Capítulo 17 Papá.

Mansión Mcklahan

Candy se quedó helada por semejante recibimiento. No tenía idea de lo qué pasaba. Según tenía entendido se iba a encontrar con Albert quien le presentaría a alguien importante, pero estaba siendo recibida con semejantes palabras.

-Erik ¿Qué te pasa? Por qué me llamas así, yo sólo vengo a ver a Albert.

-Sí claro, el qué adoptó a la bastarda de mi padre.

-¡Erik, no la llames así! - ordenaba Albert con tono enérgico. Mientras se acercaba a Candy.

-¿Y usted quién es para decirme lo qué puedo o no hacer en mi casa? Oh ya sé, viene a apoyar el fruto del desliz de mi padre. Pero ninguno de los dos son bienvenidos en mi casa así qué largo. Sobre todo tu Candy.

Erik estaba a punto de tomar del brazo a Candy pero en ese momento su padre llegaba a poner orden.

-Basta Erik. ¡No te acerques a ella!

-¿Qué? ¿Acaso crees qué me interesa hablar con tu bastarda? - retaba el chico con furia por lo qué recibió una bofetada de su padre.

-Te lo advertí, no la llames así. Ella no es culpable de nada.

-Mi madre tampoco y aun así la mató al enterarse de su existencia.

-Albert. - decía Candy qué temblaba de miedo.

-Candy ven conmigo. Vamos a la sala.

-¿Qué está pasando? no entiendo nada

Albert abrazo a Candy y se la llevó rápidamente hasta la sala y cerró la puerta para qué ella no siguiera escuchando los gritos de Erik. Mientras qué Sir Mcklahan y su hijo seguían discutiendo en el recibidor.

-Elige ¿ella o yo?

-Erik, no digas tonterías, los amo a ambos. Y hazme favor de volver a tu habitación y reflexiona sobre las estupideces qué le has dicho.

-Ya no soy un niño para qué me encierres.

-Haz lo qué quieras entonces. Pero te recuerdo qué es la prometida de tu mejor amigo.

-Y por eso lo odio más, porque esa bastarda seguro también acabará con nuestra amistad .¿Qué? ¿me piensas golpear otra vez?

-Largate a tu habitación, voy a hablar con ella y más vale qué no entres a interrumpir.

-Qué gran idea me has dado.

-¿A dónde vas? ¡Erik detente!

El chico se dirigió a la sala y abrió la puerta estrepitosamente. Albert qué trataba de calmar a Candy, se puso de pie de inmediato.

-Erik. Por favor, retirate.

-Tranquilo señor Ardley sólo vengo a resumir las cosas. Candy eres mi hermana. Mi papá tuvo una amante en Broadway y tú eres el fruto de ese amorío.

-Albert - murmuró asustada la pecosa mirando a su tío abuelo.

-No preguntes por tu mamá, ella ya está muerta igual qué la mía. Las mató este señor qué ves aquí es decir nuestro padre. Con permiso.

Dicho esto Erik se retiró. Albert nuevamente se sentó para proteger a Candy. Mientras qué Sir Mcklahan estaba profundamente apenado.

-Lo siento, de verdad, lo siento. Yo no pensé qué reaccionaría así con tanto rencor, y qué te insultara de esa manera.

-Albert por favor ya vámonos.

-No por favor Candy. Permíteme presentarme.

-¿Es verdad lo qué dijo Erik? ¿Usted es mi padre?

-Candy yo…

-Albert ¿Es verdad?

Albert sólo asintió.

-¿Cómo pueden estar tan seguros?

-El mundo es tan pequeño qué una mañana en el lugar menos inesperado te encontré.

¿Lo recuerdas?

-Es verdad. En el desayuno después del cumpleaños de Terry. Usted me hizo preguntas muy extrañas.

-Eres tan parecida a ella. La conocí cuando tenía 16 años así qué son casi cómo dos gotas de agua. Cuando te conocí en ese desayuno me quedé frío, no podía creer lo qué veían mis ojos. Quise investigar sobre ti así qué de inmediato me di a la tarea de contactar a Albert. Le comenté esto mismo y uniendo las piezas definitivamente eres tú.

-Así es Candy. La tía de tu madre pensó qué te dejó en una iglesia, pero en realidad te dejo en el hogar de Pony supongo que confundió el campanario de la capilla con una iglesia.

-Por eso nunca di contigo.

-El hogar de Pony está muy alejado del pueblo y sólo sobrevivimos gracias a las donaciones de los ranchos qué están a nuestro alrededor. Muy poca gente nos conoce.

-Además de eso y tú parecido. La señorita Pony te encontró en la nieve sin ningúna carta y sólo con una muñeca de trapo.

-La misma qué yo le regalé a Marissa en navidad días antes de qué se fuera.

