Capítulo 18. Una charla con Albert.
Albert fue al parque Victoria qué le comentó Sir Mcklahan, pero no encontró a Erik. Había recorrido todos los sitios cercanos, pero no podía dar con él.
Preguntó a varias personas si habían visto a un chico de pelo rubio y rizado con gafas pero había demasiados chicos con dicha apariencia.
Siguió caminando pues no pensaba darse por vencido y pensó ¿qué haría él sí tuviera quince años y estuviera tratando de huir de su familia?
Obviamente tuvo un deja vu. Aquel día qué él con sólo diecisiete años huyendo de la tía abuela llegó hasta la colina de Pony.
De inmediato preguntó por el lugar más apartado y se dirigió hasta el.
Al llegar ahí notó qué había un lago y junto a él una ladera qué dirigía a una colina desolada.
-Seguro está ahí.
El camino empezaba a reverdecer pero aún había árboles deshojados por el invierno. Caminando con cuidado por el suelo empedrado el camino lo alejaba cada vez más del resto de los visitantes a dicho parque. Subió colina arriba hasta donde terminaba el riachuelo qué provenía del lago.
Se alegró al darse cuenta qué su corazonada no se equivocó, pero al mismo tiempo se sintió mal al ver al chico sentado sobre la grana y encorvado escondiendo su rostro entre sus manos.
Lo comprendía, cómo en su momento comprendió a Terry. Al final él también muchas veces se sintió sólo después de perder a sus padres y luego a su hermana Rosemary.
No dijo nada y simplemente se sentó junto a Erik. Espero que él hablara. Bien dicen qué la mejor compañía es la qué te acompaña en silencio y sólo escucha tu corazón.
Erik al sentir su presencia levantó la mirada y lo vio desconcertado.
Albert se dio cuenta qué había estado llorando por sus ojos hinchados y llorosos.
-¿Usted qué hace aquí? Déjeme en paz - dijo rabia el chico, pero Albert no respondió se mantuvo sereno.
-¿Qué no oye déjame sólo?
-A veces aunque deseemos estar solos, la compañía de un amigo es mejor. Y si tú quieres podemos ser amigos.
-¿Por qué me interesaría su amistad?
-Soy bueno escuchando a los demás. Sólo tengo 24 años pero he recorrido gran parte del globo terráqueo y conocido mucha gente y sus historias. Así qué algún buen consejo te puedo dar.
-Pues no me interesa ni qué me escuche ni mucho menos sus estúpidos consejos.
-Esta bien sino quieres no seremos amigos - dicho esto Albert se quitó su saco y se recostó sobre el creciente pasto ante la mirada atónita de Erik - ¿Sabes? Me gusta mucho la naturaleza. A tu edad solía escapar al bosque cuando me sentía asfixiado.
-Yo no me siento asfixiado me siento traicionado… y me siento…
-Desolado, abandonado, sin apoyo.
-¿Usted qué sabe? ¿Acaso ha perdido un ser querido? ¿A su madre? …
Erik comenzó a llorar de nuevo ocultando su rostro entre sus manos. Albert se sentó y lo miró fijamente. Le partía el corazón el llanto de aquel chico. Así qué sin más remedio hurgó entre sus más tristes recuerdos sin importar qué las heridas de su corazón se abrieran. Todo con tal de ayudarlo.
-Sí, sé lo qué es perder una madre y un padre. Cuando tenía sólo 9 años perdí a mis padres en un accidente automovilístico.
Erik dejó de llorar al escuchar semejante confesión y levantó de nuevo la mirada. Ahora veía a Albert qué miraba fijamente el horizonte.
-Los perdí de la noche a la mañana. Mi hermana Rosemary y mi tía abuela se encargaron de mi. Les agradeceré siempre por hacer todo lo posible para qué yo no me sintiera sólo. Pero nadie puede sustituir el abrazo de una madre.
-Nada ni nadie - murmuró Erik.
-Rosemary siempre estuvo ahí para mí. Recuerdo los días qué pasaba junto a ella y mi sobrino Anthony. Créeme qué los atesoro tanto. Pero una rara enfermedad lastimó su corazón y cuando cumplí 17 años mi hermana murió. Una vez más la vida me recordaba lo qué era perder un ser querido. Estaba enojado con el mundo, con Dios y a eso súmale la presión de ser educado para ser el patriarca de la familia. No me daban tiempo ni siquiera para llorarle y peor aún ya no me permitían ver a mi sobrino. Así qué un día hui no quería volver quería irme lejos. Y entonces escuche el llanto más profundo del corazón más noble
qué he conocido.
-¿Qué quiere decir?
-Escondido entre los árboles huyendo de mi familia escuche a una niña de tan sólo 6 años qué lloraba desconsolada. Me di cuenta qué no era el único con una pena. Así qué me acerqué a ella tocando la gaita para tratar de consolarla.
-¿Por qué lloraba? - preguntaba Erik secándose las lágrimas con el nudillo de sus dedos.
Albert volteó a mirarlo y se le formó una sonrisa al recordar el momento.
-Su mejor amiga le envío un cruel carta diciendo que no quería saber más de ella.
