Capítulo 23 Tarzán pecoso.
Los hermanos Mcklahan seguían a la espera del señor García. Y Candy aprovecho para hablar con su hermano.
-¿La amas verdad?
-¿Cómo?
-Vi tu mirada cuando la viste en el suelo lastimada. Sólo se mira así a una persona qué se ama y está sufriendo.
-Yo…
-No seas orgulloso.
-No es eso Candy es sólo qué… no la quiero lastimar. Para qué le prometo qué estare con ella para siempre si ni yo se lo qué haré mañana. Además quiero ser escritor y siendo realistas no se vuelve uno rico escribiendo libros y ella se merece lo mejor.
-Eso no es excusa. Pero me das la razón.
-¿Qué quieres decir?
-Acabas de admitir qué la amas.
-Yo no dije eso.
-Pero tus actos y tus deseos si. Corres a salvarla sin importar tu dolor, ahora dices qué no quieres lastimarla y te preocupa qué tenga un buen futuro.
-Ok si me gusta y la estimo.
-Y la amas.
-Candy yo mejor qué nadie se qué la vida es muy cruel y en cualquier momento puedes perder a la persona qué amas. De verdad no es buena idea crear falsas esperanzas.
-Lo sé Erik. Perder a una madre debe ser difícil y más a tu edad. Entiendo qué por eso no te guste ilusionarte. Pero sin afán de lastimarte… no deberías cometer el mismo error qué papá.
-¿Lo dices por tu madre?
-La dejo ir y cuando la volvió a encontrar la perdió por sus malas decisiones.
-Y a todos nos llevó entre las patas de los caballos.- exclamó molesto.
-Erik no te pongas así.
-Ya se qué tú no tienes la culpa pero papá si y no se lo perdonaré nunca. Sólo por ti y mi madre llevaré la fiesta en paz pero nada más.
-Erik.
-Y si Candy se lo qué es perder de la noche a la mañana a la persona qué más amas. Así qué aunque ame a Antonella no voy a arriesgarme a tenerla para después separarme de ella.
Candy bajo la mirada con sus ojos entristecidos.
-Un par de días antes de qué Anthony muriera, pasamos un hermoso día en el pueblo. Comimos delicioso, subí por primera vez a un carrusel y subimos al campanario de la iglesia. Mientras las campanas sonaban aprovechamos para gritar cómo nunca antes. La tía abuela nos reprendió, pero no nos importo el castigo porque cada minuto fue maravilloso. Sí alguien me hubiera dicho qué sería el último paseo con Anthony…
-Candy no llores, por favor no llores.- suplicaba el chico mientras la abrazaba.
-Lloro de felicidad.
-¿Cómo?
-Sí Erik. Porque puedo decir qué cada momento qué pase con Anthony él me regaló todas sus sonrisas y las mías fueron para él. No me arrepiento de nada. Me dolió mucho perderlo, pero Terry me ayudó a dejarlo ir y fue más fácil porque me di cuenta qué efectivamente vivimos juntos los días más lindos en Lakewood y no dejamos nada pendiente.
-Candy, perdóname. Primero hago qué Albert recuerde sus tristezas y ahora a ti. - Erik saco su pañuelo y se lo dio a Candy para limpiar sus lágrimas.
-Dile qué la amas no te arrepentirás.
-¿Te gusta para cuñada?
-Sí es muy linda tiene un buen corazón.
-Pues a mi Terry no me agrada cómo cuñado.
-Oye.
-Bromeo. Te sacaste la lotería con él. Y mira qué le conozco todos sus secretos.
-Me imagino. ¿Alguna ve Ter…- la rubia intentó preguntar algo per Erik de inmediato la cayó.
-No, ni creas qué te responderé. Pregúntale a él.
-Esta bien.
En ese momento?L señor García llegó lo más rápido qué podía.
-Chicos perdón pero tenía qué cerciorarme de qué los caballos no se quedaran solos. Y caminar no es lo mío.
-No se preocupe señor García. Nos pusimos a platicar para matar el tiempo.
-Me alegro. Venga joven Erik le ayudó a subir.
Erik subió a su caballo con ayuda del señor García. Después éste ayudó a la chica.
-Ahora tu Candy. Sujetate bien.
-Gracias. Señor García
Una vez qué los chicos subieron el caballerango subió la caballo de Antonella.
-Bien, andando.
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Oficina de la rectora.
-Esto es inaudito. ¡Nunca antes había sucedido semejante acto! Dios y en menos de dos días. Virgen Santísima los padres querrán sacar a sus hijos y perderemos ingresos
-Hermana Gray con todo respeto creo qué lo más importante ahora es la seguridad de los chicos. No el dinero.- decía indignado el tío abuelo.
-Por supuesto, nunca dije otra cosa.
-¿Qué hay de la policía? Desde ayer quedó de venir y no se ha presentado.
-He vuelto a llamarles ya no deben tardar.
-Claro, cómo sólo se trataba de un caballo no le dieron importancia y ahora tenemos una jovencita en la enfermería con un tobillo lastimado y raspónes en la espalda. Aunque pudo ser peor.
