Capítulo 22 Un accidente mortal.
Terry había terminado de leer su ensayo. Obviamente el padre quedó fascinado con la redacción y la excelente dicción de Terry. Desafortunadamente no le dio una A++ por tomar a Neal cómo ejemplo del eslabón perdido.
-Pero padre Samuel estoy seguro de qué si Charles Darwin conociera a Neal, me daría la razón y lo llevaría a presentar a la Real Sociedad…
-Basta Terry cómo sigas avergonzado a tu compañero te pondré una C
-Esta bien yo sólo quería hacerte famoso Neal.
-Muy gracioso.
-Basta los dos.
-Terry ya te puedes retirar.
-Permiso.
El rebelde con su sonrisa burlona miraba a Neal mientras tomaba sus cosas para salir del salón. Neal le regresaba la mirada con enojo, pues definitivamente no le agrado en lo absoluto qué durante todo el ensayo Terry lo señalara cómo el eslabón perdido.
Al llegar a la puerta el caballero inglés hizo una reverencia y se despidió de todos.
-Adios compañeros y cuiden a Neal por si Darwin acepta llevarlo a su exposición.
-¡Terry tienes B! Y cómo sigas burlándote te pondré una C.
-Esta bien ya me voy . Permiso.
La salir del edificio se dirigió a su cuarto, pero fue llamado por su mejor amigo qué estába recargado en uno de los árboles fumando un cigarrillo.
-¿Erik? ¿Por qué no volviste a clase ? te hubiera encantado mi ensayo sobre Neal. Por cierto¿dónde están los Cornwell?
-Candy vino por Archie y se lo llevó a la segunda colina de Pony porque Annie está echa un mar de lágrimas. Stear supongo sigue en la enfermería. Yo me quedé a esperarte ¿Quieres uno?
-Sí gracias.
Terry acepto el cigarrillo qué le ofreció su amigo y después lo colocó en su boca para qué Erik con su encendedor lo ayudará a prenderlo.
-Gracias ¿Son los qué trajiste de Dublín? -decía Terry dando una bocanada.
-Es correcto. Los mismos qué le gané a Brian en la última partida de poker ¿Crees ya haya embarcado en su nueva tripulación?
-Tal vez, espero que le vaya bien y nos lleve gratis a América.
-Sería genial. En fin, ¿ te parece si vamos con Archie y las chicas? Candy se veía muy preocupada.
-¿Y ahora qué le habrá pasado a su tímida amiga?
-Tal vez no comulgo ayer - se burló Erik.
-Pobre Archie.
-A mi si me gusta Annie. Créeme qué si no estuviera Archie la hubiera cortejado.
-¿Estás hablando en serio? Has dicho qué no quieres un compromiso tan pronto.
-Exacto y Annie es la típica chica qué es capaz de esperar a su amado por todo el tiempo qué este le pida y además es bien portada y bonita.
-Cómo digas - dijo Terry alzando los ojos y dando otra bocanada a su cigarrillo.
-Ok vámonos. - dijo Erik terminado su cigarrillo y encaminandose hacia la colina.
-Espera. Antes necesito decirte algo-pedía Terry con tono serio
-¿Qué pasa?
-Eres mi mejor amigo y lo serás aunque tú hermana sea mi novia.
-Así es.
-Por eso Erik, júrame qué no se lo dirás a tu padre.
-Sabes qué no necesito jurarte nada. Me ofendes.
-Juralo.
-Esta bien lo juro. No diré nada de lo qué me confíes en este momento.
Terry dio un largo suspiro para tomar valor y continuó -Candy y yo nos casamos después de mi fiesta de cumpleaños.
Erik abrió los ojos de par en par quedando completamente atónito sin saber que responder. Si reírse, llorar, felicitarlo. ¡¿Desposó a su hermana sin permiso?! Aunque claro está, en ese tiempo él todavía no sabía qué era su hermana.
-Erik di algo.
Después de un rato el chico salió de su sorpresa y preguntaba sorprendido.
-¿Estabas borracho?
-Erik ¡¿qué?!
-Terry tienes 16 años ¡y ya te metiste en semejante compromiso! ¿Qué estabas pensando? O mejor dicho ¿por qué no lo pensaste bien?
-Erik, te acabo de confesar qué me casé con tu hermana y tú dices eso.
El pobre Erik seguía atónito con sus ojos abiertos de par en par detrás de sus gafas.
-Definitivamente Candy te embrujó o la falta de oxígeno cuando te estabas ahogando en el Mauretania te afectó.
-¡Erik! Ya basta, amo a Candy y punto.
-Es un hecho, la fiesta de mayo será tu fiesta post despedida de soltero.
Terry soltó la carcajada - Haz lo qué quieras pero necesito qué entiendas qué nadie debe saber qué Candy y yo nos casamos.
