Capítulo 20 Un domingo para Terry.
A la mañana siguiente los chicos volvieron a su habitación para prepararse para ir a almorzar y después estar puntuales en la misa de Domingo.
Excepto Terry y Erik qué optaron por no ir (cómo era de esperar) además no era la primera vez qué no asistían a misa.
Candy tampoco iría, se dirigió a la puerta secreta cuidando de no ser vista. Ahí ya la esperaban su novio y su hermano.
Los chicos estaban ahí para despedirla y de paso pedirle qué consiguiera boletos para la inauguración del Festival de Stratford.
Y es que Candy volvería a la Mansión Mcklahan para pasar el resto del día con su padre pues deseaba conocer más de él y por supuesto indagar sobre la familia de su madre.
-Candy por favor insiste con tu papá y dile qué te consiga esos pases especiales para la cena de inauguración del festival de Stratford.
-Sí Candy, dile qué quieres ir con Terry cómo regalo de… de… no se inventa algo.
-No me gusta mentir. Mejor lo convenceré de otra forma. Pero les conseguiré los boletos.
-Eres la mejor. Viéndolo bien no es tan malo tener una hermana menor.-decía Erik jalándole uno de sus rizos.
-Oye si duele. Terry aplaca a tu amigo.
-Yo no me meto. Mejor dime ¿ya llevas para el carruaje? Sino qué Erik te de, a mi ya se me acabó lo qué me dio el Duque.
-Sí, Albert ya me dio mi mesada.
-Oye, pídele tu mesada a papá así tendrás doble. Yo lo haría si fuera tu.
-Erik eso sería trampa.
-Ash Terry tiene razón eres demasiado noble -decía Erik volviendo a jalarle el cabello
-¡Qué no me jales mis rizos!
-Ya basta los dos. Ve con cuidado Candy.
-Sí Terry, nos vemos mañana. Hasta luego. - Candy le dio un abrazo a Terry y ambos se separaron rápidamente.
-Ay por favor, cómo si nunca se hubieran besado. Permiso los dejo.-Dijo Erik rodando los ojos para después alejarse y dejar a solas a los tortolitos.
Ambos sólo se sonrieron uno al otro y después se dieron un beso en los labios.
-Cuidate.
La pecosa asintió para después salir por la puerta secreta y regresar a la Mansión Mcklahan, deseaba pasar el domingo con su padre. Pues cómo dijo Albert debía aprovechar para ponerse al corriente.
Terry por su parte regresó a los establos donde ya estaba Mildred.
-Hola Terry
-Hola.
-Me dijo el señor García qué te quedaste cuidando a Teodora.
-Sí, …
-Draco ya está mejor, mira ya se pone de pie.
-Me alegro. Es un buen caballo.
-¿Estas molesto?
-No, sólo estoy algo cansado, dormir en un establo no es muy reconfortante. Si me disculpas iré darle de almorzar a Teodora.
-Terry…
-Qué.
-Yo voy a quedarme todo el día cuidando a Draco…
-Bien.
Terry y Erik aprovecharon qué no estarían en misa para bañar a sus caballos y ayudar al señor García y Mildred con Draco.
Terry luce bien hasta cuándo hace el trabajo pesado, imagenenlo con su cabello ligeramente despeinado, su camisa desfajada con las mangas arremangadas y un par de botones sueltos por el calor del mediodía. De vez en cuando con sus dos manos se peina el cabello hacia atrás para después tomar un poco de agua para refrescarse.
Con semejante Adonis, Mildred no dejaba de intentar hacerle plática a Terry pero él era cortante.
En cambio Erik, sentía pena por la chica así qué era quien respondía las preguntas o comentarios de la chica.
De pronto Zach llegaba corriendo para darles un aviso de la rectora.
-Terry, Erik, necesitan ir al auditorio, urgentemente. La hermana Gray nos quiere ver a todos los chicos ahí. Esta cómo fiera.
-Y ahora qué mosca le picó - dijo con fastidio Erik. Mientras qué Terry le puso adjetivo.
-Vieja idiota.
Cuando llegaron al auditorio todos quedaron en silencio, pues después de estar limpiando a sus caballos y el establo no estaban precisamente bien vestido
Pero Terry hasta con harapos nunca pierde el porte. Caminaba altivo importandole un cacahuate los murmullos. Hasta que Neal hizo su estúpido comentario
-Vaya, por lo visto su prometida ya le pego lo corriente y ahora también llega sucio cómo un harapiento.
La mayoría se rió pero Terry lo miró de pies a cabeza y sólo se dignó a decirle.
-A mi los sucio con un baño se me quita, pero a ti nunca se te quitará lo idiota.
-¡Basta! Silencio todos, la hermana Gray tiene algo qué decirles. Terry, Erik, siéntense en primera fila.
Los chicos obedecieron y se sentaron en la primera fila junto a Toby. Mientras qué los Cornwell estaban atrás de ellos.