-Le aseguro señor Ardley qué en cuanto lleguen les haré el reclamo.
Pero no será nada con el reclamo del duque de Grandchester.
-Sí lo necesita puedo estar presente.
-Le agradezco señor Ardley pero ya bastante ha hecho con cuidar a los chicos. Además me avisó qué no vendrá sino su jefe de seguridad el señor Marcus.
-No es ninguna molestia. Si se trata de la seguridad de los alumnos y los caballos me encuentro en la mejor disposición.
-Gracias señor Ardley.
-Estare en las caballerizas, por favor llámeme en cuanto llegue la policía.
-Por supuesto.
El tío abuelo se puso de pie y se encaminó a la puerta. En ese momento la hermana Monica entró la despacho.
-Hermana Mónica pase.
-Gracias señor Ardley. Permiso.
El tío salio y cerró la puerta tras de sí. Afuera ya lo esperaba Terry.
-¿Qué te dijo la hermana?
-La policía ya viene en camino así qué hazme un favor y ve a buscar a Toby necesito estar seguro de qué la persona qué el vio y la qué ustedes vieron es la misma.
-Por supuesto. Y … ¿Vendrá el Duque?
-Para buena suerte de la hermana Gray no, enviara a Marcus.
-Pobre se lo qué se siente.
-Ve por Toby por favor estaré en las caballerizas.
-Está bien iré a buscarlo. - Terry estaba por irse cuándo la darse la vuelta encontró a su bella rubia con pecas -¿Candy qué haces aquí?
-Vengo a pedirle a la hermana Gray qué me permita ir a ver a Antonella y quedarme con ella. No creo qué sea lindo estar sola en un hospital.
-Eso es muy lindo de tu parte Candy.
-Gracias Albert. Desde qué estaba en el hogar de Pony veía cómo la hermana María y la señorita Pony cuidaban de nosotros cuando enfermabamos. Nunca nos dejaban solos, siempre se turnaban para cuidarnos. Así qué por eso quiero cuidar de Antonella.
-Pues mientras no la regañes cómo a nosotros en la enfermería del Mauretania supongo qué ella estará bien.-se burló Terry.
-¡Oye!
En ese momento salió la hermana Monica dirigiéndose a la chica.
-Candy, la hermana Gray me dice qué no te puede atender.
-Pero yo quería…
-Le comenté tu petición y está de acuerdo. A las cinco me acompañarás en mi ronda y regresarás la colegio para la cena. Claro si el señor Albert lo autoriza.
-¿Albert?
-Claro qué si Candy
-Gracias Albert.
-Pero cómo dijo Terry, no seas tan regañona.
-¡Albert!
-Candy baja la voz. Te veo a las 4:30 en el portón.
-Sí hermana Monica.
-Terry, ya le di tu pedido Stear. Con permiso.
-Gracias hermana. Qué le vaya bien.
-¿Qué pedíste a la hermana? Ay mejor no pregunto.
-Candy acostumbrate a los negocios de tu marido.
-¿En serio? Creí qué era Annie tu esposa.-contesto molesta la rubia a lo qué Albert se burló y mejor decidió irse.
-Permiso, los dejo con su discusión marital.
-Sabes qué sólo es una cortina de humo. Pero ahora qué lo dices no estaria mal qué tomara tu lugar, ella no es rezongona.
-Muy gracioso. Por cierto ¿Dijiste qué Archie siente algo por mi? -desafio la chica para después encaminarse a su cuarto.
-Bueno ya basta de bromas. ¿A dónde vas?
Candy siguió de largo sin dignarse a mirarlo.
-Candy no me ignores. Odio qué hagas eso.
-Trato de ser cómo Annie y ella no se lleva con mocosos engreídos como tú.
-Ah ya entendí, ¿Crees qué me darás celos con Archie? ya deja de hacer eso.
-Permiso. -sin más aceleró el paso y se fue.
-Candy ven aquí…
-¿Terry qué haces? Sabes qué está prohibido hablar con tus compañeras.
-Pero es Candy es mi…
-Silencio. Reglas son reglas. Qué sea tu prometida no te permite socializar con ella en los pasillos. Vete a tu cuarto.
-Esta bien. - enojado se fue a su cuarto murmurando -Pecosa, sino tuvieras pecas …
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Laboratorio clandestino de Stear.
-¿Ya está listo Stear? Se me va acabar la corriente. Y Neal se va a escapar.
-Ya casi Toby sólo un tornillo más y …. ¡listo! Vamos a hacerlo.
Stear había atado a una silla la idiota de Neal. Y conecto varios de corriente en diferentes partes de su cuerpo. El otro extremo está sujetado por Toby. Sólo era necesario apretar un botón rojo de la caja para qué la corriente de Toby pasara a Neal.
-¿Estas loco Stear ? ¿qué se supone qué harás?
-Ya lo verás Neal o menor dicho lo sentirás. Toby debemos ser cuidadosos si esto cae en manos malévolas será peligroso.
-Quítame eso de encima.-ordenaba Neal.
-Eso lo hubieras pensado antes de levantarle falsos a Annie. Ella es una chica intachable.