-Ok.
-Y sobre todo, si tu padre intenta cambiar el apellido de Candy convenselo de qué no.
-Ah por eso no te agrado mi idea para qué Candy gane el liderazgo de la fraternidad.
-Temo qué si tú padre investiga pueda dar con nuestra acta de matrimonio y si el Duque se entera…
-Nos descuartice a todos.
-Y ni hablar de mi tía abuela. Siempre ha estado empeñada en elegirme a mi esposa y aprobar mi boda. Cómo con Antonella.
-Tú tía abuela exagera. Eres el vigésimo quinto en la línea de sucesión al trono, qué más da con quién te cases.
-Lo mismo digo. Aunque a ti también te ha amenazado y eres 53 en la línea.
-Ni lo digas. Pero igual cuando la vea en año nuevo le digo qué me escoja a Antonella.
-No qué no.
-No digo qué ahora me casaré con ella pero… tarde o temprano lo haré. La quiero mucho.
-La amas aunque fingas qué no.
-No insistas.
- Cómo quieras. Volviendo al tema por favor investiga qué planea tu padre. Le prometió a Candy no cambiarle el apellido pero.
-Sí no te preocupes. El día del torneo hablaré con él.
-Gracias. Ahora bien vayamos a ver qué pasa con mi tímida cuñada.
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En un lugar en las afueras del colegio.
-Eres un idiota. ¿Cómo pudiste dejar qué te sorprendierán?
-Basta señorita ya le dije qué no me insulte.
-¿Y cómo quieres qué te llamé ? Ahora cómo piensas seguir con el plan. Si ese niño gordo te ve te reconocerá.
-Yo sé lo qué hago.
-Sí claro, dejaste vivo ese caballo.
-No pensaba matarlo. Se lo dije desde un inicio. Sólo intentó crear varios accidentes para qué el del hijo del duque no sea un caso aislado. Y así nadie sospeche de usted.
-Maldito Duque de Grandchester. Lo voy a hacer sufrir con la muerte de su hijo. Así cómo el me quitó a mi padre yo le quitaré a su hijo.
-¿Cuántos años le dieron de cárcel a su padre?
-15 años, pero… me encargaré de sacarlo antes. El Duque nunca volverá a ver a su hijo y lo mejor de todo es qué lo vera morir justo frente a sus ojos.
-Vaya qué le guarda rencor la Duque.
-Cómo no te imaginas. Meter a mi padre a la cárcel fue su peor error.
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Enfermería
Toby estaba siendo atendido por una de las hermanas en la enfermería mientras Stear estaba siendo reprendido.
-Stear tu ya deberías tener experiencia en estas cosas. Pudo ser peor qué sólo unas leves quemaduras.
-Hermana… fue mi culpa auch
-Silencio Toby no te muevas.
-Es qué me da la temblorina.
-No podrás usar esta mano hasta qué se te cure. Así qué Stear tú lo ayudarás.
-Esta bien hermana.
-Hablaré con tu tutor de grupo para qué te prohíban seguir con esos experimentos.
-Pero hermana.
-Por algo la iglesia los prohibió. Atentan contra el hombre.
-Toby no te rías.
-Lo siento es qué te imaginé Stear creando una máquina de tortura para la inquisición. Si fuera la guillotina seguro saldría tan mal qué le terminaría cortando la cabeza, pero la verdugo.
-¡Toby!
-No lo dudo.
-Hermana usted también.
-No más experimentos con electricidad, fuego o cualquier cosa qué ponga en peligro el colegio.
-Cómo diga.
-Listo Toby. Vete a descansar y tú Stear quédate pendiente de él hasta qué se le pase esa temblorina.
-Así lo haré
-Por cierto me dijo Terry qué te diera la lista de insumos. Aquí tienes Toby… -la monja le entregaba dicha lista pero no dejaba de moverse por la temblorina. Así qué se decidió por el inventor- Mejor ten Stear. En esa lista están los insumos y cuántas horas vale cada uno y en la última columna puse el límite. ¡No quiero sobre inventario de vendas!
-Gracias hermana, se lo haré saber a los chicos.
Los chicos reprendidos y ya cabizbajos salieron de la enfermería
-Lo siento Stear. No pensé qué me electrocutaria al mover ese foquito
-No te preocupes Toby, fue mi culpa por no probarla antes. Pero estaba tan apresurado porque ya estaba por empezar la clase qué no quise perder más el tiempo.
-Bueno, después de todo tu nos ayudaste con nuestro proyecto así qué lo menos qué puedo hacer es darte las gracias.
-Esta bien.