-Jóvenes, ha pasado una semana desde qué les advertí qué debían hacer 300 horas de servicio social. Pero sólo unos cuantos iniciaron ayer. Les recuerdo qué deben hacerlas como castigo por su mal comportamiento. También les recuerdo qué esto no debe interferir con sus estudios y talleres. Así qué sólo tienen tiempo los fines de semana y cuando la hermana a cargo lo permita. Cómo podrán ver afuera están las hermanas listas para apuntarlos. La hermana Sofía se encargará del orfanato San Pablo, la hermana Beatriz de la cocina, la hermana Mónica de la biblioteca, la hermana Luz de rectoría y la hermana Margareth de la enfermería.
Las hermanas qué acompañaron a la rectora comenzaron a repartir entre los muchachos una hoja.
-En la hoja qué les están siendo entregadas deberán colocar su nombre, el área donde harán su servicio, y varios renglones en los cuales cada vez qué terminen su turno la hermana a cargo señalará las horas y lo firmará. No lo tomen a la ligera jovencitos así qué les recomiendo hacer cuentas pues quien no entregue su hoja con todas las horas a fin de curso, no se le permitirá salir de vacaciones.
-¡¿Qué?! - expresaron todos al unísono incluyendo Terry.
Stear por su parte sacaba su calculadora solar, (inventada por él) para empezar a sacar cuentas.
-Stear ¿Cuánto tiempo nos queda? -pregunta Archie asustado.
-Pues si sólo contamos los fines de semana, tendríamos qué trabajar 25 horas al día. Lo cual es imposible tomando en cuenta que el día sólo tiene 24 horas.
-¿Terry escuchaste? - decía preocupado Archie al oído del rebelde.
-Pero si logro convencerlas no tendremos que hacer ninguna hora.
-¿De quien hablas?
-¡Terry, Archie, dejen de murmurar, estoy hablando!
-Lo siento Hermana Gray.
En ese momento entró el señor, perdón el joven, o cómo diría la abuela Martha el guaperrimo Albert.
-Tío abuelo, -dijeron al unísono los Cornwell, Terry y Erik.
El tío abuelo saludo a sus sobrinos, por supuesto a su yerno y al hermano de su hija.
Siguió caminando por el pasillo hasta llegar a la hermana Gray para saludarlo de mano.
-Señor Ardley le agradezco qué viniera, pese a qué mi invitación fue de último momento ayer qué hablamos antes de irse.
-Un placer Hermana Gray. Esto ayuda a concientizar a los chicos sobre el cuidado de los animales. Así qué con gusto lo hago.
-Jóvenes, también podrán hacer su servicio cuidando a los caballos y en el mantenimiento de los establos. El señor Ardley nos apoyará para verificar a quienes hagan su servicio ahí.
-Ojala qué Albert nos descuente unas horas. - decía Archie esperanzado a lo qué el rebelde contestó con burla.
-¿Tú crees?
-El señor Ardley es patriarca de una de las familias más importantes en Chicago. Pero también es un gran conocedor y filántropo de asociaciones para el bienestar de la naturaleza.
-¿Qué? ¿ese no puede ser el tío abuelo? - pensaba Neal
-Gracias hermana por la introducción. Chicos, efectivamente mi nombre es William Albert Ardley y estoy aquí para apoyar a quienes decidan hacer su servicio cuidando a los animales.
-Stear ¿es el tío abuelo?
-Sí,¿ acaso no lo conocías?.
-Sabes qué no.
-Desde niño he sentido un gran deber por el cuidado y amor por los animales. Así qué además de administrar mis negocios, en mis pocos ratos libres aprovecho para apoyar en el cuidado y protección de los animales. Tengo una gran reserva en Lakewood y trabajo en el zoológico Blue River.
-Y yo apenas puedo con 6 materias -pensó Erik. Qué igual qué muchos de sus compañeros estaban impresionados con la agenda del tío abuelo.
-Por lo qué conmigo aprenderán el amor y respeto por los seres qué comparten el mundo con nosotros. Eso los hará más conscientes y responsables para proteger a otras especies.
-No creo qué todas las especies deben ser salvadas, al contrario debemos evitar qué se reproduzcan - expresó Terry con desdén.
-¿Pero qué dices Terry? -preguntaba sorprendido Albert - ¿De qué especie hablas?
-De ese espécimen llamado Neal.
Los chicos rieron por la ocurrencia de Terry mientras qué Albert sintió alivio de saber qué su yerno no era un maltratador de animales.
-Gracias señor Ardley por sus palabras. Jóvenes a elegir su trabajo. Cómo les mencioné afuera estarán las hermanas y ahora también el señor Ardley para apuntarlos en su área. Con permiso.
Los chicos en cuanto salió la rectora junto con las hermanas y Albert se levantaron de su asiento y empezaron a hablar entre ellos.
Todas estaban aterrados, pues cómo cálculo Stear sería imposible cumplir con las 300 horas.
-Con permiso yo iré a apuntarme con el tío abuelo.
-Ni se te ocurre Neal. Escuche las estupideces qué gritabas ayer.- le gritaba Stear.
-No sé de qué me hablas. Por cierto Terry será un placer cuidar a tu yegua.
El rebelde de inmediato lo tomó del cuello para advertirle.
-Donde le toques un pelo a Teodora te cuelgo y no precisamente del cuello.
-Sueltame.