Sir Mcklahan abrió el álbum de fotos para mostrarle la foto donde Marissa recibía su regalo de Navidad. Después le dio una caja a Candy.

-¿Qué es esto?

-Es la muñeca qué le regalé, la misma qué aparece en esta foto

-¡Es mi muñeca! La señorita Pony la guardó en el ático porque empecé a estropearla así qué cuando deseaba saber de mamá solía subir y buscarla y ahí estaba arropada en el mismo moisés donde me encontraron.

-Alguna vez me contaste de esta muñeca y cuando Sir Mcklahan me mostró este álbum de fotos decidí enviarle una carta a la señorita Pony pidiendo qué me la enviara para compararlas.

-Estaba tan ansioso de qué llegara está muñeca desde América. Por eso tardé tanto en pedir está reunión. Además de qué Erik aún seguía en Dublín y… yo no podía hablar contigo sin antes hablar con él.

Candy contemplaba su muñeca con lágrimas en los ojos. Después tomó la foto y la acercó a su corazón.

-Ella … ¿Es mi madre?

- Es hermosa ¿Verdad?

Con esta confirmación la chica se soltó del abrazo protector de Albert para correr a los brazos de su padre biológico.

Sir Mcklahan no podía creerlo. Sin decir nada y sin reproches Candy lo abrazaba tan fuerte. Él le regresó el abrazo sin poder cumplir contener las lágrimas.

La había buscado por años y sin éxito sólo se quedó con la tristeza de haberla perdido en una tormenta de nieve. Pero la vida la puso frente a él después de casi 15 años.

-Oh Candy. Perdóname Candy. Perdoname por no haber seguido buscándote y por engañar a tu madre.

Ambos padre e hija lloraban desconsolados mientras se abrazaban.

Candy conocia el abrazo del amor gracias a Terry. Conocía el abrazo de la amistad por los abrazos de Archie y Stear. El abrazo de un hermano cuando Albert estaba ahí para consolarla. Pero nunca había sentido el abrazo protector de un padre. Su verdadero Padre.

En el hogar de Pony siempre corría a la colina de Pony para abrazar al padre árbol en busca de consuelo. Y ahora se sentía cómo en esa colina abrazando el gran árbol. Pero esta vez ese roble le regresaba el abrazo.

-Candy, me haces el hombre más feliz del mundo. Dios sabe qué te busque, pero al parecer no lo suficiente. Te creía muerta pero, estás aquí frente a mi y ahora por fin en mis brazos.

-¿Por qué Erik dice qué mi mamá murió?

-Tengo mucho qué contarte. Ven siéntate.

Candy volteó a mirar a Albert esperando su apoyo.

-Me quedaré aquí no te preocupes. - contestó el tío abuelo.

Padre e hija se sentaron juntos. Ella lo tomaba de la mano y lo miraba atenta. Quería grabarme su rostro. Un hombre maduro y buen mozo, alto y delgado, de tez blanca con pecas en la nariz, ojos verde esmeralda y cabello rubio y rizado.

-Soy productor de teatro, comencé hace 20 años. Cuando ya tenía cierto renombre conocí a la mujer más bella aquí en Londres. Ella era muy joven vino aquí buscando una oportunidad y yo se la di porque tenía mucho talento. También le di mi corazón porque me enamoré perdidamente de ella y ella de mi. Su nombre era Marissa. Nuestra relación duró sólo dos años. Ella decidió volver a Broadway y yo fui un tonto al no seguirla y preferir mi carrera antes qué el amor. Fue así cómo terminamos.

-Broadway.

-Sí, Broadway estaba comenzando a crecer y ella ya con experiencia quiso volver a su tierra natal. América. Años más tarde la volví a ver. Me habían invitado a producir una obra en América y las ganancias serían buenas así que no me pude negar. Fue entonces qué nos volvimos a ver. De inmediato mi corazón se dio cuenta de cuánto la amaba y qué nunca debía dejarla ir. Así qué me propuse reconquistarla y lo logré. Aunque omití decirle… qué ya estaba casado y tenía un hijo.

-¿Cómo pudo? -Candy indignada lo soltó y se levantó para alejarse de él.

-Fui un canalla lo sé, pero no quería perderla. Yo estaba dispuesto a regresar a Londres para divorciarme y seguir mi vida con ella. Pero Marissa se enteró qué yo era casado y no me perdonó qué le hubiera mentido.

-¿Qué mujer podría?

-Dios sabe qué me casé por un matrimonio prácticamente arreglado y a la única mujer qué amaba era Marissa. De verdad qué estaba dispuesto a divorciarme.

-¿Y su esposa? ¿acaso no pensó en su dolor? Ahora entiendo porque Erik está tan lastimado.

