima que Erik no reaccionara nada bien cuando sepa que si lo son en realidad

Perdónenme, sé que extrañan al clan canderry y a Albert, pero como es el San Pablo solo quiero enfocarme en quienes habitan en dicho colegio. Ya aparecerán cuando los chicos los necesiten o en alguna reunión familiar.

Les agradezco de todo corazón por sus hermosos deseos para mi bebé y para mí: Gladys, Selenity Neza, Cristina Palacios, Yes Mau, Anieram, Yessi Hernandez, AnneNov, Palasatenea2018, Martha hernandez, Magda Css, Andrealqr2, Lilit, Sayuri1707, Wenca37, Mary y todos los Guest. Gracias por leerme y seguir mi historia.

Disculpen el retraso pero ya saben porque y para recompensar les dejo unas pistas de lo que viene.

¿Qué dirá Terry cuando se entere del beso? Erik no la beso con maldad pero ya saben, los chismes corren pero corregidos y muuuy aumentados 😊 así que si habrá pelea entre amigos.

¿Quién será el asistente de Terry según Stear? Como pista les puedo decir que es un personaje que ya conocen, bueno eso si leyeron la primera parte.

Archie logrará pasar a primera base con Annie aunque tendrá que hacer uso de los consejos de su primo político.

Y Terry tiene una nueva admiradora (bueno tiene muchas incluyéndome) pero en esta historia será un dolor de cabeza para nuestro rebelde. Y ni con que cara le puede reclamar a Candy sobre el beso de Erik porque el que le darán a él será en la boca :O

Les mando un abrazo y excelente fin de semana mis queridas canderrys.