Terry lo soltó, y cuando Neal intentó irse Erik lo tomó de las solapas
-Lo mismo digo, cuidado con mi caballo o yo te dejo manco.
-Trogloditas todo lo quieren arreglar a golpes.
Neal se soltó del agarre de Erik para después salir corriendo con el resto de sus aliados.
El resto de los chicos se acercaron a Terry esperando su salvación.
-Terry dinos qué tienes algo.
-Sí Terry, ayúdanos. Va a ser imposible cubrirlo todo.
Terry sentado y cruzándose de brazos sólo se dignó a decir.
-Sí, justo hace un par de días pensé en algo, pero cómo saben, todo tiene un precio.
-Di cuanto. - casi dijeron todos al mismo tiempo.
-Esperenme en la fraternidad. Los veo ahí antes de cenar. Necesito cerrar un trato. Mientras vayan a apuntarse para despistar
Los chicos obedecieron a su líder y se fueron a formar con las diferentes hermanas.
Terry se acercó a su sombra y espero a qué se desocupara pidiéndole hablar en privado.
-Hermana Sofía qué gusto verla. Aunque no lo crea la extrañe.
-Me halagas para reducir horas. Olvídalo.
-Sólo soy sincero.
-Dame tu hoja. Empiezas el sábado de 8 a 2. Ayudarás en clases de español para los niños de educación básica.
-Hum, de hecho quisiera tejer.
-Pero ¿Qué dices?
-Hermana le propongo un suéter por una hora.
-No me chantajees.
-No es chantaje sino negociación. Mi padre siempre dice qué debo aprender de mis antepasados. Bueno pues es lo que hago, una negociación para evitar un derramamiento de sangre.
-¿Qué pretendes Terry?
-¿Cuánto tarda en tejer un suéter?
-Pues no se, sin interrupciones podrían ser de dos a tres horas.
-¿Lo ve? Le propongo suéteres, gorros y todo lo qué quiera a cambio de horas. Por ejemplo un suéter tarda 2 horas si yo le consigo 100 ya serán doscientas horas.
-No estoy segura.
-Claro, dos por cero cero, dos por cero otro cero y dos por una 2 igual a doscientos. Si no cree, le pedimos su calculadora a Stear.
-Muy gracioso.
-Vamos hermana usted misma me dijo qué los niños del orfanato necesitan muchas cosas. Bien haga su lista y póngale precio en horas y yo me encargo de conseguirlo todo.
-Es muy buena tu oferta pero si la hermana Gray se entera.
-No se enteraran se lo aseguro. Y si lo hace yo me encargo de ella. Estoy seguro qué ella prefiere esto qué tener niños mimados creando un caos en el orfanato, la cocina y ni hablar de la enfermería.
-En eso tienes razón. Está bien, trato hecho.
La hermana Sofía y Terry estrecharon su mano para cerrar el trato.
-Permiso iré a hacer más tratos con sus hermanas.
Así Terry pasó de la hermana Sofía a la hermana Mónica, luego la hermana Luz, después la hermana Beatriz y finalmente la hermana Margareth.
Algunas fueron fáciles de convencer, otras se pusieron difíciles cómo la hermana Mónica qué terminó aceptando gracias a qué Terry prometió conseguirle el libro "Los Evangelios de Enrique León" (osea su tatatatatatarabuelo) Esa colección mínimo valía por 3000 horas.
Terminó agotado por ser tan "diplomático" manteniendo la serenidad y su encantadora sonrisa aunque por dentro estuviera fastidiado por lo cuadradas qué eran algunas hermanas. Pero al final logró su objetivo.
-Ahora entiendo porque el Duque siempre está de malas.
El chico harto ya caminaba a su cuarto para cambiarse, cuando fue detenido por su suegro.
-Terry.
-Albert.
-Te vi hablando con todas las hermanas. ¿Ya decidiste donde harás tú servicio?
-Eh si. Con la hermana Sofía. Ya sabes por el orfanato. Seguro a Candy le encantará la idea.
-Sí claro. - dijo Albert soltándose a reír.
-Vamos Albert será imposible hacer 300 horas en tan poco tiempo. Así qué …
-Negocias horas por insumos.
-Cómo lo harían mis ancestros. El duque dice qué aprendió de ellos y pues tomó lo qué me sirve. Mi ancestro el príncipe Eduardo, fue un gran negociador. ¿Sabías qué las islas Eduardo llevan su nombre en su honor?
-Supongo.
-Y ya qué me descubriste. ¿No te interesa …
-Sí me interesa y mucho. Mañana te haré llegar mi lista de precios
-Eres el mejor suegro.
-Ya veré si mañana piensas lo mismo. Por cierto, Candy llegará hasta mañana.
-¿Estabas en la Mansión Mcklahan?
-Sí, ayer qué llevé el coche de regreso ya era tarde y Sir Mcklahan me invitó a quedarme a dormir. Así qué hoy por la mañana almorcé con Candy y Sir Mcklahan. Está muy feliz con esto qué está viviendo. Y me pidió qué te avisara qué regresa mañana.
-Me imagino. De hecho me mencionó qué va a pasar parte de sus vacaciones en Dinamarca así qué no la veré un rato.
