Capítulo 10 ¿Una aliada más?
La pecosa dio un gran suspiro de resignación aunque en el fondo no podía negar qué le agradaba mucho la idea de poner en su lugar a Eliza.
-Terry será mejor qué me vaya o las hermanas podrían descubrirme aquí.
-Esta bien pecosa yo te llevaré - enseguida el chico se dispuso a cargarla
-Terry ¿qué haces?
-Vamos pecosa, si te vas a tu paso saldrás de aquí a media noche.
-No exageres.
-Anda no discutas. Además debo ir a cambiarme, a las 4 debo ir a entrenar.
-¿No se supone qué estás castigado?
-Síi pero, a mediodía vino la hermana Gray a decirme qué tengo dos semanas de castigo pero qué me permitirá entrenar por orden del Duque.
-Ya veo.
-Te llevaré por las escaleras de servicio están algo descuidadas porque nadie las usa pero son excelentes para entrar y salir sin qué las hermanas te descubran.
Sin decir más Terry bajó por las escaleras de servicio llevando a Candy en sus brazos y esta sostenía las muletas con sus manos. Al llegar al primer piso el chico la ayudó a incorporarse, acto seguido se asomó por la puerta para verificar qué no hubiera alguien alrededor. Al no ver a nadie le tendió la mano a su chica en señal de despedida.
-Bien Candy, te veré mañana. En tu habitación
-Esta bien. Cuídate y no te metas en más problemas por favor.
-Creeme qué lo intentare - dijo Terry inclinándose hacia Candy.
-Hasta mañana- Candy se puso de puntitas con la pierna sana y se apoyó del saco de Terry para poder acercarse a él y darle un beso en los labios .
Así se despidieron los dos rebeldes y sin más la chica salió del edificio caminando lo más rápido posible sin mirar atrás. Terry enseguida cerró la puerta y camino de regreso hacia su cuarto de castigo.
A punto de llegar al pasillo escuchó ruidos en su cuarto, por lo qué se asustó pensando qué sería una de las hermanas, pero después pensó, ¿qué más da? Después de todo el Duque lo había dejado entrenar así qué esas dos semanas más bien serían vacaciones.
Estaba feliz pues su pecosa lo había visitado, así qué estaba dispuesto a burlarse a costillas de la hermana qué estuviera en su cuarto. Entró cómo pavo real a su cuarto, estaba a punto de hacer un comentario burlón, pero su sonrisa se esfumó en cuanto vio de quien se trataba. Y no sólo eso, el corazón se le detuvo por un momento y sintió qué le daría una migraña cómo aquella qué Archie le provocaba cuando recién se conocieron. Bueno todavía se las provoca pero muy de vez en cuando.
-Mildred . Pero, ¿tú qué haces aquí? - preguntaba Terry con tono de sorpresa.
La chica mientras terminaba de poner la mesa improvisada contestó -Hola Terry , supe por los rumores de los pasillos qué te habían enviado aquí por haber destrozado el comedor. Así qué vine a traerte algo de comer. Sabes, ayudó a la hermana Josephine a preparar la comida. Cómo tengo excelentes calificaciones en la clase de cocina me pide qué la ayude algunas veces. Y a cambio me permite cocinar cuando yo quiera . Y a mi me encanta porque asi practico para ser una mejor esposa. ¿tú qué opinas Terry?
El no dijo nada, no tenía idea de qué decir, de hecho ni siquiera la escuchó sólo se quedó en shock al ver cómo la chica ya había convertido su taburete en un mesa para dos, con un fino mantel blanco un pequeño florero con dos rosas rojas, cubiertos para dos personas y una silla.
Al ver qué el chico no dejaba de ver la mesa Mildred continuó -Oh no no te preocupes, tú te puedes sentar en la silla y yo en tu cama, yo ya comí pero puse cubiertos para mi por si insistes qué te acompañe.
