Capitulo 8 Mal entendido.
Un golpe proveniente de la mano del rebelde del San Pablo se dirige firme hacia la mandíbula del casanova del mismo colegio, pero este por inercia esquiva dicho golpe por lo que Terry lanzó otro golpe con su mano izquierda logrando dar justo en el pómulo del rubio adolescente.
-¡¿Desde cuándo das besos fraternales?! -reclamaba el castaño esperando una respuesta y preparándose para propinarle otro golpe.
-Pues aunque lo dudes y como te dije hace un momento Candy me inspiro confianza ademas se veía tan vulnerable que me pareció una forma de darle alivio - respondía Erik sobando su mandíbula adolorida.
-¿De qué diablos hablas? A mí no me vengas con cuentos – volvía a reclamar el castaño y sin más se lanzó contra su casi ex mejor amigo, haciendo que ambos cayeran al suelo.
-¡Basta Terry, te permití pegarme pero solo uno. Si continuas te voy a responder!- decia el rubio que yacía en el suelo forcejeando con Terry para tratar de defenderse.
-No es de hombres y menos de amigos besar a la novia de tu mejor amigo – Terry dijo al mismo tiempo que lograba propinarle otro golpe a Erik
-Ya te dije que fue sin malicia y también te dije que si me volvías a golpear te respondería así que aquí tienes – Erik gritaba logrando aventar a Terry para quitárselo de encima y ponerse de pie lo más rápido que pudo.
-Erik, te conozco desde los 6 años y nunca en tu vida has estado interesado en tener algo desinteresado con una chica que te gusta - Ahora Terry lo tomaba del cuello y advertía en tono amenazante – No me hagas pensar que se te olvido que somos como hermanos solo para no dejar ir una sola chica del San Pablo.
-Precisamente , tú lo has dicho, "Una Chica que me gusta" y sabes que jamás me fijaría en Candy y te lo he dicho mil veces. ¿Cómo te atreves a dudar de mí? – Respondía Erik zafándose del agarre de Terry y propinándole un golpe en el pómulo.
Ambos se quedaron quietos apretando los puños, respirando agitados uno frente a otro y temblando de coraje. Uno por pensarse traicionado y el otro por sentirse ofendido ante la duda. Se miraban con mucho enojo tanto era el sentimiento que sentían ambos que después de unos segundos sin decirse nada se lanzaron uno contra el otro para desquitar su coraje. Ya el beso con Candy quedaba en segundo término.
Mientras esto continuaba Archie y Annie se acercaron a mirar de quienes provenían los reclamos, al darse cuenta de la pelea quedaron sorprendidos.
-Archie, son Terry y Erik se van a matar -decia asustada la pobre chica.
-No puedo creerlo ¿Por qué estarán peleando? Tendré que separarlos o se van a amatar.
-¡Basta Terry! ¡Erik suéltalo! -gritaba Annie que asustada miraba a todos lados como esperando que Candy saliera en cualquier momento al rescate.
-Vamos Terry suéltalo – decia Archie tratando de jalar a Terry y sin darse cuenta que al hacerlo hizo que el golpe que iba para el rebelde terminará en su buen mozo y elegante rostro haciéndolo caer.
-¡Oh por Dios Archie estas bien! Ay no estas sangrando - Annie corrio hasta su enamorado quien yacía en el suelo quejándose del dolor
–¡Mi nariz! Erik me rompiste la nariz!
Los dos peleadores se quedaron fríos al ver lo que provocaron. El pobre elegante que sin deberla ahora sangraba por la nariz y su novia tratando de ayudarlo a detener la sangre solo provocaba más dolor en el herido.
Erik y Terry se miraban mutuamente, después miraban a la pareja para después otra vez mirarse , Así un par de veces hasta que de pronto se escuchó en medio de los lloriqueos de Archie una carcajada que con un decibel más alto hubiera llegado hasta el Palacio de Buckingham.
El rebelde reía y reía con tal intensidad que el coraje se le esfumo – Eso te pasa por meterte en mis peleas.
-Cállate Terry deberías ayudarme a ir a la enfermería.
-Vamos Archie solo fue un rosón apenas y te toque -tambien se burlaba Erik que al que Terry quería tocarle el tabique que solo sangraba un poco.
-No te atrevas a tocarme mi tabique. Dios si me queda chueco te mato -insistía Archie no dejándose tocar por los dos amigos.