-Entiendela
-La entiendo, pero … no me gusta separarme de ella. Siento… cómo si no la volviera a ver. Cómo si, en el tiempo qué estemos separados alguien puede interponerse.
-Pero ya estás casado con ella. No deberías preocuparte.
-Pero ya la conoces es tan noble. ¿Viste lo qué pasó ayer? Prácticamente me dejó en brazos de Mildred.
-¿Acaso querías que te arrebatará de sus brazos?
-No tanto, pero… al menos qué se quedará conmigo y no me dejará sólo con esa carga.
-Son muy jóvenes, y todavía les queda mucho por vivir, experimentar y enfrentar. Dependerá de ustedes poner su amor antes qué cualquier cosa y defenderlo por supuesto.
-Me prometió qué no nos sacrificara.
-Bien, ya puedes estar tranquilo. Ella siempre cumple sus promesas. ¿Y tú? ¿Qué harías por ella?
-Todo, moriría por ella, iría a la guerra por ella es más renunciaría a mi apellido para salvar su honor si fuera necesario.
-¿Salvar su honor?. Pues mejor qué no sea necesario. Mira qué ya tiene dos padres.
-Sólo fue un decir claro qué la respeto. Además puedes estar tranquilo, tiene a tus sobrinos y ahora hasta su hermano de chaperones.
-¿Y eso es suficiente?
Albert lo miraba serio a lo qué Terry avergonzado por haber sido tan apasionado en los últimos días sintió la necesidad de confesarse.
-Albert necesito decirte algo.
-Ya veo. Vamos entonces. Sígueme.
El tío abuelo dirigió a Terry de regreso al auditorio. Le dio el paso para entrar y cerró la puerta tras de sí.
-¿Te comenté qué uno de mis ancestros el Duque de Queensberry apoyó a Wallace para liberar Escocia?
-Pues gracias en nombre de mis ancestros. Aunque los Ardley sólo tenemos 3 generaciones así qué a diferencia de tu linaje, yo no tengo idea qué hicieron el resto de mis ancestros.
-Pero cómo podrás ver en mi sangre corre la simpatía por Escocia, así qué no seas tan duro conmigo después de lo qué te voy a decir.
-Terry ya no le des tantas vueltas al asunto. Siéntate.
-Aquí estoy bien gracias.
-Acaso el Duque de Queensberry huyó del yugo inglés por traición.
-De hecho murió exiliado en Francia.
-Tú no tienes para huir a París así qué ya siéntate y hablemos.
-Esta bien. - aceptaba Terry. Qué no sabía por dónde empezar. Pues Albert era su amigo y confidente en el Mauretania, pero también el hermano-padre de Candy. Así qué cómo confesarle qué la amaba demasiado.
-Terry tuve tu edad, tuve mi primera novia a los 18, y sé perfectamente lo qué sientes. Así qué te entiendo.
-¿En serio ?
-La amas cómo a nada en el mundo y deseas qué sea completamente tuya.
-Si…. Pero a mí favor puedo decir qué ya es mi esposa, así qué … si la besó no es nada malo.
-¿Sólo un beso?
-Lo juro por la memoria del Duque de Queensberry qué apoyo a los escoceses. - dijo el chico cruzando sus dedos por detrás.
-Terry. No te voy a pedir detalles por respeto a Candy. Pero repito tuve tu edad y a veces un beso no es suficiente.
-Ya lo creo qué no. Me trae loco.
-Pero te recuerdo qué le hiciste una promesa al tío Brower. Así qué aunque sea tu esposa no debes cruzar la línea.
-Esta bien, eres mi amigo, así qué debo… debo confesar algo. - dijo un poco avergonzado y sin poder mirar a los ojos a Albert.
El tío abuelo quedó intrigado y algo preocupado, pues qué podría avergonzar a un rebelde cómo Terry. Y cómo dijo no quería detalles pero si el chico necesitaba confesarlo había qué escucharlo antes de qué las cosas se salieran de control y metiera a los rebeldes en un problema.
-Terry ¿Qué quieres decir?
-Dios qué calor hace aquí….Supongo qué así se sentía el Duque de Queensberry en el juicio antes de ser exiliado por traición a la Corona.
-Terry dime qué es eso de lo qué deseas hablar.
-Te juro qué todo lo qué hago es por amor a ella.
-Terry dímelo antes de qué estalle la bomba.
-Es qué … bueno… tu sabes… amo sus pecas … cuando estamos juntos y solos…me deje llevar por el…amor
- ¡¿Terry embarazaste a Candy?!
-¿Qué? Claro qué no.
-¡Entonces no hagas tanta pausa! Y ya dime.
-Sólo quiero pedirte disculpas porque dormí con ella y cuando digo dormir es realmente dormir. ¡Y muero porque un cura ya nos casé!
-Ah eso.
-¿Qué no confías en tu hija-hermana?
-En ella si, en un rebelde en plena pubertad cómo tú, no lo sé.
-Soy un caballero te lo aseguro. Caballero inglés.
-Lo sé, estoy bromeando, aunque sí me asusté con tus pausas. Mira Terry en teoría si están casados, pero sabes bien qué para nuestra sociedad y para ellas el matrimonio ecleciastico es lo más importante. Así qué pórtate cómo un caballero y evita tentaciones y ya no duermas con ella.
