Capítulo 24 Una loca mañana.
Los Cornwell pasaron la noche en vela con la incertidumbre de si Candy estaba en la habitación del rebelde…
Mentira, Stear se quedó dormido cómo una roca y Archie sólo se quedó intrigado un par de minutos pero después decidió dormirse pues el desvelo podría provocarle ojeras.
Pero a la mañana siguiente ya bien dormidito y fresquito el elegante volvió con la incertidumbre.
-Basta Archie tal vez solo fue nuestra imaginación -decía Stear tratando de calmar a su elegante hermano, mientras ordenaba sobre su cama las fotografías qué había revelado la noche anterior.
-Pero ¿ no los escuchaste? ¿Entonces qué hacía Candy en la habitación de Terry? ¡Eso no está bien ! ese aristócrata arrogante me las va a pagar está abusando de la inocencia de Candy.
-Cálmate, cálmate. Por cierto, ¿no te vas a arreglar ? ya casi son las siete.
-Stear ahora no tengo cabeza para arreglarme. Esto me está rondando la cabeza. No estoy loco, juro que era Candy quien estaba con Terry.
-Bueno si me disculpas yo si me voy a arreglar, quiero llegar temprano para desayunar no quiero que me pase lo de ayer y no alcanzar postre.
Stear se metió al baño para terminar de vestirse y arreglarse.
-Increíble, pero cierto, Archie no quiere arreglarse así qué puedo aprovechar el baño para mí sólo - pensaba Stear tomándose con calma su arreglo personal.
-¿Es en serio Stear? Te interesa más tú postre que la reputación de Candy. - decía indignado el elegante mientras abría estrepitosamente la puerta del baño.
A lo qué el pobre Stear contestó resignado.
-Solo digo que escuchamos mal. Además ayer estuvo Candy con nosotros y no hicimos nada malo. Así qué en el supuesto caso qué Candy esté con Terry no significa qué algo malo puedan hacer. El tiempo que hemos pasado juntos me queda claro qué él es un buen chico y la respeta.
-Sí claro y yo nací ayer.
-¿Puedes cerrar para qué pueda terminar de arreglarme?
Archie sólo hizo una mueca de molestia y cerró la puerta. Stear dio un largo suspiro y continuó arreglándose.
El pequeño Cornwell seguía caminando de un lado a otro en la sala. Aún en bata y despeinado caminaba y caminaba en círculos. No podía quitarse de la cabeza que Candy pudiera haber pasado la noche con el mocoso engreído ¿podría ser posible eso?
¿Qué iba a pensar el tío Brower si algo así pasaba? Y qué decir de la tía Elroy o el tío abuelo. Pero tal vez Stear tenía razón y no pasó nada indebido. Candy era una jovencita con principios muy bien arraigados gracias a la educación de sus dos madres y por supuesto la tía Elroy y ya ni hablar de las hermanas.
-Estoy exagerando. Stear tiene razón Terry ha demostrado ser un caballero inglés. Debo calmarme y en cuanto lo vea hablaré pacíficamente con él para aclarar este tonto mal entendido. Sí, eso haré, -murmuraba elegante.
Respiró aliviado y estiró los brazos
Entró a la alcoba para sacar el uniforme de su ropero. Lo tomó y se miró en el espejo de dicho mueble.
-Dios santo, ya son 20 a las siete y yo sigo en estas fachas.
Y vaya qué lo estaba, aún en pijama, despeinado y sin bañarse. Nada qué ver con el buen mozo y elegante Archie qué todos los días solía estar elegantemente arreglado a las siete en punto para ir a almorzar.
Tomó sus cosas y se encaminó al baño para sacar a su hermano (cómo todos los días) para arreglarse. Pero miro las fotografías qué había sobre la cama de Stear. No tenían una buena calidad pero al menos se distinguía lo qué había tomado.
Una hilera de fotos llamó su atención. Las tomó y ordenó por secuencia. Lo qué encontró provocó qué otra vez quisiera ahorcar al aristócrata arrogante.
-¡Lo voy a matar!
Indignado, molesto y desaliñado salió de su habitación cómo alma qué lleva el diablo.
Por supuesto que daría la cara por Candy y no iba a permitir que ese aristócrata arrogante se pasará de listo.
Stear escuchó semejante amenaza y el azote de la puerta. Acomodándose la camisa corrió a alcanzar a su hermano, quien ya estaba en el pasillo tocando bruscamente la puerta de su vecino Terry.
-Archie cálmate vas a despertar a todo mundo. Y te recuerdo qué sigues en pijama.
-No me importa, Terry me va a escuchar o dejo de llamarme Archiebald Edward Cornwell. Ya lo creo qué me va a escuchar.
El ruido estruendoso de semejantes golpes hizo que el resto de los chicos empezaran a despertarse y los qué ya lo estaban empezaron a asomarse por la puerta de sus respectivas habitaciones para ver quién osaba tocar la puerta y amenazar a Terry de esa manera.
