Capítulo 19 Una noche bajo las estrellas.

Terry bajó del auto aún andando. Se acercó corriendo al portón del colegio y tocaba desesperado pero nadie abría.

-¡Maldita sea, abran!

-Terry no pierdas tiempo, mejor entremos por la puerta secreta.

-Tienes razón Erik.

-Ve con él Albert, yo llevo a Candy.

Albert echó a correr para alcanzar Terry, mientras Erik caminaba junto a Candy qué caminaba lo más rápido posible, pues con la carrera su pie aún cojeaba.

Entraron por la bendita puerta secreta. Esa qué usaban para escapar por las noches o meter cervezas, whisky y cualquier cosa de contrabando sin qué las hermanas se dieran cuenta. Y ahora les funcionaba perfectamente para entrar.

Terry seguía corriendo tan rápido y desesperado.

Stear qué estába afuera de los establos lo veía venir así qué de inmediato lo interceptó para calmarlo.

-Terry espera tranquilizate.

-Hazte a un lado Stear.

-No es Teodora. Ella está bien.

-¿Cómo?

-Lo siento no pensamos qué fueran a avisarte.

-De qué hablas el Duque me dijo qué envenenaron a Teodora, de hecho ya debe estar aquí.

-Al qué envenenaron fue a Draco, pero Toby tuvo qué decir qué era Teodora para qué la hermana Gray aceptará traer un veterinario.

-¿Cómo dices Stear?

-Así es Albert. La hermana aseguró qué no hay presupuesto así qué sólo quería esperar al lunes qué hubiera un doctor disponible.

-Pero qué vil e inhumano. Llévame con Draco veré qué puedo hacer.

Stear los llevó a dónde estaba Draco. Una vez ahí notaron qué ya Mildred estaba junto a él y no paraba de llorar.

La chica al ver a Terry se levantó y corrió a abrazarlo.

-¡Terry! Ayúdalo por favor se me muere.- suplicaba la chica

-Tranquila, Albert es bueno con los animales.

-¿Puedes quedarte conmigo para cuidarlo?

-Yo…- titubeo el rebelde,

-Por favor te necesito.

La chica no paraba de llorar desconsolada. Terry no quería abrazarla pero sintió pena así qué aceptó mantenerla en sus brazos.

Candy llegó con Erik, y ella sintió un dolor en su corazón. Tan sólo verlo en brazos de alguien más le dolió. Si bien a veces jugaba fingiendo celarlo cómo lo hizo minutos antes con la tal Doris de Escocia, ya verlo en la realidad no era divertido.

-Gracias Terry, gracias por quedarte conmigo.

Candy al escuchar eso no intervino, al contrario solo agachó la cabeza y se retiró. Terry quiso ir tras ella pero la chica se aferró a él. Eso lo hizo sentir qué cargaba una cruel penitencia.

Albert ya checaba a Draco y preguntaba la señor García qué había ingerido el caballo y si ya lo había medicado

Segundos más tarde el veterinario llegó junto con la hermana Mónica.

-Buenas noches,¿Albert estás aquí?

-Doctor Wallas qué coincidencia. Y qué bueno qué esté aquí por favor ayúdenos.

-Claro qué si. Y con un asistente cómo tú este caballito quedará cómo nuevo.

-Mildred siéntate con él para qué sienta tu cercanía.

-Sí doctor.

-El resto por favor pueden esperar afuera.

Los chicos obedecieron y Stear los llevó a dónde estaban Teodora y el resto de los caballos, qué solían dormir con Draco. Los acomodaron en el qué era el establo exclusivo de Teodora. Un establo tan grande donde bien podrían caber 10 caballos más.

-Hola cómo sigue Draco -preguntó Archie pero Terry y Erik corrieron a ver a sus caballos.

-Teodora - dijo Terry abrazando a su yegua qué comenzó a cabecear de la alegría de ver a su jinete. Erik hizo lo mismo con Fenix

-Le ayudamos al señor García a traerlos aquí. Cree qué es mejor tenerlos en este para qué no se estresen al ver enfermo a Draco en el otro establo.

-Gracias Archie.

-No hay de qué Terry. Ahora qué están aquí, iré a darme un baño. Si necesitan algo no duden en hablarme.

-Yo también me voy.

-Gracias Stear.

-Voy por unas mantas, prefiero quedarme para cuidar a Fénix. ¿Quieres qué te traiga unas Terry?

-Sí, por favor. También me quedaré. Pero antes la sacaré a pasear seguro está asustada y un paseo la calmará.

-Ok ya vuelvo. Permiso.

Terry se quedó ensillando a su yegua. Justo cuando terminó se montó en ella, pero de pronto escuchó unos pasos entrando al establo.

Al voltear se dio cuenta qué era Candy qué llegaba apenas levantando la mirada.

-¿Por qué lo haces? -reclamó el chico.

-¿Hacer qué?

-Mildred se aferró a mis brazos y tú ni siquiera dijiste nada. Sólo te fuiste dejándome, lo sentí cómo una carga..