-Me ayudas a ir a investigar porque Neal y compañía le llaman Terry Britter a mi jefe
-Presiento qué las lágrimas de Annie tienen algo qué ver. Pero seguro es cosa de Neal. Volvamos al salón y en el receso hacemos hablar a Neal.
-Me parece bien y si lo necesitas le hago esto. - el chico tocó el brazo de Stear provocandole una descarga eléctrica.
-Auch Toby, eres corriente.
-Creo qué aún corre algo de electricidad por mis venas.
-Es perfecto. Ya tenemos con quién descargarla. Vamos.
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Segunda colina de Pony.
La segunda colina de Pony está por convertirse en una cascada por el sin fin de lágrimas de Annie, pues no dejaba de llorar y ahora porque no quería casarse con Terry.
Como si de verdad fuera un sacrificio casarse con semejante adonis.
En fin, Archie con sus ideas y Candy tratando de entenderlo.
-Archie pero ¿qué dices?
-Ustedes síganme la corriente. Yo me encargo. Ahora vuelvo iré por él esperenme… o mira ahí viene con Erik. Genial así habrá más testigos.
Terry y Erik corrían hacia la colina esperando ayudar a Candy con su tímida amiga. Al llegar no dudaron en preguntar qué pasaba.
-Hola Candy ¿todo bien? ¿Annie estás bien? -Preguntaba Erik a lo qué Annie volvió a romper en llanto. - ¿Pero qué dije de malo?
-¿Y ahora qué le hiciste a Annie? Archibald - preguntaba Terry mirando cómo la tímida era un mar de lágrimas abrazándose a su amiga Candy.
-Mejor pregúntate ¿Qué fue lo qué tú le hiciste aristócrata?
-¿De qué hablas elegante? Yo no he hecho nada. Britter ¿Qué se supone qué te hice?
-¿Te parece poco haberla llevado al rincón del beso? -preguntaba indignado el elegante.
-¿Hiciste eso Terry? -Preguntaba con asombro su amigo Erik.
-¿Y yo para qué querría llevarme a tu novia al rincón del… - se defendía Terry pero después cayó en la cuenta - Ash Britter. ¿Por qué tenías qué ir de chismosa?
-Entonces lo reconoces.
-Deja de apuntarme Archibald. Y no lo niego si la lleve ahí pero no le hice nada.
-Claro ella jamás lo permitiría.
-Y a mi no me interesa. Créeme.
-Basta los dos. Terry no debiste llevarla ahí.- intervino Candy con voz imperativa.
-Sólo necesitaba hablar con ella a solas. Y se me hizo fácil llevarla ahí para qué nadie nos viera juntos.
-No me digas. ¿Pues qué crees?
-Dime Archibald - respondió Terry con sarcasmo.
Mientras el elegante y el caballero inglés se miraban frente a frente de forma desafiante. Annie seguía en los brazos de Candy quien estaba molesta por la situación. Y Erik … bueno él se recargó en un árbol y tal espectador disfrutaba de tan sui generis anécdota. Terry el más rebelde del San Pablo y Annie la más tímida del San Pablo juntos en el rincón del beso. Eso sí qué era un verdadero chisme de pasillo.
-Los vio Neal idiota.
-¡¿Qué?! -gritaron al unísono los dueños de la fraternidad. Erik y Terry.
-Sí, Neal me vio cuándo salí corriendo
-Britter te dije qué tuvieras cuidado.
-No la regañes.
-¿Y qué quieres, qué la felicite? Vamos a estar en boca de todo el San Pablo.
-Candy- volvió a decir Annie soltando en llanto otra vez.
-¿Por qué lloras otra vez?- dijo con hastío el caballero inglés.
-Terry no eres tonto, sabes perfectamente lo qué va a pasar ahora. Tu mismo lo has dicho estarán en boca de todos. -dijo Candy a lo qué Archie agregó
-O mejor dicho ya lo están ¿O no? Terry Britter.
-Uhhh eso fue un golpe bajo - murmuró Erik preparando su cigarrillo. La discusión se ponía muy interesante.
-Ese idiota de Neal. Y tú Annie sólo tenías qué hacer una cosa, una simple cosa. Salir sin qué te vieran.
-Es qué me puse nerviosa. Lo siento- se disculpó tímidamente la tímida.
-Esto sólo se arregla de una sola forma. Y si presumes de ser caballero sabrás cuál. - retó Archie
-Claro qué soy. Soy un caballero inglés.
-Bien. Pues te casaras con Annie
-¿Qué qué? - preguntaba sorprendido el hermano de Candy. Tan sorprendido qué casi se traga el cigarrillo.
En cambio Terry soltó la carcajada y Annie… sí adivinaron volvió a soltar en llanto.
-Ay Archibald Edward Cornwell. Definitivamente el humo de la maqueta se te fue al cerebro porque no está dejando qué el oxígeno llegue.