-Lo sé fuí un egoísta. Pero Marissa fue todo lo contrario. Un día sólo me dejó una carta con esas palabras "Me amaba, pero jamás tendría una felicidad conmigo a costa de las lágrimas de otra mujer"

-Yo tampoco podría- dijo Candy mirando a Albert quien se levantó para abrazarla y responderle

-Lo sé Candy.

Sir Mcklahan sintió un vuelco en el corazón al saber que su hija estaba lastimada. ¿Cuántas veces debió sufrir y él nunca estuvo ahí para abrazarla?

-Perdóname Candy. Mi castigo fue qué nunca más la volví a ver. Regresé a Londres con el corazón roto. 5 años después me reencontré con un amigo qué teníamos en común. Le pregunté sobre ella pero no supo darme razón. Sentí un mal presentimiento así qué seguí buscándola con amigos y conocidos. Incluso contraté un detective y él fue quien supo de ti.

-¿De mi?

-Marissa tenía 3 meses de embarazo cuando me dejó y decidió ir con su tía en La Porte Michigan para criarte ahí, lejos de las habladurías de la gente. Pero desafortunadamente ella murió en el parto. Su tía no era precisamente una persona para cuidar de una recién nacida por eso cuando cumpliste 6 meses te fue a entregar a una iglesia. Pero estaba tan alcoholizada y había una tormenta de nieve esa noche qué ni siquiera supo donde te dejó. Sólo recordaba el campanario de una iglesia. Te busqué en todas las iglesias preguntando por ti pero en ninguna recordaban haber recogido o salvado a una niña en plena tormenta. Pero si había muchos informes de bebés muertos por hipotermia. Así qué la investigación concluyó que habías muerto. Todos estos años rezaba por ti y por el daño qué le cause a tu madre.

-Y a Erik.

-Sí, tienes razón. Mi esposa sufrió mucho cuando se enteró de mi engaño.

-Por eso él me odia.

-No. A quien odia es a mi. Desafortunadamente su madre se enteró de mi relación y yo estaba tan mal por saber de la muerte de tu madre y de pensar qué tú también lo estabas … qué nunca vi las señales de lo qué mi esposa podría hacer por la tristeza de mi traición y que no la amaba.

-¿Qué le sucedió?

-Murió por una sobredosis de pastillas para dormir. Tal vez su intención no era quitarse la vida, tal vez sólo fue un accidente. A Erik le afectó mucho porque...

-El lo vió.

-¿Qué dices Candy? . preguntó sorprendido el padre.

-Haces unos días pasamos la tarde juntos en la segunda colina de Pony. Y me contó de esta parte de su vida. De cómo el amor al teatro y la falta de amor de una madre lo únio tanto a Terry. Convirtiéndose en los mejores amigos. Fue muy lindo conmigo. Me lastimé el pie y me llevo cargando a la enfermería y después a mi habitación. Me dio un beso en la mejilla. Dijo qué sólo cuidaba lo más preciado para Terry. Pero ahora qué lo recuerdo mientras me llevaba cargando sentí lo mismo cuando tú me abrazas Albert. Es cómo...

-Un abrazo de hermano. -confirmó Albert.

-Sí. Ahora lo entiendo, Erik no me odia. Sus palabras son de un corazón herido.

-Te prometo qué hablaré con él.

-No, yo quiero hacerlo.

-Pero Candy, es riesgoso podría lastimarte.

-No, él jamás haría eso. Por favor déjenme hablar con él. Es un buen chico. No sería el mejor amigo de Terry sino lo fuera. Albert tú me conoces.

-Creo qué debemos dejarla, Sir Mcklahan.

-¿Está bien? Pero estaremos afuera por cualquier cosa. Mi hijo es un gran chico, pero está lastimado por mi culpa. Así qué puede qué te insulte otra vez.

-Estaré bien.

-Primero hay qué saber dónde se metió. Permítanme un momento por favor. Iré a buscarlo a su cuarto.

Sir Mcklahan salió para buscar a su hijo. Mientras Candy se sentaba de nuevo junto a Albert para mirar el álbum de fotos de su madre.

-Mi madre es hermosa.

-Pero no tiene pecas. Seguro las heredaste de tu padre.

-A mí me gustan mis pecas. Cuando estaba en el hogar de Pony todos los niños se burlaban de mi. La señorita Pony me decía qué no hiciera caso. Qué Dios me creó con chispas de chocolate.

-Ahora entiendo porque te gusta tanto el chocolate. En está foto tiene tu sonrisa.-señalaba Albert una de las tantas fotos del álbum.

-¿Crees qué pueda dármela?

-No veo porque no. Es tu madre.

-Es tan bonito esa palabra "madre". La señorita Pony y la hermana María siempre han sido mis dos madres pero ahora qué sé quién es mi mamá no puedo evitar sentirme feliz y me gustaría saber más de ella.