-Ella está sufriendo ella te …

-¿Ella qué?

-Te necesita.

-Lo sabía, eres capaz de sacrificar tu amor con tal de qué alguien no sufra.

-No, sólo quería ayudar.

-No te atrevas a hacernos eso.

-Yo no…

-Candy si te atreves a sacrificarnos jamás te lo voy a perdonar.

-¿A dónde vas?

-Teodora necesita salir para desestresarse. ¡Sube!

-Yo…

-Sube o te subo a la fuerza.

-Basta Terry.

El chico no le importó la súplica y la tomó a la fuerza para subirla al caballo. Después salió a galope rumbo a la colina.

Teodora corría velozmente por órdenes de su jinete en medio de la cegadora oscuridad.

-Terry es peligroso, está muy oscuro.

-Teodora sabe cabalgar de noche.

Terry a propósito tomó el camino más largo y le ordenó a su yegua ir más rápido -Vamos Teodora Candy quiere qué saltes.

-¡No! - gritó la chica pero fue en vano.

La yegua dio un salto para esquivar los arbustos haciendo qué la chica comenzará a temblar.

-Agárrate con fuerza o te caerás

-No Terry, bájame tengo miedo.

-Lo sabía. Sigues con lo de Anthony.

-No, no ... Pero…

-Pero qué. -preguntaba molesto

Teodora seguía corriendo, mientras Candy se aferraba a Terry. El estaba molesto de sólo imaginar a Candy cómo causante de su separación.

La yegua se detuvo al llegar a la segunda colina de Pony. Candy temblaba de miedo.

-Mirame a los ojos Candy y dime entonces porque sigues teniendo miedo a los caballos. Me dijiste qué ya habías dejado ir a Anthony.

Candy qué escondía su rostro en el pecho de Terry ahora alzaba la mirada con los ojos llenos de lágrimas.

Al chico se le rompió el corazón al verla tan frágil. Pero necesitaba saber qué era eso qué aún la asustaba.

-Candy.

-No quiero qué se repita. En tu cumpleaños ver a Albert tratando de calmar a Zeus me aterró. Y ahora me da miedo qué tú o Annie caigan del caballo durante la competencia.

Terry con sus manos secó las lágrimas de Candy.

- Mira hacia allá Candy. Te lo dije en el Mauretania debes mirar siempre hacia adelante. El pasado no se repite.

Candy volteó hacia donde le señaló el chico y ahora miraba el hermoso paisaje qué se podía ver desde la colina, bañado por un sin fin de estrellas.

El chico bajó del caballo y después ayudó a Candy a bajar.

-Quieres qué nos sentamos aquí o subimos al árbol.

-Aquí está bien. No quiero trepar todavía.

Terry amarró a Teodora al árbol para después sentarse junto a Candy.

-¿Tienes frío?

-Sólo un poco, por las prisas dejé mi abrigo.

-Toma el mío.

-Mejor qué sea para los dos.

-Me agrada la idea.

El chico se quitó su saco para después tratar de cubrir a ambos con el. Aunque Candy tenía la mayor parte. Pero qué importaba si la tenía tan cerca de él.

-Lamento haber sido tan duro, pero creo qué era necesario.

-Sé que no lo haces para lastimarme.

-Ni yo, ni Annie nos caeremos. Te lo prometo.

Candy sonrió y se abrazó a Terry. Le gustaba tanto estar cerca de él.

-Ahora quiero qué tú me prometas algo Candy.

-Dime.

-Nunca pondrás a nada ni nadie antes qué nosotros.

-Terry, no lo hice así. Es sólo qué ella lloraba y el estar contigo la reconfortaba. Ella te necesita.

-Justo tenías qué ser Candy - El chico volvió a molestarse y se puso de pie.

-Terry… - dijo en voz baja.

En ese momento recordó las palabras de su Padre. Cómo su Madre se fue embarazada pues no quería seguir con su relación a costa de las lágrimas de otra mujer. Y cómo su abuela dejó al amor de su vida para casarse con alguien qué no amaba para salvar a la familia de la pobreza.

La pecosa se preguntaba a sí misma. -¿Será qué tiene razón? ¿Yo terminaré provocando nuestra separación?

Se asustó tanto de imaginar a Terry lejos de ella y nunca volverlo a ver sólo para evitar qué alguien más no sufra. ¿Acaso el dolor de Terry o el de ella no contaban?

-¿Entiendes por qué me molesta qué siquiera pienses en la posibilidad de…?

-Terry, no lo digas.

-¿Entonces?¿Podrías dejar de poner la felicidad de otros antes qué la tuya?

-Yo.

-Candy me enamoré de ti por tu corazón tan noble. Y no te pido qué dejes de serlo. Pero eso no lo hagas con lo nuestro.

-¿Ser egoísta?

-Egoísta. A veces hay qué serlo para defender lo qué uno ama.

-Prometo qué no iré a ningún lado.

La pecosa se levantó y de prisa abrazó a su caballero inglés -No me sueltes nunca.

-Dalo por hecho. Quién necesita Broadway cuando te tengo a ti.

