Capítulo 15 El secreto.

Colegio San Pablo 8:30pm

La hermana Sofía ya tenía su silla a un costado de la puerta de Terry. Ahora estaba sentada tejiendo. Afortunadamente Terry ya no había salido. Lo cual le hacía descansar de sus locuras.

Minutos después escuchó cómo giraba la perilla, volteó a mirar y efectivamente era Terry saliendo. No estaba dispuesta a dejar a medias el suéter qué tejía así qué enérgica se dirigió al chico.

-¡¿A dónde crees qué vas?!

Terry se espanto por el grito y porque creyó qué no estaría su religiosa sombra. ¿ Acaso su custodia se estaba revelando?

-Hermana, quiero saber cuál es la tarea para el lunes.

-Es terminar el ensayo de la batalla de Waterloo, la página 56 del libro de matemáticas, leer los códigos civiles desde el 1ro hasta 40 y aprenderlos de memoria, presentar un proyecto de física sobre los principios de la mecánica y de biología se supone qué vas a exponer sobre Charles Darwin y su teoría de la evaluación humana.

-Lo último es fácil, Neal es el eslabón perdido.

-Tienes mucha tarea para este fin de semana así qué vuelve a tu cuarto.

-Hermana necesito ver a Toby para el proyecto de física.

-¡Mañana! Hoy estás castigado… ¿Quién es Toby?

-Es el chico nuevo y quiero ponerlo al día y cómo buen compañero qué soy lo elegí cómo mi pareja para este trabajo. Además Hermana recuerde qué este fin de semana estaré con el Duque por eso necesitó ver a Toby hoy.

-Esta bien andando y no te tardes o yo misma voy a decirle a la hermana Gray qué no te permita ir con tu padre.

-¿No me va a seguir?

-No, ya casi termino esta manga.

La hermana Sofía siguió con su tejido y antes de que la hermana cambiará de opinión Terry caminó de prisa a la habitación de su asistente.

Toco la puerta y esperó a qué le permitieran la entrada. Toby abrió la puerta sigilosamente y al notar qué era Terry lo dejó pasar.

-Terry hola. Perdón pero temía qué fuera el idiota de Neal y sus amigos. No sé qué le pasó pero está de un genio y no quisiera qué se desquite conmigo.

-No te preocupes, en cuanto sepa qué eres mi asistente te dejará de molestar. Por otro lado necesito un favor

-A la orden jefe.

-Mañana tengo que ir a ver a mi padre y posiblemente me quedé con él todo el fin de semana, así que por favor mañana busca a Candy, dile qué tuve que ir a ver al Duque y dale esto.

Terry le entregaba un sobre sellado.

-¿Puedo saber qué es?

-Un poema que le escribí. Cerciorarte de qué lo lea por favor.

-Así lo haré.

-Ahora anota.

Toby de inmediato tomó asiento en su silla y alistó lápiz y papel -Listo Terry te escucho.

-Dile a Stear qué te ayude con el proyecto de física qué presentaremos tú y yo el lunes. Pídele encarecidamente que no nos haga explotar.

-No explotar. Anotado.

-Dile a Archie qué mañana en la reunión de la fraternidad te presente al resto del comité cómo mi asistente.

-Anotado.

-Cerciorate qué Teodora, mi yegua está comiendo a sus horas. Eso lo puedes ver con el nuevo caballerango qué contrato papá es el señor García. Seguro lo encontrarás en el dormitorio de empleados.

-Anotado.

-Después de qué hagas todo lo qué te dije, dedícate a vigilar a Neal. Si necesitas ayuda apóyate en los gemelos.

-Seguro. Ese chico me da mala espina. Con gusto investigaré si trama algo.

-Bueno eso es todo, nos vemos el lunes.

-Hasta luego Terry gracias por confiar en mí.

El rebelde sólo asintió y salió.

Ya afuera se topó con el imbécil de Neal qué tenía la mejilla cubierta con una gasa y un espadrapo. Según la monja qué lo atendió en la enfermería la herida era profunda y definitivamente le dejará una cicatriz.

-¿Qué te pasó en la mejilla Neal? -se burló Terry.

-Muy gracioso.

-Ten cuidado con lo qué haces o la próxima no será uno sino varios latigazos.

Neal ya no dijo nada sólo le echó una mirada con tanto odio y finalmente entró a su habitación dando un adentro sólo maldecía con los puños cerrados.

-Me las vas a pagar Terry Grandchester. Ya verás quién va recibir esos latigazos. Te quedarás sin yegua para competir.