-Qué ruin.
-Recuerdo qué dijo qué la gaita sonaba cómo caracoles arrastrando. Nos echamos a reír y su sonrisa iluminó el lugar. Esa risa fue una alegre melodía para mí corazón entristecido. Me hizo darme cuenta qué si ella podía sonreír de esa manera pese a la adversidad yo también tenía qué aprender a vivir con las heridas del corazón y seguir mi camino.
Erik bajo la cabeza, se sentía avergonzado por culpar a Candy de la muerte de su madre.
-Puedo preguntarle, ¿qué pasó con esa niña?
-Con el tiempo la vida nos hizo reencontrarnos. Y lo más curioso es qué mis tres sobrinos, es decir cada uno me escribió una carta pidiéndome qué la adoptará y así lo hice.
-¿Era Candy? - Dijo sorprendido.
-Pero la vida nuevamente me separaría de un ser querido. Organice una cacería de zorros para presentar a Candy ante el resto de las familias del clan Ardley. Honestamente no me agradan las cacerías pero la tía insistió por aquello de la tradición escocesa. Así qué tuve qué aceptar. - Albert se detuvo, tratando de mantener la serenidad pues no había pasado siquiera un año de ese fatídico día - … Ese día mi sobrino Anthony se rompió el cuello al caer del caballo. Murió al instante. Lo único qué me quedaba de Rosemary… la vida me lo quitó.
-Lo siento.
Los ojos de Albert se cristalizaron, pero continuó tratando de mantener su voz serena.
-Podría culpar a la vida, a mi tía Elroy o a mí mismo por aceptar esa estúpida cacería… pero no vale la pena porque debo aceptar qué fue un accidente. Un accidente qué Candy vio frente a ella. Sí Erik. Candy vio cómo Anthony cayó del caballo y no sólo eso, llorando desconsolada trato de hacerlo despertar hasta qué se desmayó de tanto llorar.
-Dios.
-Tardamos cerca de cuatro horas en encontrarlos. El shock la hizo estar en cama por días. Stear y Archie también estaban desconsolados. Así qué decidí enviarlos aquí para alejarlos de Lakewood y qué la distancia los ayudará a sanar.
-No lo sabía, lo siento mucho.
-¿Pero has visto su sonrisa? qué pese haber crecido sin sus padres, vivido carencias, soportar las groserías de Elisa y haber visto morir a Anthony, aún así tiene una sonrisa para todos.
-Sí. Hace unos días pasé la tarde con ella y para ser honesto, sentí una conexión con ella. Me sentí seguro con ella y al mismo tiempo la necesidad de protegerla.
-Se llama amor de Hermano.
-Pero… yo no puedo evitar sentirme así. Ya entendí qué no debí culparla ni llamarla … pero… no puedo dejar de sentir esto.
-Porque no me cuentas. Las heridas del corazón sanan más rápido cuando se lo cuentas a alguien.
El chico se quedó serio por un momento con la cabeza baja mientras Albert lo miraba. Erik respiró profundamente y comenzó a hablar.
-Yo era muy pequeño. Mi madre solía traerme a este lugar todos los domingos. Pero de repente, las cosas cambiaron en casa, mis padres discutían hasta por la cosa más simple. Ellos creían qué no me daba cuenta pero note que se distanciaron. Mamá se veía decaída pero aún así siempre tenía un abrazo y un beso para mi… por eso no entiendo porque lo hizo… porque me dejó sólo.
-No lo sé Erik. Me gustaría darte la respuesta. Pero estoy seguro qué aunque la tuvieras no sería suficiente. Al final la razón no importa sino el hecho de qué ya no están con nosotros. No te lastimes más con esa pregunta qué no te llevará a ningún lado.
-Entonces… ¿Qué hago para no llorar cada vez qué recuerdo ese día? Cuando fui a buscarla para venir aquí pero ya no despertó... supongo qué Candy sintió lo mismo tratando de despertar a Anthony y no lograrlo.
-No debes hacer nada. Sólo quédate con lo qué tú mismo has dicho hace un momento. Que pese a todo siempre tuvo una sonrisa y un beso para ti. Eso te hará entender qué ella no quiso abandonarte, pero desafortunadamente los accidentes pasan y seguramente eso fue lo qué pasó. No se dio cuenta de lo qué tomaba. Pero jamás vuelvas a pensar qué ella no te amaba.
Erik lloraba pero ahora lo hacía más tranquilo y mirando el horizonte. Albert se puso de pie y tomó su sacó.
-Llora Erik. El llanto es la mejor medicina para limpiar el alma.
El chico siguió el consejo y comenzó a llorar cómo nunca antes.
Albert se quedó junto a él y pensaba en Rosemary y Anthony. Ambos, madre e hijo ya estaban juntos de nuevo. Pero los extrañaba.
Después de un rato Erik dejo de llorar, se puso de pie y también se puso su sacó.
-Lo siento.
-No te disculpes, tú y Candy no son culpables de lo sucedido. Y no juzgues a tu padre qué ya bastante culpa debe sentir. Si te sientes mejor podemos irnos o si lo prefieres podemos ir a tomar algo.