-Mildred estás loca - respondió en tono serio.
-Haré de cuenta qué no dijiste eso. - la chica se dispuso a servirle un exquisito salmón la horno.
-Mildred de verdad no entiendo…
-¿Qué no entiendes Terry?
-Mildred no debes estar aquí
-Y por qué no? Candy vino a visitarte, no veo porque yo no.
-¿La viste?.
-Sí, de hecho yo venía detrás de ella cuando venía hacia acá. Así qué espere a qué saliera para llegar. Qué lento camina por cierto. Tanto qué cómo podrás ver se enfrió la sopa. Creo qué ya no te gustara, pero tal vez pueda hacer algo con las verduras, ¿te gustan el término medio?
-Lo qué me gustaría es qué te fueras.- exige el chico señalando la puerta.
-¡No!
-¡¿Qué?!
-Qué no me voy hasta qué termines de comer. No me pase una hora extra preparando el mejor platillo para qué ahora lo rechaces.
-Qué amable de tu parte pero no tenías qué hacerlo ahora vete.
-La chica se cruzó de brazos y mirando con rabia a Terry contestó - No, no vas a jugar conmigo.
-¿Pero qué diablo te pico señorita? Apenas te acabo de conocer.
-Si ese es el problema qué para ti todo el mundo es invisible, y cuando alguien hace algo por ti y ya no te sirve lo desechas.
-¿Y qué se supone qué has hecho por mi?
-Nada porque no me has dado la oportunidad de demostrarte lo qué yo haría por ti. Las chicas tenían razón - dijo la chica con decepción.
-Dios santo esta niña qué se le metió en la cabeza - se preguntaba el chico tratando de entender en qué momento se involucró con esta chica.
-Vamos Terry, soy mejor qué Candy, mejor qué cualquiera. Ponme a prueba- Decía la chica lanzándose a abrazar a Terry para acorralarlo contra la pared, pero el chico sólo alzaba las manos tratando de evitar tocarla. Pero cada paso que daba esta se acercaba más a él cómo sanguijuela.
-Basta Mildred las hermanas pueden llegar.
-Ojala.
-¿Estas loca?
-Así nuestras familias no se casarían. La chica volvió a jalarlo bruscamente hacia ella y lo besó.
Terry molesto por tal atrevimiento la apartó de inmediato.
-No vuelvas a hacerlo.
-Ven ya come algo o no tendrás fuerzas para la práctica de hoy.
-Si pruebo algo, te irás ya.- preguntaba con hartazgo y limpiándose los labios.
-Lo prometo.
-Esta bien pero no te vuelvas a acercar a mi de esa manera.
-Eso no te lo puedo prometer.
Terry tomó el tenedor y lo enterró en el pobre pescado muerto tal vez imaginaba qué sería Mildred quien se había convertido en su nuevo dolor de cabeza.
-No hagas eso , te salpicaras la salsa. Espera deja te coloco esto - la chica tomo una servilleta del canasto qué llevaba y rápido se dispuso a colocarlo sobre las piernas de Terry
-Este de un salto se puso de pie pues temía qué la chica fuera a besarlo otra vez o… bueno digamos que chico ya estaba arisco.
-Mira de verdad agradezco tus atenciones y estoy tratando de contenerme pues después de todo soy un caballero, pero te repito qué no quiero qué estés aquí ni qué vuelvas a molestarme. No sé en tu cabecita de donde se te ocurre qué yo en algún momento te insinue qué tu yo tendríamos algo. Hasta donde sé sólo te ayude a desensillar a tu caballo. Después me besaste pero te recuerdo que jamás te correspondí.
La chica bajó la mirada se frotaba sus manos y sus labios temblaban - Estas hablando en serio.
-Bastante - respondió el chico ya molesto.
Lo que hizo que Mildred súbitamente se lanzara a la cama a llorar.
-Esto no me puede estar pasando -Terry se decía a sí mismo mientras se masajeaba la sien.