El rebelde estaba por subir las escaleras cuando escuchó como los gemelos lo llamaban desde la puerta de su cuarto ubicado justo a un lado de la puerta del edificio.

Terry decidió ir a ver qué necesitaban y entró a la habitación.

-Mira Terry, aquí está lo qué nos pediste con Stear.

Los gemelos casi parecían hablar al mismo tiempo y le entregaban la preciada lista de participantes.

-No puedo creerlo, consiguieron la lista de participantes del torneo de equitación. ¿Cómo lo hicieron tan pronto?

-Fue fácil. -respondió uno y el segundo continuó.

-La Hermana Gray y el resto están de cabeza con la organización de este torneo. Así notamos qué suelen dejar sola la rectoría por largos periodos de tiempo.

-Vaya por lo visto esto chicos de sangre azul vendrán. - decía Terry al conocer los nombres de sus contrincantes.

-Ganales Terry.

-Ahora entiendo porque el Duque quiere verme seguro ya se enteró quién vendrá. En fin, encarguense de dársela a Bastian y Zach para qué el próximo quinto domingo manden hacer las boletas para las apuestas.

-Vamos a ser ricos. Yo apostaré por ti.

-Y yo.

-Por cierto, regresó Toby ¿Lo recuerdan?

Los gemelos ignoraban de quien hablaba Terry. Así qué sólo negaron con la cabeza.

-Bueno mañana se los presentará Archie en la reunión semanal. Es mi nuevo asistente y necesito qué lo ayuden a vigilar a Neal.

-Neal o cara cortada -dijeron al unísono los gemelos y soltaron a reír.

-Seguro querrá vengarse por lo qué le hice.

-¿Tu le marcaste la cara? Debimos imaginarlo.

-Intento molestar a Candy así qué le di su merecido.

-Bien hecho Terry. Y oye entonces ¿no estarás en la reunión de mañana?

-No, el duque me mandó llamar. Y aprovecharé para pedirle dinero y disuadir a qué no permita la Fraternidad de señoritas.

-Ojala lo logres.

-Me voy antes de qué mi religiosa sombra venga por mi.

-Hasta luego Terry.

-Nos vemos chicos.

El rebelde nuevamente estaba en el pasillo. Y al verse tan cerca de la salida se sentía tentado a salir y correr a ver a su pecosa. Pero ya estaba harto de su religiosa sombra y no tenía ganas de qué de verdad le aumentarán el castigo así qué decidió volver a su habitación.

Al llegar a la puerta vio cómo la hermana Sofía contemplaba el suéter qué había terminado de tejer. Era pequeño cómo para un bebé recién nacido.

Terry reconoció qué estaba muy bien hecho y la halagó.

-Hermana le quedó muy bien.

-Gracias es para los bebés del orfanato. Me gusta hacerlos en mi tiempo libre para tener suficientes porque desafortunadamente son muchos los niños qué lo necesitan.

-¿Cada cuando los ve?

-Todos los domingos. Y aprovecho para llevarles todo lo qué les confeccione, además de tejer también se cocer así qué hago lo más qué puedo. Desgraciadamente no podré llevarles mucho esta vez, ya qué tengo qué cuidarte. Pero los recompensaré en cuanto vuelva a tener tiempo libre.

Terry se sintió mal de ser la causa de qué la hermana Sofía no tuviera tiempo libre.

-¿Sabes Terry? Los niños del orfanato tienen muchas carencias.

-Lo sé. Conozco una chica con pecas qué vivió en el Hogar de Pony. Es un orfanato en La Porte Michigan, según me comentó está en las montañas muy lejos del pueblo así qué casi nadie lo conoce por lo qué prácticamente viven de las donaciones de los pocos granjeros qué viven cerca y los padres qué han adoptado. La única ayuda qué reciben del clero es la hermana María qué voluntariamente se quedó a vivir ahí desde hace 20 años.

-Te creo… no siempre las cosas son cómo uno imagina.

Terry quedó intrigado con la desanimada actitud qué tomó de repente la hermana Sofía.

-Por eso trato de recompensar lo qué la vida les negó. Además no todos tienen la fortuna de ser adoptados. Muchos se quedan con el sueño de haber tenido una madre o un padre. Así qué valora a tu padre Terry, tu madre qué en paz descanse así lo hubiera querido.

-¿Mi madre? … ah ya sí claro la Duquesa.