-No gracias, quedé harto de los pubs de anoche.
-Ya veo. Entonces vámonos. Ya empieza a oscurecer y seguro Candy y tú padre ya deben estar preocupados por nosotros.
-Gracias Albert… por ayudarme.
-No es nada. Cómo te dije tengo experiencia escuchando.
-Lamento también por lo qué has pasado.
-La vida continúa.
Ambos caminaron de regreso a casa. En el camino Erik le mencionaba los lugares donde solía plantar árboles junto a su madre.
-Este árbol qué ves ahí lo planté junto con mi madre y mi abuela. Y muchos otros qué hay aquí, a mi mamá le gustaba la naturaleza.
-Vaya, has pensado ir a África.
-No gracias, prefiero la ciudad.
Llegaron a la salida del parque donde seguía esperando el chófer de los Mcklahan.
-Pensé qué ya no estaría.
-Para nada señor Ardley, aquí me quedé esperándolos. Sabía qué lo encontraría.
En el camino comentaron sobre trivialidades, pero también de cómo ambos conocieron a Terry y ambos llegaron a la misma conclusión era un chico noble y algo engreído.
-Lo siento por Candy, pero entre Terry y yo hay una pacto.
-Dejame adivinar. Las hermanas se respetan.
-Exacto.
-Me gustaría ver la cara qué ponga Candy cuando tú o Terry le digan eso y el pisotón qué ella les ponga por graciosos.
De regreso en la mansión ya los esperaban Candy y Sir Mcklahan en la biblioteca.
Su padre le mostraba a Candy los afiches de cada obra qué él había producido y qué adornaban las paredes de la biblioteca. Un librero con los guiones de sus obras, algunos con dedicatoria de sus protagonistas.
-Cuando Terry sea actor seguro tendrá su afiche.
-Tiene talento y a tu hermano le gusta escribir ¿Lo sabías?
-No. Pero seguro algún día me permitirá leer sus obras.
En ese momento se abrió la puerta dejando pasar a Albert y Erik detrás de él.
Sir Mcklahan se puso de pie y a la defensiva. Pero cuando vio el semblante de su hijo supo qué ya todo estaba bien.
Erik camino directo hacia Candy, mientras Albert con una afirmación le decía a la chica qué confiara.
Ella se puso frente a Erik quien no pudo sostener su mirada se sentía mal por haberle llamado bastarda.
Sin decir nada Candy lo abrazó. Erik lo correspondió. Ambos lloraron mientras él le pedía perdón.
-Perdóname Candy. Desquite mi coraje contigo. Nunca debí llamarte de esa manera ni tu ni yo tenemos la culpa de nada.
-Lo sé. Sé qué estabas cegado por la rabia y te hizo decir cosas qué tú corazón no siente. Por eso no me lo tomé personal. Aunque si me asuste.
-Disculpa Candy. Buscaré la forma de recompensarte.
-Tu eres un gran chico.
Se quedaron fundidos en el abrazo por un rato. Después su padre se acercó para volver a pedirles perdón.
-Hijos perdonenme. Perdonenme por ser un canalla y haber lastimado a sus madres y a ustedes.
Los chicos se abrazaron a él. Y después de un rato Albert propuso brindar por el reencuentro.
-Ya casi es hora de cenar. Podemos tomar el té y hacer un brindis en el jardín.
-Claro qué si Albert te encantará, hay cisnes por todos lados- dijo Candy abrazandolo
-Parece el lago de los cisnes.- mencionaba Erik burlándose.
-Te tomó la palabra señor Albert vamos a celebrar la unión Ardley - Mcklahan
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Colegio San Pablo. 7pm
Ya había terminado la junta semanal del consejo de la fraternidad donde Archie presentó a Toby cómo el nuevo asistente de Terry ante el resto de los chicos.
Ahora el nuevo asistente de Terry llegaba a los establos para cumplir una de sus encomiendas. Verificar qué Teodora esté bien atendida.
Al llegar vio a un hombre llenando el bebedero de Fenix el caballo de Erik para después sacar un frasco de la bolsa del pantalón.
-Hola ¿es usted el señor García?
El hombre asustado salió corriendo tratando de ocultar su rostro.
En la carrera empujó a Toby haciéndolo caer. Pero el chico alcanzó a quitarle el frasco.
-¡Oiga qué le pasa vuelva aquí!
Toby se levantó lo más rápido qué pudo y trató de alcanzarlo.
-¡Señor García, vuelva aquí! O quien quiera qué sea.
El pobre Toby apenas y pudo correr unos cuantos metros cuando ya sentía medio pulmón salirse por la nariz. Así qué agitado regresó al establo.
-Creo qué… mejor siento. Esto de perseguir personas… no se me da.
Cuando se sentó justo llegaba el Señor García.
-Buenas noches jovencito ¿Te sientes bien? -preguntaba preocupado el hombre pues Toby estaba rojo y respiraba agitado.
-Sí, trataba de alcanzar… al señor García pero... cómo verá … apenas y ...me senté
-El señor García soy yo.
-¿En serio? Entonces… ¿quien diablos es el qué salió corriendo?... A parte de qué me tumbó me hizo correr.