-Precisamente por eso nos quedamos todo el fin de semana para qué te pongas la día con tu padre.

-Padre, no creas qué tú dejaras de serlo.

-No empieces ya hemos hablado al respecto y sobre qué me llames príncipe, así que no. Ya conoces a tu padre, a mi dime Albert.

-Lo qué tú digas tío abuelo.

-Dios no cambias niña. Aunque reconozco qué prefiero tío abuelo a qué me digas príncipe de la colina, eso me da escalofríos.

Mientras Candy seguía burlándose de Albert, Sir Mcklahan regresaba pero se detuvo para mirarla desde lejos. Veía cómo su hija interactuaba con Albert.

-Perdí quince años de tu vida por mi estupidez y egoísmo. -se dijo a sí mismo para después entrar a la sala.

-Me temo qué Erik salió, debió ir al parque Victoria. Siempre qué está molesto o quiere estar sólo va ahí. Era el lugar favorito de su madre.

-Digame donde es y yo iré por él.

-Oh no Señor Ardley, es mi deber.

-No se preocupe. Yo lo traeré de vuelta. Mejor ustedes pónganse al día.

-Gracias Albert. Permítame entonces pedirle al chófer qué lo lleve, él conoce el camino.

Los dos hombres salieron mientras Candy tomó una fotografía y leía la parte traseras.

-Diciembre de 1897, aquí mamá ya estaba esperándome. Entonces puedo decir qué es nuestra foto familiar. Oh Terry me muero de ganas de contarte todo esto. ¿Qué dirás cuándo sepas qué Erik tu mejor amigo es mi medio hermano? Espero no salgas con eso de "las hermanas se respetan" y ya no quieras estar conmigo. ¿Serías capaz?

-Listo Albert ya va en camino.

-No se preocupe él lo traerá de vuelta. Albert hace felices a todos.

-Ojala pudieras hablarme de tu.

-Esta bien.

-Dime ¿qué fotografía te gusta más?

-Esta. -decía Candy señalando una de su madre sonriendo.

-Puedes quedarte todas.

-¿En serio?

-Sí. Sólo permíteme conservar está.

-Dónde ya estaba esperándome.

-Así es por eso la quiero. Es nuestra foto familiar. Y si me lo permites me gustaría tener una tuya.

-No soy muy fotogénica, pero está bien. Algún día le daré… perdón te daré una. Justo hoy me tomé una frente al Palacio de Buckingham.

-¿Fuiste de paseo?

-Lo siento. Es qué Albert nos castigó por lo sucedido en la fiesta de Terry. Y bueno, cuando venía hacia acá me encontré a Terry y ...pues decidimos hacer un paseo por Londres.

-Ya veo. ¿Lo amas verdad?

-Sí, hasta la luna y de regreso.

-Y dime qué más te gusta. ¿Te gustan los cisnes?

-Sí me parecen hermosos. De hecho Stear me construyó un bote en forma de cisne. Al final nos hundimos pero fue divertido.

-Entonces vamos a dar un paseo por el jardín. Tenemos un pequeño lago y alrededor algunas esculturas de cisnes. Erik siempre me reclama eso dice qué para qué tenemos eso sí aquí sólo viven dos caballeros. Pero lo qué no sabe es qué lo hice porque a tu madre le encantaban.

-Es cierto. En esta foto tiene un dije con dos cisnes formando un corazón.

-Asi es yo se lo regalé cuando ella estuvo en Londres.

-Y en esta foto tiene un corazón igual al mío. Me lo regaló Terry en el Mauretania.

-Es un hecho qué lo amas. Cada vez qué lo mencionas tus ojos se iluminan.

-Fue amor a primera vista. El momento en qué lo conocí fue casi perfecto, de no ser porque se portó cómo un mocoso engreído y terminé pisándolo.

-Ya veo. Vamos al jardín ahí te contaré más.

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Mansión de los Grandchester

Terry entró apurado a su mansión pues ya era la 1:35pm. Y el Duque era estricto, pero bastante estricto con la puntualidad

-Hola Daniel. ¿Dónde está mi padre?

-En el despacho.

-¿Está enojado?

-No me ha llamado para nada desde que se encerró para esperarlo.

Justo en ese momento los hermanos de Terry regresaban del jardín con su nueva nana la señorita Gretel. Nicolás de inmediato se soltó de su mano y corrió hacia Clin.

-¡Clin!

Elizabeth hacía lo mismo y acariciaba al animalito qué ya estaba siendo abrazado por Nicholás. Aunque con los apretones qué le daba, Clin se sentía asfixiado.

Mientras qué a Terry apenas y lo saludaron.

-Hola a mi también me da gusto verlos, pero a ustedes sólo les interesa Clin.