-Te odio Terry eres malo - decía la chica mientras lloraba sobre la almohada del chico - Las chicas tenían razón sólo jugarias conmigo. Te odio, te amaba pero ahora te odio
-Vaya qué rapidez , ayer me amaba y ahora en menos de 24 horas ya me odia. Bien lo dice mi padre las mujeres son tan volubles.
-Te odio, te odio.
El chico sólo rodó los ojos, se acercó a la ventana para verificar qué no viniera nadie, después se asomó por la puerta para mirar por el pasillo, entró cerró la puerta, sacó su reloj y checo la hora dando un suspiro de alivio. Finalmente se sentó a comer mientras veía cómo la chica lloraba y lloraba cómo Magdalena.
-Era cómo ver a una actriz interpretando un drama griego.
Al probar el primer bocado se dio cuenta qué la chica era buena cocinera pues el platillo estaba muy bueno. Terminó satisfecho por semejante manjar y siguió con el postre un flan de vainilla y de tomar sólo bebió una copa de vino blanco pese qué la chica le había llevado la botella.
Al terminar Terry se puso de pie y comenzó a meter todo en la canasta qué llevaba la chica, le daba pena por un lado pero por otro ya tenía demasiados problemas cómo para tener uno más.
Termino de empacar todo. Cargo la canasta y con tono imperativo dijo. - Te espero abajo. Tienes dos minutos. - Sin más el chico salió de la habitación.
Mildred dejó de llorar y se sentó en la cama. Sorprendida vio qué ya no había nada de lo qué ella había puesto. Ni el mantel, ni la mesa improvisada ni el florero. Nada. Al parecer Terry se lo había llevado.
Cuando se acercó al buró para limpiarse la cara se dio cuenta qué una rosa estaba sobre el lavamanos ¿donde quedó la otra? Se preguntó. Pero salió de sus pensamientos por un grito imperativo de Terry qué venía de la puerta principal.
-¡Te quedan 30 segundos !
La chica de prisa, se miró al espejo y se secó las lágrimas acomodando el cabello. Acto seguido corrió escaleras abajo.
Terry yacía recargado sobre el marco de la puerta y sin dignarse a mirarla y sólo señalando la canasta qué había en el piso dijo - Todas tus cosas están ahí.
-Gracias. - La chica se acercó y levantó su canasta y noto que encima estaba la segunda rosa.
-¿Qué cosa?
-Te traje dos rosas, pero vi que te quedas sólo con una. ¿Entonces esta?
-No te emociones señorita Castleville. Es mi forma de agradecerte tus atenciones, pero nada más. No me hagas ser rudo contigo - aclaraba el chico sin mirarla.
-Lo sé. No te gustan las chicas fáciles y yo me he comportado cómo una ¿verdad?
-Soy un caballero interpreta mi silencio.
-Lo siento Terry. Me ilusione demasiado contigo… es qué me gustas tanto… todos somos invisibles para ti qué … cuando por fin volteaste y me dirigiste la palabra sentí… sentí qué podía ser algo más… y cómo las chicas hablan de ti - decía la chica con voz entrecortada y sin poder mirar a Terry a los ojos se sentía tan avergonzada.
Terry era arrogante pero tenía su corazón y ver a esa chica llorar tanto y ahora tan avergonzada no pudo evitar intentar entenderla.
-Hagamos una cosa, vete porque pueden verte aquí. Y ya más tarde después del entrenamiento me platicas qué dicen las chicas de mi.
-¿En serio Terry? -se alegró la chica y quiso acercarse pero Terry la detuvo
-Ni se te ocurra.
-No Terry, no pensaba besarte sólo quería abrazarte. Cómo agradecimiento.
-Yo creo qué mejor te mantienes a dos metros de mí.
-Esta bien cómo tu digas.
-Nos vemos en la pista.