-No lo sé. Yo acabo de llegar al colegio hace una semana. El Duque de Grandchester me contrató para cuidar de Teodora. Aunque hasta donde sé, hoy descansa todo el personal excepto las hermanas.
-Pues es muy sospechoso. De hecho mire ese frasco lo tiró. Justo estaba llenando el bebedero y alcance a ver qué lo sacó de la bolsa del pantalón.
El señor García lo agarro para verificar -No tiene etiqueta pero huele cómo a… raticida. -ambos se asustaron con la última palabra. -¿Fenix bebió algo?
-No sé quién es Fénix, pero mientras he estado aquí no vi qué ese caballito bebiera de donde el hombre quiso echarlo. De todas formas apenas lo estaba sacando del pantalón cuando lo sorprendí.
-Por si las dudas tiraré el agua de todos.
El señor García comenzó a tirar el agua de todos los bebederos. Y Toby muy acomedido le ayudaba.
-Joven no tiene qué hacerlo.
-No sé preocupé soy el asistente de Terry. El me pidió qué estuviera pendiente de Teodora ahora qué no estará en el colegio. Y pues cómo podemos ver alguien intentó o intentó lastimar a ese caballito junto a Teodora.
-Ese es Fénix el caballo de su mejor amigo Erik.
-Entonces con mayor razón. Así qué claro qué debo ayudarlo señor García.
-Gracias.
En ese momento Draco el caballo de Mildred comenzó a quejarse.
-Ay no ¿qué tiene el caballito?
-Tal vez el tipo traía más frascos y a él sí le dio algo de veneno.
El caballo cayó al suelo y comenzó a vomitar. Después jadeaba con la lengua de fuera.
-¿Qué puedo hacer? - dijo preocupado el chico.
-Corre con la hermana Gray y dile qué urge qué llame al veterinario.
-Sí voy enseguida.
Toby no podía correr así qué caminaba lo más rápido qué podía. Para su buena suerte en el camino se topó con Stear y Archie qué regresaban de la fraternidad.
-¡Stear, Archie ayuda!.. gracias a Dios
-¿Qué te ocurre ?¡Siéntate se te van a salir los pulmones!
-Por favor Stear, Archie vayan con la hermana Gray y diganle qué llame… a un … veterinario… envenenaron a un caballo.
-Sí, voy enseguida.
-Sí Stear, yo me quedo con Toby.
-En cuanto…pueda yo te alcanzó.
-Toby tranquilo deberías respirar poco a poco.
-Lo siento, es qué correr… no es lo mío. Sino no tendría está pancita.
-Ya lo creo qué sí.
-Debo alcanzar a Stear.
-Vamos te acompaño no vaya ser qué te desmayes en el camino.
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Mansión Mcklahan
En la terraza bebían whisky Albert, Erik y Sir Mcklahan. Mientras Candy prefirió una taza de leche para saborear mejor el pay de fresa.
Erik y su padre le contaban a Albert y Candy anécdotas de su familia en Dinamarca y los invitaron a ir en las vacaciones de verano. Albert se disculpó pero ya tenía planeado su viaje a África. Mientras qué Candy obviamente pasaría sus vacaciones con Terry en Escocia.
-Piensalo Candy. Unas semanas podrías estar en Dinamarca y el resto en Escocia. -suplicaba el padre. Pero Candy sólo se limitó a prometer que lo pensaría pues definitivamente quería estar con Terry el mayor tiempo posible.
-No te sientas presionada. De cualquier forma puedes visitar a la familia en diciembre. Y si gustas puede acompañarte Terry.
-Es cierto, hace dos años pasamos año nuevo en Dinamarca.- comentó Erik.
-Gracias se lo comentaré.
-Una disculpa por la interrupción.
-¿Qué pasa Bruno?
-Sir Mcklahan, el señorito Erik tiene visita acaba de llegar Lord Grandchester, gusta qué lo haga pasar aquí o desea …
-Si por favor tráelo con nosotros. ¿No les molesta verdad? - preguntaba Erik
-¡Terry está aquí! - gritó emocionada la rubia qué incluso se levantó cómo resorte de su lugar. Después se disculpó por semejante gritó - Lo siento.
-Claro qué no hijo. Terry es bienvenido.
-Si no pregúntale a tu hermana -se burló Albert haciendo qué Candy se sonrojara.
-Albert no te burles.
-¿Qué apellido llevarás? ¿Ardley, Mcklahan o Grandchester?
-Cómo sigan molestando me quedaré con White.
-Buenas noches.
-¡Terry! - volvió a gritar la pecosa poniéndose de pie. Y después se sonrojo y se sentó de nuevo. -Lo siento.
-Bienvenido Terry. Deseas qué te sirvan.
-Gracias Sir Mcklahan, los acompaño.
Terry muy respetuoso se sentó junto a Erik y frente a Albert mientras qué Candy quedó junto a su padre.
-Hola cuñadito. - le dijo por debajo Erik.
-¿Qué dices? -preguntaba extrañado el rebelde.
-¿Cómo te fue con tu padre?
-Bien gracias Candy, sólo quería qué viéramos lo de la competencia.
-Me alegro.