-No te burles. La honra de Annie está en juego. Si sus padres se enteran la podrían desconocer.
-No por favor eso no. Sí mis padres se enteran se desilusionarán y … y… ay no Terry es verdad me obligarán a casarme cómo a la amiga de mi madre.
-Ay esa historia. - respondió con indiferencia el rebelde.
-Sí, recuerda qué te conté esa historia cuando nos encerramos en el cuarto de servicio del Mauretania.
-¡¿Cómo qué te encerraste con Annie?! -reclamaba Archie - ¿Quién te has creído ?
-Ay no Annie , no le eches más leña al fuego -suplicaba Candy con desesperación.
-¿En serio hiciste eso Terry? -preguntaba sorprendido Erik.
-Ay no es cierto. -Dijo Terry rodando los ojos y con hartazgo. - Ya basta. Si nos quedamos encerrados fue porque la señorita Britter corre cómo Geisha y no quería qué la vieran en pijama.
-¿Qué hacías en pijama con Terry Annie?
-Archie yo… este…
-Basta. No hicieron nada malo Archie. Annie me contó qué fue a llevar a Puppet al cuarto de Albert y Terry amablemente la acompaño de regreso a mi cuarto.
-Lo ves elegante. ¿O acaso tienes más dudas?
-Yo nunca dudaría de Annie pero de ti no sé.
-Yo sí tengo una duda.
-Erik, no por favor ya quiero acabar con esto.-suplicaba Terry
-¿De qué amiga hablas Annie? - preguntaba con curiosidad el hermano de la pecosa.
-Sí ¿de qué amiga? -apoyo Candy
-Mi mamá me contó qué su amiga fue encontrada durmiendo con un hombre en el granero. Y por eso los hicieron casarse.
-Sí claro durmiendo. -mencionó el rebelde con sarcasmo.
-Pues sí ¿Qué otra cosa podrían haber hecho? - insistió la tímida con tanta inocencia.
Erik y el rebelde soltaron a reír. Archie por su parte se aguanto la risa y miraba el cielo fingiendo qué la virgen le hablaba.
-Basta de burlarse. Annie tiene razón. ¿Qué otra cosa podrían hacer además de dormir juntos?
-¿Es en serio Candy?- le respondió Terry con una sonrisa burlona y un guiño.
La pecosa se puso roja de pena. Pues recordó sus noches con su novio esposo, qué si bien sólo dormían, también era cierto qué antes de las buenas noches Terry solía llenarla de besos.
-Cómo sea, te casarás con Annie - insistió el elegante.
-Claro qué no.
-Claro qué si aristócrata arrogante.
-Mejor se sincero y di qué no sabes cómo deshacerte de Annie y quieres qué yo cargué con tu responsabilidad.
-Por supuesto qué no.
-Ya sé, quieres qué yo me casé con Annie para tu casarte con Candy. ¿Acaso crees qué olvide tu confesión en Dublín?
-Terry espera. -intervino Erik. - Soy tu mejor amigo y por ello te recuerdo qué tenemos palabra. Lo qué se platicó en Dublín se queda en Dublín.
-Archie ¿acaso tú? me dijiste qué ya no la amabas. - Annie se soltó del abrazo de Candy y… sí adivinaron comenzó a llorar y echó a correr
-¡Annie, no espera! - gritaba el pobre elegante corriendo tras ella.
-¿Por qué se echa a correr? -murmuró sorprendido Erik.
-¡Terry Grandchester mira lo qué has hecho!
-Disculpa. Yo no hice nada, no es mi culpa qué Archie no supere su amor por ti.
-Qué tonterías dices. Archie no está enamorado de mí.
-Eso es cierto.
-Erik. ¿De qué lado estas?
-Es la verdad no debiste comentar eso y en segundo Archie se ve qué ama Annie.- contestó el rubio hermano de Candy.
-Ahora resulta qué los hermanos Mcklahan piensan igual.
-Vamos Terry tú los viste igual qué yo el otro día aquí mismo. No la dejaba respirar. Y lo digo con todo respeto.
-Sí Erik, pero eso no significa qué no sienta nada por Candy.
-Archie ama Annie. Y aunque fuera cómo tú dices él jamás se interpondría entre nosotros. - dijo con tono firme la pecosa.
-Lo qué sé es qué tú sabes perfectamente qué no podría casarme con Annie. Así qué dime qué se supone qué planeaba Archie.
-Darte un escarmiento por meter a Annie en problemas. Y ahora lo has metido a él en otro.
-Eso no es nada con lo qué le haré a Neal.
-Eso déjalo ya. Primero debemos hacer qué Annie y Archie estén bien.
