Capitulo 7 Una nueva admiradora

Las jovencitas que transitaban por el pasillo del dormitorio de mujeres murmuraban entre ellas comentando la visita inesperada de Erik Macklahan. El chico esperaba a la hermana Ruth recargado en la pared junto a la puerta de Candy. Se burlaba por dentro al verle la cara de sorprendida a cuanta chica lo miraba.

-Empiezo a creer que la nueva fraternidad de niñas me dará mucha diversión. Dios si así se van a comportar será divertido ver este desfile de jovencitas asustadizas y ni hablar si logramos construir esos pasadizos – pensaba el chico.

Entre las chicas que caminaba de un lado a otro llego Eliza junto a su gran amiga Luisa, ambas se detuvieron en un rincón del pasillo para mirar de lejos al visitante- ¿Qué hace ese chico ahí y junto a la puerta de Candy? Es el mismo que estaba con ella en el bosque.

-No lo sé Eliza, es raro. Los chicos tienen prohibido entrar a este edificio -respondió Luisa que también se veía sorprendida.

-Trajo a Candy cargando junto con la hermana Ruth, traía el tobillo vendado – intervino una chica que se acercó al dúo.

Erik, seguía disfrutando de cómo se secreteaban entre las chicas al mirarlo. Y para divertirse un poco más les regalaba un guiño y una sonrisa coqueta a toda aquella que se le quedara mirando. Dichas chicas se ponían rojas de vergüenza y apresuraban el paso.

De pronto escucho que una de las puertas frente a el se abrio, volteo a mirar y quedo asombrado al ver que de dicha habitación salía una triste Antonella acompañada de Paty. De inmediato se encaminó hacia ella.

-¿Erik? – preguntaba sorprendida la chica.

-Antonella…

-¡Erik George Macklahan! A la oficina de la hermana Gray ¡Ahora! – gritaba la hermana Ruth saliendo de la habitación de Candy.

-Hermana Ruth yo solo quería saludar – respondió asustado por semejante gritó.

-Andando delante de mí y rápido - ordenaba la monja comenzando su andar a lo que el chico resignado obedeció. Pero la monja estaba tan molesta que no midió sus palabras delante de las alumnas y siguió regañándolo en el camino a la salida – Erik sabes perfectamente que esta prohibido que hables con tus compañeras, es el colmo contigo. Primero besas a Candy y ahora quieres platicar con Antonella.

Las pocas chicas que escucharon se quedaron atónitas por semejantes palabras. Entre ellas Antonella.

-¿Ahora me crees Paty? -apenas pudo decir Antonella con ganas de llorar y volvió a encerrarse en su cuarto.

-Espera Antonella. -pedía Paty intentando entrar a la habitación pero estaba cerrada con llave.

-Vaya amiguita que tienes Paty – se burlaba Eliza acompañada por sus compinches – Candy es una cualquiera. NO me sorprende, en Lakewood se desvivía por llamar la atencion de los chicos y aquí quiere hacer lo mismo.

-Es una cualquiera. Se supone que está comprometida -agregaba Luisa.

-Mira que meterse con el mejor amigo de su prometido.

-Inaudito, deberían correrla - opino otra chica.

Paty no quiso escuchar más tonterías y sin decir nada, rápidamente entro sin avisar a la habitación de Candy.

-¿Qué piensas hacer Eliza?

-Obviamente voy a decírselo a Neal para que se encargue de regar la noticia entre los chicos. Es cuestión de tiempo para que Terry se entere – dijo con toda malicia la chica y sin esperar más salió de prisa a buscar a su odioso hermano. Al encontrarlo en la biblioteca le hizo saber lo que escucho de la hermana Ruth. Y esté sin pensarlo más comenzó a esparcir la noticia entre sus compañeros.

Los odiosos hermanos estaban felices, Eliza porque según ella Terry quedaría libre y Neal porque los dos pilares de la fraternidad estaban a punto de enfrentarse y si se separaban el liderazgo estaba en juego.

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Habitación de Candy

-Candy, Candy – llamaba Paty encaminándose a la alcoba de la pecosa.

-¡Paty! Que gusto verte, pensé que pasaría el resto de la tarde y noche sola – decia entusiasmada, pero Clin hizo un ruido de molestia – Oh Clin no te sientas, tu eres una agradable compañía. Me refería a platicar con otro humano – dicho esto le dio un beso en sus bigotes a lo que Clin por el cosquilleo comenzó a rascarse con su patita y después se volvió a acurrucar junto a Candy que seguía en su cama.