-Lo sé.
-También tuve tu edad y no hace mucho, así qué amala, pero no te metas en problemas.
-Lo prometo.
-Debo irme, ya me deben estar esperando en Blue River. Cuídate Terry y cuida a Candy.
-¿Cuando vuelves?
-Hoy por la noche. Haré guardia con el señor García hasta el último día de la competencia.
-Genial.
-Así qué puedes ir a dormir conmigo a los establos, para qué no tengas la tentación de dormir con ella.
-Gracioso.
Los dos se dieron un abrazo de despedida para después cada uno tomar su camino.
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Biblioteca
Después de cambiarse, Terry fue a la biblioteca para buscar información sobre Charles Darwin y su teoría de la evolución humana. Para su ensayo del día siguiente.
Le parecía una locura qué el ser humano descendiera del mono. Pero después de conocer a Neal, le quedaba claro qué la idea no era tan descabellada.
Tomó de la estantería los libros necesarios para después tomar asiento en una de las mesas y ponerse a escribir su ensayo para el día siguiente.
Busco la mesa más lejana y sola pero para su mala suerte, todas estaban ocupadas. Al parecer a todo el mundo le dio por estudiar.
Pensó en pedir un pase para llevarse los libros a su cuarto, cuando de pronto vio a su cuñada caminando por el pasillo de los libros especializados en las buenas costumbres, la mujer en el hogar y la Santa Biblia.
-¿Por qué no me sorprende? -se burló.
Volteó a ver a la hermana Mónica qué estaba a cargo y notó qué estaba absorta llenando la lista de los chicos qué harán el servicio con ella.
Terry aprovechó esta distracción y caminó de prisa hacia Annie. La tomó de un brazo y se la llevó hasta un rincón para no ser vistos
-¿Qué? ¿Acaso te asuste Britter?
-Terry,... Si la hermana nos ve.
-No nos verá ni nos verán. Créeme qué este rincón tiene muchas historias.
-¿Historias?
-Digamos qué algunos chicos y chicas lo usan para conocerse mucho mejor. Y nadie se ha dado cuenta.
-¿Te refieres a conocer sus gustos ?
-Mmm podría decirse qué si. Sus gustos en el arte de la lingüística. Por eso lo nombramos el rincón del beso, por aquello de qué ejercitan el músculo gustativo.
-¿Entonces cómo un club de conversación?
-Ay Britter, me haces reír, pero no puedo carcajearme porque estamos en una biblioteca y además no quiero qué sepan qué estuvimos aquí tú y yo.
-Entonces ya vámonos me siento incómoda. De hecho siento cómo un deja vu
-Creeme yo también recuerdo cuando quedamos encerrados en el cuarto de servicio.
-Fue muy divertido. Y he seguido tus consejos.
-¿Sí?, qué bueno no sabes el gusto qué me da.
-Gracias.
-Bueno ya, al grano. Necesito qué me hagas un favor.
-Dime.
-El Duque se encariño con Clin y ahora me exige qué mientras esté en el San Pablo lo cuide, le de comer…
-Pero ya lo hacen tú y Candy.
-Sí, pero también quiere qué esté impecable en su vestimenta. Así qué necesito qué le confecciones más chalecos cómo el qué le hiciste. Uno para cada día de la semana de ser posible.
-Veré qué puedo hacer es qué en el taller de corte y confección nos tienen limitado el material. Es sólo lo necesario para nuestros trabajos.
-Entonces cómo hiciste el chaleco.
-Con una falda qué se me manchó y ya no tenía remedio.
-Hum ¿Si te consigo una camisa como esta?
-En ese caso, qué sean dos camisas blancas y dos pantalones negros. Quiero hacerle su uniforme del San Pablo se verá hermoso
Terry no pudo evitar soltar la carcajada por semejante ocurrencia.
- Quiero ver la cara de quién fundó este sacro colegio cuando se entere qué Clin lleva su uniforme. El exclusivo real Colegio San Pablo ahora recibe a los mapaches.
El rebelde no paraba de reír haciendo qué Annie se preocupara. Y no era para menos pues la hermana Mónica molesta por el ruido se levantó para investigar de dónde venía semejante risa.
-Terry ya cállate.- suplicaba la chica muerta de miedo
-Ok te enviaré mi ropa en un par de días. Y cuida qué nadie te vea salir de aquí.
-Sí, pero ya vete.
Terry dejó a la temblorosa Annie escondida para después salir y encontrarse a la hermana Mónica. La tomó del brazo y se dirigieron al mostrador.
-Terry ¿a dónde me llevas? ¿Dime por qué la carcajada?
-Es qué voy a hacer un ensayo sobre una de las teorías de Darwin y por lo qué llevo investigado definitivamente Neal es el eslabón perdido.
-Esta bien pero debes guardar silencio.
-Lo haré, ¿podría darme un pase para estos libros?
-Bien, aquí tienes y te recuerdo, sobre los evangelios tienes un mes para entregarla.
-La tendrá mucho antes.
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Fraternidad de Real Colegio San Pablo.
Terry llegó a su habitación y comenzó a investigar. Como la lectura le gustaba mucho, pudo leer los dos libros en un par de horas.