-Entra a tu cuarto qué ya van a dar las nueve y debes apagar la luz. Anda entra qué tienes mucha tarea qué hacer.

El chico obediente entró a su habitación. Viendo cómo la hermana Sofía ahora empezaba a tejer otro suéter para bebé.

El chico se quedó pensando. Él tenía padre y madre pero el odió de su abuelo separó a su familia así qué creció con su madrina y después el San Pablo. Prácticamente sólo.

Había tenido todo lo material pero nunca a sus padres juntos. Y el amor de una madre, de su verdadera madre lo conoció apenas un par de años atrás.

Candy sin embargo no tenía padres y aún así siempre tiene una sonrisa.

Terry reflexionaba mirando hacia la habitación de su novia -Candy ¿cómo haces para lograr esa sonrisa? Alguien qué no te conozca pensará qué no has sufrido, más sin embargo tu corazón ha sufrido igual o más qué yo.

La luces se apagaron, señal qué ya eran las nueve. La luz de la habitación de Candy seguía encendida y aunque ya había decidido no ir a verla su corazón insistió y no pudo negarse así que decidió ir hasta la habitación de su rubia con pecas..

Cuando llegó a su balcón escuchó ruidos en el estudio, se acercó sigiloso para qué no lo escuchara. Desde el marco de la puerta del estudio de la pecosa la miró. Ahí estaba sentada en una silla frente a su escritorio y renegando porque no le salían los ejercicios de francés.

-El francés se escucha tan bonito pero a mí se me escucha horrible.

Candy siguió practicando las frases qué mencionaba el poema qué había escogido del libro "Poetas y poemas del romanticismo francés". Estaba tan concentrada qué seguía sin darse cuenta de la presencia de Terry quien reía por lo bajo al ver los gestos y movimientos qué hacía su rubia cuando no podía pronunciar bien.

-¡Me doy el francés no es para mí! - gritó por vencida cerrando su libro.

-Sí me lo permites, a mi sí me gusta cuando dices "Je t'aime"

La chica asustada volteó para cerciorarse qué no estuviera soñando con la voz de esa persona. Esa voz qué tanto le gustaba. Al ver qué no era un sueño se paró de inmediato y corrió para darle un abrazo.

-Bienvenido Terry. - se habían visto por la tarde pero para ella cómo si hubieran sido años atrás - ¿Cuánto tiempo llevas ahí parado?

-El tiempo suficiente para saber qué necesitas un maestro de francés.

-Creeme qué lo sé. Tal vez si alguien aceptará ayudarme.

-¿Cómo quien?

-Tal vez alguien que su apellido empieza con Grand y termina con Chester.

-No sé si al Duque le interese dar clases de francés pero…

-Terry me refiero a ti.

-Lo sé y… está bien, acepto ayudarte.

-Gracias Terry, es qué no quiero fallar. Eliza me reto a decir un poema el próximo lunes y no quiero perder la apuesta.

-¿En serio? ¿Y qué fue lo que apostaste?

-Qué me pida disculpas públicas por todas las ofensas que me ha hecho, pero si pierdo yo seré su sirvienta por una semana.

-Fiuuu. Eso sí qué es una apuesta. Definitivamente tienes qué ganar.

¿Puedo ver? - Terry se soltó del abrazo de Candy y se acercó a mirar el libro qué estaba sobre el escritorio y leyó un par de líneas provocando en él una sonrisa - ¿Por qué elegiste este poema?

-Por qué es el más corto- contestó apenada.

-Ya veo. Si me lo permites lo voy a recitar y tú repite conmigo.

-Sí - aceptó entusiasmada.

Terry se recargó sobre el escritorio y comenzó a recitar lentamente mientras Candy lo miraba y prestaba mucha atención para no desatinar.

Así, el rebelde decía un frase y su rubia la repetía (*lo qué repite Candy lo traduci la español)

-C'est en regardant le ciel que j' ai compris que je n' étais rien. C'est en te regardant que j' ai compris que tu étais tout

-Estaba mirando al cielo y comprendí que no era nada. Es al mirarte que entendí que eras todo.

-J'adore ces instants où tu es près de moi, et tout au long des jours je ne pense qu'à toi.

-Adoro esos momentos en los que estás cerca de mí, y todo el día solo pienso en ti.

-Quand tu n' es pas là mon cœur est en émoi, tu es toute ma vie, mon bonheur et ma joie.

-Cuando no estás aquí mi corazón está confuso, eres toda mi vida, mi felicidad y mi alegría.