-Hola Terry, ¿te quedarás otra vez? - preguntaba la hermana

-No creo. Sólo vine porque papá me mandó llamar.

-Ya veo. Vamos Nicholás llevemos a Clin a la habitación de juego.

Los niños llegaron corriendo a su habitación. Pero su nana no les permitió qué Clin entrará con ellos a su habitación.

-¿Cómo un animal va entrar a una recámara? Su lugar es afuera- Dijo de forma despectiva. Así qué el pobre Clin agachó la cabeza y regresó a buscar a Terry.

Mientras tanto el rebelde llegó al despacho y tocó un par de veces hasta qué le permitieron la entrada.

-Buenas tardes papá.

El Duque no dijo nada, sólo seguía absorto en lo qué estaba escribiendo.

Terry estaba por cerrar la puerta cuando de pronto Clin entró corriendo y saltó al escritorio. Esto hizo qué el Duque se espantara, pero al ver de quién se trataba se alegró.

-Hola Clin qué gusto verte -exclamó el duque abrazando al pequeño animal.

Terry se quedó perplejo. A él ni siquiera lo volteó a ver mientras qué a Clin hasta lo abrazaba.

-Lo veo y no lo creo.

-Cierra la puerta. Seguro viene huyendo de los abrazos de Nicholas.

-Esta bien.

El Duque alzó a Clin y lo comenzó a examinar.

-Clin, estás muy delgado. - dijo con voz suave, pero después con su hijo se dirigió con dureza - Terry ¿ acaso no le das de comer?

-Cuando puedo, pero según sé Candy lo hace todos los días.

-¿Y por qué su chaleco está tan sucio?

-Porque vive en una madriguera en los jardines del colegio - respondió rodando los ojos.

-Mira cómo luce el escudo de los Grandchester. Está completamente sucio. ¿Qué acaso no tienen lavaderos en el colegio?

-Sí, pero no creo qué Clin sepa usarlos.

-Obvio me refiero a ti. Tú deberías lavar su chaleco.

-¿Estás bromeando verdad? Papá es imposible qué no se ensucie, vive en un bosque. Además sólo tiene ese chaleco.

-Pues busca la forma en que se vea más decente. Es inaceptable que se use nuestro escudo y luzca así.

Terry seguía con los ojos hacia arriba no podía creer lo qué escuchaba. ¡¿Cómo evitar qué Clin no se ensucie si vive en una madriguera?!

-¿Me di a entender?

-Esta bien, le diré a Britter qué le haga más chalecos y ya veré quien se los lave.

-Muy bien. Por otro lado, dime Terruce ¿qué hora es?

-Diez a las dos.

-¿Y a qué hora te cité?

-Papà tuve…

-¡¿A qué hora te cité ?!

-A la una.

-¿Eso te he enseñado.? ¿De dónde sacaste esa impuntualidad?

-Se me hizo tarde por esto. - respondió entregando un cuaderno.

-La lista de participantes.

-Así es tenía qué esperar a qué se quedará sola la rectoría para copiarla.

-Entiendo, en ese caso estás disculpado toma asiento.

-Gracias.

-Veamos, de estos ya tenía conocimiento, pero veo qué hay más miembros de la realeza. ¿Dime de estos cuál crees qué es un buen contrincante?

-Por parte de las chicas, Mildred y Antonella son buenas en el salto libre. Y Britter en cross. De los caballeros Michael y Erik. Pero Erik no me preocupa, sólo compite para tener una excusa para salir de su encierro.

-¿Y de los externos?

-No tengo idea nunca los he visto cabalgar y menos competir. Te recuerdo qué me tienes en un internado.

-Pues son buenos, uno de ellos es campeón de Europa.

-Vaya.

-Después de ver esta lista lo mejor será qué practiques más. Te irás al Palacio, quiero qué te concentres en practicar y pediré qué mañana vayan por Teodora y la lleven al Palacio.

-No papá espera.

-Ni se te ocurra decirme qué prefieres el colegio porque seguro sólo es por Candy.

-No es eso, pero Teodora se va estresar de tanto traslado. Imagínate el día de la competencia desde Grandchester hasta el colegio.

-Tienes razón. En ese caso llamaré a la hermana Gray para qué te permita practicar más. Estará de acuerdo en qué ese trofeo debe quedarse en el colegio.

-Y hablando de colegio, ¿Qué opinas de una fraternidad de señoritas?

-¿Qué?

-Sí, dividir el edificio. Una parte para los caballeros y otra para las chicas.

-Es lo más loco qué te he escuchado decir.

-No lo propuse yo. Según se rumora la hermana Gray te lo propondrá cuando te vea.

-Ya entiendo. Pues no estaría mal.

-¿Hablas en serio?

-Sí, ya es hora qué las chicas se independicen de forma civilizada.

-Ya veo.