-¡Abre Terry Grandchester ! Abre ya ¡Tenemos que hablar! ¡Antes de qué te rompa la cara! Abre o tumbaré la puerta.
Mientras tanto en el apacible dormitorio de chicas. Annie a diferencia de Archie tocaba delicadamente a la puerta de Paty.
-Paty, Paty ¿estás ahí? soy Annie.
-Annie qué pasa -decía la chica entreabriendo su puerta.
-Buenos días Paty, perdona que te despierte tan temprano, pero estoy preocupada por Candy.
-¿Qué sucede?
-Bueno es que desde ayer qué terminó el entrenamiento por lo que pasó con Antonella y Erik, se la pasó en el en el hospital y ya no pude hablar con ella. Tengo miedo de que esté enojada conmigo.
-¿Por qué habría de estarlo?
-Pues… ya sabes las ocurrencias de Terry y Archie qué lo apoya.- decía tímidamente la tímida.
-En ese caso y por lo qué me contaste ella aceptó. Así qué en todo caso con quién debería estar molesta es con Terry por semejante ocurrencia.
-Lo sé, pero anoche fui a tocarle y no me abrió. Supuse qué se quedó dormida. Pero ahora estoy tocando su puerta y sigue sin contestarme. Siento que está molesta, ella siempre me abre pero desde anoche no le he podido ver.
-Tal vez esté dormida ya sabes ella es muy dormilona además apenas van a ser las 7 de la mañana.
-Eso pensé yo. Pero me atreví a abrir un poco su puerta. Escuché ruidos por lo qué supuse qué ya estaba despierta, volví a llamarla y escuché más ruidos, pero ni siquiera me contestó. Por eso vine a verte para pedirte qué me ayudes.
-Claro, dime ¿qué puedo hacer por ti?
-Podrías entrar a verla. Y yo entro después de ti para aclarar las cosas en caso de que esté molesta conmigo yo estoy dispuesta a no hacerle caso a Terry en sus locuras con tal de que ella no se moleste conmigo.
-Claro que si. Vamos.
Las dos chicas cuidando de no ser vistas pues aún seguían en pijama se dirigieron a la puerta de Candy. Tocaron delicadamente tratando de hacer el menor ruido pero al no tener éxito se miraron una a la otra.
Decidieron entrar sin permiso. Pero hubieran deseado no hacerlo pues se llevaron la sorpresa de su vida. Estaban siendo recibidas por un par de ratoncitos que estaban comiéndose las galletas y dulces qué Candy guardaba en los cajones de su escritorio.
Las chicas horrorizadas salieron corriendo hacia su cuarto, pero los ratoncitos fueron tras de ellas. Pues la loción de fresas de Annie y la de vainilla de Paty les hicieron creer a los ratoncitos qué estás guardaban algo en sus bolsillos por lo qué decidieron perseguirlas.
-No Annie mejor salgamos al jardín Ahi los perdemos en lugar de qué entren a nuestro cuarto.
La tímida y ahora asustada Annie aceptó y corrió de la mano de Paty. Al salir del edificio corrieron lo más que pudieron. Pero los ratoncitos seguían tras ellas.
Finalmente un ruido estruendoso proveniente de la fraternidad los espanto y se alejaron entre los arbustos.
Sin querer ahora las chicas ya estaban afuera del edificio de caballeros.
-Annie mira dónde estamos - dijo Paty con preocupación.
A lo qué asustada Annie exclamó.-¡¿Y ahora qué vamos a hacer?! debemos volver estamos en Santo, me recuerda aquella mañana en el Mauretania.
-Vamos será mejor volver antes de que salga el sol.
En ese momento se escuchaban los pasos de un grupo de chicos que regresaban de la fraternidad. Al parecer lo hacían después de una fiesta clandestina y pasados de copas. Las chicas de inmediato se escondieron entre los arbustos.
-Paty tengo miedo. ¿ahora qué vamos a hacer? si nos ven vamos a ser la burla de todo el colegio.
Paty no respondió y se limitó a analizar la situación. Los chicos venían justo por el camino qué podría llevarlas de regreso a su dormitorio y por otro lado estaba el camino a rectoría. Las hermanas en cualquier momento empezarían a salir para el desayuno. Así qué sólo les quedaba una opción.
-Annie debemos subir por ese árbol. y escondernos entre las ramas hasta qué esos chicos salgan de nuestro camino.
-¿Estás segura? Paty se ve un poco difícil de subir.
-Es eso o ser expulsadas por estar en pijama y ser vistas por un grupo de jóvenes. Vamos yo te ayudo, rápido antes de que lleguen
Paty ayudaba a Annie a trepar por el árbol. Fue difícil para ella, pero con tal de no ser vista en pijama nuevamente dio su mejor esfuerzo hasta llegar hasta arriba en la primera rama. Después se acomodó cómo Dios le dio a entender para ayudar a Paty a subir quien también con mucho trabajo logró trepar.
