Capitulo La Sombra
Después de un par de horas de práctica Terry y las chicas fueron a los establos a desencillar a sus caballos. Excepto Eliza y Luisa qué ordenaron a uno de los caballerangos qué lo hiciera.
El resto apreciaba a sus caballos así que no tenían inconveniente de asearlos y cepillarlos ellos mismos.
Estaban tan concentrados en su tarea. Qué el silencio invadía la atmósfera. Hasta qué regreso la
señorita Leagan
-Veo qué les gusta ensuciar sus manos yo prefiero qué otros lo hagan no pienso ensuciar las mia. - decía Elisa con altanería -¿ Sabes Terry? Candy era la sirvienta y era ella quien debía hacerlo . Toda una dama de establo
Eliza comenzó a reír a carcajadas al igual qué Luisa. Annie y Mildred miraban de reojo a Terry esperando su reacción. Antonella por su lado parecía estar en otra parte. Sus pensamientos seguían en lo qué Erik le había dicho.
-No comprendo cómo te fijaste en ella Terry.
-Supongo qué limpiar caballos me hace un caballero de establo.
-¿Qué dices?
-¿Sabes? mi padre también lo hace con el suyo. No permite qué nadie toque a Zeus. O los envía la inframundo. Supongo qué según tu teoría entonces el honorable Duque de Grandchester Sería un Duque de Establo
-No por su puesto qué jamás pensaría eso.
-Elisa ya vámonos deja qué los caballerangos hagan su trabajo. No soporto el olor del establo - decía Luisa tapando su nariz.
-Esta bien. - aceptó la pelirroja para después acercarse al castaño- Fue un placer cabalgar contigo Terry.
El chico ebozo una sonrisa y mirándola fijamente contesto -¿en serio Eliza? No sabes el gusto qué me da escuchar eso.
-En ese caso deberíamos hacerlo juntos pero sin ellas.
-Me encantaría, pero se acerca el torneo y si estuviera a solas contigo no me concentraría.
-Oh Terry me sonrojas.
-¿Por qué lo dices ?
-Porque no imaginé qué mi presencia te pusiera nervioso Terry.
-Ahi viene la estocada - se dijo Annie agachando la mirada pues ya conocía a su cuñado y seguro respondería con alguna burla.
-No princesa, dije qué contigo no podria concentrame pero no porque me ponga nervioso con tu presencia sino porque cabalgas cómo todo un vaquero yankee desbocado. Y quién podría concentrarse con semejante escena.
-¡Atrevido! - La chica se puso rojo de coraje en segundos. Por la burla de Terry y las risas de todos los presentes.
-Lo siento pero a mi Teodora le daría miedo imaginar qué está en el viejo oeste. Ella prefiere cabalgar al estilo inglés.
-Eres un grosero. Voy ganarte y a demostrarte qué soy mejor qué tu o cualquiera - amenazó la chica Y sin más salio echa una furia con Luisa de tras de ella.
Antonella parecía no darse cuenta de lo qué pasó y con tono serio rompió las risas de todos - Nos vemos mañana. ¿Mildred te quedas?
-Ah yo…
-No ha terminado -respondio Terry por ella.
-Ya veo.. Nos vemos mañana entonces.
-Espera Antonella yo voy contigo. Quisiera qué hablemos - dijo Annie alcanzandola - Adios Terry , Mildred regresa con cuidado.
-Sí, gracias.
Mildred si levantar la mirada y tratando de ignorar a Terry, terminaba lo qué estaba haciendo y con dificultad guardaba los cepillos y la cubeta con qué había limpiado a su caballo. Después con todas sus fuerzas colgó la silla en la repisa . Terry con una sonrisa sólo la miraba de reojo.
El ya habia terminado asi qué salió del establo y se quedo a un costado de la puerta. Mildred se asusto pues pensó qué se regresaría sola asi qué se dio prisa en terminar lo qué le faltaba.
Un par de minutos después y habiendo terminado todo se despidió de su caballo. Se trataba de un pura sangre negro azabache llamado Draco.