-Así qué ve pensando cómo hacer qué Candy gane la presidencia.

-¿Candy? Pensé lo mismo pero tú ¿por qué quieres qué sea ella?

- Obvio porque es tu novia y así ambas fraternidades estarán en tu poder. Aprende más de tus antepasados.

-¿Cuáles? ¿Los qué lucharon por la corona, los independentistas, los conservadores, los iluminados, los ortodoxos, los…

-Los qué te enseñen a mantener el poder absoluto.

-Das miedo. - dijo el chico con sarcasmo.

El Duque se puso de pie y le entregó a Clin

-Cerciorate de qué esté limpio. Esto no es de aprenderlo de tus antepasados es de clase.

-Esta bien - aceptó el chico para después ver como su padre salía. -¿A donde vas?

-A comer. ¿Vas a acompañarnos?

-No gracias, desayuné tarde. ¿Puedo salir?

-¿Desde cuándo me pides permiso?

-No sé, últimamente las cosas son tan raras papá.

-Mientras cumplas con lo qué te he dicho lo demás no me importa. ¿Está claro?

-Sí.

-Por cierto, en mi agenda está el teléfono de tu Madre. Date un tiempo para llamarla. Pero no sé te olvide qué está a 7 horas menos qué nosotros.

-Esta bien.

El Duque se fue cerrando la puerta tras de sí.

-Lo ves Clin debes tener clase así qué empezaremos por darte un baño y luego te daré clases de porte, hablar en público, bueno tú no hablas, esa clase la omitimos. Creo qué sólo será bañarte.

Clin hizo un gemido de tristeza y después lamió su patita.

-Lo sé. Lamerte es tu manera de bañarte, pero ya escuchaste la Duque. Hagamos algo sólo por hoy te bañare con agua y jabón y en el colegio haz lo qué te plazca. Vamos

Terry salió con Clin en brazos. Busco por la mansión alguna mucama, pero al parecer todas estaban en el cuarto de servicio.

-Lord Terry, ¿qué podemos hacer por usted?

-Gracias, necesito qué alguien me ayude con esto. Cómo verán el escudo de los Grandchester está sucio y esto tiene de un genio al Duque ¿podrían ayudarme a tenerlo listo mientras le doy un baño a la mascota real?

-Yo lo haré.

La chica tomó el chaleco y se dirigió a hacer su encomienda. Mientras Terry se dirigió a hacer la suya, bañar a Clin.

Se apoyó de dos mucamas para qué le ayudarán con el agua caliente y mantener quieto a Clin para qué no se escapara y mojara la alfombra.

Para su sorpresa, Clin se quedó quieto y disfrutaba del agua caliente. Las mucamas le comentaban a Terry, qué solían hacerlo muy seguido mientras él estaba en Dublín. Pues el Duque no permitía qué Clin no luciera a la altura de la familia.

Cuando terminaron lo ayudaron a secarlo y peinarlo. Para entonces ya estaba limpio y planchado el chaleco. Así qué se lo pusieron. Y Terry le puso un poco de loción y listo.

-Luces cómo toda una mascota real. Llevenlo con el Duque por favor. Ahora yo tomaré un baño.

Las mucamas salieron con Clin y Terry cerró la puerta para dirigirse a la bañera.

Las mucamas salieron de la habitación con el pequeño Clin y una de ellas comentó con picardía.

-El señorito ¿No querrá qué lo ayudemos a él también?

-Yo encantada.

Terry se dio un baño, se cambió y perfumó. No sé si se puso guapo porque ya es guapo.

Regreso al despacho y espero para llamar a su madre

-Mamá debe seguir dormida. Qué se supone qué haré mientras.

Pasaron los minutos y Terry seguía recostado en el sofá. Ya había contado varias veces el número de libros qué estaban en el librero. Contó junto al reloj padre los minutos en tres ocasiones. Todo fuera para matar el tiempo.

-Qué aburrido es vivir aquí. Empiezo a extrañar el colegio ahí por lo menos tengo a Candy.

Al fin dieron las cuatro de la tarde la hora esperada.

-Por fin. Vamos a despertar a Eleonor.

El chico tomó la agenda y comenzó a hojearla. Para después tomar el teléfono y marcar a la operadora.

-Sí por favor llamada de larga distancia… ¿qué código? No tengo idea es Nueva York… Sí, no importa el costo, el Duque paga…. Gracias… sí el número es 45 89 27 92 … Eleonor Baker... Está bien espero… por favor intenté otra vez no creo qué sea tan dormilona… Señorita operadora dígale a quien contestó qué hablan desde el colegio San Pablo en Londres… Por fin… Gracias espero.

-Terry, mi amor

-Mamá por fin.

-Lo siento, estaba dormida, Mi ama de llaves contestó, pensó qué era una broma.

-Siento haberte despertado.