-Annie y Archie. Qué curioso los dos empiezan con A. Los llamaré los doble A.
-¡Terry!
-Esta bien, vamos. Aunque no se qué se supone qué podemos hacer tú y yo por ese par de A. ¿Vienes Erik?
-No gracias, demasiado tengo con Antonella.
-Es cierto. A mí aún no me quiere dirigir la palabra. Creí qué éramos amigas.
-Prefiero ir a entrenar. Tal vez hoy en el entrenamiento pueda por fin hablar con ella. Los veo luego.
-Suerte. - le desearon los rebeldes para después ir a buscar a la tímida y al elegante.
Corrieron colina abajo camino a los establos, la misma dirección qué habían tomado Annie y Archie.
Después de buscarlos un buen rato, lograron encontrarlos a unos metros detrás de los establos besándose.
Al verlos Terry soltó la carcajada, pero Candy de inmediato le tapó la boca. Y hablándole en voz baja lo regaño.
-No seas grosero. Annie es muy penosa.
-No me digas. Pues yo no le veo tímida por ningún lado.
-Terry. ¿Qué insinuas?
-Insinuó qué ese elegante está besando a mi prometida y ella muy campante ni se inmuta.
-Deja de decir tonterías. Annie no es tu prometida.
-Claro qué sí. Tu primito lo aseguró y tú le hiciste segunda.
-Pero ya te dije qué sólo te estaba dando un escarmiento.
-Pues ahora atenganse a las consecuencias.- sin más el chico corrió hacia ellos
-Terry ven aquí,. ¡Regresa!
-Espero no interrumpir.
-¡Oh Dios Terry nos viste!- gritó la tímida alejándose de inmediato de su novio.
-Tranquila Annie no estábamos haciendo nada malo.- dijo Archie
-Eso díselo a la hermana Gray.
-¡¿Qué quieres Terry?!
-Quiero qué sueltes a mi prometida. -ordenó el rebelde con sarcasmo.
-Deja de decir tonterías.
-Oh no Archie, fue tu idea ahora te aguantas. No sabes cómo lo voy a disfrutar.
-¿Qué estás insinuando Terry?
-Sí dinos. ¿Qué diablos se te ocurrió?. - dijo la pecosa la acercarse a ellos.
-Candy qué vocabulario.
-Terry contesta ya- insistía Candy muy enojada pues no le agradaba para nada qué su marido tuviera otra prometida.
-Yo no entiendo nada.- dijo tímidamente la Tímida.
-Qué para el mundo Candy sigue siendo mi prometida, pero para el idiota de Neal, la loca de su hermana y sus pocos seguidores Annie será mi esposa.
-¿Queeeee?- respondieron todos al unísono.
-Lo qué escucharon.
-Ahora si te zafó un tornillo.- dijo Candy
-¿Uno? Yo diría todos los engranajes.
-Ya lo dijeron los gemelos, después del torneo anunciarán la fraternidad de señoritas y con ello seguramente también la convocatoria para elegir a la líder.
-¿Y?
-Insisto eso qué tiene qué ver.
-Mucho. Sí, el idiota de Neal y compañía creen qué Annie es mi novia ya no pondrán atención en Candy. Y por ende habrá mas posibilidades de qué Candy gane
-Pero atacarán a Annie.
-Tranquilo Archibald. Después de la cara cortada jamás se atreverán a tocarle un pelo a mi prometida. Necesitamos distraer al enemigo.
-Hum no suena tan mal. Pensaran qué nuestros recursos son para Annie pero en realidad estaremos apoyando a Candy.
-Así qué ustedes dos a partir de hoy fingiran estar enojadas.
-Pero no me gusta mentir.
-Vamos Annie, es por una buena causa. -pidio Archie.
-Candy, ¿recuerdas qué escondiste tu anillo de compromiso de Elisa?
-Sí, pero a ti te gusta qué lo lleve puesto.
-Pues por ahora te permitiré llevarlo colgado junto a la cruz de la señorita Pony.
-Esta bien. No me molesta.
-Genial. Ahora sí Archie, vamos a ser dueños de todo el San Pablo.- dijo triunfante el caballero inglés la qué Archie asentía con orgullo.
-Míralos. Hace un rato se maldecían y ahora hasta se sonríen. Hombres quien los entiende -murmuró Candy a su amiga Annie.
-Vaya por lo visto los rebeldes del San Pablo ya no serán dos sino cuatro.
-Albert qué gusto verte.-corrió la pecosa para abrazarlo la ver a su tio-hermano-padre acercarse.
-Candy apenas nos vimos ayer.
-Y luego no quiere qué piense qué se fugara contigo.
-¡Terry!
-Hola señor Albert
-Dime Albert Annie o me sentiré más viejo qué el tío abuelo.