Había anotado lo qué creyó importante, para después iniciar a escribir su ensayo. Pero era tan perfeccionista qué si de pronto algo no le gustaba simplemente rompía la hoja y volvía a empezar.
Hasta qué se hartó y decidió irse a fumar para aclarar la recostó sobre el balcón y comenzó a fumar un cigarrillo.
Lo fumaba con tal tranquilidad qué empezó a quedarse dormido. Una siesta le caería muy bien, pero los gritos de su elegante cuñado le hicieron olvidar su cita con Morfeo.
-¡Terry te estamos buscando por todos lados !
-Pues ya me encontraste ¿Qué quieres?
-¿Ya viste la hora qué es? Quedaste de darnos una respuesta antes de la cena.
Terry miró su reloj y efectivamente ya eran las seis treinta. Hizo una expresión de fastidio y le contestó a Archie.
-¿Sabías qué el tío abuelo de mi tatarabuelo fue Enrique octavo, y este mandó torturar a quien hizo despertarlo? Y creeme qué me encantaría hacer lo mismo contigo.
-No me digas. Pues para tu mala suerte tú no eres rey, para serlo estás en ¿Qué ? ¿El número cincuenta en la línea de sucesión? -se burló Archie a lo qué Terry se levantó y le respondió con arrogancia.
-Soy el número 25. Y no me importaría deshacerme de los otros 24 con tal de torturarte.
-Sí claro. Te recuerdo qué soy americano y libre del yugo de la corona.
-Eso es lo qué ustedes creen.
-Ya vámonos. Los chicos están impacientes.
Archie se adelantó mientras Terry le daba la última bocanada a su cigarrillo para después tirarlo y pisarlo bastante enojado.
-Ahora entiendo porque el Duque siempre está de malas.
Al llegar a la fraternidad todos sus aliados ya lo esperaban ansiosos.
-Terry, ¿Conseguiste algo?
-¿Además de un dolor de cabeza? sí, las hermanas y Albert aceptaron cambiarnos horas por insumos. Mañana me darán la lista de precios.
Los gritos de emoción y alivio no se hicieron esperar. Agradeciendo a su líder con aplausos y uno qué otro admirador.
-¡Terry eres lo máximo!
-¡Terry es mi pastor! -gritaron los gemelos al unísono.
-Así qué vayan pidiendo a sus padres una muy buena mesada. Y otra cosa, no se les ocurra pasar la voz. No quiero qué el estúpido de Neal y sus seguidores se beneficien.
-Dalo por hecho Terry.
-A partir de mañana, pueden venir aquí después de clase para qué Toby les muestre los precios. Ah por cierto, cada lista también tendrá la cantidad máxima por artículo. Toby llevará la cuenta
-¿Te pagaremos a ti entonces?
-Claro, a menos qué pretendas salir e ir de compras tú mismo.
-No, tienes razón.
-Eso es todo pueden irse.
Los chicos salieron contentos y ya más tranquilos. Sólo se quedaron los miembros del comité Zach, Bastian, los gemelos, los Cornwelll y por supuesto Toby y Erik.
-Nos pagarán ¿y quién irá a hacer las compras? -preguntaba Zach.
-El señor Maxwell cómo siempre. -Respondió Terry.
-Entonces….
-La lista qué nos den le aumentamos un porcentaje de ganancia. Con la ganancia pagaremos los servicios del señor Maxwell y el resto para nosotros.
-Lo dicho, Terry es mi pastor. - repitieron los gemelos la unísono
-Sí, vayan con Dios. Ahora sí me disculpan voy a volver a mí recámara para tomar la siesta qué interrumpió Archie.
-Espera Terry, Stear ya tiene listo nuestro proyecto de física para mañana. -señalaba Toby una caja de un metro cuadrado cubierto por un mantel.
-¿Esa cosa?. ¿Y no explotamos?
-No Terry. Es sólo demostrar el principio de la mecánica así qué todo será así.
Stear descubrió el mantel y pudo dejar ver un hermoso escenario hecho de cartón.
Los chicos quedaron admirados por lo bien hecho, desde la pintura, la tela del telón y las luces del escenario. Se veía tan real pese a ser de cartón.
-Wow, hiciste un escenario - dijo Erik.
-Estoy sorprendido.-decía Terry con una sonrisa.
-Miren acérquense, les explicaré.
-¡Le pusiste hasta los muñecos de Romeo y Julieta! -gritó Erik emocionado.
-Esos los puse yo para darle más realismo. Son de cartón también -respondía Toby.
-¿Tú hiciste los trajes Toby?- preguntaba Erik admirado.
-Archie me ayudó a confeccionarlos
-Eso no me sorprende.
-Wow ¡Las luces prenden! -volvió a gritar Erik prendiendo y apagandolas sin parar.
-Sí, las puso Stear y yo supervise qué no exploten.
-Archie.
-Gracias chicos, les quedó muy bien.
-Les explicaré entonces. Cómo ven un escenario tiene un telón y este sube y baja gracias a una polea. Y según la fuerza será la velocidad con qué suba o baje.
