Capítulo 14 Un nuevo asistente.

Habían pasado las primeras horas de la mañana. Los chicos y chicas ya habían asistido a almorzar y a sus primeras horas de clase.

Las chicas tomaron la plática "Una buena dama atrae un buen caballero". Dicho sermón… Perdón quise decir plática, era impartida por la longeva Lady Helena quien era muy amiga de la Reina Madre. Y cada mes llegaba al colegio a dar una plática diferente, pero eran para lo mismo, enseñarle a las alumnas que ser una chica de buenos modales, principios y obediente les atraería un buen marido. Una plática importantísima solía recalcar la hermana Gray para recordarle a las alumnas que debían asistir.

Durante dicha plática Annie se la paso tomando notas. Tanto que no se le acabó el cuaderno porque para su buena suerte era de cien hojas.

Atenta y sin perder detalle, de vez en cuando le decía al oído a su pecosa amiga.

-Candy, anota es importante. Te puede ayudar con Terry.

La rubia sólo abría los ojos de par en par, pues si algo tenía claro la futura duquesa de Grandchester es que para nada sería una esposa sumisa. Y menos con su mocoso engreído. Lo amaba sí y mucho, pero deseaba tener un matrimonio con los mismos derechos y obligaciones. Además los consejos que estaba dando Lady Helena para conseguir un "buen marido", (interpreten el "buen" por "con dinero" ) definitivamente harían que Terry se riera a carcajadas.

Candy se moría de sueño y sólo podía pensar -Para que quiero está platica, es absurdo. Las personas deben casarse por amor y no para tener una vida acomodada. Además ya estoy casada. Deberían exentarme.

Después de una hora de "increíbles consejos" la plática terminó.

Las chicas comenzaron a salir muy emocionadas por tan increíbles consejos de Lady Helena misma que se casó con Lord Jackson el ilustre empresario millonario y héroe de guerra. Así que si con esos consejos logró atrapar… perdón quise decir que logró casarse con tan importante hombre pues era obvio que a ellas también les funcionaria.

Los chicos incluidos Terry y su religiosa sombra se dirigían al auditorio para asistir a la aburrida plática impartida nada menos que por Lord Jackson, sí, el marido de Lady Helena. Dicha plática también era importantísima y se imparte cada mes con la finalidad de motivarlos a ser importantes hombres de negocios.

Terry no soportaba asistir, pero cómo tenía a su religiosa sombra vigilando, no le quedó más remedio que estar presente.

Caminaba cómo siempre con la cara en alto y sin dignarse a mirar a sus compañeros. Cargaba en su mano derecha su libreta de apuntes y el libro de biografías de los Ilustres héroes de la Corona.

Archie y Stear caminaban junto a él, uno en cada lado y por supuesto su religiosa sombra detrás de él a escasos dos metros.

Se detuvieron en cuanto vieron cómo las chicas salían ordenaditas cómo buenas damiselas. En dos filas y con la cabeza baja para no mirar a los alumnos que se hicieron a un lado y se quedaban junto a la pared para permitirles el paso.

Pero Terry es Terry y los Cornwell… pues ya eran sus primos.

El rebelde esbozó una sonrisa y volteó a mirar a sus primos quienes no tenían ni idea de lo que planeaba, pero tal vez sería divertido por lo cual sonrientes aceptaron ser parte de lo que fuera a hacer.

Se quedaron en medio del pasillo, esperando que las primeras chicas que no despegaban la cabeza del piso se toparán con ellos.

-Terry, Archibald y Alistear háganse a un lado. Las chicas van a pasar. - ordenaba la hermana Sofía.

El trío Grandwell (Grandchester - Cornwell). No hizo caso, al contrario no dejaban de reír disimuladamente al ver que de verdad las chicas no despegaban la mirada del suelo.

-¿que les enseñan que les da tanto miedo mirar a un chico? - murmuró Stear.

Hasta que finalmente pasó lo inevitable. Las dos primeras chicas chocaron con el trío, haciendo caer a las que les seguían y cómo venían en fila india pues se provocó un efecto dominó.

Una tras otra caían y caían entre gritos sacros que nombraban a ¡Jesús!, ¡Dios Padre cuidado! ¡Madre santísima ayúdenme! ¡Jesús, María y José!

Al ver semejante espectáculo donde las hermanas trataban de levantar a las alumnas caídas sin dejar de nombrar insisto a la sagrada familia. Terry soltó la carcajada, y el resto de los chicos le hicieron segunda.

Pero poco le duró el gusto la rebelde y a sus primos al darse cuenta que dicha broma podría haber lastimado a sus damas.

El rebelde empezó a buscar a su pecosa con la mirada. Stear hacía lo mismo con Paty y Archie con Annie.

Para su buena suerte Candy tenía aún su pie lastimado así que ellas ni siquiera habían salido del auditorio.

Cuando vieron que sus damiselas no estaban entre el tumulto de chicas adoloridas respiraron tranquilos.

Las alumnas ya de pie reiniciaron su camino rumbo a su dormitorio.

Terry se hizo a un lado deseándoles pronta mejoría. Ya recargado sobre la pared junto a sus primos notaron que por fin venían saliendo del auditorio sus damiselas, quienes ni por enteradas se dieron cuenta de lo ocurrido y ahora se formaban al final de la fila.