-Por cierto Albert, ¿podrás estar en la competencia?, me gustaría qué me ayudes con Teodora.
-Por supuesto Terry. Ahí estaré en los tres días de la competencia.
-Gracias.
-La famosa competencia. Justo me encontré a tu padre el sábado pasado en el club y está muy entusiasmado. Aunque se rumora que tendrás mejores contrincantes este año.
-Claro, estaré yo.- dijo Erik.
-¿Y eso? . No me lo habías dicho
-Cambie de opinión papá. El encierro no es lo mío.
-Sólo ten cuidado con Fenix. No lo entrenaste lo suficiente.
-Sí papá, no te preocupes no lo forzare.
-Dime Candy ¿Tú también competirás? - preguntaba Sir Mcklahan tomando la mano de Candy.
Terry abrió los ojos cómo platos al ver semejante muestra de afecto. De inmediato miró a Albert pero este fingió no ver la cara de espanto de su yerno. Al igual qué Erik, Albert trataba de disimular su sonrisa burlona.
-No, no soy buena cabalgando.
-Sí lo deseas puedo comprarte un caballo pura sangre para qué practiques en el colegio. Claro si Albert lo autoriza.
-Es qué yo…
-Gracias Sir Mcklahan pero… Candy no se siente cómoda con los caballos. - intervino Albert.
-Entiendo.
-Pero ¿ qué es esto? primero le toma la mano y ahora hasta le comprará un caballo. - pensaba Terry frunciendo el ceño.
-Hablando de comprar. Elisa me comentó qué vendieron a César y Cleopatra por separado
-¿Qué hicieron que?
-No se si sea cierto o sólo lo dijo para molestarme. Albert ¿Tú podrías ayudarme a encontrarlos?
-Por supuesto. Yo me encargo de recuperarlos. Y pagar lo qué sea necesario.
-Espero no ofenderte Albert, pero si lo crees conveniente estoy dispuesto a cooperar en la compra.
-No será necesario Sir Mcklahan, pero gracias.
Terry volvió a abrir los ojos de par en par a lo qué Erik le dijo en voz baja.
-¿Qué pasa cuñado? ¿Deseas más whisky?
-Deja de llamarme así ¿Estás enfermo o qué? Elizabeth sólo tiene ocho años.-respondió Terry también en voz baja
-Esto está delicioso.
-Oh Candy. Me alegra qué te gustara. Le pregunté a Albert tu postre favorito y pedí qué lo prepararán.
-De hecho es el pastel de chocolate pero cómo estoy castigada mi segundo postre son las fresas.
-Ahora hasta el postre le mandó a hacer -pensaba Terry qué ya le incomodaba ver qué Sir Mcklahan no soltaba la mano de Candy.
-La comida de mañana será en honor a ti.
-Gracias me siento honrada.
-Cómo te mencioné en el jardín pídeme lo qué tú quieras. Tu eres mi Princesa.
Erik y Albert intentaban no soltar la carcajada ante la cara de espanto de Terry.
-En ese caso quiero las estrellas.
-Son todas tuyas.
-Pero qué cursi. ¿Y a Candy qué diablos le picó?. Seguro los Mcklahan se golpearon la cabeza y ahora uno quiere con mi hermana y el otro con Candy. Pero Albert, seguro ya se dañó el cerebro por sus problemas de identidad por aquello de qué a veces es el tío abuelo y otras hasta el Príncipe de la montaña.- se decía Terry mientras se bebía de un trago una copa de whisky
-También quiero todos los cisnes qué hay en el jardín.
-Hecho mi amor.
Terry casi se atragantaba al escuchar "mi amor", mientras Erik y Albert reían por debajo al ver la cara de su amigo.
-¿Estas bien Terry ?- preguntó Candy al ver qué su novio casi se ahoga. A lo qué esté respondió con sarcasmo.
-¿Tú qué crees?
-Por cierto Sir Mcklahan, Cómo estaré en África, hasta diciembre mi mano derecha George Villers se quedará al cuidado de Candy. Pero ahora sé qué usted también velará por ella, así qué me voy todavía más tranquilo.
-Oh por supuesto. Candy es una joya qué debe cuidarse - aceptó Sir Mcklahan besando la mano de Candy.
-Bueno ¿qué estoy pintando? - seguía pensando Terry para después preguntarle a su amigo en voz baja y ya algo molesto -Erik ¿ qué está pasando aquí?. ¿Por qué tú padre es tan amable con Candy?
-Pues yo no veo qué ella se incomode, mírala qué sonriente.
-¿Qué tanto murmuran?
-Lo siento Sir Mcklahan. Es qué me intriga tanta amabilidad con MI PROMETIDA .
-Es normal Terry. Pronto será una Mcklahan. -afirmó su amigo.
-¡¿Qué?!
-Ya Erik no lo hagas enojar. Terry todo tiene una explicación qué seguramente Candy se muere de ganas de contarte. -dijo Sir Mcklahan.
-¡Sí! - gritó Candy tomando a Terry de la mano.
-Vayan a la sala nosotros los alcanzamos más tarde.
-Gracias papá.
-¿Papá?
-Te lo dije cuñado.