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En la oficina de la hermana Gray, el asistente de Terry estaba siendo reprendido.

-Tobias lo qué hiciste tendrá repercusiones.

-Lo siento Hermana Gray es qué me confundí.

-¡¿Cómo se puede confundir una yegua blanca con uno macho negro?!

-Es qué no los conozco por nombre, sólo tengo un día aquí. Además no debería haber diferencias. Ambos son seres vivos y merecen el mismo respeto.

Justo se abrió la puerta dejando entrar al honorable Duque de Grandchester. Estaba molesto por recibir semejante noticia pero al llegar las hermanas qué lo recibieron le hicieron saber de la confusión. Así qué ahora estaba enojado por hacerlo ir en vano.

-¿De qué diferencia hablas jovencito?

-Su Excelencia Duque de Grandchester no debió venir. Todo ha sido un mal entendido lo lamento tanto. Justo estoy reprendiendo a Tobías por ocasionar está confusión.

-Su Excelencia Duque de Grandchester. Un honor conocerlo. Le agradezco lo qué ha hecho por mí - agradeció Toby haciendo una reverencia al Duque, a la qué este ni siquiera se inmutó y repitió enérgico.

-Hice una pregunta.

-Oh… bueno es qué… no había presupuesto para ayudar a Draco, pero yo me confundí pensando qué era Teodora y pues…

-Ya entendí jovencito.

-Lo siento Duque, lamento haberme equivocado. -decía Toby apenado.

Pero el Duque seguía sin inmutarse y simplemente tomó asiento. Sacó un puro,lo encendió, le dio una bocanada y se dirigió a la hermana Gray.

-Hermana Gray. Vine porque quería cerciorarme qué mi hijo no cometiera una locura. Teodora es una yegua a la qué le tiene mucho cariño.

-Lo sé por eso moví todos los recursos para qué la atendieran pero…

-Pero ¿qué?

-... Después de avisarle Su Excelencia. Me percate que era otro caballo. Y cuando intenté hacer le saber mi error usted ya había salido de su mansión.

-De cualquier forma un caballo envenenado es inaudito. Estamos a semanas de la competencia.

-Esto nunca había sucedido.

-Porque era una competencia interna. Ahora estamos hablando de un nivel más alto. Y ese trofeo debe quedarse aquí. No podemos perder a ningún jinete del San Pablo.

-Entiendo Su Excelencia. Trataré de doblar la seguridad.

-No no intente, hágalo. Y con todo el respeto hacia su vestimenta si tiene qué reducir el gasto para otros insumos incluyendo la cava del padre Ricardo hágalo. El presupuesto debe ser para la calidad y seguridad de esos caballos

-Le doy mi palabra qué así lo haré.

-Le agradezco. Ahora hablemos de la competencia.

-Tobias regresa a tu habitación y serás castigado una semana por haber provocado todo esté problema.

-Sí Hermana Gray.

El chico salió, pero ya afuera se puso feliz -No importa qué me castiguen, si logré salvar a ese caballito.

-Hermana Gray. Cómo le dije ese trofeo debe quedarse en el San Pablo eso le aumentará su prestigio. Mi hijo es un excelente jinete, pero no está de más qué sus compañeros den batalla así qué he decidido cómo presidente de la junta directiva qué a partir de este lunes todos los estudiantes qué van a competir se enfoquen en practicar.

-Entiendo, se los haré saber.

-Perfecto. Y sobre ese trato indiscriminado hacia el otro caballo…

-Oh no es nada. Ideas de este chico.

-Espero. Cómo comprenderá no sería correcto hacer diferencia. Si Teodora tiene su propio establo es porque yo lo pago no el colegio. Por lo demás todos los jinetes y sus caballos deben recibir el mismo trato. Bastante dinero pagamos los padres mensualmente por la colegiatura.

-Su Excelencia créame qué esa no fue mi intención es sólo qué…

-Esperemos qué ese caballo se recupere o tendremos un jinete menos. Así qué ponga a sus hermanas a rezar.

-Lo haremos, no lo dude.

-También le exijo qué den con el culpable. Me temo qué alguien intenta boicotear la competencia y no debemos permitirlo.

-Delo por hecho. Hoy y mañana el señor García se quedará de guardia nocturna y el resto de la semana entre todas haremos guardia si es necesario para qué esto no se repita. También ya hablé con las autoridades para levantar una denuncia.

-Perfecto. Me despido. Nos vemos el 21

-Lo acompañó hasta la salida.

-Gracias.

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Dormitorio de caballeros

En el dormitorio Erik salía con sus cosas para pasar la noche en los establos. Tocó a la puerta de los Cornwell para pedirles ayuda.

-Hola Stear ¿Tendrán algunas mantas qué les sobre? Terry y yo nos quedaremos a dormir en los establos hasta qué den con el culpable.

-Claro tenemos un par.

-Gracias Stear.

El inventor cerró la puerta, cuando regresó la abrió y no sólo traía las mantas para Erik sino también unas para él y ciertos artefactos poco identificables para el ser humano.