Ahí estaba de pie esperando que Candy pasará a su lado. No la perdía de vista pues quería que sintiera su mirada. Y lo logró.

Su rubia con pecas se percató que él estaba ahí a tan sólo unos pasos. Ese porte y esa mirada hicieron que a la rubia le saltará el corazón de alegría. Candy le regaló una sonrisa a su caballero inglés que lo elevó al quinto cielo. El le regreso la sonrisa y ya sólo espero a tenerla frente a él.

Terry volteó a ver a su religiosa sombra para cerciorarse que no lo veía, por suerte para él, tanto las dos hermanas que custodiaban a las chicas y la hermana Sofía estaban tan ocupadas guiandolas para que no volvieran a caerse, así que no se percataron de lo que el rebelde estaba haciendo.

Entonces Terry aprovechó para acercarse más a la fila de alumnas. Cuando Candy por fin llegó a él, el rebelde le tomó la mano y la besó. Ambos se sonreían y no dejaban de mirarse el uno al otro.

Terry no soltaba la mano de su rubia con pecas, pese a que ella seguía caminando. Por lo que Candy no tuvo más remedio que tratar de soltarse sutilmente. Así que el rebelde resignado la dejó ir.

Candy noto la desilusión de su chico así que para animarlo le dijo en voz baja "Te amo" Después volvió la mirada al frente junto a Paty y Annie quienes también tuvieron su encuentro visual con los Cornwell.

Los Grandwell estaban más que satisfechos por la broma y por haber visto a sus chicas, que ya les daba igual el castigo que les dieran por hacer caer a las chicas. Mismo que no tardó en llegar.

-¡Terruce, Archibald y Alistear, a su habitación en lo que resta del día. Lo que hicieron no estuvo bien!.

-Pero Hermana Sofía, ¿Acaso no nos dejará tomar tan importantísima platica con Lord Jackson.

-No Terry. Andando.

-Que lástima. -respondió con sarcasmo. Para después mirar a su religiosa sombra y sonreirle.

Esa sonrisa que la hermana Sofía ya comenzaba a entender. Esa que le advertía que pronto el rebelde haría una de las suyas.

Y así fue, el chico soltó a correr retandola: Encuentreme Hermana.

-¡Terry dije que a tu habitación! Ah Dios dame paciencia. Sí paciencia, la paciencia OS hará libres.

-¿Qué no es "la verdad Os hará libres" Hermana?

-Silencio Alistear. Tu y Archibald vayan a su habitación, no los quiero ver en los pasillos. - ordenó con furia la pobre Hermana Sofía. Y sin más remedio se puso a buscar la rebelde del San Pablo.

Los Cornwell se miraron entre sí. Ya no había nadie a su alrededor. Todos los chicos estaban en el auditorio y no había ninguna monja cerca.

-Stear ¿ Vas a encerrarte?

-Sí, pero en la fraternidad. Voy a aprovechar para empezar a construir mi primera imprenta.

-¿Sigues con eso? Por que mejor no vemos la forma de llamar a Albert y que nos adelante la mesada. No quiero soportar a Terry con su "se los dije".

-Confía en mí, todo saldrá muy bien.

-¿Lo dices por tu imprenta?

-También. Pero más bien me refería a que Michelle nos enviará ese giro muy pronto, y nos llegará antes del quinto domingo.

-¿Y sino llega?

-Para entonces mi imprenta estará más que lista.

-Ay no me doy.

Stear no prestó más atención a su hermano y muy seguro de sí mismo se encaminó a la fraternidad..

Archie no tenía idea qué hacer. Si acompañaba a su hermano seguro éste lo pondría a ayudarlo y no tenía ganas de ensuciar su elegante uniforme.

Se quedó de pie con sus manos metidas en los bolsillos, y comenzó a patear una piedra que había en el suelo. Así estuvo un rato caminando por los solitarios y fríos pasillos del colegio. Tal vez encerrarse en su cuarto no sería tan mala idea.

La soledad lo hizo pensar que sin Stear, Candy y Terry definitivamente moriría de aburrimiento. Aunque le quedaba Annie, pero ella no era precisamente la chica más divertida.

Tanto caminar sin rumbo lo hizo llegar al temido edificio de rectoría. Ya muy visitado por Terry. Pero él sólo había estado ahí dos veces. Cuando llegó al San Pablo y cuando Albert los regresó al colegio.

-No lo había notado, pero ahora que lo veo si le ponemos unas telarañas por aquí, le agregamos polvo y unas cuentas gárgolas, parecería la digna mansión de Frankenstein.

Mientras Archie seguía redecorando el edificio de rectoría. La puerta principal se abrió dejando salir a un tímido y regordete muchachito seguido de la hermana Gray.

El chico al ver a Archie no pudo evitar sonreír de oreja a oreja y exclamó- ¡Archie mi gran mejor amigo Archie !

El elegante volteo para reconocer la vocecita que lo llamaba o mejor dicho le gritaba mientras corría hacia él.

Por un momento se asustó al ver cómo el muchachito regordete se acercaba cada vez más hasta que logró su objetivo. Abrazarlo

-¡Archie me da tanto gusto verte! Sabía que Terry había vuelto pero pensé que tú y Candy ya no estarían aquí sino en América. ¡Oh que emoción mis amigos están aquí!