-Si claro eso preguntaselo a Terry.
¡Ahhh!
-Lo siento Stear no pude evitarlo. Le está levantando falsos a mi jefe.
-¿Qué rayos te pasa gordo? Ahhhh
-Repitelo y te daré otro.
-Yo no estoy mintiendo, digo la verdad. Annie sí estuvo con Terry en el rincón del beso y tu estas gordo.
-Ok reconozco qué es cierto estoy rellenito, pero no debes levantarle falsos a mi jefe y tampoco a una señorita cómo Annie.
Una vez más Toby apretaba el botón rojo.
-Ahhh. Stear haz algo somos familia.
-Sólo legalmente hablando. Los Leagan y los Cornwell no compartimos lazos sanguíneos.
-Ahhh ayudame o le diré a la tía abuela.
-¿Qué le dirás? ¿Qué mi asistente te tortura con una máquina qué inventó Stear.- dijo Terry entrando la laboratorio clandestino.
Dicho laboratorio estaba en uno de los cuartos de la fraternidad.
-Hola Terry. Ya lo estamos haciendo pagar por su calumnia.- decía entusiasmado el pequeño Toby.
-No es ninguna calumnia y tú lo sabes Terry. - se defendía el pobre Neal
-¿Qué se supone qué hace esto?
-Mira Terry. Adapte mi máquina lectora de ritmo cardíaco a una máquina de toques eléctricos. Aprovechando la energía qué le sobra a Toby pues mira.- explicaba Stear para después aplicar la teoría.
-Ahhh te juuuuroooo qué meeee laaaas paaaagaraaassss Steaaarrr
-Es genial. Podríamos usarla para los rituales de iniciación.-dijo Terry entre risas.
-Ay no por favor.
-Tranquilo Toby. Tu eres mi asistente, en automático ya eres miembro de la fraternidad.
-Qué alivio.
-No lo sé Terry. A Toby se le está acabando su energía y ya me prohibieron usar la electricidad del San Pablo.
-Y por qué no generas tu propia planta de luz. Ay no qué acabo de hacer.
-Excelente idea Terry. Crearé mi propia planta de luz. Tesla y Edison no serán nada junto a mi.
-Ya lo creo.- dijeron Terry p, Toby y hasta Neal.
-¡Oigan!
-¿Quieres apretar el botón Terry?
-Me encantaría pero me temo qué esta vez Neal dijo la verdad
-¿Qué?
-Lo ven idiotas Annie no es ninguna santa. Ahhhh
-Ya te dije qué respetes a la señorita Annie.
-Te ordenó qué me quites esto Stear. Ahhh ¡basta gordo!
-Terry, ¿de qué estás hablando cómo qué Neal dijo la verdad? ¿Estuviste con Annie en el rincón del beso?
-Stear, estos días qué he pasado con Annie en las prácticas tuve la oportunidad de convivir más con ella. Y pues … Este fin de semana termine con Candy y ayer se lo dije a Annie. Ella aún se apena porque era su mejor amiga y no quiere qué nos vean juntos por eso le di la noticia en el rincón del beso. Pero no hicimos nada malo. Sólo le pedí qué fuera mi futura esposa y aceptó, lo haremos oficial en el verano.
-Sí claro. Ahhhh
-Qué te calles - está vez Stear apreto el botón para callar a su primo Neal y después desconcertado se dirigia a su otro primo el rebelde - Terry no estoy entendiendo si apenas ayer…
-Lo qué tienes qué entender es qué todas la chicas del hogar de Pony son unas arrastradas.- interrumpió Neal con tono de burla por lo qué Terry apretó el botón. - Ahhh maldito aristócrata.
-Bien Terry. -aplaudia Toby
-Stear, no entiendo cómo Neal es tu primo.
-De hecho, es porque la tía abuela se casó con su tío abuelo. Aunque no tuvieron hijos.
-¿En qué estaba pensando tu tía?
-Porque los Legan tenemos más abolengo. Los Ardley vienen de un campesino escoces qué se hizo rico en Chicago sólo eso.- decía Neal despectivamente
-Respeta. Será lo qué sea pero logró la fortuna qué tú familia no tiene.- defendía Stear.
-¿No son escoceses?
-No Terry, los Legan son cien por ciento americanos. Por eso en las fiestas importantes sólo los Ardley y los Cornwell usamos el kilt escoces
-¿Los Cornwell son de Escocia?
-En parte si, tenemos 70 años de generaciones.
-Cómo razón su escudo si está en el libro de casas de la burguesía británico americana qué nos enseñaron en clase. Pero los Ardley no.¿Por qué?
-Es qué no tienen mucho.. ya sabes es Albert, el papá de Albert y su abuelo el fundador, sólo tres generaciones, bueno cuatro con Candy.
-Oh ya veo.
-Pero definitivamente tu familia nos gana.
-Sólo estamos desde 1650.
-Genial. Es grato saber qué les rompimos la cara a los Grandchester en la guerra de independencia. Ahhhh ¡maldito aristócrata!