-¡Santo Dios! Candy lo hace ver tan fácil, en cambio mira mis manos quedaron raspadas y me duelen los pies
-Silencio Annie ya están ahí no hagas ruido- señalaba Paty al grupo de chicos qué se acercaban.
Los chicos pasaron de largo de camino hacia la entrada del edificio. Pero para su mala suerte uno de ellos se quedó justo debajo del árbol para fumar un cigarrillo.
-No puede ser. ¿se va a quedar allá un rato o qué? - murmuró Paty.
-Espero que no. Va a salir el sol y será más difícil volver. -decía preocupada la tímida - Si alguna de las hermanas nos ve, nos va a castigar.
-Ya sé voy a hacer como que soy un roedor para espantarlo.
-No Paty. Podría voltear hacia arriba y vernos. Ya sé si brincamos a ese balcón y tal vez allí no nos verán, ahí sí puedes hacer los sonidos que tú quieras y espantarlo.
-¿Pero a cuál de los dos?
Frente a ellas había dos balcones. Ambos con la cortina cerrada. Pero uno de ellos estaba más cerca y con la ventana abierta.
-Pues el que se ve más cerca. Así no será peligroso brincar hasta ahí - decía la tímida con los nervios de punta.
-Okay. Aquí vamos a la cuenta de tres.
Las chicas saltaron hacia el balcón más cercano y obviamente por falta de práctica cayeron prácticamente de sentaderas. Hubieran querido gritar de dolor pero por obvias razones y para no ser descubiertas se apretaron los labios para aguantar el dolor.
-Ay Candy definitivamente tú eres un experto en esto.
En ese momento el chico que seguía bajo el árbol fumando un cigarrillo se reunió con otro más por lo que ahora no solo era uno sino varios chicos más que se quedaron bajo el balcón para seguir platicando sobre su noche en la fraternidad
Las chicas mejor se quedaron agachadas para no ser vistas.
-Esto debe ser una broma algo me dice que tardaremos un buen rato en volver.
Uno de los chicos miró hacia arriba apuntando justo al balcón dónde ellas estaban. Lo cual las hizo retroceder hasta el ventanal.
-¿Crees que nos haya visto? ¿Por qué apuntaba hacia acá ? -preguntaba tímidamente y asustada la tímida.
-No, no creo pero si no queremos ser vistas será mejor hacer algo - respondía Paty. Después volvía a analizar sus opciones.
Miró a su alrededor y contó el número de balcones. Aunque la oscuridad no le ayudó mucho trato de hacer cuentas. Después miro hacia enfrente en dirección al dormitorio de las chicas, pero la cantidad de árboles entre ellos tampoco ayudó. Por lo qué hizo los cálculos y determinó qué tal vez estaban en el balcón de Stear y Archie.
-Annie si no me equivoco esta es la habitación de Stear y Archie. Hay que entrar.
-No, ¿cómo crees? Eso no es correcto.
-Lo se, Dios no me hubiera permitido esto - se persignaba Paty - pero no hay opción además ellos nos podrían ayudar.
Ambas se persignaban diciendo- Qué sea lo que Dios quiera.
Aprovechando que el ventanal ya estaba abierto, Paty y Annie entraban en cuclillas poco a poco a una habitación oscura dónde no se veía nada ni nadie.
Al mismo tiempoTerry y Candy eran despertados por el escándalo de Archie.
-Pero ¿quién carajos está tocando a estas horas?! - decía molesto el castaño.
-¡Abre o tumbó la puerta!. ¡no seas cobarde!
-Terry es Archie. ¿Qué le hiciste ahora?
-Yo nada. Bueno, solo que su novia ahora es mi prometida. Pero eso quedó aclarado ayer.
-¡Ábreme aristócrata arrogante, voy a tumbar la puerta! ¡Tienes 10 segundos! 1, 2,3,4,...
-Terry, Archie está enojado, nunca lo había escuchado así. - dijo asustada la chica a lo qué el rebelde enojado y con hartazgo se levantó de la cama y decidió ir a abrir.
-Maldita sea. Escóndete en mi vestidor. Voy a ver qué diablos se le metió en la cabeza a tu primito.
Candy corrió a esconderse mientras qué su novio esposo seguía maldiciendo.
-Lo dicho, el único cuerdo de los Ardley es Stear.
Tan enojado salió de su recámara para cruzar la sala y abrirle al desquiciado de su primo político el elegante, qué ni siquiera prendió la luz y en medio de la oscuridad no logró ver un bulto en el suelo. Por lo qué tropezó con él y cayó directo sobre dicho bulto y otra vez maldijo a los cuatro vientos.
-¡Pero qué carajos!
Cuando sintió que algo estaba bajo él o mejor dicho alguien estaba debajo de él y no dejaba de temblar de miedo, el conteo de Archie había terminado y…
La puerta se abrió estrepitosamente dejando entrar a un furioso Archibald Edward Cornwell.