-Candy perdón por entra sin avisara pero necesito hablar contigo.

-¿Qué pasa Paty? Te noto angustiada.

-Candy… yo te quiero mucho y jamás dudaría de ti, por eso me preocupa lo que dijo Antonella y ahora lo que ha dicho la Hermana Ruth.

-¿Y eso?

-Antonella llego llorando, así que entre a su habitación para hablar con ella y me dijera que le afligía.

-Ya me imagino. Erik me lo conto.

-Entonces si estuviste con él.

-Sí. Nos quedamos platicando un rato en la segunda colina de Pony. Y bueno en dicha platica me confeso que ya no es mas amigo de Antonella. Le dijo que no pueden ser algo mas que amigos.

-¿Y eso es todo?

-¿Qué quieres decir?

-Ay Candy es que… - Paty no dejaba de tronarse los dedos se sentía tan incomoda pues ambas eran sus amigas – Antonella me dijo que los vio abrazados afuera del invernadero.

-¡¿Como?!

-Miro como te abrazaba y te besaba la frente. Candy ¿por qué se lo permitiste?

-Paty, no es nada malo. Estábamos jugando a llegar al invernadero. Yo perdí el equilibrio y me lastime el tobillo, mira – señalaba su vendaje – El solamente me abrazo para ayudarme a

-Y el beso

-No lo sé Paty. Pero puedo asegurarte que lo sentí tan fraternal, tan Albert que no lo sentí malicioso.

-Pues Antonella cree que tu eres la verdadera razón por la que Erik no quiere formalizar con ella.

-Erik es un casanova el jamás formalizara con ninguna mujer. El quiere ser libre. Paty créeme que de haber sido un beso malicioso yo misma lo hubiera puesto en su lugar. Ademas fue en la frente. ¿eso no tiene nada de malo?

-No hagas cosas buenas que parezcan malas.

-Ya lo creo.

-Candy, ¿ que pensara Terry?

-El no tiene por qué desconfiar de Erik ni mucho menos de mí. – dijo ligeramente molesta – Es como si pensara que Albert y yo…

-Pero Erik no es Albert. Erik es su mejor amigo y tiene fama de casanova, ademas tú y él apenas y han hablado. ¿No te parece muy pronto para que tenga esas muestras de afecto contigo?

-Pero yo sé que no lo hizo con maldad. Soy huérfana por eso sé lo que es tener un hermano sin necesidad de compartir la misma sangre. Y eso me hizo sentir Erik. Un beso fraternal y desinteresado.

-Te creo Candy, pero quiero que seas objetiva. Este colegio es muy hábil para correr chismes corregidos y aumentados. Para cuando esto llegue a Terry, ya le habrán aumentado a la versión original.

-Pero Antonella no sería capaz de divulgar que Erik me beso y abrazo.

-No, pero la hermana Ruth se fue regañando a Erik por todo el pasillo gritándole que te beso.

-Ay no puede ser.

-¿Cómo es que ella los vio en el invernadero?

-Es que, Erik me llevo a la enfermería. Una vez que me curaron la hermana Ruth le pidió que la ayudara a traerme… Y cuando me dejo en la cama se despidió dándome un beso en la mejilla y diciendo que "solo cuidaba un tesoro muy preciado para Terry"… y bueno la hermana lo vio todo.

-Ay Candy, el problema es que la hermana no especifico que fue en la mejilla. Y ahora Eliza debe estar disfrutando del chisme.

-Dios mío. Cuando Terry se entere – dijo Candy muy preocupada, pues si Eliza ya sabía seguro ya se estaba encargando de divulgar el chisme pero a su manera. – Paty por favor ve rápido busca a Stear o Archie. Ellos deben saber la verdad para que eviten una pelea entre Terry y Erik. Eliza seguro ya debe estar buscando a Neal para esparcir su veneno entre los chicos.

-Es cierto y ya no tarda en ser la hora de la cena. Voy rápido ojalá los encuentre en alguna de las áreas comunes. Volveré en cuanto pueda.

La chica salió de prisa orando por encontrar a cualquiera de los hermanos Cornwell o mejor a aun a Terry y con ello hacerles saber lo que en realidad paso y evitar a toda costa que los mejores amigos pelearan.

-Gracias Paty – agradecía la pecosa quedándose preocupada y mirando por la ventana con la esperanza de que su novio- marido llegara a dormir antes de enterarse del nuevo chisme del San Pablo. Pero miro el reloj y apenas eran las 6 de la tarde.

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Dormitorio de Caballeros.