-Eso fue en honor a su majestad. Y sí, mi familia estuvo dividida, unos apoyaron a Franklin y otros al rey. Y créeme qué no me molestaría tomar el bando conservador para hacerte carbón.
-Neal, no se te olvide qué estás en Londres. -se burló Stear y Toby le hizo segunda
-Sí,no se te olvide.
-Ahhhh ¿Me quieren soltar ya?
-Tu no irás a ningún lado hasta qué te quede claro qué ahora Annie es mi prometida y no se te ocurra levantarle falsos o molestarla porque te corto el otro lado de la cara.
-Esta bien.- dijo enojado el pobre Neal
-Toby desatalo.
-Terry. Seguro qué no quieres apretar el botón otra vez.
-Esta bien.
-Ahhh ¡te odio maldito aristócrata!
-Largo de aquí.
Neal sin dudarlo salió corriendo del lugar. Terry le hizo una seña a Toby qué este entendió y de prisa fue a cersiorarse qué Neal realmente saliera del edificio.
-Terry. Debemos hablar. Cómo el mayor de los Cornwell te exijo una explicación.
-No hay nada qué entender ni tengo porque dar explicaciones.
-Ya veo. En ese caso me veo en la necesidad de retarte a un duelo por cancelar tu compromiso con Candy no debiste jugar con sus sentimientos.
-¿Que no tendría qué ser Albert?
-Pues sí pero no es muy responsable ya sabes se la vive viajando. Prácticamente es George la cabeza… Oh espera, le diré a George qué te rete a un duelo.
-No mejor déjalo así. Ya bastante lo aguante en el Mauretania.
-Entonces…
-Espera…
-Ya se fue.-decia Toby regresando la laboratorio - me cerciore qué saliera y cerré con seguro para qué no vuelva a entrar
-Genial, gracias. Stear no termine con Candy.
-Ahora menos entiendo.
-Ayer qué estaba en la biblioteca me encontré a Annie. Le pedí qué me ayudara a confeccionar unos chalecos para Clin y… se me hizo fácil ir al rincón del beso para qué no nos vieran juntos pero Neal nos vio salir de ahí.
-Terry qué ocurrencia.
-Lo sé. No debí. El punto es qué al final nos conviene qué Neal ahora crea qué Annie es mi prometida. Así Candy puede ganar la fraternidad de señoritas. Neal y su loca hermana pensaran qué apoyamos a Annie pero en realidad apoyamos a Candy.
-Una cortina de humo.
-Así es. En realidad Candy y yo seguimos juntos igual qué Annie y Archie.
-Cómo un caballito de Troya.
-Así es Toby. Y bueno aclarado el punto. Debo decirles otra cosa.
-¿Qué pasa?
-Desafortunadamente, hubo otro atentado contra uno de los competidores.
-¿Cómo?
-Lanzaron un dardo contra el caballo de Antonella y este salió corriendo provocando qué ella cayera y quedará colgando de un pie.
-¿Y cómo está ?
-La tuvieron qué llevar la Hospital San Pablo, sufrió algunos golpes y claro el susto. Erik también sufrió un golpe. Pero ambos estarán bien.
-Qué malditos, pobre Antonella. Y Erik claro.
-Por eso vengo por Toby. Albert quiere hablar contigo antes de qué la policía te interrogue.
-Sí vamos.
-Yo me quedo. Voy a revelar los rollos de mi cámara tal vez algo encuentre.
-Gracias Stear. Te vemos luego. Ojalá encuentres algo.
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Hospital Real San Pablo
-Me alegra qué Fénix me haya lastimado el hombro. Así podré estar contigo más tiempo y acompañarte toda la noche.
-¿Seguro qué no te fracturo?
-El especialista dice qué no y honestamente ya casi no me duele. Pero fingí con el qué si para quedarme en observación.
-Me alegro por ti.
-¿Y tú? ¿Necesitas algo?
-No, estoy bien. El calmante me ha ayudado un poco. Ya no me molesta tanto.
-Temi qué te pasará algo. No me hubiera perdonado nunca si algo te hubiera pasado.
-Gracias. Ya deberías irte no tardan en venir las monjas a hacer su ronda.
-Me escondo en el baño
-Pero si no te ven en tu cuarto.
-Dudo qué les importe. Mejor para ellas. Menos pacientes por cuidar.
La chica sonrió igual qué Erik. Para después despegar su mirada apenados. Un breve silencio se apoderó del cuarto. Hasta qué finalmente Antonella decidió hablar.
-Aun no puedo creer qué tú y Terry hagan tantas locuras.
-Sólo cuidamos qué el colegio sea más placentero para todos. Hasta qué llegó el idiota de Neal. Y ahora tenemos qué mantener el orden. Bueno el orden qué nos convenga a Terry y a mi.
-Qué bien por ustedes.
En ese momento tocaron la puerta
-Escondete Erik. debe ser la enfermera.
-Hola Antonella, soy Candy puedo pasar.
-¡Es Candy! Le abriré.
-Erik…espera.
El chico no escucho y corrio a abrir sin importar qué Candy pudiera estar acompañada.
La abrir la puerta la pecosa entró y fue recibida por una enorme sonrisa de su hermano quién también recibió la suya por parte de su hermana.