-Eres una nena. Erik tiene razón, solo exageras nadie te rompió nada.
-¿Sabes qué? la próxima vez dejare que se maten.
-Basta dejen de pelear mejor vamos a la enfermería… por favor -intervino Annie
-Lo siento aún tengo que arreglar algo con este traidor.
-Ya te dije que no soy traidor, hermano desconfiado. Bese a Candy a la buena.
-Candy es mi novia, y tú eres mi amigo. Que por cierto eres un casanova, estas exponiendo a mi chica.
-¿De qué diablos hablan? ¿besaste a Candy? -pregunto sorprendido Archie.
-Ah pero que mal pensados.
-Explícate entonces -ahora pedía Annie desconfiada.
-Bien dicho Britter. Ya escuchaste mal amigo EXPLICATE.
-Gracias por fin me vas a escuchar.
-Parce que a no sangro.
-Te dije que solo fue un leve rozón.
-Déjame ver – menciono Terry burlándose para después apretar el tabique de Archie
-¡Auch! desgraciado , no te respondo solo porque de verdad me duele.
-Bueno ya me van a dejar hablar
.Está bien, T escuchamos
-Peor yo ya debo volver ya casi son las siete será la hora de la cena.
-Tranquila Britter, será breve. Ademas necesito que seas testigo por si se vuelve un chisme en el dormitorio de señoritas tú te encargues de …
-¡yo?
-¿A quién le pides ayuda?
-Hey, cuidado con tus palabras, estás hablando de mi novia.
-Annie pon atencion, a lo que diga este traidor.
-Ok como digas examigo.
-¡Alto en el nombre de la amistad!
-¡¿Qué?! -dijeron los chicos al unisonó.
-Ese es Stear
-Alto no peleen, … ¿Archie que te paso? Por lo que veo llegue tarde.
-¿Tarde para qué?
-Lo que me temía ya se pelearon. No logre el cometido con Candy.
-¿Qué pasa Stear? ¿Candy está bien?
-Paty fue desesperada a buscarme al laboratorio clandestino que coloque en la parte trasera del invernadero. Necesitaba que evitara que Terry y Erik pelearan porque…
-Un momento ¿por qué Candy tendría interés en que Erik y yo peleáramos?
-Es que…
-Habla Stear
-Las chicas sobre todo Eliza escucharon cuando la hermana Ruth regaño a Erik por besar en la mejilla a Candy…
-YA escuchaste, mejilla, mejilla- insistía Erik.
-Y bueno conociéndola seguro ya hablo con Neal para esparcir el chisme a su conveniencia.
-¡Te voy a matar Erik!
Terry se lanzó de nuevo contra Erik pero afortunadamente Stear alcanzo a tomarlo por los hombros. Y Erik se escondió tras Archie quien trataba de quitarse de en medio no fuera que le dieran otro golpe en su buen moza nariz.
-¡Ya escuchaste fue en la mejilla, pero que quieres Neal es un imbécil!
-¡Precisamente ahora mi novia está en boca de todos por tu culpa!
-No, no fue mi culpa fue culpa de la hermana Ruth por no ser más discreta. Verán yo estaba con Candy, mientras jugábamos a ver quién llegaba más rápido al invernadero y ella se lastimo el tobillo. Yo como todo un caballero la lleve a la enfermería. Espere a que la atendieran para cerciorarme que ella estuviera bien. Sí Terry, porque es tu novia y por ende tengo la responsabilidad de cuidar lo más preciado para ti – Al decir esto último Terry solo volteó la cara con desdén, a lo que Erik hizo una mueca por la grosería y continuo – En fin, cuando terminaron la hermana Ruth me hizo llevar a Candy a su recamara. Una vez ahí la deje en su cama con su pie cuidadosamente acomodado. Ella me dio las gracias y perdón pero aunque no lo crean… me despertó una ternura ese "gracias" que me dio acompañado de su hermosa sonrisa…
-Hermosa sonrisa – se dijo para si el rebelde respirando hondo y profundo.
-…Que me fui imposible no darle un beso en la mejilla y decirle que solo cuidaba del tesoro más preciado para mi amigo Terry.
-No te culpo, a mí me paso lo mismo cuando la conocí en Lakewood. ME pareció que tenía la sonrisa más linda y bueno no pude evitar besar su mano – intervino Archie con galanura.