-Toby me da gusto verte pero serías tan amable de soltarme me estás arrugando mi uniforme. Y además me estás asfixiando.

El chico apenado se alejó, pero sin apagar el entusiasmo que sentía por ver a su ex compañero de celda.

-Lo siento Archie, pero es que me da tanto gusto verte.

-Sí te creo.

-Archibald Cornwell ¿qué estás haciendo aquí? Deberías estar escuchando los invaluables consejos de Lord Jackson

-Yo… este… pues… me perdí.

-¿Que dices?

-Verá Hermana Gray, yo caminaba hacia el auditorio pero estaba tan absorto en lo que le preguntaría a Lord Jackson que ya ni sé cómo llegué aquí.

-No te creo nada, pero da igual. Me ayuda que estés aquí porque tengo muchas cosas que organizar para la competencia así que por favor ayúdame a llevar a Toby a su habitación.

-Sí claro Hermana Gray.

La hermana Gray entró de nuevo al edificio sin mirar atrás. Y los chicos simplemente se dirigieron al dormitorio.

-¿Cómo es que volviste?

-El Duque de Grandchester, envió una carta a la hermana Gray diciendo que no era correcto juzgar a los hijos por los pecados de los padres.

-Pero, según yo el Duque nunca te había conocido. ¿No recuerdo haberte visto en la fiesta de Terry?

-No, no me invitó. Supongo que no quiso tener problemas con su papá. Pero aún así le habló de mi.

-¿Cómo lo sabes? ¿O quien te lo dijo?

-Marcus. Lo supe porque nos fue a visitar hace un par de semanas a mi madre y a mi. Cómo sabes mi madre se separó de papá hace muchos años, precisamente para evitar que yo siguiera sus pasos. Pero eso la gente no lo entendía. Y nos juzgan por ser la ex esposa y el hijo de un contrabandista.

-Lo siento Toby. Pero no creo que Terry no te invitará por juzgarte, recuerda que el mismo Marcus nos pidió no hablar de lo sucedido con el Duque.

-Lo sé. Y el mismo Marcus cuándo fue hablar con mamá le hizo saber que Terry habló con el Duque y le comentó sobre la injusticia que habían cometido conmigo al correrme sólo por tener un mal padre. Y bueno, supongo que el Duque investigó que realmente ni yo ni mi madre seguíamos teniendo relación con él.

-¿Entonces la casa donde te encontramos, las pinturas, el barco de contrabando donde nos iríamos a América?

-La casa era de mi padre pero en el divorcio se la cedió a mamá y la pinturas pues son cosas viejas que van arrumbandose tu sabes

-¿Y el barco?

-Ese sí existe, pero no tengo idea cuál sea. Cómo tengo mucho que no veo a papá.

-Ya veo. Pase una noche en la comisaría por nada.

-Hum de hecho fue por los gritos de Candy hacia el joven juez.

-Bueno en eso tienes razón. Además ya pasó y me alegro que estés de vuelta. Aunque esto sea una cárcel.

-Cuando vi al señor Marcus, me emocioné mucho la saber que tenía que ver con Terry. Según me dijo mamá, el Duque antes de seguir la petición de Terry nos investigó de la A a la Z. Y cómo obviamente no vio nada malo, envío sus sentir en una larga y extensa carta al comité del colegio. Y si consideras que él es el presidente pues heme aquí.

-Me alegro Toby. Y bien ¿te dijo la hermana Gray cuál es tu habitación?

-12c

-¿C?

-Sí lo sé, pero mamá no puede pagarme una mejor suite.

-No lo digo por eso sino porque la 12C está junto a Neal.

-Aggg ese chico me cae mal. Siempre me molestaba.

-Bueno no te preocupes, ya estamos aquí Stear y yo y por supuesto no permitiremos que te moleste. Stear es mi hermano ¿Lo recuerdas?

-Sí, un chico de cabello negro y usa gafas. Lo recuerdo más porque casi quema el laboratorio de química.

-Exactamente él mismo. En fin busquemos tu habitación.

Las habitacione eran las habitaciones pequeñas mientras que las A, estaban en el segundo piso y eran más grandes y por supuesto ahí estaba la triple A que era la habitación preferencial en la que estaba Terry.

Los dos chicos caminaban por el pasillo del primer piso. La habitación de Toby estaba justo entré la habitación de Neal y las escaleras que llevaban al segundo piso.

-Mira las escaleras no te quedarán tan lejos para que puedas subir a visitarnos -dijo Archie mientras Toby metía la llave para abrir la puerta.

En ese momento los dos chicos más populares venían bajando las escaleras. Por lo que Toby volvió a gritar pero ahora el nombre de…

-¡Terry , Terry!

-¿Toby? ¿qué haces aquí? ¿Acaso el Duque? -preguntó Terry sorprendido mientras el chico se abalanzó hacia él y lo abrazaba tan fuerte que casi sentía salir sus pulmones.

-Sí Terry, el Duque mandó una petición y la directiva lo aprobó.

-Toby suéltame me estás ahogando.

-Lo siento Terry es que estoy tan emocionado. Hola Erik.

-Hola Toby.- respondía Erik que bajaba junto a Terry con una maleta en mano.

-Erik. ¿Cómo? ¿ya te vas del colegio?