-A cualquier hora estoy para ti. ¿Me llamas desde el colegio?

-No, estoy en la Mansión. Ya sabes a tu Duque se le metió la idea de qué debo ganar el torneo de equitación del San Pablo, así qué me mandó llamar.

-Tú padre y su orgullo. Por favor no te presiones, si no ganas no será el fin del mundo.

-No, yo estoy bien, pero dile eso a tu prometido.

-Lo haré. Tu padre debe comprender qué sólo tienes 16 años.

-No, pensará qué me queje contigo.

-No te preocupes, yo me encargaré de qué no lo vea así.

-Oye mamá…

-¿Qué pasa?

-Te extraño.

-Mi amor yo también. Pero ya falta menos. Sólo tres meses para reencontrarnos en Escocia.

-Antes los pasaba sólo y ahora estarás tú y Candy… y los Cornwell

-¿Ya te llevas mejor con Archie?

-Supongo qué sí. Ayer quise romperle la cara pero no pude.

-¡Terry!

-Sólo estábamos jugando. Además cómo lastimar a tu admirador número uno.

-Mejor cambiemos de tema.

-Cómo digas mamá.

-Justo anoche se estrenó una de las obras de Robert Hathaway, ¿lo recuerdas?

-Tú amigo el productor. Sí, me hablaste qué tiene una escuela de teatro.

-Pues le pregunté más detalles de su escuela y en septiembre inician el nuevo ciclo. Sólo te hacen una audición para poder ingresar.

-Suena bien.

-Piensalo. Si te gusta la idea, terminando las vacaciones en Escocia te puedes regresar conmigo a nueva York

-No me tientes Eleonor.

-Sí es por Candy ella lo entenderá. Además de todas formas en el colegio no pueden estar juntos apenas y se ven.

-...

-Terry ¿esa risa qué significa?

-Nada madre me acordé de un chiste.

-Terry no hagas cosas impropias o tú padre se volverá loco de coraje.

-Te aseguro qué no hago nada malo con Candy.

-Terry compórtate. Eres un caballero pero también entiendo qué tienes 16 años y tú padre ya habló contigo al respecto en tu cumpleaños.

-Cómo olvidarlo me habló de eso desde la a A la Z "Terry ya no eres un niño"

-Me alegra qué estés consciente qué a tu edad puedes perder la cordura.

-Con esas pecas cómo no perderla - pensó Terry formándosele un sonrisa

-Terry, sigues ahí…

-Sí mamá, lo siento.

-Prométeme qué serás un caballero y pensarás con las neuronas y no con las hormonas.

-¡Eleanor qué dices! - soltó a reír el chico.

-Digo qué mi hijo está enamorado y en plena pubertad.

-Mamá, te juro qué lo tomó muy en serio.

-Confió en qué Candy es una niña de principios así qué no le faltes.

-Obvio qué si mamá, es lo qué más amo. Y a ti claro.

-Me alegra escuchar qué mi hijo es un caballero

-Ingles. Caballero inglés.

-Estoy...

-Mamá se corta la llamada.

-Sí qué pena. Estas líneas no soportan mucho.

-Te amo.

-Yo a ti mi amor. Nos vemos pronto.

-Hasta luego

-Hasta luego.

Terry colgó la llamada y pensó en Broadway. Se imaginó en un escenario interpretando las mejores obras de Shakespeare. Pero de pronto la imagen de Candy posando junto al Palacio de Buckingham le formó una enorme sonrisa.

-No, nada es mejor qué estar con Candy. Aunque me dieran una beca en el Real Conservatorio de Escocia (1), yo prefiero estar en el Real Colegio San Pablo con Candy.

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Jardines de la Mansión Mcklahan.

-Rosales. Ya están por florecer. Me encantaría verlas cuando ya estén listas.

-Claro está es tu casa y puedes venir cuando quieras.

-Gracias.

-Perdoname por lo qué les hice a ti y a tu madre.

-Fue una canallada. Y fue muy egoísta sólo pensó en usted. Pero supongo qué ya está arrepentido

-Dios sabe qué si. Mi cobardía hizo sufrir a mucha gente. Sobre todo a ti. Qué estuviste en un orfanato.

-Oh no. Yo no sufrí en el hogar de Pony. Es el lugar más hermoso en qué pude crecer. Ahora estoy segura qué mi mamá guió a su tía para llevarme ahí. Después fui a Lakewood. Ahí conocí a Anthony, Archie y Stear mis tres paladines. Gracias a ellos Albert me adapto.

-Sí créeme qué sé muy bien quienes son Archie y Stear. Cómo olvidar su vuelo en la fiesta de Terry. Además estuve cuando les dimos su castigo. Pero Anthony, ¿El no lo recuerdo en la fiesta?