-Deja en paz a mi hermana. Elizabeth sólo tiene 8 años
Albert por fin pudo soltarse a reír al ver la cara de desconcertado qué tenía Terry.
Al llegar a la sala Candy se sentó en el love seat y tomó el álbum de fotos de su madre.
-Ven siéntate junto a mí te contaré todo.
-Por favor, no entiendo nada.
-Recuerdas qué te dije qué Albert me quería presentar a alguien importante. Bueno pues esa persona es …
-Sir Mcklahan.
-Exacto.
-¿Y por qué tanto interés ?
-¿Por qué crees qué Erik te dice cuñado?
-Porque se golpeó la cabeza y de pronto le interesa Elizabeth.
-No, nada de eso.
-Entonces ya no entiendo qué hago aquí.
-Porque resultó qué los Mcklahan y los Ardley ahora más qué nunca están unidos. ¿Adivina por qué?
-Pecosa, la paciencia no es una de mis virtudes. Podrías ir al grano por favor.
-Sólo una pista más. Mira - dijo entusiasmada la rubia dándole a Terry la foto de sus padres juntos en diciembre de 1897.
El rebelde la miró y alzó las cejas sorprendido. -Se parece a ti pero no tiene tus pecas.
-Pero él sí.
Terry miraba la foto y luego a Candy, volvió a mirar la foto y otra vez a Candy. Le dio la vuelta y miró la fecha- Espera está no es la madre de Erik pero si es su padre.
-Eres muy inteligente y lees muchas novelas así qué adivina.
-Son tus padres.
-¡Sí Terry, soy la chica más feliz del mundo!. Albert me trajo para qué conociera a mi verdadero padre.
-Me alegro por ti. Pero ¿cómo dio con él?. Por favor cuéntame.
-En el desayuno después de tu fiesta. Papá me hizo muchas preguntas en ese momento yo no entendí porque me preguntó donde nací o cuantos años tengo. Después contactó a Albert y bueno junto las piezas y así confirmó qué es mi padre. Y mira esta es la muñeca con la qué me encontró la hermana María.
-Se llama Candy igual qué tú.
-Y mira aquí en esta foto. Mi madre posa con ella. Papá se la trajo de París.
-Vaya, tu muñeca habla francés deberías practicar con ella.
-¡Soy tan feliz!
-De verdad que me alegro mucho por ti. Si tú eres feliz, yo soy el hombre más feliz del mundo.
-Mira este es un álbum completo de fotos de mi mamá. Papá me lo regaló.
-¿Papá? Ya eres toda una princesa de papá.
-Soy muy feliz.
-Tu eres feliz con o sin ellos.
-Lo sé.
-Y dime ¿ya te pidió cambiar el apellido a Mcklahan?
-No hemos hablado de eso. Pero me quedo con Ardley le debo mucho a Albert.
-No lo digo por eso. Si no para prevenir.
-¿Por qué?
-Albert ya lo sabe pero no los demás. Si tú padre quiere levantar un juicio para darte su apellido. Para el registro civil yo me casé con Candice White Ardley, no con Candice White Mcklahan. Cambiarte el apellido significa qué ya no estamos casados legalmente. Aunque claro eso si pudieran cambiarte el apellido porque si el Capitán Brower ya entregó nuestra acta de matrimonio entonces tú legalmente ya eres una Grandchester y no se puede cambiar el apellido a una mujer a menos qué su esposo lo permita.
-Dios, se enteraran qué nos casamos a escondidas.
-Exacto. Así que si te llega a comentar algo…
-Le daré las gracias pero qué no insista qué estoy muy agradecida con Albert. Qué después de todo es la verdad.
-Bien Candy. Pero cerciorate qué no vaya a querer indagar o insistir.
-Entendido.
-Bien señorita Mcklahan. Ahora dime ¿cómo te trata tu hermano?
Candy no quiso hablar de la bienvenida para evitar un conflicto así qué cambió el tema.
-¿No me preguntarás por mi madre mejor?
-Tú los has dicho soy muy inteligente y basta con ver la fecha qué hay en esa foto para saber lo qué pasó entre tus padres. Y por otro lado si tú padre te regalo todo un álbum de fotos de tu madre es un hecho qué nunca se volvieron a ver y supongo la razón considerando qué en ese tiempo Sir Mcklahan ya estaba casado. Así qué no me parece correcto indagar en ello. Sí algún día quieres contarme sabes qué puedes hacerlo.
-Gracias Terry. Mamá se alejó de mi padre al enterarse qué él estaba casado. Y a los pocos meses murió la darme a luz.
-Lo lamento mucho.
-Pero estoy segura qué ella fue quien guió a su tía para llevarme hasta el hogar de Pony.
-Puede ser. Sería bueno qué también te guíe a ti por lo despistada qué eres.
-¡Oye! -reclamó la chica qué la aventarlo casi cae de nuevo sobre él.
-Pecosa atrevida estamos en casa de tu padre
-Deja de molestarme. O me cambio a Mcklahan y ya no estaremos casados.
-Pecosa ¿ te quieres divorciar?
-Me estás haciendo considerarlo.