-Hasta mañana Draco descansa. Cuida a Teodora- dijo la chica dandole un beso en la cabeza de su animal y sin mas salio corriendo antes de qué oscureciera
-Hey ¿por qué corres? - gritó el chico haciendo qué Mildred parará en seco.
-Terry, pensé qué te habías ido.
'
-¿Y dejarte sola ? ¿Qué clase de hombre crees qué soy? - respondió Terry tirando el cigarrillo qué había fumado mientras Mildred terminaba. - Además quiero aprovechar nuestro camino de regreso para qué hablemos.
-Si es por lo qué paso … yo ya te dije qué estoy avergonzada - dijo la chica comenzando su andar con Terry detrás de ella.
-Sí ya me lo dijiste pero quiero qué me digas ¿quien te metio en la cabecita qué podias besarme e intentar algo mas ? Una chica cómo tú no creo qué tenga esas ocurrencia.
-¿Cómo yo?
-Sí, cómo tú. No te ofendas pero no sueles llamar la atención. O al menos no estás en la lista de chicas intrépidas del San Pablo.
-Pues… no creo qué sea correcto llamar la atención.- respondía con seriedad la chica.
-Lo ves, no nació de ti hacer lo qué hiciste.
-Fue un impulso.
-Sí claro.
-Es la verdad. Ya te lo dije me gustas mucho, desde qué llegue aqui es inevitable no mirate. Tu secretismo, tu porte. No te dignas en mirar a los demás. Eres inteligente…
-Basta qué aumentas mi Ego. Y no des vueltas al asunto. ¿quien te ayudo a qué te diera el impulso de besarme ayer y hoy ir a verme la cuarto de castigo?
La chica sólo bajo la mirada sin decir nada.
-Dimelo o no volveré a dirigirte la palabra.
-¡Luisa!
-¿Luisa?
-Sí, amiga de Eliza.
-Ya veo.
- En una de nuestras pláticas les confesé lo mucho qué me gustabas y ahí salió el tema qué eras muy … coqueto.
-¿Y te parece qué soy?
-Ya veo qué no, no eres un chico fácil. -dijo avergonzada Mildred a lo qué Terry soltó a reír. - Me dijeron qué cómo iba a entrenar contigo podría aprovechar para acercarme a ti. Porque sueles traer chicas de afuera al establo y… cómo ayer te quedaste conmigo yo pensé…
-¿Qué traigo chicas al establo? ¿de donde sacaron eso?
-No tengo idea.
-Vaya que están locas Eliza y compañía.
-Por eso te bese Terry. Y hoy por la mañana me enteré por Elisa qué estabas en el cuarto de castigo y me aconsejo ir a quería prepararte algo lindo y me aseguraron que así tu serias lindo conmigo. - La chica se paró en seco y cubriendo su cara comenzó a llorar - Pero creo qué sólo se burlaron de mí, me utilizaron para que le fallaras a Candy.
-Supongo qué su plan era que así Candy rompería conmigo y Eliza tendría el camino libre. Sí qué te usaron
-Ya veo que si.
-Te das cuenta de qué si realmente fuera lo qué dicen qué soy, lo qué hubieras perdido estando a solas conmigo.
-Lo sé y lo siento mucho.
-Me alegra qué te hayas dado cuento.
-Terry - la chica corrió a sus brazos para seguir llorando sobre su pecho.
-Ay no, primero Annie en el Mauretania y ahora Mildred, ¿quien creen qué soy? ¿su paño de lágrimas? - se dijo con fastidio y tratando con delicadeza de alejarse de la chica, pero lloraba tan desconsolada qué aceptó quedarse ahí hasta qué parara y le dio un par de palmaditas en su espalda - Ya no llores, mejor hazlo en tu cuarto. Anda vámonos o nos agarrara la oscuridad y las arpías de tus compañeras no dudaron en hablar mal de ti.
-Tienes razón vamos - la chica se alejó de Terry y comenzó a secar sus lágrimas con sus manos
.
-Toma esto es mejor, -dijo el chico dándole un pañuelo.