-Es cierto Candy despierta una ternura y dulzura. Yo la conocí en el pueblo y de inmediato supe que era ella pues Archie me habia hablado de esas coletas y ojos verdes. Pero esa sonrisa se quedó corto al describirla. Y ahora que lo recuerdo yo no me atreví a besarle la mano.
-Sera porque casi la ahogas cuando cayeron al lago- dijo el elegante a su hermano.
-Bueno ya no… no me interesa escuchar cuanta dulzura y ternura despierta MI NOVIA en ustedes.
-Tambien Anthony amaba su sonrisa – dijo Archie en tono de burla.
-¿Quieres que te arregle el tabique? – amenazo el caballero inglés
-Terry tiene razón es incómodo.
-Oh Annie lo siento no quise ser grosero… pero si molestar a Terry -dijo Archie
-Bueno comportémonos. Ahora que ya sabes lo que paso Terry, es bueno que hagas las paces con Erik – ordeno Stear.
-¿Cómo? pero si ahora mi novia está en boca de todos.
-Por eso debemos estar unidos para aclarar la situación, hacerles ver que no fue más que algo puro .
-Y tierno.
-Basta o te arreglo el tabique Archie -volvió a amenazar el rebelde.
-No es bueno que los dos pilares de la fraternidad estén peleados. Eso no debilitará ante los demás y hará más fuerte al comité de Neal -dijo Stear.
-Y todo aquel que desee ser líder.
-Tienen razón… Está bien. Amigos de nuevo -decia Terry dándole la mano pero sin dignarse a mirarlo.
-Gracias hermano. Espero que no sea solo por la fraternidad.
-Mientras se me pasa el coraje tenlo por seguro que sí.
-Bueno al menos es algo.
-Bien será mejor irnos, en tu recamará podemos idear cómo hacer para arreglar este embrollo.
-No por favor hoy no Stear, estoy agotado. Solo quiero ir a cambiarme y después dormir.
-Tranquilo yo me encargo.
-Como Erik si estarás 3 días encerrado por besar a mi novia
-Es cierto lo siento Terry.
-Archie y yo nos encargaremos de Neal por el chisme que propago.
-Espera Stear yo necesito llevar a Annie y llegar a la enfermería, si me duele mucho mi tabique.
-Está bien te acompaño a dejar a Annie y de ahí a la enfermería.
-Gracias.
-Ok supongo que tendré que cancelar mis planes y llegar solo al comedor
-Trataremos de no tardarnos en la enfermería.
-Gracias Stear.
-Bueno vámonos entonces ya oscureció y podrían retar a Annie.
-Si vamos.
Así fue como los chicos tomaron su camino. Los Cornwell dejaron a Annie lo más cerca posible del dormitorio de chicas y de ahí a la enfermería. Mientras que Terry y Erik se dirigieron a sus habitaciones.
Obviamente Erik tuvo que entrar a su habitación trepando por un árbol hasta su balcón. Terry por su parte lo hizo como Dios manda, por la puerta. Se dio un baño haciendo tiempo para que los Cornwell alcanzaran a llegar.
Terry se quedo recostado en su tina dejando que el agua caliente relajara sus músculos. Con los brazos sobre la tina y su cabeza mirando el techo solo deseaba que el tiempo pasara lo más rápido posible.
-No puedo creerlo, en mi vida había deseado tanto ir acompañado hacia algún lugar y menos por los Cornwell. Yo era tan solitario en la fraternidad usaba mi careta para desenvolverme entre los demás y mantener mi liderazgo. Me sentía seguro conmigo mismo. Ahora aun lo estoy pero … definitivamente ya extraño a mis primos. Candy me has embrujado . Espera Terry te estas comportando como un niño ¡y tú eres un Grandchester! Al diablo yo puedo solo con esa parvada de chicos que seguramente están deseando burlarse de mi por la supuesta traición de Erik. Pero no les daré gusto, oh no. Al contrario será muy divertido romperle la cara a quien me moleste.
Dicho esto ultimo con una sonrisa maquiavélica en su buen mozo rostro, Terry salió deprisa para terminar de vestirse y salir rápido rumbo al comedor.
Apresurado y con el pelo casi mojado y colocándose el saco en el camino Terry caminaba a paso veloz deseando que Neal fuera uno de los molestones. Tendría la excusa perfecta para romperle la cara.
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Habitación de Candy
-Adelante – respondía Candy después de escuchar un par de toquidos. Ella se encontraba ya sentada en la salita de su dormitorio -Annie! ¿Qué haces aquí? Deberías estar en el comedor.