La chica se fue de prisa rumbo a su dormitorio, tenía qué prepararse para su entrenamiento. Terry por su parte se encaminó a su dormitorio para hacer lo mismo.
-Tengo qué investigar bien a Mildred, conocerla bien, si dice qué es capaz de hacer cualquier cosa por mi quizá ella pueda ayudar a Candy a ser la líder de la fraternidad de Chicas.
Fraternidad de Caballeros.
-Y así fue cómo terminé aquí - mencionaba la guapa Michelle qué se había escondido en el colegio San Pablo la noche anterior al no tener dinero para ir a Escocia.
-Vaya vaya eres toda una tía abuela muy audaz - comentó Archie recostado en el love seat de la oficina del líder de la fraternidad.
-Tuviste suerte de encontrar la oficina de Terry aquí nadie se atreve a entrar.
-Me lo imagine. Es imposible no imaginar qué esta oficina es de Terry mirando ese cuadro, esa maqueta y esa foto. -respondió Michel señalando un cuadro en el pared de Romeo y Julieta de aproximadamente un metro cuadrado, después la maqueta a escala ubicada en el centro de la oficina se trataba del Teatro de Stratford Upon Avon (la tierra natal de Shakespeare) y en el escritorio una fotografía autografiada de Eleonor Baker.
La risilla nerviosa de Stear se comenzó a escuchar para después decir- Esa es nuestra. Cuando vivíamos en Chicago fuimos a verla y compramos todas sus fotos. Esperamos a qué saliera y ahí….
Interrumpió Archie-Fue tan linda qué se detuvo a firmarnos esa fotografía, de hecho se conmovió al ver qué teníamos todas las fotos y dijo…
Continuo Stear -Qué si tuviera tiempo se hubiera quedado a firmarnos todas.
-Es hermosa amable - dijo suspirando el elegante para terminar con decepción -lástima de hijo
-¿Hijo? -pregunto sorprendida Michelle
-Digo qué el hijo de su mala madre qué no la dejo quedarse con nosotros a firmarnos el resto de las fotos - corrigió Archie con un guiño para Stear quien afirmó
-Si así es. Es tan arrogante. Digo el hombre se veía tan arrogante.
-Hablando de arrogantes, ¿Cómo hicieron para qué Terry los dejara ponerla?
-También es su admirador. Eso es todo.
-Si nos disculpas Michelle tenemos qué terminar lo qué empezamos.
-Ay Stear si Terry se entera - dojo Michelle para después levantarse de su sillón y acercarse a ver lo que haría Stear
-No se enterara puedo arreglarlo - respondió Stear que comenzó a inspeccionar una gran caja de acero.
-Puedes creerlo Michelle hizo una caja fuerte para poner ahí todos los documentos con el dinero de la fraternidad y la hizo tan segura qué ahora ni él la puede abrir. - comenzó a burlarse el elegante chico.
-Ya basta Archie me desconcentras - pedía Stear qué ponía manos a la obra para intentar abrir la caja fuerte qué había construido pero ya no funcionaba la contraseña qué le había puesto.
-Cómo digas. Y dime tía abuela ¿te fugarás con mi tío abuelo?
-Archie qué ocurrente - contestó la chica entre risas - Tal vez, lo más seguro qué si. Habíamos planeado casarnos en junio para viajar a África en Julio pero dadas las circunstancias con mi padre supongo qué si.
-¿Te podrías casar allá?
-Sería maravilloso. En un ritual con las tribus rodeados de la naturaleza y el cielo estrellado sobre nosotros. Ojala tu tío abuelo piense lo mismo qué yo.
-Honestamente no lo he tratado mucho cómo Albert. A decir verdad sólo lo conozco por las referencias y órdenes qué supuestamente nos enviaba con la tía abuela. Pero… He pensado qué la mayoría eran inventos de mi tía Elroy.
-Puede ser.