-Je pense à toi une fois par jour et chaque pensée dure 24 heures.

-Pienso en ti una vez al día y cada pensamiento dura 24 horas.

-J'attendrai dans le silence de la nuit que tu t'approches de mon côté et que tu chuchotes ton amour.

-Espero en el silencio de la noche que te acerques a mi lado y me susurres tu amor.

-Si le but de ma vie est la recherche du bonheur, alors tu es toute ma vie. Je t'aime.

-Si el propósito de mi vida es la búsqueda de la felicidad, entonces tú eres toda mi vida. Te amo.

-Merci pour tout le bonheur que tu m'as donné depuis que tu es entré dans ma vie.

-Gracias por toda la felicidad que me has dado desde que llegaste a mi vida.

-Mon c'ur pour toi ne peut jamais se briser. Mon sourire pour toi ne s'effacera jamais. Mon amour pour toi ne finira jamais. Je t'aime!

-Mi corazón por ti nunca puede romperse. Mi sonrisa para ti nunca se desvanecerá. Mi amor por ti nunca terminará. ¡Te amo!

-Je t' aime et je t'aimerai jusqu'à mon dernier souffle.

-Te amo y te amaré hasta mi último aliento.

-Généralement, les lèvres les plus urgentes ne sont pas pressées après deux baisés.

-... Eh… -Candy se quedó muda pues no recordaba esa frase. Así qué se levantó y se dirigió hacia el chico.

Terry al verla acercarse escondió sus manos hacia atrás a lo qué ella trataba de arrebatarle el libro pero sin éxito. El aprovechó su cercanía para abrazarla.

-Déjame ver, esa parte no la recuerdo.

-Porque no viene ahí.

-¿Cómo?

-Esta parte es mia.

-¿Que significa?

-A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después.

De repente Terry le dio uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete besos

- Lo ves, después del segundo beso ya no tengo prisa.

-Me queda claro. Y dime mi pronunciación está mejor. Espera

Je.. jet no ...Jete mei

-Je t'aime.

-Je t'aime.

-Para mí tienes un diez.

-Ojala fueras la hermana Mónica. ¿Podemos practicar una hora más y después nos vamos a dormir?

-Candy no puedo quedarme, me tengo que ir mañana…

El chico fue interrumpido por los fuertes golpes qué llamaban a la puerta.

-Candy ¿Esperas a alguien?

-No.

-¿Candy estás ahí?

-¡Es la hermana Margareth!

-En ese caso mejor me voy, no quiero meterte en problemas. Adiós.

El chico corrió hacia el balcón y cerró el ventanal tras de sí. Miro qué no hubiera alguien abajo y finalmente bajó por el árbol para regresar a su habitación.

Mientras tanto Candy abrió la puerta para recibir a la hermana.

-Hermana Margaret.

-Candy veo desde afuera qué tienes aún la luz encendida. Por favor apagalas y vete a dormir.

-Lo siento Hermana, es qué cómo no estaré mañana, deseaba adelantar mi tarea.

-Esta bien. Entonces apaga todas tus luces y sólo deja la qué realmente estás ocupando.

-Entendido Hermana. Buenas noches

-Hasta luego.

-Que tonta no le avisé a Terry qué mañana no estaré. Espero qué no vaya a buscarme a la segunda colina de Pony. Aunque de todas formas tiene a la hermana Sofía siguiéndolo así que no creo qué vaya. Pero si viene por la noche no me encontrará. Bueno Albert no habló de quedarme todo el fin de semana con él ¿O si? Ay ojala Albert no me entretenga mucho y pueda volver pronto al colegio para seguir practicando con Terry o voy perder la apuesta.

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Mansión Mcklahan.

Erik había llegado temprano a su mansión, desafortunadamente su padre no estaba cuando llegó el mediodía, así qué aprovecho para salir a dar un paseo.

Cuando regresó su padre aún no volvía así qué se se quedó en cuarto para leer un par de capítulos de su novela favorita y finalmente tomó una despertar busco al jardinero y se puso a jugar cartas con él. Así pasó el día hasta qué dieron las 9.

-Joven Erik. A sus órdenes desea algo - preguntaba el mayordomo al ver al chico bajando las escaleras.

-No Gracias Bruno. ¿Mi padre no ha llegado?

-Ya no debe tardar. Usted sabe, con los preparativos para el festival están un poco atrasados. Pero cómo usted estaría aquí me aseguro qué haría lo posible por estar aquí para la cena.