-Oh no. Sólo voy a ver a mi padre. Quiere pasar el fin de semana conmigo pero honestamente no tengo idea para que.

-Que padre por ti Erik.

-Si me disculpan me tengo que ir ya llegaron por mi. Nos vemos el lunes.

-No se te olvide decirle sobre los boletos para el festival de Stratford.

-Sí Terry no te preocupes, le pediré dos boletos para la obra inaugural de Abril. Hasta luego.

Erik se despidió y con su maleta en mano se dirigió a la salida mientras los otros tres entraron a la habitación de Toby.

Archie y Terry sintieron claustrofobia. Era tan pequeña, sólo había una cama individual al frente, al costado, un armario y junto a la puerta una mesa con una silla y por supuesto una ventana.

-Y yo que me quejo de tener que quedarme en mi habitación. Si tuviera una así ya me hubiera fugado hace mucho - pensó Archie.

-Me dijo la hermana que debía limpiarla así que vuelvo enseguida iré a buscar una escoba y un sacudidor. Ahora vuelvo.

El chico salió corriendo mientras Terry y Archie se miraron.

-No pensarás que me pondré a limpiar. Ayúdalo tú.

-Estas loco Terry, no fui con Stear para no ensuciarme.

-Yo ya lo ayudé a volver al colegio.

-Ufff es tan lindo estar encerrado en un internado.

-No me parecía justo la razón por la que lo corrieron.

-Esta bien me quedo si tú te quedas.

-Olvídalo voy a ir entrenar no quiero toparme a mi sombra.

-Pues te acompaño

-Olvidalo.

-Vamos Terry, no tengo nada que hacer esto es aburrido.

-Ah pobrecito ¿estás aburrido? Pues haz algo productivo cómo limpiar.

-No.

-Ah ya se. Toma- ordenó el rebelde dándole una carpeta.

-¿Esto que es?

-Son los tres candidatos que eligió Stear para ser mi asistente. Pensaba leerlos más tarde en el invernadero, pero ya que no tienes nada que hacer tómalos y elige el que mejor te parezca. Adiós.

-Claro que no, no soy tu asistente. - contestó Archie con desdén sin tomarlos así que las hojas cayeron al suelo.

Terry se enojó tanto que volvió a darle una orden.

-¡Juntalas!

-¡No! -desafio Archie.

-¡Juntalas idiota!

-Idiota lo serás tu. ¡A mí no me das órdenes!

-¿Quieres que retomemos la pelea del puerto Archibald Cornwell?

-No te tengo miedo Terruce Grandchester y lo sabes.

-Perfecto, odio dejar las cosas a medias.

Terry se abalanzó contra su primo político. Y Archie no se dejó así que comenzaron a forcejear. La habitación era tan pequeña que no tardaron en chocar contra la silla y cayeron al suelo.

Ya en el suelo seguían forcejeando, pero el caballero inglés tenía más práctica en el terreno de las peleas así que rápido ya tenía la elegante contra el suelo agarrándolo del cuello la camisa. Archie trataba de quitárselo de encima, cuando Terry levantó su puño para darle a la hermosa cara de su contrincante pero algo lo detuvo.

Ese algo era un sentimiento, ese sentimiento que le recordaba sus anécdotas con Archie durante sus días tratando de huir a América, su loca fiesta de cumpleaños, los días en Dublín y ahora en el San Pablo uniéndose contra Neal. Todos esos días que peleaban hasta por la cosa más absurda (cómo justo ahora) pero pese a todo y aunque su orgullo no lo permitiera debía reconocerlo, ya eran amigos.

-Ahhh maldita sea. ¡Te odio Archibald Cornwell ! - gritó el rebelde al no poder golpearlo, asi que se conformó con sólo apretar el tabique al elegante. Acto seguido se puso de pie.

-Eres un idiota. Te recuerdo que tengo lastimado mi tabique por el golpe que me dio Erik.

Terry soltó la carcajada y le dio la mano para ayudarlo a levantarse, por lo que Archie aprovecho para hacerle lo mismo.

-Idiota si duele .

-No me digas aristócrata arrogante.

-Hey ¿por que pelean ? son mis amigos.- decía Toby entrando a la habitación.

-Este idiota tiro mis papeles.

-No fue a propósito.

-Entonces porque no los juntas.

-En el pedir está el dar.

-¿Qué son estos papeles? -preguntaba Toby, quien terminó por recogerlos.

-Son los candidatos que Stear eligió para ser mi asistente. Pensaba elegir uno, pero este idiota elegante no quiso.

-Ya te dije que en el pedir está el dar.

-No peleen más. Yo puedo ayudarte Terry.

-A elegir uno de los tres.

-No, algo mejor.

-¿Qué?

-Yo seré tu asistente. Sería un honor para mí serlo. ¿Que dices Terry?

-Toby, no hay paga, salvo ayudarte a pasar los exámenes. - mencionaba Archie que seguía sobando su elegante tabique.

-No importa. Para mí será un honor ser tu asistente Terry.

Terry dudaba, pues una cosa es compartir una celda y otra confiarle sus asuntos.

Pasaron un par de segundos y no sabía que decir así que volteó a mirar a Archie esperando su opinión. Cosa que el elegante supo interpretar y sin esperar la pregunta contestó.

-Es fiel a la causa. No me mires así. querías que te ayudará a elegir ¿no? pues lo elijo a él.