-Eres un genio. No había pensado en eso. Perfecto para demostrar la fuerza, la velocidad y la energía.
-La física nos rodea. Ven Terry jala la polea para qué practiques mañana qué lo presentes. Toby ya lo probó.
El rebelde obedeció a Stear y subía y bajaba el telón -Oye es cierto. Te quedó fantástico Stear, gracias.
-Erik deja de prender y apagar las luces. Vas a fundirlas -regañaba Stear.
-Es qué me encanto. Terry cuando termines tu exposición ¿Me lo puedo quedar?
-Sí pero deja de hacer eso, vas a tumbar las luces …
-¡Cuidando se van a caer! -gritaron todos viendo como la hilera de lámparas caía y fundía algunos foquitos.
-Oops lo siento. - se disculpó Erik
-Ay pobre Julieta, las luces le cayeron encima… pero miren, Romeo se salvó.-comento Archie
-Julieta se sacrificó por su Romeo.
-Lastima, Julieta ya no se para. -decía Toby tratando de parar a la Julieta de cartón.
-Pues la ponemos en una sillita y qué Romeo la cuide.
-Uf eso me dio escalofríos.- murmuró Terry.
-Esperen con esto ya no deben caerse las luces.-decía Erik amarrando uno de los cables.
-Erik, ya para qué ya aplastaste a Julieta.
-No peelen. Mejor vamos a llevarlo a mi cuarto. Quiero tomar una siesta. Y después preparar el ensayo sobre Neal.
-¿Qué dices Terry?
-El eslabón perdido. -respondió Terry dirigiéndose a su cuarto mientras los Cornwelll lo seguían al igual que Toby y Erik quienes cargaban la maqueta
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Puerta del Real Colegio San Pablo.
-Gracias papá por traerme y ayudarme con mi poema en francés. Me hubiera gustado quedarme hasta mañana pero recordé que tengo qué presentarlo a primera hora.
-Un placer ayudarte con tu poema. Si tienes más dudas pídele ayuda a tu hermano él habla muy bien francés. En Dinamarca el francés, el danés y el inglés son los idiomas qué hablamos.
-Qué interesante, daré mi mejor esfuerzo para aprenderlo.
-Cuidate mucho. Me encantaría verte el próximo quinto domingo pero debo respetar la decisión de Albert sobre mantener tu castigo. Así qué nos vemos en la competencia.
-Sí papá, por cierto… ¿debo decir qué eres mi padre o debo ocultarlo?
-Desafortunadamente vivimos en una sociedad llena de prejuicios y no quiero qué te lastimen. Dame un tiempo para arreglarlo todo y anunciarse cómo te mereces.
-¿Qué quieres decir?
-Por supuesto cambiar tu apellido, y entonces si, serás mi hija ante todos y nadie podrá…
-Espera. Yo no quiero ser grosera pero…
-Candy, dame ese honor.
-Un apellido no cambia nada. Eres mi padre y cuando pueda presumirlo seré muy feliz, pero quiero seguir siendo Ardley se lo debo a Albert. Además en tres años cuando cumpla 18 me casaré con Terry así qué seré Grandchester.
-Precisamente porque pronto serás una Grandchester deseaba darte mi apellido lo más pronto posible.
-No papá por favor, no insistas me entristece decir qué no.
-Entiendo. Después de todo fue mi culpa.
-Hagamos algo. Legalmente seguiré siendo Ardley pero cuando me pregunten mi nombre seré Candice White Ardley Mcklahan.
-Esta bien.
-¿Prométeme qué no insistiras?
-Está bien, pensaba pedirle a Lord Hamilton qué me ayudara con el papeleo.
-¡No!
-Ok, ya te prometí qué no insistiré.
-Gracias papá.
-Qué pases buenas noches Candice W. A. Mcklahan.
-Me gusta. Hasta luego.
Candy le dio un beso y un abrazo a su padre. Después llegó al portón donde ya la esperaba una de las hermanas para escoltarla a su habitación.
Al entrar notó un poco el desastre qué dejó Clin con la caja de galletas qué le dejó para comer.
-Menos mal qué no hay ratones, o se hubieran acabado toda la caja.
Candy se puso a recoger todo el desastre para después darse un baño.
Mientras lo hacía pensaba en todo lo ocurrido durante el fin de semana. Nunca imaginó qué aquel hombre qué conoció en la fiesta de Terry fuera su padre.
Después de un rato descansando en su tina. Decidió terminar de bañarse, se vistió y arregló el despertador Big Ben qué Terry le compró, para poner la alarma a las 7am.
Se metió a la cama y cerró sus bellos ojos color esmeralda. El segundero de su reloj tenía un sonido casi imperceptible qué de alguna manera la hacía arrullarse. Hasta quedar profundamente dormida.
Cuando de pronto un ruido de un animalito comiendo galletas la empezó a despertar.
-Clin déjame dormir. Llévate tus galletas con tu padre y allá cometelas.
Pero el pequeño roedor no hizo caso y siguió masticando. Al punto de fastidiar a la rubia. Candy se levantó de inmediato para ir a reprenderlo para qué la dejará dormir.
Mientras tanto en su cuarto, Terry terminaba su ensayo sobre la evolución humana y la teoría del eslabón perdido qué el bautizo cómo Neal.