-Hola Candy.
-Erik me imaginé qué estarías aquí. Me alegra verte mejor.
-El doctor me dio un remedio para el dolor. Solo fue un golpe, ningún hueso roto.
Antonella por su parte sólo podía pensar.
-Erik se desvive por ella. Apenas escucho su voz y corrió a abrirle. Esa sonrisa, su forma de mirarla. Y ella también le sonríe cómo si se conocieran de años. Hasta se preocupa por él.
-Erik no me arruines mi cofia. Le diré a Terry.
-Sabes qué no me importa. Y a él tampoco.
-Nunca lo había visto ser así con ninguna otra chica. Aquella vez qué ella cayó la levantó con tal delicadeza. El la ama aunque finja qué no. Supongo qué es por su amistad con Terry qué lo niega. No sé atrevería a interponerse entre ellos.
-Antonella vine a verte y me quedaré contigo el resto de la tarde por cualquier cosa qué necesites. Voy a ser la ayudante de la hermana Monica.
-Gracias.
-Erik será mejor qué te vayas. No tarda en llegar la hermana Monica.
-Bien. Antonella vendré más tarde a verte.
-No es necesario. -respondio secamente.
A lo qué Erik desilusionado sólo despidió dándole un beso a su hermana.
-Hasta luego Candy.
A la pecosa se le fue la sangre la piso. ¿Qué iba a pensar Antonella? La miró pero ella seguía cabisbaja.
-Déjame ayudarte a sentar en esa posición será incómodo para ti comer.
-Gracias Candy.
La pecosa enfermera comenzó a darle de comer a Antonella y cómo buena hermana quiso ser una celestina.
-Erik es un buen chico.
-Supongo qué si. Le agradezco qué haya ido a ayudarme.
-Come un poco más. Te sentirás mejor. Y te pondrás más bonita.
-Gracias.
-Desde cuando se conocen.
-Desde niños y nunca se ha despedido de mi con un beso.
-Bueno… supongo qué le da pena. Los chicos son muy tímidos con la chica qué les gusta.
Antonella no dijo nada y dejo de comer.
-No Candy ya es suficiente. Sólo beberé agua.
-Esta bien cómo gustes. Ahora a descansar. Te ayudaré recostar. También el sueño te sentará bien.
Candy ahora la ayudaba a aeroparse tratando de no lastimarla y cuidando los vendajes de su espalda.
-¿Por qué ya no tienes tú anillo?
-Oh yo…, Terry y yo terminamos.
-Candy… tú…
-¿Antonella qué pasa? ¿Por qué lloras?
-Erik te ama, vi cómo te mira casi corre a tus brazos en cuanto escucho tu voz. Y ahora qué el sepa qué tú y Terry ya no están juntos. Seguro te declarará su amor.
-Antonella… él no me ama si actúa así es… es porque…
-¿Lo amas?
-Yo no lo amo. Lo quiero mucho y siempre lo cuidaré y estaré para él. Pero, cómo una hermana nada más.
-Cómo puedes decir qué lo quieres si apenas lo conoces.
-Porque crecí en un orfanato. Y ahí aprendes a ver el alma de las personas y amarlas aunque apenas las conozcas… no sé cómo describirlo. Por ejemplo a Albert lo quiero cómo un hermano es cómo el famoso hilo rojo. Pero de hermanos. Lo mismo sentí con Erik cuando lo conocí. Me intimidaba su mirada pero al mismo tiempo sentía una conexión con él. Y bueno… los dos nos queremos mucho pero cómo hermanos.
-Te creo tus sentimientos hacia él. Pero… aunque él no te amará. Ya dijo qué se irá a Broadway.
-¿Y qué importa? Deberías aprovechar estos dos años qué aún nos quedan en el colegio. Muchas cosas pueden pasar en dos años. Igual y hasta tu familia se muda a Nueva York.
-Hum, eso lo veo difícil. Para qué mi padre quiera dejar París tendría qué estallar una guerra.
-Se lo dije a Erik y te lo digo a ti. Valoren el tiempo qué están juntos cómo si fuera el último. No lo pierdan en tonterías. Hoy ambos casi pierden la vida. Y es un hecho qué tú le importas mucho cómo él a ti.
-Tienes razón Candy. Retomaré mi amistad con Erik. Y tal vez con el tiempo él se atreva a confesar su amor. Aunque con lo qué hizo hoy me quedó claro qué sí me quiere.
-Lo ves el primer paso ya está ahora el tiempo lo arreglará todo.
-Gracias Candy.
-Descansa. Yo iré a terminar de hacer mi ronda. Antes de volver al colegio vendré a verte. Hasta luego.
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En las oficinas de rectoría fueron entrevistados Toby, Terry y Michael. La descripción qué dieron resultó en la misma persona.
El Duque no se presentó pues ya tenía otros asuntos qué atender pero en su nombre envió a Marcus el jefe de seguridad de sus escoltas.
El tío abuelo, Marcus, la hermana Gray y el jefe policia estuvieron conversado por un largo rato.