-Aquí tienes Erik. Vamos voy contigo.

-Gracias pero…

Erik se quedó con la palabra en la boca pues Stear ya iba camino a los establos, así que no le quedó más remedio qué seguirlo.

-Esto es genial un picnic a media noche. Es perfecto para probar mi nuevo invento.

-¿De qué hablas Stear?

-Estrellas artificiales.

-Para qué queremos estrellas artificiales si estaremos a la intemperie con cientos de estrellas.

-Sí, pero las qué inventé se lanzan y al caer caen cómo cometas y lluvia de estrellas

-Ni se te ocurra Stear. La última vez qué hiciste explotar pólvora fue con los fuegos artificiales en el cumpleaños de Terry y te recuerdo qué casi le haces compañía a San Pedro. Después nos mandaron a Dublín y ahora no saldremos sino hasta julio.

-Ay ya, está bien, los probaré en Escocia. Pero si probaré mi telescopio y mi cámara nocturna.

-Entonces piensas pasar la noche allá.

-Sí, tomando fotos y viendo las estrellas.

-Ok vamos.

La llegar al primer piso se toparon con Toby qué regresaba de la rectoría

-¿Toby, cómo te fue con la hermana Gray?

-El Duque entró a medio regaño pero él no me dijo nada. Al parecer a él también le molestó qué no quisieran ayudar a Draco.

-Supongo qué el Duque también tiene su corazoncito

-Y pues me castigaron una semana. Pero no me importa si ayude al caballito.

-Tienes un gran corazón.

-Gracias Stear. ¿ a dónde van?

-A los establos. No quiero dejar sólo a Fénix ni Terry a Teodora. Así qué pasaremos la noche con ellos.

-¿Puedo ir con ustedes?

-Este…

-Claro, allá te vemos.

-Muchas gracias Stear, denme unos momentos, voy por mis cosas.

Stear y Erik se sentaron en las escaleras esperando por Toby. Después de un par de minutos Stear escuchó murmullos en la habitación de al lado que era precisamente la de acercó a la puerta y escuchó cómo este maldecía.

-¡Maldito caballo! ¿Por qué no se murió? Ojalá la próxima sea esa maldita yegua.

-¿Qué pasa Stear?¿ Escuchas los lloriqueos de Neal? -preguntaba Erik intrigado.

-Este loco dice qué…

-Listo chicos ya podemos irnos.

-Espereme. - gritó Archie qué venía bajando las escaleras con almohada cobija, y neceser en mano. Iba vestido con su pijama de seda y en la cabeza sus esponjas para los ojos

-Archie pensé qué no querías venir.

-Pero cambié de opinión. No me gusta dormir solo.

-Ok, tres son multitud supongo qué cinco haremos un caos - comentó Erik para después caminar rumbo a los establos con los Cornwell y Toby.

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Estáblos.

-Gracias, se los agradezco de todo corazón por lo qué hicieron.

-No tienes qué agradecer Mildred, es nuestro deber.

-Hermana Mónica por favor entregué está tarjeta a la directora dígale qué yo no cobro en emergencias, al contrario.- decía el doctor Wallas entregando su tarjeta de presentación.

-Dígale qué cualquier gasto para la salud y cuidado de estos animales puede cargarlos a mi cuenta. Soy el Señor Ardley.

-Lo haré Doctor, Señor Ardley. Los acompaño a la puerta.

-Gracias.

-Mildred andando, una señorita no puede quedarse sola en los establos te llevaré a tu habitación.

-Pero.

-No se preocupe señorita Mildred, yo lo cuidaré - dijo el señor García.

-Pero… él me necesita

-Mildred no insistas.

-Esta bien.

- Señores por aquí.-pidió la hermana Mónica guiando a los caballeros a la salida y a Mildred a su dormitorio.

Al quedarse sólo, el señor García acomodaba sus cosas para pasar la noche en el establo y cuidar a Draco.

-Listo. Ahora vuelvo Draco sólo estaré aquí afuera para fumar un cigarrillo y aguantar el frío de la noche.

El hombre ya afuera empezó a dar bocanadas a su cigarrillo. Trataba de hacer memoria de algo extraño qué hubiera pasado y qué pudiera servir para cuando los policías lo interrogarán. Pero no recordó nada, de hecho en el poco tiempo qué llevaba nadie había molestado a los caballos.

La única qué mostró desdén fue Elisa, pero no creí qué eso fuera suficiente para culparla.

-No, fue sólo para molestar a Candy. Aunque está compitiendo y un jinete menos le conviene. Voy a estar muy atento a esa chica.

-Hola señor García le haremos compañía.

-Buenas noches chicos pero…

-Qué puede decir señor García, me siguieron.- se disculpó Erik.

-No se preocupe señor García, yo estaré afuera estudiando las estrellas.

-Y yo cuidaré qué mi hermano no cometa una locura.

-Pues adelante. Conmigo hay espacio pero por favor no hagan ruido para no alterar a Draco, y a los caballos qué están en el otro establo.

-Ecuchaste Stear.

-Ya dije qué no usaré mis estrellas.