Terry sonrió y después se quedó serio con una sonrisa burlona.
-¿Qué estás pensando Terry?
-Me pregunto si Doris aún trabaja en Escocia. Digo si voy a ser soltero otra vez…
-¿Quien es Doris?
-Una chica qué veo todos los veranos.
Candy tomó un cojín y se lo aventó en la cabeza.
-Pecosa basta.
-Muy gracioso.
-Ya no te enojes tu eres la única.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Sí, qué te contesté es otra cosa.
-¡Terry!
-Esta bien te contestaré.
-Sólo es curiosidad. Porque … ya sabes en el colegio se dicen tantas cosas.
-¿Y qué cosas ?
-¿Cuántas novias has tenido?
El chico soltó la carcajada.
-Terry no te rías hablo en serio.
-Te juro qué nunca imaginé qué me preguntarás eso. Más si sabes qué soy un caballero.
-¿Y eso qué? no te estoy pidiendo detalles, pero cómo mencionaste una tal Doris.
-Sólo bromeaba no conozco una sola mujer con ese nombre.
-Yo si, trabajo en Lakewood y era muy buena conmigo.
-¿Tú cuántos novios has tenido?
-Terry, sabes qué ninguno.
-¿pero Anthony?
-Lo quise mucho y… me duele hablar de él. Pero puedo asegurarte qué no lo amaba. Si el amor es lo qué siento por ti, entonces no lo ame.
-Quiero ser yo quien te haga feliz.
-Ya lo soy Terry.
Terry quiso besar sus labios pero nuevamente sólo la besó en la frente.
-No creo qué a tu padre le agrade qué te bese en su casa. Pero ya volveremos al San Pablo.
En ese momento llegaron de la terraza Erik, Albert y Sir Mcklahan.
-Lamentamos interrumpirlos tortolitos, pero , Papá ya se tiene qué ir al estreno de una obra.
-Sí, me encantaría llevarte Candy, pero ya veo qué tienes visita y además los periodistas no me dejarán en paz y no podré atenderte cómo se debe.
-Gracias papá.
-Ustedes decidan a dónde les gustaría salir a cenar. Erik llévalos en mi carro ya sabes dónde están las llaves
-En seguida voy por ellas - el chico de inmediato corrió a buscarlas.
-Me despido, nos vemos mañana.
-Hasta mañana papá.- Candy se acercó para darle un beso en la mejilla a su padre.
-Hasta luego Sir Mcklahan.-se despidieron Albert y Terry
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Colegio San Pablo
-Stear ya te dije qué haré lo qué se pueda. Hoy es sábado y ya es de noche. No hay veterinarios y los qué hay disponibles cobran una fortuna y no tenemos.
-Mi tío abuelo nos ha enseñado qué debemos ser conscientes y ayudar a un noble animal. Si es por dinero seguro el pagará lo qué se necesite
-Ya dije lo qué tenía qué decir. Oremos porque logré estar mejor, para el lunes qué venga un veterinario a verlo.
-¡¿El lunes?! - gritaba indignado Archie entrando junto con Toby.
-Archibald ¿por qué entras sin llamar?
-Por qué no puedo creer lo qué escucho. El caballo necesita ayuda urgente.
-Y le estoy brindando la que puedo favor no insistan. ¿Y a ti qué te pasa?
-Estoy bien… sólo qué entre correr y caminar rápido… no es lo mío.
-Fuera los tres. Ya dije que el lunes vendrá el veterinario. Mejor oremos porque sobreviva ese pobre animal
Los tres chicos se quedaron perplejos con semejante actitud.
Toby qué había visto cómo sufría el pobre caballo no podía soportarlo, el mejor qué nadie sabía lo qué era qué lo discriminaron así qué hizo lo qué se le ocurrió. Si la palabra del Duque hizo qué la hermana Gray lo recibiera seguro usar al Duque ablandaría el frío corazón de la hermana Gray y el caballito se salvaría así qué …
-Hermana creo qué Stear no fue claro. Fue mi culpa por no decirle de qué caballo se trata o mejor dicho yegua
-¿Qué quieres decir Tobías?
-Es Teodora. Envenenaron a Teodora.
-¡Santa Madre de Dios! - gritó la rectora y de inmediato salió la pasillo buscando a las hermanas.- ¡Hermana Mónica tomé un carruaje y busque de inmediato un veterinario¡
Ustedes tres querían ayudar, pues vayan con el señor García a los establos y ayuden lo en lo qué les diga pero rápido no se queden ahí parados!
Los chicos obedecieron. Los Cornwell preocupados ahora más por pensar qué se trataba de Teodora corrieron de prisa a los establos.
Mientras Toby se quedó atrás pues ya no podía correr así qué se dirigió caminando además estaba preocupado por haber mentido.
Cuando llegó a los establos Archie y Stear ya ayudaban al señor García. Y le hicieron ver su "error"
-Toby ¿El no es Teodora es Draco?
-Lo sé. - acepto apenado - pero fue la única forma qué encontré para qué la hermana Gray se dignara en ayudar al caballito.
-Ire a avisar a Mildred seguro querrá estar con él - dijo Archie.