La hermana Ruth llevaba por delante al pobre Erik que durante todo el camino tuvo que soportar el sermón de dicha monja. Una vez que llego a la puerta de su habitación esta termino por darle su sentencia.

-Tal como ordeno la hermana Gray te quedaras aquí por tres días no saldrás hasta entonces. Esa será tu penitencia por semejante acto impúdico. Adentro.

-Sí hermana- decía Erik entrando a su habitación. Una vez dentro la hermana cerro con llave y se retiró del lugar.

El chico se lanzó a su cama, se colocó boca arriba y soltó a reír – Ay hermanas que exageradas solo fue un beso en la mejilla y me sentencia a 3 días encerrado. No quiero ni imaginar el castigo que me daría si se entera que he besado a otras compañeras y no solo en la mejilla.

Después de reírse de la exageración de las hermanas soltó un suspiro -Seguro no me traerán de cenar. Tendré que calmar mi hambre con un buen cigarrillo… ay no diablos los deje en mi saco y mi saco está en la segunda colina de Pony. Con hambre y sin cigarros esto será una pesadilla.

El chico salió al balcón, examino el área mirando de un lado a otro – Si Candy puedo no veo porque yo no. Bien aquí vamos - Dicho esto Erik se lanzó al árbol cerca de su balcón y con mucho trabajo logro bajar a tierra. Una vez ahí. Se dirigió corriendo rumbo a la colina de Pony.

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Campo de equitación.

Mientras todo esto sucedía Terry y Archie estaban en el campo de equitación. Llegaron a la reunión con la niña tímida sin pecas. Annie se encontraba en medio del campo ya vestida con su uniforme y parada junto a su equino llamado Joy. Desde que llego al colegio sintió una conexión con dicho caballo misma que era reciproca por lo que los caballerangos decidieron dejarlo exclusivamente para el uso de la chica pues también notaban que ella lo trataba mejor que cualquier otro alumno.

-Hola Annie

-Archie… ¿estás aquí?

-Sí, espero no te moleste, Terry me comento que estarías aquí y que tu no tendrías problema de verme.

-… Me alegra que estés aquí… -respondió sonrojada.

-Hola Britter, perdón la interrupción, pero ¿dónde están las demás?

-Lo siento Terry, pero solo estamos Paola, Rose, Mildred y yo. Como veras ellas ya están en el otro campo – señalaba el campo contiguo - Antonella no quiso venir tenía una cita con Erik, y no quise invitar a Eliza.

-Te dije que la invitaras, necesito conocerla – comento molesto el rebelde.

-Lo siento, pero no me gusta, es mala. Hoy intento robarle su anillo a Candy -respondía tímidamente la tímida.

-¿En serio?

-Sí, por eso no la quiero cerca. Tu deberías evitar acercarte.

-No exageres, solo era un entrenamiento.

-Terry no la molestes. Si no se siente cómoda con Eliza no puedes obligarla -intervino Archie

-Ay ya, voy por Teodora. Empieza a calentar Britter. – dijo molesto dándose media vuelta y apresurando el paso a las caballerizas.

-No le hagas caso, esta de malas.

-¿En serio?

-Bueno hoy más que otros días. Tiene muchas responsabilidades que su padre le ha dejado y ahora también un inconveniente en la fraternidad. Así que esta de mírame y no me toques.

-Ya veo. Pobre entonces del que lo haga enojar. Ten cuidado entonces.

-Tranquila se defenderme de mi primo político. Además me debe una así que estoy seguro no seré ese con quien se desquite.

-Me alegro. Bueno será mejor que vaya a calentar las chicas no dejan de mirarnos y no quisiera que…

-Nos traigan en chismes. No te preocupes estaré viéndote desde afuera. Suerte.

-Gracias.

Y así pasaron el resto de la tarde practicando para el torneo de equitación. Terry como todo un caballero se presentó, pero guardo su distancia pues como sabemos no es muy interesado en socializar. Durante la practica les dio cierta ventaja y por supuesto no dejo de estudiarlas. Necesitaba estar seguro de quienes eran sus contrincantes y sus virtudes para superarlas.

Después de dos horas decidieron que era suficiente y todos se dirigieron a las caballerizas para dejar a sus caballos. Paola y Rose solo los dejaron y pidieron a los caballerangos que les quitaran las sillas. Se despidieron y se fueron.

Lo contrario a Annie, Mildred y Terry que siempre se encargaban de hacerlo ellos mismos para cerciorarse que sus caballos estuvieran bien y por supuesto despedirse por el gran trabajo que hicieron.