-Es de la colección de Erik, pero qué no te lo vea Eliza es capaz de robarlo pensando que es mío -dicho esto último soltó a reír.
Mildred no pudo evitar contagiarse de la risa de Terry y comenzó a reír también - Fue fantástico lo que le dijiste.
-No puedo evitarlo. Además se atrevió a burlarse de mi esposa…
-¿Esposa?
-Digo Candy , ya sabes que es mi prometida… tú entiendes.
-Sí claro.
-Pero aclarado el asunto no más besos.
-Lo prometo - dijo la chica. Pero por dentro pensaba - Aunque no me los correspondiste al menos logré qué me dirigieras la palabra. Ya existo para ti Terry.
Los chicos siguieron su andar en silencio. Pero después de un rato Terry comenzó a cantar una melodía qué acababa de inventar.
-Cowboy, cowboy, cowboy de pelos rojos y rizados.
-Es Eliza, le has compuesto una canción a Eliza.
-Qué puedo decir me ha inspirado.
La risa de Mildred qué caminaba junto Terry mientras este no dejaba de cantar su nueva melodía en Honor a la señorita Leagan fue escuchada por Candy Y paty que también estaban por llegar al dormitorio de señoritas.
-¿Es Terry ? - preguntó Candy qué no podía creer qué su novio se divirtiera con otra chica.
-Si, viene con Mildred.
-Se le ve muy sonriente - se dijo Candy qué no sintió celos sino cómo un piquete en el corazón. Nunca había visto a Terry con otra chica y menos divirtiéndose.
-¿Candy qué pasa?
-Nada Paty vamonos rapido no quiero qué me vea - dijo Candy con tono de tristeza y sin importarle su pie lastimado comenzó a andar de prisa pero una de las muletas se apoyó sobre una piedra haciéndo la caer.
-¡Candy estás bien! - grito Paty corriendo a auxiliarla.
Semejante grito no pudo pasar desapercibido para Terry y Mildred qué estaban a unos metros mas adelante de ellas. El chico corrió asustado hacia ellas al ver qué su pecosa yacía en el suelo lastimada. Mildred de igual manera se acercó para ver qué había pasado.
-Candy ¿ qué haces aquí?
La rubia no respondió, sentía un nudo de la garganta no sabía si por el dolor de la caída o por ver a Terry con alguien más.
-Venimos del invernadero - terminó contestando Paty.
-Vamos Candy yo te llevo.
-No… Yo puedo sola - dijo la chica sin mirar a Terry y tratando de ponerse de pie.
-Dije qué yo te llevo - insistía el chico tratando de hacer contacto con la mirada de Candy pero esta también le desviaba la mirada.
-No insistas yo puedo sola.
-Dije qué yo te llevo. Así qué yo te llevo - Dijo ya molesto y sin esperar otra objeción la tomó en sus brazos y comenzó su andar.
-Vamos Paty yo te ayudo con la otra muleta.
-Gracias Mildred.
Terry iba molesto y a paso veloz no entendía se preguntaba porque Candy se comportaba asi de fría con él ¿acaso era por Mildred? Pero si ni siquiera estaban haciendo algo malo .¿o acaso la bruja de Luisa le contó a Candy sobre el beso y qué fue a visitarlo?
-¿Por qué me siento así? no son celos, Terry no me ha dado motivo. Pero ella es tan bonita y Terry se veía tan feliz. - Este pensamiento hizo qué la pecosa se aferrara más al cuello de de su novio..
Lo cual hizo qué el chico se percataron de qué su pecosa estaba inquieta por algo pero aun le gustaba estar cerca de él.
- Llevo en mis brazos al amor de mi vida, podría estar así toda la vida. Candy nunca sería una carga para mi.
Candy seguía con sus pensamientos mientras su cabeza estaba recostada sobre el pecho de Terry, su colonia le recordaba las tantas veces qué han estado así de cerca y pensar qué él pudiera estar con otra chica le llenaba de pena.