-Tranquilo Toby lo hiciste por una buena causa
-Gracias Stear. Fue un placer volver al colegio y salir en menos de dos días.
-No lo creo. Si estás becado por el Duque dudó qué la hermana Gray te expulse.
-Aguanta Draco ya viene la ayuda en caminó. -dijo el señor García acariciandolo la cabeza del animal
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Mansión Mcklahan
-Yo digo qué un paseo por el Támesis a media noche será bueno para qué Candy conozca.
-Ya la lleve está mañana, mejor vamos a un concierto.
-No Terry,¿ podemos ir al teatro? Quiero conocer el mundo qué ustedes aman. Papá me dijo qué siempre tiene boletos en su gaveta.
-Sí pero sólo tiene dos boletos por función. Nosotros somos cuatro. -corrigió Erik.
-Por mí no se preocupen, yo puedo quedarme. Aprovecho para checar unos contratos.
-Albert es fin de semana ¿cómo vas a trabajar? - reclamo Candy
-Vamos a cenar a dónde quieran pero ya vámonos.- rogaba Terry.
-Ok. Qué elija Candy por ser la hermanita menor y ex de Terry
-¿Cómo?
-Uf es cierto qué lástima Candy.- se burló -Entre amigos hay pacto de honor.
-No me digas Erik.
-Sí, entre amigos las hermanas se respetan.
-No me digas Terry
-Sí pecosa,
-Pues aquí tienen su pacto. -Candy tomó dos cojines uno se lo lanzó a Terry y el otro a su hermano qué no dejaban de reír al igual qué Albert.
-Estoy bromeando Candy.
-Pues no me interesa ahora me casaré con Albert.
-¿Y yo por qué?
-Albert tú di que sí.
-Candy no estamos en la Roma Antigua para casarme con mi hermana o con mi hija. Legalmente eres mi hija. ¿Acaso quieres qué me metan a la cárcel?
-Pues te fugas a Escocia, para darle más dramatismo. -se burló Terry.
-A eso le llamo casarse por despecho. Sería el colmo qué quieres vivir con Albert en la casa qué tiene papá en Straford Upon la tierra de Shakespeare el autor favorito de Terry - Agregó Erik
-Y coleccionando todos los recortes de periódico donde yo aparezca pues para entonces ya seré un gran actor.
-Son malos.
-Ya dejémosla en paz.
-Gracias Albert.- dijo Candy sentándose junto al tío abuelo,a lo qué Terry se burló.
-Mira, si se irá contigo
-Despecho. -confirmó Erik.
-Permiso
-¿Qué pasa Bruno ?
-Señorito Terry, es Su Excelencia el Duque de Grandchester está al teléfono, dice qué es urgente.
-Voy enseguida.
-¿Qué habrá pasado? -preguntaba la chica.
-No lo sé pero para qué el Duque llame es porque realmente es urgente.
-Ya hablando en serio ¿Dónde quieres ir?
-Vayamos a cenar al hotel Savoy. Terry me lo mostró está mañana qué fuimos de paseo. Dijo qué es muy lindo.
-Ok vamos entonces. Saliendo podemos ir a recoger a Papá el teatro está muy cerca de ahí.
Los tres qué seguían en la sala finalmente decidieron ir a un restaurante. Pero se desconcertaron al ver el semblante de preocupación del rebelde regresando del despacho.
-Terry ¿Qué pasa?. - preguntaba Candy acercándose a su novio
-Erik dame las llaves del carro.
-Claro, pero dime ¿qué pasa?¿ tu padre está bien?
-Tengo qué ir urgentemente al colegio.
-No Erik dame las llaves a mi yo lo llevo. Terry está alterado
-¡Quien sea pero llevenme al colegio ya!
-Terry tranquilízate. Dinos ¿Qué pasa?
-¡Envenenaron a Teodora!
-Vamos te llevo de inmediato -Dijo Albert saliendo junto a Terry. Erik y Candy fueron tras ellos.
Los cuatro subieron al auto. Albert iba manejando con Erik de copiloto. Y en la parte de atrás Candy abrazaba a Terry quien iba con la cabeza entre sus manos tratando de mantener la calma pues si algo le pasaba a su yegua sería capaz de quemar al culpable junto con todo el colegio.
Continuará…
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Les dejo el más reciente capítulo, se los adelanto porque voy a salir de viaje y no quisiera tenerlas esperando más tiempo.
Creo que despues de Candy y Terry, Albert también le toco vivir una triste infancia llena de dolorosas perdidas.
Muchas gracias por sus comentarios y estar al pendiente de mis actualizaciones.
Gracias Tira20, Laribel, Mi8111, Gladys, Elvia Soami, Palasatenea2018, Australia77, Cristina Palacios y anónimos. Espero me sigan en mi canal de youtube e Instagram Mundo Canderry
Respondiendo sus preguntas y comentarios:
1 Clin ya es la mascota real de los Grandchester, sólo esperen a ver lo qué hará el Duque.
2 En el siguiente capítulo se enfrentarán Erik y Terry.
3 Mildred, pues tratará de hacer su luchita pero…
Gracias y excelente fin de semana mis queridas Canderrys.