Mildred termino primero y se quedó afuera esperando a Annie para irse juntas, pero Archie miraba a Terry como tratando de recordarle su promesa. Este comprendió que Mildred sería un mal tercio para el elegante y resignado puso manos a la obra.

-Mildred…

-¿Me llamas a mí?

-Si, tu eres Mildred ¿no es así? -mencionaba Terry con su sarcasmo, pero después reflexiono y cambio su tono a uno más caballeroso para convencer a la chica - ¿Cómo ya terminaste, podrías ayudarme con mi yegua? Parece que no quiere estar quieta. Ayúdame a acariciarle la cabeza mientras termino de desensillarla.

-Claro me gusta mucho Teodora. Siempre que vengo por Aries aprovecho para saludarla.

-Te creo, de inmediato dejo que la tocaras y no suela hacerlo a menos que ya conozca a la persona – continuo con galanura el chico Terry haciendo que la chica se sonrojara y volteara la mirada.

-Terry tiene ojos tan lindos. Azules como el mar, y creo que él lo sabe por eso vuelve su mirada más penetrante que hace que cualquier chica se sonroje – pensaba la chica. Mildred tenía ojos color avellana, cabello rizado y rubio cobrizo, tan largo hasta la cintura. Su tez era blanca como la leche y unas pocas pecas sobre su nariz. Complexión delgada y a sus 14 años ya empezaba a notarse sus atributos de mujercita.

-Nosotros terminamos, llevaré a Annie hasta el dormitorio de chicas.

-Esperen yo voy con ustedes …

-Oh no Mildred espera por favor ayúdame con Teodora. Aun no logro terminar.

-Pero…

-Tranquila soy todo un caballero, Annie aboga por mí, ¿verdad niña sin pecas?

-Sí Mildred, pero si no te sientes cómoda te esperamos.

-¿Cómo? ¿Acaso dudan de mí? -

-No, pero es que tú eres el rebelde del San Pablo…

-Me siento ofendido. Pero esta bien vete con ellos -dijo Terry mirando a Archie con una sonrisa burlona. A lo que el chico de inmediato intervino.

-Solo es fama pero nada es cierto Mildred yo abogo por él. Créeme mis días en Dublín me hacen reconocer que es todo un caballero.

-Inglés, caballero inglés -agrego arrogante el rebelde.

-Está bien confió en ti Terry -acepto la chica agachando su cabeza – Te seguiré ayudando con Teodora.

-Bien, sigamos entonces y dejémoslos ir.

Archie rápido salió con Annie, no fuera ser que Mildred se arrepintiera. Una vez que se vio lejos de los ojos de Terry y Mildred tomo la mano de Annie y corrio con ella para después perderse en lo más profundo del bosque del Real colegio San Pablo.

-Archie a dondé vamos, este no es el camino.

-A un lugar donde podamos platicar sin interrupciones.

-Pero Archie – dijo Annie parándose en seco.

-Annie ¿qué haces?

-Archie te lo dije en una carta yo no quiero…

-No quieres que te falte al respeto, pero te aseguro que no pienso hacerlo. Solo quiero que hablemos y que no me hagas sentir como el peor hombre en todo Inglaterra.

-Archie no es mi intención.

-Entonces déjame hablar contigo – Archie volvió a extender su mano para que Annie aceptara su invitación.

-Archie…

-¿Me quieres?

Annie se enamoró más con la sonrisa de su elegante casi novio y con su corazón palpitando a mil por hora acepto la mano de este – Claro que te quiero Archie.

-Entonces sígueme, te llevare a un lugar desde el cual se puede mirar Londres.

-La segunda Colina de Pony. Candy me platicó de ella.

-No lo sé, pero tal vez sea la misma de la que Terry nos habló en Dublín.

El par de tortolos se dirigieron sonrientes a dicho lugar. Archie deseaba que el plan funcionara y darle un beso a Annie para ya por fin confirmar su noviazgo.

Al llegar a la segunda colina de Pony los dos quedaron maravillados con la vista, pues se podía apreciar la ciudad con un tono casi naranja por la puesta de sol.

-Es hermoso Archie.

-Ven nos sentaremos por aquí.

Los dos se sentaron bajo el gran árbol y comenzaron a contemplar el paisaje que habia frente a ellos. El elegante discretamente coloco su mano sobre el hombro de Annie. Un par de segundos después Annie recargo su cabeza sobre el pecho de Archie. Así se quedaron unos minutos sin decirse nada y sin mirarse. Sus miradas estaban fijas en ver como el sol se escondía. Hasta que Archie rompió el silencio.