-No entiendo por qué me hizo venir tan temprano entonces ¿Sabes por qué me mandó llamar?

-No, lo lamento.

-Estaré en la biblioteca entonces.

Erik camino rumbo a su biblioteca, pero de camino estaba la oficina de su padre. Al ver la puerta miró a su alrededor para cerciorarse qué no hubiera alguien cerca. Al sentirse seguro entró en silencio.

-Dios qué tenga la lista de las direcciones a la mano - suplicaba el chico caminando hacia el escritorio.

Como su padre era uno de los organizadores del festival de Stratford Upon Avon era de esperarse qué tuviera los contactos de todas las estrellas qué asistirán a dicho festival y los nombres de los hoteles dónde se hospedarían. Empezó a buscar con la esperanza de qué viniera el nombre de su actriz favorita y en qué hotel o posada estaría

-¡Aquí está!

Se emocionó al ver la confirmación de la asistencia de su actriz favorita Gabriella Ray. Rápido tomó una hoja y anotó la dirección donde se hospedaría y en qué fecha.

-No sé cómo, pero me tengo qué fugar del San Pablo para verte. Aunque ahora qué Terry no tiene el silver ghost ni tenemos dinero no sé cómo haremos para llegar. Pero no te preocupes mi querida Gabriella ya me las arreglaré para verte otra vez. Aunque la última vez fue todo un fiasco.

Se puso a arreglar todo para qué su padre no se diera cuenta qué él había estado hurgando. Y acto seguido camino a la salida, pero recordó la petición de Terry.

-Los boletos.

Volvió al escritorio y abrió los cajones dónde su padre solía tener los boletos para las diferentes obras qué él producía o le invitaban.

Erik siempre qué tenía oportunidad de ir a su casa aprovechaba para tomar un par de ellos. Uno para él y otro para su amigo.

Para su decepción no había nada para el festival de abril, sólo boletos para el día siguiente de una obra qué estaba ya produciendo su padre.

-No tiene caso tomarlos, seguro papá me invita cuando llegue.

Estaba a punto de cerrar el cajón cuando notó una carpeta vieja al fondo. No recordaba haber visto esa carpeta antes. Sintió curiosidad y la tomó.

La comenzó a hojear, pero no le encontraba sentido. Eran fechas y direcciones de Estados Unidos. Algunos recortes de periódico con las noticias de bebés abandonados en iglesias u estaciones de policía. Intrigado siguió hojeando hasta dar con lo qué parecía un informe de hechos. Dicho informe estaba firmado por un detective.

Por un momento, se sintió mal al leerlo, pues narraba la historia de una mujer qué había dejado Broadway para evitar las habladurías y señalamientos por ser una mujer embarazada y soltera.

Mencionaba las fechas y lugares donde había vivido durante sus nueve meses de embarazo, y qué cuando dio a luz murió.

Le entristeció tan triste final y se llegó a preguntar ¿Qué fue del bebé? Supongo qué para eso eran los recortes de noticias. Así qué regreso a las primeras hojas dónde estaban dichos recortes. Cuando regresó a la primera hoja sintió un vuelco en el corazón por lo qué encontró.

Era una fotografía en blanco y negro. Se veía una hermosa mujer con el cabello largo rubio y rizado. Posaba vestida con un elegante vestido oscuro con los hombros descubiertos Sonreía cómo la mujer más feliz del mundo. Y en su cuello colgaba un dije de corazón color esmeralda. Alguien la abrazaba por detrás y ese alguien era su padre. También sonreía, pero no miraba a la cámara sino qué la miraba a ella cómo un verdadero enamorado.

Erik estaba atónito sin quitarle la vista, la mujer le parecía tan familiar.

-Su sonrisa, su boca y sus ojos … se parece a alguien ¿ pero no recuerdo a quien? Estoy seguro qué la he visto antes.

Miro la parte trasera de la fotografía y encontré una frase con fecha y lugar.

"El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia"

Diciembre 8 Nueva York 1897

Cerró la carpeta y la regresó a su lugar. Después se levantó y comenzó a quitarse el saco, le estaba costando respirar.

-En ese año yo ya había nacido. ¿Qué se supone qué estaba haciendo mi padre con ella? -murmuraba molesto y caminaba de un lado a otro.

-¿Será ella de quién hablan en el informe? Y si es así ¿por qué a mi padre le interesaría? ¿Y el bebé ? ¿acaso papá lo está buscando y por qué? O más bien buscó, esas hojas se ven tan viejas.