-Cómo tú digas Albert.
-Albert ¿estarás aquí entonces hasta la competencia?
-Así es Archie. Y de hecho qué bueno qué te veo Terry porque justo estoy arreglando el establo para qué mi nuevo caballo este cómodo. ¿Quieres conocerlo? O mejor dicho quieren conocerlo?
-Sí - contestaron todos.
Los chicos y el señor Ardley caminaron hacia el establo. La llegar Albert abrió la puerta del establo haciendo qué todos quedarán impresionados por tanta belleza. Pero el más sorprendido fue Terry qué no sabía si reír o llorar.
-Esto no puede ser cierto.
-¿Qué pasa Terry?- preguntaba Candy La ver la cara de su novio-esposo pero este no contestó estaba mudo por la sorpresa.
-Es hermoso- decía Annie y Archie le hacía segundo.
-Su cuello es tan estilizado y sus patas tan delgadas.
Albert sonrió al ver la cara de su yerno - ¿Tú qué dices Terry?
-¡Es Royal Kong! -grito Terry para después correr a abrazarlo - Royal nos sabes cuánto te he extrañado. Desde qué la tonta de Michelle hizo qué te vendieran
-Terry
-Lo siento Albert, pero es la verdad.
-Terry sabes qué no es así. La menos no qué yo sepa.
-¿Podrían decirnos de qué hablan?
-Royal es el hermano de Teodora y era del demonio de… perdón era de Michelle. Un día ella se negó a casarse con un viejito de la edad del tío abuelo y sus padres en castigó lo vendieron.
-Qué ruines.
-Pero yo le pedí qué me diera tiempo para pedirle a mi padrino qué el lo comprará o mi padre pero la muy… la señorita se le ocurrió fugarse de su casa y pues lo vendieron a un corredor de caballos.
-Qué tristeza.
-Pero ella igual qué tú Candy me contó la historia y me puse a mover algunos contactos qué tengo aquí en Londres y pues… aquí lo tienen.
-Pero ¿Cómo lo hiciste Albert? Mi padrino nunca pudo convencer al nuevo dueño de qué se lo vendiera.
-Yo tampoco. Pero George es un excelente negociador.
-¿Qué hizo?
-Archie los detalles creo qué eres muy joven para saberlo, pero te puedo decir que en los negocios el tiburón más grande se come la más chico y bueno George encontró el punto débil de esta persona y pues he aquí Royal King.
-Gracias Albert, Teodora se pondrá feliz de verlo. ¿Te parece si la arregló para ir a montar juntos?
-Claro adelante, yo mientras arreglaré a Royal.
-Gracias voy a cambiarme y regreso enseguida.
-Fue hermoso lo qué has hecho Albert.
-No creas qué me he olvidado de César y Cleopatra. George ya está trabajando para localizarlos.
-Gracias Albert.
-Annie ¿tu no entrenaras?
-Sí Albert, pero aún no es hora.
-A nosotros nos anuncio el padre Samuel qué los competidores debían enfocarse en entrenar.
-Tal vez por eso la hermana Margareth salió a hablar con la hermana Mónica.- sugirió Candy
-Seguro le estaban dando el mensaje. En ese caso yo también iré a cambiarme para entrenar.
-¿Quieres qué te acompañe Annie?
-No Candy recuerda lo qué dijo Terry, debemos aparentar estar enojadas.
-Cierto.
-Yo te llevo Annie.
-Gracias Archie.
De inmediato los doble A se encaminaron a dormitorio de Annie.
-¿Cómo es eso de qué deben fingir que están peleadas?
Candy dio un profundo suspiro para después responder -Terry y sus ansias de poder. Después de todo es un Grandchester
-Pero lo amas.
-No cuando es mocoso engreído.
-Sí claro.
-Voy a sentarme en las gradas para esperarlos a verlos cabalgar.
-Muy bien. Allá te veo.
Un rato más tarde los chicos ya entrenaban con sus respectivos caballos.
Terry y Albert cabalgan a la par. Teodora y Royal King se veían agradecidos de estar juntos otra vez.
Mientras Annie practicaba el salto libre.
-Vamos Candy te aburrirás ahí sola. Ven a cabalgar. Súbete conmigo, Teodora es muy tranquila.
-Ella prefiere el lazo.-se burló Albert.
Aunque no estoy seguro si todavía lo sabe usar.
-Claro qué puedo. Miren.
La chica salto y tomo uno los lazos qué había en las barricadas para después correr hacia Albert. - Me prestas a Royal.
-Claro sube.- El tío abuelo amablemente se bajó del caballo pero Candy se echó para atrás.- Candy aun le tienes miedo.
La chica llena de vergüenza contestó
-No es eso. Es qué me acordé que traigo falda.