-¡Me doy, esto no se abre! Terry me va a matar junto con el resto del consejo. -se lamentaba Stear pateando la enorme caja de acero - Auch creo que no debí. Ay no doy una - terminó diciendo con enojo y acto seguido le dio un golpe con el puño sobre dicha caja haciendo qué la puerta se abriera.
-¡Stear! ¿Qué clase de caja fuerte es esta? ¡Se abrió con un simple golpe! - grito Archie
-Ni tan simple creo que me rompí la muñeca-
-Dejame ver Stear-
-Gracias tía abuela.
-Chicos no se si reirme o sentirme vieja cada vez qué me llaman así.
-Es de cariño
-Gracias Stear. Tu mano está bien sólo te saldrá un moretón así que sólo ponla en hielo y listo.
-Gracias tía abuela.
-Vamos Stear toma el dinero qué necesitas y el préstamo para MIchelle y arregla esa caja. Nos vamos a meter en problemas si algo de ahí se pierde o el estupido de Neal la abre.
-¿Por qué no la esconden en el lugar qué menos imaginaria su rival? - sugirió Michelle
Los chicos guardaron silencio y empezaron a pensar cuál sería ese dichoso lugar. Pasaron un par de minutos y al final contestaron al unísono.
-Ni idea
'
-¿Son en serio chicos? -preguntó sorprendida Michelle a lo qué los Cornwell sólo asistieron - Miren si yo fuera ustedes la guardería en la recámara de la hermana Gray.
-¡¿Qué?!
-Sí, quién imaginaria qué ahí tienen todo su dinero.
-Eso seria suicidio. - dijo Archie
-Vamos guarden todo el dinero y tengan les presto esta bolsa. Llévenselo a su cuarto y platiquenlo con Terry. Estoy segura qué le fascinará la idea de tener a la hermana Gray cómo cómplice sin qué ella lo sepa.
-No suena mal - sonrió Stear.
-Arriesgado pero … divertido. - afirmo Archie.
-Gracias chicos, les agradezco el préstamo que me hicieron. En cuanto llegue a Escocia sacaré mi dinero del Banco y le pagaré con intereses.
-Fue un placer hacer negocios contigo Michelle - dijo Archie qué se despedía dándole un beso en la mano.
Stear sólo le dio un abrazo y también le agradeció la buena charla- Te acompañaremos, se de un lugar por donde puedes salir sin qué te vean.
-Muy bien vamos.
Los chicos rápidamente metieron todo lo qué había en la caja fuerte dentro de la bolsa qué Michelle les había dado. Una vez hecho salieron discretamente y se dirigieron al falso portón qué habían instalado para entrar y salir del colegio sin qué nadie los viera.
- Así qué por aquí se escapan - decía Michelle mientras miraba un pequeño portón de apenas un metro de alto y 80cm de ancho escondido entre las ramas y vegetación que caia sobre el muro
-Si, pero para hacerlo necesitas esta llave - dijo Stear sacando un llavero con varias llaves
-¿Y tienes idea cual es Stear?.
-No seas impaciente Archie sólo son … 15.
-Uf mejor siéntate Michelle.
Michelle sólo sonrió al ver la cara de fastidio de Archie qué se cruzó de brazos y se apoyó sobre la barda. Stear por su parte probaba de entre las llaves qué llevaba. Y se dijo a sí misma.
-No cabe duda qué son Ardley. Tienen la humildad y buen corazón de Albert y qué decir de su galanura. Son buenos chicos ahora entiendo porque Albert habla tanto de ellos y porque le gustaba qué sus tres sobrinos estuvieran en Lakewood. Así podía tenerlos cerca. Después llegó Candy la rosa del jardín. risueña , bondadosa y muy linda. ¿me pregunto si de verdad es el vivo retrato de su hermana Rosemary?
-¡Lo logre! - grito triunfante en el décimo intento.
-No grites nos descubrirán.