Mientras tanto escondidos en los árboles cercanos a la rectoría estaban Toby y Terry.
-Terry por qué seguimos aquí.
-Yo estoy esperando qué salga Marcus. Tú … supongo qué esperándome.
-Oh el señor Marcus, qué gusto volver a verlo. Fue un placer pelear con el en esa prisión.
-¿Prisión?
-Bueno pequeña celda de pueblo remoto. Pero un poco de sal y pimienta a mí historia no esta mal.
-Por cierto. ¿Qué fue del silver ghost?
-Sigue en el garaje de mi casa. No he tenido dinero para repararlo. Con mis mesadas le sigo pagando a mamá el dinero qué me prestó para comprartelo.
-¿Tienes idea cuánto sale repararlo?
-La última vez me cobraban 1500
-Ya veo…
-Mira ahí va Marcus.
-Vamos, salgamos por la puerta secreta.
Los dos chicos se apresuraron a salir por la puerta secreta. Ya afuera a Marcus
-Marcus… Marcus.. ¡Marcus!
-Señorito Terry, qué gusto verlo.
-Hola Marcus ¿Por qué no vino el Duque?
-Hola Marcus.
-Joven Toby, qué gusto volver a verlo. Y respondiendo a su pregunta señorito Terry. El Duque tenía reuniones ya pactadas que no podía cancelar.
-Ya veo. Michael me hizo una observación y quisiera compartirsela. ¿Podrías decircelo la Duque?
-Claro señorito Terry dígame.
-Michael cree qué con todo los atentados a las familias de los miembros del parlamento, tal vez van contra mi.
-Ya veo. Lo veré con el Duque. Por lo pronto no se preocupe, ya hablamos con el jefe de policía y se buscará a la persona con las características qué ustedes dieron. Sobre la vigilancia me temo qué seguira siendo la misma de hasta ahora.
-Entonces.
-Seguro el Duque enviara alguien para usted.
-Supongo… espero qué sea divertido cómo David.
-Sí no necesita algo más me retiro.
-Gracias Marcus, hasta luego.
-Terry no te preocupes, yo no me despegare de ti. Ya has visto qué soy bueno para pelear.
-Gracias Toby.
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Habitación de Candy.
-Hoy fue un largo día. Nunca imaginé qué ser enfermera sería tan agotador. Lo importante es qué aprendí muchas cosas nuevas y además parece qué Antonella ya no está enojada conmigo. Volveremos a ser amigas.
La chica entraba a su dormitorio cuando vio caer una nota.
-¿Qué es esto? Oh una nota de Stear y Archie veamos, ay no está en blanco. ¿Cómo se supone qué..? Oh ya se es cómo las qué me daba en Lakewood. Veamos dónde está una vela
La chica comenzó a iluminar la nota.. Dice "Candy ven a tomar chocolate encontré algo. Stear"
-¿De qué estará hablando? Bueno hace mucho qué no tomamos el te. -Candy apagó las luces de su cuarto para después saltar hacia el cuarto de los chicos- Allá voy.
Mientras tanto Terry estaba absorto en sus pensamientos. Se preguntaba si lo dicho por Michael podría ser verdad. Nunca antes le había importado su seguridad pero ahora le preocupaba qué algo le pasara pero porque no quería preocupar a su madre o a Candy. A partir de ahora debía cuidarse muy bien las espaldas.
-Mi pecosa, me has convertido en un chico con conciencia.
Apagó las luces de su cuarto, tomo sus cigarrillos y fue tras la ventana. Se recargo en la pared detrás de la cortina.
Comenzó a fumar admiraba la vista qué le daban las estrellas. Vaya qué eran hermosas se dijo. Cerro los ojos para disipar sus preocupaciones formandose en sus labios una sonrisa pues las pecas de su rubia aparecieron en su mente.
Volteo a mirar hacia la habitación de su amada pero la luz ya estaba apagada la igual qué las demás.
Hizo una mueca pues su chica no había llegado, seguro se quedó dormida o tal vez seguía molesta por lo de Annie, pensaba.
-De pronto vio a Archie salir la balcón con una lampara alumbrando los árboles.
Terry se escondió para no ser visto preguntándose - ¿ Qué estará buscando este elegante?
Estaba a punto de salir para burlarse de su primó político cuando de pronto una cuerda blanca se extendía entre los árboles y una rubia con pecas brincaba del dormitorio de las chicas la de los chicos.
Terry quedó atónito formandose en su rostro una sonrisa por lo qué veía - Esto es una broma. Sabía qué Candy trepaba árboles pero no cómo Tarzán. Siempre me sorprende esta chica. Me preguntó si ayer qué vino a mi cuarto hizo lo mismo.
Por fin fue recibida por Archie y Stear y muy sonriente entró la cuarto con ellos.
-Vaya no fui invitado a la reunión familiar.
Terry se quedó un rato más para terminar de fumar. Y sin poder quitarse de la cabeza esa imagen de Candy brincando cómo Tarzán.
Soltó la carcajada diciendo- Me case con una mona.
Miéntras tanto los primos tomaban chocolate tranquilamente.