-Me gustas mucho Annie.

-Tú también me gustas mucho Archie.

-Creo que ya tenemos mucho tiempo de conocernos. Primero por cartas, casi un año. Nos encontramos en algunas reuniones en Chicago y no negaras que me gustabas mucho.

-Yo era tu elegida para bailar toda la noche en las reuniones y contestaba muy rápido mis cartas. Pero dejaste de responderme porque Candy llego a tu vida.

-Solo mis contestaciones fueron… más lentas. Pero es que Candy no nos daba tregua. Fueron los días más maravillosos que he vivido en Lakewood. Candy, Anthony, Stear y yo. Terminábamos de estudiar y de risa salíamos a divertirnos al lago y los bosques que rodeaban esa enorme mansión. O bien huimos de los experimentos de Stear.

-¿Te gustaba Candy?

-Te mentiría si te dijera que no. A los tres nos dejó alumbrados por su dulzura, su intrépida forma de trepar árboles, pero sobre todo ese corazón tan grande, dispuesto a amar y perdonar a todo el que le rodea sin importar lo que ha sufrido. Pero Stear y yo nos dimos cuenta que Anthony habia sido el elegido por Candy.

-¿Entonces si no existiera Terry tu…?

-Yo estaría contigo.

-¿Cómo?

-Annie, no niego que la belleza y dulzura de Candy me deslumbro pero ahora puedo decirte que la quiero muchísimo por todo lo que ella es y lo que hemos vivido juntos. Pero no la amo como mujer. He comprendido que mi amor por ella es de hermanos así que no te sorprenda que la cele y siga defendiéndola.

-Entonces ¿cómo es la mujer de tus sueños?

-Es hermosa, elegante, delicada, educada y muy pero muy tímida.

-Archie – Annie se abrazó fuerte al chico y comenzó a llorar.

-Y a veces llora con facilidad.

-Perdón yo … solo estoy feliz – decia la chica levantando la mirada.

Archie aprovecho la cercanía y tomándola de la cintura para evitar que se alejara le dio su primer beso. Teniendo como testigos el gran árbol y la vista de Londres. El chico no se conformó con solo juntar sus labios sino que continúo saboreándolos delicadamente. Cuando esta intentaba alejarse él la tomaba suavemente de su rostro haciéndola volver.

-¿Son quienes creo que son? – se decia a si mismo Erik al ver desde lejos a la nueva pareja – Wow Archie no pierde el tiempo, quien diría la tímida se dejó besar -termino diciendo con una sonrisa pero se le esfumo al recordar porque estaba ahí - Diablos ni como interrumpirlos y yo necesito mis cigarros. Espero no se tarden – resignado camino para esconderse tras uno de los árboles que habia a unos metros del gran árbol. Subió a él y espero a que la pareja se fuera.

Mientras tanto en las caballerizas

Terry cálculo el tiempo necesario para que su elegante primo tuviera tiempo de perderse en el bosque. Cuando sintió que ya era suficiente termino con Teodora.

-Listo. Ya quedo vámonos de aquí – dijo tan bruscamente que hizo saltar a Mildred.

-Adiós Teodora nos vemos mañana – se despidió la chica saliendo del lugar.

-Adiós Teodora duerme bien – palmeaba Terry a su yegua para luego salir y cerrar la puerta.

Como si nada Terry caminaba a paso veloz, junto a él estaba Mildred que apenas y podía seguirle el paso. Ella se sentía incomoda, pues de pedirle su ayuda a hora ni siquiera la miraba mucho menos le hacía platica.

-Terry es un misterio bien lo dicen en la escuela. Tal vez sea un chico de pocas palabras. Pero ¿por qué no quiere mirarme? ya no entiendo porque hizo todo para quedarnos solos si ahora no me hace caso. ¿será su estrategia? Sí, eso debe ser. Cuando menos me lo espere se acercará a mi -pensaba la chica que no dejaba de temblar por la emoción de saberse caminando al lado de su amor platónico.

Pero el caballero inglés ni enterado de ser el amor platónico de Mildred, estaba apresurado, le urgía dejar a su acompañante en el colegio para después correr a la segunda colina de Pony con la esperanza de que tal vez Candy aun siguiera ahí.

-Terry… -apenas y dijo la chica estaba ansiosa porque Terry nuevamente le dirigiera la palabra o bien que ya actuara y volvió a decir su nombre pero este ni se inmuto. Y volvió a preguntarse que pasaba ¿Por qué primero hace todo para quedarse a solas y ahora que lo están él hace como si ni existiera? Suficiente se dijo y corrio a colocarse frente a él, haciendo que casi le cayera encima.