-En ese caso deja te ayudó a subir.
Terry al ver la sonrojes de Candy sonrió y se dijo a su mismo. Después de todo es una chica. Mi chica.
Ya arriba y Albert cuidándola desde abajo comenzó a hacerle sus demostraciones del manejó del lazo.
-Ni se te ocurra querer a arrarme con eso pecosa.
-Ya verás qué sí.
Mientras Candy intentaba atrapar a Terry. Del otro lado Erik ya estaba en el área de cross country con Antonella. Ambos se habían sentado lejos de los demás para platicar.
-Antonella no me gusta qué estés así conmigo. Ya te he dicho mil veces qué no me interesa Candy.
-Y yo ya te he dicho qué ya no me interesa tu amistad ni nada de ti
-¿Hablas en serio? ¿Todos este tiempo qué pasamos juntos lo echarás a la basura por una tontería? Antonella, teníamos años de no vernos y ahora qué nos reencontramos no sabes qué feliz me siento.
-¿Y qué más da?
-Antonella no seas necia.
-Fuiste muy claro. Dijiste qué no quieres tener un compromiso conmigo.
-Sí lo dije. Pero si quiero qué seamos amigos. No pienses qué soy egoísta pero te quiero mucho.
-¿Cuanto?
-Tanto cómo… a mi mejor amiga.
Aunque Antonella intentaba no llorar sus ojos ya se habían llenado de lágrimas. Pues cómo podría ser sólo amiga del chico qué tanto amaba. Un amor qué nació desde qué eran niños.
-Antonella no llores por favor. Me haces sentir cómo la peor persona.
-¿Y no lo eres?
-¿Prefieres qué te mienta? Que te diga sí, seamos novios y en cuanto terminemos el San Pablo separarnos porque yo me iré a Broadway.
-¿Qué dices?
-Antonella, tú sabes cuánto me gusta el teatro igual qué a Terry. Y ambos siempre hemos planeado mudarnos allá en cuanto terminemos el internado.
-En ese caso con mayor razón no le veo sentido qué sigamos siendo amigos.
-Antonella, contigo puedo compartir mis sueños y todo lo qué pasa por mi cabeza.
-Sí Erik tu lo has dicho. Me compartes tus sueños. Pero ya me dejaste claro qué yo no soy parte de ellos.
La chica se puso de pie a lo qué Erik de inmediato hizo lo mismo para tomarla de la mano.
-Antonella, no quise decir eso tú… por favor eres mi mejor amiga.
La decepcionada chica se soltó del agarre de Erik, se secó sus lágrimas para después subir a su caballo.
Resignado Erik quiso hacer lo mismo pero su caballo de pronto empezó a ponerse inquieto. Tanto qué no permitía qué lo montará.
-Fenix tranquilo, cálmate.
-¿Qué le sucede? Ten cuidado te puede patear.- dijo asustada Antonella.
-No lo sé nunca se pone así a menos qué algo lo moleste. -decía Erik tratando de contener a su caballo con las riendas.
Fénix relinchaba y trataba de jalar a Erik hacia las caballerizas. En ocasiones se paraba en dos patas haciendo qué el chico retrocediera para evitar qué lo pisará o pateara.
Los chicos y chicas se dieron cuenta del alboroto. De inmediato el tío abuelo corrio a ayudar.
-Erik cuidado.
-Albert no puedo controlarlo. El no es así. Algo lo asusta pero no sé qué.
-Tranquilo Fénix no te asustes.
Pero el caballo no cedía. Candy por su parte se mantenía aferrada a Royal King con sus ojos cerrados. Ver a Fénix parerse en dos patas la ponía nerviosa.
Terry quiso acercarse a ella, pero se dio cuenta qué alguien se escondía entre los arbustos cerca de las caballerizas.
-Albert creo qué ya se quien lo está asustando - sin decir mas el chico cabalgó hacia allá.
-Terry ten cuidado.
Mientras tanto, escondido detrás de los arbustos alguien lanzaba un dardo para lastimar a la yegua de Antonella.
Dicha yegua al sentir el dolor se paró en dos patas para después salir corriendo despavorida. Pero Antonella no alcanzó a agarrarse y quedó colgando de un pie.
-¡Antonella! -gritaron todos.
Fénix volvió a patear pero está vez alcanzó a darle en el hombro a Erik haciendolo caer.
-No huyas desgraciado -grito furioso el rebelde tratando de alcanzar la sospechoso qué corrio entre los árboles haciendo qué Teodora tuviera qué rodear para poder seguirlo.
Mientras tanto Candy se armó de valor y junto con Royal King fueron a alcanzar a Antonella, quien con todas sus fuerzas trataba sostenerse para no caer.
Por su parte Erik cómo pudo monto a Fénix y fue tras la chica.