-Esta risotada es de Terry ¿ qué estará haciendo?
-Seguro leyendo la historia de Neal el eslabón perdido.
-Qué coraje yo tenía ganas de oírlo.
-Candy quieres más chocolate.
-Es suficiente gracias. ¿Qué quieran mostrarme?
-Estuve tratando de revelar los rollos de mi cámara automática y busque una caja para guardar las fotos. Así qué tome mi pequeño baúl donde guardo todas y mira
-¡Oh es Anthony!
La chica de inmediato la tomó y la trajo a su pecho.
-No sabia si dartela, pero quien mejor qué tú para cuidarla.
-Gracias Stear. Claro qué la cuidaré. El tío Brower también me dio una. Se quedó Escocia en mi maleta junto con el resto de mis tesoros.
-Nos alegra qué te gustará. -sonrio Stear.
Candy … aprovechando qué estás aquí. Quiero aclararte algo. Por lo qué pasó hoy en la mañana con Annie.
-Dime Archie.
-Cómo sabes en Lakewood los tres nos moríamos por complacerte. Pero Stear y yo nos hicimos a un lado porque nos dimos cuenta qué tu cariño por Anthony era mayor. Y cuando nos enviaron aquí … me prometi hacerte feliz y qué nadie te hiciera daño.
-De hecho Candy en año nuevo, ambos presentimos qué algo te pasaba. Archie incluso se puso muy mal.
-Lo siento mucho Archie yo…
-Permiteme terminar. Estaba muy ilusionado con tenerte con nosotros de nuevo y estaba dispuesto a cortejarte. Pero… apareció el aristócrata arrogante.
-Archie.
-Y bueno, tenía mis dudas pero vi qué lo elegiste a él y además no es tan mala persona. Después estaba Annie. Honestamente nunca creí qué vendría. Y bueno. Me di cuenta qué si la amo y lo qué sentío por ti es un gran cariño qué nunca dejaré se tenerlo. Pero a la qué amo es a ella.
-Gracias Archie yo también te quiero mucho y puedes contar conmigo siempre.- decía Candy miéntras see levantaba de su silla para abrazar a su elegante primo.
-¿Y yo?
-Tu también Stear.
Candy tambien le dio un abrazo a Stear pero en ese momento la rectora ordenaba qué la dejarán entrar. Haciendo qué los tres primos se asustaran
-¡La hermana Gray!
-Stear. Te dije qué apagaramos las luces. Vamos Candy escondete en en nuestra alcoba.
La chica rápido entró mientras la rectora reclamaba.
-¿Por qué siguen despiertos?
-Es qué… veíamos las diferencias entre la luna de América y la de Londres.
-¡Son la misma Luna!
-Bueno si, pero en diferentes ángulos.
-Veo tres tazas ¿ quien más esta aquí?
-Nadie sólo qué yo tomo mucho chocolate y lo sirvo para qué se enfríe mientras toma mi otra taza.
-respondia nervioso el pequeño Cornwell y se puso más cuando vio qué la rectora entraba a la alcoba- Hermana espere
Para su fortuna Candy ya había huido.
-¡Apaguen las luces y a dormir!
-Sí hermana.
Aliviados ambos hermanos se fueron a descansar.
-Seguro se fue mientras discutíamos con la hermana.
-Sí, buenas noches Stear.
-Buenas noches Archie
Efectivamente Candy había huido pero no a su cuarto sino la balcón contiguo.
-¿Por qué entras a mi cuarto sin mi permiso?
P
-Terry me asustas.
-¿De quién huyes? ¿Acaso la hermana Gray interrumpió su reunión familiar?
-Me espias.
-Claro qué no. Yo estaba muy tranquilo fumando un cigarrillo en mi balcón cuando de pronto la hija de Tarzán salió de entre la ramas.
-Qué tonterías dices. ¿De quién hablas?
-De ti.
-¿Cómo?
-Una cuerda blanca se extiende y una mona aferrada a ella.
-¿Me viste?-preguntaba apenada.
-Claro, tengo muy buena vista. -respondio el chico, después le dijo la oído - Y vi todo.
La chica se alejó de él tapandose la cara llena de vergüenza.
-Ay Dios santo ¿qué viste?
-Lo suficiente para a confimar lo qué no me dejas tocar.
-¡¿Qué qué?!
-Tranquila hablo de tus extremidades inferiores. Te aseguro qué tienes muy buena pierna.
-Terry deja de decir tanta tontería.
-Tu preguntaste Tarzán pecoso.
-¿Cómo qué Tarzán pecoso?
-Es cómo te llamaré.
-No me llamo Tarzán pecoso.
Soy Candice White Ardley. Escucha bien mi nombre es Candice White Ardley.
-Te equivocas Tarzán pecoso. Tu nombre es Candice White Grandchester. No se te olvide qué estás casada conmigo.
-No me digas. La verdad es qué se me olvida y más con tus ocurrencias de qué ahora Annie es tu prometida.
-Eso ya quedó a aclarado. Así qué no me reclames.
-Buenas noches.
-¿Cómo? ¿No te quedarás?
-No tengo ganas de seguir escuchando tus locuras.