El chico se sentó en el sillón encorvado para sostener su cabeza sobre sus manos. A su mente empezaron a rodar miles de ideas y recuerdos qué fueron interrumpidos al escuchar el auto de su padre llegar.

Se asomó por la ventana y miraba cómo efectivamente su padre entraba a la mansión. Más tarde el sonido de sus pasos acercándose al estudió y finalmente la perilla giró para abrir la puerta.

Sir Charles Mcklahan saludaba con una sonrisa.

-Erik, hijo qué gusto verte. Bruno dijo qué estabas en la biblioteca. Fui a buscarte y cómo no estabas imagine qué estarías aquí. Y antes de qué me preguntes no, aún no me han llegado los boletos para el festival.

El señor Charles le dió un abrazo a su hijo para después ir a servirse una copa de vino.

Erik no hablaba. Sólo miraba a su padre sin quitarle la vista de encima. Lo analizaba y recordaba a la mujer de la foto. Pensaba y pensaba y llegaba a la misma conclusión.

-Toma - le decía su padre dándole una copa. Erik sólo la tomó por inercia. - Me comentó Bruno qué no quisiste comer. Así qué tómatelo te abrirá el apetito para cenar.

-¿Por qué me mandaste llamar?

-Deseo pasar el fin de semana contigo y hablarte de algo.

-¿Para qué? ¿O por qué ahora? Se supone qué el quinto domingo es la próxima semana. Y además tú nunca vienes o mandas llamarme esos días.

Erik comenzó a sonar incómodo y a la vez molestó, tanto qué dejó la copa junto a la licorera.

-Erik… por favor toma asiento. Te noto incómodo.

-Y cómo no iba a estarlo - dijo el chico mirando hacia el escritorio.

Charles al ver hacia donde miraba su hijo, cayó en la cuenta qué tal vez Erik cómo siempre solía hurgar entre sus cosas pudiera haber encontrado la carpeta.

-Erik… ya eres mayor no un adulto pero puedes comprender muchas cosas. Y hay algo qué quisiera contarte por favor toma asiento.

El chico obedeció y se sentó frente a su padre quien se bebió de un trago la copa qué se había servido. Tomó aire y comenzó la incómoda confesión.

Erik lo miraba fijamente, ya imaginaba lo qué le diría pero quería escucharlo de su padre. Aunque deseaba no estar en ese lugar.

-Hijo, cómo sabes el teatro es mi pasión, para mí suerte no soy el primogénito de la familia así qué pude darme el lujo de dedicarme a lo qué más amo. Al principio no fue fácil cómo para todo principiante pero poco a poco logré hacerme de un círculo de amigos qué la igual qué yo teníamos talento y amor por el teatro. Justo cuando cumplí 30 años conocí a una joven llamada Marissa era diseñadora y deseaba una oportunidad, misma que yo le concedí pues yo sabía lo difícil qué era qué te dieran una oportunidad y ella tenía un gran talento. Así se convirtió en la diseñadora de todo los vestuarios de todas mis obras durante dos años. Pero no sólo eso, también nos enamoramos.

El hombre hizo una pausa y caminó hasta el escritorio. Abrió su segundo cajón y notó qué la carpeta no estaba cómo él la había guardado así qué era un hecho qué Erik la había visto ya. El chico volteó su mirada sintiéndose descubierto.

Charles finalmente sacó la carpeta, la colocó sobre su escritorio y continuó su historia.

-Fui un tonto la dejarla ir. Ella quería comprometerse y qué nos mudaremos a América su tierra natal y donde el teatro comenzaba a tener mayor auge, pero yo seguía pensando qué el matrimonio no era para mi. Así qué rompí mi relación y ella se fue. Pasaron los años y honestamente no sé por qué pero por primera vez acepte el consejo de mis padres y decidí qué era hora de formar una familia. No tenía interés de cortejar a nadie así qué … salí un par de veces con mi prima y seis meses después nos convertimos en marido y mujer… prácticamente fue un matrimonio arreglado.

-¿Estas diciendo qué no te casaste con Marissa de quién estabas enamorado pero si con mi madre a quien apenas y trataste?

-Lo sé suena estupido. Pero no tanto si consideras qué ya habían pasado tres años desde qué Marissa se fue. Si tan sólo no hubiera sido tan inmaduro y aceptado sus deseos nada se hubiera complicado. La poco tiempo de qué tú naciste me propusieron una obra para producir en Broadway. Me encantó la idea pero tú acababas de nacer y obviamente tu madre no deseaba aventurar así qué yo viaje sólo a América. Ahí volví a ver a Marissa Cuando la encontré de nuevo me di cuenta de lo estupido qué fui. Mi verdadero amor era ella , me dolía tanto no habernos reencontrado antes.