-Cuando ví Terry en el barco con Gabrielle sin saber qué era su madrina sentí coraje de qué lo abrazara y él muy sonriente aceptara sus cariños, pero no eran celos sólo me enojaba qué Terry pudiera ser un coqueto. En cambio ahora, no me gusta lo qué siento. Me asusta.
Al llegar al dormitorio de chicas, Paty corrió a ayudar a Terry a abrirle la puerta principal, en los pasillos se hizo el silencio absoluto al ver al rebelde del San Pablo llegar con Candy en brazos. Pero a los pocos segundos los murmullos no se hicieron esperar.
"Otra vez ayer fue Rik ahora Terry " " qué se puede esperar un chica de establo" " No cabe duda qué no quiere perder su lugar cómo señora de Grandchester" " Arribista " Oportunista.
Obviamente entre las presentes estaba Eliza Leagan qué sintió qué la sangre la carcomía de envidia al ver a Candy en brazos de Terry.
-Sirvienta de establo no puedes estar con Terry. Yo me voy a encargar de qué te deje. Yo seré duquesa. - pensaba la pelirroja.
-Eliza ¿puedes creerlo? esto no tiene límites - le decía Luisa al oído de Eliza.
-Iré por la hermana, esto es el colmo de la inmoralidad.
Las dos chicas salieron corriendo en busca de cualquiera de las hermanas. Mientras tanto Terry entró a la habitación de Candy junto con Paty y MIldred. Las chicas se quedaron en la sala de visitas de la habitación y el chico siguió su camino hasta la recamara. Una vez ahí dejó cuidadosamente a su novia sobre la cama quien hacía todo lo posible por desviar la mirada.
Terry lo notó y eso lo incómodo haciendo se hiciera nuevamente un sin fin de preguntas - ¿Mi pecosa ya sabe lo de MIldred? ¿porque no me mira? odio qué este asi conmigo.
-Candy ¿qué tienes?
-Nada estoy bien gracias puedes irte.
-Mirame a los ojos.
-Ya vete Terry estoy cansada.
-Dije qué me mires - dijo imperativo el chico acercando su rostro al de ella, pero la chica no levantaba la mirada. La mantenía fija en sus manos.
-No estoy de humor Terry. Buenas noches.
La seriedad de Candy lo incomodaba - Seguro ya sabe lo del beso de Mildred. Demonios la duda me molesta.
El chico no quería irse, así qué para romper la frialdad de su ́ pecosa se sentó en la cama junto a ella, la tomó de la barbilla y la besó. Para después decirle con un susurro al oído
-No olvides qué te amo.
-Lo sé - contestó la chica por fin mirándolo a los ojos para después nuevamente bajar la mirada.
Terry se conformó un poco con el leve contacto visual así qué decidió irse no sin antes darle un beso en la mano pero cuando noto qué su esposa no llevaba su anillo de compromiso preguntó con tono serio. -¿Dónde está tu anillo?
-Oh no te preocupes, lo llevo aquí - decía la chica sacando de su pecho la cadena con la cruz qué le regaló la señorita Pony ahora también llevaba su anillo de compromiso - Eliza intento quitarmelo asi qué ahora lo escondo aquí.
Terry frunció el ceño al escuchar la palabra "esconder" y sin más le arrebató la cadena
-Permiso señorita.
-¿Qué haces Terry ?
El chico rápidamente sacó el anillo, tomó la mano de su esposa novia y de inmediato lo colocó en su lugar, el dedo anular de Candy - Los anillos de compromiso son para llevarse en el dedo no escondidos.
-Pero Terry ya te dije qué Eliza intentó quitármelo.
-Pues si lo hace se las verá conmigo. Ante los demás eres mi prometida y este anillo es un recordatorio así qué úsalo.
-Esta bien cómo digas.
-Asi me gusta qué obedezcas.
-¡Oye!
-Vaya menos mal ya te dignas en mirarme. Así qué me voy señorita pecas.
-Arrogante.