Toby estaba ya con una sonrisa de oreja a oreja, tenía el visto bueno de Archie ya sólo esperaba el sí de Terry.

-Esta bien. Toby a partir de hoy eres mi asistente.

-Gracias Terry - Una vez más el chico se lanzó a abrazar a la rebelde del San Pablo.

-Regla número uno. No me abraces o mejor dicho no me asfixies.

-Oh lo siento Terry estoy emocionado. ¿Puedo iniciar mañana ? es que debo terminar de limpiar mi habitación.

-Sí seguro. Sí me disculpan voy entrenar antes de que me encuentre mi religiosa sombra.

-Yo me quedó, necesito recostarme me duele mi nariz.

-No aguantas nada. Adiós.

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3:35 pm Un par de horas más tarde.

Las chicas que competirán ya estaban llegando para practicar, entre ellas por supuesto Eliza y Mildred.

Candy había ido a acompañar a Annie para tener una excusa para ver a Terry. No porque tuviera celos sino porque al verlo a medio día tenía tantas ganas de abrazarlo y besarlo. Sentimientos que sin duda una señorita no debería sentir diría Lady Helena. Pero que sabía ella del amor si se casó por interés. En cambio su amor por Terry era totalmente puro y sincero. Un par de almas que provenían del mismo lugar y ahora se reencontraban en el mundo terrenal.

Annie ya venía con su caballo lista para comenzar. Se acercó cuidadosamente hacia Candy que la esperaba de pie a la entrada del campo de salto libre.

Desde lejos notó que Candy aún se sentía incómoda con los caballos, aunque fingiera estar bien.

-¿Segura que quieres quedarte Candy? No te veo bien. Sí gustas le doy tu recado a Terry y le pido que vaya a verte al invernadero.

-No te preocupes Annie. Me iré al establo y lo esperaré ahí. De paso saludo a Teodora.

-Esta bien, te veo luego.

Candy con cuidado se dirigió al establo. Estaba muy entusiasmada aunque seguía un poco temerosa por los equinos. Cuando estaba por entrar se topó con la odiosa de Eliza Legan que ya caminaba con su caballo rumbo a la pista.

-Pero a quién tenemos aquí. A la dama del establo. Aunque no se porque me sorprendo si efectivamente este es tu lugar.

-Pues yo no me avergüenzo de mi pasado. A mí me gustó mucho cuidar de Cleopatra y César. Por cierto pensé que él era Cesar.

-Obvio que no tonta. Cómo crees que llegaría hasta aquí.

-Pues Annie si trajo a su caballo.

-La tía abuela me lo envió de Escocia. Además ya vendimos a Cleopatra y César. Por tu culpa.

-¿Cómo?

-Sí, después de que murió Anthony tuvimos que venir aquí. Así que papá no le vio sentido tenerlos más y los vendió por tu culpa y por separado.

La pecosa sintió un vuelco en el corazón al escuchar que los habían separado.

-Eso no es cierto. ¿Cómo pudiste dejar que los separaran? ¿Por qué no hablaste con el tío abuelo? el seguro los hubiera comprado.

-No me importa lo que les pase. Son sólo animales. Quítate.

La chica aventó a Candy para abrirse camino haciendo que cayera y burlándose se fue.

Candy no soportó la triste noticia de la separación de Cleopatra y César. Con todas sus fuerzas se puso de pie y entró corriendo al establo. Al mirar a Teodora se acercó a ella.

Aunque la yegua no la conocía del todo bien, presentía que era importante para su jinete. Así que empezó a cabecear invitándole a entrar. Candy con los ojos llenos de lágrimas entendió la señal. No en vano había cuidado de dos hermosos equinos durante su estancia en Lakewood.

Abrió la puerta y abrazó a la yegua. Sus manos rodeaban el cuello de Teodora que se quedó quieta mientras Candy comenzaba a llorar desconsolada.

-No puedo creer tanta crueldad. Ellos se querían tanto. Crecieron juntos y podría jurar que se amaban. No es justo que haya gente tan mala que no considere el daño que ocasiona. Cleopatra, César perdonenme por no estar ahí para evitar que los separaran.

Candy lloraba y lloraba sin parar. Tanto que no noto que había alguien que vio y escuchó su discusión con Eliza. Esa persona no quería interrumpirla, además de que tenían prohibido intercambiar palabra con las alumnas, pero al verla tan desconsolada no pudo evitar acercarse.

-Quien diga que un animal no tiene sentimientos, seguro tiene el corazón vacío.

La rubia se sorprendió y volteó a mirar a quien se acercaba.

-Lo siento, se que no debo hablar con las alumnas, pero me parte mucho verla así. Yo soy el señor García, llegué hace una semana desde México y soy caballerango. Cuidado a los caballos de los chicos, sobre todo esa yegua que abrazas. Lord Terry (1) la adora, tanto que no quiso dejarla sola en el establo que el Duque mandó construir para ella sola. Lord Terry prefiere que tenga amigos

-¿Lord? Se escucha tan extraño.

-Es hijo de un Duque, es mi deber darle su lugar. Aunque él mismo me ha dicho que no lo llame así, pero prefiero hacerlo no vaya ser que me escuchen tutearlo.