-Cuidado señorita, casi te caigo encima.

-Terry no soy tonta.

Terry frunció el ceño y con burla contesto – Supongo que eso debe tener a tus padres muy felices.

-¿Por qué te portas así?

-¿Cómo? -dijo sorprendido el chico

-Así distante de repente.

-No, digo ¿Cómo? de, ¿de qué diablos hablas?

-No soy tonta Terry.

-Eso ya quedamos que hace feliz a tus padres.

-No te hagas tonto.

-Uy ahora yo si lo soy - decía Terry con su característica sonrisa burlona, ocasionando que Mildred se sintiera más atraída por él.

-A mí no me engañas, te vi haciendo tiempo para quedarnos solos.

-No es cierto.

-Terry he montado caballos desde que tengo 8 años y se desensillarlos por lo que me di cuenta que solo te hacías tonto desensillando a Teodora. Ademas tu insistencia en no dejarme ir con Annie y Archie.

-Diablos, con lo que me chocan la paranoicas. No puedo decirle porque lo hice – pensaba con fastidio el chico – Archie más te vale que beses a Annie o te rompo la cara.

-Te gusto admítelo -retaba la chica.

-Señorita ¿acaso en su clase de modales no le enseñaron que es impropio que una señorita le haga ese tipo de preguntas a un caballero?

-Tu no eres un caballero eres el rebelde del San Pablo y todas conocemos tus romances.

-¿Mis romances?

-Sí, antes de Candy te gustaba coquetearle a las chicas y muchas cayeron ante tus encantos.

-¡Y te hubiera encantado que ser una de ellas ¿no? -se burló el chico.

-Casanova.

-Eso es una calumnia. Y aunque así fuera los caballeros no tenemos memoria y yo soy un caballero ademas inglés.

-Ya entendí, temes que Candy se enteré. Bien será nuestro secreto.

-Alto, ¿Qué historia te estas imaginando señorita Castleville?

-Ninguna. Solo soy realistas. Planeaste todo esto para quedarte a solas conmigo. Annie insistió mucho en que fuéramos a entrenar contigo. Depues me pides que te ayude, pero ahora temes dar ese paso. No te atreves a pedirme que salgamos a escondidas.

-¿Salgamos? -soltó a reír el caballero– Pero si estamos en una cárcel. ¿Qué paso? ¿Qué novela está de moda que las hace soñar tanto?

-Tu también me gustas Terry. Desde septiembre que llegué al colegio y te vi aquella vez en la biblioteca nunca has salido de mi mente. Tu misteriosa seriedad, tu arrogancia para solo hablarle a unos cuantos pero también esa mirada a veces triste, soñadora. Me gustas Terry, me gustas mucho. Siempre quise que al menos me dirigieras una mirada pero… siempre estabas en tu mundo. Cuando supe que te habías ido del colegio me sentí tan triste. Deseaba que mis padres me dejaran volver a Irlanda, pero cuando comenzaron los rumores de que volverías me convertí en la chica más feliz del mundo. No me importo que dijeran que ya estabas comprometido. Candy es muy afortunada de tenerte, pero te aseguro que cuando comiences a conocerme la dejaras para estar conmigo, sí Terry hare todo para conquistarte.

-Ay Archie si no besas a Annie, insisto, te juro que te rompo la cara – pensaba fastidiado por semejante confesión alzando su mirada al cielo. De pronto sintió un jalón al cuello de su camisa haciéndolo agachar su cabeza y sin esperarlo sintió como unos delicados labios de adolescente se unían con los de él.

El rebelde sentía la presión que se quedó atónito y con los ojos abiertos de par en par. Mildred lo tenía agarrado con fuerza del cuello. Cuando pudo reaccionar la tomo de las manos para quitársela pero esta no se dejaba hasta que finalmente se alejó de él no sin antes morderle su labio inferior.

-Oye niña que modales -se quejó adolorido el rebelde.

-Ya te lo dije Terry me gustas, me guasta mucho. Y acepto tu indirecta, será nuestro secreto hasta que logres deshacerte de Candy.

-¿De qué hablas?

-Te veo mañana enojón –dijo la chica con una enorme sonrisa tratando de volverlo a besar pero Terry se alejó enojado.

-Basta deja de hacer eso.

-Ok entiendo, te gusta ser quien tome la iniciativa. Solo recuerda que contigo me atrevo a llegar hasta cuarta base – la chica le dio un guiño y sin más se fue corriendo encantada por lo que ella consideraba su beso con Terry. O mejor dicho el beso que le dio a Terry pues este ni siquiera lo correspondió.