-Te recuerdo qué eres mía - dijo el chico y sin previo aviso la beso. Ahora era un beso apasionado donde, ni siquiera le importaba qué en la otra habitación estuvieran Mildred y Paty casi al borde de la histeria porque ya venía la hermana Gray.
El seguía en su mundo con Candy besándola. La pecosa también ponía de su parte pues cuando Terry estaba por alejarse ella jalaba de su chaleco haciéndole sentir a su novio qué deseaba continuar con el beso.
El chico entendió los deseos de su pareja así qué sentado junto a ella la tomó de la cintura y la aferró hacia él. Los dos ya se conocían en el terreno de los besos así sabían perfectamente cuando uno quería parar o si deseaba seguir unido al otro a través de los labios.
Cuando Candy se abrazaba al cuello del rebelde, éste sabia qué podia seguir con el siguiente paso ¨las caricias" ( aunque aún sólo podían ser por arriba del uniforme o la pijama y por supuesto lejos del área restringida) pero cuando ella lo empezaba a empujar era señal de qué tenía qué parar. A esto último no siempre hacía caso el rebelde.
En ese momento Candy dio la señal de aferrarse a su cuello porque necesitaba sentir qué su chico no pensaba en otra o andaba con otra. No estaba celosa sino qué algo dentro de ella le hacía sentir que si alguien se interponía entre ellos podrían pasar años para volver a estar con él.
Terry la recostó sobre la cama y se separó de sus labios para decir - Te amo
Candy sólo asintió con los ojos cerrados, haciendo qué él sonriera y acto seguido se acercó a su cuello para besarlo. Se sentían tan bien que ya no tenía esa incomodidad de pensar qué su pecosa pudiera estar molesta con él o peor aún qué ya supiera lo del beso de Mildred.
La beso en el cuello, siguió con la barbilla y regresó a los labios. Nunca imaginó qué sería interrumpido con el nombre de una célebre y sacrosanta canción.
-¡Ave Maria!
Dicha nombre celestial nombrado al más alto decibel hizo qué Candy se sentara en un segundo. La chica apenada y roja cómo tomate sólo pudo decir - ¡Paty ! Dios santo nos viste
-Lo siento Candy es qué … - respondió Paty cubriéndose los ojos.
Terry la ver a una cubriéndose la cara y a la otra cubriéndose los ojos. De inmediato soltó la carcajada.
Poniéndose de pie y sin dejar de reírse se acercó a Paty para decirle -O ́ brien ¿acaso nunca habías visto a una pareja besarse.
-Por supuesto qué no eso estaría mal muy mal - decía la chica muerta de pena.
El chico volvió a reír para después parar desconcertado - Espera, ¿me estás diciendo qué Alistear Cornwell nunca te ha besado?.
-Por supuesto qué no, eso no está bien no estamos comprometidos.
-No te preocupes yo me encargaré de decirle qué lo haga- volvió a burlarse el rebelde.
La chica corrió a sentarse junto a la pecosa quien aun apenada no se negó a abrazar a su amiga. -Candy dile qué no haga eso.
-Terry déjala en paz.
- Está bien, está bien, de todas formas aunque lo haga no creo qué Stear me haga caso. Últimamente nadie me hace caso. En fin me retiro hasta luego Candy - Dijo el chico para después mirar a Paty y enviar un beso - Hey O'Brien, no te asustes el beso es para Candy.
El chico burlón se dio la media vuelta y salió de la habitación para dirigirse a la sala donde ya lo esperaba Mildred y quien lo recibió tomándolo del brazo para sacarlo de la habitación..
-Vamos Terry, la hermana Gray ya vienen al pasillo. Al parecer Eliza fue por ella.
-Hey ¿en qué quedamos sobre la distancia?
-La chica de inmediato lo soltó y apenada se disculpó - Lo siento Terry pero es qué estoy preocupada.
-Vamos no estaba haciendo nada malo. Nos vemos mañana en el entrenamiento.
El rebelde apenas estaba por llegar a la puerta cuando la hermana Gray volvió a llamar a la madre del creador.
-¡Santa madre de Dios! ¡¿Qué estás haciendo aquí Terry?!