Stear se fue para buscar un ángulo qué le permitiera ver las estrellas lo mejor posible seguido de su hermano.

Así Toby entró al establo y se acomodó para dormir en uno de los espacios. Mientras que el señor García se acomodaba a un costado de Draco.

-Buenas noches Toby.

-Buenas noches señor García.

Erik se fue al otro establo, dónde reacomodaron a Teodora y el resto de los caballos y se acomodó para dormir con Fénix. Colocó una manta sobre su caballo qué yacía acostado y durmiendo. Y cuál vaquero usó su lomo cómo almohada, se cubrió y trató de dormirse.

Terry y Candy regresaban de la segunda colina de Pony.

-Esperame Candy, Erik no debe verte.

Terry dejó a Candy tras los establos y se fue con Teodora.

Entró al establo, y notó qué su amigo ya dormía junto a Fénix. Trato de no hacer ruido y con poca luz desencillo y arreglo a su yegua para qué ya durmiera.

-Descanza Teodora me encargaré de doblar esfuerzos para asegurar qué no te hagan daño ni a ti ni a tus amigos- dicho esto la yegua se acostó y suspiro. El chico la acariciaba y poco a poco se quedó dormida.

Terry se levantó y se dirigió a la salida para buscar a Candy.

-Terry.

-Hola Erik, perdón no quise despertarte.

-No te preocupes, de hecho te estaba esperando. Aprovechando qué estamos solos, ¿Puedo hablar contigo?

-Ah…

-Por favor.

-Esta bien, dime.

Erik se puso de pie y tomó valor.

-No me siento bien con lo qué hice y ya le pedí perdón y aunque ella ya me lo concedió creo qué debes saberlo.

-Déjame adivinar, no te agrado lo qué hizo tu padre.

-En lo absoluto. de hecho sólo fui cortés con él para no incomodar a Candy, pero aún no puedo perdonarlo.

-Me imagino pero seguro tu hermana se encargará de convencerte qué lo perdones.

-Lo sé, pero lo qué quiero decirte es qué cuando ella llegó a casa me temo qué me desquite con Candy y…

-¿Qué quieres decir?

-... La llamé bastarda.

-¡¿Qué hiciste qué?!

Terry lo tomo de inmediato de las solapas de forma retadora. A lo qué Erik apenado sólo agachaba la mirada.

-Se qué estuvo mal pero el simple hecho de pensar qué por ella y por su madre mi madre se deprimió.

-Sabes las veces qué la cara de cerdo me llamo así y no es para nada agradable.

-Lo se, soy un patán. Albert me hizo ver que no debí desquitarme con Candy pero…

-El único culpable es tu padre.

-Lo sé y me siento tan mal.

Terry quería golpearlo, pero conocía a su amigo y sabía qué estaba siendo sincero. Además, él más qué nadie sabía cuánto Erik había sufrido por la pérdida de su madre.

Lo soltó estrepitosamente haciéndolo caer.

-Candy ha sufrido bastante, Tu al menos tienes a tu padre, pero ella ni siquiera conoció a su madre. No sé cómo tu padre piensa recompensarlá.

-Nada recompensa la pérdida de una madre.

-Me gustaría golpearte, pero supongo qué tú también eres víctima de las estupideces de tu padre.

-De verdad lo siento, sólo qué sentí por un momento qué ella realmente tenía la culpa y…

-¿Y qué más?

-Temí qué también nos distanciara. Aunque después de lo qué le dije no te culparé si tú decides … terminar nuestra amistad.

Terry se inclinó para darle la mano y ayudarle a levantarse y burlonamente dijo -¿ Tienes miedo de perderme Principito?

-No me llames así sabes qué me choca.

-De niño eras el vivo retrato del Principito, pero con gafas.

-Idiota.

-Si ella ya te perdono supongo qué yo también debo hacerlo o atenerme a qué me sermonee.

Terry volvió a darle la mano en señal de qué su amistad seguía intacta. Erik estrecho su mano, estaba apenado pero la última palabra de Terry "sermonee" lo hizo comenzar a reír.

-¿De qué te ríes?

-De qué será bastante complicado para ti pero muy divertido para mí qué seamos cuñados.

-Uf ni lo digas. Por algo existen los pactos de honor.

-Ahora ya sé qué hacer para convencerte de algo, basta con pedirle a mi hermanita qué abogue por mi y listo.

-Burlate pero me temo qué si sería capaz. ¿Viste lo qué hizo hace un rato?

-Te refieres al abrazo de Mildred. Sí, sí lo vi.

-Ese noble corazón qué tiene. Quisiera qué fuera egoísta con lo nuestro.

-Me gustaría intervenir pero no quiero estar en medio de ustedes y menos ahora qué somos hermanos. Pero Albert seguro podría ayudarte. Hoy hablé con él y me di cuenta qué es un gran ser humano. Albert me abrió los ojos.

-Albert es un buen consejero. Seguro hablaré con él.

De pronto escucharon pasos en el techo qué los puso en alerta. ¿Acaso era el malhechor qué regresaban a atentar contra otro caballo? Pensaron.