-¡Archie te voy a matar! – gritó el chico y ahora comenzaba a lamentarse el chico – – ¿Y ahora como me quito a esta niña de encima? si mi pecosa se entera. Ay no, más problemas, ¿Por qué a mí?... Bueno es obvio soy un buen candidato… pero ahora no quiero más problemas. Primero las exigencias del Duque, luego la nueva fraternidad de niñas ñoñas y ahora esto. Debí irme con mi madre, dudo que en Nueva York exista una psicópata que se enamore de mí. Pero en NY no tendría a mi pecosa. Vamos Terry tal vez aun este en la colina, ella me creerá. Aunque cuando pensó que Gabrielle no era mi madrina se puso bastante intensa. Como sea ya veré como la convenzo de mi inocencia.

El chico corria a toda velocidad, le era indispensable encontrase con su novia-esposa. Su pecosa, la chica que lo conocía a la perfección y aun así lo amaba como a ningún otro.

Cuando estaba a varios metros de llegar a la segunda colina de pony se detuvo al sentir que algo le cayó en la cabeza, miro a todos lados pero no vio nada, de pronto otro golpe más. Alguien le estaba lanzado piedrecillas desde un costado. Penso que sería Candy así que se dirijo a lugar de donde provenían. La luz del sol poco a poco se estaba escondiendo por lo que no lograba percibir el uniforme de su chica hasta que apareció el culpable.

-Erik ¿qué haces aquí? ¿y por qué me lanzas piedras?

-Shhh baja la voz, no queremos interrumpirlos- dijo en voz baja señalando a una parejita que no dejaba de besarse.

Terry al verla se sorprendió y con tono burlón mencionó -Vaya, vaya, Archie es un pulpo. Sí que sabe mantenerla inmóvil.

-Cállate te van a oír. Ven desde acá no te verán.

El rebelde obediente se escondió junto con Erik tras uno hilera de árboles, la misma que dirigía al invernadero.

-¿Cuánto llevan ahí?

Erik con un largo suspiro respondió – Lo suficiente para hacerme abstemio al cigarrillo.

-¿Qué tonterías dices?

-Vine por mis cigarros porque los deje en mi saco, mi saco esta arriba en la casita de Clin, pero cuando llegué ellos ya estaban y no quise interrumpir pero de haber sabido que tardarían tanto los hubiera interrumpido desde un inicio.

-Oh no, no hagas eso sería un crimen para Archie, él pobre estaba desesperado por besarla y por lo que veo va a llegar a segunda base en un golpe.

-No creo ya lo intento pero Annie no es chica fácil.

-Hum es muy tímida – se burlaba Terry haciendo segunda a su mejor amigo. – Por lo menos valió la pena soportar a una admiradora.

-¿De qué hablas?

-Le pedí a Archie que me acompañara a practicar, se lo prometía Annie a cambio de que llevara todas sus amiguitas que competirán. Obvio Archie se negó así que tuve que prometerle hacer todo para quedarse a solas con Annie….

-Lo lograste.

-Sí pero a cambio me conseguí una chica llamada Mildred, ¿la conoces?

-Sí la heredera de los Castleville. Ya empieza a tener lo suyo

-Pues resulta que cree que me quede a solas con ella porque me gusta. NO imaginas lo que hizo. Me beso en la boca.

Erik casi suelta la carcajada pero alcanzo a taparse la boca - ¿En serio? Dios, estas mujeres de hoy ya no tienen límites. Pecadoras.

-Cállate idiota que tú eres el más feliz con eso. – se burlaba Terry. Su amigo le ayudaba a burlarse de sus penas.

-Y mira que tengo 15 ¿te imaginas? cuando cumpla 25 para entonces igual ya sea legal la unión libre.

-Como sea quise venir aquí, porque pensé que tal vez encontraría a Candy, quiero serle sincero antes que alguien más se lo diga..

-Vaya que ya te perdimos, en lugar de haber seguido a segunda base con Mildred prefieres correr a los brazos de tu noviecita.

-Me propuso llegar a cuarta puedes creerlo, hasta yo me asuste.

-Y yo. Definitivamente la traes loca. Peor mejor aléjate de ella capas que aceptas su invitación con eso de que Candy no quiere más…

-No digas tonterías jamás estaría con otra chica.

-Lo dicho ya te perdimos. Pero por si las dudas aléjate de las tentaciones.

-Perdóneme por pecar de fiel.