-Hermana Gray qué gusto verla.
-A mí no me agrada en lo absoluto verte aquí. Contestame.
-Nos ayudó a traer a Candy qué se lastimó cuando venía del jardín.
La hermana volteó a mirar a la vocecita qué hablaba con voz nerviosa detrás de Terry.
-¿Mildred Castleville?
-Si hermana.
-No te pregunte a ti pero veo qué está aquí. Terry me vas a contestar o acaso Míldred es tu vocera.
-Es cierto hermana. Mildred y yo veníamos de entrenar cuando escuchamos un grito. Era Candy qué se había tropezado tal parece qué las muletas no son lo suyo. Y comprenderá qué cómo buen caballero y prometido de la señorita Ardley la traje hasta aquí.
-Ya veo. -dijo seria la hermana Gray y mirando de arriba a abajo tanto a Terry cómo a Mildred pues efectivamente ambos llevaban puestos sus uniformes de montar- ¿y porque estaban solos tu y Mildred?
-Oh no hermana Gray , Terry sólo espero a qué decendillara mi caballo porque todas mis compañeras incluyendo Eliza se fueron y me dejaron sola.
-No pensara qué la dejaría volver sola en la oscuridad.
-Qué sea la última vez que entras a la habitación de Candy por lo qué sea, y también la última vez qué te quedas sólo con Mildred en la caballeriza.
-Hermana le acabo de explicar…
-¡Silencio Mildred! No es correcto y puede dar pie a habladurías , no hagan cosas buenas qué parezcan malas, Así que a partir de mañana nadie entrena después de las cinco.
-¡¿Que ?!
-Silencio Terry. Andando.
El chico a regañadientes salió de la habitación junto con la hermana Gray -¿ Qué le pasa a esta monja?¿ a qué horas voy a entrenar si nos dan de comer a las dos? ¿acaso quiere que vomite la comida mientras entreno?
-Señoritas ¿qué hacen en los pasillos? Es una falta de respeto murmurar y platicar. Rápido a sus habitaciones.
-Las chicas corrieron a entrar a sus habitaciones incluyendo a Eliza que fue detenida por la Hermana.
-Eliza Leagan , es de mal gusto mandarme llamar por una suposición.
-Pero hermana, sé qué no es correcto qué un chico entre a la habitación de una señorita.
-Es correcto, pero usted omito decir qué ese chico venía escoltado por la señorita Castleville y la señorita Obrien. Así qué qué queda castigada.
-Pero Hermana Gray. - murmuró Eliza sorprendida
- Cómo castigo hoy no cenara. Se quedara en su habitación hasta mañana para qué reflexione qué una calumnia cómo esa puede perjudicar la virtud de la señorita Ardley. ¡A su habitación ahora!
Eliza apretó los puños y teniendo qué tragarse su coraje no le quedó más remedio qué meterse a su habitación. Terry en vez de alegrarse se sorprendió. Pues se había dado cuenta el Eliza era peor de lo qué pensaba
-Legan es peor qué su hermano. Y es capaz de cualquier cosa por perjudicar a Candy. Definitivamente no puede ser la presidenta de la fraternidad de señoritas.
-Hermana Sofía por favor escolta a Terry a su habitación.
-¿A mi habitación?
-Sí Terry. la hermana Sofía encontró indicios de qué tomaste la merienda ahí, así qué seguramente uno de tus compañeros de la fraternidad te la llevó y eso no está bien. No estás de vacaciones.
-Ah sí claro uno de los chicos fue. -murmuró el rebelde.
-¿Qué dice?
-Nada.
-Tomarás el resto de tu castigo encerrado en tu cuarto. Solo saldrás a tus clases y entrenarás d tu solo. La hermana Sofía será tu sombra
-¡¿Qué?!
-Ella ya tiene tus horarios y la llave de tu habitación. Así qué sólo con ella podrás salir de tu habitación y andar por el colegio.
-Espere Hermana Gray.
-Ya está dicho Terry. Hermana Sofia lo dejo a su cargo, buenas noches. Cualquier falta de Terry hágamelo saber.