-Erik espera tu hombro.
-Ve con Terry y atrapa la desgraciado qué hizo esto. Vamos Fénix no me falles, debes alcanzarlas.
-Señor Albert van hacia el despeñadero de la colina.- dijo asustado el señor García. El resto de los chicos y chicas también estaban asustados.
-Señor García ¿quien es el caballo más rápido?
-Despues de Teodora y Royal King… Michigan el caballo de la señorita Annie.
Albert corrió hacia Annie quien de inmediato bajo del caballo.
El tío abuelo cómo buen jinete se montó rápidamente y de inmediato salió para alcanzar a los chicos. -Michael tu trata de alcanzar a Terry y ayúdalo.
-Sí señor Albert.
-Chicos lleven a sus caballos a descansar y regresen a sus habitaciones. Por hoy debemos terminarel entrenamiento. - dijo el señor García.
-Debemos ir a ayudarlos.
-No, es peligroso. Por favor vuelvan.
Ya casi llegando la despeñadero Candy alcanzaba a Antonella. Pues Royal King fue el más veloz en el hipódromo.
-¡Resiste Antonella!
-Candy ya no puedo mas. Ayúdame.
La pobre chica colgaba de un pie y con sus manos trataba de sostenerse pero el trote de su yegue hacia qué sus manos se resbalaran.
Candy sin pensarlo más con una mano se sujeto a las riendas y alzó el lazo e hizo uso de su talento.
En el primer intento fallo, pero en el segundo logró atrapar a la yegua y con todas sus fuerzas la jalaba para detenerla. Hasta la fin lograrlo.
-Candy.- apenas pudo decir la chica quien estába agotada y tenía raspones en su espalda.
-Esperame Antonella debo amarrarla a un árbol antes de qué intenté volver a escapar.
Candy se dio prisa, y pronto llegó Erik quien ayudo a Antonella a reincorporarse.
-Antonella ¿Cómo te sientes?
-Me duele mucho mi pie y mi espalda. ¿Tu qué tienes? Te ves adolorido.
-Estoy bien. Sólo es el hombro Fénix me pateo.
En ese momento Albert llegaba muy angustiado. Quedó sorprendido de ver a la pobre chica tratando de soportar el dolor. - Antonella… Rápido hay qué llevarte a la enfermería.
Albert la tomo en sus brazos y regreso pa a subirla a su caballo y correr de regreso a la enfermería - Esperenme aquí enviaré la señor García por ustedes.
-Pero….
-Nada, he dicho qué esperen.
Los hermanos resignados se sentaron a esperar.
-Candy. Estoy orgulloso de ti.- dijo el chico con una sonrisa pero se le borró de inmediato por el dolor.
-Ella estaba en peligro. Sólo quería ayudar. Y pues yo tenía a Royal y tenía mi soga. Pero mejor vete yo puedo esperar
-No, es peligroso dejarte sola. El tipo puede volver. No sabemos si Terry pudo atraparlo.
- ¿Crees poder aguantar?
-Sí, el dolor es fuerte pero puedo soportarlo.
Lejos de ahí en el bosque qué rodeaba el colegio, Terry y Michael no lograron atrapar al sospechoso, pues se escabulló entre los árboles evitando qué los caballos pudieran alcanzarlos.
-Maldito sea. Huyó cómo una maldita cucaracha.
-Terry parecía que conocía perfectamente el camino y por donde nuestros caballos no podrían seguirlo.
-Primero intento envenenarlos y ahora esto y sin qué nadie lo notara..
-Definitivamente conoce el San Pablo.
-Y trabaja aquí, por eso pasa desapercibido.
-No lo creo Terry, estuve muy cerca de él y no recuerdo haberlo visto antes.
-¿Quien intenta sabotear la competencia tanto qué nos pone en peligro?
-O peor, no les interesa la competencia sino alguien en particular.
-¿Qué quieres decir Michael?
-Sabes qué mi padre también está en el parlamento. Y me ha dicho qué han recibido muchas amenazas y atentados contra ellos y sus familias.
-Eso no es nuevo.
-Pero es real. Y no está de más qué hables con tu padre quien tiene el mayor rango. Porque tal vez a quién quieren es a ti.
Continuará…
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Muchas gracias a todos los ya las Canderrys por esperar, y nuevamente una disculpa por la demora pero cómo les comentaba anteriormente he tenido mucha chamba gracias a Dios. Pero también cómo les prometí, terminaré esta historia y ya casi llegamos a la recta final.
Gracias por leerme Paty de Sazo, Australia77, EveStru1213, Mia8111 y todos los anónimos qué se toman el tiempo de hacerme saber sus comentarios y buenas vibras.
Excelente fin mis queridas Canderrys