-¡Muy bien Terry es hora de hablar! -Al no ver nada busco el interruptor para encender la luz y oh sorpresa se llevó. -… ¿Annie?
Lo mismo se preguntaba Terry al ver quién era lo que estaba debajo de él.
-¿Qué se supone qué haces aquí?
Por un momento pensó que estaba soñando pero no era así, por lo que de inmediato intentó levantarse.
Pero el pobre Archie se quedó atónito, si bien ya estaba bastante molesto del solo pensar que Candy había pasado la noche con Terry, ahora llevarse la sorpresa de qué más bien fue Annie quien estuvo con el rebelde, hizo qué la sangre le empezará a hervir.
-Ahora si te mato.
Archie se abalanzó contra el pobre rebelde qué no tenía ni idea de qué carajos hacía Annie en su habitación.
Stear corrió a separarlos cuando Toby llegaba corriendo.
-Stear ¿qué pasa? Hasta abajo se escuchan los gritos de Archie.
-Tranquilo Toby, sal y cierra la puerta. Y cerciorarte de qué nadie se acerque menos las hermanas. Yo me encargo de ellos.
El chico obedeció y salió cerrando la puerta. Ya afuera trataba de alejar a los curiosos.
Mientras tanto, Archie y Terry seguían peleando. Uno por el honor de su novia y el otro porque obvio no se iba a dejar.
-Te tomas muy en serio qué Annie ahora es tu prometida.
-Vete al diablo.
-Comportense cómo adultos y ya dejen de pelear - decía Stear tratando de separarlos pero era casi imposible.
Candy ya se había cambiado entre tanto grito. Y decidió salir a ayudar.
-Stear dejame ayudarte.
La rubia se puso entre los dos peleadores por lo qué Stear aprovechó para tomar a su hermano de los brazos, pues era el más agresivo.
-¡Basta ya! No sé qué se te metió en la cabeza Archie pero deja de pelear.
-Candy, si estabas aquí. - dijo desilusionado el elegante.
-Bajen la voz ya despertaron a todos y no tardan en querer saber qué diablos está pasando.
-Stear, ¿ cómo quieres que me calmé? Hasta Annie está aquí.
-No se qué diablos se te está ocurriendo idiota elegante, pero te aseguro qué no tengo idea cómo diablos llegó aquí.- se defendía Terry limpiando con su puño el labio roto qué le había provocado Archie
-No me quieras ver la cara de idiota. Primero la llevas al Rincón del beso según tú para pedirle chalecos para Clin y ahora la veo en la sala de tu habitación en plena pijama…y tú encima de ella.
Al decir la palabra pijama Annie de inmediato cubrió su pecho y se fue a sentar lo más lejos posible.
Candy se acercó para abrazarla y darle tranquilidad - Esto se va a arreglar. No te preocupes
-Suéltame Stear. Terry me las vas a pagar. Te había dado toda mi confianza pero me has decepcionado.
-Sí, Stear suéltalo verá qué no soy ningún cobarde.
-Ya basta, no se comporten cómo un par de trogloditas. El qué estemos aquí tiene una explicación. -dijo Candy molesta.
-Por favor, te escuchamos. -dijo Terry con sarcasmo.
Qué si bien sabía porque Candy estaba ahí, no sabía cómo su tímida y falsa prometida había llegado ahí.
Pero ni Annie y Candy decían algo. A lo qué Archie desesperado volvió a preguntar - Confío en las dos pero no en este idiota. Serían tan amables de aclarar esto ya.
En ese momento una cabecita se asomó entre las cortinas y con una vocecita apenas perceptible dijo.
-Yo puedo explicarlo.
Los tres chicos miraron con los ojos bastante abiertos y sorprendidos a la adorable Paty saliendo de entre las cortinas.
-Paty, ¿tú también? - murmuró afligido el tambien sorprendido Stear que apenas si podía creer lo que estaba viendo. Su adorada Paty también parece que había pasado la noche en el cuarto de Terry.
-¿Qué es esto? ¿Mi habitación ya es un cuarto de reuniones para señoritas? Pueden hacerme el favor de decirle a este idiota porque están en mi habitación antes de que le rompa la cara otra vez.
-¿Me rompas la cara o yo te rompa la cara imbécil ?- respondió Archie sacándose de su hermano.
-Basta los dos. Paty va a hablar - grito imperativo Stear. - Paty yo jamás pensaré mal de ustedes. Pero nos podrías decir qué hacen aquí y a estas horas de verdad qué me está ganando la ansiedad a mi también.
-Bueno verán es que pues …
Paty comenzó a relatar su historia pero notó que Candy aún tenía su uniforme del día anterior. no quiso ser mal pensada pero ¿qué hacía ahí? ¿Será que el comentario de Archie era cierto? Candy había pasado la noche con Terry. Dios santo no, eso es un mal pensamiento se dijo.