-Por supuesto hermana yo me encargo - respondió la hermana haciendo una reverencia a la hermana Gray para después dirigirse a Terry señalando el camino a su habitación - Vamos Terry, delante de mí.
El rebelde caminaba enfurecido. Pero a los pocos pasos se le ocurrió algo para desquitar su coraje. Así qué empezó a caminar cada vez más rápido haciendo qué la pobre Hermana tuviera qué levantarse las enaguas para seguirle el paso.
Terry estaba enojado así qué si tenía qué tener una sombra, al menos quería divertirme con ella. Así qué caminaba de prisa, subiendo las escaleras hacia su cuarto, después volvía a bajarlas. Salió del edificio camino hacia el comedor pero a medio camino cuando por fin la hermana Sofía le dio alcance el chico regresó a su dormitorio. Y una vez más subía las escaleras casi corriendo.
Los chicos no podían evitar preguntarse qué estaba pasando ¿por que una de las hermanas casi estaba al borde de un ataque respiratorio y persiguiendo a Terry?
Cuando el hijo del Duque llegó a la puerta de su dormitorio tomó la manija miró de reojo cómo la hermana por fin se acercaba a él después de lograr subir las escaleras. Esto hizo qué la chico se le formará un sonrisa maliciosa y soltó la manija diciendo en voz alta- ¡ Qué tonto soy deje mis libros en el cuarto de castigo!
Dicho esto volvió su andar hacia las escaleras.
-¡Terry a dónde crees qué vas?
-Hermana Sofía creo qué deje mis apuntes en el cuarto de castigo me temo qué debo ir por ellos para estudiar.
-Tu no irás a ningún lado. Ya me cansé de seguirte. Así qué entra a tu habitación ahora.
El chico cruzado de brazos sin dignarse a mirarla y con tono arrogante contestó - Está bien, pero si el padre Sebastián me pregunta por qué no lleve mi ensayo le diré qué usted me negó recuperar lo.
-Te aseguró qué en ese cuarto no hay nada. Todo lo qué tenías lo traje a tu habitación y era sólo un libro y una rosa. Así qué entra a tu habitación ya.
-No. -contestaba con altivez sin qué su arrogancia le permitiera ver a la pobre hermana. Quien ya no sabía qué le dolía más las piernas o el orgullo.
Y hermana qué estaba tan agitada de tanto correr ahora no creí lo qué oía. Sabía que Terry era… cómo era. Mientras tanto los chicos qué iban camino al comedor ponían atención al nuevo acto de rebeldía del hijo del Duque.
-Entra ahora.
-La Hermana Gray no dijo nada sobre qué no pudiera tomar mis sagrados alimentos en el comedor
-Y eso a qué viene.
-Pues qué sin no tengo qué ir al cuarto de castigo si puedo ir al comedor . Así qué compermiso ya faltan diez a la 7 y no quiero llegar tarde a la cena.
La religiosa agitada y enojada por el cansancio qué le provocó el no pudo refutar lo dicho por Terry. El chico al ver qué tenía razón se dignó a mirarla y con una sonrisa triunfal dijo - Vamos Hermana después de usted. Oh no, dijo la hermana Gray qué usted sería mi sombra así compermiso me adelantó.
El chico comenzó su andar y una vez qué llegó a las escaleras comenzó a correr directo al comedor. La hermana ya no hizo nada por alcanzarlo sólo empuñó sus manos y miró hacia- Dios dame paciencia con este jovencito arrogante.
-Qué pasa Terry? Por qué traes a la hermana Sofía tras de ti. - preguntaba Archie qué se encontró con el rebelde camino al comedor.
-A la Hermana Gray se le ocurrió ponerme la cómo custodia durante quince malditos días.
-¿Ahora qué hiciste?
-Nada, eso lo qué me enoja, no hice nada. Pero cómo se dieron cuenta qué alguien me llevo de comer..
-Candy, no me digas qué se arriesgó en ir a verte.