Annie no respondió, solo se limito a entrar cabizbaja y cerrar la puerta tras de si. Se quedo parada recargada en dicha puerta apretando los labios para no llorar. LA rubia se dio cuenta que algo no andaba bien.
-Annie te conozco ¿Qué pasa? ¿es Archie otra vez?
-¡Oh Candy! Hoy debería ser el día mas feliz de mi vida… pero Archie lo arruino – sin más la tímida soltó en llanto y corrio a abrazar as u hermana que no podía levantarse de su asiento.
-Annie, Annie lloras tan desconsolada que me asustas. Nunca te vi llorar tanto. Ni siquiera cuando nos despedimos en el Hogar de Pony.
-Candy…
-¿Que paso? Ven siéntate a mi lado y dime Annie sabes que haría cualquier cosa por qué no llores así.
La chica siguió el consejo se sentó en el sofá junto a Candy aunque aún lloriqueaba. – Archie fue a verme entrenar esta tarde. Fue muy atento. Al parecer Terry lo convenció de ir.
-Me alegra mucho que se lleven bien.
-Después cuando se suponía que me acompañaría a mi dormitorio me pidió que fuéramos a la segunda colina de Pony y ahí… él… aprovecho que estábamos solos…
-¡¿Qué paso Annie?! ¿Qué te hizo? – preguntaba asustada la pecosa.
-Me pidió que fuera su novia y me beso. Oh Candy – apenas dijo y volvió a soltar en llanto abrazándose de nuevo a su hermana.
-Annie pero eso es lindo, ¿o acaso te hizo algo malo? Annie por favor para de llorar y dime -insistía preocupada.
Annie se reincorporo y después de un rato continuó – Fue un caballero, me besaba solo cuando yo lo permitía y me abrazaba. Oh, Candy me sentí tan feliz y sus palabras fueron hermosas… que hasta le creí.
-¿Que quieres decir Annie?
-El me juro que no siente nada por ti, que sí se entusiasmó contigo mientras vivan en Lakewood pero se hizo a un lado cuando se dio cuenta que tu elegiste a Anthony…
-Eran muy atentos conmigo Annie, pero honestamente yo quería a Anthony. Aunque no niego que me sentía como una princesa cuando estaba con los tres por sus finas atenciones. Mis paladines.
-¿Amaste mucho a Anthony?
-Ahora que estoy con Terry puedo decir que no. Que lo que sentí por Anthony fue cariño y gratitud. Y por Albert siento amor y gratitud pero de hermanos ese hermano que siempre quise tener. En cambio lo que siento por Terry es tan intenso… es algo que no puedo evitar, de solo pensar en el siento como un albaricoque maduro caer porque mi corazón late a mil por hora.
-Candy es lo mismo que Archie me hace sentir… pero me duele.
-Annie que te hizo Archie que te hace llorar tanto.
-Dijo que ya no estaba enamorado de ti… pero cuando le nos dijo como te conoció… sus ojos se iluminaron tanto que sentí celos.
-Oh Annie eso era.
-Si, me enojé tanto que cuando me dejo aquí ni siquiera me despedí solo seguí caminando.
-Haces bien eso le pasa por hablar de otra chica delante de ti.
-¿En serio lo crees? ¿no crees que se moleste?
-Pues si lo hace que sufra. No debió arruinarte el día con ese comentario.
-Gracias Candy.
-Pero recuerda este día con mucho amor Annie, recuérdalo como el día en que el amor de tú vida te confeso su amor.
-Lo haré Candy en cuanto llegue a mi recamara lo escribiré.
-Oye Annie, por cierto ¿Por qué dijiste nos confesó?
-Oh Candy que tonta es cierto. Candy Terry ya sabe lo del beso de Erik.
-¡Ay no! ¿acaso Eliza fue a las caballerizas?
-No, cuando Archie y yo estábamos en la colina escuchamos gritos . fuimos a ver qué pasaba y resulta que eran Erik y Terry peleándose. Y Sí Candy era por ese beso.
-Dios mío y yo que no quería que lo hicieran.
-Pero Archie llegó a tiempo para separarlos, aunque casi le rompen la nariz.
-¿Cómo?
-SI lo que pasa es que al intentar separaros Erik lo golpeo sin querer en la nariz.
-¿Y Terry?