Cómo buena amiga para evitar más malos atendidos decidió encubrirla así qué modificó sólo un poco su versión de los hechos.
-Es que íbamos a pasar la noche en el cuarto de Candy, pero nos encontramos dos ratoncitos y nos asustamos y pues corrimos y no sabíamos cómo, pero los ratones no dejaban de seguirnos y corrimos tanto qué sin darnos cuenta terminamos aquí.
-¿Ratones?
-Sí, están gorditos, los dos son blancos, pero uno tiene un mechón rosa en la cabeza. - contestó Candy.
-Son Pinky y Twinkie. Qué bueno qué están bien- dijo Stear con entusiasmo.
-¿De qué hablas Stear?
-Es un par de ratoncitos que compre en la tienda donde compro mis suministros para mis experimentos…
-Deberían clausurarla.
-¡Archie! Cómo decía. Yo estaba por pagar cuando un científico loco los iba a comprar para experimentar con ellos y como Albert nos ha enseñado a cuidar a los animalitos no quise qué les hicieran daño y pues los compre. Yo los tenía en su casita de cartón pero fue la qué use para hacer el escenario y a ellos los puse temporalmente en una cajita de zapatos mientras les hacía otra casita, pero pues con tantas cosas qué hicimos el fin de semana se me olvidó y al parecer se escaparon.
-Qué hermoso de tu parte Stear. Salvaste dos animalitos. Aunque me dan miedo los ratones.
-Gracias Paty.
-Pero no hay ratones de mechones rosas.- comentaba Candy.
-Yo se lo pinté a Pinky para distinguirlos. Además de qué es la hembra.
-Genial, vamos a tener una colonia de ratones blancos en el San Pablo. - comentaba Terry burlándose.
-Ops lo siento. -se disculpó Stear rascándose la cabeza.
-Bien Paty podrías terminar la historia para qué esté imbécil se largue de mi cuarto.
-¿A quién le dices imbécil? idiota.
-Basta Archie, tú también Terry.- regañaba Candy- Paty continua por favor.
-Cuándo quisimos volver a nuestro dormitorio unos chicos venían … Perdón quise decir iban a la fraternidad y nos escondimos entre los arbustos pero … eran tantos qué decidimos subir el árbol.
Paty mostró sus manos bastante lastimadas y astilladas.
-Y pensábamos quedarnos arriba en una de las ramas hasta que estos se fueran pero no sé fueron y se nos hizo fácil quedarnos aquí en la salita y esperar… y pues nos quedamos dormidas. La escuchar los gritos de Archie …. Quisimos salir …perdón nos despertamos y quisimos salir pero ahí afuera hay un par de chicos qué no se van. Y bueno nos estábamos escondiendo cuando Terry salió y parece qué tropezó con Annie.
-Vaya Britter, casi me rompo la cara por tu culpa.
-Pues yo te la rompí.- se burló Archie a lo qué Terry respondió con sarcasmo.
-No me digas, ¿Si puedes ver con tu ojo derecho?
-Basta no les permitiré qué se peleen otra vez- les regaño la pecosa.
-Lo ves idiota pareciera que el humo de la maqueta sigue en tu cerebro y ya no piensas y antes de pensar idioteces deberías preguntarte ¿qué les pasó? pero no, siempre pensando lo peor.
-Lo siento me deje llevar por lo qué vi y después ver a Annie aquí y la desilusión de pensar qué no fueras una buen amigo Terry.
Archie realmente se disculpó. Pues en definitiva ya consideraba a su némesis cómo su amigo y el sólo pensar en una traición de parte de él lo molestaba.
Todos notaron las disculpas de corazón de Archie incluyendo Terry pero este fingió qué no y se hizo el desentendido.
-Vamos a curarlos siéntense -ordenaba Candy.
Los chicos obedecieron y se sentaron juntos en el mismo sillón. Las chicas comenzaron a limpiar sus heridas. Terry con el labio partido y Archie con la ceja abierta. Candy entró a la habitación de Terry para traer una botella de whisky.
-No hay alcohol pero esto puede ayudar.
El elegante frunció el ceño, ¿Cómo supo Candy dónde estaba esa botella? Si Terry la tiene escondida, se dijo a sí mismo, pero prefiero ya no hacer preguntas.
-Yo iré a ver cómo están allá afuera.
Stear salió al pasillo cerrando la puerta detrás de sí. El pobre Toby junto con Zach, Bastian y los gemelos se pusieron en hilera para evitar qué alguien se acercara más de lo debido.
Había un montón de chicos tratando de saber qué diablos pasaba en la habitación de Terry y por que se habían oído gritos de chicas adentro. Entre esos chicos por supuesto había estado Neal pero después salió en busca de las hermanas.