-Tranquilos chicos. Ya me voy para qué puedan regresar a su habitaciones. - la chica les dio un abrazo y un beso en la mejilla para después salir del colegio. Los chicos se asomaron sigilos para ver hacia la calle mirando cómo Michelle rápidamente tomaba un carruaje con destino a la estación de trenes. Al ver qué subió sana y salva entraron rápidamente, cerraron el proto y corrieron en dirección a su habitación.
-Me gusta como tía abuela.
-Si es linda - apoyó Stear.
Biblioteca
-Candy por fin volviste
-Hola Paty. vine a buscarte porque quisiera pedirte un favor
-Dime
-Me acompañas al invernadero a buscar a Stear, necesito qué me ayude a crear una caja fuerte.
-¿Para qué quieres una caja fuerte?
-Ya viste lo qué intentó Eliza ayer y me temo qué tarde o temprano pueda lograrlo.
-Claro que si Candy yo te acompaño. Sólo déjame poner estos libros en su lugar. - Paty enseguida tomó los libros y fue a colocarlos a sus respectivos estantes. Para después volver con Candy.
-Gracias Paty si pudiera yo iría sola, pero en ratos me canso de caminar con una sola pierna y estas muletas me lastiman.
-No te preocupes Candy cuando lo necesites puedes apoyarte en mi.
Candy con sus muletas y Paty junto ella se dirigieron al invernadero. Tardaron un poco pues la punta de las muletas de vez en cuando se atoraba en la tierra del bosque eso molestaba a Candy qué deseaba trepar y llegar cómo Tarzán hasta el invernadero.
Desafortunadamente cuando llegaron ahí, Stear no estaba ni había señales de qué lo hubiera estado. Así qué esperaron un rato con la esperanza de qué apareciera.
Mientras tanto decidieron poner agua a las plantas y cortar las ramas secas de algunas de ellas. Paty aprovecho para platicarle a Candy sus sueños de ser periodista y lo mucho que amaba a Stear . De la misma forma Candy le contó que ella quería definitivamente ayudar en el Hogar de Pony.
Sin darse cuenta el tiempo se fue volando y ya se escuchaban las campanadas qué anunciaban las seis de la tarde.
-Candy debemos volver, no tarda en oscurecer.
-Si Paty trataré de ir lo más rápido qué pueda.
-No Candy no te esfuerces.
-Paty tengo una razón para llegar pronto.
-¿Cual?
-La cena - contesto con una risilla .
-Oh Candy
El día estaba apunto de terminar. Las chicas comenzaron su camino directo al comedor, sin imaginar lo qué encontrarían a su regreso.
Muy buenasnoches mis queridas Canderrys
Antes que nada una disculpa por no contestar antes, pero estuve desconectada por varias razones.
La primera porque mi vida cambió mucho en cuanto me convertí en mamá, para bien por supuesto ?, así que decidí disfrutar a mi recién nacido y estar con él 24/7.
Cuando intenté volver a escribir no pude pues aparece la pandemia. Me quedé sin trabajo así que no tenía cabeza para pensar en otra cosa mas que buscar el sustento para mi familia. Así que me desconecte por completo del Candy mundo.
Gracias a Dios todo se está acomodando y mi familia y yo estamos bien. Hace unos meses abrí mi correo (que abandone por lo anterior mencionado) Vi que tenía muchos mensajes pidiéndome retomar la historia incluso hasta una entrevista. Y hoy que vi los gráficos pude darme cuenta que siguen leyendo mis historias. No saben la emoción que sentí?
Así que me puse manos a la obra y por las noches que ya estoy libre comienzo a darle vida a esta historia que como he dicho siempre quiero que Terry sea muy feliz aunque se meta en problemas de vez en cuando.
Tratare de no pasar mucho tiempo entre capítulos pero es un hecho que no dejare inconclusa esta segunda parte.
Un abrazo y Dios las bendiga mis queridas Canderrys :)