-Te perdono, me convences de que definitivamente no quiero novia formal.

-Y a todo esto ¿tú qué haces aquí?

-Ya te dije vine por mis cigarrillos. Lo que pasa es que en la tarde estuve platicando con Candy.

-¿Y eso?

-Antonella me hizo un drama. Tal como tú me dijiste hable con ella para que no se hiciera falsas esperanzas pero no lo tomo nada bien, dijo que ya no quiere saber nada mas de mí.

-Uf eso si que fue un drama. Ojalá la pecosa no me haga uno igual cuando se entere que Mildred me beso. Debe entender que ella me beso a mí, yo ni metí las manos, solo para quitármela de encima. ¿De qué te ríes? Mejor sígueme contando.

-Pues que de regreso a la escuela escuche una risa y era Candy que parecía mono de árbol en árbol. Cálmate No le vi nada soy un caballero. Y bueno me quede platicando con ella. Sabes, me sentí mejor hablando con ella que hasta le conté lo de mi madre.

-Sí, Candy tiene ese efecto en las personas. Te hacer sentir seguro -menciono Terry con entusiasmo - Sabes que, este par de tortolos va para largo mejor vámonos yo te doy de mis cigarros.

-Me temo que eso no será posible, mi cuarto está cerrado con llave. En todo caso deberás lanzármelos por el balcón.

-¿Y cómo es que tu cuarto esa cerrado con llave? Pídele a la hermana que te habrá.

-Porque la santa hermana Gray me castigo 3 días encerrado en mi habitación solo porque la hermana Ruth vio como bese a una chica en la mejilla.

Terry asombrado casi suelta la carcajada pero se limitó pues seguían cerca de la parejita – No es cierto que lo hiciste. Por Dios siempre he deseado hacer eso delante de la hermana Gray pero nunca encontré una chica que se animara a hacerlo. ¿Te imaginas la cara de la hermana Gray si me viera?. Eres mi héroe.

-¿Tú crees?- se burlaba Erik.

-Diablos me ganaste. Sabes le diré a Candy que me ayude, debo superarte…, pero mejor no, no sé tal vez a ella la castiguen. Tengo que idear como hacerlo sin que mi pecosa salga castigada. Deja de burlarte y mirarme así, te voy a superar te lo aseguro.

-Lo que tu digas hermanito- dijo Erik dando un largo suspiro para después decirse a si mismo – Si supieras hermanito.

-A todo esto ¿se puede saber a quién te atreviste a besar delante de la hermana Ruth? –

-A una chica que no tenía ni idea que yo haría eso.

-Me imagino. Así no la metes en problemas. Pero ya dime quien fue la afortunada.

Erik dejo de burlarse y tomo una actitud seria -Primero te recalco que ella no sabía que yo lo haría. Y segundo fue un beso fraternal pero ya sabes las mojas nunca han sido besadas y cualquier beso es impúdico para ellas y tercero…

Terry frunció el ceño por el silencio de Erik pues conocía a su amigo y cuando este dejaba de burlarse para comenzar a hablar con seriedad, significaba que no diría nada bueno para él. Y rápidamente ato cabos, él y Candy en la colina solos y quizá de regreso al dejarla en el colegio una monja… dicho pensamiento lo hizo abrir los ojos de par en par y mirando fijamente a su amigo pregunto serio– Erik Macklahan ¿a quién besaste?

-Tercero fue un beso fraternal …

-¿A quién le diste un beso "fraternal? -insistió entre dientes.

-Y cuarto, no deberías porque no hice nada malo, pero si lo crees conveniente no meteré las manos y acepto que me golpees.

-¡Erik Macklahan!

-¿Qué fue ese grito? – preguntaba asustada Annie alejándose de Archie quien la mantenía abrazada.

-No lo sé pero viene de la hilera de árboles – dijo Archie que también se asustó por semejante grito.

-Erik déjate de rodeos ¿a quién besaste? - Terry se apretaba el tabique con tal presión para evitar enloquecer. A lo que su amigo después de un gran suspiro de resignación esperando el golpe contestó.

-Candice White Andley ¿la conoces?

Continuará…

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Nuevamente gracias por sus grandes y buenos deseos y bendiciones para mi bebé. Primeramente Dios ya en un par de semanas lo podre tener en mis brazos. Les agradezco de antemano sus oraciones para que todo salga bien.

Les dejo este capítulo antes de que llegue el gran día. Espero lo disfruten y pasen un excelente ombligo de semana.

Les mando un fuerte abrazo mis queridas canderrys.