-Al poco rato llegó Stear enviado por Paty…
-Es verdad, le pedí a Paty que lo buscara par que hablara con Terry antes de que se enterar pero creo que no fue rápido.
-No te preocupes Candy. Después de que Archie los separó, Erik le explicó la situación a Terry, así que cuando Stear llego este solo confirmo lo sucedido.
-Entonces no me equivoque, Erik es un caballero aunque tenga fama de don Juan. Y Terry no está molesto.
-Bueno un poco, porque fue precisamente cuando Erik le dijo que te beso porque le despertaste ternura y a hi fue cuando Archie confeso que también cuando te conoció le gusto tu sonrisa. Hasta a Stear.
-Ay no ya me imagino la cara de Terry.
-Archie asegura que solo lo dijo para molestar a Terry.
-Pero termino por herirte a ti.
-Si. Pero ya lo dijiste lo castigare unos días.
-Así se habla. Pero que más paso con Terry y Erik.
-Bueno en resumen hicieron los pases. Aunque Terry ahora esta molesto porque estas en boca de todos por culpa de Eliza.
-Espero que hoy venga a verme necesito hablar con él, SI no viene me temo que tendré que ir yo a su alcoba.
-Pero tú tobillo.
-Puede esperar. No quiero dormirme sin antes hablar con él.
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Mansión de Lord y Lady Hamilton futuros marqueses de Nothingham.
Mientras en el San Pablo los chicos arreglaban sus problemas, a las afueras de Londres y en la Mansion de Lord Hamilton estaba por llegar Albert a su cita con sus suegros. Estos habían llegado de Mónaco apenas unas cuantas horas atrás.
Michelle esperaba presentarlos hasta el sábado en el baile que se haría en su honor por su visita pero su padre insistió en conocer al rubio cuanto antes y que no deseaba ningún baile. Sorprendidas tanto Michelle como Gabrielle por el apuro de su padre no les quedo más remedio que mandar llamar a Albert quien tuvo que dejar a George en Escocia para terminar de cerrar un importante trato de negocios.
La cena se llevo sin contratiempos Albert y el Duque de Rainiero se dieron la mano al conocerse pero no entraron en conversación sino hasta la cena donde como era de esperar mas que una conversación de familia más bien parecía un interrogatorio para el pobre abuelo William.
Lord Hamilton de vez en cuando sonreía pues le recordaba su experiencia cuando pidió la mano de Gabrielle. Michelle estaba nerviosa y se puso más cuando su madre le advirtió que no seria fácil convencer a su padre pues estaba empeñado en que sus dos hijas se casaran con distinguidos aristócratas europeos y lamentablemente Albert no era nada de eso.
Peor Albert no se dejó intimidar al contrario como todo un caballero supo llevar muy bien la conversación y se mantuvo respetoso ante su suegro. Tan bien lo hizo que todos daban por hecho que Albert habia ganado pero…
-Señor Andley, por favor acompáñeme al despacho.
-Por supuesto, permiso damas, Lord Hamilton.
-Adelante – respondió cortes Lord Hamilton. Después los dos hombres se dirigieron al despacho.
-Oh mamá estoy nerviosa mira que me conoces lo independiente que soy a las opiniones de papá pero ahora me muero si rechaza a Albert.
-Se los advertí a las dos. Su padre solo acepta aristócratas. O me equivoco Lord.
-Debo reconocer Gabrielle que fue difícil convencer a tu padre de que me diera tu mano. Pero gracias a mi linaje y mis amistades logre convencerlo.
-Pues si no acepta me voy con Albert.
-No digas tonterías hermana. Albert jamás te haría eso.
-Pero yo a él si. Me iré con él a África con o sin el permiso de papá y allá nos casaremos.
-Santa madre Michelle no digas tonterías.
-Hablo en serio mama.
Y mientras las mujeres discutían en el comedor, Albert y su suegro seguían en el despacho.
-Señor Andley usted me ha parecido una persona muy inteligente y me asombra que a su corta edad ya sea el patriarca de una gran y distinguida familia en Chicago.
-Le agradezco pero debo decir que el mérito no es solo mío. Selo debo a mi tía abuela y el apoyo de mi mano derecha George.
-Me imagino. Tambien me sorprendió su madurez de hacerse cargo de una niña de 15 años. Se ha convertido en padre muy pronto.