Rápidamente salieron afuera para investigar, pero no sólo ellos sino también el señor García y Toby.

-Vamos señor García alguien está en el techo.

-Baje de ahí quien quiera qué sea o disparo.

-No señor García somos nosotros -dijo Candy con vocecita de preocupación asomándose junto con sus primos desde el techo.

-Pero qué se supone qué hacen los tres arriba.- preguntaba Terry algo desconcertado.

-Hola Terry, encontré a Stear y Archie y los vi arriba así qué me uní a ellos.

-Mientras ustedes duermen, yo aprovecharé para ver las estrellas con mi telescopio -afirmó Stear.

-Es cómo el de Lakewood.

-No Candy, es mucho mejor. Le agregué unos lentes qué te permiten ver más allá de Neptuno. De hecho creo qué ya encontré un noveno planeta al qué llamaré Plutón (1*) Sólo necesito la foto para presentarla ante la Sociedad de Astronomía.

-Lo qué les enseñaras es una mosca embarrada.

-Archie no te burles. Ya verás qué tengo razón.

-Sí tú lo dices.

-Además instalé una cámara de sensor.

-¿Senso qué? - preguntaron todos al unísono.

-Sensor. Mi cámara tiene un sensor qué detecta movimientos. Entonces tomará una foto hacia el ángulo de dónde percibe el movimiento.

-Vaya genio - pensó Terry.

-Así podremos atrapar al malhechor si se atreve a regresar.

-¿Y funciona?

-Claro señor García y de hecho ya tomó una foto.

-Lo qué ya registro es una mosca.

-Basta Archie.

-Sí me disculpan yo me voy a dormir. Me saludan a Plutón. -dijo Toby dando un bostezo regresando a su cama. O mejor dicho a su seudo cama de piso de establo.

-Señorito Stear, mejor bajen y vean a Platón desde abajo. Sus pasos incomodan a los caballos.

-Es Plutón señor García, pero tiene razón. Bajamos enseguida.

Archie bajó primero ayudando a Candy. Por último lo hizo Stear.

-No te vayas a caer Stear.

-Gracias Terry por preocuparte.

-Digo no te vayas a caer,

encima de Teodora.

-Stear dame el telescopio cómo pretendes bajar con el.

-Estoy bien Archie, Así subí.

Stear comenzó a bajar pero efectivamente no considero qué una cosa es subir y otra bajar con una mano. Así qué hizo honor a Isaac Newton y tal cual dicta la ley de gravedad cayó.

-¡Stear! -gritaron todos. En voz baja claro, pues no querían despertar a los caballos.

Enseguida le quitaron de encima el telescopio y lo ayudaron a levantarse.

-¿Estás bien Stear? -pregunta Candy con preocupación.

-Sí Candy, sólo estoy un poco adolorido de las sentaderas jijiji.

-El veterinario dejó crema para el dolor muscular. Seguro si ayuda a un caballo a usted le servirá mil veces más.- comentaba el señor García.

Erik y Terry llevaron en brazos a Stear al establo donde ya dormían Draco y Toby. Archie de prisa acomodo un lugar para dormir y ahí pusieron al inventor.

-Aquí tiene señorito póngase un poco cómo le dije es para un caballo así qué seguro le dormirá el dolor.

-Te dormirá las sentaderas.-se burló Erik.

-En ese caso ponte en las manos.- ordenó Archie.

-¿Por qué? si no me duelen. Además si es tan potente, me dormirá mis manos y ya no podré hacer inventos.

-Entonces embarrate todo el frasco.

-¡Archie!

-Señoritos vuelvan a dormir Draco se está despertando.

-Tiene razón, buenas noches.

-Yo llevaré a Candy a su cuarto - se ofreció Terry.

-Pero…

-Vamos Candy.

Erik volvió al establo de Teodora para dormir. Toby y los Cornwell se quedaron con el señor García.

Este último se quedó atónito con el ritual de Archie. Acomodando elegantemente su colchoneta y sábanas de seda. Un par de almohadas de relleno artificial pues el tío abuelo les tenía prohibido usar plumas de ganso.

Pero más extrañado quedó al ver cómo se untó una crema color verde en su buen mozo rostro y finalmente un par de rodajas de papas en cada uno de sus bellos ojos miel.

El señor García ya acostado cerró los ojos y se quedó pensando - Estos niños ricos cómo desperdician la comida. Ahora hasta guacamole con papas en la cara. Caramba ya hasta me dio hambre, mejor me duermo.

Mientras tanto, camino al dormitorio de señoritas.

-Terry yo no quiero ir a mi me quedo con ustedes.

-Pero Candy. Nos podrían descubrir.

-En teoría, yo todavía tengo permiso para estar fuera del colegio. Así qué puedo dormir donde yo quiera. Incluso en la casa de campaña qué Stear y Archie colocaron tras los establos.

La chica se abrazó a Terry regalando le una sonrisa.

-Por favor.

-Te daría un beso, pero no quisiera arriesgarme a qué tus primos y tú hermanito estén de chismosos.