-No amabas a mi madre entonces.

-... Perdoname…

-¿Qué quieres qué te perdone? ¿Qué mientras mi madre te esperaba con tu hijo en brazos tú te revolcabas con una diseñadora en Broadway.

-Erik no me faltes al respeto. Se qué cometí un error, pero creo qué por ese pecado yo ya cumplí mi condena.

-¿En serio? ¿Cuál? - preguntaba enojado.

-Tuvimos un romance mientras estuve en Broadway. Y apunto de volver a Londres le asegure qué sólo lo haría…

-Para divorciarte.

-Sí - contestó el padre con tono de culpabilidad pues a qué hijo podría agradarle saber qué habían engañado a su madre.

-Al menos eres sincero. Lo qué no entiendo es por qué me confiesas esto ahora. - decía con hastío el chico

-La amaba con todo mi corazón y se lo hice saber muchas veces, pero un día sin avisar se fue. Sólo me dejó una carta donde decía amarme pero no podía iniciar su felicidad a costa de las lágrimas de otra mujer. Nunca más la volví a ver. Pasaron los años…

-Ahorrate esa parte ya me la sé -. Interrumpió el chico poniéndose de pie

-Erik se qué estas molesto pero no te da derecho a menospreciarla. Si alguien debe cargar con la culpa ese soy yo. - el padre de Erik le acercó la carpeta y la puso sobre la mesa de centro - Estoy seguro qué ya has visto lo qué hay dentro. Así qué iré al grano.

-Por favor, esto es bastante incómodo.

- Marissa sólo tenía 19 años y se fue estando embarazada de tres meses y nunca me lo dijo temía qué yo la buscará y los abandonará a ustedes. Yo seguí mi vida pero 5 años después el pasado me alcanzó. Me encontré con un amigo qué tuvimos en común, le pregunté por ella y dijo qué tampoco había vuelto a saber de ella. Era cómo si se la hubiera tragado la tierra. Me parecía tan extraño pues era muy talentosa. Tuve un mal presentimiento así contraté a un investigador y ahí tienes su resultado.

Charles señaló la carpeta pero Erik la miró con desdén y volteó la cara.

-Ya leí la historia y sí, es una historia tan triste, pero cómo tú dices ese seguro fue su castigo por interponerse en un matrimonio.

-Ella nunca hizo eso, fui yo quien no le confesó qué estaba casado.

-¿Qué dices?

-Lo sé soy un patán, pero la amaba tanto qué no quería perderla. Pero nada está oculto y una mañana descubrió una carta de tu madre. Fue entonces qué le confesé mi matrimonio y le prometí qué me divorciaría. Pero cómo ya te dije ella se fue para nunca más volver. Así qué Erik puedes estar seguro qué el único error de Marissa fue enamorarse de un patán cómo yo.

El padre de Erik se quedó en silencio. Estaba sentado en el sillón con su cabeza baja, ocultando sus ojos cristalinos.

Al chico le daba rabia, nunca imaginó qué su padre no sólo fuera infiel sino qué también engañó a otra mujer. Y por otro lado ya presentía lo qué estaba por venir y se preguntaba ¿Para qué diablos me cuenta todo esto? ¿Acaso ese bebé está vivo? Así qué ya no quiso más rodeos y exigió terminar la historia.

-Insisto papá ¿por qué debo saber todo esto? Creeme qué no me interesa saber porque estuviste a punto de abandonarme.

-Erik jamás pensé en abandonarte. El qué me divorciara de tu madre no significa que me olvidará de ti.

-¿En serio? Ibas a vivir en Broadway, si aquí en Londres apenas te veo.

-Te recuerdo qué él de la idea de estar en San Pablo fue tuya para estar con Terry.

-Es mi mejor amigo, y el único qué me comprendió cuando perdí a mamá. Justo lo conocí un año después de qué mamá murió.

Erik se entristeció al recordar ese amargo día que murió a su madre dormirse para nunca despertar. Pero su tristeza se convirtió en rabia cuando se dio cuenta de los tiempos. Y se puso de pie al instante para reclamar.

-¡¿Le dijiste a mi madre de tu deliz?! ¡Tú la mataste entonces!...