-Gracias por cuidarlos. Y tiene razón, quien lástima a un ser indefenso cómo estos animales seguro tiene el corazón vacío. Y Eliza me queda claro que ni siquiera tiene corazón..

-¿Usted también cuidó...? Perdón no quise escuchar pero…

-No se preocupe no me avergüenza. Y si a mucha honra cuidaba de Cleopatra y César. Hasta que un día el patriarca de los Andley me adoptó. De saberlo le hubiera pedido a Albert que los comprará

-¿Por qué no se lo pide?

-¿Cómo?

-Los caballos pura sangre son muy fáciles de rastrear. Basta con que le pregunté a quien lo vendió. Si es pura sangre con el certificado de propiedad sabrá que efectivamente son sus caballos. No es tan difícil recuperar un equino.

-¡En ese caso el sábado que lo vea se lo pediré! Muchas gracias por haberme dado una buena noticia.

-Me alegra poder ayudarla. Ahora sí me disculpa terminaré de desensillar a Teodora para que pueda dormir.

-¿Cómo? ¿Terry ya vino a cabalgar?

-Sí, justo se fue antes de que ustedes llegaran. Cómo no le daba tiempo me pidió que yo la desensille. No quería que las hermanas lo vieran aquí.

-Qué mala suerte. Y yo quería verlo. - la chica desilusionada hizo una mueca. - No tiene caso quedarme entonces. Hasta luego Teodora, adiós señor García.

-Adiós señorita que descanse.

La chica tomó su camino de regreso al dormitorio. Estaba tan pensativa en lo que le dijo el señor García de cómo recuperar a Cleopatra y César, que no se dio cuenta que Terry la miraba recostada sobre la rama de un árbol.

-¿Esa es Candy? ¿qué está haciendo aquí? ¿Y por qué hace esos gestos? Bueno siempre hace caras raras pero ¿qué estará pensando?

A unos cuantos metros noto que Neal ya la había visto también y con su cara de malicioso se acercaba a ella.

-¿Ese imbécil que trama? ¿que ni se le ocurra tocarla?

-Hola Candy, que gusto verte.

-¿Neal? Vaya, por lo visto hoy es mi día de mala suerte primero tu hermana y ahora tú.- respondió con hartazgo la rubia.

-¿Qué no te alegra verme? Ya llevas un par de meses aquí y nunca te había dado la bienvenida.

-¿No me digas? para tu información no me interesa nada que venga de un cobarde cómo tú.

-Cuida tus palabras Candy.- amenazaba el idiota de Neal.

-¿Qué? Tienes miedo de una mujer.

-Callate.

-Lo dicho únicamente en Londres puedes hacerte el valiente.

-Basta Candy. Salgan - Ordenó Neal a dos chicos que salieron de entre los árboles.

-Tu nunca puedes hacer las cosas sólo eres el mismo cobarde de siempre.

-Hablas demasiado. ¿Y tú vestido también está al revés?

-¿Cómo?

-Dicen que te gustan las cosas al revés. Vamos a ver.

Neal intentó agarrar a Candy pero ella lo apartó golpeá los otros dos chicos se fueron contra ella y uno de ellos la tumbó al suelo.

-¡Sueltenme cobardes! - gritaba Candy mientras los chicos le jalaban el cabello y la sujetaban contra su voluntad. - Brutos Sueltenme.

-Es fuerte porque trabajo en un establo.

-Basta sueltenme.- seguía quejándose la chica.

-Esta colegio no es un buen lugar para ti. ¡Tienes que irte!

Apenas dijo el idiota de Neal cuando el látigo de Terry lo golpeó justo en la cara dejándole una fuerte herida. Después golpeaba a los otros dos.

-Espero no haberlos molestado.

-Terry -murmuro la pecosa.

Neal y compañía temblaban de miedo y retrocedían poco a poco.

-Pregunte si molestó. Ya veo. Soy el hijo del más alto noble inglés (2). Y ustedes son sólo ricos eh.

Terry golpeó con su puño nuevamente a Neal.

-Tres americanos ricos atacan a una chica. Bien. Les enseñaré cómo un caballero inglés se comporta en estos casos.

El caballero inglés comenzó a darle su merecido a cada uno. Quienes ni siquiera se defendían.

-Ahora váyanse - ordenó Terry. Por lo que Neal y compañía salieron despavoridos.

El cobarde de Neal corría quejándose de la herida y pensaba -Me las vas a pagar Terry. No quieres que toque a tu novia, bien, entonces me desquitare con tu yegua.

Terry ya a solas con Candy recogía su látigo. Después se dio cuenta que ella está anonadada. Era la primera vez que veía pelear a Terry. Bueno la primera fue el Mauretania contra Brian pero esa más bien fue una pelea de machos. En cambio ahora la defendía cómo todo un caballero inglés.

-¿Qué pasa?. ¿Por qué me miras así? ¿Acaso vas a declararme tu amor pequeña pecosa? Conozco un lugar para hacerlo. ¿Quieres venir?

-Por supuesto que no.

-Entonces me voy.

-¿Cómo te vas? Te recuerdo que me debes una explicación, moscoso engreído.

-Vaya ahora salgo regañado. ¿Quien entiende a las mujeres?

-Te has desaparecido dos noches.

-Candy eres la chica más despistada que conozco.

-¿Pues cuántas conoces?