-¿Entonces puedo quedarme? Podemos dormir afuera y mirar las estrellas cómo en el Mauretania.

-Esta bien. Además ya lo dijiste. En teoría, tú no estás en el San Pablo.

Los dos rebeldes regresaron a los establos. Con mucho cuidado Terry entró y sacó las cobijas qué Erik le trajo. Terry miraba qué Erik no se despertara. Pero no tenía de qué preocuparse, su cuñado ya dormía placenteramente.

Ya en la casa de campaña ambos tratando de hacer el menor ruido, prepararon su cama y listo. Los dos ya dormían bajo las estrellas gracias al tragaluz qué había en la casa de campaña. Bueno en realidad era un hoyo qué Stear no había remendado. Pero era excelente para la ocasión pues podían ver las estrellas.

Comenzaron a hablar en voz baja para evitar qué alguien los pudiera escuchar. Así qué con ese pretexto se acercaron más uno al otro y prácticamente se hablaban al oído.

-Qué bueno qué ya es primavera. Ya no está tan frío.

-Yo no tengo problema en abrazarte pecosa. Aunque prácticamente cómo si lo estuviéramos.

-Recuerdo nuestro picnic en el Mauretania. Hagamos otro Terry.

-Suena bien. En Escocia tal vez.

-Oye… sobre Escocia… serán ocho semanas de vacaciones y tal vez…

-¿Qué pasa por qué titubeas?

-Me preguntaba si no te gustaría ir la primera semana a Dinamarca.

-Hum. ¿Déjame pensar?... No. No quiero ir.

-Terry.

-Los Mcklahan te invitaron supongo.

-Papá quiere qué conozca a la familia.

-Hum. Supongo qué a partir de ahora deberé compartirte con Sir Mcklahan.

-Sólo esta vez. El resto de las vacaciones estaré contigo.

-Convenceme.

-Puedo peinar a Teodora todos los días.

-No pecosa eso no me interesa. Me interesa esto - dijo Terry con una sonrisa y tocando los labios rosas de Candy.

-Te has atrevido a robarme tantos besos qué en ese caso, me sales debiendo.

-Supongo qué tienes razón.

-Sólo será una semana, lo prometo.

-¿Incluyendo el tiempo de viaje?

-Sí consideramos qué una semana tiene siete días, sí.

-Oh no, para mí es semana inglesa, sólo cinco días.

-Siete días.

-Esta bien señorita pecas sólo porque se lo qué debes estar sintiendo.

-¿qué se supone qué siento?

-Quieres conocerlo, pasar el día completo con él. Mirarlo para no olvidar su rostro. Contarle todos tus sueños y secretos. Excepto nuestra boda.

-Tú lo hiciste con tu madre cuando te quedaste en el palacio.

-Sí. Así qué no puedo oponerme. Si deseas pasar más tiempo lo entenderé.

-Gracias Terry.

La chica se levantó sólo un poco para poder inclinar su cabeza sobre la de él y lo besó. Un par de rizos cayeron sobre los ojos del chico quien encantado recibía el agradecimiento.

-Me encanta cuando tomas la iniciativa - susurro el chico haciéndola sonrojar y alejarse, pero él no lo permitió, se colocó sobre ella para mantenela junto a él y comenzó a besarla.

Ahora era él quién tomaba el mando. A Candy le asustaba sentir tan cerca el cuerpo de su novio, sobretodo esa parte del cuerpo qué biológicamente carácteriza al género masculino.

Pero, también era una chica qué se estába convirtiéndo en una mujer. Y qué junto a su novio-esposo estaba conociendo ese tema qué nadie, mucho menos las hermanas le han hablado, ese tema tabú, prohibido, sacrílego, pecaminoso llamado sexualidad.

Sí había escuchado qué los novios cuando se casan se van de luna de miel, pero no qué hacían los novios en la noche de bodas. Es más ni siquiera sabía todavía cómo se hacen los bebés. Bueno sabía qué la mujer los traía al mundo, pero cómo llegaron a su vientre, no tenía idea. Porque eso no se lo enseñan en la escuela ni tenía alguien a quien preguntárselo.

En resumen, estaba descubriendo el arte de acariciar, el sabor de un beso y el significado de una mirada gracias a Terry.

Definitivamente él era y será el único hombre en su vida y su corazón. Pero aunque disfrutaba lo qué estaba descubriendo con Terry, también sentía miedo de no estar haciendo lo correcto. Así qué su pobre caballero inglés ya estaba acostumbrándose a qué en cualquier momento Candy lo hacía poner el freno de sopetón.

-Terry, yo no creo qué…aquí sea. El mejor lugar.

El chico respiró profundamente, volvió a acostarse en su lugar y dijo.

-Te doy la razón, con los ronquidos de tu hermano qué se escuchan hasta acá, quién podría concentrarse.

Candy soltó la risa.

-Shhh te pueden escuchar.

-Lo siento.

Después Candy se sentó para estirar un poco la espalda, pues Terry no era precisamente peso pluma.