-El amaba las rosas. Incluso creó una a la qué llamó Dulce Candy. Fueron días maravillosos, hasta qué…

Candy apretó tanto un tallo qué se lastimó con una espina.

-Candy cuidado. ¿Estás bien? -dijo preocupado. Sacó su pañuelo y limpió la mano de Candy qué había derramado un par de gotas de sangre.

La pecosa sólo asintió y unas lágrimas brotaron de sus ojos.

-Candy, dime ¿Qué te hace llorar así?

-Anthony murió al caer de un caballo.- la chica nuevamente se abrazó de su padre.

-Lo siento tanto. Se lo qué es perder a alguien.

-Por eso Albert nos envió aquí, para qué de alguna manera dejemos atrás nuestra pena. Fue así cómo subí la Mauretania con el señor George mi caballero blanco y Albert.

-¿Y Terry? Lo dicho, definitivamente lo amas. en cuanto dije su nombre tus ojos dejaron de llorar y se iluminaron.

-No es para tanto.

-Terry … en cuanto tu o alguien pronuncia su nombre. Ahora hasta te sonrojas.

-¡Papà!

-Gracias por llamarme papá. No me alcanzará la vida para recompensarte por lo qué le hice a tu madre y todos estos años que no estuvimos juntos.

Candy guardó silencio y se agachó para tocar el agua del pequeño lago. Su padre hizo lo mismo y ambos comenzaron a hacer círculos en el agua con sus dedos.

El tenue reflejó de sus rostros en el agua les hizo darse cuenta de esas pecas y los ojos esmeralda qué ambos tenían.

-Hubiera jurado qué mis pecas y mis ojos los heredé de mi mamá.

-Me temo qué no. Esos los heredaste de mí y yo de tu abuela. La excelentísima duquesa de Rosenberg en Dinamarca.

-Cierto. Terry me comentó qué ustedes son daneses.

-Así es. Una longeva familia qué inició el ducado desde 1765.

-Ducado de Rosenberg.

-Tú también igual qué Terry llevan sangre aristócrata.

-Y debería gustarme el teatro cómo a ti y Erik, pero honestamente apenas logró leer una novela.

-Bueno tal vez te guste diseñar ropa.

-No. Archie fue quien me enseñó a elegir mis atuendos según la ocasión. Aunque debo confesar qué mi guardarropa era enorme.

-Ven sentémonos en esta banca y dime ¿Qué te gusta hacer entonces?

-Trepar árboles. Terry dice qué soy una mona. Odio qué me diga mona pecas.

-Pues dile qué no es tu culpa qué lo heredaste de tu abuela.

¿En serio?

-Así es. Ella vivía en el campo y le fascinaba trepar árboles y jugar con la soga. Fue una hermosa chica muy adelantada a su época. No dejó qué le impusieran qué hacer o qué decir.. Déjame decirte qué pese a qué tenemos un título nobiliario nuestra familia era muy humilde. En Dinamarca ser aristócrata no siempre es sinónimo de opulencia. Tu abuela se enamoró de un chico humilde igual qué ella y estuvieron a punto de casarse.

-¿Qué pasó?

-Tu abuela se casó con el honorable Duque de Castle Mcklahan.

-Pero ¿por qué?

-No tuvo alternativa. Tenía hermanos más pequeños y su padre acababa de morir. Así qué cuando la Reina la propuso para casarse con el Duque ella no se opuso.

-Sacrificó su amor por el bien de su familia.

-Sí.

-Yo… no sé si podría sacrificar mi amor por Terry para qué... alguien más sea feliz.

-Esperemos qué tú y Terry no tengan ese dilema. Porque tienes un corazón tan noble. Estoy seguro qué harías lo mismo qué tú madre y tu abuela.

-Creo qué si. No podría estar con Terry mientras otra persona sufre.

Continuará….

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(1)El Real Conservatorio de Escocia se inauguró en 1845 y es considerado desde entonces y hasta la fecha uno de los mejores colegios de artes y actuación en Inglaterra.

Ya tengo mi canal de youtube por el momento sólo subo videos de canciones qué me recuerdan el gran amor de Candy y Terry. ¿cómo se llama? si adivinaron Mundo Canderry, este es el link channel/UCGMSkqjLnACWWo0W8Y_Sv_w

Y en Instagram tambien estoy cómo Mundo Canderry.

Muchas gracias por sus comentarios y estar al pendiente de mis actualizaciones.

Gracias Tira20, Laribel, Mi8111, Gladys y anónimos.

Respondiendo sus preguntas y comentarios:

Mi8111 : .Gracias por considerarla una bella historia.

Tira20: Actualizo cada quince días.

Gladys: Este es mi canal, channel/UCGMSkqjLnACWWo0W8Y_Sv_w

Gracias y excelente fin de semana mis queridas Canderrys.