-Esta bien. Cierra la ventana cuando te vayas. No quiero qué me de un aire.
-Agg cómo odio qué sea tan engreído.
-Espera ¿No se te olvida algo?
-¿Darte un pellizco?
-No, el ratoncito come galletas. Le dijiste a tu padre-hermano-amigo Albert qué lo sacará.
-Ay no, se me olvidó, tu tienes la culpa.
-Bien. Permíteme reivindicarme. En mi vestidor hay varias pijamas limpias y puedes dormir en el sofá.
-No dormiré en el sofa. Dormiré contigo, tu cama es matrimonial así qué ambos cabemos muy bien.
-Bien pero si Albert pregunta, tú te metiste a mi cama.
-Vaya caballero.
Unos minutos más tarde Candy salió del vestidor usando la pijama de su novio-esposo.
-Terry tu pijama me queda enorme.
Efectivamente con 1.54 de estatura usando una pijama para un chivo de 1.74 pues si era una gran diferencia.
Así qué las mangas se la arremango. Se colocó una mancuerna en las solapas para abotonarse hasta el cuello de lo contrario ¡vaya escote! Y los pantalones ni se diga, se los amarró con el listón de su uniforme.
Terry sonrió la verla usar su pijama
-Para mi se te ve perfecta. Ven acá.
Candy obediente se encaminó hacia la cama agarrándose los pantalones tratando de qué no se le cayeran.
Se metió a la cama. Y se acurrucó en los brazos de su novio esposo.
-¿En serio estás molesta por lo de Annie?
-Qué la metiste en un aprieto si. Sobre tu locura de qué sea tu prometida es incómodo. Tendre qué soportar las burlas de Eliza. Pero se dónde está tu corazón.
-Candy a donde quiera qué vayas él se irá contigo.
-Yo no iré a ningún lado.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo.
Terry la atrajo hacia él y la besó. No quería romper la promesa qué le hizo Albert, pero Candy fue quien propuso dormir con él así qué técnicamente él sólo obedecía los deseos de su amada.Y cómo buen esposo debía cumplirlos.
Se colocó sobre ella y siguio besándola con deseo, al intentar acariciar sus piernas vino a su mente la escena de una rubia con pecas brincando de un árbol a otro.
Se separó de ella tratando de contener la risa hasta qué no pudo mas y soltó la carcajada.
-Terry ¿de qué te ríes?
Entre risas respondió - ¡Me case con una mona!
-¡Terry Grandchester!
Una almohada fue directo la caballero inglés. Pero a este no le importó y simplemente le dio otro beso
-Me encantas.
-Muy gracioso. Buenas noches.
-Buenas noches.
Con un beso se dieron las buenas noches y abrazados se quedaron dormidos.
Mientras sus vecinos los Cornwell
-¿Escuchaste esa carcajada Archie? ¿Qué Terry no duerme?
-No sólo escuche su carcajada.
Los hermanos se quedaron mirando uno la otro tratando de cavilar lo qué habían escuchado. Hasta qué finalmente…
-¡Candy está con Terry!
Continuará…
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*Una disculpa aparece mucho la palabra "qué" con acento en donde no debería. O la en lugar de al, pero mi autocorrector hace lo que quiere y por mas qué lo corrijo le vale cacahuate.
Lo sé una locura los electrochoques a Neal, pero de eso se trata de hacer volar la imaginación y qué se diviertan un rato.
Por otro lado siempre me pregunte que habrá pensado Terry un joven aristocráta acostumbrado a tratar con señoritas de alta sociedad y de la nobleza al ver a Candy trepada en una cuerda de árbol en árbol. Supongo que eso fue lo que más le gusta de ella, su espontaneidad
Gracias por su paciencia y estar al pendiente de cada capítulo Mia8111, Evestru1213, Palasatenea2018, Laribel, Paty de Saxo y guests. Ya casi estamos en la recta final
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Respondiendo sus comentarios y preguntas:
Mia8111: me encantaría escribir más Terry fics pero no me alcanza el tiempo :( de hecho tengo uno pendiente. Terminando esto seguiré con ese qué deje en pausa. Se llama Una vida después de ti.
Evestru1213: Si me encanta qué Terry sea muy feliz. Quiero darle la felicidad qué Mizuki le negó haciéndolo esperar años para a unirlo a Candy de nuevo. Así qué en mis fics me gusta qué tenga amigos y haga del San Pablo lo qué se le dé la gana.
Palasatenea2018: Los electrochoques se me ocurrieron de la nada, supongo que me sobra imaginacion jijijiji gracias a DIos existen fanfiction para desahogar mis ideas.
Laribel y Paty de Saxo: me alegra qué se emocionaron con el capítulo anterior, espero este y los qué vienen también.
Palasatenea2018:Si me encanta qué Terry sea muy feliz. Quiero darle la felicidad qué Mizuki le nego haciéndolo esperar años para a unirlo a Candy de nuevo. Así qué en mis fics me gusta qué tenga amigos y haga del San Pablo lo qué se le dé la gana.
Les mando un abrazo y espero estén pasando un excelente verano.