-No… ella no, de hecho la Herman Gray no tiene idea quién fue.
-¿Y quién fue entonces?
-Haces demasiadas preguntas.
-Disculpe a su alteza real. Mejor lo dejo a solas con su hermana - señalaba Archie a la hermana Sofía qué ya estaba a unos cuantos pasos del rebelde.- Dime Terry ¿ les apartó una mesa para los dos?
Archie terminó burlándose para después adelantarse mientras qué el rebelde sólo apretaba la mandíbula y gritaba dentro de si - Odio mi vida, odia a la hermana Gray, odio al duque, ah ¿por qué no me fui con mi mamá a Nueva York.? … ah sí por Candy, por sus besos, esas noches qué dormimos juntos. Ay pecosa por quince días no podré verte por culpa de este custodio qué me puso la hermana Gray, pero cuando te tenga cerca de nuevo juro por Dios qué voy a recuperar el tiempo perdido.
Con esto en mente al rebelde se le formó una gran sonrisa. Entró al comedor y se sentó en su mesa favorita dónde ya lo esperaban Archie, Bastián y Stear.
Ya estaba a punto de preguntarles cómo iba el plan de la reconstrucción de la fraternidad cuando de pronto la hermana Sofía llegó y colocó una silla para sentarse en la misma mesa con ellos.
-¿Qué hace? Acaso no podemos hablar a solas - pregunto enojado.
-Te burlaste de mi trayendo me de un lado a otro. Crees qué me harás enojar. Yo también puedo hacerte la vida pesada mientras sea tu custodio. Así qué a cenar caballeros.
Todos los chicos de la mesa se miraron entre ellos para después obedecer a la ahora sombra de Terry.
El rebelde tomó el tenedor y lo ensartó con furia sobre el pobre pan haciendo qué su acompañantes brincara del susto. Después se sirvió un vaso con agua y lo bebió casi de inmediato para después colocarle en la mesa con tal fuerza qué ahora el sonido espantaba a todos los comensales. Volvió a tomar el tenedor y ahora el cuchillo y comenzó a rebanar con finos cortes el pobre filete qué le tocó.
Archie no podía quitarle la mirada mientras pensaba - mi arrogante primo si qué tiene mala suerte.
Stear por su parte se decía a sí mismo - ¿Y ahora quién me va a financiar los materiales qué me faltan. Si Terry está custodiado quien me va a dar el dinero si ya no hay en la caja fuerte.
Bastian también estaba absorto en sus pensamientos - Hum esto sí qué cambia todo, con Erik y Terry castigados cómo diablos vamos a organizar el siguiente golpe a Neal. ¿Acaso Archie será el suplente de Terry?
Mientras tanto la hermana Sofía no le quitaba la vista a la rebelde y pensaba - Tome los votos para servir a Dios, pero no para cuidar la rebelde mas arrogante del San Pablo. Definitivamente esto es una prueba del señor para reforzar mi tolerancia.
Por su parte Terry qué degustaba su comida sin mirar a nadie mientras se decía a sí mismo: Candy White Grandchester, definitivamente debo estar loco por ti para soportar todas estas tonterías y castigos del duque, la hermana Gray y ahora de mi sombra convertida en monja. Tendrás qué recompensarte con creces pecosa. Oh sí ya lo creo qué sí. Y sé muy bien cómo me vas a recompensar.
Así terminaba el día para Terry , pero le esperaban los 15 días mas aburridos de su estancia en el San Pablo. Muchas cosas estaban por pasar pero el no podría enterarse ni mucho menos intervenir pues tenía a su sombra al pie del cañón. Así que solo le quedaba esperar a que el fin del castigo llegara y ojala en esos días nada pasara incluyendo que Candy se entere del beso o mejor dicho de los dos besos de Mildred.
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Muchas gracias mis queridas Canderrys por sus mensajes de bienvenida. Espero que hayan tenido unos excelentes días en estas fechas decembrinas y les deseo un excelente inicio de Año.
Como siempre un abrazo y mil bendiciones y las mejores vibras para ustedes.