-Stear dinos ¿qué pasó? Por qué se escuchó el grito de una chica. - preguntaban los chicos
-No sé de qué chicas están hablando, pero lo que sí te puedo decir es que se larguen todos, aquí no pasó nada. Ya no tardan en venir las hermanas.
-Ya escucharon a Stear largo de aquí- ordenaba el pequeño Toby.
Los chicos resignados se fueron, con la esperanza de qué más tarde se enteraría en radio pasillo lo qué realmente pasó.
-¿A nosotros si nos dirás Stear! ¿por qué está enojado Archie? ¿por qué tanto escándalo?-preguntaron al unísono los gemelos.
-¿Mi jefecito está bien?
-Sí Toby no te preocupes él está bien. Vamos a hablar en el almuerzo.
-Hum creo ustedes no tendrán almuerzo mira.-dijo Zach señalando hacia la planta baja dónde se acercaba la hermana Sofía junto con Neal.
-El idiota de Neal ya fue por la hermana.- comento Zach
-Ese chismoso. Toby trata de retrasarlos. -dijo Stear y sin más volvió adentro cerrando la puerta -Chicas se tienen qué ir. El idiota de Neil ya viene con una de las hermanas.
-Lo ves idiota, por tus escándalos se van a dar cuenta que las chicas están en mi cuarto.
-Chicas será mejor qué regresen a su dormitorio.
-Pero ¿cómo? los chicos ahí siguen - dijo Paty.
-Yo me encargo de ellos.
Terry salió al balcón y se percató qué había un grupo de chicos justo bajo su balcón fumando y platicando. Así que enojado les gritó -¡Quieren dejar de tomar el té debajo de mi balcón! Sus cuchicheos me fastidian. Largo de aquí si no quieren que les cobre doble cuota por utilizar mi fraternidad. Al rato hacemos cuentas y me van a decir por qué diablos están haciendo fiestas ¡sin mi permiso!
-Terry no te enojes. Le avisamos a Toby qué le pagaremos el próximo domingo, te lo juro le pagaremos la cuota.
-Bien pues largo de aquí y déjenme dormir…
Los chicos asustados de inmediato salieron corriendo. Y una vez despejada el área, Terry las alentó a salir.
-Listo señoritas. Ya pueden volver a su dormitorio.
-Vamos chicas síganme. - dijo Candy para guiar a sus amigas.
Las chicas ya abajo y guiadas por Candy regresaron a su dormitorio.
Annie y Paty subieron por el árbol para brincar hacia el balcón de Paty.
-Candy ¿por qué no subes?
-Voy a buscar a Albert. Por si los ratones volvieron, él puede hacerse cargo. Así podré dormir en mi cuarto. otra vez
-Muy bien pero ten cuidado.
Mientras tanto la puerta de Terry era abierta por la Hermana Sofia usando su llave maestra. Entró tan rápido qué los chicos apenas y reaccionaron.
-Hermana Sofía buen dia ¿ perdio algo en mi cuarto?
-Silencio Terry. -ordenaba la monja mientras inspeccionaba cada rincón del cuarto - Neal aquí no hay ninguna chica.
-Pero le aseguro qué todos escuchamos el grito de una chica proveniente de este cuarto.
-Vete a tu cuarto. Me hiciste dejar el santo Rosario para venir por una falsa acusación. Estás castigado hoy no almorzaras.
-Pero Hermana Sofía…
-Andando-ordenó la monja haciendo qué Neal saliera cabizbajo y maldiciendo.
Después miró a los chicos y quedó sorprendida al ver a Archie, por lo qué le preguntó.-¿Archie estás bien?
-Sí gracias, no me duele tanto -respondía el elegante qué sostenía un pañuelo sobre su ceja abierta.
-No lo digo por tu ceja, sino por tu aspecto. Son las siete y sigues en pijama, tu cabello despeinado y … ¿Ya te bañaste?
-Hermana.. qué pregunta.
Terry soltó la carcajada por las palabras de su ex sombra y la cara de preocupación de Archie. Stear trató de no reírse y miraba el cielo fingiendo el llamado de Dios.
En es momento la hermana Sofía miró la botella de whisky qué Candy había usado cómo alcohol para curarlos
-Ya veo porque. ¿Qué es esto? Estuvieron tomando y por lo visto también peleando. Esto no puede seguir aquí. -dijo la hermana y sin más tomó la botella y se encaminó a la salida.
-Hermana espere ¿a donde lo lleva? - preguntaba Terry tratando de quitársela.
-Sueltala Terry, voy a deshacerme de esto. Es pecado.
-No por favor es de la cosecha 1900 qué salió en conmemoración para celebrar el nuevo siglo.
-No importa, es alcohol y es pecaminoso
-No por favor, el Duque me va a matar.
-Basta, debería preocuparte la palabra de Dios no lo qué pueda decir el honorable Duque de Grandchester.
-Créame qué con el genio qué se pondrá cuándo se entere qué usted tiró esa botella, hasta Dios le saca la vuelta.