-Candy arroje una piedra a tu cuarto con una carta donde te contaba que la hermana Gray me puso una sombra religiosa para custodiarme todo el día y por eso no he podido verte.

-¿En serio? Sí escuche que algo cayó, pero pensé que Clin había tirado algo y honestamente tenía mucho sueño para levantarme a averiguar.

-Pecosa despistada.

-Llegando a mi habitación la buscaré, seguro...

Terry no quiso escuchar más y la atrajo hacia él. Deseaba hacerlo desde el mediodía en que se tuvo que conformar con sólo mirarla y besar su mano. Ahora la abrazaba tan fuerte que parecía que en cualquier momento se funcionaria. La llevó hasta un árbol para recargarse en el. Le gustaba estar así pues podía tener las manos libres para poder acariciar su cuello, su torso y su cintura.

De vez en cuando Candy se alejaba para tomar aire, lo cual Terry aprovechaba para besarle el cuello. Hasta que la rubia ya no se sintió cómoda y prefiero terminar súbitamente.

-Perdón, es que aún no me puedo apoyar del todo con mi pie. Mejor ...

-Nós podemos sentar.

-No, no quisiera que Neal volviera y nos viera.

-Tranquila, ese imbécil ya no vuelve.

-Ten cuidado, Neal y Eliza son muy vengativos.

-Lo que diga mi esposa. ¿Puedo continuar en lo que estábamos ?- Preguntaba Terry con una sonrisa a lo que Candy un poco apenada aceptó seguir siendo besada por su novio esposo ¿Acaso alguien podría negarse?

Entre besos y caricias Candy trataba de mantener la compostura y el equilibrio, pero Terry por lo visto se estaba cobrando por los dos días que no se habían visto.

El rebelde por fin, soltó los labios y continuó con el cuello. Por lo que Candy aprovechó para mirar que no hubiera alguien a su alrededor pues estaban en pleno camino a los establos.

Para su alivio no había nadie, pero aún así le preocupaba que alguien los viera así que entre besos Candy comenzó a interrogar a su chico para tratar de calmar sus deseos de adolescente de 16 años.

-¿Terry?

-...

-¿Por qué dices que te pusieron una sombra religiosa?

-...exageraciones de la hermana Gray...

-...¿Qué hiciste ahora?...

Terry estaba se estába emborrachando con los besos y las caricias hacia Candy que no midió lo que estaba por decir. Bien dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.

-...porque se enteró que alguien me llevó de comer al cuarto de castigo,pero obvio no sabe quién...

-Terry ¿Quien fue ?

-Mildred… esperando que la volviera a besar.

Candy sorprendida abrió sus hermosos ojos verdes de par en par y aventó a Terry para alejarse de él.

El chico se dio cuenta de la confesión que acababa de hacer y no se atrevía a abrir sus ojos. Intentaba evitar ver la cara de su pecosa y sólo se decía a sí mismo.

-Dios ¿lo dije o lo pensé? ¡Soy el imbécil más estupido e idiota que hay sobre la faz de la tierra! No mentira, ese es Neal. Yo me quedo con el segundo lugar.

Abrió los ojos y se cubría la boca apenado pues no sabía que decir. Miró a Candy. Esperaba un regaño y estaba dispuesto a aceptar cualquier castigo. Pero Candy, ya tenía sus ojos llorosos y sin decir nada sólo le dio la espalda y comenzó a caminar.

-Candy espera déjame explicarte.

-No tienes nada que explicarme - contestaba Candy con una voz entrecortada apenas y se escuchaba. - Tienes derecho a tener amigas.

-Candy, Mildred no es mi amiga. Candy para por favor.

-Terry no me siento bien, sólo quiero recostarme. Hice mucho esfuerzo para venir hasta aquí. Me duele mucho mi pie.

-Entonces déjame llevarte.

-No te me acerques. No soy tonta, por eso venías tan feliz con ella. Por favor no me sigas.

-Candy quiero explicarte, detente.

-No importa lo que hagas. Es más, no me molesta lo que hagas o dejes de hacer.

Terry se paró frente a ella haciéndola detenerse. La chica lo miraba molesta con sus ojos esmeraldas que no dejaban de llorar y empuñaba sus manos para evitar gritar.

-Candy si no te molesta ¿por que lloras?

-No lloro por ti. Es sólo que me acordé de Cleopatra y César. De cómo fueron tan crueles de separarlos.

-Candy. No te entiendo.

-¡No es justo que separen a dos seres que se aman!

-Entonces ¿por qué te quieres ir sin escucharme? ¿Acaso eso no es contribuir para que dos personas que se aman no puedan estar juntos? Los malos entendidos también separan.

-¿Mildred te gusta? - preguntaba con la voz entrecortada. Le daba miedo escuchar que su amado dijera si.

-Candy… -Terry intentó abrazarla pero ella se alejó y bajo la mirada. El chico que estaba enojado consigo mismo por provocarle esas lágrimas a su pecosa la tomó del rostro con sus dos manos y le respondió con el corazón

-Es linda pero no tiene tu sonrisa. Tiene buenos modales, pero nunca hará tus locuras. Tiene estrecha cintura, pero sólo me interesa abrazar la tuya. Tiene labios rojos, pero tus labios me saben a gloria. Tiene ojos miel, pero yo prefiero las esmeraldas. Su cabello está perfectamente alineado, pero prefiero enredarme entre tus rizos dorados. Usa un perfume caro, pero prefiero tú aroma que es mejor que el de los narcisos. Y lo más importante, jamás tendrá tus pecas. Así que no, no me gusta. Tú me encantas y además te amo.