-Erik, ¿Qué dices?

El chico no respondió sólo caminó hasta la carpeta y busco el informe, con desesperación hojeaba hasta llegar a donde quería, la fecha. Al encontrarla la hoja la tomó y se la aventó a su padre.

-Esto está fechado 4 meses antes de qué mamá muriera. ¡Para qué diablos se lo tenías qué confesar!

-Yo jamás le confesé lo qué pasó… Al menos no quise qué lo supiera. Ella se enteró porque… Escucha después de qué él detective me hizo saber sobre el embarazo de Marissa lo qué hice fue buscar a mi hijo.

-¡Tu único hijo soy yo! - Erik exclamaba con rabia y sus ojos estaban ya derramando lágrimas por su madre.

-¡Marissa se fue esperando una hija mía. ¡Tenía qué saber dónde estaba! Si Marissa estaba muerta con mayor razón debía encontrarla. Pero la única persona qué podía saberlo era su tía, una alcohólica qué sólo recordaba haber dejado la bebé frente a una iglesia en plena tormenta de nieve.

-Entonces se murió. Punto. ¿Ya terminaste?

-¡No! Entiendo tu dolor y tu enojó, pero es su derecho conocernos y recompensarla por todos estos años qué no tuvo una familia.

-¡¿Qué diablos dices?! Está muerta ningún bebé sobrevive a tanto frío.

-Yo también pensé lo mismo después de buscar en cada iglesia y qué ninguna recordará haber rescatado a un bebé en plena tormenta y en esa fecha. Así qué con el dolor de mi corazón cerré el caso. Dios sabe qué desde entonces le he pedido perdón a Marissa por haberle mentido. Esa carpeta la guarde en la caja fuerte hasta el fondo, pero no sé como tú madre adivino la contraseña y un día buscando su collar de diamantes, igual qué tú leyó cada hoja. Así fue cómo se enteró.

-Entonces si murió de tristeza.

-Erik nadie se muere de tristeza.

-¡Callate!- exigía Erik ocultando su cabeza entre sus manos y sentándose de nuevo.

Su padre se acercó para tratar de abrazarlo.

-No Erik, culpame de ser infiel, sí, lo soy, pero no me culpes de su muerte fue su decisión…no seas injusto

-Injusto fue perder a mi madre.

- Ella te amaba más qué a nada en el mundo.

-Entonces ¿por qué lo hizo?

-Porque… ninguno de los dos vio la tristeza del otro. Yo estaba hundido en la pena de perder a una hija qué nunca vi las señales de lo qué tú madre sería capaz de hacer por la tristeza qué le provocó el saber qué yo no la amaba.

-¿Para esto me hiciste venir? Para contarme tu triste historia y reconocer qué tú mataste a mi madre - dijo el chico con coraje y poniéndose de pie de nuevo para alejarse de su padre.

-Yo no soy culpable de las decisiones de tu madre. Y te traje aquí, porque la encontré.

-¿Encontrar qué?

La tristeza y desesperanza desaparecieron del rostro del señor Mcklahan al hablar de que su hija estaba viva.

-Sí Erik la encontré, encontré a mí hija justo hace un mes y de la manera más extraña.

-¿Y cómo sabes qué es ella y no una impostora?

-Ella tampoco sabe que yo soy su padre, de hecho mañana vendrá con su padre adoptivo para conocerme. Por eso te traje Erik para confesarte este secreto y para qué la conocieras.

-Es el colmo quieres qué conozca a tu bastarda.

-No la llames así es tu hermana.

-Media Hermana en todo caso.

-Ya te lo dije Erik, si quieres odiar o insultar a alguien adelante yo soy el único culpable aquí. Pero a ella te exijo qué la respetes.

-Exigirme. Si esa bastarda no hubiera existido mi madre seguiría viva. Así qué tengo derecho a llamarla cómo me plazca.

El chico tomó su sacó y caminó rápido hacia la puerta.

-¿A donde vas?

-No te preocupes papá volveré aquí a primera hora para conocer a tu ...hija - sin más el chico salió azotando la puerta.

-¡Erik, Erik vuelve aqui!

Continuará…

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Una disculpa , ayer viernes no alcance a subir este capitulo. Pero aquí está cómo lo prometí.

Gracias Gladys y Mia8111, y anónimos, por sus comentarios y buenos deseos ? Les agradezco de corazón por estar al pendiente de mis actualizaciones.

Hasta el próximo capítulo mis queridas y queridos Canderrys :)