-Yo diría hermana. Tambien debo reconocer que no esto muy al pendiente de ella. Me confió en su buen juicio. Mi tía abuela la cuidaba en Lakewood y ahora las hermanas en el Real Colegio San Pablo. Pero en cuanto me reinstale en Chicago me enfocare al 100 a los negocios y responsabilidades entre ellas ser un buen padre adoptivo y por supuesto un buen esposo para Michelle. Por lo que Su Excelencia si me lo permite deseo pedirle la mano de su hija Michelle.
-Señor Andley como buen Duque pretendí que mis hijas contrajeran matrimonio cn alguien de su mismo linaje, pero a veo a Michelle tan entusiasmada y enamorada. Nunca la habia visto tan así. Ella juraba que sería soltera con tal de no sublevarse a ningún hombre pero al parecer usted en segundos la cautivo.
-Tenemos muchas cosas en común.
-Eso es lo que no me gusta.
-¿Como dice Duque?
-Que no me agrada para anda que mi hija no se casara con quien yo ordene por irse a estudiar veterinaria a Escocia. Le perdoné tal desfachatez solo poruqe Gabrielle me lo suplico incontables veces. Cuando me dijo que se enamoro de un gran hombre pensé que por fin entraría en razón y se convertiría en una buena esposa. Pero ahora resulta que usted a lo que dijo en la cena pretende darle la libertad incluso de irse a África.
-Créame que yo iré con ella no tiene por qué preocuparse.
- ¡Es una mujer! Debería estar en su casa. ¿acaso pretende dejarla trabajar cuando se casen?
-No veo porque cortarle sus alas. Ella ha sacrificado mucho en sus estudios como para no dejarla ejercer.
-Señor Andley, iré al grano. Pienso dejar a un lado el hecho de que no lleve sangre azul, pero no pasare la vergüenza de que digan que mi hija vive entre animales.
-Señor perdone que lo interrumpa pero no tiene nada de indigno el amor a los animales, al contrario es de almas grandes reconocerlo.
-No me importan sus palabras. Es muy fácil. Le doy la mano de mi hija si me jura que la convertirá en una buena esposa sacándola de esas estupideces de mujer independiente de lo contrario olvídelo. Yo puedo encontrar un hombre que la enderece.
-Me apena mucho escucharlo. Michelle me advirtió de su dureza pero no de su ignorancia -decia Albert poniéndose de pie para dirigirse a la puerta.
-Como se atreve.
-Amo a Michelle y porque la amo y deseo que sea libre y pueda hacer lo que mas ama. Ella ama la naturaleza ayudar a los animales. Ni usted ni yo somos quienes para impedírselo menos por estúpidos estigmas. Estamos en el siglo 20 créame las mujeres pronto tendrá la libertad incluso hasta de votar solo es cuestión de que hombres como usted dejen de existir y gracias a Dios ya son menos – seguia diciendo Albert ya con la mano en la perilla.
-Como siga insultándome
-ME retiro Duque, fue un placer conocerle.
-¿Cómo? ¿no piensa casarse con mi hija?
-Por supuesto pero ahora será como Michelle decida. Con permiso Su Excelencia.
Albert salió de prisa del despacho y sin más se dirigió a su carruaje. Michelle al verlo por la ventana corrio afuera para saber que habia ocurrido.
-¿Albert que paso porque te vas? -preguntaba preocupada -Déjame adivinar papá no te dio mi mano.
-Michelle, te amo y por eso quiero que seas libre, pero tampoco quiero que pierdas a tu familia. Así que habla con tu padre y sea cual sea tu decisión ya sabes dónde encontrarme – Albert le dio un beso en la boca y subió a su carruaje para no mirar atrás.
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Colegio San Pablo 4 pm del día siguiente.
Candy cabizbaja y usando muletas paso la mañana entre clases y su taller de tejido. Como era de esperar todas murmuraban a sus espaldas y Eliza se la paso molestándola con respecto al beso con Erik.
Ansiaba quedarse sorda para no escucharla mas pero le preocupaba que Terry no se hubiera aparecido en toda la noche ¿acaso se habrá molestado con ella pese a que Erik aclaro el beso?
-Terry, que estará pasando por tu cabecita engreída que no fuiste a verme anoche. Por más que intente verte no pude realmente mi tobillo está muy mal como para trepar árboles, seguro te burlaras de mi cuando me veas cojeando.– se decia mientras yacía sentada en una de las bancas del patio trasero. Era el más solitario así podria esatr tranquila sin que la molestaran ya que no podía ir a la colina debido a su lastimadura.