Candy se sorprendió tanto por sus palabras y notó un par de lágrimas sobre las mejillas de su rebelde. Su Terry era sincero así que lo abrazo tan fuerte cómo pudo.

Mientras la abrazaba él comenzó a explicar lo sucedido.

-Archie me había pedido estar a solas con Annie así que entretuve a Mildred para que no regresará con tu amiga y así él pudiera llevarla a la segunda colina. Mildred mal interpretó mis intenciones y pensó que lo hice para estar a solas con ella. Así que cuando vio la oportunidad me besó. A pesar de que le pedí que no lo volviera hacer, cuando se enteró que estaba en el cuarto de castigo fue a llevarme de comer, ahí me declaro su amor pero le dejé en claro que no me está avergonzada por lo que pasó. Y ayer cuando la lleve de regreso al dormitorio le pregunté por qué lo hizo y resulta que siempre ha estado ilusionada conmigo y a eso agrégale que la loca de Eliza le metió ideas. Su finalidad era que yo cayera con Mildred, tú te enteraras y así terminar. Pero la idiota no entiende que te amo. Y ayer nos viste reír porque había cantado una canción que le compuse precisamente a la loca de Eliza.

-Terry. ¿Por qué no me lo dijiste antes ?

-Cuando encuentres mi carta lo sabrá .

Candy respondió a la sonrisa de su caballero inglés. Y se quedaron abrazados por un rato más.

Los vientos de la primavera acercándose empezaron a arreciar. Así que Terry se quitó su chaqueta de cabalgar.

-Ya está haciendo frío. Toma ponte esto.

-Pero ¿y tú?

-No importa, te dejaré en tu dormitorio y de ahí me iré a mi cuarto.

-Mejor déjame afuera del edificio, no quiero ocasionar problemas.

-Esta bien.

Terry volvió a cargarla y ella se agarró de su cuello mientras reposaba su cabeza sobre su pecho. Cerró los ojos y disfrutaba de la colonia del chico.

El camino era largo pero para ellos fue corto pues nada era suficiente cuando estaban juntos. Cuando llegaron al patio de las chicas. Se despidieron

-Aquí está bien. - Pedía Candy a lo que Terry obediente la bajo.

-¿Segura? puedo llevarte hasta la puerta.

-Segura, porque más adelante no podré hacer esto.

-¿Qué?

Candy lo jalo de la camisa y le robó un beso para después decirle "Te amo"

El chico no se quiso quedar atrás y le dio también un beso y le dijo Te amo.

Candy sonrió para después caminar lo más aprisa que pudo hacia el dormitorio de chicas.

Terry espero a verla entrar. Cuando lo hizo se dirigió a su habitación. Al llegar ya lo esperaba afuera su religiosa sombra.

-Muy bonito.

-Me han llamado guapo pero no bonito

-No te burles Terry. Se suponía que debías quedarte en tu habitación el resto del día.

-Y lo hice sólo fui a entrenar.

-¿No me digas? Las chicas entrenan d ustedes entrenan hasta las cinco.

-Exacto pero se me olvidó y por eso regresé.

-Pues entra y no sales. Te quedas sin cenar.

-Cómo usted diga Hermana.

-Entra ya. Y toma lo envió tu padre con calidad de urgencia. - decía la monja entregandole un sobre con el sello de los Grandchester.

-¿Urgente?

El chico intrigado entró a su habitación y de inmediato abrió el sobre.

"Terry, necesito que estés aquí en la mansión mañana a mediodía. Así que aquí te quiero puntual a la 1. Necesito hablar sobre la competencia. Te envió dinero para tus gastos, ya qué nadie irá por ti... Puntual Terry.

Con cariño Tu padre"

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(1)Lord es el título de cortesía que se le da la primogénito de un Duque.

(2) "Hijo del más alto noble inglés" Y vaya qué lo es. El título de Duque se otorga por herencia, y cuando un príncipe se casa, por ejemplo el príncipe William cuando se casó se le otorgó el título de Duque de Cambridge, dónde por cierto está Grantchester. En el segundo caso se le otorga al esposo de la reina (el esposo de la Reina Isabel era el Duque de Edimburgo) Ignoro si Mizuki tenía idea de esta regla, pero siguiendo esta tradición y las palabras de Terry entonces los Grandchester definitivamente son parientes directos del Rey. Y Richard es un príncipe o se casó con la reina (esto segundo ya sabemos que no así) en cualquier caso Terry sería un verdadero príncipe y no de la colina sino de la monarquía Británica :)

Espero qué les haya gustado el nombre de este bromance los Grandwell :)

¿Quién creen qué atentará contra Terry? ¿Y qué hace ahí el señor Garcia?

Gracias EveStru1213, Gladys, Mia8111, Cla1969, Dajimar, Palasatenea2018, Cla1969 y anónimos, por sus comentarios y buenos deseos ? Les agradezco de corazón por estar al pendiente de mis actualizaciones.

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Hasta el próximo capítulo mis querid s Canderrys :)