Estaba tan cansado qué al terminar apagó todas las luces y se fue a dar un rico baño de agua caliente a la luz de una tenue vela qué colocó en un rincón.
También pasó por su mente todo lo ocurrido el fin de semana que ya estaba por terminar. Nunca hubiera imaginado qué su mejor amigo era hermano del amor de su vida.
Pensó en las exigencias de su padre y en su mente hizo la lista de cómo iba a cumplir con cada una. Seguro el conseguir horas por insumos le valdrían muchos votos para las futuras elecciones. La competencia no podía negar que en el fondo su orgullo de Grandchester le exige ganar. Y finalmente mantenerse en el cuadro de honor. Eso ya estaba arreglado, con la ayuda de Toby y Erik ya no tendría qué administrar la fraternidad y eso le daría tiempo para adelantar los ejercicios de cada materia y por ende mantener sus calificaciones altas y vender las respuestas.
Se quedó un rato dormitando, para descansar su mente de tantas cosas qué tenía en su cabeza.
Cuando se sintió más relajado, terminó de bañarse y se puso su pijama. Apagó la vela y fue a lanzarse a su cama.
Sí, leyeron bien "lanzarse" tenía tantas ganas de dormir desparramado por toda la cama. Lanzarse y dónde y cómo cayera ahí quedarse dormido. Así qué se lanzó para caer en brazos de Morfeo pero…
-¡Ahhhh! -grito la chica aventando con todas sus fuerzas al bultó inglés qué le cayó encima.
-Pero ¿qué carajos? - se quejó Terry qué yacía en el suelo.
Se puso de pie y prendió la lámpara. Quedando atónito por la visita inesperada.
-¿Pero qué se supone qué haces en mi cuarto?
-Lo siento se qué no debería estar aquí. Pero me gustaría dormir contigo.
-¿Qué dices?
-Sí Terry, quiero pasar la noche contigo.
El chico quedó sorprendido por tal declaración, pero cómo todo un caballero desechó la propuesta.
-Pecosa atrevida. Primero me robas besos y ahora me haces una propuesta indecorosa. No sé por quién me tomas, yo soy un caballero.
-¡Terry no sueñes! Estoy aquí porque hay un roedor en mi cuarto
-Se llama Clin. No, espera, Clin se quedó en la Mansión.
-¡Terry! Es en serio. Clin tiro la caja de galletas y supongo qué el ratoncito hizo fiesta.
-¿Le tienes miedo a los ratones?
-No, pero… para qué arriesgarme a qué me confunda con una galleta y me muerda.
-Una galleta de chispas de chocolate.
-Muy gracioso Terry.
El chico apagó la luz y se acostó junto a ella.
-Mañana le pedimos a Albert qué lo busque y le consiga una madriguera.
-¿Albert?
-Será uno de los encargados para verificar qué los chicos hagamos las 300 horas de servicio social que nos impuso la hermana Gray. Así qué aquí estará todos los días.
-Qué bien.
-Pensé que regresabas mañana.
-Sí, pero tengo qué presentar el poema qué me reto Elisa en la primera clase.
-Ya veo. Por cierto, si Albert pregunta tú fuiste la qué se metió en mi cama.
-¿De qué hablas Terry?
-Yo me entiendo.
-Hum, cómo te decía, mi papá me ayudó a ensayar. Cómo él lo habla muy bien fue pan comido. Elisa y sus amigas se quedarán atónitas de lo bien qué lo haré. Mañana antes de irme a mi cuarto te lo recitaré y espero te guste mi pronunciación. Reconozco qué no es muy buena pero lo lograré. ¿Cómo aprendiste a hablar francés? Lo haces muy bien.
-¿Terry me escuchas?
-Oh mi amor, estás completamente dormido. -sonrió la chica al ver a su novio-esposo dormido boca abajo y con una mano colgando estaba agotado - Qué descanses.
Candy le dio un beso en la mejilla para después dormir junto a él tranquilamente.
Así fue el domingo para Terry. Entre cuidar a su yegua, negociaciones para salvar las vacaciones, conseguir costurera para Clin, salvar a la Julieta de cartón y escribir un ensayo.
Pero qué importaba tanto trabajo con tal de estar con Candy aunque ahora él era quien se quedaba dormido.
Continuará…
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(*1) Evangelios de Enrique el León .Estos evangelios fueron escritos por encargo de Enrique el León, Duque de Babiera y Sajonia, redactados e ilustrados en el monasterio Helmarshausen en 1188. Sajonia es la casa Real de Inglaterra hoy conocida cómo Windsor.
Muchas gracias por estar al pendiente de mis actualizaciones. Y me alegro que se diviertan, esa es la idea, ya saben a mi no me gustan los dramas, odio que Terry sufraaaaaa, no lo soporto, así que por eso yo lo hago muy feliz.
Bueno ya viene la competencia y pues si, me temo que habrá un fuerte accidente provocado por...
Gracias por sus comentarios y buenos deseos Mia8111, Palasatena2018, Laribel, Gladys, Australia77, y todos los guest.
Un abrazo a todo mis queridos y queridas canderrys excelente fin de semana