-Candy! Candy! – gritaba Pat agitada quien corria hacia ella.
-Paty, ¿Qué te pasa?
-Es Terry… acabo de ver a Stear… - decia entre respiros la pobre que apenas y respiraba por haber corrido buscando a Candy – y me dijo…
-¿Que te dijo? Habla Paty.
-Terry se va a Nueva York.
-¡¿Qué?! -grito la pecosa tan aguatada que casi se pone de pie.
-La hermana Gray lo amenazo diciendo que llamara al Duque por lo que hizo.
-¿Y que hizo?
-Perdona Candy es que apenas y respiro.
-Respira pero ya dime.
-Cuando Archie y Stear llegaron de la enfermería, el comedor ya estaba de cabeza. Me temo que Terry acabo con todo. Ahora esta en la celda de castigo.
-Tengo que hablar con él. Por favor Paty ayúdame.
-Si vamos.
Con ayuda de la fatigada Paty Candy caminaba lo más aprisa que podía para ver a Terry que estaba en la celda de castigo. Con cuidado llagaron al lugar para evitar que las hermanas las vieran rondando por esa área que era prohibida.
Al llegar al edificio Candy dejo ir a Paty para que no se metiera en problemas. Después busco la entrada de servicio. Al llegar entro sigilosamente. Caminaba despacio ya no solo por su tobillo mal herido sino también cuidando que no hubiera alguna de las hermanas. Cuando noto lo solitario del lugar camino lo más aprisa posible para buscar entre las habitaciones a su querido rebelde.
EL edificio era solo de dos pisos y 8 habitaciones. Noto que las 4 de abajo estaban vacías así que subió al segundo piso también ahí estaban vacías las tres primeras seguro Terry estaba en la última del pasillo. Y así fue. Un humo de tabaco salía por la ventanilla de la puerta y una voz conocida hablaba y hablaba sin parar.
-Terry, cuando dejara su vicio – se dijo enojada después se pregunto intrigada– pero ¿con quien habla?
Cuando llego a la puerta pudo ver por la ventanilla que su chico yacía recostado en la cama fumando muy quitado de la pena un cigarrillo y a su lado estaba su querido Clin que no dejaba de mirarlo atento lo que decia y comía de vez en cuando un par de nueces.
-Terry, soy yo Candy. – decia Candy que apenar y alcanzaba a mirar por la ventanilla.
-Señorita Candy pero que sorpresa ¿a que debo su visita? -decia con sarcasmo el rebelde.
-Como que porque estoy a qui. Terry me acabo de enterar que la hermana Gray te amenazo con llamar al Duque ¿Terry que hiciste?
-Hum… si yo fuera tu preguntaría "¿que no hice?" -comenzó a reír el chico.
-Terry esto es serio. Recuerda la amenaza de tu padre. Solo tenías que portarte bien.
-¿Y acaso tu puedes portarte bien?
-No es lo mismo comerse un chocolate, a destruir el comedor por segunda vez.
-Esta bien te contare que hice, pasa la puerta está abierta.
La chica sorprendida entro - ¿Por qué si está abierta sigues aquí?
-Me gusta el silencio. Puedes sentarte en la orilla de la cama- dijo Terry señalando sus pies.
-Que caballero. – dijo enojada pero acepto – bueno ya dime que hiciste. No debería caminar. Pero recorrí todo el colegio para verte estoy preocupada – insistía la chica pero él volvió a reírse de solo recordar.
-Terry. Habla ya – dijo la chica asiendo que su chico con arrogancia y tono de burla respondiera.
-Bien señorita pecas le hare saber que hice para ganarme un boleto directo a Nueva York.
Continuará…
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Gracias a todos por sus mensajes de buenos deseos y preocupación. Como les habia cimentado me convertí en mama de un hermoso niño y tengo la ducha de que esta sano y muy guapo 😊.
Para quienes son mamás sabrán que un recién nacido requiere de todo nuestro tiempo literalmente, es por ello que me es difícil actualizar. Pero quise hacer un esfuerzo y aprovechar que está dormido para terminar este capítulo y subirlo para celebrar el día en que Terry y Candy se conocieron.
Les deseo un 2020 lleno de amor, dicha y mucha salud. Un fuerte abrazo mis queridas Canderrys.