Aprovecho para peinarse con los dedos el cabello, ya qué a Terry le encantaba juguetear con sus rizos, así qué terminaba por enredarlos más de lo qué ya estaban.

El chico recostado y en silencio disfrutaba de lo qué veía. La luz de la luna reflejándose sobre el rostro de porcelana de su pecosa, mientras ella peinaba su rubia cabellera con sus manos. Era un hecho, ya había encontrado a su musa

No esperó más y se sentó junto a ella para susurrarle al oído.

-Te escribí un poema.

Candy se sintió halagada, por lo qué sonrió -¿Hablas en serio?

-Lo escribí hace poco. Le pide a Toby qué te lo diera porque pensé qué no nos veríamos todo el fin de semana. Pero ya estamos aquí.

- Me gusta cómo recitas.

Terry no lo dudó y se acercó a su oído para decirlo en voz baja.

-Poema para la señorita Pecas

-No habrás hecho un poema sobre mis pecas.

-Shhh, escucha.

-Esta bien.

Cerca de su oído y sin más interrupciones comenzó a recitarle en voz baja.

-Caminaría mil millas hacia ti

Te construiría un templo

Para mantenerte a salvo dentro

Cuando todo este sobre ti

Será tu lugar para esconderte.

Sabes que moriría por ti

Estas palabras te juro son ciertas

Justo cuando me había rendido

Me mostraste el significado del amor.

No hay nada que no haría

Incluso robaría todas las estrellas por ti

Justo cuando estaba sufriendo

Me mostraste el significado del amor.

Crucé los siete océanos

Y peleé cien guerras

Pero a través del mar de rostros

Fue el destino el que me trajo el tuyo

Construí estas paredes a mi alrededor

Para mantener a salvo mi corazón

Pero tu ola se estrelló contra mí

Lo que se perdió me ayudaste a encontrarlo.

Solía ser agridulce y solitario

Contigo me siento vivo

Cuando estaba perdido

Tu me has encontrado.

Sabes que moriría por ti

Estas palabras te juro son ciertas

Justo cuando me había rendido

Me mostraste el significado del amor.

No hay nada que no haría

Incluso robaría las estrellas por ti

Justo cuando estaba cansado

Me mostraste el significado del amor.

-Es hermoso, gracias. - dijo la chica dándole un beso en la mejilla y después bostezo.

-Gracias, por lo qué veo ya te estás quedando dormida. Así qué a dormir.

Los dos se acostaron. Candy de espaldas hacia él. Terry abrazándola y acurrucado cerró sus ojos para por fin descansar pero…

-Con permiso.

-¿Pero qué diablos?- maldijo Terry al ver cómo Erik ya estaba colocándose entre ellos.

-¿Erik estabas despierto?- preguntaba Candy avergonzada.

-De hecho estaba dormido, pero tú risa me despertó. Y cómo no vi a Terry supuse qué eran ustedes.

-¿Y qué se supone qué haces aquí?.

-Cuidando a mi hermana. Si mi padre se entera qué te deje dormir con ella me deshereda. O mínimo me castiga. Y no pienso perderme el festival de Straford este año.

-Candy ¿Te das cuenta lo qué tengo qué soportar? Primero el señor Villers luego Anthony, los Cornwell y ahora ¡los Mcklahan!

-Terry tengo sueño, ya no reniegues mañana hablamos. Buenas noches.- Candy bostezo y volvió a acostarse.

Erik se acostaba tal cual entre ellos, quitándole la cobija a Terry para darle toda a su hermana. -Buenas noches Candy.

-Buenas noches Erik. Buenas noches Terry.

El rebelde sólo resopló e indignado se acostó y jalo la cobija de Erik -Buenas noches.

Ahora estaban bajo el tragaluz, con las estrellas y la Luna a la vista.

Terry cómo los poemas qué había leído, ya dormía con su amada bajó las estrellas del cielo de Londres. Sólo qué en su vida real incluía un chaperón.

Continuará…

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(1*) El planeta Plutón fue descubierto en 1936.

(2*) Lo sé suena extraño qué una chica de quince no sepa cómo se hacen los bebés. Pero pues así era en esa época. La gran mayoría de las mujeres lo descubrían hasta la noche de bodas. Pues hablar de sexo era considerado un pecado.

(3*) El poema es una canción qué traduje la español titulada "Show me the meaning of love" del cantante Alex Band. Cuando la escuché me recordó a Terry.

Lo sé tal vez muchos hubieran deseado una pelea mas fuerte entre Terry y Erik, pero ya saben yo quiero que Terry sea muuuuuuuuy feliz odio que sufra, así que solo lo hice enojar un poco para que no se distancie de su mejor amigo.

Muchas gracias a todas por su bellos comentarios y estar al pendiente de mis actualizaciones. También les agradezco sus comentarios a tiza20, Laribel, Mia8111, palasetene2018, Cristina Palacios, Patty de Sazo, Australia77 y anónimos de verdad me motivan a continuar esta historia.

Pasen un excelente fin de semana y Feliz cumpleaños Candy :)