-No blasfemes Terry. Los tres están castigados, y cómo Neal hoy no almorzaran. Permiso.
La hermana azotó la puerta al salir dejando a un enfurecido heredero de los Grandchester.
-Ya estaras contento idiota, voy a tener qué soportar otro sermón del Duque. ¡largo de mi cuarto!
Terry se metió enfurecido a su alcoba y cerró tras de sí. Se acosto en su cama y colocandose la almohada sobre su cara siguio gritando
-¡Candy ¿por qué tenías qué tener pecas y ser adoptada por una familia de locos?! Tu primo Neal es un idiota, Elisa esta loca, Archie ya perdio la cordura, Albert tiene problemas de identidad antes era el principe del cerro ahora es el tio abuelo y Stear le pinta mechones rosas a los ratones porque no sabe distinguir un macho de una hembra. ¡Los odio!
Los Cornwell ya habían vuelto a su habitación. Y Archie se quedó inmovil mirando al espejo con enorme preocupación.
-Archie ¿qué te pasa?
-Stear, nunca me habían dicho desalineado.
-No es cierto. - dijo Stear rodando los ojos - ¡Archie! Por tus arranques no sólo no almorzaré sino que otra vez no tendré postre.
-¿Arranques? Sí, tal vez me extralimite, pero no me equivoque.
-Ya Paty explico lo qué pasó.
-Stear no eres tonto y no me culpes por cuidar la honra de Candy.
-Yo también estoy dispuesto a cuidarla pero ya escuchaste a Paty.
-Está bien supongamos qué dijo la verdad pero ¿ tú cómo explicas esto? No me digas qué no lo viste.
Archie tomaba la hilera de fotografías qué había visto por la mañana y se las daba a Stear.
-Ah esto. Debo reconocer qué mis fotos no son buenas así qué… No, no veo nada.
-Trae acá. Mira si las ordenas y las pones como debe ser y no al revés y además haces esto.
-Wow como una película. - Stear obedeció a Archie y tomó la secuencia de fotos. Al ver lo qué salía en ellas, de la felicidad pasó a la seriedad - Ok ya entiendo tu molestia.
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Establos
-Candy buenos días ¿Qué haces aquí tan temprano?
-Hola Albert buen día. Es qué quisiera pedirte un favor.
-Claro, mientras no me pidas este quinto domingo.
-Hum sí pensaba decírtelo, pero no hoy. Como sea ¿Podrías acompañarme a mi cuarto para atrapar dos ratones qué se le escaparon a Stear?
-¿Stear ya tiene mascota?
-Eran dos ratoncitos qué rescato de un científico loco pero se descuido y se le escaparon. Y al parecer les llegó el olor de mis dulces y galletas que ahora viven en mi cuarto.
-Ya veo. Esta Bien te ayudare solo dejame terminar de acomodar esto y esperar al señor Garcia. No quiero dejarlos solos.
Albert terminaba de llenar los bebederos de todos los caballos. Mientras Candy los observaba desde afuera.
-Son hermosos.-dijo Candy con voz suave pero suficiente para hacer qué los caballos se emocionaran.
-Te escucharon. Sabes me siento muy orgulloso de ti. Hiciste a un lado tus miedos para salvar a Antonella.
-Supongo qué sólo pensé en salvarla.
-O qué ya no les temes y por eso estás ahí de pie frente a 10 caballos.
-Señorita Candy, Albert muy buenos días.- saludaba El caballerango entrando al establo.
-Hola.
-Señor García ya está todo listo. Iré a ayudar a Candy, ¿podría darles de desayunar ? no tardó.
-Claro que si.
Al llegar a l dormitorio de señoritas veían como las chicas corrian de un lado a otro gritando histéricas
-¿Pero qué está pasando aquí?
-Señor Ardley. Candy qué bueno qué trajiste ayuda.- decía con alivio la hermana Margareth
¡Ratones! ¡Ayuda !... ¡Están en mi cuarto! -eran los gritos qué se escuchaban por todos lados.
-Tranquilas yo iré por ellos.
Albert camino por los pasillos y cada uno de los cuartos buscando a los pequeños Pinky y Twinkie hasta qué dio con ellos el cuarto de Elisa Legan.
-Tio Albert. -grito la chica abrazando a su tío abuelo y aferrandose a él cómo sanguijuela.
-Eliza suéltame o no podré atraparlos.
-Son horribles.
-No es cierto, son lindos
-Listo - dijo el tío abuelo tomandolos y metiéndolos en la bolsa de su chaqueta.
A las presentes les causo asco pero a Albert no le importo.
-Señoritas si me lo permiten me retiro.
-Gracias señor Ardley nos ha sacado de un apuro nuevamente. ¡Y ustedes niñas a sus habitaciones! ¿no les da vergüenza qué el señor Ardley las vea en semejante atuendo?
Las chicas avergonzadas corrieron a sus cuartos, mientras Candy despedía a su tío abuelo-padre-hermano-amigo, Y Eliza no se despegaba de ellos.
-Gracias Albert más tarde iré a verte ¿Los tendrás en el establo?
-Para nada los caballos también se asustan con cosas pequeñas y que se mueven. Iré a la fraternidad a ver qué encuentro para hospedarlos en lo qué encuentro quien los adopte.
-Tio Albert gracias. - interrumpió la chica Leagan con su falsa sonrisa.
-De nada Eliza.
-La tía abuela nos invitó a comer este Domingo ¿Tu tambien vendras?
-No, tengo pendientes. Permiso. Hasta luego Candy
-Hasta luego.
Candy regresó a su cuarto donde ya la esperaba Annie en la puerta. Quería hablar con ella pero al ver a Eliza tras Candy, mejor camino de regreso a su cuarto.
-Annie ¿Qué te pa … ah ya veo.
-Hola Annie Grandchester ¿como estas? - Preguntaba burlona a la pobre tímida pero la chica no contestó y siguió de largo. -Ya veo, Cómo nueva prometida de Terry no te dignas en contestar Y tu Candy ¿qué tienes que decir?
Candy alzó los ojos con fastidio y mejor no hizo caso metiendose a su habitación. No tenía ganas de escuchar estupideces tan temprano.
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Habitación de Terry
Después de haberse quedado dormido maldiciendo a toda la familia Ardley empezó a buscar su ropa para cambiarse e ir a cabalgar. Necesitaba desestresarse pues no eran ni las ocho y ya tenía un castigo y había perdido un joya en el mundo del whisky qué sin duda el Duque le echaría en cara. Así qué cómo tampoco le dieron permiso de almorzar había decidido dormir un rato más y después ir a entrenar.
Cuando terminó de arreglarse salió de su recámara, Para su sorpresa los Cornwell ya estaban en su sala ya perfumados y arregladitos. Muy quitados de la pena estaban sentados cada uno en un sillón. El más pequeño se comía una de las manzanas del frutero. Stear escogió las galletas.
-¡¿Qué hacen aquí comiéndose mis manzanas y mis galletas?!
Ambos hermanos lo estaban mirando fijamente, una vez qué se pasaron el bocado qué tenían en la boca, civilizadamente le respondieron al unísono.
-Estamos esperando una explicación.
-¿Qué? ¡Pero qué no escucharon a Paty.
-Claro, escuchamos a Paty, pero no somos estúpidos.
-Archie contigo tengo mis dudas.
-Terry no se necesita tener dos dedos de frente para adivinar lo qué pasó aquí. -dijo Stear con tono serio y entregandole una secuencia de fotos..
El rebelde las tomó y comenzó a mirarlas pero dado que eran un poco borrosas fijaba más la vista para entenderlas.
-Déjame te ayudo. -intervino Archie -Mira si pones esta primero y luego está encima y esta otra y las haces así. Boom podemos ver una escena digna de Romeo y Julietta.
Terry siguió las instrucciones y efectivamente se veía como la luz de la luna iluminaba a un par de enamorados.
-Ash me lleva - dijo Terry con fastidio y sobándose la sien pues estaba por darle jaqueca.
Archie se volvió a sentar y Stear volvió a dirigirse a Terry con tono serio.
-Bien Terry. Paty ya explico porque Candy estaba aquí anoche. Ahora tu dinos ¿por qué el sábado en lugar de llevar a Candy a su habitación cómo nos dijiste, pasaste la noche con ella en mi casa de campaña?
Continuará…
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Pobre Terry cada vez se mete en más problemas. Pero preferible que los comparta con Candy y sus primos que sólo y triste de cantina en cantina.
Gracias nuevamente por sus comentarios y estar atentos a mis nuevos capítulos.Mia8111, Carmen Grandchester, Palasatenea2018 y todos los anonimos.
Respondiendo sus comentarios y preguntas.
Mia8111: me alegra qué te guste. Espero qué tengas la oportunidad de leer mis otros fics. Bueno sólo es uno mas y lo continuare terminando esta.
Carmen Grandchester: bienvenida a la historia. Agradezco que al terminar el Naufragio del Mauretania vengan a leer está continuación.
Palasatenea2018: Gracias por tus bendiciones. Y sobre Terry, en su defensa puedo decir qué está en la pubertad, a veces le sale lo inmaduro y sólo quiere ser el mejor sobre los demás sin medir las consecuencias y ahí están los Cornwell qué le hacen segunda jijijijiji. Pero Candy sin duda encontrará la manera de ponerle los pies sobre la tierra. Porque Candy es dulce, pero también tiene un límite. Y sobre Erik, bueno ni el ni Candy no pueden contarle el secreto de su padre todavia, así que tendrán que seguir fingiendo con Antonella y el resto que solo son muy buenos amigos
Excelente mes patrio para todas las Canderrys de México. Un abrazo bendiciones
